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Asunto:NoticiasdelCeHu 152/02
Fecha:Viernes, 22 de Marzo, 2002  15:14:53 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 152/02
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EL POPULISMO MÁS IMPOPULAR DE LA HISTORIA

Reportaje del Diario Los Andes ( Mendoza) a Rosendo Fraga:
 
"Esto va a estallar por los pobres, no por las cacerolas"
Por Carlos Salvador La Rosa

Rosendo Fraga es abogado, historiador, analista político y escritor. Se desempeña como docente en la Facultad de derecho de la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires, en la Universidad Argentina de la Empresa y en el Colegio Militar. Es colaborador de diversos medios periodísticos nacionales. Ha publicado veintidós libros sobre temas políticos, militares e históricos. El viernes pasado visitó la provincia. En San Rafael disertó sobre "La crisis Argentina actual" ante un amplio público.
Fue invitado a la provincia por la Fundación de Bodegas Valentín Bianchi y la Unión Empresarial de Santa Fe. Tiene numerosos libros publicados y una fluida participación en los medios.
Rosendo Fraga posee la habilidad de combinar distintas cualidades propias para que a nadie le resulten indiferentes sus definiciones. Se transforma en un seductor profesional cuando habla ante un auditorio compuesto de varios cientos de personas. Puede ser un perfecto analista de negocios en un almuerzo con empresarios. Y se explaya con humildad y franqueza en la charla mano a mano.

-Empiece por definirme al gobierno de Duhalde en lo que usted considera su principal característica.

-El de Duhalde es el populismo más impopular de la historia. Estamos ante un peronismo que por primera vez en su vida deja sin nada a los más humildes. Tanto Perón como Isabel tuvieron políticas de contención y expansión de los más humildes. Y Menem los protegió con la estabilidad. En cambio Duhalde destrozó al 60% del país, a los pobres y desocupados no bancarizados, que al no tener dinero en efectivo se van a morir de hambre. No vamos a estallar socialmente por la clase media, sino por los cartoneros a los que les quitaron toda forma de sobrevivencia.

-Socialmente entonces, ¿es más explosiva la pobreza que las cacerolas?

-Todo el periodismo se ocupa de las cacerolas, porque el periodista es de la misma clase social que el que protesta así. Pero la cosa no va por allí. Muchos de los que alentaban las cacerolas ahora son sus víctimas. Cuando la clase media pide cambios, las cosas no suelen salir como ella espera. Pide que se vayan todos, pero lo más seguro es que los nuevos políticos no vengan de la ciencia y los premios Nobel, sino del mundo del espectáculo, el fútbol y la tevé. Además hicieron los primeros grandes cacerolazos para bajar a De la Rúa y a cambio lograron los dos presidentes con imagen más contraria a la clase media que existen: Rodríguez Saá y Duhalde. No, realmente lo de las cacerolas es lo superficial. La gran crisis está por debajo. Esto va a estallar por los pobres.

-¿Ve inminente un estallido?

-La pregunta no debe ser si puede haber un estallido, sino al revés: ¿cómo es que todavía no lo ha habido? El 23% de desocupación sin seguro de desempleo es un polvorín a punto de estallar.

-¿La Argentina es un país que ha dejado de funcionar como tal?

-La Argentina está fuera de lógica. Ningún país puede funcionar sin sistema financiero y sin moneda a la vez. Además tenemos un presidente con más apoyo del Frepaso y la UCR que del propio PJ. Duhalde mismo, en una entrevista del domingo pasado al diario brasileño O Globo, dijo que no estaba preparado ni siquiera psicológicamente para gobernar. Y ahora el problema de Duhalde no es que alguien lo quiera voltear, sino que nadie quiere defenderlo, tanto a nivel interno como externo. Cada día va a prometer más locuras. Primero fue un millón de puestos de trabajo, ahora parece que son dos. Pero Chiche Duhalde ni siquiera puede proveer 50.000 raciones de sopa por día para mantener abiertos los comedores escolares en verano. Todo lo hacemos mal. Si hay dolarización también va a fracasar porque la vamos a hacer tan anárquica y desorganizada como hicimos la devaluación.

-Desearía que me explique históricamente cómo llegamos a esto.

-En 1810 teníamos 400.000 habitantes mientras que Bolivia y Chile tenían 1.000.000 cada uno, Paraguay 500.000 y Brasil diez veces más gente que nosotros. Éramos el país más chiquito de América Latina, representando sólo el 2% de la economía del continente. Cien años después pasamos a tener el 50% del PBI de toda América del Sur. Nos transformamos en la décima economía del mundo, representando el 7% del comercio mundial. Si seguíamos así, aún creciendo moderadamente, se preveía que en 1950 superaríamos en producto bruto al mismísimo EEUU.

-Pero ninguna ilusión se cumplió.

-Así es, de a poco empezamos la regresión. En 1930 ya no éramos la mitad de la economía continental, sino un tercio. Hoy somos el 10% y apenas representamos el 0,4% del comercio mundial. Si nos detenemos en los últimos y terribles años podemos decir que entre 1999 y 2001 Argentina creció 4 puntos menos que el PBI de América Latina. Y este año vamos a crecer 15 puntos menos que el promedio del continente. En conclusión, 2010 nos va a encontrar, salvo un milagro, como en 1810. Lo que construimos en el primer siglo de vida independiente, lo destruimos en el segundo.

-Compáreme la crisis de nuestro país con la de otros países que hayan pasado por algo similar

-La Argentina es el noveno país emergente que declara el default desde 1997 a la fecha. Los otros fueron Corea del Sur, Malasia, Singapur, Tailandia, Indonesia, Birmania, Rusia y Ecuador. Esos países son los espejos donde debemos mirarnos para salir. Porque todos, de un modo u otro, salieron. Pero culturalmente nos negamos. Llamamos a asesores brasileños o mejicanos, que nunca pasaron por eso. Pero no a los de países con default, porque nos seguimos creyendo más de lo que somos. Y mientras no entendamos qué pasó en esos países, no sabremos cómo salir en el nuestro. Estamos ciegos y nos negamos a volver a ver.

-Explíqueme más detalladamente esos procesos que no queremos ver.

-Malasia y Singapur salieron en menos de un año con caídas del PBI del 6 al 8%. Mientras que Rusia y Ecuador tardaron dos años para salir con una caída del producto del 10%. Los peores de todos fueron Indonesia y Tailandia, que recién ahora están saliendo luego de cuatro años de violencia, con varios gobiernos y con una caída del PBI del 16%. Cuando Duhalde llegó al gobierno todavía podíamos seguir un camino parecido al de Rusia. Pero los errores cometidos en estos 45 días nos hacen estar como Indonesia o Tailandia o peor. Pero ni siquiera tenemos un diagnóstico.

-Cuénteme un poco sobre las diferentes miradas que el mundo posee ante nosotros y nuestra crisis.

-Todo el mundo amigo nos dice que acordemos con el FMI antes que nada. Porque nadie nos va a ayudar bilateralmente. Ni Italia ni España ni Alemania ni Brasil. Todos quieren que nos vaya bien pero nadie está dispuesto a hacer el menor esfuerzo por nosotros. Para salir necesitamos al menos 25 mil millones de dólares, pero nadie nos los va a prestar porque eso hoy en el mundo es mucho dinero. EEUU piensa que somos un país de baja prioridad estratégica y de alto costo. Los españoles e italianos nos mandan comida y alimentos pero no dinero porque creen que lo que nos dan lo dilapidamos en el acto. Hoy no somos importantes para nadie. Y nadie cree en nosotros.

-Aunque sé que no hay una sola razón, ¿usted prioriza alguna que otra como la causa de nuestros males?

-Nuestros problemas están más allá de la economía. La clave está en la gran desorganización que poseemos para hacer cualquier cosa. Somos uno de los mayores productores de alimentos del mundo y tenemos hoy precios internacionalmente bajos, pero no sabemos repartir, como dije, ni 50.000 raciones de sopa. Tenemos más postgrados y doctorados que toda América Latina, pero todos aspiramos a ser abogados y casi nadie se vuelca hacia las actividades productivas o tecnológicas.

-¿Existe en esas actitudes un problema cultural que nos impide hacer buen uso de lo positivo que tenemos?

-Desde 1853 hasta ahora, el proyecto argentino es uno y claro: hacer acá un pedazo de Europa. Durante un siglo y medio buscamos sólo eso. Y seguimos culturalmente con esa ilusión. Pero eso se acabó por mucho tiempo. Hasta 2001 teníamos 8.000 dólares per cápita. Ahora 4.000.
Menos que Chile, que tiene 5.000, o Checoslovaquia, que también tiene 5.000. Con ellos tenemos que compararnos ahora, y no con España o Italia. Esta no es una utopía muy atrayente, de acuerdo con lo que creímos ser, pero es lo único posible. Tratemos de hacer, con 4.000 dólares per cápita, una sociedad más igualitaria, más eficaz y con mayor bienestar. Ya no España o Italia. Pero tampoco Venezuela o Colombia.

-Hábleme brevemente de lo que dicen los sondeos electorales hoy en día.

-Hoy en Capital Federal y Buenos Aires ganan las elecciones, en este orden: Chiche Duhalde, Elisa Carrió, Eduardo Duhalde y Lole Reutemann.
Pero si medimos a nivel nacional, Reutemann se ubica en el primer puesto, y le siguen Carrió y De la Sota. Pero nadie pasa del 30% de imagen positiva. Por lo que el voto bronca sigue latiendo en cualquier elección. Y además las preferencias pueden cambiar de un día para el otro. Hasta hace poco De la Sota era el más popular de los peronistas, pero hoy la crisis de su provincia hizo que lo superara Reutemann.

-¿Imagina que es posible que se adelanten las elecciones?

-Que se adelante o no las elecciones no depende de nadie, sino de la crisis de los próximos días. En particular por el problema de la inflación. El tema de que haya un 2 o un 5% de inflación mensual, es meramente un promedio que no nos dice nada. Lo que hay que ver es cuánto aumentan los alimentos y los medicamentos, que es lo que hoy por hoy importa. Porque es lo único que consumen los pobres.

-¿La inflación puede dispararse?

-Para los economistas no existen casos de hiperinflación en plena hiperrecesión. Pero esto sí ocurrió en los países de la posguerra del '45. Y en la Argentina de hoy todo es posible. En 1989 el dólar estaba, en relación con el peso, en una relación de 1 a 7. Y luego de la guerra de Malvinas en 1 a 6. Si traspolamos esos datos, históricamente la Argentina está peor que en aquellos dos momentos. Desde esa lógica el dólar puede valer 10 o más pesos cada uno.

-Hábleme un poco sobre el rol político actual de Carlos Menem.

-Menem no genera cosas ni arregla con los opositores al actual modelo populista, sino que se cuelga de ellos. Simula tener un poder que no tiene. Ocupa espacios que no crea. Hubo, efectivamente, una reunión entre López Murphy y Reutemann, que los menemistas se adjudican. Pero la realidad es que ellos no tuvieron nada que ver con ella. Hoy Menem ni siquiera puede caminar por ninguna parte de la Argentina salvo Anillaco.

-A pesar de su diagnóstico, ¿es posible entrever una salida, o el comienzo de una salida?

-Vuelvo a lo que dije al principio, hoy el populismo que nos gobierna es lo más impopular que hay. Mientras más prometa menos va a cumplir.
Pero todavía no están convencidos. Los populistas gobernantes ahora van a intentar ponerles más impuestos a las grandes empresas, y mientras tanto el pueblo se seguirá muriendo de hambre. Creo que nos quedan tres meses más de este populismo absurdo. Basado en una política aislada del mundo real. Y luego Duhalde, o quien esté, se va a dar cuenta de la locura que están haciendo y volveremos a una política más racional. Por eso pienso que, pese a todo, existen esperanzas. En mi pronóstico, vamos a terminar este año mejor de cómo lo empezamos.