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Asunto:NoticiasdelCeHu 257/12 - Pasajeros de Proa: Realineamientos en torno a la guerra de Malvinas en la provincia del Chaco.
Fecha:Martes, 29 de Mayo, 2012  01:53:13 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 257/12
 

Realineamientos en torno a la guerra de Malvinas en la provincia del Chaco.

Memoria y construcción de “heroísmos”1

 

 

Ana Rosa Pratesi

 

 

Introducción

 

En el año 1982 tuvo lugar la Guerra del Atlántico Sur entre Argentina y Gran Bretaña por la posesión del Archipiélago de Las Malvinas, que se inició el día 2 de abril cuando el gobierno de facto argentino tomó la capital de las islas, Puerto Stanley, y finalizó el día 14 de junio con la derrota argentina.

A pesar de que desde el bando argentino las operaciones estuvieron dirigidas por una dictadura impopular, la guerra tuvo la adhesión de la gran mayoría de la población que se movilizó en apoyo a los hombres que marchaban al frente, los que eran despedidos como héroes.

No quedaron al margen de este movimiento las colectividades de inmigrantes de distintos orígenes, tanto europeos como latinoamericanos, quienes aportaban las reminiscencias de sus propias guerras pasadas.

Este trabajo está centrado en lo ocurrido en la provincia del Chaco, una de las regiones argentinas que ha recibido un importante número de grupos de inmigrantes y que, por otra parte, aportó proporcionalmente el mayor número de hombres a la fuerza de combate, muchos de los cuales murieron.

La adhesión de los extranjeros residentes implicó un re alineamiento respecto de las experiencias bélicas pasadas, dando un nuevo orden y valor a los recuerdos y olvidos en la configuración de la memoria. Es así que los pobladores polacos veteranos de la IIº Guerra mundial devolvían las condecoraciones recibidas de Gran Bretaña, y los inmigrantes paraguayos comparaban el heroísmo de los argentinos con el mostrado por sus compatriotas durante la Guerra de la Triple Alianza, en la cual Argentina combatía en el bando enemigo. Los ex combatientes argentinos, a partir del reclamo de derechos, ha ido reconfigurando la memoria del acontecimiento.

A más de veinte años de ese hito histórico, la sociedad lo evoca con monumentos y ceremonias; desde algunos sectores académicos y políticos señalan que la Guerra plantea una discusión que no se ha cerrado; es mi opinión que en realidad aún no se ha abierto.

 

 

El Heroísmo En La Construcción Moral Colectiva

 

Las sociedades, con el ejercicio de la memoria social, construyen su identidad en base a la selección de hechos y personajes a ser recordados y a ser olvidados; al mismo tiempo que se constituye como comunidad moral, erigiendo un ideal normativo, delimitando el bien y el mal, la virtud y el pecado.

A esta comunidad moral aporta el arquetipo del héroe que “representa la certeza triunfante del nacimiento, la soberanía de la subjetividad y las fronteras entre el ámbito mundano de los humanos y el reino sagrado de los dioses.”2 Los elementos de la aventura del héroe son la partida, la iniciación y el regreso, y se los encuentra en las tradiciones y rituales de los pueblos (Campbell, 2003). El héroe es el sujeto que encarna las virtudes de un pueblo, la entidad que asegura la trascendencia del grupo, la victoria de la voluntad colectiva, por lo tanto son los personajes a los que se rinde tributo por su aporte a la identidad social.

También se explica al heroísmo a través de la tragedia, por la pasión del dolor:

“Para el héroe, dominar la pasión significa vivirla, y vivir de ello; esa es su filosofía. Si el héroe ambiciona ser el dueño de sí mismo, es para ir más allá de sí mismo, más allá de la felicidad, el héroe busca la ebriedad, hasta el dolor (...)”3

Otra vertiente de la comunidad moral es el arquetipo de la víctima, que expresa la contracara del héroe, en tanto son los hombres reducidos a objetos, vencidos en su autonomía y llevados a la muerte. (Giesen, 2001) En las víctimas la sociedad constata la capacidad humana para destruir a los semejantes, y surge la necesidad de reparación del cuerpo social.

Las guerras son los hechos sociopolíticos privilegiados, tanto para la emergencia del heroísmo, como para la victimización de grandes grupos humanos. Por otra parte, en estas ocasiones, el arquetipo del héroe y el de la víctima suelen conjugarse en los mismos sujetos, lo que plantea un dilema acerca del sentido que la sociedad da a la evocación posterior.

 

 

La Guerra de Malvinas y la emergencia de heroísmos

 

Desde su constitución como estado nación en el Siglo XIX, Argentina ha sido el destino de múltiples corrientes migratorias, especialmente desde Europa y desde países latinoamericanos, en particular los limítrofes con su territorio.

Estas comunidades se incorporaron al tejido social aportando un importante bagaje cultural y sus propias tradiciones. El Chaco, uno de los últimos territorios argentinos en constituirse como estado provincial, recibió un importante caudal de inmigrantes centroeuropeos y desde la República del Paraguay, lindante con la provincia.

Ante el hecho consumado de la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas contra Gran Bretaña, las comunidades extranjeras tomaron parte, con palabras y hechos, del movimiento social que acompañaba al reclamo argentino y a las fuerzas en combate.

Fueron numerosos los súbditos ingleses que se pronunciaron contra su país de origen; entre ellos una vecina de la ciudad de Barranqueras, nacida en Leicester, envió una carta a Margaret Thatcher reprochándole sus decisiones.4

Por la relación histórica que tuvieron con Gran Bretaña y con Argentina, son muy significativas las actitudes de miembros de las comunidades polaca y paraguaya residentes en el Chaco, con una particular evocación de las guerras libradas por sus propios países.

 

 

El heroísmo paraguayo

 

La comunidad paraguaya residente en el Chaco, se plegó a las actividades de apoyo a las tropas argentinas, las que consistían básicamente en la colecta de víveres y dinero en efectivo que ingresaba como donación en una cuenta bancaria especial.

Tuvieron la iniciativa de proponer el “sistema de madrinazgo de guerra voluntario” para acompañar a los soldados convocados por las Fuerzas Armadas5. Un veterano de la Guerra del Chaco se ocupó de realizar la inscripción de las voluntarias en las instalaciones del Club Guaraní. Guber (Guber, 2004), citando a Solanas Pacheco, atribuye la iniciativa del sistema de madrinazgo al gobernador militar de la provincia, podemos inferir que, ante la propuesta de los paraguayos, el gobierno tomó el control de ese sistema, como hacía con todas las iniciativas que surgían del movimiento social de apoyo.

La comunidad paraguaya rescataba así la experiencia vivida durante la Guerra del Chaco, que se desarrolló entre los años 1932 y 1935, en la que confrontaron Bolivia y Paraguay, y que culminó con la victoria del Paraguay.

También hubo expresiones de apoyo moral, como la carta pública que transcribo a continuación:

 “Carta de una madre guaraní a sus hermanas argentinas. Se celebra hoy el día de la madre Paraguaya. Madres argentinas, hermanas mas allá de las fronteras, comprendemos, valoramos y nos adherimos con todos nuestros corazones al momento que vivís, porque nosotras vuestras hermanas paraguayas los hemos vivido y sentido en carne propia. Si alguna vez visitáis nuestra Asunción, veréis una estatua de mujer y os preguntareis, quien es? y yo os diré "es el homenaje a las residentas" quienes son, me diréis ... y yo os responderé: fueron nuestras bisabuelas, nuestras abuelas, nuestras antecesoras que cuando el Paraguay libró dos de sus cruentas guerras y habiendo perdido en ella cuanto tenían, padres, esposos e hijos y habiendo solo un puñado de hombres valientes con quienes defender palmo a palmo nuestro suelo patrio (de ahí nuestro lema Vencer o morir) dejaron sus hogares y empuñando un fusil al hombro, también pusieron sus vidas al servicio de la patria, olvidándose de su propio dolor para seguir luchando por una causa justa. Nuestro país se quedó sin hombres, sin jóvenes, sin niños.

Perdió una guerra pero nunca fue vencido. Pues sus mujeres, que hoy pueden demostraros con orgullo, tienen la sangre de aquellas residentas y saben que la vida en sí es una lucha diaria. Cuando se pierde un hijo, un esposo o un padre sacamos fuerzas de aquel ejemplo glorioso con la fe puesta en dios, seguimos adelante con la firmeza, la fuerza y la dignidad heredadas. Yo, que perdí dos hijos en un triste accidente, mi único hijo varón! pequeño soldado paraguayo y me sostuve en pie ante dos féretros cerrados, se que la muerte no es una separación definitiva sino "una posta en el camino de la vida", no olvidéis esto, mas allá de ella, todos sin distinción de credos, ni razas volveremos a encontrarnos y esa si será una vida eterna. Cuando vuestros hijos regresen del frente, dad gracias a dios, pero si alguna de vosotras no lo vuelve a ver, pensad que morir por una causa justa y por la patria es la forma más honrosa de hacerlo. Antes que nuestro, son hijos de la tierra que los vio nacer. Para eso los criamos y educamos y sus vidas no nos pertenecen. Sois valientes madres argentina! Lo demostráis una y mil veces! y una vez más os vuelvo a decir lo que un día os dijera: si tuvisteis tanta caridad y adhesión para el dolor de una madre extranjera, Dios sabrá compensar la fe y la fortaleza necesaria para el momento difícil que vivís. En el día de la madre paraguaya y en nombre de todas ellas, os estrecha en un fuerte abrazo de hermandad.

Una madre guaraní.”6

Esta madre guaraní hace referencia a “dos de sus cruentas guerras”, siendo una de esas guerras la anteriormente mencionada Guerra del Chaco, y la otra la guerra librada entre 1865 y 1870 por Paraguay contra la alianza conformada por Brasil, Argentina y Uruguay.

Esta guerra tiene distintas denominaciones según los países, para Argentina y Uruguay se trata de la Guerra de la Triple Alianza, en Brasil se habla de la Guerra do Paraguai, y en Paraguay se la llama la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza y, también, Guerra Grande. Tan grande fue esa guerra que para Paraguay significó la pérdida de más del 90% de sus hombres jóvenes, en otros términos, más del 50 % de la población total. (García Diniz, 1997).

En ese enfrentamiento las mujeres tuvieron un papel relevante en dos versiones:

- Como Residentas, mujeres que seguían al ejército del Mariscal López, acompañando a sus hijos, niños soldados, o tomando las armas por la escasez de hombres.

- Como Destinadas, mujeres condenadas a marchar con el ejército del Mariscal López por pertenecer a familias de traidores o participar en conspiraciones contra López.

A partir de esta descripción podemos detectar significativas omisiones en la carta de la madre guaraní:

Se dirige a las mujeres argentinas con un vínculo que trasciende la alianza coyuntural, son sus hermanas, omitiendo el hecho de que fueron argentinas parte de las fuerzas que destruyeron Paraguay en la Guerra Grande.

Destaca el heroísmo de las mujeres paraguayas en su condición de Residentas, cuya participación en la guerra tenía un margen de autonomía; pero oculta la figura de la Destinada, mujeres castigadas, víctimas del conductor de la guerra por pertenecer a familias opositoras.

Es una memoria que orienta las evocaciones en el sentido del evento que las suscita: la Guerra de Malvinas. Es así que, el antiguo enemigo pasa a ser aliado fraterno, y las mujeres argentinas se erigen en heroínas, como las Residentas, en guerras que no generarían víctimas como las Destinadas.

 

 

El heroísmo polaco

 

Entre las numerosas expresiones de condena a Gran Bretaña, se cuentan las declaraciones de polacos residentes en las provincias del norte argentino, quienes usaban los conocidos epítetos de soberbios, colonialistas, piratas, etc., que proliferaban en esa época.

Lo que distinguía a estos polacos era su condición de integrantes de las fuerzas aliadas que habían combatido durante la IIº Guerra Mundial, más específicamente como miembros de las Fuerzas Armadas Británicas.

Adam Novak, sirvió en la Fuerza Aérea de Gran Bretaña durante la guerra, después de lo cual se instaló en la ciudad de Roque Sáenz Peña (Chaco); en 1982 se expresaba así:

“Sé de su soberbia y de su espíritu colonialista, por eso quiero hacer conocer mi repudio a la acción que esos piratas ingleses emprendieron contra Argentina que reconquistó lo que legítimamente le pertenece: Las Islas Malvinas.”7

Los combatientes polacos pasaron de las declaraciones de condena a realizar un potente acto simbólico que consistía en donar a la causa argentina las condecoraciones que los reconocían como héroes de la IIº Guerra.

Stefan Szymula presenta su foja de servicios:

Servicio en las fuerzas armadas de polacos bajo el comando inglés desde el 1 de abril

de 1942 hasta el 1 de mayo de 1947.

Anteriormente deportado por los rusos de Polonia a la URSS (campo de internación en

Siberia) en el año 1940.

Ingresó al ejército polaco formado en Rusia el 9 de febrero de 1942. Al traspasar junto a su unidad las fronteras ruso-persas, entró bajo el comando inglés en medio oriente el 1 de abril de 1942.

Sirvió en Italia durante 1944-47. Participó en la batalla de Montecassino.

Recibió Medallas y condecoraciones de parte de Polonia: Cruz de plata con espadas, medallas del Ejército, Cruz del Mérito de bronce con espadas y Cruz de Montecassino; de Italia: Estrella italiana y Medalla de defensa y de Gran Bretaña: Estrella de 1939-45, esta última devuelta el 3 de mayo de 1982:

Él explica la devolución de esa condecoración con estos argumentos:

“No quiero ser poseedor de condecoraciones concedidas por un país que se entrega a la piratería atacando a mi patria. Soy naturalizado, pero mi corazón es enteramente argentino. Y así como por culpa del gobierno inglés (y norteamericano también) lloré en el año 1944 a causa del tratado de Yalta, también estoy llorando ahora. Mi patria de nacimiento fue entregada al imperialismo rojo, y ahora mi patria de adopción está siendo atacada por el imperialismo occidental ¡Viva la Patria!”8

Ceslao Ligenza. Conformó la base de organización de la RAF (Royal Air Force) durante siete años, se desempeñó como experto en comunicación aérea desde las bases de Dunkerke, Normandia, Bélgica, Francia y Nuremberg. Fue condecorado por los gobiernos belga, francés e inglés en reconocimiento a sus actos de valentía.

Su hija, también polaca, relata como terminaron sus días de combatiente en Inglaterra:

“A mi padre le pagaron con cuatro cosas: un traje de civil, la autorización para quedarse con el uniforme como recuerdo, pasajes para el y yo, que tenía 4 años, para uno de 4 países que se encargaron de mostrarle a través de tarjetas postales turísticas y un muchas gracias por los servicios prestados. Gracias a dios mi padre eligió este bendito país para radicarnos, aquí vivimos felices y en paz.”

La donación de las condecoraciones de Ceslao, que aún vivía, la ofrecen su hija y su nieto de 10 años, al Gobernador militar de la Provincia del Chaco, José David Ruiz Palacios. Los donantes explican los motivos:

“La agresión a la Argentina la han sufrido a través de la historia muchos pueblos y mi Polonia fue entregada por los ingleses al imperio soviético luego de la guerra, como se entrega algo que ya no sirve. Por eso quiero a mi Argentina con toda mi alma y deseo de todo corazón que sus Fuerzas Armadas den una lección inolvidable a estos piratas eternos que el mundo ha soportado demasiado.”

El gobernador declina el ofrecimiento diciendo que las condecoraciones ganadas Ceslao Ligenza en la segunda guerra son un recuerdo en memoria "al heroísmo y el esfuerzo de alguien que luchó contra el totalitarismo".

Las condecoraciones devueltas los designaban como héroes que habían combatido y vencido al nazismo, pero en las circunstancias que se estaban viviendo en 1982, esas condecoraciones cambiaban su valor porque habían sido concedidas por el enemigo de Argentina, país al que ahora consideraban suyo.

Equiparaban a su país de origen, Polonia, con las Islas Malvinas. Polonia también fue agredida por los ingleses cuando negaron su autonomía, cuando, como parte de los aliados vencedores, repartieron el mundo.

También ellos como personas fueron tratados como objetos que ya no servían, cuando se les niega la residencia en Inglaterra, condecorados como héroes pero víctimas de sus propios aliados.

Por su parte, el gobernador militar valoriza las condecoraciones recibidas por los combatientes polacos luchando contra el totalitarismo, desde una posición de representante y ejecutor de la dictadura militar más cruenta que sufrió la Argentina.

 

 

El heroísmo argentino

 

El panteón de los héroes argentinos está presidido por los que lucharon y lograron la independencia del país en el siglo XIX, según Guber (Guber, 2004) en esa genealogía se insertan los héroes de la Guerra antiimperialista de Malvinas.

Se trata de 13.000 hombres que componían las fuerzas de combate, con una alta representación de conscriptos civiles; de esos movilizados murieron 635 -de los cuales el 65% eran soldados-, y hasta el año 2002 se contaban 264 suicidios entre los hombres que regresaron de la guerra. Los soldados conscriptos pertenecían a la clase de los varones nacidos en los años 1962 y 1963, de modo que fueron a la guerra con 19 y 20 años de edad.

La región del Nordeste argentino aportó alrededor del 30% de los hombres de esas fuerzas, cuando la población regional no llega a ser el 10% de la población total del país.

En las distintas ciudades del Nordeste se recuerda a estos héroes con monumentos (Pratesi, Kosela, Muchutti y Herrero, 2005). En una primera mirada se diría que todos los monumentos presentan una única identidad protagónica, la de los hombres caídos en la guerra y, por lo tanto, héroes de la patria. Sin embargo, teniendo en cuenta la idea del monumento y la forma en que se evoca a los caídos, surgen diferentes identidades.

En algunos monumentos –de Yapeyú y Reconquista- se destaca el hecho de que todos los héroes pertenecían a las Fuerzas Armadas Argentinas, ya sea en su condición de soldados conscriptos, suboficiales u oficiales, evidenciando la jerarquía propia de la identidad militar.

En las expresiones de los Ex combatientes de Resistencia y Reconquista se omite toda referencia a las Fuerzas Armadas, caracterizando al héroe como combatiente por los derechos de la patria, sin diferencias jerárquicas.

En el caso del Recordatorio por los caídos en el naufragio del Gral. Belgrano de Reconquista, los hombres muertos son presentados como víctimas de un crimen de guerra.

En los monumentos de Corrientes Capital y Resistencia se trata de héroes sin otras connotaciones, aunque en el último más que de héroes de guerra se trataría de héroes por la paz y la unidad nacional.

Los monumentos dedicados a los héroes son un punto de llegada de una trayectoria en la que se reconoce distintos puntos de recorrido:

El 7 de abril de 1982 fueron convocados por Decreto nº 688 del Poder Ejecutivo Nacional, salieron con el apoyo y el reconocimiento de sus familias y comunidades, las ciudades y pequeños pueblos homenajeaban y ensalzaban a los combatientes que entregaban a la guerra. Estaban acompañados por el fervoroso movimiento social afanado en la recolección de víveres y dinero destinados a sostener a las tropas. Los alumnos de las escuelas les escribían cartas a quienes estaban en el frente de combate.

Desde sus puestos, en las Islas Malvinas o en las bases del sur argentino, los soldados escribían a sus familias y amigos, la mayor parte de ellos transmitiendo un inflamado patriotismo, prometiendo el combate hasta el final y, al mismo tiempo, tranquilizando a sus allegados acerca de sus condiciones de vida. A modo de ejemplo:

 “Bueno, el asunto es que el día 2 de abril de 1982 a las 4 de la mañana nos levantamos, desayunamos y a las 6 teníamos que desembarcar. Así fue, cuando pisamos las Islas Malvinas recé e hice el Nombre del Padre, se abrieron las compuertas y yo saqué la cabeza con mi fusil y pensé Como no vamos a querer esta tierra si es tan hermosa! Comenzamos a avanzar, llegamos al aeropuerto y lo tomamos, luego enfilamos hacia Puerto Stanley. Nosotros íbamos adelante cuando de pronto sentimos un tiroteo!, allí estaban los ingleses esperándonos! Nos bajamos de los tanques. Cuando sentí silbar sobre mi cabeza las balas me tiré cuerpo a tierra y busque protección. Estuvimos 1,30 horas tiroteándonos hasta que se rindieron y ahí fue emocionante, cuando nosotros los "infantes de marina" bajamos todas las banderas inglesas y subíamos la celeste y blanca, me emocioné mucho hasta que me largué a llorar de contento. Yo todavía no puedo creer que estuve en las Islas Malvinas, y que fuimos protagonistas de este hecho histórico, nunca me olvidaré de esto, te tenía que contar para desahogarme un poco y para que te sientas orgullosa de que tu hijo fue uno de los que recuperaron las Islas Malvinas."9

“(...) les diré que no necesito nada, y les pido que no se aflijan por mí, ustedes tienen que estar orgullosos como lo estoy yo, no se olviden que tuve la suerte de caminar por Malvinas y ser felicitados por el almirante porque nos portamos como héroes.”10

Algunos pocos, en cambio, se mostraban más preocupados por su porvenir individual, en cuanto a las carreras que habían visto interrumpidas al ser convocados. Un soldado desde Comodoro Rivadavia escribe:

“Lo único que yo puedo hacer desde aquí es rezar para que todo este conflicto se solucione pronto y así poder continuar con mis estudios.”11

El 14 de junio las tropas argentinas cesaron del fuego12. En el continente el golpe asestado al movimiento social, lejos de aplacarlo, lo levantó en contra del gobierno y el comando militar a quienes, entre otras denuncias, se los culpaba de haber expuesto a jóvenes inexpertos a la muerte. Es en este momento, el de la derrota y no antes, cuando los soldados pasan a ser los “chicos de la guerra”; con esta expresión se infantilizó a los soldados, hombres jóvenes que habían arriesgado su vida en combate.

Para algunos de estos soldados el retorno fue “regreso sin gloria” a la manera de la película estadounidense sobre la guerra de Vietnam, que había sido prohibida por la dictadura argentina. En cambio, en muchas localidades del Chaco fueron recibidos en ceremonias en las que fueron distinguidos con medallas.

Esta época, la del regreso, se ilustra con el relato mítico del soldado que, desde Campo de Mayo donde se los alojaba a su regreso de las islas, escribe una carta a su familia en un pueblo chaqueño, en la que les pide llevar a un amigo suyo que ha sufrido la pérdida de sus piernas; la respuesta de la familia fue que no sería conveniente tener a su amigo en la casa por las pocas comodidades que le podían ofrecer, las atenciones que requeriría de todos los miembros de la familia y los gastos que podría ocasionar. El relato culmina con el suicidio del soldado que escribió la carta, él era el lisiado que pedía llevar a su casa.

Durante casi una década, tanto los caídos como los sobrevivientes, quedaron sepultados por el proceso de desmalvinización, sin atención médica ni psicológica especial, con escasa inserción laboral y con el estigma de la derrota.

En este proceso los chicos de la guerra, llegando a la madurez, mostrando sus heridas, su falta de inserción en la sociedad, sus suicidios, pasaron a ser las víctimas de la guerra.

En sus organizaciones muestran las escisiones de la sociedad argentina, se han agrupado en Asociaciones de Veteranos de Guerra, que tuvieron un impulso durante el gobierno de Menem y son más cercanos a las fuerzas armadas, y, por otro lado las Asociaciones de Ex Combatientes cuyo discurso está más centrado en la reivindicación de los derechos sociales particulares.

En los últimos años ha aparecido otra diferenciación en el colectivo de los ex combatientes, a medida que los gobiernos nacional, provincial y municipal les otorgan algunos beneficios, surge la discusión acerca de quienes son los que realmente se los merecen. Son los que estuvieron en el territorio de las Islas Malvinas quienes se arrogan la exclusividad del beneficio otorgado, descalificando como ex combatientes a todos los movilizados que no llegaron a las islas.

Mientras los caídos en Malvinas son los héroes protagonistas de las ceremonias conmemorativas, y sus nombres son impuestos a calles y plazas de sus pueblos, los ex combatientes sobrevivientes son, héroes y a la vez víctimas tanto del enemigo victorioso como de la conducción argentina.

 

 

La memoria y la legitimación de la guerra

 

Los héroes y heroínas paraguayos y polacos están claramente reconocidos y son honrados porque las guerras que libraron han sido legitimadas por la historia. Aún con discusiones o reservas esas naciones reivindican su participación en esas guerras.

Con sus evocaciones de las guerras pasadas, estas comunidades aportaron a la construcción moral de la comunidad argentina, dándole un significado a la participación de las mujeres en la guerra, desde los paraguayos, reivindicando la lucha antiimperialista, desde los polacos.

Sin embargo, en Argentina se vive la paradoja de honrar con monumentos y ceremonias a los héroes de una guerra que no ha sido legitimada o, más aún, su evocación produce un entrecruzamiento de pasiones, dolor con vergüenza, y además remite a una identidad nacional negativa. (Pratesi, Gómez, Lovisa,y Mazzucchi, 2005)

En gran parte esta ambivalencia se debe a que fue un hecho producido bajo la iniciativa y conducción de la dictadura militar. En un marco histórico social más amplio

Garretón, refiriéndose a los países del cono sur y sus dictaduras, afirma que “(...) lo que hará que seamos una comunidad histórico–moral será el modo en cómo se resuelva aquello que marca una ruptura entre dos épocas: entre la época nacional–popular y lo que viene después.

Es decir, si los regímenes y el Estado militar represor fueron fundantes, entonces la refundación de estos países como países pasará por el arreglo de cuentas con ese momento histórico.”13

Por su parte, el historiador argentino Luis Alberto Romero se pregunta si los argentinos querríamos una guerra triunfal o rechazamos la guerra por principio, el opta por la segunda opción, para el caso de que los argentinos optemos por la primera, la guerra triunfante, él pronostica que “estaremos prontos a escuchar a quien nos prometa emprender nuevamente la guerra y ganarla”14

El planteo entre dos alternativas excluyentes que hace Romero, lleva a bloquear la discusión sobre la época, dejando afuera aquellos aspectos que hacen a la construcción moral comunitaria: el antiimperialismo, el movimiento social cohesionado y sus héroes.

El rechazo a priori de la Guerra de Malvinas, sin un análisis profundo, tiene el efecto de evitar una reflexión necesaria sobre un hecho histórico que ha marcado la subjetividad individual y colectiva de quienes la vivieron y de las generaciones posteriores; mientras esa reflexión no se produzca la memoria del hecho sólo proyectará una sombra negativa sobre la identidad nacional.

 

 

Referencias Bibliográficas

 

CAMPBELL, Joseph: El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. México, Fondo de Cultura Económica, 2003

FUSINI, Nadia: “El héroe trágico o la pasión del dolor”, en Vegetti Finzi, Silvia. Historia de las pasiones. Barcelona, Losada, 1998.

GARCÍA, Diniz: El cuerpo de la Guerra del Paraguay. 1979. Disponible el 20-01-05 en http://136.142.158.105/Lasa97/diniz.

GARRETÓN, Manuel: “Las sociedades latinoamericanas frente al Estado represor. Saldar las cuentas con el pasado.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, pp. 24-29.

GIESEN, Berbhard: “La construcción pública del mal y del bien común. Sobre héroes, víctimas y perpetradores.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, pp.16-29.

GUBER, Rosana: De chicos a veteranos. Memorias argentinas de la guerra de Malvinas. Buenos Aires, Editorial Antropofagia–IDES, 2004.

PRATESI, Ana Rosa; KOSELA, Andrzej; MUCHUTTI, ÁLVARO Y HERRERO, Nélida: “La Guerra de Malvinas en la memoria autobiográfica de adultos del Nordeste Argentino.”, en XXV Encuentro de Geohistoria Regional. Corrientes, 25 al 27 de agosto de 2005.

PRATESI, Ana Rosa; GÓMEZ, Varinia; LOVISA, Gisela; MAZZUCCHI, Candelaria: “Inscripción de la Guerra de Malvinas en tres ciudades del Nordeste Argentino: Corrientes, Resistencia y Reconquista”, en XXV Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. Porto Alegre, 22 al 26 de agosto de 2005.

Garretón, Manuel: “Las sociedades latinoamericanas frente al Estado represor. Saldar las cuentas con el pasado.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, p. 29

Romero, Luis Alberto: “Malvinas, veinte años después. Una pregunta insoslayable.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, p. 9 http://www.revista-theomai.unq.edu.ar/numero16/ArtPratesi.pdf

ROMERO, Luis Alberto: “Malvinas, veinte años después. Una pregunta insoslayable.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, pp. 6-9.

 

Fuente:

DIARIO NORTE de los meses abril, mayo, junio y julio de 1982.

 

 

1 Una primera versión de este artículo fue presentado en el IIº Congreso Sudamericano de Historia realizado en la Universidad de Passo Fundo, Brasil, los días 19 al 21 de octubre de 2005.

2 Giesen, Berbhard: “La construcción pública del mal y del bien común. Sobre héroes, víctimas y perpetradores.”, en Revista Puentes, La Plata, Centro de Estudios por la Memoria. Octubre de 2001, año 2, nº 5, p. 18

3 Fusini, Nadia: “El héroe trágico o la pasión del dolor”, en Vegetti Finzi, Silvia. Historia de las pasiones. Barcelona, Losada, 1998, p. 123.

4 Diario Norte, 18-04-82

5 Diario Norte, 25-04-82

6 Diario Norte, 15-05-82

7 Diario Norte, 03-05-82

8 Diario Norte, 08-05-82

9 Diario Norte 03-05-82

10 Diario Norte 12-05-82

11 Diario Norte 21-05-82

12 Según los ex combatientes, nunca hubo una rendición formal, por lo tanto la guerra no ha terminado.

 

 

http://revista-theomai.unq.edu.ar/NUMERO16/Pratesi.pdf