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Asunto:NoticiasdelCeHu 228/12 - Sociedad en crisis o crisis de la sociedad
Fecha:Lunes, 14 de Mayo, 2012  00:40:35 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 228/12
 

 

 Sociedad en crisis o crisis de la sociedad

 

     “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento” Albert Einstein.

                                                                         

Alfredo César Dachary

 

         Todos los días el mundo mediático nos agobia con ejemplos negativos de la sociedad en que vivimos, ¿por qué no se habla que hay personas que hacen las cosas bien?, ¿somos adictos a las notas rojas o necesitamos sufrir? Por eso las televisoras muestran novelas cada vez más violentas como espejo de la sociedad en que vivimos.

         En los canales, la gran mayoría del vecino del norte, semanalmente hay una película sobre una amenaza que pretende acabar con el planeta, todo parece un guión perfectamente orquestado: asustar o amansar, agobiar o alienar, por donde nos puedan llevar o adonde quieran arribar.

         La primera parte está clara, nuestro único motivo de vida se está reduciendo de la vida misma al consumo, incluso de cuotas de salud y belleza que hacen de la vida algo más “atractivo”, todo es consumo y cuando no hay otra meta, lo demás también lo es, incluido el mundo rojo, violento y de mínima esperanza que nos pintan como el futuro.

         Todos los días aparece un nuevo descubrimiento, que tal producto hace daño, que tal ejercicio es contrario a la buena circulación, algo que pone en negativo lo que hasta hace poco se planteaba como positivo.

         Dos hechos se han superpuesto hoy: por un lado, la auto explotación, o sea, dejar que la vida sea un consumo permanente y con ello el dinero que se tiene nunca alcanza, es el caso tradicional de la carrera del conejo tras la zanahoria. Ello lleva a un desgaste permanente del sujeto que no puede alcanzarla y entonces aparece el estrés, el mal de fines del XX y el XXI, ningún descubrimiento porque hace tres siglos emergió un mal profundo a causa de los problemas de la nueva sociedad.

El peregrinaje de los bañistas a las costas del mar frío comienza en 1750 y tiene como finalidad deshacer una antigua angustia, de la que forman parte la melancolía y el spleen y también de nuevas ansiedades, las nuevas y antiguas ansiedades que se dan en el siglo XVIII, fruto de los grandes cambios y el ocaso de la interpretación religiosa del mundo, un cambio profundo como al que hoy asistimos y nos parece un tiempo excepcional.

De allí que los médicos e higienistas, que ven lo que está ocurriendo, dan la alarma y generan el deseo en esta sociedad ansiosa de nuevas experiencias, y así el pasado tuvo que enfrentar la vieja acedia medieval, diabólica podredumbre del alma que incita a perder toda esperanza en la salvación. Hoy, con poca esperanza y sin un referente, nos llenamos de experiencias a fin de consumir lo que nos ahoga: un futuro catastrófico y sin un soporte para enfrentarlo.

Vicente Verdú expresa en palabras exactas que en esta “sociedad de bajo coste”, donde los aparatos duran poco (tiempo de vida programado), tampoco duran las cosas como el amor y la amistad y coloca como ejemplo al capitán del barco Costa Concordia, que naufragó y él huyo. Las autoridades italianas lo consideran como algo más, no un delito grave, abandono de personas bajo su responsabilidad. 

Los valores cambian cuando la sociedad se hunde en el mar de una mentira programada, donde los valores son reasignados acorde con las necesidades del sistema, que considera una violación grave a los derechos humanos un atentado terrorista, lo cual lo es, pero no entra en la misma categoría que el hecho de que más de la mitad de la población mundial esté viviendo en la pobreza, cuando se sabe quiénes son los responsables.

Los medios no exhiben las virtudes tradicionales del género humano, la bondad, la honestidad, la solidaridad y el amor, pero si transforman a éstos en una competencia y así aparece algo típico de las sociedades sin solidaridad, como   Estados Unidos, la filantropía, que es descargar la conciencia de los ricos con limosnas a los pobres, al igual que príncipes del medioevo cuando pasaban por un pueblo y arrojaban algunas monedas.

La otra distorsión, que CNN ha hecho de ésta una nueva bandera, son los “héroes”. CNN ha hecho de los héroes los nuevos modelos de hombres, los que siendo pobres crearon un negocio en pleno auge; los que siendo poco letrados logran un gran premio; los que se arrojan al fuego y sacan una persona, gracias al apoyo de todos los demás que están en la lucha contra el fuego.

Los héroes son la esperanza que de cada miles de pobres alguno triunfará y será reconocido y así podrá subir al pináculo de la gloria, entre los héroes no aparece Lula da Silva que sacó más de 30.000,000 de brasileros de la pobreza, desde un estado, al cual muchos quisieran destruir.

Los héroes y la filantropía son la expresión del individualismo y lo privado, dos extremos de las visiones conservadoras, porque en ambas la sociedad no cambia sino que sigue igual con un nuevo héroe que pronto se diluye en los millones de notas y con el ejemplo del héroe eterno, Bill Gates, que da parte de su dinero para filantropía y así pasa a la historia como un joven que logró salir de abajo, hacerse rico y luego dar propinas.

El American Way Life es eso, es una ilusión que ya hoy no existe, salvo para los muy pobres que llegar a ser empleados de McDonald´s o una pizzería es un título honorífico, porque “somos un equipo” los pobres que trabajan y los dueños que acumulan, y que serán conocidos por fotos, como estampitas de los santos modernos.

Hoy todos somos malos, hay que desconfiar de todos, la podredumbre nos ha inundado, en la escuela, en el banco, en el centro comercial, en la tienda; en todo lados hay que filmar porque todos somos potencialmente peligrosos, algo que se ha hecho realidad en los países más ricos donde cada cierto tiempo emerge alguien con ganas de ser un “héroe” y comienza a disparar a sus compañeros de escuela, a los que no conoce o los que por estar en un lugar equivocado, mueren víctimas de un violento, producto de una sociedad que sólo transmite violencia y desesperanza.

Los lugares más alejados, pueblos ejemplos de tranquilidad han sido alterados, el mundo rojo transita rápidamente a través de la Web, y con él lo mejor y lo peor de esta sociedad. Desde libros de acceso gratuito, ofertas de trabajo, apoyos para los estudiantes, juegos en línea al otro extremo, pedófilos, pervertidos diversos, asesinos seriales y todo lo que sintetiza esta nueva “novela negra” del siglo XXI.

Estamos buscando la forma de integrarnos a esta sociedad en crisis rompiendo la última puerta que aún quedaba cerrada, la vida privada, que sintetizaba la institución que fue modelo en el origen del capitalismo: la familia tradicional, hoy obsoleta por una sociedad de individuos y no de grupos, salvo por afinidad de gustos.

De Facebook a Twitter, pasando por el viejo correo electrónico, entendido todos como escenario, nosotros hacemos una presentación diaria de nuestras debilidades, falencias, aspiraciones o ambiciones, amores u odios; nos mostramos de cuerpo entero, transformando el viejo diario íntimo en una obra de teatro que se suma a lo que es hoy la nueva realidad: la sociedad del espectáculo.

¿Es una crisis final la que enfrentamos o sólo es una más en la corta vida del hombre en este planeta? Para nosotros es profunda porque abarca nuestro limitado tiempo de vida; para la historia es un capítulo más que lo escriben miles de actores aunque luego se pueda resumir en una frase.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx