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Asunto:NoticiasdelCeHu 627/09 - ¿Qué significan los hidrocarburos para los argentinos?
Fecha:Domingo, 20 de Septiembre, 2009  20:25:23 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 627/09

¿Qué significan los hidrocarburos para los argentinos?

Una matriz energética vulnerable

CACACE, Graciela;

MORINA, Osvaldo

División Geografía, Departamento de Ciencias Sociales, UNLu

 

Resumen:

La primera década del siglo XXI encuentra a la Argentina sumida en una seria y compleja problemática energética que impacta directamente en el desarrollo del país y en la pérdida de autonomía respecto de la energía. Una crisis que evidencia años de políticas energéticas “erróneas” (de entrega del patrimonio) y con falta de visión estratégica. Los hidrocarburos representan para los argentinos la posibilidad de obtener energía a un precio razonable. Para modificar esta situación, resulta imprescindible otorgar al petróleo y al gas el carácter de bienes estratégicos, recuperar la propiedad y disposición de las riquezas hidrocaburíferas para la Nación y la totalidad de la renta para volcarla al desarrollo de una infraestructura que permita diversificar la matriz energética y evitar la dependencia extranjera.

Este trabajo permite un acercamiento a la comprensión de las relaciones sociales que dan lugar a la generación y acumulación de excedentes en el sistema capitalista.

La resolución de la crisis energética tanto en términos coyunturales como de mediano y largo plazo, es uno de los grandes desafíos que enfrentan los argentinos para poder alcanzar un modelo de desarrollo con inclusión social.

El trabajo tiene como objetivo realizar un aporte al conocimiento geográfico a través del análisis explicativo-interpretativo de la realidad energética argentina desde la reestructuración económica operada en el país desde 1989 hasta la actualidad.

Esta investigación socioeconómica e histórica es documental pues se trabajó especialmente con información secundaria, es decir que se utilizaron diversas técnicas cualitativas que permitieron la sistematización bibliográfica y hemerográfica de diferentes fuentes, informes y bases de datos estadísticas de universidades nacionales y de institutos de estudios específicos.

Palabras claves: matriz energética – hidrocarburos – energías renovables y alternativas- crisis energética- modelo privatizador

 

1. Introducción

La primera década del siglo XXI encuentra a la Argentina sumida en una seria y compleja problemática energética que impacta directamente en el desarrollo del país y en la pérdida de autonomía respecto de la energía. La energía no es sólo una cuestión técnica, sino fundamentalmente política, económica, social y ambiental. La resolución de la crisis energética, tanto en términos coyunturales como de mediano y largo plazo, es uno de los grandes desafíos que enfrentan los argentinos para poder alcanzar un modelo de desarrollo con inclusión social.

 

2. La matriz energética argentina

El 90 % de la energía que se produce y consume en Argentina proviene del gas natural y del petróleo (ver gráfico 1). El petróleo es la fuente energética más utilizada en el país aunque en los últimos años aumentó de manera considerable el uso del gas natural. En el caso particular de la energía eléctrica, el 60% está abastecido por centrales termoeléctricas que en su mayoría utilizan gas natural, gasoil y fuel–oil, el 31 % por centrales hidroeléctricas y el 9 % por centrales núcleo eléctricas. El 90 % del consumo de energía corresponde al sector residencial – comercial, al transporte y a la industria (ver cuadro 2).

La dependencia casi total de los hidrocarburos pone en evidencia la necesidad de diversificar las fuentes de energía en Argentina ya que la matriz energética es claramente vulnerable, sobre todo desde la década del 90.

Los hidrocarburos representan la solución principal a las necesidades energéticas de la humanidad y son la base de casi todo lo que se utiliza en la vida moderna. Los Estados Unidos presentan una matriz altamente dependiente de los combustibles fósiles al igual que países en desarrollo como Venezuela y México (ver cuadro 1). En alguna medida, todos dependemos, consumimos y vivimos de y entre petróleo.

En el período 2002-2007, en nuestro país, luego de una traumática salida del Plan de Convertibilidad, se fue instalando un modelo productivo de crecimiento de las exportaciones con cierta expansión de la demanda interna. Este esquema (“neodesarrollista”), se desaceleró desde la segunda mitad del 2008 por la recesión mundial producto de la llamada “crisis económica global”.

Según el INDEC, la generación de energía eléctrica creció en el 2007 apenas un 1% más que durante 2006 cuando había crecido un 7,3%, una proporción más cercana a las necesidades de una economía que se expandía a tasas superiores al 8%. Sin embargo, en el mismo período (2006- 2007), la demanda de energía eléctrica aumentó un 6,6%

El crecimiento económico fue acompañado por un lógico aumento de la demanda energética interna. Pero la oferta energética existente (alrededor de 18 mil MW) apenas puede satisfacer la demanda de consumo de electricidad y se coloca en su límite frente a aumentos de demandas estacionales causadas por el frío invernal y/o el calor estival, o frente a problemas técnicos. Estas situaciones límites obligaron a aplicar ciertas restricciones energéticas como cortes programados de energía para la industria y para usuarios residenciales desde el 2006, importación de electricidad desde países vecinos1 y aumentos de tarifas para los mayores consumidores residenciales.

Durante 2007 también fue bajo el incremento en la producción de naftas, apenas 1,2% respecto de 2006, y directamente una baja del 1,3% respecto de 2005. La menor producción se produjo cuando la demanda subió notablemente sobre todo por la mayor actividad económica y el récord, en 2007, de las ventas de autos nuevos y usados. Este hecho determinó problemas de abastecimiento de combustibles en varios puntos del país y la necesidad de favorecer el consumo de GNC como combustible para el transporte. También cayó, en 2007, la producción de otros combustibles y derivados del petróleo, como el gas licuado de petróleo, el propano, el butano, el querosén y el dieseloil.

Estos datos estadísticos demuestran que el mayor problema actual reside en la incapacidad del modelo energético vigente para responder adecuadamente a los requerimientos de un crecimiento muy dinámico, a pesar de la desaceleración económica de 2008 – 2009.

3. El modelo privatizador y la crisis energética argentina La situación de crisis está directamente relacionada con el modelo energético implementado en la Argentina. El mismo es producto de las reformas de mercado y de la reestructuración del Estado2 concretadas en la Argentina desde 1989 y aún vigentes en la primera década del siglo XXI. La imposición del sistema de poder neoliberal en la Argentina significó la utilización de los gobiernos para privatizar y para generar nuevas oportunidades de negocios a los grandes capitalistas. Desde ese momento se evidencia una “acumulación flexible" (Harvey, 1998) en la que el capital financiero asume el papel que antes se le había asignado al Estado. Los Estados son, pues, reemplazados por corporaciones trasnacionales que controlan los excedentes a escala mundial (de Jong, 2001). La consecuencia de la aplicación de este modelo es la pérdida de derechos sobre los dominios privatizados, ejemplo de lo que D. Harvey llama "acumulación por desposesión” (Harvey, 1998; 2004).

Desde el descubrimiento de petróleo en el país en 1907 y hasta la década del ’90, se consideró al petróleo como un bien estratégico. La actividad petrolera se desarrollaba bajo el sistema estatal. La única empresa integrada verticalmente era YPF, que abarcaba todos los eslabones de la cadena petrolera. Durante varias décadas del siglo pasado, la Argentina era tomada como modelo energético soberano y racional.

Ante la necesidad de "eficiencia" y "competitividad", el Poder Ejecutivo dictó en octubre de 1992 la Ley 24.145 de federalización de los hidrocarburos y de privatización definitiva de la petrolera estatal, creando YPFSA. El proceso se completó en junio de 1999, cuando Repsol se quedó con el 99% del capital de YPFSA; el 1% restante pertenece a diversos pequeños accionistas, dentro de los que se cuenta el Estado nacional con la acción de oro3, es decir mil acciones equivalentes al 0,02%. Desde ese momento se modificó sustancialmente el mercado de hidrocarburos en Argentina ya que Repsol-YPF pasó a ser la empresa más importante del sector con un perfil tendiente a lograr la mayor rentabilidad. Hoy es la única empresa totalmente integrada ya que participa en todos los eslabones de la cadena productiva.

Con la desregulación del mercado petrolero, las facultades del Estado nacional en cuanto a fijación de precios y destino de la producción desaparecieron, los contratos se convirtieron en concesiones a empresas privadas con derecho a la libre disponibilidad del crudo. Se produjo un profundo cambio en la participación y el poder de decisión de los actores económicos sobre la apropiación y manejo de los recursos, en los distintos eslabones del circuito petrolero. La acumulación de excedentes se hizo sobre la base de la desigualdad (Santos, 1990) y de la desregulación laboral .

En la Argentina se evidencia la “desterritorialización del capital” (de Mattos, C, 1989) pues las estrategias empresariales están por encima de los intereses del país y de las ataduras territoriales. Las privatizaciones significaron una extraordinaria transferencia de riquezas (excedentes) y de poder a empresas multinacionales fortaleciendo la desterritorialización.

Todas las áreas concesionadas pasaron a manos de las provincias productoras y se entregó a las empresas privadas la totalidad de las áreas marginales y centrales por el lapso de 25 años, muchas de las cuales, antes de sus vencimientos fueron renovadas por 25 años más.

Repsol-YPF es aún el mayor productor y comercializador de hidrocarburos de la Argentina, una de las mayores firmas exportadoras y la principal contribuyente al fisco.

En diciembre de 2007, Repsol puso a la venta el 25 % de las acciones de su filial argentina.

La salida responde a una decisión tomada por el grupo español de cambiar el paquete accionario con el ingreso del grupo Petersen, de la familia Eskenazi, como nuevo socio minoritario. Se trata de una operación en la que se incorpora una empresa financiera privada argentina. Bajo la falacia de la “argentinización” el Gobierno libera a Repsol de sus incumplidos compromisos de inversión respondiendo a la intención de integrar a la empresa un grupo fuertemente relacionado con el gobierno nacional, con lo que la empresa Repsol-YPF podrá lograr con mayor facilidad el aval del Estado argentino para múltiples operaciones de bolsa, endeudamiento e inversiones.

Los precios del petróleo, que en el primer semestre del año 2008 superaron los 145 dólares el barril y a mediados de 2009 están rondando los 50 dólares, tienen al Estado nacional como socio, a través de las retenciones a la exportación de crudo. El escenario también favorece a las provincias que, en teoría, recaudan el 12% de las regalías petroleras4. Pero las recaudaciones operadas desde los años 90 pueden transformarse en un grave problema a mediano y cercano plazo: al actual ritmo de exportación la Argentina dejaría de autoabastecerse en pocos años. Algunas predicciones aseguran que desde el 2010 se comenzará a importar hidrocarburos. El quebranto será responsabilidad de los gobiernos nacionales que promovieron y consolidaron la enajenación de los hidrocarburos y el capitalismo dependiente basado en el sector exportador.

Proporcionalmente, la exportación de petróleo crudo sin procesar fue mucho mayor respecto del aumento de la extracción. Mientras ésta creció un 48 % entre 1988 y 2005, las exportaciones se multiplicaron por 12, llegando a multiplicarse por 28 en 1997. De este modo, la relación entre exportaciones y extracción cambió sustancialmente. De exportarse el 2,58 % del petróleo producido en 1989, se pasó a exportar el 25 % en 2004. La máxima exportación se alcanza en 1996, con el 41 % de la extracción nacional (Mansilla, 2007) (Ver cuadro 3). El crecimiento de las exportaciones de petróleo se vincula al profundo cambio de estrategia de los productores. Durante la vigencia del Plan de Convertibilidad creció velozmente la importancia del mercado externo en desmedro de los sectores productivos locales. Hubo años de intensificación de la extracción / exportación. La estrategia de las petroleras se modificó luego de 2001.

La producción de petróleo en 2008 fue un 1,8% menos que en 2007. La producción de petróleo y de gas está descendiendo desde hace varios años. Por su parte, las reservas disminuyeron un 16% entre 1989 y 2005 (Ver cuadro 3). Pero entre 1999 y 2005 las reservas se reducen un 36 %. En el año 2005, las reservas eran inferiores a las que el país tenía en 1988, y mucho menores a las de 1973, que eran de unos 398.683 miles de metros cúbicos. En el 2007, el gobierno expresó muy optimista que habían aumentado las reservas petroleras (al 31/12/06) por primera vez en 8 años gracias a “inversiones de riesgo” que realizaron las empresas cuando en realidad no hicieron ni un pozo de exploración y sólo implementaron la técnica de sísmica 3-D que permitió la perforación de nuevos pozos de explotación en Cerro Dragón–Golfo San Jorge (Mansilla, 2007 b).

Las retenciones fueron establecidas por la Ley de Emergencia Económica 25.561, de enero de 2002. Se impusieron retenciones del 5 % al gas natural y del 20 % al petróleo crudo, con la excepción de las exportaciones de hidrocarburos desde Tierra del Fuego, gravadas recién desde mediados de 2006. En mayo de 2004 se elevó a 25 % el porcentaje aplicado al petróleo.

Por último, el esquema se modificó por la Resolución 532 del Ministerio de Economía y Producción en agosto de 2004, imponiendo una escala móvil relacionada con el aumento del precio internacional del petróleo. Pero mientras las exportaciones de petróleo crudo tenían retenciones móviles, con un piso de 25 % y uno máximo del 45 % (vigente hasta noviembre de 2007), los subproductos eran gravados con sólo el 5 %5. Es en parte por estas razones que las exportaciones de crudo disminuyen desde 2002 y, buscando mayor rentabilidad, las principales compañías privilegian las exportaciones de subproductos, con precios que se mueven junto a los del petróleo pero sufren una retención pequeña. A fines de 2007 se puso en vigencia una nueva norma que fija retenciones móviles, sin techo, a las exportaciones de petróleo y todos sus derivados, incluidas las naftas y lubricantes, que en la práctica significa congelar en 42 dólares por barril el precio que recibirán los exportadores de crudo. Se debe tener en cuenta que 42 dólares es el valor para el petróleo Escalante, propio de Chubut, de menor calidad; el crudo de Neuquén se considera a poco menos de 50 dólares y el Hidra, de Tierra del Fuego, puede llegar hasta 56 dólares. La diferencia entre ese precio y el valor al que se exporte, cualquiera sea, deberá ser ingresado como impuesto (o derecho). Al considerar el precio neto del crudo en un valor fijo, independiente de su cotización internacional, lo que se busca es que ese mismo precio o paridad de exportación sea el que fije el precio interno al que las productoras le venden el petróleo a las refinadoras. Las refinadoras, en cambio, quieren que el precio máximo sea de 42 dólares, dado que de otra manera no podrían cumplir con la baja en el valor de los combustibles y mantener los precios en el mercado interno. Los costos totales de producción promedio del petróleo argentino rondan actualmente los 6 a 8 dólares por barril. Este es el valor que tendríamos que pagar los argentinos por este producto -que es la principal fuente de energía que mueve nuestra economía- si no nos hubiesen despojado de él. Actualmente las empresas comercializan internamente el crudo a 42 dólares. Y si lo tenemos que importar se respeta el precio internacional vigente. Mucho más costoso aún resulta la importación de productos elaborados, como el diesel.

La caída de las reservas argentinas no se debe a que nuestra riqueza se esté agotando, sino a que no se está buscando nuevo petróleo, a pesar de que existen datos que indican que hay riqueza por descubrir. Desde la profundización, en 1989, del sistema de poder neoliberal (o ultraliberal) impuesto por la última dictadura, en la Argentina se paralizó la actividad de exploración y la actividad de explotación se desarrolla en las áreas y pozos que en su momento prospectó y descubrió la estatal YPF. Si consideramos el año 1988, previo al proceso desregulatorio del sector de hidrocarburos, se contaba con un horizonte de reservas de 14 años para el petróleo y casi 37 años para el gas. La enorme intensificación de la extracción en ambos casos, llevó en 1997 esos valores a 8,6 y 18,4 años respectivamente (Secretaría de Energía, 1997; Herrero, D., 1999). En 2004 la relación reservas/ producción era de 9,13 años en petróleo y 10,21 en gas (García, 2005). Al comienzo del año 2007, se estimaban unos 6 años para el petróleo y 8 para el gas (opinión de Calleja, G., citada en Kofman, 2007).

En el caso del gas natural, la evolución es aún más preocupante pues la caída de las reservas es muy marcada (Ver cuadro 4). Los valores nunca superaron a los previos a la desregulación.

De un horizonte de casi 37 años se pasó a 8.7 en el 2005. La razón de la caída se debe a que mientras la extracción aumentó 244%, las reservas disminuyeron un 43%. Se aprecian para el gas dos etapas de caídas, a partir de 1990 y desde 2001. Por otra parte, vale para este hidrocarburo el mismo comentario realizado para el petróleo, con respecto al problema de la caída de reservas y su relación con las exportaciones. Sin ellas, el horizonte de reservas actual sería muy superior (y menos preocupante). Es en 1997 que se inician las exportaciones de gas natural a Chile, Uruguay y Brasil, creciendo desde entonces en valores absolutos y relativos sobre el total extraído. Para ello, desde 1996 hasta 2007 se habilitaron 11 gasoductos de exportación. Los primeros estaban dirigidos a Chile: dos en el sur para la planta de metanol Metanex (que lo reexporta), dos en la zona central, para el consumo industrial y residencial de Santiago de Chile y alrededores, más otros dos dirigidos al norte chileno, sobre todo para la gran minería del cobre. Desde 1999 se construyeron gasoductos hacia el sur de Brasil, mercado externo que se erige como el más dinámico y con mayor perspectiva de crecimiento.

Las retenciones a las ventas externas de gas natural fueron del 5 % desde enero de 2002 (Ley 25.561). Al subir los precios internacionales y los volúmenes exportados la alícuota se llevó al 20 %. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido con el petróleo, las retenciones no derivaron en cambios significativos en la dinámica exportadora del gas. Entendemos que la euforia extractiva de hidrocarburos no estuvo acompañada por una actividad exploratoria acorde, que garantice un horizonte de reservas y que sostenga la producción al ritmo actual A las regiones petroleras fluyen capitales orientados a reforzar su situación de enclave exportador de recursos naturales. En la etapa extractiva, ocho concesionarios concentran el 90% de la producción de petróleo y gas. A su vez, el 100% de la refinación y la comercialización está en manos de cuatro multinacionales. Cuatro grupos multinacionales controlan el 85 % de la extracción de gas: Repsol, Total, Petrobras y Panamerican Energy. En materia energética Argentina se encuentra frente a un verdadero oligopolio transnacional.

Desaparecida la empresa pública YPF, quienes detentan permisos y concesiones son libres para disponer de los hidrocarburos que extraigan (Decreto 2178/91).

YPF es un caso emblemático de la desnacionalización estatal. Ningún país de la Tierra eliminó su empresa estatal y al mismo tiempo dio en concesión, sin participación nacional, todo su subsuelo.

La política energética aplicada desde los años 90 restringió al mínimo las posibilidades del Estado de regular la actividad. Desde que se privatizaron YPF y Gas del Estado, Argentina exporta irresponsablemente gas y petróleo, los dos combustibles básicos para la generación de energía eléctrica. El sector energético quedó en manos de grandes grupos de empresas petroleras extranjeras que administran bienes estratégicos y que priorizan la rentabilidad privada. Es un período con escasa o casi nula inversión pública en producción y en infraestructura como usinas eléctricas, redes de alta tensión, gasoductos, refinerías petroleras o prospecciones (exploración petrolífera y gasífera). Las empresas privadas sólo invirtieron pensando en el mercado exterior.

Este comportamiento estuvo amparado por un marco legal de débil regulación y basado en la creencia de que las reglas de mercado mejoran automáticamente la rentabilidad y las inversiones en los territorios poseedores de recursos.

El atraso en inversiones energéticas básicas es tal que para ser revertido requiere un plan muy coherente de fuertes inversiones anuales durante un largo período.

Hasta fines de 2008 el gobierno nacional mantuvo congeladas las tarifas de electricidad y de gas a través de subvenciones a las empresas privadas. Esa decisión incrementó la injusticia distributiva pues benefició a los sectores socioeconómicos medios y altos, y perjudicó a los más carenciados (más del 35% de la población no tiene acceso al gas natural y se ve obligado a consumir gas envasado; según datos oficiales el gas envasado se encuentra entre los productos que mayores aumentos de precio registró en la última década). El argumento de las empresas es que el congelamiento de las tarifas no incentiva las inversiones y perjudica el clima de negocios. Sin embargo, pueden exportar libremente gas y petróleo y dejar las divisas en el exterior.

En el 2009, Enargas puso en marcha un nuevo esquema tarifario, segmentando categorías y ajustando las tarifas de gas un promedio del 30% (el ajuste llega en algunos casos a 200 %) con el fin de reducir los subsidios estatales. Las facturas incluyen también un cargo extra destinado a un fideicomiso para atender el costo de las importaciones de gas y a otro para subsidiar la "garrafa social". Su único objetivo es reducir (entre 700 y 800 millones de dólares anuales), aunque sin eliminarlos totalmente, los subsidios estatales, a cambio de que paguen más los que más consumen. Ni un peso de estas subas mejorará las inversiones en producción, transporte y distribución de gas natural.

Durante 2008, cuando el petróleo alcanzaba los 145 dólares, la Argentina debió pagar 10 dólares por el gas natural de Bolivia y hasta 16 para importar gas natural licuado de Venezuela, regasificarlo en Bahía Blanca y cubrir faltantes en la época de mayor demanda.

Como contrapartida, la producción de gas permaneció prácticamente estancada en los últimos tres años, mientras que las reservas cayeron el 39 % desde 2001 por escasez de inversiones en exploración.

El Estado privatizador no cumplió con ninguna de sus obligaciones de contralor. La ausencia del Estado Argentino sobre el control de los recursos energéticos, considerados como estratégicos en cualquier país del mundo, no tiene precedentes. Falta una política soberana que planifique su utilización en función del crecimiento económico y que planifique el crecimiento en función de las necesidades reales de nuestra sociedad.

El gobierno nacional asumió compromisos con Chile que lo obligan, casi periódicamente, a enviar gas al país vecino. La cuestión, que tuvo picos de tensión, aún tiene soluciones parciales de suministro y de precios. Esta situación obliga al Estado a importar suministro de gas proveniente de Bolivia, con negociaciones sobre cantidades y precios que son constantes y difíciles.

Luego de mucha demora, el gobierno nacional decidió crear, en 2005, la Empresa Nacional de Energía Sociedad Anónima (ENARSA), como un instrumento público tendiente a participar de la explotación de los recursos hidrocarburíferos. ENARSA tiene el 35% de capital privado.

Junto a su par venezolana PDVSA–Petróleos de Venezuela SA- se asociaron para explotar en la franja del Orinoco, una de las reservas de hidrocarburos más importantes de América. Pero las inversiones para hacer posible la producción son cuantiosas y ENARSA no dispone de recursos propios para afrontarlas. En consecuencia su participación pasará a ser simbólica.

ENARSA es la concesionaria de las áreas off shore en el Mar Argentino. Para la explotación se asoció a Petrobras. Pero hasta ahora las inversiones comprometidas son de muy baja magnitud frente a los no menos de 1000 millones de dólares que se requerirían para encarar un plan con más posibilidades de éxito, como hizo Petrobrás en las aguas del Brasil. Por ahora son contratos en el mar, secretos, ya que nadie los conoce. Estos contratos, por la Ley de Hidrocarburos, deben ser publicados en el boletín Oficial, pero falta transparencia en las operaciones de la empresa estatal pues no se trabaja mediante licitación pública. También firmó convenios con Repsol, Petrobrás y PetroUruguay, para hacer exploración marítima en el litoral de la provincia de Río Negro y de la ciudad de Mar del Plata y con Cuba.

Ante la situación de crisis, el gobierno nacional elaboró, a mediados de 2007, el Programa de Energía Total, diseñado para incentivar la sustitución del gas natural y/o energía eléctrica por combustibles alternativos (fuel oil, gasoil ) en las industrias y en la generación de electricidad.

El programa contempla, por parte del Estado, la compra de turbinas y la construcción de dos centrales hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. Se acordó con el gobierno de Paraguay terminar Yacyretá para mediados de julio o agosto de 2010 y aumentar su capacidad de generación. A su vez, se comenzó a ejecutar la interconexión eléctrica entre Ituzaingo (Corrientes) y Gral. Rodríguez (Bs. As.), denominada III Línea de Yacyretá. La central núcleo eléctrica de Atucha II tiene previsto estar en funcionamiento en junio de 2011.

El gasoducto del NOA (gasoducto de 30 km que une Tarija–Bolivia- y Campo Durán-Argentina), pensado para traer gas de Bolivia, no se realizará como estaba previsto.

El programa prevé implementar medidas coyunturales que garanticen combustibles líquidos alternativos a bajo precio para vehículos de transportes de pasajeros y de cargas. Para la aplicación el Programa Energía Total, se necesita en forma urgente mayor inversión públicoprivada y la finalización de los proyectos ya iniciados.

También se aplica en Argentina el Programa PUREE (Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica). La política de este Programa exige a los usuarios ahorro, uso racional y eficiente de la energía, pero ese ahorro pasa a formar parte de los saldos exportables de las empresas multinacionales que dominan el mercado energético.

 

4. El fin del combustible fósil barato

En Geografía los espacios no son absolutos sino que forman parte de una jerarquía activa.

Para comprender mejor la realidad energética argentina es conveniente analizarla desde distintas escalas espaciales. El interjuego de escalas de análisis es parte del método geográfico. No se puede ignorar la vinculación local-global en el análisis del espacio6. La crisis energética que experimenta la Argentina tiene como trasfondo global el fin de la etapa del combustible fósil barato y el crecimiento de la demanda energética mundial, tanto proveniente de los países desarrollados como en desarrollo.

La disponibilidad de energía es indispensable para las sociedades industrializadas. La Revolución Industrial significó la sustitución del empleo de la tracción animal por máquinas movidas por combustibles de origen fósil (primero, el carbón mineral y luego los hidrocarburos). Desde ese momento se construye un mundo cuya infraestructura depende en gran medida del petróleo. En la era del petróleo, los análisis energéticos indican que los combustibles fósiles representan casi el 90% del consumo de energía mundial (petróleo 39%, carbón 26% y gas 23%)7. Los hidrocarburos representan uno de los insumos clave para la actual organización económica porque poseen una importancia estratégica para cualquier plan de desarrollo, crecimiento e industrialización.

Se trata de recursos naturales no renovables con una muy desigual distribución geográfica.

Las mayores reservas se concentran en unos pocos países, mientras que los mayores consumidores casi carecen del recurso. Esto determina que el acceso a las reservas sea un factor importante en términos geopolíticos. La OPEP8 es la encargada de controlar el precio del barril de petróleo regulando la cuota de extracción. Actualmente lleva al mercado casi un tercio de toda la producción a nivel mundial9.

El petróleo llegó al precio record de 140 dólares hacia el final del primer semestre de 2008.

La suba de precios (en lo económico) se debió al gran aumento de la demanda, sobre todo de India y China10. Si la economía global continúa creciendo como lo venía haciendo, la demanda de petróleo también aumentaría. Pero la crisis económica global de 2008 empujó al barril de petróleo a bajar hasta los 30 dólares. Ahora, poco a poco, se está recuperando. En abril de 2009 llegó a superar los 50 dólares por barril. Los analistas consideran que el mundo consumirá en el 2009 menos petróleo del previsto inicialmente debido a la debilidad de la economía global. El precio del crudo no es sólo el resultado del juego de la oferta y la demanda. No todos los que hacen negocio con el petróleo están interesados en el recurso.

Además de los que compran y venden, están quienes especulan apostando a la suba y baja de los precios. El excedente que logran acumular se genera sin que hayan tenido ningún contacto con el crudo.

El régimen energético fosilista, que tiene sus bases en el crecimiento ilimitado y en la expansión, y que estimuló la explosión demográfica y la globalización, el avance de la contaminación y el efecto invernadero, fue posible por los bajos precios del transporte generados por el petróleo. El petróleo es una sustancia finita que terminará desapareciendo.

La extracción de petróleo, como la de otro recurso no renovable, seguirá una curva parabólica en el tiempo. La producción crece rápidamente al principio y luego gradualmente se hace lenta hasta que cerca de la mitad de la fuente original se haya agotado; en este punto se llega a un pico en la producción sustentable y la producción empieza una declinación irreversible hasta que se torna demasiado caro extraer lo poco que queda. La mayoría de los geólogos creen que ya se ha alcanzado el punto medio en el agotamiento. La primera mitad de la era del crudo ha llegado a su fin (Peak Oil)11. Ahora comienza el descenso de la curva de producción de petróleo. No quiere decir que el petróleo se acabará de pronto sino que la explotación no irá en aumento, el crudo se volverá un bien escaso y caro, a pesar de los adelantos técnicos.

Los nuevos yacimientos de petróleo que puedan descubrirse estarán en lugares difíciles y costosos de extraer. La mayoría del petróleo producido hoy en día en el mundo proviene de campos petroleros descubiertos antes de la primera crisis petrolera de 1973. El máximo de la tasa anual de descubrimientos ocurrió en 1962 cuando 40 mil millones de barriles de petróleo fueron descubiertos, en comparación con los 10 mil millones de barriles de 1990. En 1997 esta tasa ya había bajado a seis mil millones de barriles anuales (Energy Information Agency- 2002 www.eia.doe.gov ). Aproximadamente cuatro barriles son consumidos en la actualidad por cada barril hallado en reservas. Las grandes empresas petroleras no invierten en exploración; parecen no estar interesados en hallar nuevas reservas. En Estados Unidos desde 1976 no se construye una nueva refinería. ¿Por qué los precios altos y la creciente demanda no estimulan las inversiones? Porque si decrece la explotación no tiene sentido construir nuevas refinerías o invertir en flotas petroleras. En el 2005 ya se hallaban explotadas la mitad de todas las reservas de crudo descubiertas. Pronto la explotación mundial comenzará a decrecer a razón de 2,5 % por año. El fin de la época del petróleo barato tendrá consecuencias enormes en el sistema mundial pues plantea problemas de difícil solución ya que combina aspectos tecnológicos, políticos, económicos y culturales. La civilización del petróleo será difícil de reemplazar pues demandará mucho esfuerzo y creatividad.

Los países con capacidad de planificar, generan estrategias para obtener petróleo, racionalizarlo, o aprovechar de su disponibilidad a través de intervenciones militares.

También están desarrollando estrategias como el uso de biocombustibles o inversión en energías y tecnologías alternativas. De todas ellas, la más revolucionaria es el hidrógeno que estará disponible a gran escala hacia el año 2020. El hidrógeno se encuentra en cantidades en el aire y en el agua. Pero para poder utilizarlo se necesitan mucha energía que puede ser eólica o solar. Actualmente, los mayores obstáculos son el depósito y el transporte debido a que el hidrógeno es muy liviano y volátil; requiere refrigeración y alta presión. Empresas alemanas como BMW ya están desarrollando vehículos con motores a hidrógeno. Es el combustible ideal porque no contamina (sólo elimina vapor de agua) y no provoca efecto invernadero.

Como el hidrógeno no está sujeto a yacimientos sino que puede producirse en cualquier lugar, se supone (con optimismo desmedido) que desaparecerán los problemas geopolíticos ya que se “democratizaría” la industria energética.

5. Argentina: La necesidad de una matriz energética diversificada La Argentina cuenta con una fuente diversificada de recursos energéticos y con tecnología que le permitiría proveer la mayor parte de los equipamientos y servicios necesarios para la gestión y la ampliación de la capacidad productiva, desde los hidrocarburos hasta la energía nuclear. Para lograr una matriz energética diversificada, se requiere de una mayor presencia del Estado y una mejor calidad de gestión para llevar adelante un plan de abastecimiento de recursos energéticos a mediano plazo que permita sostener la demanda actual y futura.

Dada la actual problemática energética y la necesidad de realizar rápidas inversiones en el sector, la renta petrolera es la pieza clave para la construcción masiva de infraestructuras y de usinas eléctricas en los próximos años. Para ello, es fundamental hacer efectiva la Ley Nacional de Hidrocarburos 17.319, que señala que los incumplimientos son causal de caducidad de los contratos y razón suficiente para quitar las concesiones de aquellas empresas que no han cumplido con lo convenido, ni realizado inversiones.

Para generar cambios en la matriz energética argentina se requiere :

a) Aumentar la inversión pública y privada en hidrocarburos y energías tradicionales.

Algunas acciones ya se están realizando como elevar la cota de represas como Yaciretá, la construcción de centrales eléctricas en diferentes puntos del país, construir definitivamente el Gasoducto del Nordeste Argentino y obras de ampliación de la capacidad de transporte de los ductos troncales desde Bolivia.

Respecto de la hidroelectricidad, existen en el país casi un centenar de centrales hidroeléctricas en servicio pero sólo 3 son grandes represas: Yacyretá, El Chocón - Piedra del Águila y Salto Grande, las que contribuyen con casi el 50% de la generación total de energía.

Están en estudio represas como Corpus (Argentina- Paraguay), Garabi (Argentina-Brasil), Cóndor Cliff-la Barrancosa en Santa Cruz, Chihuidos en Neuquen, Caracoles en San Juan. En los últimos años se está estimulando el uso de pequeños aprovechamientos hidroeléctricos que pueden abastecer de energía tanto a la red pública como a una pequeña vivienda o establecimiento rural alejado de la red de distribución.

La energía nuclear posee una gran capacidad de generación eléctrica. La empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A., operadora de las dos centrales nucleares del país, Atucha I y Embales, planifica terminar Atucha II y reparar Atucha I en los próximos años.

En este nuevo contexto emergen como energías no convencionales los biocombustibles como complemento de corte de los combustibles fósiles. Los biocombustibles son una estrategia internacional para reemplazar la escasez de combustibles fósiles y para exportar, generando un creciente reemplazo de alimentos por combustibles, conduciendo a la pérdida absoluta de seguridad alimentaria y al hambre en el mundo. El biodiésel, -obtenido a partir de aceites vegetales, sea de soja, colza u otros- tanto cuando es usado al 100% o en cortes con diesel de petróleo, no reduce de manera relevante el efecto invernadero. El etanol, por el contrario, reduce las emisiones gaseosas, sin embargo la ecuación entre la energía que produce y la que se requiere para su elaboración es prácticamente negativa. La ley nacional 26093 obliga a mezclar los combustibles con un 5% de biocombustibles y señala que se privilegiará la demanda interna más que la exportación.

b) Desarrollar nuevas fuentes de energías alternativas:

Se trata de realizar inversiones en energía eólica, solar, biomasa. Todas energías disponibles y renovables, energía limpias sin contaminación ambiental, que además de contribuir a diversificar la oferta permitan el desarrollo de tecnologías con alto valor agregado e innovación científica.

La energía solar permite el aprovechamiento de la radiación proveniente del sol para generar electricidad a partir de tecnología fotovoltaica de celdas o placas. Es una fuente de energía descentralizada, limpia e inagotable. El Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales (PERMER) apunta a asegurar el abastecimiento de electricidad a 1.8 millones de personas que viven en 314 mil hogares, y 6000 servicios públicos de todo tipo (escuelas, salas de emergencia médica, destacamentos policiales, viviendas rurales, bombeo de agua, señalización, alumbrado público, equipos de emergencia, etc.) fuera del alcance de los centros de distribución de energía.

La energía eólica aprovecha la energía cinética del viento, convirtiéndola a energía eléctrica o mecánica. Entre las instalaciones de producción de electricidad se distinguen instalaciones aisladas, no conectadas a la red eléctrica e instalaciones conectadas, denominadas parques eólicos. Las primeras cubren la electrificación rural. Las aplicaciones conectadas a la red eléctrica, por otra parte, son las que permiten obtener un aprovechamiento energético mayor, son además las que presentan las mejores expectativas de crecimiento de mercado.

Existen dos tipos principales de máquinas que aprovechan la energía contenida en el viento:

los molinos, que se utilizan fundamentalmente para bombeo mecánico de agua, y los aerogeneradores de electricidad. La mayor desventaja es su ubicación dispersa y lo intermitente y aleatoria (no continua) de su producción. Argentina es un país con larga tradición eólica. Se estima que la llanura pampeana cuenta aún hoy con la mayor concentración de molinos de campo de todo el mundo, con más de 400.000 ejemplares. El primer parque eólico comercial argentino se instaló en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, en 1994. Nuestro país, pionero en Latinoamérica, dispone actualmente de 13 parques eólicos localizados en 6 provincias que suman una potencia instalada de 29,7 MW Varios de estos emprendimientos han crecido al amparo de los beneficios fiscales concedidos por el Régimen Nacional de la Energía Eólica y Solar, introducido por la Ley 25.019/98. El más representativo es el parque eólico Antonio Morán de la Sociedad Cooperativa Popular de Comodoro Rivadavia, que con 24 aerogeneradores en servicio, es uno de los más grandes de Sudamérica.

Las perspectivas del país en materia de energía eólica son muy alentadoras. Se estima que el potencial eólico patagónico al sur del paralelo 42 encierra una energía decenas de veces mayor al contenido en toda la producción anual argentina de petróleo. Mas aún, no solo el extremo sur argentino posee condiciones favorables para la instalación de granjas eólicas, existen asimismo numerosas regiones aptas en las provincias de Río Negro y Neuquén, en varias zonas serranas y costeras de la provincia de Buenos Aires, y en muchos otros sitios puntuales de todo el país. En este sentido, el Plan Nacional de Energía Eólica encomendado por el Ministerio de Planificación Federal al Centro Regional de Energía Eólica del Chubut (CREE), sienta las bases para el primer desarrollo nacional de envergadura en esta materia. La primera etapa del Plan es la concreción del proyecto Vientos de la Patagonia I que supone la construcción de un parque en las cercanías de la ciudad de Comodoro Rivadavia. En sucesivas etapas se contempla instalar parques similares en otras provincias aptas. Naturalmente, la concreción de esta ambiciosa iniciativa plantea numerosos desafíos tecnológicos, logísticos e industriales, pero indudablemente el país dispone de todos los recursos técnicos y humanos necesarios para afrontarlos (Secretaría de Energía de la Nación- 2008: http://www.energia.gov.ar/-).

La localidad de Pico Truncado en Santa Cruz es la primera ciudad del país en contar con una planta de producción de hidrógeno, el elemento más liviano de la química y más abundante del universo, que los científicos ya definen como "el combustible del futuro". La planta de hidrógeno que fue donada por la Universidad de Québec (Canadá), resulta trascendente para el desarrollo de la cadena energética eólico-hidrógeno, la generación eléctrica a partir del viento. El hidrógeno se obtiene de la hidrólisis del agua: la energía del viento produce electricidad, y ésta rompe las moléculas de agua, con lo que se obtiene hidrógeno y oxígeno puros. El hidrógeno se almacena como gas GNC a presión para la carga de vehículos y para aplicaciones domésticas, pero también se piensa en el oxígeno, residuo de la electrólisis, para su aplicación en usos medicinales y en otras actividades como la acuicultura. Los vehículos oficiales de la municipalidad santacruceña de Pico Truncado usan hidrógeno como combustible. Los expertos aseguran que la Argentina podría convertirse en el mayor productor mundial de hidrógeno-eólico, porque los vientos de la Patagonia son los de mejor calidad del planeta.

También se aprovecha el calor de la corteza terrestre como energía geotérmica transformada en energía eléctrica o en calor para uso domiciliario o procesos industriales o agrícolas. Si bien en la Argentina existen más de trescientos puntos de interés geotérmico, en solo cuatro de ellos podría generarse energía eléctrica con este recurso: Copahue (Neuquén), Domuyo (Neuquén), Tuzgle (Jujuy) y Valle del Cura (San Juan).

Las energías no convencionales permiten la desconcentración de los procesos de producción y distribución de la energía ofreciendo un desarrollo territorial más armónico y desconcentrado del país. Resolver la problemática energética es una estrategia fundamental de desarrollo inclusivo y del modelo de país que se quiere.

 

6. Conclusiones

La crisis energética implica una grave debilidad estratégica de Argentina. La energía en todas sus formas es esencial pues mueve todas las actividades. Un país sin un buen abastecimiento energético, sin reservas estratégicas suficientes, y sin el pleno dominio y propiedad de las fuentes energéticas, resulta muy vulnerable. Durante muchos años se implementaron políticas energéticas de enajenación de los recursos. Es el pueblo y no las multinacionales del petróleo quien debe disponer cómo explotar los recursos energéticos y la forma de distribuir las riquezas y de terminar con la dependencia basada en la exportación de un recurso limitado y estratégico. Es fundamental que los ingresos derivados de la propiedad del yacimiento sean captados por el conjunto de la sociedad, que en su forma político-jurídica es el Estado.

Aunque está claro que mientras se trate del Estado capitalista operará del modo en que fue creado, es decir a imagen y semejanza de las clases dominantes.

Como recurso natural no renovable es necesario aplicar a la explotación del petróleo un criterio de desarrollo nacional y de reparto equitativo entre las generaciones futuras. No es justo que para obtener el mayor lucro posible tan rápido como se pueda, se deje un país sin reservas y a las generaciones futuras sin recurso. No puede abandonarse a la lógica rentística de un oligopolio una actividad de importancia estratégica para la política y economía de un país. La energía es un bien social, un derecho y un problema de todos. Sin acceso a la energía no hay posibilidad de desarrollo.

Existe una absoluta desaprensión por la situación energética a mediano y largo plazo. Sus consecuencias se sienten en todos los órdenes de la actividad económica argentina, en las condiciones de vida de sus habitantes y en el deterioro ambiental. Este es el resultado de la política de privatización, desregulación, desnacionalización del sector energético y destrucción de empresas estatales como YPF.

Hoy los hidrocarburos representan para los argentinos la posibilidad de obtener energía a un precio razonable. Para modificar esta situación, resulta imprescindible otorgar a los hidrocarburos el carácter de bienes estratégicos, recuperar la propiedad y disposición de las riquezas hidrocaburíferas para la Nación y la totalidad de la renta para volcarla al desarrollo de una infraestructura que permita diversificar la matriz energética y evitar la dependencia extranjera.

Cualquier tipo de solución que se pretenda aplicar para el área energética debe ser el elemento determinante para poder pensar una nación socialmente equitativa, geográficamente equilibrada y, esencialmente en lo político y en lo económico, soberana. Un Estado que no tiene soberanía energética no está en condiciones de discutir su destino en un mundo en el que imperialismo y dependencia son, cada vez más claramente, facetas inseparables del capitalismo, como modo de producción y como sistema geográfico de escala mundial.

 

7. Cuadros, gráficos y mapas

Gráfico 1:

Matriz Energética Primaria Argentina- 2007

Fuente: Balance Energético Nacional 2007 – Secretaría de Energía de la Nación

Cuadro 1

Matriz Energética Primaria - 2007

Cuadro 2

Consumo de energía por sector - 2007

Residencial y Comercial

32 %

Transporte

32 %

Industria

26 %

Agropecuario

10 %

Tasa de crecimiento

1,84 %

Fuente: Secretaría de Energía de la Nación-

2007

Cuadro N° 3 Cuadro N° 4

Petróleo: Extracción, reservas y horizonte de reservas Gas natural: Extracción, reservas y horizonte de reservas

AÑO EXTRACCIÓN RESERVAS HORIZONTE

AÑO EXTRACCIÓN RESERVAS HORIZONTE

Miles de m3 Miles de m3 Años Miles de m3 Miles de m3 Años

1988 26.123 362.470 13.88 1988 21.041 773.016 36.74

1989 26.735 344.623 12.89 1989 22.571 743.927 32.96

1990 28.004 249.608 8.91 1990 23.018 579.056 25.16

1991 28.505 267.618 9.39 1991 24.643 592.869 24.06

1992 32.246 320.747 9.95 1992 25.043 540.899 21.60

1993 34.454 352.441 10.23 1993 26.664 516.662 19.38

1994 38.746 358.140 9.24 1994 27.697 535.528 19.34

1995 41.739 379.402 9.09 1995 30.441 619.295 20.34

1996 45.569 413.436 9.07 1996 34.649 685.586 19.79

1997 48.403 416.734 8.61 1997 37.074 683.796 18.44

1998 49.148 437.758 8.91 1998 38.630 686.584 17.77

1999 46.507 488.280 10.50 1999 42.418 748.133 17.64

2000 44.824 472.781 10.55 2000 44.815 777.609 17.35

2001 45.182 457.674 10.13 2001 45.916 763.526 16.63

2002 43.817 448.425 10.23 2002 45.770 663.523 14.50

2003 42.980 425.213 9.89 2003 50.676 612.496 12.09

2004 40.415 368.923 9.13 2004 52.317 534.217 10.21

2005 38.564 313.322 8.12 2005 51.234 445.045 8.69

2006 38.200 303.188 8.10 2006 (1) 406.286 (1)

(1) Sin datos confiables para los autores de este trabajo.

Fuente: D. Mansilla, 2007, p. 66 - Secretaría de Energía de la Nación según las declaraciones de las

empresas - Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG)

PAIS % HIDROCARBUROS % OTRAS

ENERGÍAS

España 33,1 66,9

Brasil 53,8 46,2

Estados

Unidos

64,7 35,3

Venezuela 73,7 26,3

México 87,9 12,1

Fuente: Statiscal Review of World Energy- Londres julio

2007

 

8. Notas

1 En abril de 2009, por las altas temperaturas, se importaron 450 megawatios de Brasil para evitar apagones generalizados, y las empresas distribuidoras realizaron cortes programados encubiertos. Diario Perfil 23 de abril de 2009

2 Ley de Reforma del Estado (23.696/89)

3 “La acción de oro es la potestad que han conservado algunos Estados en ciertas sociedades privatizadas - especialmente las petroleras y prestadoras de servicios públicos esenciales- consistente en la participación obligatoria y aceptativa en determinadas e importantes decisiones empresariales, y así es que la Ley 24.145 y su modificatoria Nº 24.474 (artículo 1, apéndice 8) establecen que 'mientras el Estado nacional conserve al menos una (1) acción de la clase A, se requerirá ineludiblemente su voto afirmativo para: 1) decidir su fusión con otras sociedades; 2) aceptar que YPF SA sufriera una situación de copamiento accionario consentido u hostil que represente la posesión del 51% del capital social; 3) transferir a terceros la totalidad de los derechos de explotación concedidos en el marco de la Ley 17.319 de modo que ello determine el cese total de la actividad exploratoria y de explotación de YPF SA; 4) la disolución voluntaria de YPF SA. Se requerirá, además del voto afirmativo de las acciones clase A, la previa aprobación por ley”. Calleja, 2005. En ese trabajo, el autor reafirma que Argentina retiene esa “acción de oro”, desmintiendo una versión oficial que sostiene que ha sido renunciada a fines de los años noventa, evitando asumir responsabilidades soberanas que le competen. Consultar también:

Calleja, 1999.

4 Las regalías hidrocarburíferas son el importe que pagan las empresas petroleras al Estado provincial por el derecho a la extracción de petróleo y gas. Al deducir costos de traslado y otros gastos, sobre declaraciones juradas de las mismas empresas, en muchos casos sólo pagan un 8 % de regalías. Ya el porcentaje pautado por ley es de los más bajos a nivel mundial.

5 La retención al petróleo se estableció en 25 % con un gravamen extra dependiente de la cotización del crudo WTI (West Texas Intermediate). Si el barril supera los U$S 32., se llega al 28 %; si alcanza los U$S 35. es del 31%, aumentando al 45 % para valores superiores a los U$S 45. Pero conviene aclarar que, de acuerdo a la Ley 21.453, los importes realmente pagados son menores a lo indicado por la alícuota. Se considera que el valor F.O.B. de las exportaciones incluye las retenciones. De ese modo, para un valor F.O.B. de U$S 100., las exportaciones declaradas son de U$S 69.. Es sobre ese importe que se aplica el 45 %, pagándose U$S 31 en concepto de retención. Es entonces un 31 % menos de lo que se suele estimar (Mansilla, op. cit.).

6 “La escala y el nivel de intencionalidad son fundamentales para comprender el orden económico, cultural, político y moral así como el orden territorial”. Santos, Milton (1996) Globalización y Geografía: la compartimentación del espacio. En Revista Geografía aplicada y desarrollo. N ° 33. CEPEIGE. Quito.

7 Energy Information Agency. www.eia.doe.gov

8 OPEP - ORGANIZACIÓN de PAÍSES EXPORTADORES de PETRÓLEO. Organismo intergubernamental constituido el 14 de septiembre de 1960 en Baghdad, Iraq, por cinco países productores de petróleo, a la que posteriormente se integraron otros miembros. Fue registrada en la Secretaría de Naciones Unidas el 6 de noviembre de 1962. El objetivo es coordinar y unificar las políticas petroleras de sus Países Miembros, buscando asegurar la estabilidad de los precios del petróleo en los mercados internacionales, con miras a evitar las fluctuaciones innecesarias y perjudiciales de los precios, mantener un suministro regular, eficiente y económico de petróleo a los países consumidores, y preservar los intereses de las naciones productoras. Actualmente está integrada por los siguientes países: Arabia Saudita (1960), Argelia (1969), Emiratos Árabes (1967), Indonesia (1962), Irán (1960), Irak (1960), Kuwait (1960), Libia (1962), Nigeria (1971), Qatar (1961) y Venezuela (1960).  También pertenecieron a la OPEP Ecuador (que se incorporó en 1973, pero abandonó la organización en 1992) y Gabón (que se dio de baja en 1995). Su sede radica en Viena (Austria). Fuente:: Dirección General de Hidrocarburos.

9 Cabe aclarar que el precio del petróleo se integra con el económico, el financiero, el especulativo, el geopolítico y el desinformativo (Jalife-Rahme, 2007).

10 Uno de cada 63 chinos posee automóvil. Si alcanzaran el índice europeo (uno cada dos) el parque automotor llegaría a 700 millones. China consumiría más combustibles que la actual producción mundial.

11 El geólogo Marion King Hubbert (en aquel entonces empleado de la Shell) ideó, en los años 50, un modelo físico y estadístico para calcular las reservas mundiales de crudo y de gas. El modelo se conoce como Peak Oil o Pico de Hubbert.

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Ponencia presentada en “La geografía ante la diversidad socio - espacial contemporánea” - 2º Congreso de Geografía de las Universidades Nacionales. Santa Rosa, La Pamapa - Argentina. 15 al 18 de setiembre de 2009.




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