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Asunto:NoticiasdelCeHu 1112/11 - Pasajeros de Proa: Instituciones de la colectividad italiana en Santiago del Estero
Fecha:Domingo, 6 de Noviembre, 2011  10:16:52 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 1112/11
 

Instituciones de la colectividad italiana en Santiago del Estero:

 

Declinación de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos

“Unione e Fralellanza” en las postrimerías de su centenario.

 

 

Primeras Jornadas de Reflexion “La inmigración Italiana en Santiago del Estero”.

 

Año: 2003

 

 Introducción.

Entre los múltiples aspectos de la realidad santiagueña de principios del siglo XXI, resulta particularmente interesante lo que ocurre con las sociedades de socorros mutuos de las colectividades de inmigrantes. La mayoría de ellas centenarias, no pudieron festejar el siglo con el brillo que habían mostrado en sus mejores años. Peor aún, algunas luchan por no desaparecer y se muestran como los despojos de lo que algún día fueron. El caso más triste es sin duda el de la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Santiago del Estero que en los primeros meses del año 2001 se ha quedado sin su sede social  embargada por deudas y lo que es aún más curioso, ha desaparecido en su calidad de persona jurídica. Muchos de los bienes que escaparon a los embargos fueron capitalizados por el nacimiento de una nueva institución que ya no tiene vestigios de mutualismo ni de comunidad étnico-nacional. De hecho, inmediatamente se creó el Club de Amigos, con sede en 9 de julio al 200, orientado al esparcimiento el juego de billar y juegos de azar.

En el caso más específico en cuanto al objeto de esta investigación, el de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione e Fratelanza”,  sus autoridades no perdieron todo pero si debieron recurrir a la venta de gran parte de su patrimonio para hacer lugar parcialmente a las demandas judiciales por deudas de distinta naturaleza. En esta institución, es posible observar un clima similar al de la institución residual de la desaparecida Sociedad Española. El mayor prestigio de “la Italiana”, como la llaman sus socios y empleados, es la calidad de sus mesas de billar, las quejas pasan por los pareceres personales respecto del servicio de bar, del amontonamiento de moto vehículos en el acceso y de otros aspectos menores que, en apariencia, nada tienen que ver con los ideales del mutualismo y sentimiento patriótico italiano que un día motivaron su fundación.

A partir de la observación de la realidad descripta se planteó para el presente trabajo un motivador interrogante: ¿cuáles habrían sido las causas de la declinación de la mutual italiana?

Como respuesta tentativa se planteó la siguiente hipótesis: La declinación de la institución se originó en el achicamiento de la colectividad italiana en la provincia y la disminución del sentimiento de pertenencia de socios y su descendencia.

Para desentrañar las cuestiones que tornarían evidente o desestimada la mencionada hipótesis, se tornó imprescindible conocer con mayor profundidad el problema y contextuarlo en un universo más amplio: el de las instituciones de la inmigración italiana en la provincia, incluyendo no solo el aspecto social y deportivo, cubierto en los últimos años por la mencionada asociación, sino también los planos religioso, cultural y político, este último en lo que se refiere a las prácticas cívicas y legales que se canalizan a través del vice consulado de Italia en la provincia para el caso de los ciudadanos italianos.

El estudio del surgimiento y la transformación de las instituciones de la inmigración italiana en Santiago del Estero, no es otra cosa que el intento de abordar desde otra perspectiva este fenómeno histórico social, ya trabajado de manera general. El contexto de los mencionados objetos de estudio es sin duda el problema de la inmigración italiana llegada a la Argentina y a América en general. El caso de Santiago del Estero se enmarca en este amplio fenómeno social que tuvo en la segunda mitad del siglo XIX y en la primera del siglo XX su mayor desarrollo.

Habiendo observado en los primeros tramos de la investigación la inexistencia de trabajos orientados al estudio de instituciones italianas en la provincia, este trabajo intenta una primera aproximación a la problemática que sirva de antecedente y estímulo para posteriores esfuerzos científicos.

Los objetivos de la investigación se centraron entonces en la exploración de distintos aspectos del surgimiento y desarrollo la colectividad italiana y sus instituciones, en particular de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione e Fratellanza”.

Para ordenar el trabajo se escogieron entonces los siguientes aspectos:

a)   Las modificaciones de la masa societaria y del patrimonio de la institución analizada.

b)   La evolución del ingreso de ciudadanos italianos a la provincia.

c)    El sentimiento de pertenencia de socios y ex socios respecto de la institución y de la colectividad italiana.

Estos diferentes aspectos se analizan para comprender de manera general si hubo realmente una declinación en la institución mutual italiana y eventualmente cuáles habrían sido las causas de ese fenómeno.

Las técnicas elegidas para la exploración de cada uno de los aspectos señalados se alternaron entre la investigación bibliográfica, de documentos y de artículos periodísticos; el trabajo con censos para la construcción de indicadores demográficos y la realización de entrevistas a inmigrantes y descendientes que hayan tenido vinculación con la institución y a otros integrantes  de la colectividad que se relaciones con los aspectos analizados y con otras instituciones de la colectividad y reparticiones estatales de contralor en la provincia.

Estado de la cuestión y marco teórico.

Desde el punto de vista de las instituciones de la inmigración italiana en Argentina se analizaron los trabajos de Fernando Devoto[1] y Samuel Baily[2], específicamente orientados ambos a las sociedades de socorros mutuos en Buenos Aires y Santa Fe. Si bien el objeto es mas abarcativo, se toman de estos reconocidos autores su sensible observación del proceso inmigratorio y de sus implicancias políticas, económicas y sociales. También en el ámbito nacional se utilizaron artículos, notas y comentarios publicados en la revista Estudios migratorios latinoamericanos del Centro de Estudios migratorios Latino Americanos

Por otro lado, las investigaciones de la Dra. Amalia Gramajo de Martínez Moreno, del Dr. Antonio Castiglione y otros artículos y publicaciones menores dan una idea de la importancia que el aporte de la cultura italiana consuma mas específicamente en la provincia. Las motivaciones que desencadenan el movimiento migratorio son evidentemente de origen económico. Las necesidades del mercado argentino van configurando en la historia la entrada de los ciudadanos europeos y una vez que estos se afincan y deciden permanecer en estas latitudes las respuestas a sus necesidades se transforman en instituciones de  su vida social, su salud, su cultura, su religión y la práctica de sus derechos; todos aspectos que son abordados en este trabajo.

Como referencia, se abordó el análisis del texto Aventura, Trabajo y Poder: Sirios y Libaneses en Santiago del Estero (1880-1980) del sociólogo Alberto Tasso, quien investigó la inmigración de otra importante colectividad hoy incorporada a la sociedad santiagueña.

La idea de tomar como objeto de estudio a las instituciones de una comunidad determinada de inmigrantes está fuertemente influenciada en la línea académica del cuarto año del I.S.P.P. Nº 1.  Particularmente la atención de los sectores populares urbanos como sujetos históricos que en la óptica de Luis Alberto Romero entran a competir con los sujetos tradicionales de la historiografía como lo fueron  “los hombres”, “los pueblos o naciones” y “las clases”[3].

Se buscó así adherir a una corriente historiográfica que ha roto el predominio de la concepción tradicional limitada al estudio de las dimensiones políticas e institucionales de los procesos históricos que sobre valoraban el papel de los grupos dirigentes y minimizaban los fenómenos económicos y sociales que afectaban especialmente a las clases subalternas. Teniendo en cuenta esto, se impuso el hecho de comenzar a plantear algunos de los problemas o aspectos de la colectividad italiana que tuvo sin duda una evidente incidencia en la sociedad y la cultura santiagueñas.

También se adoptan conceptos referentes a lo identitario de Bernardo Canal Feijóo en su trabajo sobre la construcción del sentimiento nacional, de Juan Bautista Alberdi sobre el proceso de modernización del estado argentino en el que se inserta el fenómeno de la inmigración y la construcción de los ferrocarriles como un aspecto particular en el caso de la provincia de Santiago del Estero. De Néstor García Canclini se trabajan algunos conceptos para dejar planteadas cuestiones de ritualidad e identidad en los actos patrióticos y religiosos realizados por la dirigencia mutual y consular y acompañados por la gran mayoría de la colectividad italiana en la provincia.

Marco histórico: la situación en Europa y en América

Los desequilibrios generados desde la revolución industrial entre la cantidad de población y la demanda de mano de obra, esto sumado a la revolución de los transportes liderada por los ferrocarriles y la navegación a vapor, permitió a la población moverse a grandes distancias en menor tiempo y con costos mas reducidos. Ante esta situación, quienes se sentían afectados por la pobreza de su propia zona comenzaron a desplazarse hacia las regiones económicamente mas dinámicas.

En Europa se registraron salidas anuales de 350.000 personas en la década de 1850, de 800.000 en la de 1880 y de un millón y medio entre los años 1900 y 1914 período en el cual también se registraron los picos mas altos de llegada de inmigrantes a nuestro país y a la provincia de Santiago del Estero. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial la intensidad de los desplazamientos disminuye.

Por otro lado, la Argentina posterior a la caída de Juan Manuel de Rosas, se presentaba como un espacio relativamente vacío. En este momento, fue de vital importancia para el posterior desenlace, que el país estuviera gobernado por una elite convencida de poner en movimiento un proceso modernizador que tenía como modelo a los países europeos más desarrollados.

Algunos de sus ideólogos (Alberdi, Sarmiento) visualizaron la necesidad de poblar el país. La solución encontrada de traer masas de inmigrantes europeos serviría para restablecer la armonía entre la elite europeizante y la nueva población resultante, suponiéndose que los recién llegados absorberían a la población nativa.

El autor de “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”  preludia el espíritu de la constitución nacional de 1853 de la cual será uno de sus principales inspiradores. En dicha obra, Juan Bautista Alberdi plantea claramente la importancia  y asimismo la metodología con que debía llevarse a cabo la inmigración, dentro de un proyecto de modernización del Estado con claras similitudes al que se estaba llevando a cabo en los Estados Unidos de América.

Entre otras cuestiones, Alberdi asegura que cada europeo que desembarque en playas argentinas comunicaría mucho mas a los habitantes de esta tierra que lo que podrían efectivamente hacerlo muchos libros de filosofía.

“¿Queremos plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad de Europa y de los Estados Unidos? Traigamos pedazos vivos de ellas en las costumbres de sus habitantes y radiquémoslas aquí”[4]

Alberdi asegura que la mejor manera de ver agrandado el naciente estado argentino era sin duda la integración de elementos ya formados y preparados. Tenía el firme convencimiento de que sin grandes poblaciones no era posible desarrollar la cultura ni generar un progreso considerable y sindicaba al exiguo número de habitantes la razón de la reducida capacidad de los gobiernos americanos.

“Haced pasar el roto, el gaucho, el cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instrucción: en cien años no haréis de él un obrero ingles que trabaja, consume, vive digna  y confortablemente. Poned el millón de habitantes, que forma la población media de estas Repúblicas, en el mejor pie de educación posible, tan instruido como el Cantón de Ginebra en Suiza, como la más culta provincia de Francia: ¿Tendréis con eso un grande y floreciente estado? Ciertamente que no: un millón de hombres en territorio cómodo para 50 millones, ¿es otra cosa que una miserable población?”[5]

El ideólogo del modelo que posteriormente se conoció como la Argentina Moderna sostenía además “Nuestros gobiernos deben provocar la inmigración, no haciéndose ellos empresarios, no por mezquinas concesiones de terrenos habitables por ellos, en contratos falaces y usurarios, más dañinos a la población que al poblador, no por un puñadito de hombres, por arreglos propios para hacer el negocio de algún especulador influyente, eso es la mentira, la farsa de la inmigración fecunda; sino por el sistema grande, largo y desinteresado, que ha hecho nacer a California en cuatro años por la libertad prodigada por franquicias que hagan olvidar su condición al extranjero, persuadiéndole de que habita su patria, facilitándole, sin medida ni regla, todas las miras legítimas, todas las tendencias útiles”[6].

La amalgama poblacional fue, sin embargo, mucho más problemática e incontrolable de lo que en principio se creyó, dada la enorme cantidad inmigrada y su disparidad económica, ideológica y cultural de la misma.

Coincidentemente con los proyectos de la Nación Argentina, en Italia se ponía fin a la dominación austriaca y la unidad política lograda a partir de 1861 produjo la expulsión de un enorme excedente poblacional.

Las razones fueron mayormente de índole económica: la enorme suba de los impuestos generada por el nuevo estado italiano unificado junto a los sueldos bajos, la quiebra de las industrias regionales, algunas leyes perniciosas y la caída de los precios agrícolas a nivel internacional acentuaron la condición penosa que soportaba la mayoría de la población dedicada a la agricultura.

La elección de Argentina y de Santiago

De allí que un enorme contingente humano proveniente de la península recién unificada eligiera a la Argentina como el país donde podría encontrar un status de vida más elevado, auque en una gran cantidad de situaciones primaba la decisión de las empresas de transportes marítimo y de las agencias de inmigración ubicadas en los puertos. La ignorancia que muchos tenían del destino al que se dirigían hacia que los viajeros no distinguieran Buenos Aires de Nueva York o de algún puerto brasileño.

La masiva llegada de inmigrantes produjo la expansión del mercado interno y el auge de los negocios y la especulación producto del espíritu de lucro, mientras que paralelamente se sentaban las bases de una agricultura extensiva y una incipiente industria. Fue una época de excepcional crecimiento económico, debido al fuerte aumento de las inversiones y a la expansión de la producción agrícola con renta diferencial.

La gran masa inmigratoria arribada durante el último cuarto del siglo XIX y primeras décadas del XX, permitió afianzarse en el poder a los terratenientes latifundistas, descargando sobre los recién llegados el costo de la reconversión de la producción ganadera en agrícola.

La inmigración proveyó de mano de obra abundante y barata, aseguró la ocupación real de tierras de frontera, neutralizó los reclamos de propiedad de la tierra de parte de los nativos y permitió la captación de capitales fuera del territorio nacional.

"En América, antes que la fuerza intelectual del hombre, se precisa la fuerza mecánica. Un abogado recién llegado puede encontrarse reducido al principio a hacer de cochero, contable, cocinero, geómetra, pintor; un diplomado cualquiera de camarero de un albergue. Pero llega el momento en el cual cada uno tiene modo de rebelarse por lo que es, aprovecha las circunstancias, se afirma, emprende su camino y... llega. Solamente los espíritus abúlicos y temerosos, enfrentados a los primeros obstáculos se retraen, renuncian a cualquier esperanza, a cualquier porvenir y sufren, y continúan de esa forma para no resurgir más. América es propicia para los humildes. Impera la libertad económica no menos que la política. El trabajo, las fatigas, los sudores de un hombre son apreciados y recompensados en igual medida, y el trabajo mismo no falta más que para aquellos que no lo buscan y no lo aman."[7]. Esta aseveración de Francesco Scardin nos pinta con lucidez la realidad de millones de inmigrantes que enfrentaron con mayor o menor éxito una nueva vida en nuestro país, muchos de ello terminarían su aventura en el retorno a su país de origen.

Amen de la experiencia de cada extranjero que se incorporaba con poca conciencia y muchas necesidades al proyecto argentino, se produjo en el país un rápido despegue en el cual se pobló su territorio, se desarrollo su economía, se construyeron caminos y puertos.

En esos días sin embargo, y como aseveran Leandro de Sagastizábal y otros en “Argentina 1880-1943 Estado, economía y sociedad”, el país adquiere las características y modalidades que están en la base de su deterioro posterior. En este sentido, se articulan el Estado, su economía y su sociedad de una manera tal que no llevaría al éxito en el largo plazo.

A diferencia de las experiencias europeas, fue el Estado el que se transformó en un agente esencial de la modernización, induciendo el desarrollo de la sociedad “desde arriba”.

El Estado consolidado crea entonces los mecanismos de recaudación, el sistema monetario, el aparato coercitivo y la simbología de una nación que encontraba en la región pampeana y en algunas economías regionales (Tucumán, Cuyo, Córdoba) el motor del crecimiento, creando la dependencia del interior.

La economía fluctuó al compás de las coyunturas internacionales creando un tipo de empresario que, atento a esos ciclos y a los que lo sometía la producción, cuidó los beneficios que obtenía en la especulación antes que en la reinversion. Multiplicó sus actividades  en todas las oportunidades económicas que nacían o se desarrollaban: manufacturas, productos agrarios, negocios inmobiliarios, inversiones financieras, participación e la construcción  de puertos, ramales ferroviarios, etc., y su crecimiento se vinculó antes con la coyuntura que con el largo plazo.

En este período nacen nuevas formas de conflicto que ya no enfrentaban a Buenos Aires y el Interior, o a los comerciantes con los terratenientes, sino a nativos e inmigrantes, a trabajadores y patrones. Se desarrollaron instancias representativas y cobraron vida los primeros partidos políticos modernos. Las posibilidades de integración sin embargo, fueron condicionadas por las de exclusión, en un país que los reconoció como habitantes pero no como ciudadanos, constituyéndose un tipo de identidad donde la pertenencia apareció vinculada casi exclusivamente con el éxito económico. La argentinidad forjada desde instancias como la educación o el servicio militar (obligatorio luego de 1901), fue condicionada por un régimen económico y político excluyentes”[8].

Las estadísticas evidencian que era la pampa húmeda el principal destino de la masiva llegada de los europeos al país. Aún así no todos encontraban allí la oportunidad que buscaban y por fin escuchaban ofertas y se lanzaban hacia lo desconocido.

Los principales contingentes de la inmigración italiana en la provincia de Santiago del Estero son indudablemente los que atrae la demanda de empleo de las empresas que construyeron aquí la infraestructura ferroviaria. Coincidentemente, Amalia Gramajo de Martínez Moreno, en “Los italianos en Santiago del Estero” [9] y Antonio Castiglione, en “Presencia italiana en Santiago del Estero”[10] hablan de cuatro oleadas inmigratorias a la provincia que corresponden a la entrada de cuatro líneas férreas que a pesar de pertenecer a capitales ingleses eran construidas por técnicos y obreros italianos en su mayoría. Una quinta entrada, señala Gramajo de Martínez Moreno, se producirá por el comienzo de la explotación de la hotelería en la ciudad de Termas de Río Hondo.

En el mecanismo de recepción de la inmigración europea, consigna Amalia Gramajo de Martínez Moreno en la obra citada, Santiago del Estero contaba con una oficina de inmigración en la que se amparaba a los recién llegados que no tuvieren ya parientes, hasta que se los ubicaba en algún lugar. La practica anteriormente generalizada era la de los trabajadores golondrinas que solo pasaban en Santiago el período de cosechas, o mientras durará determinada obra o trabajo.

Las características de los italianos venidos y asentados estaban asociadas al trabajo, el ahorro y la perseverancia, por lo menos hasta que los frutos de sus esfuerzos les permitían disfrutar de una vida mas placentera.

A) Desde Frías: La irrupción de la migración de italianos a la provincia se producirá con el paso de la actual línea del ferrocarril General Manuel Belgrano (ese era su ultimo nombre en manos de la administración estatal) que concluye un ramal Córdoba – Tucumán en 1876 y entra a la capital santiagueña en 1884, fundando ciudades-estaciones en su camino en las que se radicaran numerosas familias italianas. Estas ciudades son justamente Frías, Laprida, Villa San Martín conocida como Loreto y El Zanjón en el departamento Capital en la que se estableció una aspirante colonia de italianos, precursores de numerosos cultivos y de la industrialización de los mismos con la producción de azúcar y vino en establecimiento industriales propios.

B) Con el Mitre: La segunda corriente traerá a los técnicos y obreros italianos desde Santa Fe también con dirección a Tucumán, y no era una coincidencia sino que se apuntaba a la vecina provincia como uno de los polos a desarrollar en el interior dentro del  plan de modernización del Estado. Este ramal desarrollará las ciudades de Selva, Pinto, Fernández, Beltrán y La Banda entre otras, y en ellas se formaran importantes colectividades del mismo origen. Miembros de estos contingentes formaran posteriormente la Sociedad Italiana Príncipe de Saboya en Frías y numerosas entidades intermedias motorizadas por mayoría de miembros italianos en La Banda y en las demás ciudades.

C) En la explotación de los bosques: Relacionada con la masiva explotación de los bosques santiagueños y coincidente con el período en el que se entregaron importantes latifundios fiscales a cambio de cifras irrisorias, la línea del ferrocarril General Manuel Belgrano, hizo una entrada desde Santa Fe hacia Tucumán, con dirección Este-Oeste y cubriendo una porción del territorio central y norte de la provincia, en el que se trazaron importantes ramales a modo de brazos succionadores. En estos recorridos se desarrollaron  Tintina, Campo Gallo, Quimilí, Bandera, Añatuya, Suncho Corral y Matará entre otras, y su auge económico estuvo atado al funcionamiento de la empresa ferroviaria y a la producción forestal. Todas estas poblaciones decayeron con el cierre de actividades del ferrocarril, y se nutrirán posteriormente de la actividad desarrollada por la explotación agrícola-ganadera aunque este proceso se realizó muy lentamente.

D) Una línea tardía: Recién en 1933 se concreta un ramal del hasta hace poco General  Mitre que une las ciudades de Córdoba y Santiago del Estero desarrollando principalmente la estación Ojo de Agua que receptará a contingentes de raza latina.

E) Hotelería, construcción y servicios: Montados también en los trenes arribaron a nuestra provincia una gran cantidad de obreros, técnicos y profesionales de las distintas ramas de la industria y los servicios. Estos agrandaron las comunidades existentes y fueron absorbidos por la creciente demanda que generaba el desarrollo de las ciudades del interior las cuales a pesar de no cimentar bases sólidas de crecimiento, gozaban en ese entonces de la bonanza nacional y en las primeras décadas del exitismo argentino que llevó a la construcción de grandes obras arquitectónicas en conmemoración del primer siglo de la autonomía política del país.

Una importante atracción, asegura Gramajo de Martínez Moreno, fue provocada por el comienzo de la explotación hotelera en termas de Río Hondo, que convocó a italianos radicados en Tucumán y algunos que llegaron allí especialmente. En la construcción, la capital santiagueña generó empleo para arquitectos, ingenieros, constructores, albañiles, herreros y artesanos de molduras y esculturas. En la agricultura, la docencia, la administración y la producción de alimentos fue importante el número de italianos que emprendieron sus negocios como también en la cultura y la educación donde contribuyeron al brillo que alcanzó la provincia en el primer cuarto del siglo XX.

El mutualismo de los inmigrantes italianos en Argentina y en Santiago del Estero.

Para comprender mejor el fenómeno se investigaron primeramente las problemáticas de los centros de mayor concentración de migrantes de nacionalidad italiana ubicados en la pampa húmeda. Luego de este punto se desarrolla una explicación de lo sucedido en la provincia de Santiago del Estero incluyendo además instituciones que si bien no atienden a fines propios de las asociaciones mutuales, completan una mirada de la institucionalización de las soluciones dadas por los inmigrantes a necesidades sentidas y concretas.

Las distintas sociedades del siglo XX tuvieron en diferentes ámbitos, distintas manifestaciones que permitieron el desarrollo de originales modelos económicos, políticos y filosóficos. Si se enfoca el período de fines del siglo XIX, es posible advertir que en el caso puntual del desarrollo político y económico, se han dado importantes pasos hacia la construcción de sociedades más justas y más equitativas. Es en ese campo donde se desarrollan las  mutuales y las cooperativas una tarea muy trascendente porque, en el caso específico de la mutualidad.

A través de la implementación en aquellos tiempos de los servicios vitales para la condición humana, como los subsidios por incapacidad y enfermedad, el servicio funerario y el servicio de atención médica, se fue dando curso, por medio de las instituciones, a la idea instalada gradualmente en las sociedades, fundamentalmente europeas, de lo que era necesario llevar adelante como objetivo por parte de los movimientos sociales: la protección social.

Respecto de Mutualismo como fenómeno social, el rol del estado y experiencia argentina,  según explica Néstor Sarria en “Actualidad del movimiento cooperativo y Mutual”[11], desde fines del siglo XIX se producen en el mundo distintos movimientos sociales de distinto carácter ideológico. De estas corrientes  se destacan las sociales cristianas, las socialistas y las liberales. Cada  una con una interpretación propia de la historia en todos los aspectos que hacen a la vida del hombre en sociedad, desarrolló una manera particular de gestión institucional pero sin olvidar el espíritu que las alentaba a encontrar vehículos para configurar un sistema de protección social con sus respectivos servicios.

En el caso de Inglaterra, hacia 1932 un estudioso del tema define el concepto de seguridad social incluyendo al estado como principal responsable del sistema y otorgando a las instituciones sociales y a los seguros privados un importante rol en la prestación de los servicios. A partir de este esfuerzo científico, las distintas corrientes ideológicas van trabajando la idea del rol del estado y las características del mismo en este aspecto.

Luego de la Segundo Guerra Mundial se configuraron algunos modelos políticos que alcanzarían un considerable éxito. A partir de semejante conflagración, las sociedades se replantean la necesidad de crear condiciones más justas. Con la recreación de la Liga de las Naciones en la figura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estimula el cuidado de aspectos que hacen a la salud y la justicia en todo el globo, materializándose esta intención en instituciones subsidiarias de la ONU como la Asociación Internacional de Seguridad Social, la Organización Mundial de la Salud (OMS), al UNESCO y la Organización Internacional del Trabajo.

A partir de la posguerra se generan con mayor fuerza algunos modelos de estados, directamente relacionados con el aspecto de los servicios sociales, en uno de cuyos casos se encuadrará nuestro país.

Uno de los modelos que se impondrá con fuerza en esos años, particularmente en Europa y América Latina, es el conocido como Estado de Bienestar. Por otro lado, y también con un fuerte intervensionismo en el ámbito de los servicios sociales se consolidan el estado socialista soviético, que asume el control total en la conducción y en la prestación de estos servicios. Un tercer grupo, con algunas similitudes es la de los estados corporativos, como el de España y Portugal, y difiriendo con estos un caso particular, por su culto a la libertad de mercados, es posible mencionar a la experiencia de los Estados Unidos.

En América Latina uno de los estados que más se comprometió con la imagen de garantizador de la seguridad social fue el de Uruguay. En segundo lugar se ubica Argentina, particularmente después de las trasformaciones obradas en la génesis del peronismo. Para esta experiencia,  Sarriá sugiere que se trataría de una posición ecléctica con elementos del corporativismo y del social cristianismo o socialdemocracia en el cual el estado impulsa el desarrollo del sistema hospitalario nacional pasando a ser el de mayor envergadura de América.

Simultáneamente, las organizaciones sindicales ganan terreno en la prestación de servicios sociales. Este proceso se profundiza a partir de 1953, durante el segundo gobierno peronista, año en el que se dispone por ley la obligatoriedad de la contribución sindical por empleado a cargo de las patronales. Así los sindicatos pasan a tener garantía de recursos mensuales propios y se anima a acrecentar el volumen de la prestación de servicios ahora de manera continua.

Luego de 1955, la caída del gobierno peronista coincide con un cambio ideológico internacional que alienta la sustitución de la idea de “justicia social” por la de importancia de la relación “costo – beneficio” en la prestación de servicios de salud y seguridad social. En Argentina, comienza a disminuir el peso del estado en los hospitales públicos en beneficio de la actividad privada y principalmente la actividad privada lucrativa. Este sector se potencia por una simbiosis que lo une a las organizaciones sociales y sindicales que detienen el desarrollo de sus propias instalaciones y tercerizan las prestaciones con contratos de capitación. Esta nueva modalidad se aprobará durante el gobierno de Onganía, hacia el año 1970, cuando se suscribe la ley Nro. 18.610 de Obras Sociales con el cual se crea el Instituto Nacional de Obras Sociales.

A partir de este momento y en las tres décadas que siguen se desarrollará rápidamente el sector privado lucrativo en detrimento del sector publico y mutual, sumiendo a estos últimos en el atraso y la inoperancia.

Las sociedades italianas de Socorros mutuos en Buenos Aires y Santa Fe.

Por otra parte y como bien lo explican Fernando Devoto[12] y Samuel Baily[13] en sus investigaciones sobre sociedades italianas de ayuda mutua, los inmigrantes de esa nacionalidad que permanecieron en nuestra nación generaron una gran cantidad y variedad de instituciones con objetivos que iban desde la enseñanza de la lengua a la ayuda mutua, pasando por la beneficencia, las actividades deportivas y las culturales. En ellas los inmigrantes transcurrieron una buena parte de su tiempo y a través de ellas también canalizaran sus inquietudes políticas, sociales y educativas.

Las colectividades italianas, compiten en importancia en la construcción de sociedades de ayuda mutua con otros sectores sociales como por ejemplos las asociaciones sindicales obreras, las patronales (construidas en oposición a las anteriores), las católicas y las políticas.

“Si muchas de las sociedades de oficios fueron transformándose en sociedades de resistencia primero y hacia fines de siglo en auténticos sindicatos, distinto fue el caso del mutualismo de base étnica. Salvo algunas esporádicas actitudes en fechas relativamente tempranas, las sociedades étnicas siguieron una vía divergente, cuando no contrapuesta a las de base profesional, a las que por lo demás superarían ampliamente en número y en afiliados”

“Escasamente interesadas en la política del país receptor, poco entusiastas en las reivindicaciones de clase o en la adopción de actitudes contestatarias hacia el Estado y provistas en muchos casos de una fuerte solidaridad interclasista de matriz regional o nacional entre sus miembros, serán quizás mas una alternativa que un complemento de las asociaciones de reivindicación gremial o social”[14].

Para tener una idea de la importancia de este movimiento institucional, un censo llevado a cabo en 1908 por autoridades italianas en Argentina, arrojó un resultado de 320 instituciones mutualistas solamente italianas en el país.

La predilección por la solidaridad étnica era probablemente mas fuerte que la preferencia por una solidaridad de clase. El importante desarrollo del mutualismo italiano en los años previos a la Primera Guerra Mundial se funda en un elevado y constante flujo migratorio desde la península, lo que permitió a las entidades incrementar incesantemente el número de asociados, su capital y sus instalaciones.

El investigador Fernando Devoto, desmitifica en su trabajo la importancia que habrían tenido este tipo de instituciones en el concierto social y político del período, destacando que en los libros de actas de los casos mas representativos, la política partidaria o sindical es mal vista en los debates y los temas que dominan las circunstanciales discusiones se refieren a problemas italianos que en Argentina resultaban anecdóticos y superficiales como por ejemplo “República o Monarquía” y “laicismo o anticlericalismo”.

Otro aspecto destacable es el de los cambios de algunas tradiciones como por ejemplo el uso del idioma italiano para el registro de las sesiones y asambleas en los libros de actas. A partir de 1917 comenzaran a llevarse los libros también en castellano y hasta 1941 las instituciones abandonarán definitivamente el uso del italiano en sus libros.

El mutualismo en Santiago del Estero

De las averiguaciones realizadas en el Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC) que tiene entre sus responsabilidades el contralor de las Asociaciones Mutuales, es evidente la inexistencia de trabajos científicos que tomen al mutualismo como objeto de análisis. Los informes proporcionados por los empleados de archivo prácticamente ignoran la actividad previa a la constitución de ese instituto en la década del 70. Sin duda, a partir de esta ausencia de conceptos sólidos sobre el origen de la actividad mutualista en la provincia, se podría deducir que este estaría íntimamente relacionado con las asociaciones de tipo étnico entre las que se encuadran algunas de las que se abordan en el presente trabajo. Un indicador sugestivo para tal afirmación son los números de matricula de estas instituciones, todos ellos de una sola cifra, y también la afirmación de los empleados del archivo de que tanto la mutual italiana santiagueña como sus correspondientes de las ciudades de Frías y Añatuya, son las más antiguas de las que ellos mantienen en sus archivos[15]Por el número de sus asociados y por el esplendor reflejado en su secular existencia son dignas de mención, la mutuales italianas de las ciudades de Frías y Añatuya.

La Sociedad Italo-Argentina de Socorros Mutuos de Frías continua hoy funcionando con el cuidado de un mínimo numero de asociados que administran el uso de sus espacios para fines deportivos y sociales. Esta institución fue fundada el 2 de noviembre de 1892 y tuvo un importante rol en la prestación de servicios médicos, de sepelio, sociales y deportivos según lo consignó la doctora Amalia Gramajo de Martínez Moreno en una conferencia dictada en junio de 2001.

La Asociación Italiana de Socorros Mutuos “Príncipe Umberto di Savoia” de Añatuya fue fundada con posterioridad a sus semejantes en el año 1925 y aún hoy continua en actividad aunque no se registran en el archivo del IPAC nuevos documentos desde 1995.

También en la ciudad de La Banda se constituye en 1922 una mutual a la que imprimieron en nombre de “Cristoforo Colombo”, aunque según afirma Lázaro Criado en su ensayo sobre la historia de la mencionada ciudad, el escaso numero de inmigrantes en esa ciudad llevo a que la institución tuviera pocos años de duración.[16].

Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione e Fratellanza”

Recorriendo los pasillos de la Sociedad Italiana “Unione e Fratellanza”, podría afirmarse que los socorros mutuos han quedado en el pasado, solo una peluquería funcionando en un diminuto espacio ha quedado para respaldar el nombre de la institución. Los habituales concurrentes confiesan que la “Italiana” tiene las mejores mesas de billar y carambolas, en otro sector un grupo de deportistas juegan bochas y esperan sus turnos sentados a una mesa descuidada con una colección de vasos de diferentes diseños. En otro salón se juegan naipes, algunos pasan horas desafiando a la suerte con un “solitario”. Un club de hombres, que no puede sancionar la exclusividad en sus estatutos pero que una de las columnas del edificio aclara en un pequeño afiche “aquí las mujeres están de más”.  Otra imagen evidente de la realidad institucional puede registrarse en el panteón que poseen en el Cementerio de La Piedad. Los mármoles y bronces dejan establecido que el tiempo pasado fue mejor, pero hoy son muchas las señales que hablan de declinación. Urnas rotas, cráneos y huesos a la vista, agua en los niveles más bajos y telarañas abundantes completan el escenario que cualquier director de suspenso no dudaría en utilizar.

El período de la fundación de esta institución esta enmarcado en los años de mayor afluencia de inmigrantes italianos que provocan el rápido crecimiento de estas asociaciones en todo el país. Los recortes periodísticos obtenidos corresponden a informes de celebraciones de aniversarios y festejos a partir de 1927 en los que se dan varias reseñas de la historia de la asociación.

Fundada en agosto de 1896, finalizó el primer año de vida con solo 37 socios. Al parecer esta institución no cobrará fuerza hasta la primera pos guerra. En el año 1913 sufre una crisis que casi la lleva a la disolución terminando el año con 53 socios. Recién en la década de 1920 se muestra en franco crecimiento desarrollando su proyecto de panteón en el cementerio de La Piedad con una importante inversión[17].

En una nota periodística posterior del mismo medio se dan mas precisiones sobre las circunstancias de la fundación. Santiago tenía en 1896 unos 15 mil habitantes y los servicios de luz eléctrica, teléfono y transporte ferroviario. Los fundadores  de la “Italiana” fueron en su mayoría hombres jóvenes y recién casados que ya habían dejado de lado la idea de regresar a su país natal. Entre otras actividades, los socios mantenían vivos algunas fechas de onda significación para su pueblo.

Las características de la masa societaria, el patrimonio y los servicios que prestaba la institución fueron modificándose con el paso de los años. En el período de mayor desarrollo de la sociedad se accedía a servicios de atención médica y enfermería, ahorro y préstamo, servicios fúnebres y panteón social además de los prestigiosos espacios de juegos de azar, deportes y restaurante de comidas típicas italianas, uno de los más importantes de la ciudad durante esos años.

Los fines sociales, claramente establecidos en los estatutos de la institución adjuntos en el apéndice documental, dejan claramente establecido sus alcances:

    1. Fomentar la ayuda recíproca entre sus miembros para satisfacer sus necesidades
    2. Prestar servicios fúnebres
    3. Otorgar subsidios de casamiento, nacimiento, fallecimiento y otros.
    4. Otorgar prestamos a sus asociados y estimular el ahorro de los mismos
    5. Servicios de asistencia medica integral, farmacia, proveeduría, recreación, actividades turísticas y culturales y otras.
    6. Contratar seguros
    7. Proveer de vivienda a los socios
    8. Prestar otros servicios compatibles con la actividad mutual.

Hacia 1968, el estatuto amparaba cuatro categorías de asociados: los activos, hombres mayores de 18 años; socios participantes, hijos varones menores, esposas e hijas; socios honorables o vitalicios, socios que habían cumplido cierta edad y que además contaban con cierta antigüedad; y socios incorporados, categoría que correspondía a los miembros de otras instituciones que se asociaban a la mutual italiana por algún convenio. Un ejemplo del último caso corresponde al de los socios de la Mutual italo-argentina friense que solicito su incorporación en 1972 y fue aceptada por asamblea de ese mismo año, manteniéndose en esa situación durante un período limitado.

Otras instituciones de la colectividad

Para una mayor comprensión de los sucedido en el seno de la mutual italiana, resulta de vital importancia indagar en otras cuestiones que directa o indirectamente se cultivaron en el seno de la institución y que interesaban directamente a los asociados de la misma.

Lo simbólico y lo identitario

Los inmigrantes italianos en la provincia operaron una reconstrucción identitaria desde la lejanía de su espacio originario manteniendo vivas algunas tradiciones que los hacían sentir  “como en casa”. Muchas prácticas de los italianos en América se transferían entre las comunidades de las distintas ciudades aunque no tuvieran tanto sentido en una como en otra. El aparato estatal vigente, más poderoso en las zonas mas pobladas, tiene parte en este asunto. Según comenta Jesús Martín Barbero, en “De los Medios a las Mediaciones”, al momento de que llegara el mayor caudal inmigratorio el Estado tenía un mecanismo de “minado” de la conciencia popular en el que la escuela publica va a jugar un papel preponderante. Para el autor señalado, la escuela es el “punto de arranque en la difusión de un sentimiento de vergüenza entre las clases populares hacia su mundo cultural, sentimiento que acabará siendo de culpabilidad y menosprecio de sí mismas en la medida en que se sienten irremediablemente atrapadas por la in-cultura”[18].

Estas apreciaciones se dan en el marco de un planteo de cultura hegemónica y culturas subalternas y en este sentido es importante aclarar que los sectores populares santiagueños no habrían sufrido los efectos de este mecanismo de marginación. En este sentido, Bernardo Canal Feijóo se encarga de aclarar que la actitud segregacionista  se plantea mas bien desde el inmigrante y en contraste con la hospitalidad de la población receptora.

“En sectores en que podría discernirse siquiera fisiognómicamente un elevado índice de indigenidad, nunca han dado con sentimiento xenofóbicos, o siquiera “resentimientos” rencorosos y hostiles, colectivamente operantes frente a los sectores de pura raíz inmigratoria o blanca. El grito que hemos escuchado alguna vez allá, de “abajo la oligarquía” responde a un pronóstico muy temporal y no compromete mayores trasfondos psíquicos de operancia colectiva”[19].

En este sentido e introduciéndonos de alguna manera al sentido de los ritos patrióticos y religiosos de la comunidad italiana en Santiago del Estero. Néstor García Canclini sostiene que ciertas representaciones de lo nacional se entienden mas como construcciones de un espectáculo que como correspondencia realista con las relaciones sociales. Los mitos nacionales, sostiene, no son un reflejo de las condiciones en que vive la masa del pueblo, sino el producto de operaciones de selección y trasposición de hechos y rasgos elegidos según los proyectos de legitimación política. Que en el caso de una colectividad de inmigrantes que mantiene vivos vínculos políticos y culturales con su país de origen podemos sospechar que ese fenómeno se siga produciendo a través del océano y de 17 mil kilómetros de distancia.

“Tener una identidad sería, ante todo, tener un país, una ciudad o un barrio, una entidad donde todo lo compartido por los que habitan ese lugar se vuelve idéntico o intercambiable. En esos territorios la identidad se pone en escena, se celebra en las fiestas y se dramatiza también en los rituales cotidianos”[20].

En la misma dirección, García Canclini asegura que en materia de rituales, es tan importante  el fin de integrar a quienes los comparten como el hecho de separar a los que no forman parte de la comunidad cultural. Los ritos clásicos –pasar de la infancia a la edad adulta, ser invitado por primera vez a una ceremonia política, ingresar en un museo o una escuela y entender lo que allí se expone son mas que ritos de iniciación, ritos de legitimación y de institución, instituyen una diferencia durable entre quienes participan y quienes quedan afuera.

Además de lo expresado, la ritualidad de los italianos estaba motivada en una fuerte dependencia de lo comunitario ante el sentimiento de desprotección que les generaba el hecho de encontrarse lejos de las mallas familiares de contención que habían dejado en sus sociedades de origen y también en el desarraigo geográfico y cultural que los asolaba con mayor fuerza en los espacios de tiempo libre, en los que la mente se dirigía inevitablemente hacia la madre patria.

Fiestas patrióticas: 20 de septiembre, la evocación a Garibaldi.

Ejemplos claros de los anteriores conceptos se pueden encontrar en la historia de la colectividad italiana de Santiago del Estero que tenía entre sus festejos mas caros el de la liberación y la unificación de Italia. Cada 20 de septiembre, la colectividad celebró con brillo la recuperación de la ciudad de Roma del poder de los franceses, con el liderazgo de Giuseppe Garibaldi, héroe nacional. Don José Raúl Vila en la Revista 90 aniversario de la Sociedad Italiana. Recuerda la conmemoración que:

“con las primeras luces del día saludaban con salvas de bombas. Se acostumbraba que un industrial italiano destinara una suma determinada de dinero para adquirir las bombas de estruendo y se designaba a otros para dispararlas todo el día. Los santiagueños de aquel entonces sabían que al amanecer de cada 20 de septiembre comenzaban los italianos con los estruendos de bombas al amanecer, seguían con los estruendos al mediodía y luego una última serie al atardecer”.

 

Al mediodía se servía un banquete, que a veces se realizaba en las fincas del Vinalar con vino patero que allí mismo se elaboraba en la bodega de los Mayuli y en los sótanos de otras familias italianas según lo testimonian Marta Graciela Mayuli de Uñates, Norma Beatriz Mayuli de Tarchini y Mario Yocca en un video producido por la Universidad Nacional de Santiago del Estero y en entrevistas especialmente realizadas para este trabajo.

Las poblaciones de la ribera del río Dulce, solían sentir en las mañanas del día anterior a esta conmemoración, disparos de escopeta, recordando que “don Pedro, uno de los tantos inmigrantes itálicos esta cazando para preparar el menú del banquete de los italianos. Allí se servirían pavos al horno con una pasta como se acostumbraba en el país europeo, acompañada de papas doré. Pero como lo único que aquí podían cazar eran patos y huacos, estos reemplazaban el plato tradicional. Esta fiesta era esperada con ansiedad por la colectividad, a la misma también concurrían autoridades del gobierno provincial, militares y diplomáticos. Los festejos terminaban cuando las primeras sombras del día traían la noche y el silencio”[21]. Con la llegada de Mussolini al poder, y al firmar el tratado de paz con el Vaticano, esta fiesta fue abolida del calendario patrio italiano y paso a considerarse masónica y contraria a la Iglesia Católica; esto  tiene asidero en el hecho que entre las fuerzas que derrotaron las fuerzas de Garibaldi se encontraban los ejércitos del papado.

El 4 de noviembre

Cada año, el día 4 de noviembre los italianos se reunían en ls Sociedad Italiana para festejar el fin de la primera guerra mundial, en los tradicionales banquetes se acostumbraba homenajear a los excombatientes tanto de la primera como de la segunda guerra. En estas celebraciones se trataba a los veteranos como héroes de la patria italiana y tanto las sociedades de socorros mutuos como las autoridades consulares italianas en la provincia, entregaban distintas condecoraciones y propiciaban largos discursos en los que se reavivaba el sentimiento de nacionalidad romana.

De lo revelado por algunos entrevistados puede afirmarse que numerosos inmigrantes ex combatientes residentes en Santiago recibían del gobierno italiano una pensión monetaria hasta su muerte.

En el caso del 20 de septiembre, también convocaba a los miembros de las distintas instituciones en la conmemoración de la unificación italiana y la figura de Garibaldi, brillante revolucionario que ademas de sus hazañas militares impulso una de las mas paradigmaticas campañas de identidad nacional durante el siglo XIX, junto a Giuseppe Mazzini, el rey Victor Manuel II y su ministro el conde de Cavour, todos protagonistas del proceso de unificación italiana.

Centro de Descendientes Italianos de Villa Zanjón.

Esta asociación se limitó a fines sociales y se materializó en una fiesta anual, en el mes de septiembre,  que convoca a los colonos italianos que poblaron la localidad del  Zanjon. En ese lugar construyeron una plazoleta conmemorativa en la que fijaron numerosas plaquetas, dos mástiles para las enseñas de Argentina e Italia y un mapa de la península itálica en la que se destacan los pueblos originarios de los colonos. El centro fue fundado en 1985 y realiza actividades conmemorativas y sociales hasta el presente año.

Las fiestas religiosas: Iglesia de “Nuestra Señora de La Piedad”.

José “Pepino” Fulco[22], encargado de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en la calle Castelli y Santa Fe Barrio Sarmiento, describe en entrevista el comienzo de una tradición que los italianos residentes en nuestra provincia institucionalizaron en un culto que hoy tiene casi siete décadas. “En Italia –comenta Fulco- teníamos dos fiestas Santa Oliva y la Virgen de la Piedad. Esto era en la ciudad de Petineo provincia de Mesina. Cuando vinimos en 1952 ya se festejaba la fiesta de esta virgen aquí, la imagen estaba en la iglesia de San José de Belgrano y allí se hacía la fiesta. La imagen la habían traído las familias Pécora y Presti, originarios del mismo pueblo que yo. De las fiestas participaba los Pardo, los Muratore, los Sordero y muchas familias italianas. Mi padre fue convocado para la organización de los festejos, festejos que se realizaron pro mas de 40 años. Mi padre, Santi Fulco, fue uno de los que más lucho para que la virgen tuviera su casa. Recién cuando la virgen tuviera su casa iba a salir de la Iglesia de San José de Belgrano. En ese entonces estaba el padre Muñoz, es mas o menos lo que me acuerdo.

La imagen de la virgen fue hecha en Córdoba, el año no me acuerdo. La imagen de la virgen la hicieron hacer los italianos que estaban antes que llegáramos nosotros. Mi padre, hizo las gestiones para conseguir el lote. Primero busco el lugar, luego empezó a pedir en la municipalidad hasta que le otorgaron el lote. A partir de esto comenzó a trabajar la comisión que se había creado para la construcción del templo, se hacía de todo, se juntaban botellas, hierros y así se hizo la iglesia. Los festejos se realizan el último domingo de agosto, igual que en Italia.

La gente de la Sociedad Italiana participa todos los años de los festejos, se los invita siempre. Y a toda la comunidad italiana, no es la fiesta de un solo pueblo sino de toda la comunidad. Y como se sigue haciendo hasta hoy, yo soy el presidente aunque ya no existe casi la comisión, ya se murieron muchos viejos. El señor  Storniolo, de la calle Brandsen, la mayoría ya falleció, la gente joven ya no anda.

La iglesia, era antes capilla, mi padre hizo las gestiones en el Obispado para que fuera considerada iglesia, no me acuerdo en que año. Ahora está el padre Carabajal. Después, además de la imagen que se saca en procesión, hay otra más pequeña que la tengo ahora en mi casa y que la había donado la familia Greco. Mi papá la donó con los años a la municipalidad para que estuviera en el Cementerio de la Piedad. Le hicieron una linda gruta, cerca del osario pero sucedió un día que mi papá no la veía mas a la virgen y les fue a preguntar a los directivos del cementerio. Ellos le informaron que la tenían en las oficinas porque unos niños la habían hondeado. Tenía rotos el brazo y en otros lugares. Mi padre la trajo a casa y la hizo restaurar, y yo ahora estoy gestionando para que vuelva al cementerio pero con una gruta más amplia y más segura. Me dijeron que se va ha hacer una explanada, y me hablo el vice intendente Zamora expresándome que querían que la virgen estuviera en el sector principal, pero todavía no se concretó. La historia es mas o menos esta, es una historia larga y linda.

Lo más lindo de esta fiesta es que juntaba a la gente. Primero se empezaba con la novena, y el último domingo de agosto la fiesta. Temprano a la mañana se hacía el disparo de bombas, después la misa de primera comunión, después a la siesta los juegos para los chicos, la piñata, el palo jabonado y para los que ganaban los premios. Después, a la tarde se hacía la misa solemne, venían todas las autoridades, el obispo, el intendente, y antes hasta el gobernador, en la época de los militares me parece. Este año también fueron el intendente, el obispo y los vicecónsules de Italia y España, el presidente de la Sociedad Italiana, Cavallotti. Después de la misa se hace la procesión, la oración de la virgen, el himno nacional con la banda de música de la policía y luego terminan los actos con una peña folclórica al frente de la iglesia.

La cena se hacía unos días antes, pero todo eso se va perdiendo con los años. Ya no hay el entusiasmo de antes, uno quiere hacer muchas cosas pero no hay colaboración”[23].

Actualmente la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, ubicada en Castelli 462 del Barrio Sarmiento esta integrada a la diócesis de Santiago del estero  y cuenta con una comunidad de casi 8500 fieles. Fue declarada parroquia en 1969 y se le asignó un cura llamado Augusto Scatolón, de nacionalidad italiana. Algunos años mas tarde, otro sacerdote italiano se hizo cargo de la parroquia, Tomas Giua quien llevó adelante la actividad pastoral hasta hace algunos años en que fue sustituido por el sacerdote Jorge Carabajal.

Santuario de Santa Lucía.

En los primeros años del siglo XX la curación milagrosa de una enfermedad de los ojos a un colono italiano, fue el origen del nacimiento del culto local a la santa de la vista, Santa Lucía. Don Ángel Santilli, agricultor y carbonero del Vinalar, se encontraba en el techo de un horno de carbón cuando al inspeccionar una de las boquillas de la combustión una bocanada de vapor caliente lo dejó en las tinieblas.  El italiano no hizo mas que recurrir a lo que hubiera hecho en su país natal: pidió con fe la salud a Santa Lucía prometiendo a cambio construirle a la benefactora un santuario con sus propias manos. El pedido tuvo respuesta favorable y don Ángel, junto a su esposa cumplió presuroso la promesa. El santuario aún esta en pie, los ladrillos y las tejas fueron quemados en un tabique propio y alrededor del santo lugar se hizo frecuente la veneración con una importante concurrencia de italianos y descendientes de esa colectividad. Cada 13 de diciembre se festeja a la santa, aunque es dable destacar que el culto cobró mayor fuerza a partir de 1932 con el estímulo del sacerdote Julio C. Suárez quien organizó los festejos y una comisión pro templo que proyecto y llevo a cabo la edificación de la actual iglesia mas amplia y mas moderna inaugurada en 1972.

Los festejos religiosos de Santa Lucia fueron una excusa mas de reunión para la colectividad italiana, que en estos pagos tenían además el estímulo de saborear los mejores frutos de la tierra en las que se cultivaban vides, membrillos y numerosas variedades de cítricos y frutales. Las celebraciones de la comunidad italiana en tordo de este santuario tuvieron vigencia hasta la década de 1970

Los festejos descriptos anteriormente no agotan el calendario recreado por los italianos que tenían una predisposición al culto y la devoción tanto religiosa como patriótica y étnica. Estos ritos ganaron en brillo con el afianzamiento económico de esta colectividad que se fortaleció en los sectores primario, industrial y de servicios de la economía provincial.

Instituciones del Estado italiano en la recreación cultural e identitaria de sus ciudadanos

Como parte de una preocupación de larga data en los estados del viejo mundo, el italiano hizo sentir en estas latitudes sus políticas de sostenimiento de lazos culturales y políticos como en todo el mundo aún hoy y con mas fuerza continua haciendo con sus ciudadanos residentes en el exterior. Sin duda, el bajo crecimiento demográfico de las naciones del viejo mundo las ha llevado a controlar el drenaje emigratorio y a crear canales de retorno a los descendientes de los que un día tuvieron que partir. En este aspecto hay instituciones que forman parte del aparato estatal italiano y que operan en suelo santiagueño desde hace mas de 40 años manteniendo vigente la ciudadanía civil, política y cultural en los descendientes de los inmigrantes italianos.

Dante Alighieri Santiago del Estero.

Según consta en el acta fundacional, la Asociación Dante Alighieri, Filial Santiago del Estero, inicia sus actividades el 19 de diciembre de 1962. El acto que le da vida se realiza en la Biblioteca Sarmiento, con la presencia de unos cuarenta impulsores, en su mayoría italianos y descendientes de italianos.

Parte de una política de difusión cultural del gobierno italiano, la Asociación Cultural Dante Alighieri central, fue fundada en Roma en los primeros años del siglo XX, para recrear la lengua y la cultura italiana fundando filiales en todo el mundo y especialmente en aquellos lugares en los que existieran colectividades de esa nacionalidad.

La asistencia de la institución madre, informa Azucena Navarro, una de las docentes más antiguas, consistió siempre en el envío de material pedagógico y, durante las primeras décadas de esta filial, de fondos para el sostenimiento de cursos de lengua para niños. La única dependencia que se mantuvo con Roma está relacionada con los contenidos de los programas de enseñanza ejerciendo así un efecto homogeneizador  en la difusión de la lengua.

Las razones de la tardía constitución de la filial local estarían relacionadas con el número relativo de italianos en esta ciudad, en comparación con el de otras comunidades formadas en el resto de nuestro país[24].

A partir del año 1963, comienzan a desarrollarse las actividades académicas de la filial y al cumplirse los  cinco años egresan los primeros graduados. La actividad se lleva a cabo en un local de la calle 9 de Julio, entre 24 de septiembre e Independencia, y luego se trasladaría, en 1978, a los altos del edificio de la Sociedad Italiana Unione e Fratelanza, en Belgrano Sur 538, en la que continúa hasta el año de elaboración del presente trabajo. A partir del cambio de sede, la actividad se tornó intensa y hasta el año 1993 aproximadamente, cursaban con regularidad mas de cien alumnos.

Además de sus actividades académicas, la Dante Alighieri organizó actos culturales y artísticos que se articulaban con las demás filiales del país y particularmente con el Consulado de Italia de la ciudad de Córdoba, a través del cual se intermedian aún hoy las gestiones con la institución central en la ciudad de Roma.

Otra de las actividades de esta casa consiste en el otorgamiento de becas para que los estudiantes se perfeccionen en Italia, para lo cual, anualmente, se beneficia a uno o dos alumnos santiagueños con el pago de los gastos de traslado y viáticos en un recorrido por las principales ciudades italianas.

Dante Alighieri La Banda.

Fue fundada el 25 de mayo de 1987 por un grupo de entusiastas trabajadores de la cultura bandeña y con el impulso y la experiencia de la profesora Herminia Correa. Reunidos en una biblioteca popular, y ante la demanda que ya se observaba en la filial de Santiago del Estero, los fundadores trabajaron en los requisitos y la reglamentación que pronto formó un legajo destinado a la Dante Alighieri central, en la ciudad de Roma. En muy poco tiempo, antes de cumplirse el mes, llegaría la aprobación desde Italia, continuando la institución su vida académica y cultural hasta el presente.

Vice Consulado de Italia en Santiago del Estero.

Los escasos datos obtenidos del actual vicecónsul, acerca de los orígenes de la actividad consular en la provincia, son un indicio de la ausencia de atención que las ciencias sociales han proporcionado a estos temas. La consulta al anterior vicecónsul permitió el cruzamiento con informaciones surgidas de otras entrevistas y de los diarios para poder formular algunas suposiciones.

En el año 1956, las publicaciones periodísticas mencionan a un Agente Consular, el Ing. Luciano Teodori, quien participa de actos conmemorativos en la Sociedad Italiana. En la década del 60 se publican artículos periodísticos en los que se menciona a Luis Pizzorno y con posterioridad asume Osvaldo de Marco la atención de la mencionada agencia, que pronto se transforma en viceconsulado, en estrecha relación con el crecimiento de la colectividad y el número de trámites gestionados desde la provincia. Por lo general, el viceconsulado estaba para solucionar los problemas de los ciudadanos italianos que residían en esta ciudad. En este cargo honorario se desempeñó De Marco durante 41 años, hasta el año 1991 en el que asume en el cargo su hijo Leonardo De Marco. A los seis años el cargo honorario fue transmitido al actual funcionario Fernando Gioia, quien trasladó las oficinas a la ciudad de la Banda en la que presta sus servicios en la actualidad. Entre otras actividades, el viceconsulado atiende los trámites civiles de los ciudadanos italianos, y el ejercicio de sus derechos políticos.

Un censo realizado por esta dependencia en 1996, arrojó el saldo de 3100 familias que portaban la ciudadanía italiana[25]. El pueblo de origen de una importante mayoría era Petineo, provincia de Sicilia, desde donde provino además del culto a la Virgen de la Piedad.

Sobre las instituciones de los italianos en Santiago.

De las instituciones en general, surgidas para la satisfacción de necesidades reales de la colectividad italiana en la provincia se distinguen claramente dos grupos. En el primero las instituciones son generadas por la colectividad misma y se orienta a solucionar problemas de salud, esparcimiento y religiosidad. La materialización de esta motivación se plasma en las sociedades de socorros mutuos, con servicios de salud, sepelio, vida social, celebraciones recordatorias de la madre patria y el ejercicio de cultos religiosos importados desde el país natal como los son las celebraciones de la virgen de La Piedad y de Santa Lucía, y sus respectivos templos.

En el segundo grupo la motivación viene desde fuera de la colectividad, y más concretamente del Estado italiano para mantener vivos los vínculos identitarios, legales, políticos y culturales de sus ciudadanos residentes en el exterior. Las instituciones correspondientes a este tipo son las filiales de la Asociación Dante Alighieri y la Agencia Consular, devenida posteriormente en Viceconsulado de Italia.

Este segundo grupo se afianza y hasta aumenta su actividad en consonancia con el fortalecimiento del Estado italiano en el escenario internacional en la faz industrial y económica. El interés, aparentemente menguado, por mantener los lazos con el país de origen es tomado por el país europeo que a fines del segundo milenio ve envejecer a su población y no duda en tener a sus emigrados y descendientes como un recurso de recambio. La grave crisis que atraviesa la Argentina en los últimos años colaborará para hacer reverdecer el sentimiento de pertenencia a la patria de los abuelos. Las largas colas en las embajadas y consulados para recuperar la identidad perdida y acceder a la ciudadanía italiana son una elocuente muestra.

 

Para continuar en este punto recordaremos el problema planteado y la hipótesis correspondiente.

El interrogante motivador: ¿cuáles habrían sido las causas de la declinación de la mutual italiana? fue contrapuesto con la respuesta tentativa que se planteó en la mencionada hipótesis: La declinación de la institución se originó en el achicamiento de la colectividad italiana en la provincia y la disminución del sentimiento de pertenencia de socios y su descendencia.

Se retoman entonces los aspectos elegidos para probar la veracidad o no de la hipótesis formulada en la introducción de este trabajo, estas son:

a)   Las modificaciones de la masa societaria y del patrimonio de la institución analizada.

b)   La evolución del ingreso de ciudadanos italianos a la provincia.

c)    El sentimiento de pertenencia de socios y ex socios respecto de la institución y de la colectividad italiana.

Los dos primeros puntos se trabajaron con investigación bibliográfica, indagación de fuentes y entrevistas. En el tercer caso se realizaron una serie de entrevistas a socios actuales, ex socios y familiares de ex socios que pudieran aportar sus propias experiencias.

Las modificaciones de la masa societaria y del patrimonio de la institución analizada.

En este aspecto se busca mostrar la declinación de la institución reflejada en indicadores de disminución de la masa societaria y del capital social.

De los numerosos artículos periodísticos, entrevistas y de la lectura de los libros de actas de asambleas de 1968 en adelante, es posible reconstruir una virtual curva de evolución patrimonial de la institución que se  expresa en la cronología expuesta a continuación:

Evolución del patrimonio social.

Adquisiciones

1900. Se adquiere el predio y se construye la sede de calle Garibaldi 43.

1923. Se construye el Panteón Social en el cementerio de La Piedad diseñado por el arquitecto Oberlander.

1928. Se construyen las nuevas instalaciones en Garibaldi nro. 43, incluido el salón que luego sería el cine Luxor.

1948. Adquisición y construcción sede social actual en Belgrano Nro. 538.

1956. Donación de 2 h. en el Vinalar.

1971. Inauguran comedor terraza y campo de deportes “Juan Mayuli” en el predio del Vinalar.

 

Ventas

1971. Se vende el inmueble de Garibaldi 43.

1998. Venta del campo de deportes de Lavalle y Plumerillo.

1999. Se venden los salones Verdi y Garibaldi que conformaban aproximadamente la mitad de la fachada de la sede social actual.

 

En lo que respecta al numero de asociados, también se trabajó en la reconstrucción de datos que la misma institución y el ente fiscalizador no poseen aún. Se debió indagar cuidadosamente en diferentes textos periodísticos y en memorias y balances conservados por la mutual desde 1981. De esas pacientes búsquedas surge el gráfico Nro 1 que se presenta en la pagina siguiente.

Grafico  de la evolución de la masa societaria de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione e Fratelanza”.

 

 

Fuente: Libros de socios y entrevistas a empleados de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, IPAC, y artículos periodísticos adjuntos en el apéndice documental de este trabajo.

 

Si se comparan los datos de la evolución patrimonial y de la del padrón de socios es posible inferir que a la fuerte caída del segundo a partir de la mitad del siglo XX, con algunos años de diferencia se corresponde con el comienzo del desprendimiento que la mutual realizará de importantes porciones de sus inmuebles, incluyendo al de los salones de la sede social.

También es posible advertir de la lectura de los libros de actas de asambleas ordinarias y extraordinarias la difícil situación financiera de la mutual originada en deudas salariales y de aportes sociales a entes recaudadores del estado nacional.

La evolución del ingreso de ciudadanos italianos a la provincia.

A principios del siglo XX, señala María Mercedes Tenti de Laitan en Retrato de un Siglo de editorial El Liberal, se constituyo una comisión auxiliar de inmigración para estimular el flujo de europeos que en la provincia era ya escaso. La misma debía atraer a los migrantes con facilidades para adquirir tierras para su cultivo. Españoles e italianos especialmente, llegados con el ferrocarril, pronto se familiarizaron con las costumbres lugareñas. Al mismo tiempo una corriente significativa de sirios y libaneses se expandió rápidamente por el interior de la provincia. La colectividad más entusiasta era la italiana, distribuida en las principales ciudades. Los aniversarios del 20 de septiembre, conmemorando la unificación de Italia, eran festejados con bailes, juegos populares y encuentros familiares.

Grafico de porcentajes de población extranjera sobre el total de población en Argentina y en Santiago del Estero.

 

Fuente: Censos de población de 1869, 1895, 1914, 1947, 1960 y 1991 y Gomez, Nora Josefina e Isorni de Saber, María Emilia. Demografía en Retrato de un Siglo. Editorial El Liberal. 1998, Pag.293.

 

A diferencia de lo sucedido en el resto del país, respecto del flujo inmigratorio recibido en la provincia de Santiago del Estero pueden señalarse dos características. El porcentaje relativo de los extranjeros respecto de la población total no fue tan significativo: en el país llegó al 30.3% y en la provincia no superó el 3.7%. En segundo lugar la curva de ingreso de inmigrantes en la provincia no tuvo una caída tan abrupta como la que puede observarse en la correspondiente al país, tema sobre el cual pueden formularse nuevas hipótesis de trabajo.

En el Titulo Demografía del mencionado libro Retrato de un siglo, las sociólogas Nora Josefina Gomez y María Emilia Isorni de Saber concluyen que “en el ámbito provincial, la inmigración extranjera no fue relevante a lo largo del presente siglo (XX), tanto que el pico mas alto que se registró en 1914, solo representaba el 3,7% de la población provincial. Así, en todo el período señalado, de los seis millones de extranjeros llegados al país solo 13.914 se radicaron en Santiago” y agregan las escasas fuerzas dinamizadoras de la economía provincial la transformaron en una región expulsora de población”[26]

Luego de numerosas visitas a la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de la Provincia de Santiago del Estero y en dialogo con Margarita Elisa Montero de García autora del cuaderno 17 de la Serie Análisis Demográfico publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) se construyó el gráfico que se presenta a continuación y que permite hacer una lectura de los niveles de ingreso de italianos a la provincia siguiendo los registros de los Censos Nacionales desde el primero al último.

Grafico de totales de Inmigrantes italianos en Santiago del Estero en los Censos Nacionales

 

 

Fuente: Censos Nacionales Argentinos: Totales de población extranjera e italianos

              1869              1895              1914              1947              1960              1980              1991

italianos en sgo.              25              1093              2095              2074              1460              577              304

 

Para  contextuar los niveles de ingreso de italianos con el total de inmigrantes residentes en la provincia se construyó un segundo gráfico que resulta ser el siguiente:

Grafico de Importancia relativa de la inmigración italiana respecto de totales de población extranjera en la provincia de Santiago del Estero observada en los Censos Nacionales

 

 

Fuente: Censos Nacionales Argentinos. Totales de población extranjera e italianos en la provincia de Santiago del Estero.

 

* El censo de 1970 carece de datos respecto del total de inmigrantes italianos en la provincia.

 

Censos Nacionales Argentinos

Totales de población extranjera e italianos

 

              1869              1895              1914              1947              1960              1970              1980              1991

Extranjeros              163              2307              9466              8622              4991              3409              2914              2414

Italianos              25              1093              2095              2074              1460                            577              304

 

De esta manera se hizo evidente la significación del aporte inmigratorio de origen italiano y su peso relativo respecto de la inmigración extranjera  total recibida por la provincia. En el censo de 1947 podemos advertir que el número de italianos (24%) llegados a la provincia es porcentualmente similar al de los españoles (29%) y al de sirios y libaneses en conjunto (22%). Las colectividades mencionadas conforman en ese año el 75% de la población extranjera en la provincia y son las que desarrollaron las sociedades mutuales de mayor envergadura y antigüedad en la provincia.

El sentimiento de pertenencia de socios y ex socios respecto de la institución y de la colectividad italiana.

En  el difícil camino de abandonar la patria y empezar una nueva vida en otra sociedad “La primera generación quiere olvidar su pasado. La segunda generación quiere mostrar que es igual a los nativos del lugar, a pesar de su distinto origen. La tercera generación finalmente descubre que nada puede lograrse a partir del olvido, que la mimetización no consigue borrar las diferencias, que la tarea de indagar en el pasado puede dar alguna clave de la propia identidad”[27] Alberto Tasso continua refiriéndose así al proceso de adaptación cultural transitado por los inmigrantes en América y advierte que es lógico observar diferentes perspectivas según se trate de los propios migrantes, sus hijos y sus nietos. En el primero se advierte el deseo de echar raíces, de instalarse; auque se sabe diferente, imita lo que puede intentando dominar las leyes del lugar. El aprendizaje de la lengua y el cambio de nombre son una práctica habitual que podemos observar en nuestros abuelos, Salvatore por Salvador, o Giovanni por Juan. Esta práctica se hace tan habitual que provocará en las terceras generaciones que gestionan la doble ciudadanía italiana, la sorpresa de tener que buscar la documentación de sus antepasados con un nombre que no estaba habituado a usar ni siquiera en el ámbito familiar.

Los hijos del migrante están movilizados por el deseo de igualdad, son más sensibles que sus padres en la construcción de un complejo de inferioridad respecto de los santiagueños que cuentan con apellidos tradicionales. En este sentido la segunda generación será más cuidadosa en su proceso de mimetizacion relativizando la cuestión del origen y de las costumbres que cultivaban sus padres en el seno familiar.

En una interesante mirada psicoanalítica, Tasso plantea que las generaciones posteriores pasan de una adolescente incomprensión de algunas actitudes culturales de sus padres inmigrantes a intentar rearmar un rompecabezas desordenado por un complejo proceso histórico. Ese intento por comprender a sus padres o a sus abuelos aún vivos o presentes en los recuerdos es el comienzo de una etapa que terminará en la adultez de la reconciliación y la aceptación. Solo la comprensión y la aceptación de los propios padres pueden llevar a una comprensión de uno mismo, concluye Tasso en su interesante planteo froidiano.

También construye la comprensión este aspecto el aporte de Horton y Hunt en su tratado de Sociología en el que sostienen el concepto de cultura como un sistema de normas, costumbres, tradiciones, instituciones, leyes y valores. Dentro de este marco afirman que “los grupos de inmigrantes desarrollan una mezcla de la cultura de su nación huésped y de su país natal. El rico tiene un estilo muy diferente del estilo del pobre, la cultura adolescente tiene estilos especiales de comportamiento, modos de pensar y de vestir y un vocabulario que los adultos pueden traducir a duras penas; cada subcultura tiene su vocabulario privado. Estos grupos llamados sub culturas pueden ser. Religiosos, nacionales, regionales, de clase social, de edad, de sexo, etc”. En este marco, los mencionados autores señalan que las culturas subalternas que estan en oposición con la cultura dominante se llaman “contraculruras”.[28]

Los conceptos señalados pueden dar luz a los mecanismos que lanzaron a las segundas generaciones de inmigrantes a un interesante proceso de inclusión social y cultural evidentemente lejos de la idea de contracultura pero inevitablemente en el rango de subcultura quizás involuntaria en un primer momento y aparentemente provocada en la actualidad con un retorno a la s practicas identitarias de la cultura y la nacionalidad italianas.

Por otra parte la discriminación y el juicio despectivo al que eran sometidos por los sectores patricios locales, grupos conservadores que detentaban el poder político y social, actuaron como fortalecimiento y estímulo del espíritu de logro, característica sobresaliente de las clases medias argentinas constituidas en gran parte por inmigrantes. Este factor incidió en el esfuerzo que gran parte de los descendientes realizaron para alcanzar un título profesional, fenómeno que también se observa en la colectividad italiana de Santiago del Estero.

En este sentido podemos tomar como indicador la intervención de italianos y descendientes en la génesis de algunas instituciones representativas de sectores profesionales y productivos. La constitución del Colegio de Abogados en 1920 tuvo entre sus primeras autoridades al Dr. Antonio Castiglione segunda generación de italianos en la provincia y descendiente de uno de los fundadores de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos en Santiago del Estero.

En la década de 1930 continúan conformándose instituciones que solucionaran para sus miembros aquellos problemas que el Estado no alcanzaba a atender.

En  1931 se funda en Santiago del Estero el Rotary Club de neto corte social, moral y solidario. Hacia 1934 se funda el Jockey Club de Santiago del Estero que entre sus pioneros cuenta a numerosos miembros de la colectividad italiana[29].

En 1937 en la localidad del Vinalar se forma una entidad agraria que también integran productores de Silípica, en su mayoría los agricultores agremiados son de origen italiano. En el mismo año queda establecido el Centro de Industria y Comercio de la ciudad de La Banda presidida por Néstor Bonacina hijo de uno de los fundadores de la Sociedad Italiana.

En el ámbito de la explotación forestal se constituyo en 1942 y en una biblioteca bandeña, la Asociación de Productores de la Industria Forestal (Apif) bajo la presidencia de otro descendiente de italianos, Edmundo Gelosi[30].

Del total de los entrevistados, podemos señalar a los descendiente de italianos de tercera generación como ejemplos palpables del planteo realizado por Alberto Tasso, posiblemente estimulados por la profunda crisis que atraviesa la Argentina y que deja velados los proyectos de los jóvenes que buscan incluirse ya en el mundo del trabajo. Uno de los entrevistados comentó que en los últimos años han reavivado los vínculos con sus parientes en Italia. Además de viajar a conocer la tierra de los abuelos en la península itálica, se intercambian videos de reuniones familiares en los que se envían saludos muy emotivos. El mismo entrevistado regaló a sus hijas para el cumpleaños de 15 un viaje, pero no hacia un destino de moda sino a la tierra de sus antepasados en Italia.

En el caso de los socios más antiguos, revelan que no era tan importante la prestación de los servicios fúnebres y de salud como el hecho se ser un ámbito de reunión con sus connacionales. El sentido mutual y de los servicios sociales parece haberse perdido con los archivos humedecidos en los sótanos de la institución. Las quejas de los actuales socios y de los que terminaron por alejarse de la institución no pasan por la calidad de las prestaciones mencionadas sino por los malos manejos directivos y el desmejoramiento del ambiente. Algunos mencionan la muerte de los viejos asociados y la disminución de los apellidos italianos y con ellos la perdida de las tradiciones netamente italianas.

Uno de los entrevistados que pidió no ser identificado, sostiene que la declinación de la institución se hace evidente a partir de la segunda mitad del siglo XX con la numerosa afluencia de inmigrantes procedentes del sur de Italia que no tendrían la misma capacidad de trabajo que los nacidos en el norte. En este sentido Devoto señala que “las características demográficas, regionales y ocupacionales de la corriente italiana cambiaron significativamente a lo largo de los años”[31]. Para los registros que ese autor maneja de la provincia de Buenos Aires, a una primera etapa en la que predominan migrantes de las regiones noroccidentales sucede una segunda con preponderancia de las áreas meridionales.

Devoto señala además que  en el análisis de los fenómenos“las diferencias regionales y ocupacionales no carecen de interés ya que ellas reflejan la existencia de profundos desniveles de ingreso y de instrucción, así como de diferentes experiencias políticas y asociativas entre los migrantes de una zona u otra”[32]. La distinta experiencia asociativa previa del inmigrante italiano según las zonas de pertenencia se hará sentir  en la composición y características del movimiento mutualista de la Argentina.

Igualmente del trabajo de entrevistas puede advertirse la importancia de la colectividad de migrantes de la ciudad de Petineo, provincia de Sicilia lo que se constituye en una cuestión que puede ser profundizada en otra oportunidad.

Identificados con lo italiano pero no con la Sociedad Italiana.

En lo que se desprende también de las entrevistas realizadas a descendientes de segunda y tercera generación que se afirman en el sostenimiento de su origen, se observa que los mencionados se interesan en la institucionalización de la colectividad pero que se abocan a la construcción de nuevas entidades habiendo desechado la posibilidad de reflotar a la mutual centenaria, la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Unione  e Fratellanza”, a la que ven con problemas irrevocables y en una declinación de pronto desenlace negativo[33].

En este sentido se observaron reuniones de la Casa de Italia, en la sede de la parroquia de Nuestra Señora de la Piedad. Los asociados aprenden a cantar el himno nacional italiano y realizan gestiones de vinculación con las regiones italianas de origen tanto institucionales como familiares.

Por otra parte se observó un festejo de la Asociación de Descendientes italianos del Zanjón. En la misma se reúnen hace 17 años los descendientes de las familias italianas que colonizaron esa localidad y que aún la pueblan. En la oportunidad se conmemoró la unidad italiana con un acto en el que se entonó el himno de Italia y otras canciones italianas y posteriormente se realizó la tradicional cena entre ritmos y decorados romanos.

En la ciudad de La Banda se toma conocimiento por la prensa y por la entrevistas a sus representantes de la fundación de una nueva institución, la Asociación Ítalo Argentina de La Banda. Su conformación esta directamente relacionada con la visita de representantes de la comunas italianas de distintas comunas (Municipios) italianas de las cuales son originarias los miembros de las colectividades locales. Estos enviados han ofrecido a los descendientes subsidios y créditos para micro emprendimientos que deben ser canalizados a través de  instituciones. El viceconsulado sigue y estimula este reverdecer institucional y con ellas esta realizando un censo de inmigrantes italianos en la provincia que aportará interesantes datos para la construcción de nuevas miradas y de nuevos esfuerzos científicos.

Conclusión:

La mutual italiana muestra un cierto debilitamiento en las tres últimas décadas del siglo XX, período en el cual reducen el numero de asociados, pierde patrimonio y en su población societaria dejan de tener preeminencia los apellidos italianos[34].

Si bien en un primer momento se pensó que las razones de este fenómeno podrían estar relacionadas con los planteos de Fernando Delgado para los casos analizados en su citado trabajo y que se refieren al desarrollo de un sistema de protección social por parte del Estado de las entrevistas realizadas surgiría en esta primera exploración que no eran las prestaciones de salud lo que mas esperaban los asociados de la mutual analizada. Los aportes tomados del especialista en mutualismo Néstor Sarria  que hacen alusión al proceso del Estado Argentino que deja en manos de los sindicatos primero y de la actividad privada después una poderosa masa de aportes por capitación que permiten a unos y a otros desarrollarse de manera desproporcionada quitando posibilidades de sobrevida al sistema mutualista quedarían entonces también en un segundo plano para el análisis de la declinación de la institución en cuestión.

A este punto, la confirmación de las curvas descendientes en lo que respecta a masa societaria y patrimonio de la institución analizada parecen vincularse directamente con los cambios en el flujo de la inmigración italiana a la provincia. Esta situación de disminución sería una de las razones que llevarían al desinterés y los malos manejos directivos de los que tanto se quejan los últimos italianos que viven para presenciar en envejecimiento de los salones e instalaciones sociales.

 

Grafico de relación entre presencia de italianos en la provincia y cantidad de asociados en la mutual Italiana

 

 

Fuente: Censos Nacionales Argentinos: Totales de población extranjera e italianos, Libros de socios, Entrevistas a empleados de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, IPAC, y artículos periodísticos adjuntos en el apéndice documental de este trabajo.

 

Quedan para ser analizados las vinculaciones de la declinación de la mutual con un supuesto cambio en el origen de los migrantes italianos que habrían pasado de las regiones noroccidentales a las meridionales de la península.

Quedan también planteados como posibles objetos de análisis, el movimiento mutualista en Santiago del Estero y sus vinculaciones con la afluencia de migrantes europeos, el reverdecer de las instituciones de la colectividad italiana y nuevos aspectos de la mutualidad italiana en la provincia entre otros aspectos.

Hasta aquí, la primera posta de un proceso de sucesivos replanteos para conocer una pequeña porción de la identidad del pueblo santiagueño, un poco aborigen, un poco español del período colonial y otro tanto inmigrante italiano, español y sirio-libanés de fines de siglo XIX y del siglo XX.

Bibliografía

Inmigración en Argentina

Argiroffo, Beatriz y Etcharry, Claudia. Inmigración, redes sociales y movilidad ocupacional: italianos de Ginestra y Ripalimosani en Rosario (1947-1958) en Estudios Migratorios Latinoamericanos Nro.21 Editada por el Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos Cemla. Buenos Aires. 1992.

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Sarria, Néstor y otros.  Actualidad del movimiento cooperativo y mutual.  Editada por el Colegio de Graduados en Cooperativismo y mutualismo de la República Argentina. Buenos Aires. 1998.

Scardin, Francesco, Vida italiana en Argentina: Notas e impresiones, vol. I, Bs. As., 1899.

Baily, Samuel. “Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918”. Desarrollo Económico Revista de Ciencias Sociales. Nro. 84. Vol. 21, Enero-Marzo de 1982.

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Devoto, Fernando y otro. La inmigración italiana en la Argentina. 2da. Edición, Buenos Aires, Biblos. 2000. pp 272.

Inmigración en Santiago del Estero

Tasso, Alberto. Migración e identidad social. Una comunidad de inmigrantes en Santiago del Estero. En Estudios Migratorios Latinoamericanos Nro.6 y 7. Cemla. Buenos Aires.1987

Tasso, Alberto. Aventura, trabajo y poder: Sirios y Libaneses en Santiago del Estero (1880-1980) Ediciones Indice. Buenos Aires. 1988.

Criado, Lazaro. La Banda y su pasado. 2da.edición. Editorial El Liberal. 1985. Santiago del Estero.

Gramajo de Martínez Moreno, Amalia, Los italianos en Santiago del Estero. Separata del Octavo congreso Nacional y regional de Historia Argentina. La Rioja 2 al 4 de octubre de 1992.

 

1

 


[1] Devoto, Fernando. “Las sociedades italianas de ayuda mutua en Buenos Aires y Santa Fe.Ideas y problemas”. Revista trimestral del Centro de Estudios sobre la Emigración: Roma 1984.

[2] Baily , Samuel. “Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires”, 1858-1918. Desarrollo Económico Revista de Ciencias Sociales

[3] Gutierrez, Leandro H. Y Romero, Luis Alberto. Sectores populares, cultura y política: Buenos Aires en la entreguerra. Editorial Sudamericana. Buenos Aites. 1994. .213 páginas.

[4] Alberdi, Juan Bautista. Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires – 1984 (1852).

[5] Idem anterior.

[6] Idem anterior.

[7] Scardin, Francesco. Vida italiana en la Argentina : Notas e impresiones, vol. I, Bs. As., 1899.

[8] Sagastizabal, Leandro de. Argentina 1880-1943. Estado, economía y sociedad: aproximaciones a su estudio. Editorial Biblos. Buenos Aires 1990.

[9] Gramajo de Martínez Moreno, Amalia. Los italianos en Santiago del Estero. Separata del Octavo congreso Nacional y regional de Historia Argentina. La Rioja 2 al 4 de octubre de 1992.

[10] Castiglione, Antonio. “Presencia italiana en Santiago del Estero”. Numero especial de El Liberal –70 aniversario-. Del 3 de noviembre de 1968. Pág. 65 a 69.

[11] Sarria, Néstor.  “Historia del cooperativismo y el mutualismo: influencia de las ideologías en la materialización de las instituciones de este carácter”. Actualidad del movimiento cooperativo y mutual.  Buenos Aires. Colegio de Graduados en Cooperativismo y mutualismo de la República Argentina.. 1998. pp. 60

[12] Devoto, Fernando. Las sociedades italianas de ayuda mutua en Buenos Aires y Santa Fe.

Ideas y problemas. Revista trimestral del Centro de Estudios sobre la Emigración: Roma 1984.

[13] Baily , Samuel. Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918. Desarrollo Económico Revista de Ciencias Sociales

[14] Devoto, Fernando. Las sociedades italianas de ayuda mutua en Buenos Aires y Santa Fe.

Ideas y problemas. Revista trimestral del Centro de Estudios sobre la Emigración: Roma 1984.

[15] Informe de Antecedentes Históricos que los empleados de archivo del IPAC tienen en la dependencia para adjuntar a las memorias  anuales y proyectos que se elevan desde la repartición. Testimonios orales de los mismos

[16] Criado, Lázaro. La Banda y su pasado. 2da. Edición. Ed. El Liberal. 1985. Santiago del Estero.

[17] C.A. “La sociedad italiana de Socorros Mutuos desarrolla una acción eficiente” diario El Liberal, Sabado 31 de diciembre de 1927. Pag.3 en Apéndice documental, pag. 42.

[18] Martín Barbero, Jesús. De los Medios a las Mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona, Ediciones G. Gili S.A., 1987.

[19] Canal Feijóo, Bernardo. “Sobre la otra dimensión Nacional” en Revista Sur Nro. 263, marzo abril de 1960 – Buenos Aires

[20] García Canclini, Nestor. Culturas Híbridas, estrategias para entrar y salir de la modernidad. Buenos Aires. Editorial Sudamericana. 1987.

[21] Vila, José Raúl, evocación en “90 aniversario de la Sociedad Italiana de Santiago del Estero” año 1986. Apéndice Documental Pág. 61.

[22] Entrevista a José “Pepino” Fulco, encargado de la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en la calle Castelli y Santa Fe Barrio Sarmiento.

[23] Idem anterior.

[24] Acta fundacional, copia de los folios 1 a 3 del primer libro de la institución.

[25] De Marco, Leonardo. Ex vice cónsul de Italia en la provincia de Santiago del Estero. Entrevista del autor.

[26] Gomez, Nora Josefina e Isorni de Saber, María Emilia. Demografía en Retrato de un Siglo. Editorial El Liberal. 1998, Pag.293.

[27] Tasso, Alberto. Aventura, Trabajo y Poder, Sirios y Libaneses en Santiago del Estero (1880-1980) Ediciones Índice. 1988. Buenos Aires.

[28] Horton, Paul B. Y Chester L. Hunt. Sociología. Ed. Mc. Graw-Hill. Sexta edición. 1988 Mexico.

[29] Giménez Mosca, Rolando. Historia del Jockey Club de Santiago del Estero. Editorial El Liberal. 2001. Santiago del Estero.

[30] Tenti de Laitán, María Mercedes. En Retrato de un Siglo. Cien Años de Historia. Editorial El Liberal. 1998. Santiago del Estero

[31] Devoto, Fernando . Participación y conflictos en La inmigración italiana en la Argentina. 2da. Edición, Buenos Aires, Biblos. 2000. pags.147-148

[32] ib idem

[33] Entrevistas varias realizadas a socios, exsocios y descendientes de socios fallecidos. Apéndice documental. Pág. 72

[34] Firmas de asociados en las actas de asambleas ordinarias y extraordinarias desde 1968 hasta 2002.


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