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Asunto:NoticiasdelCeHu 569/09 - Entrevista a Adriana Rossi ( UNR )
Fecha:Lunes, 17 de Agosto, 2009  01:49:24 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 569/09
Adriana Rossi

“Los marines podrán maniobrar en toda la región sudamericana”

La especialista advierte que bases de EE.UU. en Colombia tendrán amplias potestades.
 
Emiliano Guido
Sur
Buenos Aires, 8/8/09


"El teatro de operaciones de las bases norteamericanas en Colombia no será  sólo el área andina, sino toda la región sudamericana. De acuerdo a un documento de planeamiento del Comando de Movilidad Aérea de Estados Unidos, se prevé el uso de un tipo de avión, el C-17, que no necesita recarga de combustible para sobrevolar la mitad del continente desde la base de Palanquero”, advierte Adriana Rossi, experta en narcotráfico y doctrinas militares de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Actualmente, la doctora Rossi dicta un curso de postgrado en la Facultad de Relaciones Internacionales de la UNR cuyo título –Drogas, narcotráfico y políticas antinarcóticos.
Desafíos a la democracia, gobernabilidad y paz– recorre el encuadre académico a tono para poder leer el alcance del acuerdo militar entre el Comando Sur norteamericano y el gobierno colombiano de Álvaro Uribe.
 
En ese sentido, Rossi entiende que el pacto Washington-Uribe busca saldar el vacío que dejará: “la posibilidad de que Holanda no renueve el acuerdo por las bases de Aruba y Curazao, con lo cual el área venezolana quedaría sin control estadounidense”. Además, advierte la simultaneidad temporal entre el golpe militar en Honduras y el desembarco de marines en Colombia –“donde los norteamericanos estarían construyendo otra base”– y que “las buenas intenciones” del presidente Barack Obama no podrán derrotar al Pentágono porque “los intereses del complejo industrial militar no van a ceder el gran poder que acumuló durante la era Bush”.

–Se habló desde tres hasta siete bases militares norteamericanas en Colombia. ¿Podría poner en limpio cuántos comandos de la US Force desembarcarán en tierra de Uribe?

–Las bases no son tres sino siete; tres aéreas, dos terrestres y dos navales: Palanquero, Apiay –de donde saldrán los operativos contra el bloque oriental de las Farc–, Alberto Pouwels –que operará en el aeropuerto de Barranquilla en misiones contrainsurgentes–, la base naval ARC de la Bahía de Málaga y la ACR de Bolívar de Cartagena. Además, continuarán las bases castrenses Larandia y Tolemaida, que ya estaban siendo utilizadas por los Estados Unidos. Ahora bien, lo nuevo es que habrá margen de autonomía para los militares estadounidenses en los operativos fuera de las fronteras colombianas, lo cual pone en evidencia el alcance regional del uso de las bases.

–¿Por qué deciden hacerlo en un momento de supuesto declive de las Farc?

–Por tres motivos: 1. Debido al cierre de la base de Manta en Ecuador, con lo cual queda en parte al descubierto el área del Pacífico; 2. Por la posibilidad de que Holanda no renueve el acuerdo por las bases de Aruba y Curazao por la presión de algunos sectores de la sociedad civil, con lo cual el área venezolana quedaría sin control estadounidense; 3. Por el cierre en el 2003, por los movimientos de resistencia pacífica, de la base naval en Vieques, Puerto Rico.

–¿En comparación con la desarticulada base de Manta en Ecuador, el Comando Sur gana o pierde terreno con estos enclaves?

–En principio, las nuevas bases tendrán mayores alcances. No se limitarán a la lucha antinarcóticos y el teatro de operación no será sólo el área andina, sino toda el área sudamericana, de acuerdo al documento de planeamiento del Comando de Movilidad Aérea (AMC). Se prevé el uso de un tipo de avión, el C-17 que no necesita recarga de combustible para sobrevolar la mitad del continente desde la base de Palanquero. Sólo quedaría afuera el área de Cabo de Hornos. Palanquero, por ejemplo, tiene hangares para cien aviones, alojamiento para dos mil hombres y una pista de diez mil pies y un sistema de radar implementado por los Estados Unidos en los ’90. Además, el Comando Sur está tratando de tener acceso a un lugar de la Guyana Francesa para que sus aviones militares lleguen a África vía Islas Ascensión. En un primer momento, los norteamericanos pensaron en Recife, pero dada la posición brasileña no muy amigable ante EstadosUnidos en cuestiones militares, abandonaron el proyecto.

–Ya que menciona a Brasil. ¿Por qué Itamaraty se mostró tan molesta ante el pacto entre Washington y Uribe?

–Muy simple, las Fuerzas Armadas de Brasil trabajan desde la Guerra Fría con una hipótesis de conflicto en el Amazonas con una potencia extranjera. El Ejército brasileño teme ahora que un desborde del Plan Colombia pueda terminar violando la soberanía territorial de su extensa selva. Por eso, sus uniformados realizaron un convenio militar con Vietnam para recibir entrenamiento en lucha guerrillera contra tropas regulares por si el Comando Sur decide apoderarse de sus recursos naturales.

–¿Qué paralelismos puede trazar entre la base militar norteamericana de Soto Cano en Honduras y la presencia de los marines en Colombia?

–No es casual que el acuerdo se anuncie post golpe militar a Manuel Zelaya. Por eso, en Honduras los Estados Unidos estarían construyendo ahora otra base, justamente porque no aprueban que Soto Cano sea militar-civil como quería Zelaya. De todas formas, el manejo de esta crisis desde los Estados Unidos parece ser un tanto esquizofrénico. Se condena el golpe pero no del todo y me parece que se manifiesta en esta crisis una lucha interna entre los sectores conservadores republicanos, el Pentágono que después de tanto protagonismo en la era Bush no va a resignar poder tan fácilmente y la administración Obama.

–¿El gobierno de Barack Obama no puede torcer, entonces, el sesgo militarista de la política exterior norteamericana?

–Aparentemente, Obama transita más las vías diplomáticas. Quiere cerrar Guantánamo, pero adhiere a la lucha contra el terrorismo; se abre a Cuba y se va a retirar de Irak, pero profundiza la intervención en Afganistán involucrando cada vez más a Pakistán; baja el presupuesto de las fumigaciones en el Plan Colombia, pero solicita un aumento de fondos para equipos de contrainsurgencia y entrenamiento al ejército colombiano y pide 46 millones de dólares para la base de Palanquero; da inicio a la Iniciativa Mérida o Plan México aprobado bajo la Bush y lo pone en marcha. Todo esto parece indicar que si bien Obama puede llegar a tener una visión no tan militarista, el Pentágono que representa los intereses del complejo industrial militar no va a ceder el gran poder que acumuló con Bush.

–¿Qué vino a patrullar, finalmente, la IV Flota?

–Las finalidades declaradas de la IV Flota son la lucha antinarcóticos, ayuda humanitaria y de asistencia en caso de catástrofes. Para ello, la IV Flota dispone de catorce buques de guerra, trece fragatas misileras y un crucero que debería velar por la seguridad marítima. Demasiado para el tipo de operaciones que debería desarrollar.
 





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