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Asunto:NoticiasdelCeHu 1202/11 - La comunidad entre la realidad y la utopía
Fecha:Domingo, 11 de Diciembre, 2011  09:14:55 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 1202/11
 

La comunidad entre la realidad y la utopía

 

         “La imaginación a diferencia de la dura realidad de la vida es un lugar de expansión de libertad sin trabas”. Z. Bauman.

                                                                         

  Alfredo César Dachary

 

 

         Hay dos conceptos que son de uso diario y que generan en la gente diferentes reacciones: uno es comunidad, que significa un lugar de iguales donde existe respeto mutuo, es algo alejado, aislado; y, por el otro, sociedad, que es un concepto más moderno y generalmente toma el adjetivo de la realidad que vivimos, sociedad en crisis, sociedad de consumo y sociedad individualista, siempre términos más negativos que positivos.

         La síntesis moderna de lo que debería ser una comunidad sale muy bien explicada en la película La Aldea, donde un grupo de familias del presente se aíslan en un lugar para vivir en el pasado, más simple y menos competitivo, en síntesis, la felicidad comunal.

La comunidad representa el tipo de mundo al que, por desgracia, no podemos acceder pero que deseamos con todas nuestras fuerzas habitar; es una rémora de la educación religiosa que siempre nos habla de lo bueno como el paraíso y lo malo como el infierno.

Raymond Williams definía el término así: “…la comunidad es algo que siempre ha sido o que siempre existirá en el futuro, pero se la puede asociar al paraíso perdido, que nunca dejamos de buscar…”.

         Por ello no es coincidencia que los que promueven el turismo comunitario lo plantean como un lugar aislado, con paz y gente más amigable, que es lo que busca el turista en su largo camino por lograr tener experiencias originales y no trasformadas, algo tan utópico como la misma comunidad.

La sociedad moderna, siempre presionada por la competitividad, por la inseguridad, por tener más servicios y por consumir más se plantea vivir en comunidad, como los barrios cerrados o cotos, pero se trata de buscar gente homogénea a partir de sus ingresos o gustos para vivir más en grupo pero más seguros; por eso hoy cambian seguridad por libertad.

Históricamente, antes de advenimiento de la modernidad, el mundo occidental vivía en comunidades mayoritariamente rurales en plena sociedad de la inocencia. Ese largo período hasta fines del siglo XV estaba regido por la fe como única manera de entender e interpretar las cosas, era la época del mundo encantado.

De allí que la felicidad se da mientras el hombre se mantiene inocente e ignorante de las cosas, ya que cuando el mundo empieza a ser interpretado por el mismo con la modernidad entramos en el tiempo del mundo desencantado.

La comunidad perfecta, aunque muy pequeña, la da la Biblia con Adán y Eva y la expulsión del paraíso, cuando violaron las leyes que había y, por ello, el castigo fue el trabajo. La pérdida de la inocencia es un punto sin retorno: uno puede vivir feliz mientras no sepa cuán verdaderamente feliz es.

Según Ferdinand Tönnies (1887), las asociaciones humanas se dividen en dos grupos: primero, la más antigua, la comunidad que se forma de la unidad de voluntades y, la segunda, es la sociedad o asociación: consenso, negociaciones y acuerdos: el contrato social.

Goran  Rösenberg  señala que la comunidad representa el círculo cálido, donde las lealtades humanas no vienen de ningún cálculo frío, el miembro de la comunidad no está obligado a demostrar nada, hicieran lo que hicieran, ya que la comunidad implica un entendimiento de tipo natural y tácito.

Para Martín Heidegger, la comunidad sólo puede ser inconsciente o estar muerta: una vez que empieza a pregonar su valor, su belleza y a levantar vallas, ya ha dejado de existir”, mientras que para Robert Redfield en la comunidad no hay motivación para la reflexión, la crítica o la experimentación, porque es fiel a su naturaleza.

Las características de la comunidad para Redfield son varias, destacando la disyuntiva, o sea, ellos o nosotros, pequeña donde la comunicación entre los miembros es directa y total y autosuficiente, todo se hace entre ellos.

De allí que la comunidad mantiene su unidad  hasta que se desequilibra la comunicación interna en favor de la externa, ya que históricamente la “distancia” fue el mejor muro que tuvieron las comunidades para aislarse y protegerse, hoy la revolución informática rompe estas últimas barreras.

Por ello es que la identidad emerge cuando la comunidad perece, y no como se nos ha pretendido hacer creer que la identidad se la ha querido asociar a comunidad como sucedáneo de ésta. La identidad brota en el cementerio de las comunidades pero florece gracias a la promesa de la resurrección de los muertos.

En general, en la sociedad actual cuando se habla de comunidades se parte de un acuerdo tácito de que estamos hablando de pueblos originarios, ya sean estos fijos o nómades. Hay también pueblos aislados o comunidades de mestizos, de ex esclavos y muchos otros modelos de un pasado que persiguió y exterminó a muchos de estos pueblos.

Pero también hay comunidades modernas, creadas en el siglo pasado y vigentes hoy, como es el caso de los kibutz, los barrios aislados como ghettos que son las comunidades de inmigrantes. Otro caso serían las comunidades de personas que se integran por formas de vida, como son las Ecovillas.

En los países de fuerte inmigración hay comunidades de gente por origen, ya no sólo del país sino de la región, que los une el idioma, la tradición y la religión. En el otro extremo están las comunidades virtuales que se generan en la web, además de las redes.

Desde la perspectiva de la geografía y el urbanismo tenemos las comunidades dentro de la ciudad por barrios, incluido pueblos que han quedado dentro de las ciudades en expansión. Dentro de éstos tenemos las organizaciones comunitarias como son: el club de barrio, clubes de servicio incluido también los grupos religiosos, iglesias pequeñas que se organizan alrededor de un pastor, o en el otro extremo, las cárceles, comunidades de gente en conflicto con la sociedad, que tienen incluso leguajes y normas comunes.

         En Europa cuando se logró el acuerdo a través de la Unión Europea de levantar las barreras fronterizas, emergen nuevas formas que ya existían anteriormente, como son los nacionalismos o regionalismos, para algunos la denominada “Europa de los pueblos”.

         La comunidad es una forma de asociación voluntaria que se hereda como en los pueblos originarios, los regionalismos, o se construye en tiempos modernos dentro de la sociedad y sus grandes contradicciones como una forma de enfrentarlas en la medida de sus fuerzas ante temas comunes, como es el caso de la seguridad.

         El extremo son las nuevas comunidades a fin de implementar una forma de vida común, menos individualista, más solidaria y estos casos son muy interesantes porque son formas de agrupamiento de gente con ideas comunes que a veces no se conoce de antes. Ésta puede ser dispersa, como son los inmigrantes del frío de los países desarrollados, que forman pueblos u ocupan barrios que sólo están habitados por su gente y se crea una comunidad fuera de su país.

         Estas formas nuevas son fruto de la búsqueda de gente que tenga gustos, ideas, lenguaje y otras afinidades que a veces en los países a donde se asientan es difícil de lograr, pero estas comunidades de inmigrantes, sean jubilados en costas de sol o inmigrantes en países desarrollados, mantienen la característica del idioma, historia, parientes y pasado común.

         Las nuevas comunidades de gente que emergen en la ciudad en plena expansión se desarrollan a costa de romper con las comunidades tradicionales como son los barrios, sus clubes y las juntas de vecinos, todos estos elementos se fueron perdiendo al crecer el barrio por expansión de la ciudad.

         Éstas son las comunidades de intereses, los barrios cerrados, los cotos, los fraccionamientos o los countries, una forma de asociación que nace de la pérdida de valor del contrato societario, no se cree en la policía, en la escuela pública, en los servicios médicos del Estado, el transporte, el club, hasta el supermercado; expresan la crisis de un modelo de ciudad y de un resabio de modelo de sociedad más solidaria.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx

 


 

 

 

 

 

 





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