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Asunto:NoticiasdelCeHu 470/10 - Naturaleza: suplantación y convivencia
Fecha:Sabado, 30 de Octubre, 2010  01:11:50 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 470/10
 

Naturaleza: suplantación y convivencia

                                                                           Alfredo César Dachary

 

Esta situación comenzó, en parte, con el control del fuego, del agua, de la tierra, las semillas y fue creciendo; el hombre quiere controlar, luego transformar y, por último, suplantar a la naturaleza, porque es una forma de cobrarle una cuenta muy grande a su propia naturaleza: el encuentro inevitable con la muerte.

Para Platón todos los artefactos, incluidas las obras de arte, son imitaciones de algo natural, de algo genuino, por lo que cuando algo es "artificial" es una imitación. Por ejemplo, las flores artificiales no son más que papel, no son flores en absoluto, el que las tome por flores está equivocado y engañado por una apariencia, envuelto en una ilusión.

Para Aristóteles, lo natural tiene en sí mismo la fuente de su propia formación, mientras que en el caso de lo artificial, la fuente es distinta y externa. Pero la dicotomía aristotélica natural-artificial fue finalmente destruida y reemplazada por la dicotomía real-no real en el siglo XVII, con F. Bacon y Descartes.

Hoy lo artificial se concentra en dos grupos, las cosas que son productos artificiales y las que su producción es artificial, pero que son en última instancia naturales. En el primer grupo estarían los automóviles y en el segundo las vacas de granja o los perros de un hogar.

El tema sigue teniendo vigencia y lo más interesante y mínimamente estudiado es que este fenómeno, que se ha agudizado en las últimas tres décadas, coincide con otro que aparentemente viene del mismo lugar, los que quieren proteger la naturaleza, unos por cuestiones estéticas y otros por cuestiones técnicas, referenciados a la salud del mundo en que vivimos.

Los amantes de la naturaleza como del paisaje, la venden como producto turístico en un mundo en que todo es mercancía y por ello comerciable, los otros van más allá y están apoyados por las nuevas tecnologías que están haciendo una nueva naturaleza, tan artificial como todo lo que rodea al hombre.

Todo paisaje que hoy vemos es artificial en la gran mayoría de la superficie terrestre y es mayor aún en ciertos lugares como Europa y la propia Península Ibérica, territorios que son resultado de la acción por centenares e incluso miles de años de la mano del hombre. Sin embargo, la sociedad tiene una dificultad cultural para aceptar esta realidad y sigue pensando en términos de oposición entre lo natural y lo artificial.

En las últimas décadas, el proceso se aceleró y tomó fuerza en los alimentos, los granos transgénicos, las frutas transformadas, el ganado engordado a través de productos químicos y una gran cantidad de medicinas y vitaminas, las aves, primer producto post- natural, los peces y su cría en zonas controladas.

Luego vinieron los controles de la naturaleza por ella misma, especies adaptadas que controlan plagas, aunque la mejor manera seguían siendo los agroquímicos o la semilla que luego de producir se “suicidaba”, como es el caso de famosa y no bien recordada Terminator, obra maestra del castillo del terror: Monsanto.

El drama es cuando se combinan éstos como en los parques naturales de España, donde a los animales domesticados los obligan a ser más domesticados y ser llevados con correa, cuando lo natural es que juegan con otros animales y el hombre también se comporte como amaestrado, a fin de no alterar el ambiente del parque, una realidad seminatural. El drama es que confunden los parques con las obras artificiales como los campos de golf, escenarios de comportamientos medidos y emociones controladas, como el significado social que se le pretende dar a algo “natural”.

Los “árboles artificiales” que son del primer grupo enunciado y que se colocan en la tierra para captar el CO2, que luego por tubos mandan a cuevas y depósitos subterráneos donde se guardan hasta encontrar algún tipo de uso. Estos son árboles de forma, aparatos de fondo, no tienen nada de natural, son totalmente artificiales.

En la Universidad de Carolina del Norte se ha creado lo que se denomina la “hoja artificial” que logra generar pequeñas cargas de electricidad a partir del uso de gel que se coloca sobre el agua y en el que se colocan moléculas que tienen facultades fotovoltaicas.

Esta hoja artificial es un gran acercamiento a la reproducción de las funciones de las hojas, que generan energía al transformar los rayos del sol. Las moléculas que son clorofila se ensamblan sobre el agua y funcionan como electrodos y están cubiertas por nanotubos de carbono de grafito.

Esto ha sido ya superado por una investigación realizada en la Universidad Shangai Jiatong en China, donde se ha creado una hoja artificial que logra dividir el agua en sus dos componentes hidrógeno y oxígeno y usar al primero como combustible limpio.

La fotosíntesis desde los comienzos de su desarrollo en el planeta, aún antes de la vida humana, era un ejemplo de racionalidad en el uso de la energía solar, por ello hoy son un gran atractivo para la ciencia moderna, ya que además de los proyectos antes planteados, hay otros más como el del Imperial College de Inglaterra, que también están orientados a lograr la “hoja artificial” a fin de poder dominar esta “tecnología de la naturaleza”.

Pero la búsqueda de nuevas tecnologías aplicables que siguen la ingeniería de lo natural no cesa, sino que al contrario se incrementa. Los ingenieros de la Universidad californiana de Berkeley han desarrollado unos nanocables semiconductores, un material capaz de “sentir”, o sea, que funciona igual que la piel humana.

Esta “piel artificial” denominada “E-skin” es una piel artificial sensible al tacto que ayudaría a superar uno de los desafíos de la robótica al generar funciones de seleccionar por tacto, ya sean objetos o seres vivos.

A ello se le suman también otros elementos fundamentales en el cuerpo humano: los músculos, un trabajo también realizado en la Universidad de California: Músculo artificial con nanotecnología. Éste tiene opciones de movimiento a partir de impulsos eléctricos y los mismos son muy similares a los movimientos de un músculo humano.

La lista de nuevos inventos, un nombre del pasado, hoy es nuevas tecnologías, es muy larga; unas son las que salen a la luz ya cercanas a su producción masiva o comercialización y otras las que están en pleno desarrollo, pero lo real es que la lucha del hombre por dominar el “secreto de la vida” sigue siendo una gran meta, antes era saber que venía después de la muerte, hoy es retrasar su llegada.

Por ello, la diferencia histórica entre lo natural y lo artificial cada vez se reduce más, no sólo en términos de significado sino en su percepción en los imaginarios sociales, que han entrado en un nuevo mundo artificial donde la naturaleza se diluye y “confunde” con lo artificial.

Así el hombre ha pasado de transformar el entorno para mejorar su calidad de vida a través de artificios diferentes a transformarse a sí mismo para mejorar sus expectativas de vida, esto es parte de la larga polémica emprendida hace siglos entre lo que es artificial y natural.

Pero al hombre lo coloca permanentemente en una disyuntiva y que también es una contradicción: entre el aceptar las grandes opciones de artificialidad o rechazar ésta en pos del paraíso perdido, lo natural, un sueño que los románticos revivieron en el siglo XIX y que ante la falta de utopías positivas aún está vigente.

Esta contradicción ha servido de inspiración a los movimientos ecologistas que cuestionan esta invasión de lo artificial como una cuestión externa al hombre y no como es en realidad, un fruto de los propios deseos del hombre en su verdadera lucha contra la naturaleza, que le ha legado un cuerpo finito, quizás la verdadera condena, “luego de su expulsión del paraíso”. O algo más simple, somos parte de la lógica de la naturaleza por más que desearíamos evadir nuestra relación con ella, no podemos adorarla y despreciarla a la vez, dos caras de nuestra misma realidad: ser partes de la especie humana.

alfredocesar7@yahoo.com.mx

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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