Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 11247 al 11266 
AsuntoAutor
689/09 - CONCURSO Noticias
690/09 - FALLECIMI Noticias
691/09 - PERSPECTI Noticias
693/09 - LA "CAÍDA Noticias
692/09 - Crise Eco Noticias
694/09 - A estraté Noticias
696/09 - Acuerdo m Noticias
695/09 - La caída Noticias
697/09 - Chris Har Noticias
698/09 - Llamado a Noticias
Seminário Nacional Nathan B
699/09 - ÁREAS VER Noticias
Fw: SEMINÁRIO INTE Nathan B
700/09 - DÍA DEL G Noticias
DÍA DEL GEÓGRAFO Omar Mor
Atualidade de Marx Zeno
MAPA SOCIAL DEL AG VDC
701/09 - Pensar la Noticias
MAPA CULTURAL ECON VDC
702/09 - ESPAÇOS D Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 11499     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 691/09 - PERSPECTIVAS DE INTEGRACION REGIONAL EN EL MERCORSUR
Fecha:Viernes, 13 de Noviembre, 2009  12:38:35 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 691/09
 

PERSPECTIVAS DE INTEGRACION REGIONAL EN EL MERCORSUR.

EL CASO DEL ALTO VALLE DE RIO NEGRO Y NEUQUEN A LA LUZ DE LOS RECIENTES CAMBIOS ECONÓMICO-SOCIALES  Y LAS TRANSFORMACIONES TERRITORIALES QUE HA PROVOCADO LA ACTIVIDAD PETROLIFERA

 

Autores:

Julio Anguita[1]

Aldo Montagna[2]

 

 

Resumen

 

En este documento se pretende exponer las perspectivas de integración regional del Alto Valle de Río Negro y Neuquén a nivel continental a la luz de los recientes cambios económico-sociales y las transformaciones territoriales que a provocado la principal actividad generadora de excedentes, a partir de la creación y puesta en marcha del MERCOSUR.

En primera instancia se definen conceptos esenciales como: transición, cambios en las actividades económicas, alcance y amplitud en el análisis, percepción de la sociedad y cambios recientes visualizados en la estructura de poder, que sirvieron de base para el desarrollo del trabajo.

En segundo lugar se realiza una breve explicación técnica de los tópicos globalización, actividad petrolífera y estructura de poder, y como éstas se relacionan entre si, culminando con la descripción de algunas situaciones espaciales, producto del complejo sistema de relaciones que se dan en todo el proceso de articulación y eslabonamiento de la actividad. No obstante, si bien es necesario comenzar con el análisis propuesto a nivel global, en todo momento se intentó privilegiar la escala local.

También se trato de indagar en el funciona­miento histórico y probables proyec­ciones futuras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén y el papel que éste tendrá en el contexto del Mercosur. El enfoque busca interpretar el proceso de produc­ción de espacio den­tro de un con­texto mas amplio, defi­niendo la evolución y organización del mismo como parte de un complejo territorial integrado por distintos sub­sistemas. Para la comprensión de esta temáti­ca, se tenderá a identificar las actitudes y estrate­gias de aque­llos agentes sociales públicos y privados con capacidad de transformación espacial, a través del análisis de las múltiples relaciones que tienen lugar en el ámbito de dicho territorio.

La meta final del trabajo consis­te no solo profundizar en el conoci­miento de los mecanismos que determi­nan las carac­terísticas del sistema de integración regional, sino que a través de toda la  información táctica analizada, descubrir los engranajes que dan forma a la dinámica global del área.

Por último, en las conclusiones y recomendaciones se rescata el rol que deberán cumplir los agentes y actores sociales y el papel del Estado para mejorar la situación territorial y ambiental actual.

 

La integración económica de los países del Cono Sur

 

En las dos últimas décadas el fenómeno de regionalización ha adquirido una importancia creciente. Aunque varios factores explican este hecho, es posible que el principal de ellos sea el giro producido en la política comercial norteamericana. En efecto, después de varias décadas de haber apoyado enfáticamente el intercambio  libre y multilateral, desde mediados de los ochenta Estados Unidos ha potenciado la conformación de bloques regionales, con el fin de aumentar el intercambio de bienes y servicios.

Así, el cambio en la posición de Estados Unidos con respecto a la economía mundial desde principios de los setenta y los temores de constitución de la Unión Europea, a mediados de los ochenta,  modificaron el contexto general en el que se formuló la política comercial de aquel país.

Además con la implementación del Acta de Unificación y el Tratado de Maastrich, la Unión Europea (UE) también dio nuevos pasos hacia un modelo de integración y consolidación de una unión económica regional. Con la incorporación de Austria, Finlandia y Suecia y la desintegración de la Unión Soviética se aceleró el cambio y la dinámica de este proceso.

En los últimos años también se dieron acuerdos de integración entre países en desarrollo, aunque sus resultados y grados de consolidación fueron muy diversos. Un ejemplo destacado ha tenido lugar en América Latina, donde desde comienzos de los noventa se registraron nuevos acuerdos o se reactivaron entendimientos preexistentes. La creación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR)  es parte de este proceso, aunque su alcance y evolución, hasta la fecha, ha dependido de los vaivenes político-económicos de los países que lo integran.

La creación del MERCOSUR es considerado uno de los hechos más significativos de la década ya que establece el esquema institucional para la etapa de complementación de todos los países que lo integran. Nace como estrategia de crecimiento, basada en la transformación del aparato productivo y la inserción en el mercado mundial, vía la reducción de aranceles y eliminación de trabas al comercio internacional.

Además ha significado una nueva posibilidad para los países que lo integran, ya que el sistema de relaciones comerciales a nivel mundial se presenta de otra manera y fundamentalmente, porque las prioridades de inserción internacional están marcadas de manera profunda por las decisiones políticas que se adopten en relación con esa forma de inserción. Es decir, el accionar estatal favorecerá o limitará relacionamientos de mercado y priorizará su actuación sobre la base de una determinada visión de futuro en la cual el sentido estratégico está dado por el tipo de integración que se quiere alcanzar, como forma de satisfacción de los intereses, ya sean propios o de los actores que se relacionan.

El proceso de globalización ha afectado de manera significativa la forma en que se llevan adelante los procesos económicos y los impactos que generan en las actividades regionales. Cabe recordar que los procesos de mundialización han tenido una incidencia directa desde la economía a la cultura, afectando, fundamentalmente, a las políticas nacionales, el comercio de bienes y servicios, las finanzas y la innovación tecnológica.

Además, la globalización ha generado efectos heterogéneos en las diversas subregiones y países. En especial por los fenómenos de desarrollo tecnológico, particularmente en lo referido a los medios de comunicación y la informática.

En este contexto las decisiones nacionales deberán definir el tipo de inserción global que se pretende con el sistema internacional. Desde esta perspectiva las decisiones nacionales definirán el posicionamiento estratégico del país e incidirán en los espacios y cursos de acción en los cuales se ubiquen los distintos actores.

 

 

Estas aspiraciones a ser alcanzadas por cada uno de los estados nacionales en el marco subregional, no aseguran un orden global. De hecho, la generalización mundial de la globalización no ha producido en forma simultánea procesos de integración y de fragmentación. Mientras que los procesos de integración tienden a afianzase en los países más desarrollados, los procesos de fragmentación, por el contrario, se agudizan en los países más pobres. Así, América Latina aparece como una región heterogénea pero en donde las tendencias principales apuntan a la integración y la asociación. No obstante, al existir serios problemas financieros y económicos aún se generan incertidumbres sobre el futuro de tal integración. De allí la importancia de establecer políticas y acciones para que el MERCOSUR tenga la  posibilidad de un relacionamiento adecuado con el resto de las naciones de América y del mundo.

            Finalmente, se debe decir que el MERCOSUR aparece como un cambio estructural en América Latina. Si bien es una unión aduanera, su objetivo apunta a la conformación de un espacio de coordinación y asociación de políticas mayores.

            La formación de este mercado regional favorece el intercambio entre los cuatro países que lo conforman (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y los posiciona mejor frente a otros estados,  actuando en bloque y mejorando la capacidad de negociación. Además la potencialidad del MERCOSUR queda evidenciada si se considera el espacio que abarca (más del 50% de América Latina) y el mercado que integra (alrededor de 200 millones de personas).

            En este nuevo espacio de integración se concentra el mayor número de actividades productivas, comerciales, financieras y el poder político más relevante de América del Sur, donde se establecen las principales articulaciones con el comercio mundial. En este contexto, la intensidad de las relaciones, la posición de los países y las posibilidades que ofrece actualmente el paso interoceánico de Panamá, tornan a toda la zona como el escenario regional estratégico que modificará la dinámica en la producción de espacio.

            Los efectos en el territorio de los procesos de globalización e integración quedan evidenciados en las nuevas demandas de infraestructura de transporte que tiendan a mejorar y tornar más competitivo el traslado de bienes y personas, localizándose en el área de estudio una de las actividades dominantes más importantes de la Patagonia, la que puede aportar un 20% del volumen total que transite por el corredor bioceánico Argentino-Chileno.

            Además, con la creación de este corredor se busca disminuir el riesgo de transporte y acortar las distancias a los principales mercados  mundiales, no sólo de los productos provenientes de la región sino también de los que pasen de Europa, Africa y Asia.

 

La situación actual de las economías "periféricas" de Argentina: el caso de la fruticultura y el petróleo en el Alto Valle

 

Algunas consideraciones acerca de la actividad frutícola

La fruticultura fue durante varias décadas la actividad motora en la producción de espacio y por ende en la producción de infraestructura, situación que la convirtió en el referente obligado a la hora de analizar cualquier fenómeno regional. Tal es así, que el cambio registrado en el aumento de la capacidad de conservación en frío y la incorporación del transporte automotor incidieron notoriamente, por un lado, en la necesidad de acompañar tales cambios con servicios y equipamiento adecuados, y por el otro a mejorar la calidad de la fruta y a regular las ventas según los precios del mercado.

Esta innovación permitió absorber la creciente producción de frutas (cuadro Nº 3) motivada no solamente por incremento de la superficie cultivada entre 1970 y 1988 (ver cuadro nº 4), sino también por los mayores rendimientos obtenidos por hectárea.

 

Cuadro Nº 3: Producción de manzanas y peras de Río Negro y Neuquén en toneladas y porcentajes relación a totales del país. Años 1943/44 a 1988/89.

 

                                                    MANZANAS                                            PERAS

  Año cosecha

    Toneladas

           %

    Toneladas

          %

      1979/80

779000

80

117500

76

      1980/81

761400

84

92400

71

      1981/82

690000

86

106300

77

      1982/83

640500

78

148600

84

      1983/84

791000

84

124000

80

      1984/85

768100

83

160100

83

      1985/86

450100

75

139100

84

      1986/87

876400

81

217100

87

      1987/88

764750

83

171046

85

      1988/89

715500

80

193900

86

Fuente: Gerardo de Jong, El Minifundio en el Alto Valle del Río Negro, estrategias de adaptación, Ed. Universidad Nacional del Comahue, 1994, p. 41.

 


Cuadro Nº 4  Superficie implantada con manzanas y peras

 

Años

Superficie implantada (en has.)

1918

                              500.-

1925

                              560.-

1965

                         25.688.- 

1970

                         32.470.-

1975

                         37.960.-

1980

                         45.630.-

1988

                         60.187.-

Fuente: INTA. Estación Experimental Regional Alto Valle. 1990

 

           

No obstante la incorporación de nuevas áreas destinadas al cultivo, la situación actual de la actividad en su conjunto es una de las más difíciles por la que atraviesa la misma. La convergencia de problemas en las distintas etapas de la producción y comercialización son las principales causas.

            En tal sentido, se puede decir que el mercado impone hoy condicionamientos tales, que la oferta debe originarse en explotaciones  con una productividad, variedades y calidad que solamente pueden ser obtenidas a partir de la intervención de agentes con una disponibilidad de capital y tecnología adecuados, situación a la que no llega el 67% de los productores. Productores cuyas explotaciones se encuentran por debajo de las 15 ha,  siendo, como ya se dijo, los agentes sociales que más se han extendido en la zona y los que requieren de una mayor infraestructura de circulación; ya sea por los movimientos diarios que deben realizar durante todo el año o por los relativos al transporte de fruta, hacia los galpones de empaque, en épocas de cosecha.

Además este grupo de productores, por un lado, cumple un papel insignificante en la generación y acumulación de excedentes en el subsistema frutícola, y por el otro, ante condiciones de funcionamiento del subsistema que no son exactamente las mismas que hace varios años atrás, actúa por inercia sin poder adecuarse a la nueva realidad. Si bien se puede asumir que en rasgos generales el subsistema opera con los mismos vicios de aquella época, es necesario actualizar algunos fenómenos.

Tradicionalmente, el Alto Valle se ha enfrentado a dificultades para colocar su producción en el exterior. Se han ensayado muchas explicaciones sobre los motivos por los cuales la región encuentra dificultades para competir a nivel mundial, incorporar tecnología, y sobre todo, para producir a precios competitivos la calidad de fruta que requieren esos mercados.

Una de las explicaciones dadas al problema es la ineficiencia que presentan las explotaciones pequeñas en cuanto al uso racional de maquinarias, mano de obra y técnicas de manejo. Pero también es cierto que año a año pareciera elevarse el tamaño mínimo para que la explotación sea rentable. Como ésta, se han ensayado otras explicaciones pero ninguna ha logrado hasta el momento el diagnóstico que permita tomar decisiones en materia de política económica para enfrentar la crisis a largo plazo, y lograr, de esa manera, la incorporación de equipamiento e infraestructura.

Además, en décadas recientes se produjo la aparición de fuertes competencias de otros productores del hemisferio sur, como Sudáfrica y Chile, los que además de servir de estímulo a la innovación tecnológica citada, impusieron la necesidad de competir con una calidad óptima. Esto dio lugar a una contradicción entre la necesidad de mejorar la calidad para competir en tiempo y forma en el mercado en un sentido, y el aumento de los costos de producción y la baja de los precios pagados al productor independiente en el otro.

A modo de síntesis puede recordarse que la ausencia de políticas definidas, la falta de incorporación de nuevas tecnologías y de adopción de sistemas de conducción modernos, han permitido la acumulación de problemas en los distintos niveles de la producción, los que a su vez generaran deterioros en la infraestructura actual afectando de esta manera la calidad de vida del conjunto de habitantes del Alto Valle.

 

La puesta en valor de los recursos energéticos

 

El desarrollo de la actividad energética en la región adquiere importancia cuando el gobierno nacional implementa el modelo económico que basa su política en la explotación de los recursos energéticos -fundamentalmente petróleo- con el objetivo de lograr por un lado el autoabastecimiento nacional de combustibles y por el otro el desarrollo industrial interno.

Esta política generó un movimiento exploratorio que llevó al descubrimiento de reservas petrolífera: y gasíferas que colocaron a la zona en una situación relevante en materia de recursos energéticos no renovables. A enero de 1988 Neuquén es la primera productora del país, representando el petróleo el 30% de las reservas nacionales y el gas natural el 60% de las mismas.

            Asimismo, dentro de esta política y aprovechando las características hidrológicas de los ríos provinciales, se inicia la construcción y puesta en marcha de grandes complejos hidroeléctricos a los efectos de satisfacer crecientes demandas del mercado industrial localizado principalmente en el Gran Buenos Aires y el Litoral.

Del total de la oferta de energía útil producida, el 96,7% se destina a exportación. Desde el punto de vista económico la exportación de los recursos energéticos genera para la provincia una importante fuente de ingresos a través de las regalías.

Sobre la base de estos recursos los dos estados provinciales (Río Negro y Neuquén) diseñaron un modelo de crecimiento que consiste fundamentalmente en redistribuir la renta apropiada entre los distintos sectores económicos y sociales a través de la obra pública y servicios en general.

Si bien las regalías significan una importante fuente de ingresos para las provincias también son el resultado de la apropiación y uso de los recursos naturales por parte del Estado Central que opera en el territorio a través de distintos agentes (empresas petroleras públicas y privadas), conformando grupos económicos y empresas transnacionales, la mayoría de las veces en contradicción con las aspiraciones regionales.

Entre los agentes participantes se han generado relaciones diferenciales. Los vínculos establecidos entre los principales actores han originado una serie de situaciones conflictivas derivadas del modo de apropiación de los recursos naturales -tanto renovables como no renovables- cuyo destino al ser extrarregional impide la generación de valor agregado dentro del ámbito territorial. Es así como los  Estado Provinciales (en este caso Río Negro y Neuquén) no tiene poder de decisión sobre los recursos energéticos que constituyen, en este momento, la base de sus ingresos.

A los efectos de revertir tal situación tales gobiernos han reclamado por la propiedad de los recursos y se han manifestado a favor de la industrialización de los mismos en origen. Esta posición compartida también por todos los sectores sociales y políticos ha dado origen a la principal reivindicación de una de las provincias.

El sector privado vinculado a la actividad apoya también esta posibilidad de industrialización porque le permitirá ampliar su base económica.

  Desde el punto de vista de los efectos territoriales la actividad energética ha tenido un papel significativo. Las transformaciones operadas a partir de la explotación intensiva de los recursos petróleo, gas y agua convirtieron a la región (sobre todo la provincia de Neuquén) en una zona energética y así el ámbito territorial comienza a adquirir características diferenciales. En efecto, ha definido el surgimiento de centros urbanos como Plaza Huincul-Cutral Có y Rincón de los Sauces, vinculados directamente a la actividad petrolera. La primera de ellas de gran importancia para la economía regional durante muchos años ya que, a mediados de siglo, su producción de petróleo crudo comenzó a decrecer. Téngase en cuenta que hacia 1954 el 85,7% de la carga despachada por ferrocarril estaba compuesta por petróleo, fuel oil y diesel oil, cifra que disminuyó al 32,5% en 1960. Situación agravada por la construcción del oleoducto de Challacó a Puerto Rosales entre 1960 y 1961, lo que redujo a un mínimo la carga de petróleo crudo que circulaba por la línea ferroviaria. Entre 1958 y 1962 los despachos de petróleo bajaron de 523 mil a 150 mil toneladas.

La explotación de estos recursos ha llevado también a incorporar una amplia zona de meseta con población muy dispersa y economía de subsistencia, hoy afectada directamente a la explotación, a través de la instalación de plantas de tratamiento de gas, líneas de alta tensión, construcción de gasoductos y oleoductos y apertura de caminos que generan un flujo permanente de población y bienes. 

Asimismo, la actividad energética en su conjunto, ha redefinido desde fines de la década del '60, el rol productivo y la pauta de asentamiento del sector oriental del departamento Confluencia. Hasta esa época el Alto Valle de Río Negro y Neuquén  se presentaba como un sistema urbano integrado por centros físicamente separados pero funcionalmente complementarios.

La situación descripta ha contribuido a definir dos áreas del Alto Valle bien diferenciados: una energética, moderna, de mayor concentración demográfica, política y económica, y otra  tradicional y menos desarrollada.

 

La actividad petrolífera como transformadora del medio 

 

En 1989, seis meses antes de lo previsto, se realizó el recambio gubernamental, un presidente elegido por el pueblo entregaba a otro, también elegido por el pueblo, la responsabilidad de la conducción del país. El gobierno radical jaqueado por una crisis económico–institucional, con un espiral hiperinflacionario casi sin precedentes en la historia Argentina, un sector sindical cada vez más enfrentado y reaccionario, y fundamentalmente, un poder informal que le retiró el apoyo; deja su lugar a una administración que, con el discurso electoral de un Estado Central fuerte, eficiente, capaz de entregar a la nación soluciones sociales, económicas y políticas, se transforma en la nueva esperanza de la sociedad argentina.

Se debió esperar aproximadamente dos años, en los que luego de distintos ensayos económicos se arribó al “plan de convertibilidad”. Plan que impulsó un nuevo y reiterado golpe de timón al alicaído y errático rumbo económico y que se sustentó en dos soportes: una paridad dólar–peso y una reestructuración del Estado, cuya manifestación más acabada es una ola de privatizaciones.

Entre las consecuencias directas, se puede citar un espectacular aumento del índice de desempleo y subempleo, el ingreso de capitales transnacionales (en algunos casos asociados a los grupos de poder nacionales) para participar del proceso de privatizaciones de las empresas del Estado (pasándose de monopolios estatales en su gran mayoría deficientes económica y tecnológicamente, a monopolios privados altamente rentables y eficientes  como así también en cuanto a la calidad de los servicios prestados).

La actividad petrolera no es ajena a esta realidad: la otrora Y.P.F. nacional, estandarte de soberanía en numerosas zonas del país y principal actor en lo que a creación, modificación y organización de espacio se refiere; sufrió un proceso de desmantelamiento que incluyó etapas de reestructuración, reingeniería y outsourcing (tan caras en el diccionario global), indispensables para su ulterior venta a capitales españoles, transformándose así en la octava compañía petrolera a nivel mundial.

En definitiva, se puede afirmar que el proceso de globalización dentro de la actividad petrolífera, al igual que en otras ramas de la misma actividad, produjo un sinfín de reacomodamientos en el ámbito internacional y nacional que tuvieron sus consecuencias en el territorio regional.

En este marco, la región del Alto Valle conjuntamente con  varios departamentos de las provincias de Neuquén y Río Negro, que constituyen los mayores productores de petróleo y gas de la Argentina, sufrieron una fuerte transformación económica y social que, por supuesto, se reflejó en la profunda modificación de su espacio geográfico, producido y organizado por décadas bajo otras circunstancias.

En el marco de la globalización, la interrelación entre la actividad petrolífera, la estructura de poder y el espacio geográfico en el área de estudio presenta aristas, situaciones y cambios por demás atrayentes. Al evaluarlas, mensurarlas, e intentar vislumbrar como la mayor zona productora de petróleo del país puede responder y adaptarse a estas nuevas condiciones, no se pretende realizar un simple ejercicio de conocimiento estéril asumiendo conceptos y discursos de moda, sino una base de discusión y confrontación para comprender mejor estas relaciones y sus consecuencias.

Así, se determinaran cinco conceptos teóricos para el desarrollo de este análisis. En primer lugar se debe destacar que estas interrelaciones se producen en un mundo en transición, en el cual los métodos tradicionales para comprender el poder formal acotan, en alguna manera, el conocimiento de nuevas realidades y procesos[3]. Además, ya no se puede hablar de política interior sin relacionarla con política exterior, puesto que evidentemente todo lo concerniente al proceso global tiene distintos grados de incidencia en lo local.

El segundo concepto está basado en las profundas modificaciones estructurales que sufrieron las relaciones económicas entre los distintos agentes económicos dentro de los distintos circuitos económicos. Cómo el mismo no está circunscripto a una porción específica del territorio y que el espacio producido por esta misma actividad se puede ubicar en distintas zonas, la reinversión de capital le otorga características distintivas en función de la generación y la apropiación de excedente que se produzca en cada fase.

El tercero determina que las diversas interrelaciones entre los distintos actores y agentes participantes pueden conocerse sólo a través de un análisis amplio, que supere por un lado, la dicotomía entre lo externo y lo interno y por el otro, el concepto de un planeta solo de países, estados e instituciones operando en sus límites. Es así como teniendo en cuenta la simultaneidad e interconexiones de los acontecimientos es preciso hacer un esfuerzo de comprensión múltiple y general de las partes relacionadas entre sí.

Un cuarto está relacionado con el concepto de las “percepciones” de los distintos actores sociales frente a estas interacciones, que permiten definir y entender el comportamiento de la sociedad no limitado dentro del campo de la racionalidad absoluta, sino que en el momento del análisis hay que considerar cierto grado de “irracionalidad”, donde se mezclan creencias, autoconvencimientos individuales y colectivos, imágenes y situaciones pasadas. En definitiva, todo aquello que hace que las relaciones sociales sean de una complejidad tal que muchas veces resulta imposible terminar de definirlas y cuantificarlas.

Y el quinto y último está basado en dos aspectos: por un lado, la degradación de la política como mecanismo fundamental del ejercicio del poder, manifestada en un rechazo creciente de la sociedad a la manera “tradicional de hacer política” por parte de los dirigentes de los distintos partidos; y los esfuerzos de éstos por modificar, a cualquier costo, dicha situación; lo que influye notoriamente en las formas y características de las interrelaciones ya mencionadas. Por otra parte, es necesario considerar la existencia de una serie de actores ajenos al Estado que, perteneciendo a otras esferas (fundamentalmente la económica), han alcanzado y siguen alcanzando, un lugar cada vez más preponderante dentro de la estructura de relaciones. Es así como se puede decir que, la tradicional connivencia entre poder formal e informal también se ha visto influenciada por tales fenómenos. La misma está sufriendo tal grado de modificaciones que permite determinar un peso distintivo a cada uno, predominando en ciertos aspectos de tal manera el segundo que logra transmitir una independencia del primero.

 

Los efectos de la globalización

 

Uribe García definió a la globalización como “un proceso activado desde los centros de poder del sistema capitalista que responde a una reestructuración del mismo para superar las tasas de ganancia decrecientes y que, mediante la alta tecnología de la información, las comunicaciones y los transportes; los promotores de la misma (consorcios transnacionales), han perfeccionado las modalidades de penetración y apropiación, producción y distribución de los espacios periféricos del sistema”.

Si bien no existe una fecha de inicio cierta de este proceso global, no es hasta la década del 90 que “irrumpe” en la Argentina. Para ello, el sistema capitalista central a través de sus “brazos y apéndices” (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo), dicta las políticas económicas para los países periféricos, basadas en un modelo neoliberal.

El término globalización se ha popularizado y muchas veces se transforma o pasa del papel de dar respuesta a todos los problemas al de causante de ellos. En este trabajo, por un lado se propone analizar desde el punto de vista económico y político los profundos cambios que originó en la estructura internacional,  nacional y regional; y por el otro, mostrar las relaciones más conspicuas entre los procesos globales y la industria petrolera, desde la óptica de esta última. Desde el punto de vista económico se presenta el considerable aumento (algunos autores lo ubican en forma exponencial) de los servicios por encima de las otras ramas de la economía. Por otra parte, el crecimiento de las actividades económicas y comerciales de los gobiernos y los consorcios (preferentemente transnacionales y en menor medida, locales), que bajo los mecanismos de integración y de formas bilaterales promueven su inserción en el mundo de los negocios internacionales. Esto aparece dentro de un contexto básico: libre mercado, libre comercio, privatizaciones, desregulaciones, integración en bloques, etc.

Desde el punto de vista político, los cambios se pueden analizar desde la ampliación de los actores participantes, la que va más allá de los Estados, y que incluso limitan su función, obligándolos a convivir sumergidos en un mundo de organismos multilaterales y de organizaciones transnacionales.

Al adentrarse en los mecanismos de la relación de los procesos globales–actividad hidrocarburífera, se parte de considerar que la globalización (al igual que otros eventos que marcaron la historia de la humanidad, como por ejemplo la revolución industrial), tiene como uno de sus pilares la apropiación y explotación de las fuentes de energía basadas en los hidrocarburos. Acerca de este tópico, en la XVI Conferencia Mundial del Petróleo, llevada a cabo en Calgary en Junio del 2000, Peter Bijur (presidente de la Texaco Oil, segunda productora transnacional del mundo), en su charla magistral titulada “Globalización y gas natural, un futuro común” expresó entre otras cosas que “el proceso de globalización económica mundial está íntimamente ligada al sector energético mundial y lo estará mucho más en el próximo futuro al suministro y consumo de gas”. Sin explicar sus fuentes, aún cuando fue especialmente requerido en la sección de preguntas, Bijur continuó: “en la pasada década, los beneficios de la globalización y tecnología han sacado de la pobreza a cientos de millones de personas. Para los 4000 millones de personas que hoy viven con menos de 4 dólares al día, la gran amenaza no es si la globalización dará resultado, sino si fracasará. Ante la indagatoria acerca si no era posible que esa gran cantidad de habitantes con salarios mínimos podía deber dicha situación, justamente a las nuevas y particulares relaciones socioeconómicas que la globalización impone, especialmente en los espacios periféricos, Bijur manifestó no entender a que se referían. Específicamente, la interrelación procesos globales–sector energético, fue definida por Bijur como “tan fuerte que un fracaso del segundo conducirá invariablemente al fracaso del primero: nuestra industria debe proporcionar un suministro de energía seguro y efectivo en costos para la creciente población mundial y los mercados. Si no lo hacemos, habrá escasa esperanza de que la globalización hará realidad su total promesa en las futuras décadas que son cruciales”.

En el mismo evento, y señalando toda una postura mancomunada de los grandes grupos transnacionales, Linda Cook (directora ejecutiva de Shell), definió al gas como el combustible del futuro, augurando un incremento de su demanda en un 40% para el año 2015; identificándolo como “un gran colaborador para el desarrollo económico sostenido”.

Pero tal vez la prueba más fehaciente del vínculo que se está intentando caracterizar (globalización–actividad hidrocarburífera–espacio geográfico en países periféricos), se obtuvo en las exposiciones técnicas, donde de presentaron varios trabajos sobre la experiencia de reinyección de gas. Este proceso (inverso al que comúnmente se realiza, el de extracción), consiste en inyectar el fluido en un reservorio para almacenarlo y utilizarlo en un futuro. Si bien todos los trabajos mostraban una semejanza en cuanto a  tecnología utilizada, objetivos y conclusiones (incluso uno de los trabajos era de profesionales de YPF–Repsol sobre una experiencia en la cuenca neuquina sobre la reinyección de gas de Loma La Lata en el yacimiento Sierra Barrosa), se debe destacar el destino final que se propone para mantener la situación antes planteada. A modo de ejemplo se cita una de las conclusiones de un trabajo presentado por técnicos norteamericanos: “no solamente en lo conveniente del método para no disminuir la producción, reinyectando el propio gas producido en épocas de poca demanda, sino en lo estratégico de inyectar el gas excedente que se adquiere a otros países productores (Arabia Saudita, Kuwait, en el Golfo Pérsico; Nigeria, Argelia en el norte de África, y Venezuela y México en América Latina), especialmente en los períodos de precios bajos. Tal conclusión constituye un excelente ejemplo del manejo y apropiación de los recursos hidrocarburíferos, sobre todo cuando se trata de países periféricos.

 

La importancia de la actividad petrolífera en la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén

 

Para el tratamiento de la actividad se sugirió realizar el análisis desde tres puntos de vista. En primer lugar desde su papel de actividad  dominante dentro del circuito económico nacional y regional. En segundo lugar, por los efectos que la globalización ocasiona dentro de la industria petrolera internacional, nacional y local; y en tercer lugar, los efectos que provoca sobre el espacio geográfico de la zona analizada.

Desde el ángulo de la actividad dominante la industria petrolera (se involucra dentro de este término a la explotación gasífera), tiene una gran influencia dentro de las finanzas provinciales. Datos de 1998 y 1999 obtenidos de la secretaría de energía nos muestran que las regalías representan el mayor ingreso del presupuesto del estado neuquino quién percibe por este concepto más de 300 millones de pesos anualmente y de numerosos municipios del Departamento General Roca en la provincia de Río Negro. Se debe destacar como ejemplo, que  la provincia de Neuquén recibe por la coparticipación federal de impuestos unos 170 millones de pesos y la recaudación propia alcanza apenas los 150 millones por año.

Dentro de las regalías, las provenientes del petróleo son las más importantes. Contra los 80 millones que recibe Neuquén por la extracción de gas y los 18 por la generación de hidroelectricidad, la producción de crudo representa anualmente ingresos de entre 200 y 250 millones. Para el caso de Río Negro, en total alcanza los 55 millones.

Como se puede apreciar, gran parte de los recursos con los que cuentas ambas provincias dependen de la explotación de los recursos del subsuelo, y que la misma estará estrechamente ligada al poder de negociación de las grandes empresas del rubro y a las políticas que adopten los gobernadores de turno.

En este marco,  también se deben considerar los recientes cambios globales que afectaron y afectan en sobre medida a la industria petrolera como tal. Por una parte el mercado petrolero mundial se está transformando debido a las modificaciones producidas, tanto en el número de productores, como en las distintas etapas de la actividad (exploración, explotación, refinamiento y comercialización de hidrocarburos y derivados). Las consecuencias directas de la globalización  se pueden visualizar en una serie de alianzas, compras, joint-ventures, “uniones estratégicas (Amoco–Mobil, Total–ELF, YPF–Repsol, etc.); que se reproducen en megacompañías, cuya producción y disponibilidad de reservas superan ampliamente a la de muchos países e incluso, compiten abiertamente con algunos de los miembros de la OPEP. En el ámbito nacional (y por ende a nivel local), a la inicial reestructuración de YPF y la posterior compra por parte de Repsol, se puede agregar el joint–venture entre Bridas y Amoco para formar Panamerican Energy, la compra de Petrolera Argentina San Jorge por parte de la transnacional Chevron, las adquisiciones y fusión en una megacompañía de servicios petroleros de Quitralco (perforación de pozos), San Antonio (terminación y reparación de pozos) por parte de la multinacional Pride, y finalmente la reciente compra de Perez Companc por la empresa estatal brasilera Petrobrás. Estos son los más significativos ejemplos de la incidencia del proceso global a escala local. Por otra parte, la necesidad de incorporar nuevas tecnologías productivas y organizacionales como respuesta a situaciones cada vez más comunes de marginalidad de operación o en muchos casos optimización de la plusvalía, obligaron a un importante número de empresas a iniciar transformaciones estructurales en sus esquemas tradicionales hacia la búsqueda de nuevos conceptos de mercado y productos, nuevos esquemas administrativos, laborales y organizacionales basados en concepciones como red empresarial, reestructuración, reingeniería, outsourcing, etc.

Por último, se hará una referencia (que de antemano se juzga de incompleta e insuficiente), al efecto que estos cambios globales sobre la actividad petrolera han provocado en el espacio geográfico regional. Los mismos trajeron, invariablemente, una serie de consecuencias negativas entre las cuales se puede mencionar:

-   Drástica reducción de personal

-   Centralización de numerosas tareas en Buenos Aires

-  Desterritorialización de la actividad (Plaza Huincul, Rincón de los Sauces)

-  Nueva territorialización inconclusa (se inició Añelo en el año 2000, hoy está paralizada por la pesificación de las tarifas gasíferas)

- Modificación en la forma de apropiación y especialmente, de reinversión de los excedentes resultantes, la que generalmente se realiza en otros espacios geográficos.

En definitiva, se puede afirmar que si bien la actividad dominante no cambió, las relaciones entre los diferentes agentes y actores que conforman el circuito económico sufrieron notorias modificaciones, así como las relaciones sociales entre los distintos sectores intervinientes. Esto incidió en forma muy marcada sobre el espacio, ya que la producción social sobre el territorio se modificó abruptamente sin seguir un patrón definido de comportamiento. Se originó, en síntesis, una profundo cambio espacial con situaciones extremas que no se habían vivido en los últimos 30 años: deterioro en los sistemas de salud y educación, altos niveles de desempleo y subempleo, notorio incremento de franjas suburbanas de asentamientos en los mayores centros urbanos, aparición y repetición de protestas sociales y manifiesta caída en la calidad de vida de buena parte de la población.

Al respecto y a modo de ejemplo, se puede recordar la medida de fuerza, por 24 horas, programada en enero del 2004 por el Sindicato de Petroleros Unidos, la que tuvo una incidencia directa en la percepción de fondos por parte de la provincia ya que las finanzas se vieron alteradas con la medida adoptada en el ámbito de dicha actividad. Tal medida representó para las empresas que operan en la cuenca neuquina una pérdida que rozó aproximadamente los 9.500.000 dólares, y consecuentemente, para las arcas de la provincia del Neuquén un descenso en los ingresos de aproximadamente 3.400.000 pesos (valor correspondiente al 12% que se liquida por los derecho de regalías). De esta forma, el paro de los petroleros neuquinos se transformó en un serio trastorno para el gobierno provincial,  que desembocó en una presión conjunta del Estado Neuquino, el sindicato de trabajadores (y veladamente, de las empresas petroleras), hacia el gobierno nacional para el aumento del valor del gas en boca de pozo y de los combustibles en las bocas de expendio. El resultado fue también un beneficio conjunto: no se detuvo la producción, los trabajadores lograron un aumento en el  salario básico llevándolo a pesos un mil quinientos mensuales, y los combustibles registraron una suba en su valor de venta.

Otra situación a destacar es la tan mentada crisis energética que agitó al país. Es extremadamente difícil, por las características del modelo energético argentino, hallar respuesta a la misma, máxime si se consideran las reservas de gas, de petróleo, la capacidad de generación de energía eléctrica, y el hecho de ser un país que exporta gas natural a la mayoría de sus vecinos. Como se justifica entonces no contar con fluido suficiente para el  consumo de su propia población?. Por supuesto que los interrogantes son muchos más, pero hay uno, referido a la realidad que marca un jalón fundamental , el petróleo crudo tiene precio internacional para el mercado interno, el gas natural no. Tal situación se manifiesta en el hecho que los sectores productores (extractores) de gas prefieran exportar a tener que vender a precios más bajos en el mercado local. Además se deben adicionar los alcances de varias medidas adoptadas en estrecha relación con dicha situación. Por un lado, un fenómeno natural como lo es la actual sequía y, por ende, la baja disponibilidad de agua en los embalses de los ríos Paraná y Uruguay, llevó a regular la producción de energía hidroeléctrica, por el otro,  las centrales térmicas que deben entrar ineludiblemente en el corto plazo en revisión y mantenimiento (la nuclear cordobesa y una importante planta generadora de electricidad en el Gran Buenos Aires); han incidido notablemente y en forma desfavorable en el manifiesto aumento, este año incluso en los primeros meses, de la demanda. Además, la mayor exportación de gas natural a Chile, y una menor inyección desde los pozos a los grandes gasoductos troncales, fueron las causas determinantes de la decisión tomada por el gobierno.

La realidad es que esta crisis energética tuvo una incidencia notoria en las relaciones con nuestros países vecinos, fundamentalmente con Chile. Y es con éste país donde, curiosamente, se percibe una conducta muy particular en el comportamiento de las empresas transnacionales que operan en ambos territorios. Por un lado, las empresas operadoras en suelo argentino (todas ellas privadas luego de la ola privatizadora de la década de los noventa), no han realizado inversiones durante los últimos años debido al congelamiento de precios vigente desde la devaluación de fines del 2001. Además habrían eliminado todos los incentivos para seguir invirtiendo en el país, lo que muestra,  una vez más, cómo las inversiones se realizan a partir de las rentas que se generan en los propios mercados internos.

No obstante, salvo las ex nacionales Perez Companc e YPF que durante la década de los noventa (cuando no había el problema del congelamiento de precios), no invirtieron en la construcción de un solo gasoducto interno, amparadas en las estrechas y buenas relaciones “de complicidad” que mantenían  con las autoridades regulatorias.  Este abandono del mercado interno argentino contrasta con el fuerte impulso a la    exportación internacional, sobre todo a partir de la construcción de los gasoductos a Brasil y Chile, llegando a una situación donde actualmente cerca del 30% de la demanda energética de Chile se abastece con gas argentino. En suma, son las estrategias empresariales de las multinacionales del petróleo en Argentina las que han planteado la disyuntiva entre mercado interno o la exportación del producto. En tal caso, han sido las autoridades argentinas las que han manifestado una respuesta: antes de permitir fenómenos de escasez en el mercado interno, han optado por reducir las exportaciones de gas natural a Chile. Tal situación provocó el desplome de las acciones de las empresas generadoras de energía en Chile, lo que llevó a realizar un nuevo planteo del problema y buscar otras alternativas de solución.

 

El rol de la estructura de poder

 

Para dicho análisis se partió de considerar la existencia de un poder formal corrupto, ineficaz y altamente complaciente con el poder informal, y de un importante número de acciones y decisiones políticas que perjudican y deterioran el territorio regional.

A fin de entender esta aseveración se tendrá en cuenta que el poder formal presenta dos características significativas. Por un lado hay que destacar que desde el año 1972 hasta la fecha, en todos los periodos democráticos que se sucedieron en la República Argentina, al frente del ejecutivo provincial neuquino estuvo el mismo partido: el Movimiento Popular Neuquino (que incluso tuvo participación en algunos periodos dentro de las etapas de gobiernos militares) y que en la provincia de Río Negro, salvo en una ocasión, estuvo al frente del gobierno la Unión Cívica Radical. Por el otro, es necesario aclarar que las políticas aplicadas desde entonces han respondido fundamentalmente a las cambiantes situaciones del momento, con una marcada falta de proyecto global y por ende una falta de planificación temporal. Ello se puede advertir si se observa alguna de las decisiones y planes tomados por los distintos gobiernos que se sucedieron, se encuentran cambios de rumbos cercanos a los ciento ochenta grados. Esto, por supuesto, influyó notablemente en el desarrollo de las actividades económicas y fundamentalmente sobre la forma de producción espacial en el devenir histórico.

En dicho contexto, la interrelación de los gobiernos locales con la actividad dominante, se manifiesta en forma contradictoria. Como ejemplo se pueden citar unos pocos pero impactantes y notorios ejemplos: la disímil actitud para “negociar” con el gobierno nacional las regalías petroleras; los vaivenes entre confrontación y acercamiento que se han producido aún dentro de un mismo periodo de gobierno, la nula participación en casos de desterritorialización (YPF–Repsol en Cutral Co–Plaza Huincul), o el asentamiento de Total Austral en Añelo; la falta de un control eficiente de la producción real de los yacimientos de la cuenca (en base a la cual se liquidan las regalías); los cambios en la política de medio ambiente (desde un marco legislativo inexistente, pasando por una actitud pasiva y permisiva, hasta el extremo de pretender compensaciones extraordinarias sin ningún sustento real y técnico); la falta (hasta el plan Neuquén 2020), de una planificación de una economía alternativa desarrollada a partir del ingreso por hidrocarburos.

Por último, se debe destacar un cambio que se ha manifestado a fines de la década pasada y que en el inicio de la nueva centuria tiende a agudizarse: la relación entre los agentes y actores económicos dentro de la actividad dominante ha sufrido una drástica modificación, fundamentalmente entre los agentes que participan de la fase de exploración y  explotación de hidrocarburos, sobre todo en lo que se refiere a la participación y apropiación del excedente. Este se realiza en forma desproporcionada, mientras que los más fuertes rápidamente se acomodan a la situación económica actual, los más débiles deben huir del sistema. De esta forma de una situación de participación relativamente pareja entre los distintos actores de la actividad, y una fuerte reinversión en el propio espacio geográfico, se pasó, a partir de los recientes cambios económico-sociales y de la globalización (en este caso emparentada con privatización, alianzas y fundamentalmente centralización en grandes centros urbanos como Buenos Aires), a una situación de marcada disparidad, donde el grupo de agentes que todavía participa de la apropiación del excedente se ha reducido notoriamente y que (salvo los casos de YPF–Repsol y Petrobras S.A.), la mayoría ya no está asentada en el espacio regional.

 

 

Que se debería realizar para alcanzar una efectiva integración?

 

El tema de la integración de los países del Cono Sur estará supeditado fundamentalmente a los beneficios económicos que se puedan generar a través de la nueva forma de comercialización que tiene lugar en el área.

Además, tal fenómeno ha dejado a una gran mayoría de los actores y agentes sociales marginados o rezagados del mismo, pero no de sus costos.

Al optar por una activa inserción internacional, se ha incrementado la dependencia de los mercados internacionales y esto implica que cualquier crisis en los socios comerciales, afectará, de algún modo, a todos los países que integran el Mercosur. Así mismo, la integración se ha restringido fundamentalmente al ámbito económico. Desde la mirada de los actores se observa que la integración no incluye las dimensiones social y cultural.

No obstante, dentro de los acuerdos suscritos recientemente por los gobiernos del área se consideran instancias de integración más amplias. Así, y en el marco de estos acuerdos, se ha planteado una estrategia de integración física-los corredores bioceánicos- que permitirían no sólo que los países del Atlántico puedan salir con su producción por los puertos del Pacífico, sino que facilitaría el traslado de bienes, personas y la prestación de servicios.

            Por otro lado, será necesario tener en cuenta que para mejorar el sistema de relaciones y comunicaciones en la región se deberá mejorar las redes de circulación material, sobre todo las del corredor bioceánico argentino-chileno sur, ya que si bien ofrece muy buenas posibilidades, en las condiciones actuales es imposible lograr una efectiva integración.

            Mientras se sucedían los cambios y transformaciones urbanas y rurales de la zona, la infraestructura de comunicaciones se mantuvo sin alterar. Los fuertes condicionantes físicos naturales y la falta de recursos económicos sólo permitieron el desarrollo de una red de articulación asociada a las formas del terreno. No obstante, éstas pudieron haberse mejorado mediante la incorporación de tecnología. El aumento de las operaciones y transacciones se dio sobre una trama obsoleta.

            Lo dicho muestra que si bien la zona requiere de una solución global que contemple los cambios actuales y las potencialidades futuras, se debe comenzar a tomar algunas decisiones puntuales tendientes a revertir la situación.

            Por un lado se deberá mejorar la infraestructura y adecuarla a las necesidades actuales y futuras y por el otro se deberá colaborar en el desarrollo de las actividades económicas, ya que tanto la primera medida como la segunda, posibilitarán una mayor participación e integración dentro del contexto de la globalización mundial.

            Para que ello sea posible se deberá actuar con medidas correctivas, de apoyo a las actividades motoras o dominantes, reinvirtiendo en nuevas tecnologías y mejorando el sistema de comercialización de los productos zonales. Además de participar en el proceso de exportación, sobre todo si se tiene en cuenta el nuevo rol que se debe jugar dentro del Mercosur.

 


Breve comentario final

 

            Lo dicho muestra que si bien la zona requiere de una solución global que contemple los cambios actuales y las potencialidades futuras, se debe comenzar a tomar algunas decisiones puntuales tendientes a revertir la situación.

            Por un lado se deberá mejorar la infraestructura y adecuarla a las necesidades actuales y futuras y por el otro se deberá colaborar en el desarrollo de las actividades económicas del Alto Valle, ya que tanto la primera medida como la segunda, posibilitarán una mayor participación e integración dentro del contexto de la globalización mundial.

            Para que ello sea posible se deberá actuar con medidas correctivas, de apoyo a las actividades motoras o dominantes, reinvirtiendo en nuevas tecnologías y mejorando el sistema de comercialización de los productos zonales. Además de participar en el proceso de exportación, sobre todo si se tiene en cuenta el nuevo rol que debe jugar dentro del Mercosur.

Por otro lado, globalización, petróleo y política, tres variables que condicionan el devenir histórico regional y que se proyectan de manera fundamental a la entrada del siglo XXI. La interrelación actual posibilita desarrollar una visión distinta pero más cercana a la comprensión de los hechos.

Se puede observar un sistema político complejo y anquilosado donde los partidos mayoritarios y el gobierno de turno ya no controlan plenamente la actividad social, ni mucho menos la actividad económica.

Hasta principios de la década de los noventa, el discurso petrolero estaba manejado por YPF, por los técnicos y en menor medida por los políticos y sindicalistas. Esto (más una globalización todavía no desarrollada plenamente), dio como resultado una marcada carencia de un debate útil y necesario sobre el destino final de los recursos hidrocarburíferos y de sus excedentes. Asimismo, no se ha tenido en cuenta el rol de los nuevos temas de la agenda internacional, sobre todo la cuestión medioambiental y las innovaciones tecnológicas.

Desde mediados de la década de los noventa la globalización afectó hasta los cimientos a la actividad petrolera. La influencia que tuvo se puede percibir a todo nivel, alcanzando en la región dimensiones significativas.

A nivel mundial, el sector energético intenta convertirse en uno de los pilares de la globalización, ya que quiere alcanzar a través de esta actividad importantes niveles de acumulación.

En el ámbito local, sí bien los distintos niveles del poder informal y el poder formal se interrelacionan diariamente con distintos grados de intensidad; se estima que el poder informal tiene cierto predominio sobre el poder formal, producto fundamentalmente, de la necesidad acuciante por cubrir el déficit fiscal.

El espacio geográfico regional sufre los vaivenes de la actividad dominante en el marco del proceso global en el se desarrolla, manifestándose con un mayor número de casos de desigualdad y exclusión social, de deterioro de las actividades económicas y finalmente de deterioro del espacio y la calidad de vida.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA
 

Anguita, J, et al, (1989), Cartas de oferta ambiental para la expansión urbana de la ciudad de Cinco Saltos, Inédito.

Anguita, J, et al, (1999), Las redes de circulación material, su vinculación con la producción de espacio y la gestión ambiental. El caso del Alto Valle de Río Negro y Neuquen – 1960-1995, Inédito.

Anguita Julio. (2000) Informes y apuntes de la cátedra de Teoría y Métodos de la Geografía.

Anguita Julio, et al, (2003) Las redes de circulación material, su vinculación con el proceso de vinculación regional en el MERCOSUR a partir de la puesta en marcha del corredor bioceánico Argentino-chileno Sur. Inédito.

Azpiazu, D, Basualdo, EM, Khavisse, N. El nuevo poder económico en la Argentina de los años 80. Legasa, Buenos Aires, 1986.

Bandieri, Susana. (1988) “Condiciones históricas del asentamiento humano en Neuquén”. Neuquén.

Bijur Peter.  (2000) Globalization and natural gas: a common future. XVI Conferencia Mundial del Petróleo.

Boisier, Sergio (1988). “Las regiones como espacios socialmente construidos”. En Revista de la Cepal Nº35. Agosto. Santiago de Chile.

Cariola Cecilia, Lacabana Miguel (1986). "Circuitos de acumulación: una perspectiva de análisis integral para la planificación regional". En Revista Cuadernos del CENDES. Nº5. Segunda Época. Enero-Abril.

Cariola Cecilia, Lacabana Miguel (1986). "Circuitos de acumulación: una perspectiva de análisis integral para la planificación regional.” En Revista Cuadernos del CENDES. N°5. Segunda Epoca. Enero-Abril.

Coraggio, José L. (1987) “Los complejos territoriales dentro del contexto de los subsistema de producción y circulación”. Ciudad n.2, Quito.

Coraggio, José L. (1987) Los complejos territoriales dentro del contexto de los subsistemas de producción y circulación.Ciudad n.2, Quito.

De Jong, G., (1994) “El minifundio en el Alto Valle del Río Negro. Estrategias de adaptación”, Edit. Univ. Nac. del Comahue, Neuquén.

de Jong, G.M. y otros (1994) El minifundio en el Alto Valle del Río Negro. Estratégias de adaptación. Edit. Universidad Nacional del Comahue.

Dorfman, A. (1959) “La economía de la región norpatagónica y perspectivas para su futuro desarrollo integral”, Buenos aires.

Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, (1960) “Nuestra Fruta”, Boletín Nº 16/17, Cipolletti, Río Negro

INDEC, “Censo Nacional de Población y Viviendas”, años 1960,1970,1980,1991, Buenos Aires

Krugman Paul. (1996) Los ciclos en las ideas dominantes con relación al desarrollo económico. Desarrollo Económico. Vol.36. pp. 715 – 731.

MINISTERIO DE ECONOMÍA OBRAS Y SERVICIOS PÚBLICOS DE LA NACIÓN. SINDI­CATURA DE EMPRESAS PUBLICAS (varios años) “Ferrocarriles Argentinos: Informes de Gestión”. Buenos Aires.

Montagna, A. (1999) Algunas consideraciones sobre impactos ambientales en la actividad petrolera en el ámbito de la provincia del Neuquén, Argentina. III Jornadas de Geógrafos Patagónicos.

Montagna, A., Anguita, J., y Grasso (2002) Algunas consideraciones acerca de las modificaciones territoriales que produce la actividad hidrocarburífera en la región del alto valle a la luz de los recientes cambios económicos-sociales. Jornadas nacionales sobre

La región “un ámbito para la planificación y la acción”. Neuquén, Argentina.

Montagna, A. (2002) Educación Ambiental y su relación con la preservación de los  recursos y el desarrollo sustentable. V Jornadas sobre preservación de agua, aire y suelo. IAPG. Mendoza, Argentina.

Vapnarsky, C., (1983) “Pueblos del Norte de la Patagonia, 1779-1957” , Edit. de La Patagonia, General Roca (Río Negro)

Vapnarsky, C., Pantelides, E., (1987) “La formación de un área metropolitana en la Patagonia. Población y asentamiento en el Alto Valle”, Edit. CEUR, Buenos Aires.

Yanes, l. y Gerber, M. (1988). Crisis de acumulación, regulación estatal y valorización del espacio en la Argentina. Territorio. FFyL, Universidad de Buenos Aires.

 



[1] Profesor Titular  e Investigador del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Argentina

[2] Ayudante de primera del Departamento de Didáctica de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Argentina

 

[3] Se define como “métodos tradicionales” a aquellos que le confieren al Estado una forma política de accionar como factor fundamental, tanto en la soberanía territorial como en la condición económico–social de las relaciones entre él y los habitantes de su territorio.

 


Ponencia presentada en el VI Encuentro Internacional Humboldt. Villa Carlos Paz, Argentina. Setiembre de 2004.