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Asunto:NoticiasdelCeHu 633/09 - Transformaciones socio-territoriales metropolitanas: de los barrios cerrados a las centralidades emergentes en la periferia de Buenos Aires
Fecha:Miercoles, 23 de Septiembre, 2009  02:02:55 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 633/09
 

Transformaciones socio-territoriales metropolitanas:

de los barrios cerrados a las centralidades emergentes

en la periferia de Buenos Aires

 

VIDAL-KOPPMANN, Sonia

DIGEO/CONICET – UNMDP

 

 

Resumen

 

Desde la perspectiva urbanística, una de las transformaciones más profundas acaecida en la región metropolitana de Buenos Aires (RMBA) durante la última década del siglo XX, ha sido el cambio en los patrones de expansión metropolitana como consecuencia de los avatares económicos, políticos y sociales producidos a escala global.

Esta transformación no supone solamente la aparición de nuevos usos del suelo urbano, tales como equipamientos comerciales y centros de amenidades de grandes

proporciones, o conjuntos residenciales cerrados, por citar algunos ejemplos; sino que va más allá, al generar un cambio de referente en la ocupación del territorio.

La mutación operada apunta directamente hacia el concepto de ciudad, abarcando con el mismo no sólo el aspecto formal, sino el conjunto de prácticas cotidianas de la sociedad que la habita. Al mencionar un cambio de referente, estamos aceptando que el modelo de ciudad tradicional asentado sobre la trama edificada continua y organizada en función de un centro principal, ha dado paso a otro, de tipo difuso, con centralidades suburbanas emergentes, donde la movilidad constituye el principal elemento organizador.

La incorporación de importantes fracciones de tierra suburbana (estimada en más de 400 Km²) al territorio metropolitano de Buenos Aires y su atomización en barrios cerrados y clubes de campo ubicados entre los 30 y los 100 kilómetros de distancia de la ciudad-núcleo está marcando una nueva etapa en el proceso de metropolización.

La característica más relevante de estos nuevos territorios es la convivencia de lo antiguo con lo moderno, de lo permanente con lo efímero, de las redes de urbanizaciones privadas con el tejido urbano consolidado, originando situaciones de alta complejidad.

Sin embargo, toda esta mixtura no es exclusiva de la RMBA. En otras áreas metropolitanas (San Pablo, Santiago de Chile) se observa un proceso semejante cuya expresión física es un paisaje de archipiélagos urbanos con fronteras fuertemente definidas, que representan un desafío futuro para la planificación y el desarrollo equitativo de las ciudades.

La dinámica urbana seguida por la expansión de las ciudades metropolitanas, evidencia situaciones que se replican en los tres casos mencionados; y podríamos aventurar, que en otras ciudades de Latinoamérica, nos encontraremos con fenómenos similares que sólo variarán con la incorporación de pautas de identidad locales. Variables en común, tales como la fragmentación del territorio metropolitano, la polarización de la sociedad y su expresión espacial, y la dispersión urbana a lo largo de corredores viales, entre otras pueden encontrarse en los casos de estudio.

Si bien la escala, la estructura político-administrativa, la posición relativa en el sistema global de ciudades, etc., impiden la comparación estricta; es posible apuntar al análisis comparado de los procesos de metropolización recientes.

En este sentido, las investigaciones realizadas por equipos de Chile, Brasil y Argentina, agrupados en la Convocatoria Prosul / CNPq, permiten suponer que está emergiendo una nueva matriz socio-territorial como consecuencia y expresión de los procesos de mercado aplicados al desarrollo urbano. Una apretada síntesis de estas investigaciones intentaremos presentarla en este trabajo para su discusión y debate.

 

Palabras clave: región metropolitana – urbanización privada – nuevas centralidades

 

 

La simbiosis country-autopista-centro comercial

Para entender el fenómeno de las urbanizaciones cerradas y de las nuevas áreas de centralidad excéntricas a las ciudades tradicionales de la periferia metropolitana, es preciso remontarse a la década de los 70 y explicar brevemente la evolución de estos conjuntos.

Si bien el primer antecedente de club de campo se detecta en 1930 con la fundación del Tortugas Country Club en el municipio de Pilar, el comienzo sistemático de la localización de este tipo de conjuntos urbanísticos debe ubicarse hacia principios de los años setenta. Su aparición no es masiva y obedece a la satisfacción de la demanda de un estrato de población medio-alto (empresarios, profesionales, dueños de establecimientos industriales prósperos, etc.).

Anterior a la aparición de los clubes de campo, ya existían desde comienzos del siglo XX (y un poco antes también) las residencias de fin de semana en las afueras de la ciudad de Buenos Aires. La modalidad de residir en la ciudad central y de poseer una segunda residencia para pasar el fin de semana era una práctica común, para los porteños.

Los clubes de campo ofrecieron ventajas con respecto a las casas-quinta: por un lado el equipamiento deportivo (pistas de equitación, canchas de golf, canchas de tennis y otros deportes); y por otro, la posibilidad de mantenimiento permanente de los edificios y las áreas parquizadas. Estos beneficios, unidos a las condiciones de seguridad para las viviendas, atrajeron a potenciales usuarios que podían afrontar mayores costos fijos (pago de expensas, pago de membresías, etc.).

Es de destacar que hasta mediados de 1980, las viviendas de los clubes de campo (o country-clubs) sólo eran usadas en forma temporaria. Las condiciones de accesibilidad y de comunicación no constituían factores alentadores para habitar en municipios alejados y trabajar o estudiar en la ciudad de Buenos Aires. Es conveniente, asimismo, agregar que las viviendas de fin de semana habían sido pensadas en función del tiempo libre y de la práctica deportiva, y no como “fortalezas” para brindar mejores condiciones de seguridad a sus habitantes.

La búsqueda de condiciones de seguridad física en las urbanizaciones cerradas aparece como un fenómeno de mediados de los noventa. Desde comienzos de esa década, se produce una transformación en las características de las urbanizaciones cerradas:

a) Las residencias temporarias de los clubes de campo se convierten en residencias permanentes de algunas familias imposibilitadas de sostener los gastos de dos viviendas.

b) La tipología del “barrio cerrado” comienza a imponerse y llega a ser hegemónica desde 1995 en adelante. Los barrios cerrados están destinados a un espectro de usuarios más amplio que los “countries”, ya que para habitar en ellos no es necesario poseer una membresía ni ser aficionado a algún deporte. El barrio cerrado como producto inmobiliario ofrece una tipología más adaptable en cuanto a localización, dimensiones y equipamiento. Un conjunto de viviendas unifamiliares desarrolladas en una hectárea de superficie, con un cerramiento perimetral y un acceso controlado ya se convierte en barrio privado. Unido a ello, la falta de una legislación urbanística específica para el diseño de estas urbanizaciones, hizo que su crecimiento constituyera el “boom” inmobiliario de los 90.

c) La publicidad de hechos delictivos contra personas y bienes se convierte en un factor favorable para la promoción y venta de urbanizaciones cerradas. Esta amenaza potencial es aprovechada como una excelente oportunidad por los desarrolladores, para destacar las ventajas de habitar en barrios con vigilancia privada permanente.

d) La ampliación y construcción de autopistas y el desarrollo de la tecnología de las comunicaciones impulsa la construcción cada vez más alejada de la ciudad de Buenos Aires, y termina por imponerse un patrón urbano donde el uso intensivo del automóvil se vuelve imprescindible.

e) La aceptación favorable de estas nuevas tipologías de urbanización, lleva a la concepción de proyectos más ambiciosos. Hacia finales del siglo XX se ponen en marcha los desarrollos de ciudades privadas; es decir, conjuntos que agrupan en algunos casos a más de diez barrios privados y cuyas dimensiones superan las mil hectáreas.

En la Tabla 1, se ha intentado reflejar la evolución de las urbanizaciones cerradas en la región metropolitana según la información aportada por el Atlas Ambiental Metropolitano1 y por investigaciones previas. Las cifras permiten constatar la transformación del parque habitacional.

 

Tabla Nº 1 - Evolución de las urbanizaciones cerradas: viviendas edificadas por período

PERÍODO / TIPO

1930 /1969 1970/ 1979 1980 / 1989 1990 / 1999 2000 en adelante

TEMPORARIO 4500 12.000 16.000 36.000 39.000

PERMANENTE 0 Sin información

2.000 25.000 28.000

Fuente: elaboración propia en base a los datos del Atlas Ambiental de Buenos Aires 2004-2006.

 

De la tabla se pueden extraer algunas consideraciones. En primer lugar, se constata el crecimiento del parque habitacional que aumentó más del 100% entre fines de los ochenta y los primeros años del 2000.

En segundo lugar, se observa que las viviendas de uso permanente aumentaron en más de diez veces, a partir de 1989. Esto mostraría la fuerte incidencia de los barrios cerrados con respecto a las demás tipologías.

Finalmente, es interesante destacar que hacia fines de los años 90 más de un 69% de hogares se habían transformado en residencias permanentes. Es un aumento muy significativo, ya que al terminar la década del 80 sólo un 12,5% de las viviendas detentaban esta categoría.

Haciendo un cálculo aproximado sobre la cantidad de viviendas edificadas de carácter permanente, se puede estimar que la población que reside en la actualidad en los suburbios cerrados es de alrededor de 140.000 habitantes.

Una de las consecuencias de la explosión inmobiliaria de los 90, ha sido la sobre-oferta de viviendas y loteos, dado que en la actualidad la mayoría de los complejos residenciales no se encuentran edificados ni vendidos en su totalidad.

El movimiento de población hacia estas urbanizaciones entre los dos últimos períodos censales (1991 – 2001) representa el 1% aproximadamente del total de la población metropolitana (Diario La Nación, 6/2/ 2005).

En general, el lugar de origen de los nuevos habitantes de los suburbios cerrados se ubicaría en los partidos del conurbano (especialmente, primera corona) y en la Ciudad de Buenos Aires. Este dato surge de entrevistas realizadas a agentes inmobiliarios.

“Cuando mucha gente advirtió que con valores similares a los de San Isidro o Martínez podía acceder a un country, y contar con más verde, deportes y servicios equivalentes en educación, comenzó la migración. Sólo a partir de entonces las urbanizaciones se convirtieron en una opción concreta de vivienda permanente” (Haydée Bargueño, de la firma homónima, abril de 2005).

“Hoy las posibilidades que tiene una familia de mudarse de un departamento en la Capital a una casa en un country o barrio cerrado son muchas y, obviamente dependerá de la cantidad de dinero de que se disponga. Pero hablando a grandes rasgos, podemos decir que una persona que vive en un departamento de dos o tres ambientes chicos, en una zona como Palermo o Barrio Norte, bien puede aspirar a una casa con un pequeño jardín dentro de un barrio cerrado. En síntesis, salir de la Capital es una buena alternativa y no es una idea descabellada, ya que vivir en las zonas de countries es muchísimo más barato que hacerlo en la Capital” (Hernán Mieres, de Mieres Propiedades, entrevista para La Nación, 25/11/2006).

“Los countries y barrios privados se mostraron como una seria propuesta inmobiliaria, con valores acomodados para una mejor calidad de vida. El resultado fue una fuerte migración de pobladores desde la Capital y el primer cordón deliran Buenos Aires hacia las zonas de Pilar, Malvinas Argentinas y Escobar, en el caso de la zona norte; Moreno, Gral. Rodríguez y Luján, en el Oeste y Esteban Echeverría y Cañuelas, en el sur” (Diario La Nación, Suplemento de Countries, 30/4/ 2005).

Una posible consecuencia de la emigración de población a los suburbios podría explicar la pérdida de habitantes de Buenos Aires y algunos de sus municipios vecinos.

Analizando los datos censales, se advierte que la Ciudad de Buenos Aires como los partidos lindantes con ella, perdieron población; mientras que los partidos de la segunda y tercera corona registraron aumentos superiores al 50% (Tabla N° 2)

 

Tabla Nº 2 - Crecimiento de la región metropolitana entre 1991 y 2001

PARTIDO CABECERA

% CRECIM. POBLAC.

URB. PRIVADAS OBSERVAC.

1ª corona

Avellaneda Avellaneda -4,45 0

General San Martín General San Martín -0,41 0

Hurlingham Hurlingham 2,87 1

Ituzaingó Ituzaingó 10,86 5

La Matanza San Justo 11,94 1

Lanús Lanús -3,43 0

Lomas de Zamora Lomas de Zamora 2,85 0

Morón Morón -7,54 0

San Fernando San Fernando 4,5 10

San Isidro San Isidro -1,94 24

Tres de Febrero Caseros -3,95 0

Vicente López Olivos -5,42 0

2ª corona

Almirante Brown Adrogué 14,42 0

Berazategui Berazategui 17,85 8 2 pueblos priv.

Esteban Echeverría Monte Grande 23,79 15 1 pueblo priv.

Ezeiza José María Ezeiza 59,26 14

Florencio Varela Florencio Varela 37,5 0

José C. Paz José C. Paz 23,08 2

Malvinas Argentinas Malvinas Argentinas 21,5 5

Merlo Merlo 20,17 1

Moreno Moreno 32,96 11

Presidente Perón Guernica 47,03 3

Quilmes Quilmes 1,46 1

San Miguel San Miguel 19,01 15

Tigre Tigre 16,03 57 2 pueblos priv.

3ª corona

Cañuelas Cañuelas 33,26 8

Escobar Belén de Escobar 41,58 41

General Rodríguez General Rodríguez 52,79 10 1 pueblo priv.

Marcos Paz Marcos Paz 56,76 1

Pilar Pilar 67,43 114 3 pueblos priv.

San Vicente San Vicente 31,25 3

Ciudad de Bs. Aires -7,6

Fuente: elaboración propia sobre la base de datos del INDEC

 

Los barrios cerrados ubicados en la primera corona presentan como característica común la escasa superficie en la que se desarrollan, ya que en su mayoría se han insertado dentro de áreas urbanas consolidadas en las que difícilmente se encuentran grandes fracciones para urbanizar. En San Isidro, la mayoría de los mismos han sido proyectados en una hectárea (y en algunos casos en terrenos de menor superficie) llegando hasta cuatro; con la excepción del club náutico que ocupa 20 hectáreas.

Es distinto el caso de los partidos de San Fernando e Ituzaingó que al estar más alejados de la Capital Federal y no poseer una trama urbana demasiado compacta, todavía pueden ofrecer extensiones de tierra interesantes para los desarrolladores. En Ituzaingó, por ejemplo, las urbanizaciones van desde las 2 hasta las 36 hectáreas; sobresaliendo el countryclub Pingüinos con una superficie de 260 hectáreas. Algo similar sucede en el partido de San Fernando, donde el mega-emprendimiento Buena Vista ocupa 120 hectáreas.

Los datos mostrados en la tabla precedente, llevan a comprender por qué se estima que en el crecimiento de los partidos periféricos las urbanizaciones privadas jugaron un papel de importancia.

En la Dirección Provincial de Estadísticas se atribuyó el crecimiento del conurbano al establecimiento, durante la década mencionada de 366 urbanizaciones2, basándose en los datos de un relevamiento catastral, que demostró que fueron habilitados 288 barrios cerrados, 38 clubes de chacras; 8 mega-emprendimientos y alrededor de 35 clubes de campo.

No obstante, en algunos partidos, el crecimiento puede ser explicado por las migraciones de los sectores de ingresos medio-altos; pero también por los sectores de menor renta. La posibilidad de emplearse en la construcción de los nuevos emprendimientos y/o de desempeñar tareas de mantenimiento y servicios justifica la atracción de población hacia los municipios con mayor dinámica inmobiliaria.

Por otra parte, en el período intercensal 1991 – 2001 la ciudad metropolitana decreció en promedio el 7,6%., aunque este porcentaje desagregado por barrios muestra situaciones diferentes. Palermo, Recoleta, Belgrano, Caballito y Balvanera perdieron población, mientras que Nueva Pompeya, Villa Soldati y Lugano crecieron (Secretaría de Desarrollo Social, GCBA, 2003), según aparece consignado en la Tabla Nº 3.

 

Tabla Nº 3 - Evolución de la población en la ciudad de Buenos Aires

BARRIO POBL.1991 POBL.2001 PORCENTAJE OBSERVAC.

Recoleta 198.647 160.978 - 18,96 Zona norte

Palermo 256.927 225.022 - 12,41 Zona norte

Balvanera 151.302 136.980 - 9,46 Zona centro

Belgrano 140.090 126.303 - 9,09 Zona norte

Caballito 183.740 170.131 - 7,40 Zona centro

N. Pompeya 53.407 63.797 19,45 Zona sur

Villa Lugano 100.866 107.322 6,40 Zona sur

Soldati 35.400 39.805 12,44 Zona sur

Fuente: elaboración propia con información proporcionada por INDEC, 2006

 

El decrecimiento de las zonas norte y centro podría explicarse por un proceso migratorio hacia la periferia, coincidiendo con el comentario que transcribimos:

“Cada vez una mayor parte de la ciudad funciona como centro de operaciones, trabajo, trámites y estudios de una periferia más amplia conformada por la aglomeración del Gran Buenos Aires. Cada vez hay menos gente que reside en la ciudad, aunque pasa la mayor parte del día en ella” (Opinión del investigador César Vapñarsky del Centro de Estudios Urbanos y Regionales, para el Diario La Nación, 6/10/2002)

La medición de la cantidad de viajes y de pasajeros transportados a diario en la región metropolitana corroboraría este supuesto. En el informe sobre el transporte automotor que forma parte del Atlas Ambiental Metropolitano, se señala que en el área de referencia la cantidad de líneas de transporte provinciales y comunales asciende a 164, operan en la región 100 empresas, el número de buses es de 5800 y la cantidad de pasajeros transportados anualmente asciende a 400 millones (Vicente, 2006)

Sin embargo, la mayor presencia de población permanente en los municipios alejados de la ciudad de Buenos Aires forma parte de la potencial demanda de nuevos servicios próximos a las zonas de residencia.

Los desarrolladores coinciden, según entrevistas realizadas, que los nuevos usuarios con buen poder adquisitivo han sido un factor de importancia para la construcción de centros comerciales, de amenidades y servicios, y para el emplazamiento de complejos de oficinas y sedes administrativas de empresas en la periferia metropolitana. En ruedas de trabajo de emprendedores y agentes inmobiliarios se ha afirmado que luego de la exitosa expansión de las urbanizaciones privadas “ahora es tiempo de pensar en construir ciudad”.3

 

Nuevas centralidades periféricas

Las nuevas áreas de centralidad pueden ser definidas como referencias simbólicas, espaciales y funcionales de la estructura urbana, caracterizadas por una compleja dinámica apoyada en las actividades comerciales concentradas y combinadas en diferentes proporciones con actividades burocráticas, recreativas, culturales, etc. (Schelotto, 2004).

Si bien un área de centralidad es concebible como un nodo concentrador de actividades terciarias, especialmente comerciales, no siempre su ubicación espacial obedece a una forma única.

De hecho, guiándonos por los ejemplos localizados en diferentes ciudades latinoamericanas, podemos reconocer: nuevas centralidades dentro de un tejido urbano

consolidado; o bien, en zonas periurbanas de urbanización dispersa.

En la región metropolitana de Buenos Aires encontramos una variedad de situaciones que van desde el subcentro emplazado en la ciudad de Buenos Aires hasta la nueva área central de una ciudad privada en la periferia (Vidal-Koppmann, 2006.26).

Por un lado, aparece la transformación al interior de la ciudad central incorporando en su trama los “artefactos de la globalización” (De Mattos, 2004:44), nuevos sectores urbanos (Puerto Madero) y reciclado de edificios históricos con cambio de función (el Mercado de Abasto, el patio de Bullrich, las Galerías Pacífico, etc.) constituyendo una oferta alternativa de paseos urbanos.

Por otro, surgen nodos en barrios alejados de la city porteña (Devoto, Villa del Parque, Caballito), pero como en el caso anterior dentro de una trama urbana compacta. Al igual que en el caso anterior la comunidad los ha integrado a sus prácticas de consumo y recreación.

Y finalmente, emergen nuevos nodos de actividad en la periferia asociados a una urbanización insular de baja densidad derivada del modelo de uso intensivo del automóvil particular. Esta situación comienza a competir con las áreas centrales de los municipios periféricos, que en muchos casos evidencian signos de degradación urbana y de obsolescencia.

Pilar, Tigre, Ezeiza y Moreno son algunos de los partidos4 donde puede verificarse esta transformación.

 

Figura 1 - Nuevas centralidades en la RMBA

Fuente: Centro de Información Metropolitana (FADU/UBA), P. Dietrich, 2007.

 

Analizando la Figura 1 se advierte que en la ciudad principal los grandes centros comerciales, muchas veces vecinos a edificios de multicines o los denominados “home centers”, se han insertado en el tejido urbano consolidado, y las prácticas sociales cotidianas los han asimilado como un nuevo espacio “público”, altamente frecuentado durante los días hábiles y en los fines de semana como parte de la actividad recreativa.

Asimismo, muchos de ellos conforman un segmento de la oferta turística de los hoteles para los visitantes del interior y del exterior del país.

Algo similar sucede en la primera corona de partidos de la conurbación. En general, hipermercados y shoppings centers se encuentran fusionados en un mismo predio, casi siempre alejado del casco histórico de la ciudad cabecera, complementando el abanico de alternativas de consumo y/o recreación, pero en este caso, es una oferta destinada a los residentes. Es de notar que el acceso a estas áreas de centralidad se puede lograr mediante medios de transporte público y/o privado (taxis, remises)

Esta situación no es sólo característica en nuestro país. En otras grandes metrópolis se verifican procesos similares. Las investigaciones de Duhau y Giglia para el distrito Federal de México dan cuenta de que “durante los fines de semana la visita en familia al supermercado, además de estar destinada a la compra de algunos productos, es asumida como un paseo” (Duhau y Giglia, 2007:85).

A lo que podemos agregar que en nuestro medio, la asociación del shopping center con el supermercado, se ha convertido en uno de los paseos de rutina de importantes sectores de clase media. Después de las compras para el abastecimiento semanal, las familias recorren el mall aunque no exista la intención de comprar algo específico, y a lo sumo realizan algún consumo en los locales de comidas rápidas o en los cafés.

La información aportada por la Tabla N° 4 permite verificar esta condición en las áreas de centralidad. Por un lado, puede observarse que los flujos de visitantes por mes que en algunos de ellos llegan al millón de personas y en otros superan los 2.000.000, dan cuenta de su importancia como lugar de concentración de actividades: y por otro, la reiteración de rubros semejantes en materia de comercio y servicios está indicando una nueva modalidad en la implantación de usos del suelo urbano, que responde a las nuevas prácticas de consumo.

Por último, también en esta tabla se evidencia la preferencia en la localización. La mayoría de las grandes superficies comerciales están ubicadas en la zona norte de la ciudad y en los corredores norte y noroeste de la región. Con lo cual la multiplicación de estos espacios semi-públicos también permitiría inferir indirectamente su respuesta a la demanda de los sectores medios y medio-altos residentes en las zonas mencionadas.

El estudio de casos llevado acabo en investigaciones precedentes ha demostrado que las nuevas centralidades se fueron configurando en torno a las zonas con mayor localización de emprendimientos privados, Como ejemplos pueden señalarse los centros de comercio y servicios denominados “Km 50” y “Km 42”, en el municipio de Pilar y los Paseos Comerciales “Nordelta” y “Villanueva”, ubicados en dos ciudades privadas del municipio de Tigre.

 

Tabla N° 4 - Nuevas centralidades en la Ciudad de Buenos Aires y su región metropolitana

La localización de los nodos de actividades comerciales en la segunda y la tercera corona se separa definitivamente de las áreas urbanas. Volviendo nuevamente sobre la Figura 1, se aprecia que la ubicación de estas áreas de nueva centralidad se encuentra en relación directa con el trazado de las autopistas metropolitanas. Esta situación incide de manera directa sobre las condiciones de accesibilidad para el conjunto de la población.

En efecto, a medida que nos alejamos de la ciudad de Buenos Aires, el transporte público es cada vez más escaso e ineficiente. La población de menores recursos de la segunda y tercera corona de la región resulta ser la más afectada por la falta de movilidad física, ya que en su mayoría no dispone de un medio de traslado individual propio, más allá de un ciclomotor o una bicicleta. En consecuencia, la autopista en lugar de ser un canal de conexión para acceder a estas áreas de consumo y recreación se transforma en una barrera. Las dificultades de accesibilidad constituyen un factor de profundización de la exclusión de los sectores socio-económicos menos pudientes.

Las áreas de centralidad fuera de las ciudades y cerca de las autopistas parecerían destinadas sólo a las franjas de población que utilizan el automóvil individual como medio de transporte. De una forma sutil, el ordenamiento territorial de estas nuevas formas arquitectónicas está reforzando una situación de fragmentación social, iniciada por la localización de las urbanizaciones privadas.

En este sentido, se advierte una relación directa entre los barrios cerrados localizados en zonas semi-rurales y las nuevas centralidades conformadas por las grandes superficies comerciales. En los ejemplos de Pilar y de Tigre, en la subregión norte del AMBA, los desarrolladores y agentes inmobiliarios han señalado que las actividades comerciales siguieron la instalación de los estratos de población media-alta en las urbanizaciones privadas.

La visión de los desarrolladores es coincidente con la de los funcionarios del área de Planeamiento de diferentes municipios que en ruedas de trabajo han afirmado que el “fenómeno country” sirvió para atraer a otras actividades asociadas con la “modernización y el progreso”.

Este entusiasmo por parte de los actores públicos en los aspectos positivos de la expansión urbana, no ha permitido tomar cabal conciencia de las consecuencias de la fragmentación territorial y de la segregación social que va aumentando con la privatización de los espacios públicos.

Como resumen de la totalidad de los ejemplos de nuevas centralidades localizadas en la región metropolitana, hemos elaborado la Tabla N° 5. En la misma intentamos mostrar una diferenciación de dichos nodos, que ha surgido del relevamiento in situ. La localización dentro de la ciudad o fuera de ella, la concentración de diferentes actividades, y su caracterización como espacios públicos o semi-públicos, permiten establecer diferentes tipologías en las centralidades emergentes.

 

Tabla N° 5 - Tipologías de las nuevas centralidades

LOCALIZACIÓN

intra-urbana: ciudades tradicionales, ciudades

privadas

extra-urbana: polos administrativos y/o

comerciales

USO DEL SUELO PREDOMINANTE

comercial: shopping center, hipermercado, home

center, etc.

servicios: administrativos, culturales, educativos,

otros.

recreativo: multicines, amenidades, otros.

usos mixtos

CONDICIÓN URBANÍSTICA

espacios públicos

espacios semi-públicos

Fuente: elaboración propia

 

Considerando la segunda y tercera coronas de la RMBA, los desarrollos más consolidados son las concentraciones de edificios de grandes superficies en la periferia de las ciudades y en localizaciones próximas a los corredores rápidos de transporte. La autopista Panamericana en sus ramales hacia los distritos de Pilar y Escobar, en la subregión noroeste es la que hasta el presente ha concentrado la mayor cantidad de inversiones, y en consecuencia presenta incipientes áreas de nueva centralidad rodeadas por zonas de edificación dispersa.

 

A modo de conclusión

El problema que plantea la extensión de la estructura metropolitana superponiendo territorios urbanos continuos con una red articulada sobre la base de nodos de centralidad, tejido residencial abierto y autopistas, es el de compatibilizar esta “multiterritorialidad”5 (Haesbaert, 2004:54).

Es indudable que en la trama urbana, la movilidad y el transporte juegan un rol esencial como conectores. Sin embargo, el transporte público que a través de los canales podría constituir un flujo articulador es casi inexistente. La conexión entre los megaemprendimientos y el resto de la región es posible mediante el uso de medios particulares. Los emprendimientos privados de mayor envergadura y grado de consolidación poseen su propio sistema de transfers, y nuevas modalidades de transporte privado semi-público, tales como remises y charters han encontrado un “nicho de oportunidad” frente a la demanda creciente (Kralich, 1999)

Podría afirmarse que la movilidad urbana y la accesibilidad de la población a los equipamientos y servicios es uno de los temas no resueltos poder lograr una adecuada articulación de las zonas periféricas. Los servicios públicos de transporte son escasos debido la baja rentabilidad económica y a la falta de una planificación integrada con los usos del suelo.

En el resto de los servicios (recolección de residuos, seguridad) y de las redes de infraestructuras básicas (gas, agua corriente, desagües, etc.) tampoco existe la integración con la trama urbana; ya que, por un lado, las nuevas urbanizaciones y emprendimientos cuentan con sistemas privados propios, y los núcleos urbanos tradicionales dependen de la gestión pública local. Por lo tanto, es evidente una fragmentación entre los sistemas públicos y privados que afecta las condiciones de articulación entre los nuevos desarrollos suburbanos y el tejido urbano pre-existente.

Otro punto que habría que repensar en función de la búsqueda de integración entre los múltiples fragmentos de ciudad, es el de los denominados “centros cívico-comerciales” (áreas centrales internas de las ciudades privadas) emplazados en los mega-emprendimientos.

Nordelta, Villa Nueva, Estancias del Pilar y otros conjuntos urbanos similares han concretado el diseño de un área comercial y de servicios dentro de la planificación de los barrios residenciales cerrados. En todos estos ejemplos, los desarrolladores se han esforzado en destacar que constituyen espacios públicos abiertos a toda la comunidad, no sólo a los residentes de los barrios privados.

No obstante, las características de los comercios y la frecuencia de utilización permiten deducir que forman parte de una ambientación local para los residentes de esas ciudades y eventualmente, en los fines de semana o feriados pueden ser parte de un posible circuito de visitantes de los alrededores, más por curiosidad o recreación que por alguna necesidad específica.

Las comunicaciones mediadas por el automóvil particular y las distancias entre localidades no conducen a un recorrido dentro de las prácticas urbanas cotidianas. Podrían ser un elemento aglutinador de la comunidad local (countristas); pero no un componente articulado funcionalmente con la trama urbana tradicional.

Por otra parte, en los ejemplos estudiados es más evidente la función comercial que la cívica, en todo caso la denominación “social” sería más ajustada a la naturaleza de los mismos. En las ciudades privadas se ha buscado replicar el área central mediante la localización de usos del suelo destinados al comercio y/o servicios. En todos los casos que hemos estudiado, los espacios públicos abiertos son controlados por dispositivos electrónicos y/o personal de seguridad privada y ofrecen una escasa variedad de actividades (predominando las de consumo). Su estructura y funcionalidad se acerca más a un “shopping a cielo abierto” que al centro de una ciudad tradicional.

Las densidades, la dispersión de los conjuntos residenciales, la privacidad de lo público, van estructurando un tejido híbrido que intenta parecerse a una ciudad, se

autodenomina de esta manera y se pretende legitimar por medio de reglamentos de edificación, de zonificación y de convivencia. En tanto que para poder recrear un ambiente con mayor diversidad, se permite la instalación de estudios, talleres de arte, locales comerciales y algún que otro condominio de oficinas, con el argumento de que todos estos usos constituirán una fuerza centrípeta para atraer a los habitantes de otras localidades.

Los proyectos en marcha evidencian que mediante un zonning totalmente controlado, se están disminuyendo las situaciones de incertidumbre y de riesgo propias de la variada naturaleza de las ciudades. Para lograr este cometido, el control comienza en los tramos de acceso desde la autopista con cámaras de video de circuito cerrado y seguridad privada, protegiendo de esta forma la llegada hasta el portal de entrada en cada una de las ciudades.

Luego, el perímetro cercado de todos los barrios es otro mecanismo que lo refuerza.

En lo que respecta a los equipamientos (cines, comercios minoristas, locales gastronómicos, etc.) no resulta evidente que hayan sido proyectados como complementarios de lo que puede encontrarse en la ciudad abierta. Su localización ha sido pensada en función de las demandas de los residentes de los barrios cerrados, para animar la vida cotidiana de estas urbanizaciones.

Algo semejante ha sucedido con la localización de grandes superficies comerciales fuera del tejido urbanizado y en relación directa con las autopistas metropolitanas. De acuerdo con la opinión de los desarrolladores, los equipamientos de abastecimiento y de amenidades responden a las necesidades de los nuevos pobladores radicados en forma permanente en las urbanizaciones cerradas.

En consecuencia, hay que destacar que la privatización de la ciudad no sólo abarca la función residencial; paulatinamente, se van cerrando otras actividades con sus

correspondientes espacios adaptados (espacios de recreación, de consumo, culturales, etc.) y la ciudad como espacio público, se va diluyendo y degradando.

El análisis de diferentes casos de estudio (municipios de la segunda y tercera corona metropolitana) permitió comprobar que los “elementos fijos”6 portadores de la imagen de modernidad (cadenas de importantes hipermercados, complejos de cines, centros comerciales, etc.) no se localizaron en las respectivas áreas centrales de las ciudades, sino fuera de ellas, creando un nuevo nodo hacia donde convergen flujos de personas, bienes, información, etc.

Estos espacios no pueden ser rigurosamente definidos “espacios públicos”, sin embargo, parecería que van reemplazando a los “elementos fijos tradicionales”: la plaza, la calle peatonal comercial, las áreas verdes para recreación, etc. Mientras que la noción de espacio público va quedando relegada a aquellos elementos que permiten la conectividad entre los nuevos nodos de actividad (básicamente, redes de circulación).

En resumen, nos encontramos frente a una mutación de la periferia urbana caracterizada por la superposición de lógicas de suburbanización diferentes que se corresponden con etapas socio-económicas perfectamente determinadas, tanto por su historicidad como por su especialidad. En esta nueva forma de expansión de los suburbios metropolitanos sobresale la concentración de inversiones privadas de manera puntual, en determinadas áreas y el acompañamiento de las mismas mediante la inversión pública en infraestructuras, priorizando este crecimiento planificado por el mercado, y descuidando, al mismo tiempo, la gestión y la planificación urbana de los centros tradicionales.

 

 

Referencias bibliográficas

 

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Santa Cruz do Sul: EDUNISC.

Suplemento Countries de los diarios:

La Nación (Argentina)

Clarín (Argentina)

 

Notas

1 Publicación on-line del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

2 El número de urbanizaciones provisto por esta Dirección varía con respecto a las cifras relevadas en otras fuentes. Ello se debe a que muchos proyectos no han sido debidamente registrados

3 La frase pronunciada por un empresario del Grupo Nordelta se refiere a la necesidad de construir equipamientos complementarios para las nuevas urbanizaciones residenciales. V Jornadas de Desarrollos Suburbanos, Buenos Aires 2006.

4 Partido es la denominación político-administrativa que reciben los distritos de la provincia de Buenos Aires y cuyos límites coinciden con los límites municipales.

5 El concepto de multiterritorialidad enunciado por R. Haesbaert designa un área donde se superponen diferentes sistemas de organización del territorio.

6 Expresión utilizada por Milton Santos para designar los espacios físicos destinados a las actividades humanas.


Ponencia presentada en “La geografía ante la diversidad socio - espacial contemporánea” - 2º Congreso de Geografía de las Universidades Nacionales. Santa Rosa, La Pampa - Argentina. 15 al 18 de setiembre de 2009.






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