Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 13481 al 13500 
AsuntoAutor
1201/11 - VIAJANDO Noticias
1202/11 - La comun Noticias
1203/11 - Pasajero Noticias
1204/11 - ESPECIAL Noticias
RE: NoticiasdelCeH g_aguila
1205/11 - David Ha Noticias
1206/11 - Pasajero Noticias
1207/11 - ESPECIAL Noticias
1208/11 - Pasajero Noticias
1209/11 - ESPECIAL Noticias
1210/11 - Pasajero Noticias
1211/11 - ESPECIAL Noticias
1212/11 - Pasajero Noticias
1213/11 - ESPECIAL Noticias
1214/11 - VIAJANDO Noticias
Nuevo Hallazgo Meg Geóg. Ho
1215/11 - Brasil - Noticias
1216/11 - Pasajero Noticias
1217/11 - ESPECIAL Noticias
El genocidio armen Geóg. Ho
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 13764     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 1201/11 - VIAJANDO: Entre monos y lagartijas…
Fecha:Sabado, 10 de Diciembre, 2011  16:57:15 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 1201/11
 

 

 

Entre monos y lagartijas…

 

Tanto las montañas como la flora y fauna de Costa Rica me resultaban fascinantes, así que además de continuar conociendo otros paisajes y disfrutar de la naturaleza, mi mayor deseo era ver monos fuera de las jaulas de un zoológico. Entonces contraté a una empresa de turismo que me ofreció la excursión al Parque Nacional Manuel Antonio.

Me pasaron a buscar muy temprano, a eso de las cinco de la mañana, por lo que no estaba aun el desayuno en el hotel y tenía mucho sueño todavía.

Varios nos dormimos en la primera parte del viaje y cuando nos despertamos estábamos en un desayunador muy amplio, entre jardines tropicales y todo muy bien servido. Grande fue mi sorpresa cuando, como desayuno, además de variedad de jugos y un delicioso café costarricense, nos sirvieron arroz con habichuelas, banana frita y nachos, que son pequeñas tostadas de maíz. Y si bien me cuesta mucho comer tanto a la mañana, traté de hacerlo porque no sabía a qué hora íbamos a almorzar.

 

 

 

 

Arroz con habichuelas de desayuno

 

 

Resultó ser que estábamos a doscientos metros del río Tárcoles, así que el guía nos invitó a ver los cocodrilos desde el puente carretero.

 

 

Un cocodrilo madrugador en el río Tárcoles

 

 

Todavía era muy temprano y nos quedamos un rato mirando el paisaje y disfrutando del frescor de la mañana. También desde allí se podían observar con toda claridad los meandros del río Tárcoles y sus riberas bajas y anegadizas.

 

 

Meandros del río Tárcoles

 

 

Y bajando la mirada, descubrí sobre el piso un punto de referencia del Instituto Geográfico de Costa Rica, desde donde se hacen diferentes mediciones.

 

 

Punto de referencia del Instituto Geográfico de Costa Rica

 

 

Continuamos viaje y a poco de andar, estábamos en el Parque Nacional Manuel Antonio, al sur de San José, sobre el océano Pacífico.

Tomamos todos los recaudos que nos diera el guía, entre ellos, cubrir la cabeza y rociarnos en repelente para toda clase de bichos, el Off que viene en envase verde, e ingresamos por un camino cubierto de vegetación.

 

 

Ingreso al Parque Nacional Manuel Antonio

 

 

Estábamos prácticamente solos, la mayor parte de los contingentes de turistas llegarían más tarde, así que aproveché para tomar fotos de las plantas y de algunos pequeños animalitos e insectos sin que nadie los espantara o se me cruzara por el medio.

 

 

 

 

Flores de todos los colores

 

 

Si bien en general los arácnidos me resultan muy interesantes, y lejos de temerles, en mi casa trato de no matarlos por ser los enemigos de otros insectos más dañinos, las arañas de Costa Rica me parecieron hermosas, no solo por sus colores sino por sus formas. Y en cuanto vi a una de ellas, pequeñita, de color fucsia con sus patas negras a rayas anaranjadas, me quedé un buen rato admirando cómo tejía su enorme tela.

 

 

 

 

Pequeña araña fucsia tejiendo su enorme tela

 

 

Estábamos entretenidos con los pequeños bichitos, cuando de pronto, en medio del silencio, un monito aullador nos hacía saber que estaba presente. Y detrás de él apareció uno cara blanca y dispuesto a dejarse fotografiar.

 

 

Mono cara blanca

 

 

Y detrás de él apareció otro, y otro más… Y luego una familia entera que comenzó a hacer piruetas ante nuestros asombrados ojos. Parecía un número circense, cuidadosamente preparado, por lo que permanecimos allí más de lo programado y el guía no nos podía hacer avanzar.

 

 

Posando para nosotros

 

 

Y si bien tomé varias fotografías, lo cierto es que no son representativas, sino que es un espectáculo digno de ser filmado.

 

 

Colgado de la rama y sostenido por la cola

 

 

Continuamos caminando y observando la flora que además de enmarañada presentaba una gran diversidad, en especial, de helechos.

 

 

Gran diversidad vegetal

 

 

El guía cargaba con un catalejo montado sobre un trípode e iba avisándonos cuando observaba algo interesante y haciendo una filita, todos mirábamos y sacábamos fotos a través de él. Y así fue como pudimos ver a un perezoso, que como era previsible, estaba durmiendo.

 

 

Perezoso durmiendo

 

 

El sol había comenzado a calentar demasiado y varias veces tuvimos que recurrir a las botellitas de agua que nos habían indicado llevar, pero tal era el disfrute, que sin chistar seguimos caminando…

 

 

Con mucho calor pero muy feliz

 

 

Cada tanto mirábamos con el gran anteojo pájaros de diversos colores, y otros perezosos que también dormían. Hasta que de repente, vimos a uno despierto, y como todos queríamos tomar fotos pero costaba bastante enfocar cada cámara en el catalejo, y corríamos el riesgo de que se fuera a dormir otra vez, le dimos nuestras cámaras al guía para que tomara una foto para cada uno.

El perezoso se puso a comer, pero con una lentitud tan grande, que si lo hubiésemos filmado, cualquiera diría que era en cámara lenta.

 

 

Foto del perezoso tomada por el guía  a través del catalejo

 

 

El bosque era indescriptible, y en esto, ni las fotografías ni una filmación podrían reflejar las sensaciones que se sienten en él, no solo por los sonidos que nunca se pueden grabar con tanta fidelidad, sino por los aromas y el aire en la piel.

 

 

Bosque tropical en el Parque Nacional Manuel Antonio

 

 

Las especies de flora más características dentro del bosque son el guácimo colorado, el pilón, el cedro, el guapinol blanco, el negro, el surá, el lechoso, el cenízaro y la ceiba.

 

 

Flores exóticas en el bosque muy húmedo tropical

 

 

El Parque Nacional Manuel Antonio se encuentra en la zona de vida bosque muy húmedo tropical. Protege parches de bosque primario, bosque secundario, manglar, vegetación de playa, ambientes marinos, islas y una laguna.

 

 

Cartelera del plano del Parque Nacional Manuel Antonio

 

 

Además de los monos y la cantidad de lagartijas que se cruzaban a cada paso, en el interior del bosque hay felinos de considerable tamaño. Por otra parte, nos comentaron que el mono tití se encuentra en peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat y su utilización como mascota.

 

 

Lagartijas a cada paso

 

 

Llegamos a un bosque más abierto, muy parecido al de arrayanes en la península de Quetrihué en Argentina, donde la temperatura era mucho más baja que en los senderos. Y de hecho se trataba de ejemplares de guayabo Eugenia acapulcensis, que pertenecen a la familia de las mirtáceas, tal cual el arrayán.

 

 

 

Bosque abierto de árboles rojizos y suaves

 

 

El guayabo Eugenia acapulcensis, árbol esbelto de delicada apariencia, bota su corteza para mantenerse limpio de cualquier planta que intente usarlo para su residencia. Su atractiva suavidad al tacto y su bello color rojizo lo convierten en presa de enamorados o aventureros que, tal vez, sin mala intención, graban graffitis sobre los troncos, testimonio de su paso por estos parajes. Desdichadamente esto les causa daño, dice un cartel al ingresar al bosque.

 

 

¡No graffiti, por favor!

 

 

Y después de seguir otro sendero rodeado de las más hermosas especies vegetales que haya visto, ¡tuvimos ante nuestros ojos el Pacífico!

 

 

La playa Manuel Antonio en el Pacífico

 

 

Teníamos una hora para permanecer en la playa y quien quisiera podía darse un baño, pero el guía nos recomendó especial cuidado con nuestros bolsos pequeños, pero no porque algún humano intentara robarlas, sino porque a los monos les encanta hurgar buscando algo que les agrade.

Yo me tiré sobre la arena panza arriba con mi bolsito como almohada, y de esa manera poder contemplar semejante panorama. Pero una de las mujeres que iba con nuestro grupo se descuidó un momento y un monito agarró su mochilita. Ella se puso nerviosa y empezó a gritar, entonces el mono se fue a una rama con su tesoro; ella le tiró una piedra, entonces el animal se subió a una rama más alta desde la cual la sacudió desparramando todas las pertenencias. Ella furiosa, recogió lo que pudo encontrar, y los demás… ¡a las carcajadas!

 

 

 

 

Descansamos en la playa entre monos y lagartijas

 

 

Las arenas de estas playas son muy blancas y con gran cantidad de hojas, ramitas y frutos que caen desde los árboles que las rodean. Y también, además de las lagartijas, hay todo tipo de insectos que encuentran aquí su ambiente ideal, como hormigas y cascarudos…

 

 

Lagartija azulada en arenas blancas

 

 

La región donde se localiza este Parque Nacional fue poblada por los indios Quepoa, nombre que dio origen a la ciudad de Quepos, a solo siete kilómetros del lugar. Con la llegada de colonos, las tierras se convirtieron en áreas de cultivo, que posteriormente fueron adquiridas por la United Fruit Company. Debido a que el área que hoy ocupa el Parque estaba en propiedad de extranjeros que impedían el acceso a los lugareños, fue declarado en 1972 Parque Nacional.

 

 

Embarcadero de Quepos

 

 

Debíamos cruzar hacia un banco de arena próximo, por lo que algunos lo hicimos en canoa y otros caminando con los pies en el agua.

 

 

 

Paisaje de palmeras, manglares, aguas cristalinas, arenas blancas…

 

 

Desde allí pudimos tener una vista panorámica de la densidad del bosque y también de la tormenta que se estaba por venir.

 

 

Gran densidad del bosque muy húmedo tropical

 

 

Y entre la proximidad de la lluvia y que ya eran las tres de la tarde y no habíamos probado bocado desde la mañana, nos retiramos del Parque y fuimos a un restorán a almorzar. Fue un almuerzo muy singular porque a mi izquierda tenía dos personas que hablaban en inglés y a mi derecha a dos que lo hacían en francés, así que me las ingenié para cambiar de dial a cada minuto.

 

 

Simple entrada del almuerzo

 

 

Nos sirvieron un menú muy frugal totalmente acorde con la alta temperatura ambiente. Y al salir, encontramos enfrente otro restorán llamado “El Avión” que tenía la originalidad de funcionar dentro de una antigua aeronave, que es una buena forma de volver a darle vida.

 

 

 

 

Restorán “El Avión”

 

 

Mientras regresábamos a nuestros hoteles se me volvían a la mente las imágenes de lo vivido, en especial las de los monos y las lagartijas. Y no me queda otra cosa que decir que si buscara un sinónimo de Costa Rica, sería sin duda, PURA VIDA.

 

 

Ana María Liberali

 





BeRuby te regala un euro!
- SOLO PARA ESPAÑA - En BeRuby puedes ganar dinero haciendo lo que ya haces en la red
beruby