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Asunto:NoticiasdelCeHu 506/11 - VIAJANDO: Tres semanas en Esquel
Fecha:Viernes, 20 de Mayo, 2011  19:28:14 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 506/11
 

  

 

  

 

 

Tres semanas en Esquel

 

Enero de 2007. Hacía solo un mes que mi viejo, mi querido viejo que no solo era mi padre, sino mi amigo y compinche, se había ido de viaje, pero esta vez para siempre. Él fue quien me había contagiado la pasión de viajar, de tomar fotografías, de leer, de escribir… A sus jóvenes ochenta y nueve años, pocos días antes de partir, me había dicho que creía que ese verano, por primera vez, no iba poder acompañar al grupo scout de Ingenierto White, al cual pertenecía, a su campamento anual. Él había viajado por todo el mundo. Y en tiempos en que no era posible hablar por teléfono a cada rato ni mirarse por la camarita de la computadora, yo esperaba ansiosa al cartero para que me entregase una postal de las pagodas de Tokyo, del Coliseo, de México o de la Quebrada de Humahuaca… Y cuando volvía, no pretendía regalos, que me traía y muchos, sino que escuchaba con atención sus relatos y miraba una y otra vez la enorme cantidad de diapositivas que había tomado. Muchas veces viajé con él y además de aprender, me divertí muchísimo. Y cuando comencé a viajar sola, me buscaba mapas, textos de historia y geografía del lugar, me daba consejos, y una larga lista de teléfonos y direcciones de amigos y conocidos a quienes saludar de su parte, o bien recurrir en caso de emergencia. Los servicios telefónicos fueron mejorando y al ser posible comunicarnos diariamente, iba disfrutando cada paso que yo daba. Así que el dolor era enorme, y si bien al principio sentíamos como que era otra de sus escapadas, era hora de comenzar a hacer nuestro duelo. Para eso teníamos que buscar un lugar que nos permitiera distraernos, pero a la vez, caminar en silencio, meditar y llorar cuando lo necesitáramos… Y Esquel nos permitiría todo eso. Además, nunca habíamos  estado allí con él, porque de lo contrario hubiese sido todo mucho más difícil.

El año anterior, en los pocos días que estuvimos allí, no habíamos podido recorrer mucho debido a las permanentes lluvias. Así que por segundo año consecutivo visité la Casa de la Provincia del Chubut en Buenos Aires, pidiendo información sobre hotelería y atractivos turísticos del oeste de la provincia, y no solo que no tenían datos ni folletería, sino que intentaron que desistiera de visitar esa zona, dándome todo tipo de incentivos para que fuera a la costa. Es evidente el boicot que el gobierno le hace al turismo, a favor de las empresas mineras. Y a pesar de los riesgos que eso conlleva, alquilamos por internet un departamento en el Centro de la ciudad para poder desplazarnos con comodidad hacia los alrededores.

La segunda semana de enero, salimos de la terminal de ómnibus de Retiro con la empresa Vía Bariloche. Y después de ver muchas vacas y cada vez más soja en la provincia de Buenos Aires, arribamos a Bahía Blanca, donde subió mi mamá.

 

 

 

Campos de soja cercanos a la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires.

 

 

De noche atravesamos el valle del río Negro por la ruta 22  hasta la ciudad de Neuquén, y desde allí tomamos el camino que bordea el río Limay, que hace de límite entre las provincias de Neuquén y Río Negro, y que es utilizado para la producción energética mediante las represas de El Chocón y Piedra del Águila.

 

 

Típica meseta patagónica.

 

 

Ya de día llegamos al Valle Encantado, que es una zona de rocas volcánicas, desgastadas por la erosión hídrica y eólica, presentando diferentes formas bautizadas en relación con la imaginación de los visitantes. La más famosa es el Dedo de Dios.

 

 

Dedo de Dios en el Valle Encantado, provincia del Neuquén.

 

 

Esta zona representa una ecotonía entre la estepa arbustiva y el bosque andino patagónico. Como puntos de referencia, pueden tomarse  la ciudad de Neuquén con precipitaciones de 160 mm anuales y Bariloche con alrededor de 900 mm. Al ingresar a la ciudad de San Carlos de Bariloche, se ve el cerro Catedral cuyo nombre se debe a que los cerros testigos graníticos semejan las agujas de una catedral gótica.

 

 

San Carlos de Bariloche y cerro Catedral en el mes de enero.

 

 

La Cordillera Patagónica está formada por batolitos de tonalita, granodiorita y granito, ascendidos por movimientos tectónicos y erosionados durante las glaciaciones. Su cerro más alto es el Tronador de 3491msnm, mientras que el promedio de alturas apenas llega a 2000m. El cerro Catedral tiene una altura máxima de 2388 msnm, siendo menos de la mitad que el sector cordillerano a la latitud de la provincia de Mendoza. Esto es lo que permite el avance de los vientos húmedos del Pacífico.

 

 

 

 

Agujas del Cerro Catedral.

 

 

 Llegamos a Bariloche, y desde allí, con una hora de espera, tomamos otro micro hasta Esquel, ya que no hay nada directo. Ese último tramo es tan hermoso como peligroso, y pese a tratarse de camino de montaña y con precipitaciones abundantes, nadie baja la velocidad.

La ciudad de Esquel no es tan bonita arquitectónicamente como otras ciudades andinas, pero al estar rodeada de montañas, el entorno la hace muy atractiva. El trazado urbano es ortogonal en damero, con la clásica plaza y los edificios principales a su alrededor. Y lo suficientemente tranquila como para descansar dentro de un ámbito urbano que cuenta con todos los servicios necesarios, pero sin demasiadas diversiones ni locales destinados al turismo. Para nosotros, ideal.

 

 

 

Municipalidad de Esquel, uno de los mejores edificios.

 

 

Las precipitaciones aquí disminuyen, no llegando a más de 500 mm anuales. Y vuelven aumentar hacia el oeste en el límite con Chile. Y por ende, la vegetación va a ir variando nuevamente desde la estepa, hasta el bosque patagónico y la selva valdiviana en función de las isohietas.

 

 

 

Cerros cercanos a Esquel desde el Centro de Esquí La Hoya.

 

 

 

La mayor parte de los turistas que viene a Esquel se aloja en establecimientos  retirados del casco urbano, muchos de ellos sobre la carretera. Predominan las cabañas, que ofrecen muy buenos servicios y algunas de ellas incluyen casa de té, artesanías, o museo como es el caso de un ciudadano lituano que cuenta con reliquias traídas por sus familiares u otros inmigrantes de ese origen en sus respectivos viajes. Todo comenzó como una pequeña muestra y actualmente está reconocido por entidades culturales de Lituania que le han brindado apoyo para que el proyecto pudiera consolidarse.

 

 

Museo de la Inmigración Lituana en una cabaña de Esquel.

 

 

 

El principal bar de la ciudad estaba en la esquina de nuestro departamento. Muy bien puesto, y casi el único. Allí podíamos ir a leer el diario por la mañana, tomar té con tortas por la tarde y un café por las noches, todo en la medida en que no hiciéramos excursiones durante el día. Y a través de sus ventanas ver a la gente pasar y dejar la mente en blanco…  Allí un día vimos al gobernador durante una visita que le hiciera a la Sociedad Rural.

 

 

 

Pleno Centro de Esquel en hora pico.

 

 

 

A pocos kilómetros de Esquel, cerca de la localidad de Trevelin, hay una Estación de Piscicultura que se encarga de la producción de alevinos con el fin de mantener estable la cantidad de truchas y salmones de los ríos y lagos de la zona. Ellos hacen visitas guiadas y ofrecen a los visitantes alimentos para que les den a los peces.

 

 

 

 

Truchas comiendo los alimentos que mi hijo Martín les tiraba.

 

 

 

A partir de la producción ganadera y luego agrícola, las tierras del oeste de Chubut fueron pobladas por colonos galeses. Desde fines del siglo XIX en la margen del río Percey existía una capilla de gran importancia para las reuniones dominicales. Próximo a ella se instaló un molino, y pronto se conformó un núcleo urbano bautizado Trevelin, que significa “pueblo del molino”. Ese molino producía harina con trigo de la mejor calidad, característico de ese valle. Más tarde Esquel se transformó en el centro comercial y administrativo, y Trevelin en el centro cultural y religioso de la comunidad galesa. 

 

 

 

Trigo de excelente calidad en el valle de Trevelin.

 

 

Muy cerca de Trevelin se encuentra la cascada Nant & Fall, que en galés significa Arroyo de los Saltos. El agua, proveniente del lago Rosario, cae por distintos desniveles y llega al río Futaleufú. Hay una serie de pasarelas que permiten visualizarla de cerca y caminar en medio del bosque.

 

 

Cascada Nant & Fall.

 

 

Todo esto, gente y naturaleza, sufriría un daño irreparable, si se permitiera la explotación de oro a cielo abierto. Es por eso, que en casi todas partes, podíamos ver carteles que decían “NO A LA MINA”. El pueblo de Esquel viene manifestándose en contra de estos emprendimientos, incluso a través de un plebiscito, y si bien en la apariencia todo parecía frenado, las empresas canadienses estaban al acecho y el gobernador Das Neves, negociando con ellas. Pero ya se estableció un local donde se brinda información y se pide apoyo a los visitantes. En la vidriera se exponen maquetas sobre los proyectos mineros Cordón Esquel y Cordón Huemules.

 

 

 

 

 

 

Maquetas de los proyectos de explotación minera en los cerros que rodean a Esquel.

 

 

 

Y volvimos a la localidad de Futaleufú. Esta vez visitamos algunos establecimientos ganaderos, caminamos bordeando la laguna Espejo que se encuentra al extremo oriental del pueblo, y tomamos la once en una casa de té enfrente de la Plaza de Armas.

 

 

Laguna Espejo (Chile), que como su nombre lo indica refleja el paisaje que la rodea.

 

 

 Todos los mediodías íbamos a comer a una parrillita que estaba a una cuadra, que era más económica que comprar la carne y prepararla, donde también servían corderito patagónico. Y después, a tomar un helado artesanal en la esquina, en especial con sabor a frutos de la zona. Solo cocinábamos de noche, porque con el frío nos daba fiaca salir y nos quedábamos viendo los festivales de Jesús María y Cosquín, por televisión. Pero hubo excepciones. Una noche fuimos a escuchar un concierto y otra a Rubén Patagonia.

 

 

 

 

Rubén Patagonia en una presentación muy popular.

 

 

Muchas de las excursiones las hicimos en remises no solo porque el precio era bastante inferior, sino porque de esa manera no quedábamos atados a los horarios de la empresa de turismo. Y para conocer detalles de la zona, leíamos folletos e incluso libros sobre la historia de la región. Así es que fuimos a Corcovado, sitio elegido para la práctica del turismo aventura. Es una zona que se caracteriza por la pesca del salmón del Pacífico. Esta especie llega luego de atravesar contra la corriente el río chileno Palena, que en territorio argentino toma el nombre de Corcovado o Carrenleufú. Los pescadores pueden capturarlos entre los meses de noviembre y marzo, ya que en ese período hacen este recorrido para desovar y luego morir. También hay truchas Arco Iris, Marrón, Fontilalis y de Arroyo.

Este fenómeno se produce porque se trata de uno de los pocos sectores argentinos cuyos ríos pertenecen a la cuenca del Pacífico. Esta fue la zona que generó la disputa de límites denominada Río Encuentro-Alto Palena, donde los gobiernos de Argentina y Chile recurrieron a la Corona Británica para resolver el conflicto. El motivo fundamental era que el Tratado de 1881, proponía que los límites pasaran por las altas cumbres que dividen aguas, quedando así los ríos de la vertiente atlántica para Argentina y la del Pacífico para Chile, tal cual como ocurre en Mendoza o San Juan. Pero los Andes Patagónicos no tienen la misma morfología y las altas cumbres no coinciden con la divisoria de aguas. El gobierno argentino entonces sostuvo el criterio de las más altas cumbres de la Cordillera de los Andes. Y el gobierno chileno, el de la divisoria de aguas, que en muchas áreas coincide con el cordón de morenas glaciarias, habiendo generado captura en ríos que otrora vertían sus aguas hacia el Atlántico. El tribunal británico consideró que el lenguaje del tratado de 1881 y del protocolo de 1893 era ambiguo y susceptible de varias interpretaciones, siendo irreconciliables las dos posiciones. Finalmente el límite pasa en algunos sitios por las altas cumbres y en otros, por la divisoria de aguas. Y este es el caso del río Carrenleufú-Palena. Pero los salmones nunca se enteraron de este hecho y lo recorrieron siempre sin documentación alguna.

 

 

 

Martín sobre el puente colgante de Corcovado.

 

 

Una visita guiada por el museo Cartref Taid (hogar del abuelo), en Trevelin, permite tener una idea global acerca de los pioneros galeses llegados a las costas de Chubut, hoy Puerto Madryn, en 1865 y su traslado hasta el sector cordillerano. También puede conocerse la historia de John Evans, quien habiendo sido preso de la emboscada de la tribu araucana del cacique Foyel, pudo salvar su vida gracias a su caballo El Malacara, cuya tumba se encuentra bajo los sauces del jardín del museo. Hoy su nieta Clery Evans es la directora.

 

 

 

 

 

 

 

Homenaje a El Malacara que murió en 1909.

 

 

La excursión más impactante es, desde ya, la del Parque Nacional Los Alerces, con navegación por el lago Futalaufquen, que significa en lengua mapudungún, “futa” grande y “laufquen” lago.

El Parque fue creado en 1937, con el fin de preservar la comunidad de alerces, que es la especie predominante. Entre los cerros de la Cordillera de los Andes se encuentran un sistema de lagos de origen tectónico – glaciario que permanentemente se alimentan de lluvias y deshielo. Las precipitaciones en algunos fiordos del lago pueden superar los 1500 mm anuales, y las nevadas son copiosas durante todo el invierno.

 

 

 

 

 

Lago Futalaufquen en el Parque Nacional Los Alerces.

 

 

 

Los habitantes originarios eran cazadores-recolectores, que utilizaban huesos de animales y piedras para la fabricación de boleadoras, puntas de flecha, punzones para coser cueros y artefactos de molienda. Sus descendientes fueron las comunidades tehuelche y araucana, que por la llegada de los españoles modificaron su modo de vida, y al incorporar el caballo tuvieron mayor movilidad. Los efectos de la Campaña al Desierto (1879-1883) causaron su desarticulación. Y en la actualidad, algunas familias mapuche viven en localidades cercanas al Parque Nacional.

Otro lugar donde habitan comunidades mapuche, es Nahuel Pan, lugar al cual se accede mediante La Trochita. Ellos venden artesanías a los turistas y algunos producen animales o cultivos para autoconsumo. Y es uno de los sectores de la población que se opone más firmemente a la explotación minera.

 

 

 

Con Martín, Marisol y mi mamá en  Nahuel Pan junto a La Trochita.



Una actividad que ha crecido en los últimos tiempos es la producción orgánica de frambuesas, grosellas, guindas, lúpulo, rosa mosqueta, cerezas, y su transformación en conservas, licores y dulces. En gran parte de estos establecimientos se organizan visitas guiadas con sus esperadas degustaciones.

 

 

 

 

Martín degustando frambuesas durante una visita guiada.

 

 

Ya estábamos llegando al fin de nuestra estada, y como despedida, el 28 de enero, día en que Martín cumplía dieciséis años, fuimos a festejarlo a una casa de té de Trevelin donde pudo disfrutar mucho más que una pequeña torta galesa.

 

 

Campo de girasoles en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

 

 

En pocos días más estábamos nuevamente en la Región Pampeana. A pesar del descanso y las distracciones, no habíamos podido disimular nuestra tristeza. Mi viejo había estado presente en todo momento. Mi mamá se bajó en Bahía Blanca. Seguramente fue al cementerio a contarle el viaje. Yo lo estoy haciendo ahora.    

 

 

 

Ana María Liberali

 


 





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