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Asunto:NoticiasdelCeHu 213/03 - LAS REDES DE CIRCULACIÓN MATERIAL Y SU VINCUL ACION CON EL PROCESO DE INTEGRACION REGIONAL
Fecha:Sabado, 29 de Marzo, 2003  04:30:39 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 213/03

LAS REDES DE CIRCULACIÓN MATERIAL Y SU VINCULACION CON EL PROCESO DE INTEGRACION REGIONAL EN EL MARCO DE LA CREACION DEL CORREDOR BIOCEANICO ARGENTINO-CHILENO SUR

 

 

Julio Anguita

Profesor Titular

Oscar Daniel Grasso Becario de Investigación

Departamento de Geografía- Universidad Nacional del Comahue

NEUQUEN - ARGENTINA

 

 

Resumen

El objetivo de este trabajo es la indagación del funciona­miento histórico y probables proyec­ciones futuras de las redes de circulación material en la región del Corredor Bioceánico Argentino Chileno Sur y el papel que éste tendrá en el contexto del Mercosur. El enfoque busca interpretar el proceso de produc­ción de espacio den­tro de un con­texto más amplio, defi­niendo la evolución y organización del mismo como parte de un complejo territorial integrado por distintos sub­sistemas.

Para la comprensión de esta temáti­ca, se tenderá a identificar las actitudes y estrate­gias de aque­llos agentes sociales públicos y privados con capacidad de transformación espacial, a través del análisis de las múltiples relaciones que tienen lugar en el ámbito de dicho territorio.

La meta final del proyecto consis­te no solo profundizar en el conoci­miento de los mecanismos que determi­nan las carac­terísticas del sistema de circulación material, sino que a través de esta información táctica descubrir los engranajes que dan forma a la dinámica global del área.

Asimismo, y teniendo en cuenta que los Estados Nacionales Argentino y Chilenoelaboraron un proyecto para convertir a la zona en estudio en un corredor bioceánico, uniendo los puertos argentinos de Bahía Blanca y San Antonio Este y el chileno de Talcahuano, será necesario repensar las pautas de ordenamiento territorial del área y su integración regional en el marco de esta propuesta.

 

 

El proceso de regionalización e integración económica

 En la última década el fenómeno de regionalización ha adquirido una importancia creciente. Aunque varios factores explican este hecho, es posible que el principal de ellos sea el giro producido en la política comercial norteamericana. En efecto, después de varias décadas de haber apoyado enfáticamente el intercambiolibre y multilateral, desde mediados de los ochenta Estados Unidos ha potenciado la conformación de bloques regionales, con el fin de aumentar el intercambio de bienes y servicios.

Así, el cambio en la posición de Estados Unidos con respecto a la economía mundial desde principios de los setenta y los temores de constitución de la Unión Europea, a mediados de los ochenta,modificaron el contexto general en el que se formuló la política comercial de aquel país.

Además con la implementación del Acta de Unificación y el Tratado de Maastrich, la Unión Europea (UE) también dio nuevos pasos hacia un modelo de integración y consolidación de una unión económica regional. Con la incorporación de Austria, Finlandia y Suecia y la desintegración de la Unión Soviética se aceleró el cambio y la dinámica de este proceso.

En los últimos años también se dieron acuerdos de integración entre países en desarrollo, aunque sus resultados y grados de consolidación fueron muy diversos. Un ejemplo destacado ha tenido lugar en América Latina, donde desde comienzos de los noventa se registraron nuevos acuerdos o se reactivaron entendimientos preexistentes. La creación del Mercado Común del Sur (Mercosur)es parte de este proceso, aunque su alcance y evolución, hasta la fecha, ha dependido de los vaivenes político-económicos de los países que lo integran.

 

El rol del Mercosur en los países de la región

La creación del Mercosur es considerado uno de los hechos más significativos de la década ya que establece el esquema institucional para la etapa de complementación de todos los países que lo integran. Nace como estrategia de crecimiento, basada en la transformación del aparato productivo y la inserción en el mercado mundial, vía la reducción de aranceles y eliminación de trabas al comercio internacional.

Además ha significado una nueva posibilidad para los países que lo integran, ya que el sistema de relaciones comerciales a nivel mundial se presenta de otra manera y fundamentalmente, porque las prioridades de inserción internacional están marcadas de manera profunda por las decisiones políticas que se adopten en relación con esa forma de inserción. Es decir, el accionar estatal favorecerá o limitará relacionamientos de mercado y priorizará su actuación sobre la base de una determinada visión de futuro en la cual el sentido estratégico está dado por el tipo de integración que se quiere alcanzar, como forma de satisfacción de los intereses, ya sean propios o de los actores que se relacionan.

El proceso de globalización ha afectado de manera significativa la forma en que se llevan adelante los procesos económicos y los impactos que generan en las actividades regionales. Cabe recordar que los procesos de mundialización han tenido una incidencia directa desde la economía a la cultura, afectando, fundamentalmente, a las políticas nacionales, el comercio de bienes y servicios, las finanzas y la innovación tecnológica.

Además, la globalización ha generado efectos heterogéneos en las diversas subregiones y países. En especial por los fenómenos de desarrollo tecnológico, particularmente en lo referido a los medios de comunicación y la informática.

En este contexto las decisiones nacionales deberán definir el tipo de inserción global que se pretende con el sistema internacional. Desde esta perspectiva las decisiones nacionales definirán el posicionamiento estratégico del país e incidirán en los espacios y cursos de acción en los cuales se ubiquen los distintos actores.

Estas aspiraciones a ser alcanzadas por cada uno de los estados nacionales en el marco subregional, no aseguran un orden global. De hecho, la generalización mundial de la globalización no ha producido en forma simultánea procesos de integración y de fragmentación. Mientras que los procesos de integración tienden a afianzase en los países más desarrollados, los procesos de fragmentación, por el contrario, se agudizan en los países más pobres. Así, América Latina aparece como una región heterogénea pero en donde las tendencias principales apuntan a la integración y la asociación. No obstante, al existir serios problemas financieros y económicos aún se generan incertidumbres sobre el futuro de tal integración. De allí la importancia de establecer políticas y acciones para que el MERCOSUR tenga laposibilidad de un relacionamiento adecuado con el resto de las naciones de América y del mundo.

Finalmente, se debe decir que el Mercosur aparece como un cambio estructural en América Latina. Si bien es una unión aduanera, su objetivo apunta a la conformación de un espacio de coordinación y asociación de políticas mayores.

 

Las perspectivas de inserción del Mercosur en el comercio internacional

Desde mediados de los años setenta, además de constituir el inicio de la formación de bloques económicos también, se fue produciendo una reversión de las tendencias liberalizantes del comercio mundial. Se inició desde entonces en los países más ricos un nuevo proteccionismo basado en medidas no arancelarias (acuerdos voluntarios de exportación, derechos compensatorios, medidas antidumping) que afectaron especialmente a las exportaciones de los países periféricos altamente endeudados.

Por otro lado, el avance en la formación de distintos bloques comerciales ha mostrado una tendencia hacia la regionalización de los mercados. con un comercio dirigido, donde los acuerdos administrativos se extendieron a los países que constituyen estos bloques obteniendo privilegios comerciales especiales no otorgados a otros.

La experiencia muestra que la constitución de estos bloques ha llevado en muchos casos a una consolidación y extensión territorial de medidas proteccionistas. Con la apertura al comercio mundial el planeta se convirtió en un mercado común, por lo que aquellos países que empezaron a erosionar su economía, rápidamente tomaron medidas que coadyuvaran a salvarla. Tales tendencias proteccionistas tuvieron un marcado impacto sobre la dirección de la inversión extranjera directa. El aumento de tales tendencias en E.U.A. y Europa incentivó a las firmas japonesas a intentar contrarrestar ese fenómeno. La misma consistió en el traslado de la producción desde su país de origen a los mercados finales. Es decir que se fue desarrollando crecientemente una localización de la producción orientada hacia el mercado y ubicada dentro del ámbito de los países altamente tecnificados.

En ese sentido Berkerman (1995) afirma que "Los Acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT, alcanzados recientemente, apuntan a eliminar las distintas trabas que afectan las relaciones económicas multilaterales. Sin embargo las mismas continuarán mostrando profundas contradicciones y un carácter asimétrico en relación con los países periféricos que, en ausencia de políticas apropiadas puede llegar a deteriorar la inserción internacional de los mismos. En este contexto existe amplio consenso en que la consolidación del Mercosur puede contribuir a aumentar la capacidad de negociación de sus miembros frente a otros países y bloques comerciales, y dentro de los foros internacionales."

De tal modo el Mercosur deberá ser un medio de convergencia regional dentro de un proceso de articulación con el bloque norteamericano a través de la Iniciativa para las Américas. Es decir que no debe ser entendido como una unión exclusiva de los cuatro países del Cono Sur sino como la "formalización de una convergencia sub - regional para mejorar el poder de negociación futuro en una eventual adhesión al bloque Panamericano" (Da Fonseca, 1991). Siendo, de esa manera, el mercado subregional un instrumento para atraer inversiones de los países asiáticos e intensificar las relaciones con los mismos, lo que mejoraría el poder de negociación con E.U.A. y permitiría realizar los avances tecnológicos requeridos para modernizar los sectores productivos nacionales.

En consecuencia sería conveniente consolidar los vínculos regionales como una forma de defensa contra escenarios futuros negativos de cualquier tipo. "El deterioro de la situación externa de América Latina con la emergencia de la Europa del 93 y la Zona de Libre Comercio de América del Norte, tenderá a reforzar la voluntad política de los gobiernos de la región de profundizar el proceso de integración y de aproximación económica comercial como forma de aprovechar mejor el entorno geográfico" (Barboza 1991).

La aceleración de los acuerdos en la subregión tendría claras ventajas no sólo en cuanto a mejorar la capacidad de negociación internacional sino también para atraer inversiones externas ante la emergencia de un mercado mayor. Empresas americanas y europeas de consultoría empresarial están señalando la importancia global del área como factor de atracción de capital de riesgo.

Independientemente de las razones que le dieron origen, el éxito del Mercosur dependerá de la medida en que pueda sustentarse en la sociedad de los países involucrados, es decir que aún si inicialmente respondió sobre todo a la voluntad de los gobiernos, pueda ser asumido también como proyecto propio por los distintos actores sociales de esos países. En la medida que el proceso de integración avance cabe esperar apoyos y rechazos de distintos sectores económicos según vaya evolucionando su situación frente al mismo.

Los apoyos más fuertes tanto al proceso de integración como al de apertura están apareciendo desde aquellos sectores que desarrollaron fuertes cadenas de comercialización interna, supermercados y electrodomésticos, por lo que empresarios de estas ramas vieron amplias posibilidades de realizar un comercio cruzado.

El sector agropecuario de clima templado -granos, lácteos, ciertas frutas- mostró reservas con respecto al proceso de integración señalando que antes de avanzar más en esos campos era necesario resolver las distintas asimetrías, especialmente las de tipo impositivo, que perjudican su posición competitiva. Algunos sectores de transformación de estos productos aceptaron el proceso de integración como forma de aumentar su protección efectiva, es decir que han visto con buenos ojos la importación de sus insumos pero no la del producto final. Esta sería la posición de la industria molinera y de aceites vegetales de Brasil que plantean enfrentar una competencia desleal de la industria argentina dada por la diferencia en calidad y precios de las materias primas.

Pero las posibilidades potenciales de complementación bilateral no sólo se limitan a los casos de bienes primarios. En el sector de bienes de capital estas posibilidades pueden darse tanto en productos finales como en componentes, a través del aprovechamiento de economías de escala y de especialización que permitirían elevar la productividad conjunta y reducir costos.

 

 

Las posibilidades del corredor bioceánico en el contexto del Mercosur

La formación del mercado regional, como ya se ha dicho, favorece el intercambio entre los cuatro países que lo conforman (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y los posiciona mejor frente a otros estados,actuando en bloque y mejorando la capacidad de negociación. Además la potencialidad del Mercosur se pone de relieve si se considera el espacio que abarca (más del 50% de América Latina) y el mercado que integra (alrededor de 200 millones de personas).

En este nuevo espacio de integración se concentra el mayor número de actividades productivas, comerciales, financieras y el poder político más relevante de América del Sur, donde se establecen las principales articulaciones con el comercio mundial. La intensidad de las relaciones, la posición de estos países y las posibilidades que ofrece actualmente el paso interoceánico de Panamá, tornan al corredor Bahia Blanca-San Antonio Este-Talcahuano como el escenario regional estratégico que modificará la dinámica de producción de espacio.

Los efectos en el territorio de los procesos de globalización e integración quedan evidenciados en las nuevas demandas de infraestructura de transporte que tiendan a mejorar y tornar más competitivo el traslado de bienes y personas, localizándose en el área de estudio una serie de actividades, las que pueden aportar un 20% del volumen total que transite por dicho corredor.

Por otro lado, con la creación de este paso se busca disminuir el riesgo de transporte y acortar las distancias a los principales mercadosmundiales, no sólo de los productos provenientes de la región sino también de los que pasen de Europa, África y Asia.

En tal sentido se debe recordar que, los menores costos de seguros al no trasladarse bienes a través del Cabo de Hornos, la reducción de distancias acercando notoriamente a Asia de Europa, y el actuar como paso complementario del Canal de Panamá por un lado, y la producción de la zona, que alcanzaría un 20% del total de cargas y pasajeros transportados por ese corredor, por el otro, convierten a dicho proyecto en una alternativa altamente viable y sumamente conveniente.

Por último y ante las posibilidades de desarrollo que se presentan en este espacio, se debe plantear la inquietud de aprovechar las reales oportunidades de crecimiento que se pueden dar para todos los actores y agentes sociales de la región.

 

 

La situación actual de las economías regionales "periféricas" de Argentina

 

La crisis estructural que desde hace casi dos décadas afecta a la mayor parte de los procesos productivos asentados en las economías regionales extrapampeanas o "periféricas" no parece vaya a resolverse en un plazo prudencial.

Esto ha sido más evidente para los pequeños y medianos productores de esas economías regionales, alejados de los centros de poder y con deficiente información actualizada sobre los procesos económicos internacionales que los podría, eventualmente, afectar.

Por otra parte, la apertura externa apareció mucho más como un instrumento de la política económica que iba a beneficiar a quienes estuvieran dedicados a la producción industrial urbana o a los sectores tradicionales de la producción agropecuaria de la Pampa Húmeda pero que excluía a quienes operaban fuera de tal área.

La situación, desde entonces, ha cambiado sustancialmente. En primer lugar, el proceso de apertura externa se ha acentuado, con fuertes rebajas arancelarias, que han puesto al alcance de los mercados internos numerosos productos importados, otrora alejados, para la Argentina, de la posibilidad de consumo por el proteccionismo imperante. En segundo término, las perspectivas de incursionar en mercados externos, alentadas por una exigencia de participar en la ofensiva exportadora, impuso una necesaria reconversión de la actividad productiva asentada fuera de los límites de la Pampa Húmeda a fin de alcanzar niveles de competitividad suficientes para poder ingresar a tales mercados. Este desafío alteró radicalmente la histórica modalidad empresarial en gran parte de las unidades productivas asentadas en las regiones "periféricas", acostumbradas a un mercado interno cautivo y protegido. En tercer término, como resultado de los nuevos perfiles de las relaciones económicas internacionales, se acentuó la velocidad de implementación de los acuerdos para la formación de bloques económicos regionales. En este caso, la implementación de las regulaciones del Tratado de Asunción agregaron un nuevo factor inédito a las perspectivas de la producción regional. La desaparición, de toda barrera arancelaria o paraarancelaria a los bienes producidos en Brasil implicó, para un segmento muy importante de productores locales, un desafío adicional a los ya explicitados que los encuentra con serias dificultades para afrontar, en un plazo cercano e impostergable.

"En cada una de las áreas productoras que integran el cuadro de las economías regionales extrapampeanas, los procesos más relevantes deben ajustar su comportamiento a las nuevas condiciones contextuales imperantes. Si se observa el modelo de producción característico, que sustenta en cada provincia gran parte del empleo y de la circulación de recursos, se aprecia una constante que se repite casi sin modificación en todas las jurisdicciones analizadas. La explotación agrícola o pecuaria de alimentos y materias primas genera un volumen de bienes de consumo final o insumos con bajo nivel de transformación que destinan un muy elevado porcentual de su oferta anual al consumo interno y solamente orienta sus excedentes al mercado externo. Este fenómeno se verifica específicamente en las provincias del Norte y del Oeste del país, debiéndosele incorporar también, procesos muy relevantes en las provincias patagónicas, donde la actividad primaria extractiva principal es la vinculada al sector petrogasífero. Este demanda un escaso nivel de fuerza de trabajo en comparación a la ligada a la producción agropecuaria y a los procesos ulteriores de transformación, comercialización y transporte vinculados a dicha producción." (Márquez, N.,Rofman, A., 1995)

Todas estas actividades se desarrollan en un marco productivo y tecnológico altamente heterogéneo. A diferencia de lo que sucede en la producción primaria de la Pampa Húmeda y en su ulterior proceso de transformación y/o comercialización, los sectores sociales dedicados a la faena agrícola en las provincias de la periferia regional Argentina son muy disímiles. Las diferencias entre minifundio y/o pequeña producción, por un lado, y actividad rural asentada en la mediana y gran explotación, por el otro, no es solamente cuestión de tamaño. También se dan formas de propiedad y tenencia de la tierra precarias, modelo tecnológico de producción obsoleto, actividad asentada en la unidad familiar y, finalmente, canales de comercialización para la entrega de la producción totalmente controlados. En tal sentido es preciso reconocer la existencia de submercados altamente diferenciados donde, en general, predominan en número y en cantidad de fuerza de trabajo asociado los dedicados a la pequeña producción pero que, a su vez, participan en forma minoritaria en el volumen total de lo producido. En este segmento social, las condiciones de subsistencia, la posibilidad de capitalización y la calidad de vida son, en términos globales, muy deficitarias. En el otro, un número inferior de explotaciones asociadas a mejores condiciones de producción y conducción es responsable de la proporción mayoritaria de la oferta de bienes agropecuarios al mercado, posee capacidad de innovación tecnológica y de reproducción del capital y transita carriles propios, muy vinculados a la gran empresa orientada al mercado interno y/o externo.

"Esta dicotomía fundamental, que admite a su interior posteriores subdivisiones según los casos específicos, obliga a estudiar los procesos regionales, sus repercusiones sociales, la incidencia sobre el aparato del Estado, la definición de las políticas oficiales y los procesos contextuales emergentes desde una óptica que, desde el principio, descarte toda visión homogénea de los perfiles y los impactos respectivos." (Márquez, N., Rofman, A., 1995)

La globalización económica, la libertad en los movimientos de ingresos y egresos de mercancías de y para el exterior sin tener que afrontar barreras arancelarias y paraarancelarias, la Revolución Tecnológica asociada a las transformaciones en los procesos de gestión técnica y del trabajo y la necesaria adopción de pautas de competitividad, desconocidas previamente, para no quedar fuera del mercado, son los principales factores estructurales a que se ven sometidos los procesos productivos a que se hace referencia. Por otra parte, las políticas estatales vinculadas al Plan de Convertibilidad implantado desde principios de 1991 acentúa, en muchos casos, las dificultades de supervivencia de estos sectores sociales vulnerables. Entre estas políticas, la de mayor incidencia negativa está constituida por una necesaria transformación de los aparatos estatales provinciales, abultados en la nómina de empleados públicos que sostienen y carentes de sustento fiscal de generación propia.

Finalmente se debe mencionar que la actual situación a dado lugar a dos tipos de espacios bien diferenciados. Unos localizados en un “área central” con fuerte inserción en el sistema global mundial y otros, ubicados en “zonas periféricas” con serios problemas socio-económicos y de articulación local y mundial.

La generación del corredor bioceánico sur, más allá de beneficiar directamente a otras regiones del planeta, también puede generar una integración local que mejore la calidad de vida de sus habitantes.

 

 

Porqué indagar las redes de circulación material?

 

El aumento de la población de los principales núcleos urbanos de la región en las últimas décadas, generó la expan­sión de sus plantas urba­nas y el surgimiento de nuevas activi­da­des económicas, junta­mente con un proceso de diferen­ciación y redistribución espa­cial de la población.

Este crecimiento ha dado lugar a la formación, dentro del ámbito interurbano y regional, de conglomerados de pobla­ción diferenciados económica y espacialmente, con la consi­guiente necesidad de desplazamientos de diferentes caracterís­ticas. En este contexto la elección del estudio de los procesos de circulación material y del funciona­miento de la red de trans­por­te, tiene el propósi­to de lograr una mayor profundidad en la investigación exis­tiendo fundamen­tos que permiten afirmar que el área en estudio es una de las más demandantes de transporte en términos relativos, dentro del contexto provincial.

El proceso de urbanización registrado en la Argentina en las últimas décadas -al igual que en otros países del conti­nente- ha sido creciente en cuanto a su ritmo y concentra­dor en relación a su dinámica espacial.

Si bien existen en el país áreas que han actuado como polos de mayor atracción, generando problemas de difícil solución, en este momento algunos de esos problemas se mani­fiestan en regiones con importantes índices de crecimiento y diversificación productiva.

Existe una considerable cantidad de estudios teóricos y empíricos, los cuales errónea­mente son utilizados para anali­zar y formular propuestas para regiones de diversos rangos que presentan realidades diferen­tes.

Esta situación, además de responder a mecanismos de planificación y de poder altamente centralizados, contienen en algunos casos importantes falencias técnico-metodológicas. Falencias que se traducen en las etapas de caracterización y diagnóstico, las cuales conducen a propuestas y decisiones inadecuadas a las necesidades regionales.

Las políticas regionales y extraregionales adoptadas no han contemplado la particularidad de las ciudades en cuanto a su tamaño y a los aspectos urbanos globales y sectoriales.

De lo anterior se desprenden dos elementos importantes en relación con esta propuesta de estudio. Por una parte, la necesidad de contar con un marco con­ceptual que responda a las características del área de refe­rencia y por otra la de reconocer al transporte como una varia­ble endógena respecto de la estructu­ra y crecimiento regional.

La demanda de transporte es por definición una demanda deriva­da de necesidades de movilidad espacial. Si ésta crece en términos absolutos y este creci­miento va acompañado por un proceso de redistribu­ción espacial, es factible que se generen variaciones en la demanda global y probablemente en su estruc­tura espacio-temporal.

El crecimiento de la población se manifiesta con el surgimiento de nuevas localidades y centros urbanos, procesos de diferenciación de uso del suelo, oferta de servicios, provisión de servicios a diferentes sectores de la sociedad, nuevos centros comerciales y nuevas actividades económicas. Todas estas manifestaciones producen variaciones significati­vas sobre la estructura regional de funcionamiento y por ende sobre los flujos de circulación.

Las necesidades de identificación de soluciones que operan sobre demandas previsibles se hacen más críticas cuando se trata de contemplar los requerimientos de los habitantes y la responsabilidad pública de regulación y prestación de servicios; esto se torna más difícil al considerar una oferta que pretende ser eficiente desde el punto de vista técnico empresarial.

 

 

El estado actual de la infraestructura del corredor bioceánico

 

La inminente creación del corredor bioceánico que unirá los puertos de Bahía Blanca y San Antonio Este en la Argentina y Talcahuano en Chile incidirá notoriamente sobre la dinámica de toda el área de este corredor.

Si bien ésta, de acuerdo a las previsiones estimadas, aportará al movimiento de bienes y personas el 20% del volumen total que se transporte entre ambos puertos, la infraestructura actual no ofrece posibilidades de un adecuado funcionamiento. Por un lado, el ferrocarril, hoy en manos privadas, continúa manteniendo vías que no han sido remozadas y que en algunos tramos no soportan una capacidad de carga de 20 toneladas por eje. Además, condiciones fundacionales y del material transportante no permiten mayor velocidad, requisito esencial a la hora de transportar bienes de paso. Asimismo se debe tener en cuenta que aún no está construido el tramo de vías férreas que unirá el límite de Chile con la ciudad de Zapala en Neuquén.

Por otro lado, la situación del principal competidor, el transporte automotor, no ofrece mejores condiciones. Las rutas y caminos del área no se han modificado desde la década del sesenta aunque el parque automotor se ha quintuplicado.En consecuencia, la capacidad de carga sobre las principales vías de comunicación ha disminuido y el estado general ha empeorado.

Por último, si se observa el estado de los puertos de Talcahuano, Bahia Blanca y San Antonio Este, los mismos necesitarán una remodelación y adecuación general al nuevo funcionamiento que se pretende establecer. Es necesario que la entrada y salida de mercaderías se realice con fluidez y sin pérdidas de tiempo.

 

 

Que se debería realizar para alcanzar una efectiva integración

 

El tema de la integración de los países del Cono Sur estará supeditado fundamentalmente a los beneficios económicos que se puedan generar a través de la nueva forma de comercialización que tiene lugar en el área.

Además, tal fenómeno ha dejado a una gran mayoría de los actores y agentes sociales marginados o rezagados del mismo, pero no de sus costos.

Al optar por una activa inserción internacional, se ha incrementado la dependencia de los mercados internacionales y esto implica que cualquier crisis en los socios comerciales, afectará, de algún modo, a todos los países que integran el Mercosur. Así mismo, la integración se ha restringido fundamentalmente al ámbito económico. Desde la mirada de los actores se observa que la integración no incluye las dimensiones social y cultural.

No obstante, dentro de los acuerdos suscritos recientemente por los gobiernos del área se consideran instancias de integración más amplias. Así, y en el marco de estos acuerdos, se ha planteado una estrategia de integración física-los corredores bioceánicos- que permitirían no sólo que los países del Atlántico puedan salir con su producción por los puertos del Pacífico, sino que facilitaría el traslado de bienes, personas y la prestación de servicios.

Por otro lado, será necesario tener en cuenta que para mejorar el sistema de relaciones y comunicaciones en la región se deberá mejorar las redes de circulación material, sobre todo las del corredor bioceánico argentino-chileno sur, ya que si bien ofrece muy buenas posibilidades, en las condiciones actuales es imposible lograr una efectiva integración.

Mientras se sucedían los cambios y transformaciones urbanas y rurales ya mencionados, la infraestructura de comunicaciones se mantuvo sin alterar. Los fuertes condicionantes físicos naturales y la falta de recursos económicos sólo permitieron el desarrollo de una red de circulación material asociada a las formas del terreno. No obstante, éstas pudieron haberse mejorado mediante la incorporación de tecnología. El aumento de las operaciones y transacciones se dio sobre una trama obsoleta. Tal es el caso de las vías del ferrocarril y de las rutas nacionales y provinciales que surcar la región.

Lo dicho muestra que si bien la zona requiere de una solución global que contemple los cambios actuales y las potencialidades futuras, se debe comenzar a tomar algunas decisiones puntuales tendientes a revertir la situación.

Por un lado se deberá mejorar la infraestructura y adecuarla a las necesidades actuales y futuras y por el otro se deberá colaborar en el desarrollo de las actividades económicas, ya que tanto la primera medida como la segunda, posibilitarán una mayor participación e integración dentro del contexto de la globalización mundial.

Para que ello sea posible se deberá actuar con medidas correctivas, de apoyo a las actividades motoras o dominantes, reinvirtiendo en nuevas tecnologías y mejorando el sistema de comercialización de los productos zonales. Además de participar en el proceso de exportación, sobre todo si se tiene en cuenta el nuevo rol que se debe jugar dentro del Mercosur.

 

 Bibliografía

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Ponencia enviada al Tercer Encuentro Internacional Humboldt , Salta - Argentina. Octubre 2001.