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Asunto:NoticiasdelCeHu 142/02
Fecha:Sabado, 16 de Marzo, 2002  23:27:32 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Retrato de un régimen
 
El Sheriff

 
El FMI define el futuro de Duhalde
(Diario La Nación, Buenos Aires,
13 de marzo de 2002, pp. 1 y 5.)

Eduardo Duhalde no tiene un plan alternativo para el caso que el Fondo Monetario Internacional no otorgue una ayuda financiera a la Argentina. Está seguro de que si la respuesta es negativa se producirá una crisis institucional que impedirá que termine su mandato y lo obligará a llamar a elecciones.

La situación tiene para él una fecha límite: su futuro y el del país se definen en tres semanas.

El Presidente reflexionó ayer sobre lo que podría ocurrir en el país frente a dos hombres de su absoluta confianza una hora después de haberse reunido por primera vez con el jefe de la misión del FMI que está en la Argentina, Anoop Singh, sin haberse podido llevar ninguna impresión definida sobre lo que hará el organismo financiero internacional. La confesión presidencial a sus allegados fue revelada a LA NACION por los que lo escucharon.

En su despacho de la Casa Rosada, Duhalde consideró que es un "disparate" pensar que tenga planeado cerrar la economía y romper con los Estados Unidos y con el FMI. Hasta se rió, pese a la gravedad de la situación del país, de los que puedan imaginar que podría tomar alguno de esos caminos.

La reunión con Singh había terminado hacía una hora. El Presidente se había cambiado el traje y jugaba con la corbata que se tenía que poner. El helicóptero lo esperaba. Pero se tomó unos minutos para resumir la situación del país: "Yo creo que la única solución posible para la Argentina es política y el que hoy nos la puede dar es el sheriff", dijo.

Se refería al presidente de los Estados Unidos, George Bush, con quien se encontrará dentro de diez días en Monterrey, México. La escena ocurrió en uno de los despachos que usa el Presidente y fue relatada a LA NACION por una fuente que goza su confianza.

La suerte de Duhalde y la del país parecen estar, según la visión presidencial, en manos de EE. UU., más allá del informe que Singh eleve al FMI y de que se analicen los términos del presupuesto y el acuerdo fiscal argentinos.

El Presidente señaló en la últimas horas que el abismo que avizora ante una negativa del FMI se sostiene en la hipótesis de que la situación política y social se volverá insostenible. Para él, eso sólo significaría no cumplir su mandato transitorio en 2003. Todo depende de la decisión que tomen en el organismo internacional.

La sensación de Duhalde no es todavía una convicción porque aún cree que el FMI -en realidad, los Estados Unidos- no dejarán que la Argentina "se hunda". De lo que sí está seguro es que existe un riesgo institucional sin auxilio monetario para el país.

Duhalde describió en privado la crisis con el mismo dramatismo que el ministro de Economía en la reunión del BID el fin de semana último. En su aspecto físico, según contaron los que lo vieron, no se le reconocen rasgos de la tensión que implica la situación que él describe. "No parece un presidente que está a pocas semanas de entrar en un caos que se lo va a devorar. Es porque todavía cree habrá ayuda externa", afirmó una de las fuentes.

"Es un disparate. Estoy haciendo todos los esfuerzos para que firmemos con el FMI. Si no nos ayudan yo no puedo enojarme y romper con los organismos internacionales porque esto va a ser un desastre", se quejó ayer Duhalde delante de tres testigos, molesto por las versiones sobre supuestos planes alternativos.

El fin de semana último, altas fuentes de la delegación económica que representó a la Argentina en la reunión del BID habían advertido sobre un plan alternativo por si fracasa la negociación con el FMI. Ese plan, al que Economía se opone, consistía en un giro nacionalista en la economía, que incluía la reestatización de empresas que prestan servicios públicos.

LA NACION pudo confirmar ayer que el Presidente advirtió a los suyos que no estaba dispuesto a eso ni a financiar el déficit con la emisión de moneda, condenando a la Argentina a la hiperinflación. "Eso de pelearse con Estados Unidos y el FMI sólo se le puede ocurrir a un político que no tiene idea de lo que es gobernar", dijo.

Tres semanas decisivas

El Presidente señaló en las últimas horas que el futuro del país y de su gestión se definirá en las próximas tres semanas, fecha en que espera tener una respuesta favorable del FMI, que le permita comenzar a reconstruir el sistema financiero.

Un hombre que pasa muchas horas con el Presidente admitió ayer que el único plan B del Gobierno era la dolarización, una alternativa que defendía el ex presidente Carlos Menem y a la que se opuso todo el Gobierno.

En realidad, según pudo saber LA NACION, hasta hace pocas semanas el equipo económico tenía como alternativa la crítica de la dolarización. "Ahora, con el dólar a más de dos pesos, eso murió", dijo un allegado al Presidente que pidió reserva de su nombre.

Ante Singh, Duhalde explicó que llegó al poder gracias a un acuerdo político y que iba a cumplir su mandato transitorio (es decir, que no buscará la reelección). Pidió celeridad al FMI para otorgar ayuda porque necesita los fondos para destrabar el corralito.

El Presidente quedó impactado por el hombre que mantiene en vilo al poder político y económico. Comentó que Singh es inexpresivo, que sus silencios son demasiado largos y que se nota que es un duro. Cuando el jefe de la misión del FMI le expresó su inquietud por la seguridad jurídica en el país, Duhalde le explicó que la situación de la Corte está en manos del Congreso; no dijo más.

Parado frente a la ventana de su despacho, el Presidente, a solas con los suyos, hizo una mueca como única contestación sobre la futura respuesta del FMI. Había planteado la situación en términos dramáticos.

Lo vieron irse apurado, con la corbata en la mano. Duhalde las detesta y, al final, en la reunión que tuvo después, la dejó guardada en el bolsillo.

Por Paola Juárez
De la Redacción de LA NACION