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Asunto:NoticiasdelCeHu 73/12 - La libertad secuestrada
Fecha:Sabado, 11 de Febrero, 2012  13:30:43 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 73/12
 

La  libertad secuestrada

 

Alfredo César Dachary

 

La Estatua de la Libertad fue un regalo que hizo la República francesa, cuna de la primera gran revolución social, a Estados Unidos, lugar donde se había dado la revolución anticolonial más temprana de toda América, seguida por la revolución haitiana, colonia francesa, donde los esclavos se rebelaron contra sus amos y tomaron el poder.

Pero la diferencia fue que en Estados Unidos, los esclavos siguieron siendo explotados hasta que el norte industrializado se enfrentara con el sur de las grandes plantaciones y, luego de una cruenta y sangrienta guerra, se logra el decreto de la liberación de los esclavos en el año de 1862, noventa años después de iniciada la guerra por la independencia.

Debería pasar un siglo más para que en el siglo XX, en la década de los sesenta, Martin Luther King retomara la lucha en defensa de la igualdad de la gran población negra de Estados Unidos, limitada desde el fin de la esclavitud, incluyendo la negación del derecho de voto, reconocido recién en 1965.

Así en pleno período del Apartheid en Sudáfrica condenado por Estados Unidos, en este país se mantenía una situación similar, sin derecho a voto, sin derecho a la universidad, a entrar a lugares públicos de los blancos e incluso a estar segregados  en la parte de atrás del autobús.

Una vez más la propaganda y la realidad se apartaban por diferentes caminos, la “nación de la libertad” estaba viviendo en un régimen de segregación racial y sólo los blancos, los “WASP”, tenían realmente todos los derechos, el resto negros, amarillos y los latinoamericanos eran ciudadanos de segunda, situación que aún se mantiene bajo diferentes fórmulas.

Lo mismo ocurrió con los derechos humanos, cada vez más vulnerados en Estados Unidos por ser el país con mayor número de presos, de ejecutados y de secuestrados en cárceles fuera de la ley, como lo es en la actualidad la cárcel de Guantánamo.

En medio de esta situación de simulación, que ya no engaña a muchas personas que confiaban en ese país, los mismos ciudadanos, académicos e intelectuales de éste han empezado protestar y poner en evidencia a un gobierno, que pretende ser el faro de las libertades y los derechos humanos, pese a sus continuas violaciones a los mismos.

Jonathan Turley, un prestigiado jurista de ese país, académico y miembro del grupo más liberal dentro del Partido Demócrata acaba de publicar un artículo para comenzar este 2012, donde señala las razones por las cuales su país ha dejado de ser la tierra de la libertad, proceso, que según él, se acentuó con los trágicos acontecimientos del 11-S.

Este proceso iniciado a comienzos del siglo XXI, como la continuación adecuada a una realidad de la negra época del Macartismo, en los cincuenta, ha tenido un gran impulso cuando el 31 de diciembre del 2011 fue firmada la “Ley de Autorización de la Defensa Nacional”.

Los diez hechos o razones que muestra Turley para sostener que Estados Unidos no son una tierra de libertad, se han ido construyendo en gobiernos republicanos y demócratas, sin distingos entre ambos, incluido el actual presidente Obama, que cambió su discurso luego ser elegido y asumir la primera magistratura del país más poderoso de la actualidad.

El primero que cita es el del asesinato de ciudadanos de Estados Unidos y extranjeros dentro o fuera del territorio, incluso se ha trasmitido por todos los medios el asesinato y no captura vivo para ser juzgado de Bin Laden, un mecanismo similar al de cualquier gobierno dictatorial.

El segundo deriva de esta ley nueva que permite la detención por tiempo indefinido de sospechosos de terrorismo, los que pasan a la custodia militar, al igual que en Siria o en Egipto, sean estos ciudadanos extranjeros o nacionales, mecanismo que queda a la discrecionalidad de las autoridades por encima de los jueces.

La tercera es lo que este jurista denomina la “justicia arbitraria”, que es que el presidente de Estados Unidos tiene derecho a decidir si una persona es procesada por tribunales federales o militares, algo que instauró Bush y que el presidente Obama sigue ejerciendo y que dista mucho de lograr en esos casos un “juicio justo” y que coincidentemente se aplican en Egipto y China, dos países que fueron criticados por esta situación por las autoridades del Departamento de Estado.

El cuarto es la investigación sin orden judicial, derecho que puede ejercer el presidente sobre una persona y que se puede extender a compañías y organizaciones para revisar sus finanzas, comunicaciones y asociaciones de los ciudadanos. Este “derecho” fue instaurado en el 2001 por la Patriot Act y ampliado en su aplicación por el presidente Obama.

Esto está complementado con “pruebas secretas”, o sea, que se detienen a individuos sin mostrar pruebas y luego cuando se piden las mismas se alegan imposibles de mostrar porque afectan “la seguridad nacional”. Esto le permite a los tribunales federales denegar demandas constitucionales.

En el 2009, la administración Obama sostuvo que no se investigarán a los miembros de la CIA que están siendo perseguidos por casos de tortura u otras vejaciones, lo cual borró los últimos vestigios del derecho internacional y las convenciones como la Núremberg. Este rechazo une a Estados Unidos con China, Siria e Irán que niegan a que sean investigados funcionarios por estos delitos contra los derechos fundamentales.

Los tribunales secretos son para Jonathan Turley otro ejemplo de pérdida de la libertad, ya que éstos son operados por el gobierno como Corte de Vigilancia del Espionaje Exterior, que ordena investigar a individuos, organizaciones y gobiernos extranjeros que son considerados como “hostiles”. Esta práctica es hoy común también en Pakistán, donde el servicio secreto tiene libertad sin límites de acción.

Las “entregas extraordinarias” es la capacidad de poder transferir en forma secreta a detenidos por estos sistemas fuera de la ley, algo que ya fue denunciado en Europa y se abrieron casos contra los que colaboraron en esta red de mover en forma secreta e ilegal a personas consideradas como enemigos

Esto ha llevado a que las autoridades pidan inmunidad a los que vigilan siguiendo estas órdenes sin orden judicial expresa, lo cual bloquea la capacidad de los ciudadanos para oponerse a la violación de su privacidad.

Así la vigilancia continua de los ciudadanos en el país como durante el Macartismo, y que hoy se ejerce en China, Cuba o Arabia Saudita, uno los máximos aliados de Estados Unidos, es un derecho atribuido desde el ejecutivo, y que recientemente el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictaminado que para varios de estos dispositivos la policía debe solicitar una orden judicial, con lo cual se frena en parte esta nueva ley, que amplía el poder que ya daba la anterior Patriot Act  de 2001.

Este jurista norteamericano sostiene que “…la nación autoritaria se define no sólo por el uso de poderes autoritarios, sino por la capacidad de usarlos. Si un presidente puede arrebatarte tu libertad o tu vida con su exclusiva autoridad, todos los derechos acaban siendo poco más que una concesión discrecional sujetas a la voluntad del ejecutivo…”.

James Madison, cuarto presidente de Estados Unidos, considerado uno de los padres de la Constitución, al hablar sobre este peligro de abusos, planteaba que se necesitaba un sistema que no dependiera de las buenas intenciones o motivaciones de los gobernantes y afirmaba “…si los hombres fueran ángeles, ningún gobierno sería necesario…”.

El caso de este planteamiento realizado por el jurista estadounidense Jonathan Turley se suma al de otras importantes voces en el mundo de la cultura, la academia y la política, que han comenzado a inquietarse por un exceso de poder del Ejecutivo, amparado en la denominada “Guerra antiterrorista”, que ha comenzado a corroer las bases de una sociedad, ya agraviada con la gran crisis y el empobrecimiento de millones de ciudadanos, que creyeron en una sociedad justa y equitativa.

 

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx