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Asunto:NoticiasdelCeHu 366/09 - Mar del Plata
Fecha:Domingo, 31 de Mayo, 2009  12:35:09 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 366/09
 

Mar del Plata ¿Polo geronte a principios del siglo XXI?

 

Cogley, Romina

UNMDP - Argentina

 

Resumen: Las sociedades actuales se caracterizan, entre otros cambios, por experimentar mutaciones en la perspectiva demográfica. En este sentido, diversos datos nos indican que son cada vez más las sociedades que transitan un envejecimiento en su población. Consecuentemente, este proceso produce modificaciones en su estructura social. El envejecimiento de la población constituye un proceso gradual, en el cual un número de adultos y ancianos aumenta, al tiempo que disminuye la proporción de jóvenes. En América latina estos cambios en las estructuras etarias comienzan a mostrar signos de envejecimiento hacia los años setenta. Particularmente, esta tendencia es notoria en Argentina, Cuba, Chile, Uruguay; donde el proceso que marca una mayor proporción de personas de edad avanzada presenta, en las cuatro últimas décadas, una tendencia en aumento. El incremento de personas cuya edad es avanzada responde, en términos generales, al descenso de natalidad y mortalidad. Sin embargo, en algunos casos es relevante el comportamiento migratorio de jubilados hacia territorios que cuenten con ciertas ventajas respecto a su lugar de origen; tal como ocurre en las denominadas “costas geriátricas”, conocidas por sus climas favorables. Entre estos lugares podemos mencionar La Florida, Costa Azul y, para el caso de Argentina, la ciudad de mar del Plata. La problemática adquiere un particular interés si se tiene en cuenta que este crecimiento es evidente en Mar del Plata, donde es mayor la proporción de ancianos en relación al total del país. De esta manera, dentro de los comportamientos demográficos de nuestra ciudad toma preeminencia, actualmente, la inmigración de ancianos – en su mayoría jubilados - , fenómeno que imprimiría a la ciudad el adjetivo de “polo geronte”. En este sentido, se pretende establecer el lugar de origen de la población anciana radicada en mar del Plata, intentando determinar el sector socioeconómico de aquellos jubilados que inmigran hacia nuestra jurisdicción. El conocimiento de los rasgos demográficos de una sociedad que envejece es crucial para la comprensión de su distribución en el espacio. De manera tal, este fenómeno refleja importantes consecuencias sociales y económicas. Por esta razón, los espacios que transitan este proceso deberán amoldarse a estos nuevos comportamientos. Ahora bien ¿De qué manera se distribuye la población anciana en el espacio marplatense? ¿A qué causas obedece esta distribución? ¿Cuál es el impacto territorial que genera un elevado volumen de ancianos en el conjunto de la población total? Para llevar a cabo la investigación, se procedió, en primer término, a realizar una revisión de fuentes bibliográficas, de carácter nacional como extranjero; a fin de conceptualizar temáticas relacionadas al envejecimiento de la población como comportamiento, imaginarios urbanos y teoría de redes sociales como causas de diversos desplazamientos migratorios. Asimismo, se tomaron diversos planteos y postulados relacionados al concepto de espacio geográfico y sus implicancias. Los datos demográficos fueron recabados a través de distintos Censos Nacionales de Población y Vivienda, aportados por el INDEC (organismo de Argentina) y diversos organismos municipales. Las fuentes primarias utilizadas tomaron forma de entrevistas cualitativas de investigación social, tomadas de la clasificación presentada por Valles, Miguel. Específicamente, hemos seleccionado los tipos de entrevista focalizada, dado que nos permite obtener fuentes cognitiva y emocionales provenientes de las reacciones de los entrevistados; cuya respuesta al suceso es material de estudio, mas que como informantes del suceso mismo. Asimismo, las entrevistas adoptan parámetros no estandarizados, ya que las manifiesta con mayor intensidad en Mar del Plata, generando impactos territoriales y afectando socioeconómicamente al resto de la población. Este fenómeno genera un cierto impacto en el territorio, según la forma en que se distribuyen y la demanda en servicios. Pero no es sólo el comportamiento migratorio y posterior distribución de ancianos en el espacio local el objetivo primordial de esta investigación. Para la ciencia geográfica resulta relevante conocer cómo este fenómeno genera cambios en el espacio geográfico, originando una infraestructura de servicios particular. En la ciudad de Mar del Plata, este proceso se materializa sobre el espacio si contabilizamos, por ejemplo, el número de instituciones geriátricas y centro de jubilados, lugares propios de adultos mayores. Estas residencias y centros han proliferado considerablemente durante las últimas décadas, producto de una mayor presencia de población anciana. preguntas son formuladas en términos familiares al entrevistado y no siguen una secuencia lógica de preguntas para todos los entrevistados. Estas entrevistas se hallan dirigidas hacia personas de la tercera edad que inmigraron a la ciudad de Mar del Plata luego de jubilarse.

 

Introducción

En el presente momento histórico cada vez más sociedades se caracterizan por experimentar mutaciones en la perspectiva demográfica. Entre otros comportamientos, encontramos el relacionado al envejecimiento de su población.

El envejecimiento de la población constituye un proceso gradual, en el cual el número de adultos y ancianos aumenta, al tiempo que disminuye la proporción de jóvenes. Este es un fenómeno contemporáneo, predominantemente urbano, que afecta principalmente al sexo femenino y que mostró sus inicios hacia principios del siglo XX en el continente europeo.

En América Latina, estos cambios en las estructuras etarias comienzan a mostrar signos de envejecimiento hacia los años setenta. Particularmente, esta tendencia es notoria en Argentina, Cuba, Chile y Uruguay; donde el proceso que marca una mayor proporción de personas de edad avanzada presenta, en las cuatro últimas décadas, una tendencia en aumento.

El incremento de personas cuya edad es avanzada, responde, en términos generales, al descenso de la natalidad y mortalidad. En algunos casos, son relevantes los fenómenos migratorios de jubilados hacia territorios de climas más favorables, como ocurre en las denominadas “costas geriátricas”1; tal es el caso de la ciudad de Mar del Plata2. Esta problemática adquiere un particular interés si se tiene en cuenta que la proporción de ancianos en esta ciudad es mayor en relación al total de país.

Las perspectivas históricas revisten un carácter relevante para la comprensión del envejecimiento en una sociedad. En los comportamientos demográficos de nuestra ciudad, toma preeminencia, actualmente, la inmigración de ancianos – en su mayoría jubilados –, fenómeno que permite que la ciudad sea adjetivada como “polo geronte”3. Es decir, la ciudad ha sido elegida por aquellos jubilados que, generalmente, han gozado de condiciones laborales favorables, a fin de transitar sus últimos años de vida en la misma.

El conocimiento de los rasgos demográficos de una sociedad que envejece es crucial para la comprensión de su distribución en el espacio. De manera tal, el envejecimiento refleja importantes consecuencias sociales y económicas. Por esta razón, los espacios que transitan este proceso deberán amoldarse a estos nuevos comportamientos, dado que este comportamiento genera impactos en el territorio

Este fenómeno produce un cierto impacto en el territorio, según la forma en que los ancianos se distribuyen y su demanda de servicios. Específicamente, en el área céntrica de Mar del Plata se advierten rasgos propios de una ciudad envejecida: una importante presencia de ancianos realizando diferentes actividades, generalmente de ocio.

Pero no es sólo la distribución de los ancianos en el espacio local la consecuencia de un envejecimiento demográfico. Resulta relevante conocer cómo este fenómeno genera cambios en el espacio geográfico, originando una infraestructura de servicios particular.

En la ciudad de Mar del Plata, este proceso se materializa sobre el espacio si contabilizamos – por ejemplo – el número de instituciones geriátricas y centros de jubilados, lugares propios de los adultos mayores. Estas residencias y centros se han incrementado considerablemente durante las últimas décadas, producto de una mayor presencia de gerontes.

 

Envejecimiento y espacio

Luego de la segunda contienda mundial, la población de más de 65 años comenzó a crecer de manera significativa en el conjunto de la población. Este fenómeno, como ha sido mencionado anteriormente, es conocido como envejecimiento de la población4, el cual transitan numerosas sociedades en la actualidad.

Tradicionalmente, la problemática de envejecimiento ha estado estrechamente relacionada a las ciencias médicas y psicológicas. Sin embargo, durante las últimas décadas, este comportamiento ha despertado un creciente interés en diversos campos científicos: la sociología, la antropología, entre otras ciencias sociales.

Si bien la problemática se halla directamente relacionada a diversos indicadores demográficos, dentro de ellos, los movimientos poblacionales juegan un papel fundamental, especialmente si esas migraciones son protagonizadas por ancianos. Al momento de abordar este proceso de distribución y redistribución resulta necesario partir de un concepto, esencial para la disciplina geográfica, denominado espacio geográfico.

Cada espacio posee características naturales propias diferentes a otros espacios. De allí que ciertos lugares cuentan con algunas particularidades que se visualizan como ventajas comparativas (geomorfológicos, climáticas, hídricas) con respecto a los demás. Sobre estos espacios naturales, el hombre ha actuado – y actúa – de diferentes maneras, a fin de utilizarlo para sus fines, acciones y relaciones. De modo que el espacio natural que el hombre aprovecha, transforma, construye y articula, lo denominaremos espacio social o formación social.5 Podemos concebir al espacio geográfico como temporal, dado que cada formación social le imprime características propias según los diferentes momentos históricos.

El espacio social estará constituido por dos elementos que se relacionan dialécticamente: la configuración espacial, formada por todos los elementos naturales y construcciones realizadas por el hombre y la dinámica social, conformada por las

relaciones sociales en un momento determinado. De manera que podemos definir al espacio como una construcción social que depende de los diferentes elementos y características de desarrollo de cada sociedad. El hombre, como ser social, utiliza el espacio y le otorga diferentes valores, según sean los intereses del grupo en cada momento histórico. Por ende, cada momento histórico le da una significación y un valor específico a la configuración espacial.

El estudio de la problemática sobre el envejecimiento de la población resulta ineludible. Los ancianos, a medida que aumentan numéricamente, generan ciertas demandas que impactan directamente sobre el espacio, concibiendo permanentemente procesos de construcción y consumo. A su vez, el espacio, como instancia social, refleja y reproduce estos procesos, ya que distintos grupos sociales “desarrollan estilos totalmente diferentes de representar la relación (en el espacio)”6. De este modo, se constituyen configuraciones espaciales que tienden a reproducir las formas sociales y sus identidades, en este caso, vinculadas a sociedades que adquieren rasgos de envejecimiento.

 

Migración: el espacio como imaginario social

Según lo expone la OEA, se considera migración “al cambio permanente del lugar geográfico de residencia habitual trascendiendo las fronteras que marcan la división política interna o externa”7. Dada la complejidad que presenta esta problemática, determina la dificultad de elaborar una teoría sobre las migraciones capaz de incluir todos los fenómenos que acontecen en cada uno de sus diversos niveles de integración.

En numerosos casos, las causas de los movimientos poblacionales se hallan ligadas a la percepción de una calidad de vida diferencial del lugar de destino con respecto al de origen. De este modo surgen significaciones imaginarias urbanas, que actúan como disparador para los flujos de movilidad poblacional.

Toda la ciudad es una proyección de los imaginarios sociales sobre el espacio. En esta perspectiva, (…) “el impacto de los imaginarios sociales sobre las mentalidades depende ampliamente de su difusión de los circuitos y de los medios que se dispone”8. Desde el punto de vista de las migraciones, existen idearios sociales y culturales con respecto a formas y calidad de vida diferenciales. En este sentido, este hecho obedece a la infraestructura urbana, la oferta de servicios, el entorno paisajístico. Estas características se enmarcan en lo que Golpe, L denomina “ciudad vivida” o “ciudad deseada”,9 según la representación de los imaginarios urbanos para los distintos grupos de edad.

De esta manera, para comprender la dinámica de las corrientes migratorias, uno de los elementos que cobra importancia es la configuración previa de imaginarios urbanos diferenciales de la comunidad de destino, los que han sido recogidos en los diferentes procesos de apropiación desigual del espacio. Esta apropiación da inicio durante períodos de ocupación temporaria o vacacional, de la recepción propagandística del lugar o de relatos sociales que residieron ocasionalmente o que hayan migrado previamente.

En el caso de que el escenario urbano tenga características turísticas, una amplia infraestructura en servicios y, además, se cuente con ciertas ventajas comparativas, la producción de los imaginarios cobra mayor intensidad que en otras ciudades.

Estas diferencias entre el lugar de residencia y los imaginarios urbanos diferenciales cobran una mayor importancia en ciertos conglomerados urbanos caracterizados por su elevado número de personas – podrían ser áreas metropolitanas- y, dentro de ellos, en un sector específico de la población. Algunas ciudades – destacadas por la cantidad de población que representan – se han transformados en “no lugares”, donde se visualizan mecanismos de exclusión - en concordancia a los modelos sociales y económicos vigentes- configurando espacios del anonimato10 para algunos sectores etarios y sociales. Estos espacios se caracterizan por ser expulsores de población. En contrapartida a este fenómeno, aparecen ciudades que tienen una configuración de “lugares”, es decir, espacios de identidad, relacional e histórico, definidos por Marc Augé11; “espacios de acogida”12 denominados por Golpe, L. Según explica la autora, el transito de un territorio hacia otro, no puede ser analizado sólo desde un punto de vista demográfico, sino que debe ser enmarcado, además, en una lectura socioantropológica.

Dentro del conjunto de movimientos poblacionales acaecidos durante las últimas décadas, ha cobrado interés el que tiene a los ancianos como protagonistas. Algunos autores (SOAM) plantean la ausencia de la problemática acerca de la movilidad de ancianos en el debate científico nacional e internacional. La respuesta a esta ausencia se podría encontrar en que los procesos migratorios se hallan estrechamente relacionados con las edades que comprenden la PEA y por razones laborales, consecuencia del modelo económico actual.

Entre las conclusiones de la Asamblea Mundial de Envejecimiento en 1982, se esbozó que “si bien los datos sobre migración de personas de edad avanzada son escasos (…) está probada la existencia de una movilidad”13 tanto en regiones con mayor como menor desarrollo.

De este modo “el proceso de migración de ancianos se desarrolla a partir de la articulación de una estructura de oportunidad ofertada por la comunidad receptora y la representación de un modelo alternativo de socialización anticipada de vejez construido entre los actores sociales intervinientes y sus redes familiares”14.

Con respecto a los factores que regulan los procesos migratorios, Golpe, L ha elaborado un diagnóstico acerca de los distintos agentes que intervienen en el proceso de migración tanto para las sociedades receptoras como emisoras del mismo. Teniendo en cuenta las comunidades emisoras, la autora menciona diferentes categorías de expulsión: en primer término, alude a núcleos urbanos con un alto nivel de desarrollo económico y social que atraen sectores jóvenes y adultos debido a sus características culturales y socioeconómicas. La consecuencia de este fenómeno, desde el punto de vista de la expulsión, atañe a la población anciana, dado que ya no forman parte de la PEA pero generan grandes demandas de servicios. En nuestro país, este sería el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires. En segundo término, se apunta a ciertas comunidades que expulsan población debido a su falta de servicios (léase salud, recreación, entre otros).

Teniendo en cuenta los factores de recepción de población anciana, los autores mencionan la “reproducción de un imaginario urbano diferencial”15, lo cual sería producto de las características turísticas y de infraestructura que adquiere, por ejemplo, la ciudad de Mar del Plata.

En segunda instancia se destaca el movimiento poblacional producto de redes sociales de apoyo, las cuales resultan esenciales para el grupo etario que analizamos. La red social de una persona está constituida por su familia, parientes, amigos, compañeros de trabajo, miembros de grupos, instituciones u organizaciones de diversa índole que participen – entre los más frecuentes – en un momento determinado16. Tal como expone Arias, las redes sociales no son estáticas, sino que por el contrario poseen características de sistemas abiertos ya que se encuentran en un proceso dinámico de construcción y reconstrucción permanente a lo largo de la vida y de la historia de un sujeto17.

Para Oddone, J, estas redes otorgan seguridad y resguardo hacia los ancianos, Particularmente, plantea la autora, se constituye como un recurso organizador y se convierte, en algunos casos, en una estrategia de supervivencia18.

Estas redes de apoyo tanto familiares como sociales, generan, en palabras de Golpe, L, “una migración en cadena”19 devenida de relatos orales que visitaron y migraron con anteriorioridad hacia el espacio de acogida; las mismas son percibidas como un apoyo de contención dentro del nuevo contexto de residencia.

En síntesis, como ha sido esbozado anteriormente, algunos núcleos urbanos – como el Área Metropolitana de nuestro país – con un mayor desarrollo económico, atraen sectores de población económicamente activa en concordancia con sus características socioeconómicas. En contrapartida, se origina una expulsión de población anciana por generar grandes demandas de servicios. En este sentido, cobra importancia la ciudad de Mar del Plata, producto de sus características turísticas, como receptora de esa migración. De este modo, se evidencia la reproducción de un imaginario urbano diferencial, producto de la significancia turística y la oferta de servicios adquiridos durante los diferentes momentos históricos.

Los imaginarios urbanos han convertido a la ciudad de Mar del Plata, teniendo en cuenta el contexto nacional y temporal, en un “espacio significativo”, dado que se encuentra incorporada, objetivada e institucionalizada como la “Ciudad Feliz”. Forma parte de un mito ritualizado anualmente por la anuencia de flujos turísticos y trabajadores golondrinas a través de la historia que es recogido por distintos grupos para encadenarse en distintos perfiles de migrantes20.

En este contexto, es significativo el aporte migratorio – tanto externo como interno – que ha recibido la ciudad de Mar del Plata en diferentes momentos históricos, producto de determinadas características socioeconómicas.

En referencia al aporte migratorio externos, la ciudad ha sido testigo del arribo de diferentes colectividades, en dos oleadas migratorias de importancia por su volumen, correspondientes a las contiendas mundiales. Entre las colectividades, se destacan italianos y españoles, que conformaron un enclave en el Puerto de Mar del Plata.

En otra instancia, cobran importancia durante las últimas cuatro décadas las migraciones de origen limítrofe. Estas, si bien no se presentan en forma masiva no dejan de ser relevantes, en especial por las características de asentamiento y las actividades que desarrolla su población. En este punto cabe resaltar el caso de migrantes de origen chileno cuyo asentamiento es característico en Batán. Asimismo se destacan las migraciones bolivianas en el cinturón hortícola del Partido de General Pueyrredón.

Con respecto a los movimientos de origen interno, se destacan migrantes de las provincias del norte de nuestro país, que adoptan en numerosos casos el carácter de golondrinas, dado que desarrollan alguna actividad laboral durante los veranos, enmarcado en las características turísticas de nuestra ciudad.

Por último, y en lo que atañe nuestra investigación, es relevante mencionar las migraciones de ancianos. Aquí cobra importancia la concepción de espacios de anonimato – presentada por Augé, M – como representa en nuestro país el Área Metropolitana principalmente y los lugares o espacios de acogida que representa nuestra ciudad para esta franja etaria. De este modo, el comportamiento se materializa cuando se establece una articulación entre un espacio que ofrece oportunidades para aquellos actores que se sienten expulsados de “espacios de anonimato”, dado que ya no representan espacios atractivos para desarrollar su calidad de vida.

Según registros del PAMI, “(…) la ciudad recibe una inmigración de 350 a 400 matrimonios de personas mayores por año, proveniente sobre todo de Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires”21. Asimismo, entre el 10 y el 15 % de las personas que veranean anualmente en Mar del Plata, corresponden a mayores de 60 años. Gomez Lopez expresa que esta considerable presencia de ancianos se relaciona con similares comportamientos en Miami, Barcelona, Nanterres, entre otros polos gerontes.

 

La presencia de ancianos en el ámbito nacional y local

Según los criterios expuesto por la ONU (1956), una población es considerada joven cuando la proporción de personas mayores a 65 años es menor al 4%, madura cuando el sector etario registra entre el 4 y el 7% y envejecida cuando es mayor al 7%.

Los datos relevados por el Organismo Oficial INDEC nos demuestran que en los diferentes recuentos de población, el grupo de ancianos presenta un incremento constante, demostrando para 1970 características de una población envejecida. A partir de ese momento el envejecimiento se agudiza hacia la actualidad, representando para el año 2001, el 9.9% de la población. Si tenemos en cuenta los datos locales, el Partido de General Pueyrredón22 (PGP) asume desde 1980, y hasta la actualidad, mayores índices de envejecimiento que el ámbito nacional, representando el 13.9% de personas mayores a 65 años para el último recuento poblacional23.

Ahora bien, si tomamos en consideración el origen de la población anciana, el último censo de población devela que el 88.9% de los mismos han nacido en el país, mientras que sólo el 11% son inmigrantes. Si se efectúa una lectura de los diferentes grupos de edad y su origen, queda en evidencia que los porcentajes de personas que no son oriundas de nuestro país corresponden a los grupos más añosos, es decir, que se visualiza un aumento de personas de origen extranjero en las mayores edades, pasando del 8.5% para el grupo de 65 a 69 años al 14.2% para los ancianos mayores a 80 años(Ver cuadro 1). Este alto componente inmigrante en las personas con mayor edad es producto, como ya fue expresado, de los movimientos migratorios masivos provenientes desde el continente europeo hacia nuestro país.

 

Cuadro 1: Composición relativa por grupos de edad según origen. Ancianos. Total país, 2001

Edad

Total

En el país

En el extranjero

65-69

100

91.4

8.5

70-74

100

90.1

9.8

75-79

100

86.2

13.1

80+

100

85.7

14.2

Total

100

88.9

11.0

 

En el Partido de General Pueyrredón encontramos – al igual que para el total del país – un aumento gradual de ancianos de origen extranjero en la medida que avanzan los grupos de edad cronológicamente. Específicamente, los ancianos entre 65 y 69 años que no nacieron en el país constituyen el 9.5% de la población añosa, mientras que los ancianos extranjeros mayores a 95 años conforman el 33.2% del total.

 

Cuadro 2: Composición relativa por grupos de edad según origen. Ancianos. Partido General Pueyrredón, 2001

Edad

Total

Nativa

Otra provincia

En el extranjero

65-69

100

62.3

28.1

9.5

70-74

100

61.7

26.6

11.5

75-79

100

60.8

23.1

17.1

80-84

100

61.6

22.7

15.6

85-89

100

62.2

21.8

15.8

90-94

100

50.0

25.5

21.3

95+

100

48.1

18.5

33.2

Total

100

61.4

25.4

13.3

 

Con respecto a las migraciones internas, el comportamiento se manifiesta en un sentido inverso a los movimientos externos (Ver cuadro 2). Teniendo en cuenta los diferentes grupos de edad, evidenciamos que los mayores movimientos se registran en los ancianos entre 65 y 69 años (28.1%), mientras que a medida que se avanza en edad cronológica, estas migraciones disminuyen (28.1% representan las personas de 65 a 69 años a 18.5% mayores de 95 años).

Tomando en consideración la población nativa24, observamos que entre los 65 y 89 años, la misma constituye entre el 60.9 y 62.3%, mientras que en los mayores de 90 años, sólo la mitad del grupo etario ha nacido en la provincia de Buenos Aires.

De esta manera, podemos expresar que con respecto al lugar de nacimiento de la población añosa residente en el Partido según los diferentes grupos de edad – de manera similar a lo verificado a nivel nacional – el porcentaje de sujetos nativos se eleva en la medida en que disminuye la edad y, complementariamente, la cantidad de extranjeros se incrementa de manera progresiva al aumento de edad de los mismos.

 

La migración de ancianos hacia Mar del Plata

La población anciana en nuestro país, tal como fue expresado anteriormente, ha ido incrementándose a lo largo de las últimas décadas producto de las mejores condiciones de vida. Este comportamiento se traduce en la expectativa de vida alcanzada por un número cada vez mayor de ancianos. La ciudad de Mar del Plata, si bien sigue estos lineamientos, ha sido impactada por otro fenómeno que tiene como protagonistas al grupo etario que compete a esta investigación. Efectivamente, sumado al alargamiento de la expectativa de vida – coincidiendo con el promedio nacional – debemos agregar la denominada migración de ancianos hacia nuestra ciudad, constituyendo de esta manera un enclave gerontológico.

Pero ¿Cuáles son las causas de este comportamiento? ¿De qué manera impacta el escenario marplatense en el imaginario de la sociedad argentina? ¿Qué relevancia posen las redes sociales en los ancianos migrantes?

A través de la palabra de los entrevistados encontramos algunas respuestas a nuestros interrogantes. Por medio de ellas, apreciamos y conocimos diferentes causas de inmigración, las diversas percepciones que poseen acerca del espacio marplatense y la manera en que se integran a la sociedad receptora.

En primer término, la causa más difundida de inmigración se halla ligada a la oferta de servicios, el entorno paisajístico y la infraestructura que identificaron a Mar del Plata como ciudad turística. Estas atribuciones que presenta la localidad, generó la ciudad deseada – adjetivada por Golpe, L – en la representación del imaginario urbano de los ancianos migrantes. Desde esta perspectiva de análisis, Mar del Plata puede ser enmarcada en significaciones sociales relacionadas a actividades de ocio y a una calidad de vida diferente con respecto a otras ciudades intermedias del país.

En general, los ancianos que se radicaron en Mar del Plata por las características que presenta el espacio geográfico, ya conocían la ciudad. Tal es el caso de Nélida, que arribó a Mar del Plata por primera vez hace 54 años durante su luna de miel, expresa que:

(…) “me enamoré en ese momento de la ciudad, (…) y decía que algún día me gustaría vivir en esta ciudad. Y bueno, mirá lo que tardé hasta hace siete años. Ya mis nietos están grandes, tengo bisnietos y dije este es el momento: emprendí el proyecto de venir acá, con toda una ilusión, vine sola” 25

Por su parte, Roberto explica las causas que lo llevaron a migrar hacia nuestra ciudad manifestando:

“A mi mujer y a mí siempre nos gustó esta ciudad. (…) hablar de Mar del Plata significa, además de tranquilidad, tener buen clima, seguridad y acceso a casi todos los servicio”26

En otro testimonio, Lidia27 nos relata que eligió venir a esta ciudad por una conjunción de factores. Entre los cuales destaca la tranquilidad, infraestructura y el mar.

En los relatos obtenidos registramos que algunos entrevistados conocen a otras personas con similares características a las suyas. Es decir, tienen conocimiento o contacto con otros jubilados migrantes que, en general, arribaron a nuestra ciudad por los mismos motivos que declaran los entrevistados. Desde esta esfera, Nelly nos

comenta que en el edificio céntrico donde reside, son varias las personas que inmigraron luego de jubilarse.

“Como me pasó a mi, la ciudad de Mar del Plata es muy tranquila, comparado con otros lugares como Buenos Aires. Por lo general, la mayoría viene a veranear como turista y se enamora del lugar. Por eso, cuando uno se jubila elige el lugar que le gusta”28.

En las palabras de Nelly observamos que ese imaginario se presenta en numerosos ancianos, de allí la importancia del comportamiento. Por otro lado, vislumbramos que los propios inmigrantes tienen conocimiento acerca del fenómeno, es decir que reconocen que las características y atributos de Mar del Plata se reproducen en un número importante de personas que, según sus posibilidades, concretan el proyecto de inmigrar hacia la ciudad deseada.

Todos estos relatos nos permiten dar cuenta de la manera que percibieron los ancianos, en tiempos anteriores, a nuestra ciudad. El período de vacacionar o la razón por la que visitaron Mar del Plata, llevó a estas personas a conocer y recrearse en “La Feliz”, es decir que transitaron por la infraestructura preparada para el turismo, lo cual conllevó a apreciar una “ciudad deseada” diferente a su lugar de origen.

Desde otra perspectiva de análisis, algunos informantes clave – oriundos de la ciudad – intentan esbozar sus fundamentos sobre los motivos por los cuales Mar del Plata se ha configurado como un “polo gerontológico”29. En este sentido, Rodolfo hace referencia al comportamiento de la siguiente manera:

“Son muchas las personas que vienen a radicarse aquí después de jubilados. ¿Por qué? Porque nuestra ciudad cuenta con un clima agradable, se vive con una tranquilidad que otras ciudades como Buenos Aires perdieron hace tiempo, hay muchos espectáculos durante todo el año, mucha recreación, además el tema que estamos hablando de una ciudad costera. Eso atrae mucho también, la mayoría de estas personas ya conocían Mar del Plata de haber venido a veranear en algún momento”30.

En el relato anterior podemos inferir los diferentes atributos que menciona el entrevistado para nuestra ciudad. En el mismo, hace referencia a las características paisajísticas y de infraestructura con que cuenta Mar del Plata. Estas serían, para Rodolfo, las diferentes particularidades – ventajas comparativas – que presenta nuestra ciudad en el imaginario urbano de los jubilados migrantes. Asimismo, debemos resaltar la mención que realiza el entrevistado en relación al conocimiento previo que poseen los jubilados de nuestra ciudad antes de radicarse definitivamente.

El Doctor Canessa, informante clave en nuestra investigación, adjetiva a Mar del Plata como polo geronte. En su testimonio nos manifiesta que este comportamiento si bien obedece a la calidad de vida de la población, es resultado, fundamentalmente, de la inmigración de ancianos que recibe nuestra ciudad.

De esta forma, los entrevistados clave visualizan ventajas en Mar del Plata con respecto a otras ciudades de rango intermedio. Estos testimonios nos dan cuenta que no sólo los inmigrantes percibirían una calidad de vida diferencial sino que parte de la población marplatense también vislumbra estos atributos en la localidad.

En otra esfera de análisis, y como hemos expresado anteriormente, Mar del Plata se constituyó como el principal polo turístico para la época estival durante décadas atrás. En ese momento histórico, un determinado índice de turistas, preponderantemente durante los años sesenta, optó por adquirir una propiedad; constituyéndose así una segunda residencia, sólo para veranear. Como dijera Isabel:

“Mi marido se jubiló, este departamento lo teníamos para veranear. Por eso me pregunté ¿Qué estamos haciendo acá (Buenos Aires)?”31.

Roberto, oriundo de La Plata, nos explica que compró junto a su esposa un departamento en el centro de Mar del Plata hacia finales de los años sesenta. Específicamente, relata:

“Para fines de los años sesenta compramos este departamento en la zona céntrica de la ciudad. Como veníamos tan seguido y tuvimos la posibilidad, lo compramos en ese momento y por suerte lo pudimos mantener hasta el día de hoy”32.

De esta manera, encontramos que algunos ancianos, ya jubilados, eligieron migrar hacia nuestra ciudad, en principio, por poseer una vivienda que otrora fuera destinada a épocas de veraneo. Asimismo, encontramos que las percepciones de ciudad deseada también aparecen en los entrevistados, si bien resulta un factor esencial el poseer una vivienda – con anterioridad – en el lugar elegido para radicarse.

Por lo tanto, podemos aseverar en las palabras de los actores que poseer una vivienda en la ciudad elegida para vivir permanentemente, se divisa como una facilidad – y ventaja – al momento de inmigrar.

Como hemos analizado, los imaginarios urbanos sobre las mentalidades de los ancianos constituyen la principal causa de arribo a nuestra ciudad, o al menos la más difundida. La migración producto de redes sociales también es relevante como origen de movimiento de ancianos. Un referente de este comportamiento lo representa David, oriundo de San Juan. Él vino junto a su esposa hace tres años, dado que sus hijas – que migraron con anterioridad – los obligaron a venir. En su relato, lo expresa de la siguiente manera:

“Yo vine a Mar del Plata porque mi señora se enfermó de la pierna, (…) Entonces, tanto tiempo, yo tengo dos hijas acá que nos dijeron que vengamos. Bueno, se me terminaron mis recursos así que decidí venir”33.

Por su parte Mirta, proveniente de San Nicolás, nos cuenta que:

(…) “yo ya tenía una hija viviendo acá desde hacia bastante tiempo. Al jubilarme tomé la decisión de radicarme aquí con la intención de tener un acercamiento familiar con mis seres de acá”34.

En estos relatos podemos aseverar diferentes formas y funciones que adoptan las redes sociales para las personas ancianas. En el caso de David, la red otorga principalmente seguridad económica; mientras que las palabras de Mirta distinguen preponderantemente una contención afectiva.

Como plantean diferentes autores35, la familia es el principal soporte de la red de una persona, pero no es el único. Como ya establecimos, la red social en un momento determinado se halla compuesta por familia, amigos, compañeros de trabajo de una persona.

En el caso de Lidia y su marido, oriundos de Capital Federal, la decisión de radicarse estuvo vinculada a la cantidad de parejas amigas y conocidas que migraron con anterioridad. De esta manera se expresa Lidia:

“Tenemos varios conocidos que han hecho lo mismo que nosotros, esperar a jubilarse para venir a radicarse definitivamente a esta ciudad. Nuestros conocidos son casi todos del tribunal. Lo bueno de esto es que no vinimos de cero, sin conocer a nadie”36.

En las palabras de Lidia visualizamos que la elección de optar por Mar del Plata para pasar sus años de jubilada radica en la red de amigos y conocidos que poseía en Capital Federal. Estas personas, al igual que la entrevistada, tomaron la decisión de migrar hacia nuestra ciudad luego de retirarse definitivamente de la esfera laboral.

El fenómeno que conlleva a inmigrar hacia lugares deseados, con expectativas de transitar una calidad de vida diferencial, como ya hemos enunciado, se halla instalado en el imaginario de una parte importante de la sociedad. Pero no es sólo el deseo de radicarse en otros espacios, sino que este comportamiento se alimenta porque muchas de estas personas perciben un desplazamiento tanto por parte de la sociedad como también por las características del lugar de residencia.

Por ello, algunos ancianos emprenden la migración una vez jubilados, dado que no encuentran en esos espacios una identidad o pertenencia. Una vez culminadas sus actividades laborales, el espacio geográfico en el cual se han movido durante gran parte de sus vida se convierte, como plantea Augé, en no lugares. En nuestro país, este sería el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires; el cual atrae principalmente una mano de obra económicamente activa y desplaza, por diversas razones, a la población del tercer sector etario.

Los centros urbanos de rango mayor, tal como plantea Golpe, L, generan estrategias que se ponen en marcha y funcionan como mecanismos expulsivos; primordialmente para grupos de la tercera edad. Específicamente, (…) “dichas cohortes representan el grupo social de menor aprovechamiento y mayor insumo económico. Concretaron el final de sus ciclos productivos, demandan mayores servicios de salud y realizan un consumo mínimo37.

Ahora bien, podemos expresar que el anciano que se traslada definitivamente percibe un no lugar o espacio de expulsión, dado que el espacio en el que transita ya no le brinda una calidad de vida que lo satisfaga plenamente y, por otro lado, encuentra en otros espacios los denominados lugares o espacios de acogida.

De las entrevistas se desprende que para un determinado número de ancianos surgen nuevos espacios, denominados lugares o de acogida. Estos se caracterizan por su variada oferta de infraestructura y servicios acordes a las demandas generadas por la tercera edad. Lidia relata acerca de las sensaciones que le generaba vivir en una ciudad como Buenos Aires. Específicamente nos comenta que:

(…)” yo trabajaba en el microcentro de la ciudad y, como sabrás, es un caos de transito y ruidos de toda índole; necesitábamos un poco de paz y tranquilidad. Por eso es que decidimos venir a Mar del Plata; esta ciudad ya la conocíamos”38.

La contundencia del pasaje anterior nos permite reflexionar acerca del desplazamiento que produjo en Lidia habitar en el centro urbano más importante del país. Los elevados decibeles acústicos, junto a la contaminación ambiental, entre otras problemáticas metropolitanas, constituyen una calidad de vida poco saludable en ancianos, tal como comenta la entrevistada.

En otros casos, la causa no está dada por la saturación urbana, sino por el contrario, debido a la falta de servicios en cuanto a infraestructura destinada a los ancianos. Dentro de este contexto, Nelly, oriunda de Pigué, señala:

“Nos gustó (Mar del Plata porque) es una ciudad tranquila y uno tiene todo cerca. En ciudades más pequeñas como la nuestra, no contábamos con todos los servicios; nuestros hijos ya no vivían allí y no teníamos nada más por hacer”39.

En estos espacios de acogida o lugares, los jubilados migrantes encuentran diversos espacios en los cuales se sienten integrados a la sociedad. En determinados casos, personas como Lidia o Nëlida realizan las mismas actividades que en Capital Federal: Lidia continúa con sus actividades físicas, mientras que Nélida canta en distintos coros.

Para algunos ancianos, la principal distracción radica en caminar o ir a “ver el mar”40; mientras que otros, se han integrado a algún grupo o centro de jubilados; estos son percibidos por los ancianos migrantes como lugares de contención, sociabilidad e, incluso, prestamos de ayudas. En estos lugares, realizan actividades recreativas y lúdicas, además de sociabilizarse con otros ancianos. Nélida comenzó a concurrir a un centro de jubilados y nos comenta que la función primordial que cumplen es brindar compañías para “las personas que estamos solas”41. David nos explica que las concurrencias al centro que asiste son más seguidas que cuando comenzó a participar. Específicamente, expresa que:

“Al principio veníamos poco, una o dos veces por semana. Pero ahora ya conocemos mucha más gente y venimos casi todos los días. Acá la pasamos bien, casi todo el tiempo jugamos a las cartas”42.

Para que los ancianos se integren a la sociedad realizando actividades y concurriendo a diferentes lugares – además de emprender una migración a un espacio deseado – es menester que cuenten con una jubilación que les permita vivir de la misma manera que en su lugar de origen o, aún, con mejores condiciones.

De las entrevistas realizadas, la mayoría de los ancianos son jubilados y / o pensionados. Algunos cuentan, como ya expusimos, con un departamento adquirido en décadas de mayor bonanza económica. Estas condiciones reflejan, en cierta medida, la forma y manutención independiente con que cuentan la mayoría de los ancianos entrevistados.

En síntesis, luego de analizar las palabras de los actores, podemos vislumbrar que en la mayoría de los casos, los entrevistados ya conocían Mar del Plata en un contexto de veraneo. Es decir, transitaron la ciudad oportunamente para realizar recreación y ocio, principalmente en la zona céntrica. En esos momentos es cuando surge la incorporación de “ciudad feliz” en una parte de la sociedad que la transita.

Los ancianos, luego de retirarse permanentemente de la esfera laboral, se hallan desplazados, por diversas razones, de los espacios que transitan habitualmente. En esos momentos, surgiría el proyecto de trasladado hacia un espacio elegido, con una calidad de vida diferencial, en otras palabras, un lugar de acogida.

Para que se produzca esta migración de cabecitas blancas, es ineludible que los ancianos cuentes con recursos económicos suficientes que le permitan llevar una vida con iguales o mejores condiciones que la de su lugar de origen. Es decir, este factor nos indica el nivel socioeconómico de las personan que llegan a Mar del Plata.

Los relatos recogidos demuestran esta condición económica en las actividades ó viajes que realizan para su recreación. Por último, resulta necesario destacar las diferentes formas y espacios de integración que eligen los jubilados entrevistados para recrearse.

Más allá de la actividad que realicen, es significativo distinguir las múltiples formas – que nos muestran los ancianos – de complejizar sus propias redes sociales en este nuevo espacio de residencia, es decir en la ciudad de Mar del Plata.

 

Distribución de ancianos e impacto en el espacio local

El Partido de General Pueyrredón, tradicional receptor de población, cuenta con estadísticas demográficas que lo posiciona como enclave obsolescente43 (Golpe). Este comportamiento genera diversas demandas en el espacio geográfico local. En este sentido, la población anciana necesita articulaciones de infraestructura de servicios en el escenario marplatense.

Debemos tener en cuenta que nuestra ciudad, si bien se insertó en los diferentes momentos económicos según los requerimientos de la División Internacional del Trabajo, generó paralelamente una infraestructura de servicios acorde a las características socioeconómicas de los turistas que la visitaban.

Ahora bien, nuestra sociedad se caracteriza actualmente por su envejecimiento demográfico, producto de diferentes movimientos migratorios. En un primer momento las inmigraciones respondían a parámetros netamente laborales, mientras que en las últimas décadas se añaden las inmigraciones de ancianos, preponderantemente, producto de los imaginarios sociales. Por ello, estas características demográficas generan una demanda específica en el espacio.

Nuestra ciudad ofrece una amplia gama de servicios en lo referido a salud, vivienda, recreación, condiciones sanitarias, ecológicas, etc. que la caracterizan como una comunidad receptora.

Las ofertas de servicios para ancianos se presentan mediante instituciones de servicios proporcionados por entidades del Estado o bien por organismos privados. Estos, ofrecen servicios y programas culturales, asistenciales y sociales destinados a la tercera edad.

Resulta indispensable, para los fines de nuestra investigación, indagar acerca de la localización de la población anciana en el plano local y algunas de sus instituciones que caracterizan a este sector.

 

 

Mapa 1

Fuente: Celemín, J: “El envejecimiento poblacional en el Partido de General Pueyrredón y la precarización en las condiciones de vida de la población anciana en el período 1996-2000” Tesina de Licenciatura. UNMDP, marzo de 2002. Inédito

 

 

Tomando en cuenta el mapa 1 que nos muestra la distribución de ancianos a escala local, podemos observar que la mayoría habitan en la zona céntrica y sus alrededores. En este punto, cabe resaltar que los mismos se localizan en los barrios más antiguos y céntricos de la ciudad de Mar del Plata.

Es menester señalar que este relevamiento corresponde al Censo de 1991. Creemos que el comportamiento demográfico es similar, inclusive, podríamos sospechar que el mismo tiende a profundizarse hacia la actualidad.

 

50510KilometersLcosta.shpPorcentaje de ancianos por radio censal0 - 6.6 %6.6 - 11.26%11.26 - 15.94%15.94 - 20.65%20.65 - 29.97%NEWSDistribución de la población anciana en Mar del Plata - 1991.Mar Argentino

 

 

 

La localización de volúmenes de población anciana a escala local, corresponde primordialmente a residencia en vivienda particular. En términos generales, tanto en el total de país como en el Partido de General Pueyrredón, la mayoría de población anciana reside en este tipo de viviendas. En Argentina, el 80% de las personas de mayor edad conviven con familiares (Oddone, 1999), si bien se percibe el aumento a la vivienda unifamiliar por parte de ancianos.

Los hogares residenciales para ancianos suministran una vivienda, de carácter colectivo, que brindan diversas atenciones y cuidados médicos permanentes o transitorios, procurando el bienestar psicofísico y social de los longevos.

Para el Censo de 2001, la población mayor a 65 años alojada en residencias geriátricas asciende a 100.725 personas44. En términos relativos, hablamos de un 2,80% del tercer sector etario. Este porcentaje es bajo en comparación con el de países denominados desarrollados, y envejecidos, que presentan una media de 5% de institucionalización de sus ancianos45.

Del total de población añosa en nuestra ciudad (78.294 personas), 2181 residen en instituciones geriátricas. Esta cifra representa solo un 2,78% del tercer grupo etario, número que estaría casi en concordancia relativa con el total del país y sigue los preceptos planteados por De los Reyes.

En nuestra ciudad es notoria la presencia de instituciones geriátricas, principalmente de carácter privado. Para el año 2004, la localidad contaba con un total de 79 hogares colectivos.

 

 

Mapa 2: Localización de instituciones geriátricas en Mar del Plata.

Institución geriátrica �� Escala (aprox): 1:100.000

Fuente: Elaboración propia en base a datos proporcionados por Dr. Casella (Director del Asilo de Ancianos de la ciudad de Mar del Plata)

 

Delimitación barrial

1. Faro Norte

2. Punta Mogotes

3. Bosque Peralta Ramos

4. Jardín Peralta Ramos

5. Colinas Peralta Ramos

6. Puerto

7. Villa Lourdes

8. Termas Huinco

9. Juramento

10. Jardín Stella Maris

11. Cerrito Sur

12. Cerrito y San Salvador

13. Las Avenidas

14. El Progreso

15. General San Martín

16. Peralta Ramos Oeste

17. Peralta Ramos Este

18. Fortunato de la Plaza

19. Florencio Sánchez

20. El Martillo

21. General Pueyrredón

22. Las Heras

23. Bosque Grande

24. Santa Rita

25. San Antonio

26. Santa Mónica

27. Bosque Alegre

28. El Gaucho

29. General Belgrano

30. Las Américas

31. Regional

32. Bernardino Rivadavia

33. Pinos de Anchorena

34. San José

35. Primera Junta

36. San Carlos

37. Los Troncos

38. Divino Rostro

39. Playa Grande

40. General Roca

41. Terminal

42. Loma de Stella Maris

43. Centro

44. San Juan

45. La Perla

46. Estación Norte

47. Don Bosco

48. Los Andes

49. Las Lilas

50. Belisario Roldán

51. San Cayetano

52. Coronel Dorrego

53. Jorge Newbery

54. Santa Rosa de Lima

55. Florentino Ameghino

56. Libertad

57. 180

58. 9 de Julio

59. López de

Gomara

60. Caisamar

61. La Florida

62. Los Tilos

63. Los Pinares

64. Domingo F. Sarmiento

65. Villa Primera

66. Nueva Pompeya

67. Parque Luro

68. Constitución

69. Estrada

70. Monte Mar y Grosellar

71. Zacagnini

72. Aeroparque

73. Batán

74. Sierra de los Padres

75. Los Acantilados

76. Las Margaritas

77. Alto Camet

78. Nuevo Golf

79. Playa Serena

 

En lo que respecta a la localización de estos centros asistenciales (Ver mapa 2), podemos advertir que el mayor peso de las residencias geriátricas se presentan en áreas más antiguas de la ciudad, cercana a la zona céntrica de Mar del Plata. En términos relativos, el 54,4% de los geriátricos de distribuye en sólo tres barrios. Estos porcentajes permiten visualizar una alta concentración de servicios en un espacio relativamente acotado.

La instalación de las instituciones geriátricas en nuestra ciudad, se corresponden a las demandas que genera un continuo envejecimiento a escala local. En la entrevista realizada al Dr. Canessa, Director de dos Instituciones Geriátricas, se pone se manifiesto el interés por satisfacer las demandas a los ancianos. El entrevistado alude de la siguiente manera:

“Hace algunos años conversando con un grupo de colegas decidimos enfocar nuestras miradas hacia la tercera edad. Dentro del contexto nacional, Mar del Plata se comporta como un polo geronte. (…) Lo que ha sucedido en los últimos años es un comportamiento al que deberíamos prestarle mayor atención”46.

Los Centros de Jubilados y Pensionados crean espacios de ocio para las personas de mayor edad. Los mismos conforman “representaciones sociales de consumo cultural”47. Estas representaciones son las que otorgan sentido a prácticas y estrategias ocupacionales en los ancianos. Las actividades que ofrecen los centros para jubilados son múltiples, según el origen, características e integración de los afiliados.

La proliferación de estos centros obedece, en concordancia a las instituciones geriátricas, a causas relacionadas a las demandas que genera una población envejecida. En este sentido, Miranda48 expresa que a partir de la década del ochenta el volumen de centros se acrecienta considerablemente. En nuestra ciudad, para marzo de 2006 se contabilizaron 81 centros en total49.

 

 

Mapa 3 Localización de centros de jubilados en Mar del Plata.

Centro de Jubilados �� Escala (aprox): 1:100.000

 

 

Delimitación barrial

Ver mapa

 

 

Teniendo en cuenta la distribución de estos centros de jubilados, podemos aseverar que los mismos se hallan presentes en la mayoría de los barrios, abarcando casi la totalidad del ejido urbano.

Pero si realizamos una lectura más minuciosa en lo que concierne a la cantidad de centros por barrio, encontraremos diferencias en cuanto a su localización. En primer lugar, se evidencia una fuerte concentración en barrios emplazados en zonas céntricas y más antiguas de la ciudad. Efectivamente, sólo 4 barrios aglutinan el 39,5 (32 centros) del total. Esta aglomeración guarda concordancia con la densidad de ancianos en esta zona y, creemos, que su localización respondería a la fácil accesibilidad desde otros espacios de la ciudad hacia estos barrios.

En el resto del ejido urbano marplatense, encontramos barrios donde presentan entre 1 y 3 centros para la tercera edad. Aquí los ancianos no representan un volumen importante para sus poblaciones barriales.

Teniendo en cuenta la distribución de ancianos en la ciudad de Mar del Plata es evidente que la instalación de los centros de jubilados es concordante a la localización de hogares de los mismos. Es decir, encontramos la mayoría de las sedes en aquellos barrios donde la presencia de ancianos es mayor.

 

Consideraciones finales

Las personas mayores constituyen un colectivo cada vez más amplio, en continua evolución. En nuestro país, los datos muestran signos de envejecimiento desde el Censo de Población de 1970, registro que ponía de manifiesto que la sociedad comenzaba a envejecer. A partir de ese recuento, se detecta que el proceso se acentúa tanto en el total del país como el Partido de General Pueyrredón. En la actualidad visualizamos que el Partido presenta mayores índices de envejecimiento que el total del país.

Por ello podemos establecer que Argentina registra índices de una población envejecida, donde encontramos que ciertas jurisdicciones, como es el caso de General Pueyrredón, asumen el rasgo de polo geronte o gerontológico.

Si tomamos en cuenta los datos analizados del último recuento de población en Argentina, observamos que para el conjunto del país, la tercera edad representa el 10 % del total de la población; mientras que el Partido de General Pueyrredón cuenta con el 13,9 % de personas ancianas. Es en este punto el cual coloca a esta última jurisdicción bajo el parámetro de polo geronte o enclave obsolescente. Es decir, nuestra ciudad, si bien sigue los lineamientos demográficos en concordancia con el resto del país, cuenta con un plus que es el arribo de ancianos, fenómeno conocido como migración de cabecitas blancas o de ancianos.

Las características turísticas de nuestra ciudad propiciaron a que se generen inversiones en infraestructura destinadas a estructuras edilicias y servicios. Más tarde, el denominado turismo social o de masas, convirtió a Mar del Plata en ciudad balnearia por excelencia; bajo la concepción de “ciudad feliz”. Este aspecto conllevó a que un buen número de personas percibieran – o imaginaran – una calidad de vida diferencial en nuestra ciudad con respecto a su lugar de origen. De esta manera, surgió un imaginario de ciudad ideal para radicarse en algún momento de sus vidas.

Pero no es solo la concepción de un imaginario urbano diferencial, sino también la aparición de espacios de expulsión o no lugares el factor que origina una migración. Ya sea por inseguridad, falta de servicios, saturación visual o acústica, contaminación, entre otras, son motivos que conllevan a la elección de espacios de acogida o lugares.

En jurisdicciones con mayor rango poblacional, debemos contemplar que el tercer grupo etario insume diversas demandas económicas – que son específicas para el sector – y representa el menor aprovechamiento económico. Por lo que se generan diversos mecanismos expulsivos traducidos en una calidad de vida que no satisface plenamente a un número cada vez mayor de la población anciana.

Si bien la causa principal, más difundida, obedece a las percepciones que los ancianos encuentran en Mar del Plata como una ciudad deseada, por su estructura edilicia, servicios, tranquilidad y movimiento cultural, entre otros motivos; no debemos minimizar a aquellos movimientos producto de poseer una red social en este espacio. Es decir que en estas causas de migración prevalece la calidad y cercanía de los contactos, primordialmente familiares.

Ahora bien, todas estas transformaciones generan una serie de demandas en el espacio geográfico acordes a esta nueva estructura etaria. En este sentido, el análisis realizado nos indica una fuerte presencia de ancianos en lugares como el centro o barrios tradicionales de la ciudad. Además, visualizamos que ese espacio marplatense se halla signado por diferentes servicios e infraestructura destinados a la tercera edad.

Las instituciones geriátricas y centros de jubilados son característicos y han proliferado en los últimos años, conforme al número creciente de ancianos. Estos lugares otorgan una simbología y le dan significancia a un enclave obsolescente como Mar del Plata.

Los centros para jubilados e instituciones geriátricas se hallan localizados en determinados lugares como el centro o barrios más tradicionales de la ciudad, en concordancia a la distribución de los ancianos en el espacio del Partido de General Pueyrredón. Esta distribución de servicios concentrada en espacios centrales de la ciudad obedece, según nuestro análisis, a las condiciones de mayor y fácil accesibilidad con el resto de la ciudad, además del volumen de población añosa registrada en esa área de la localidad.

Si bien la concentración de servicios destinados a la tercera edad prevalece en espacios centrales de la ciudad, no podemos desconocer ni minimizar la menor presencia de centros en barrios periféricos, que cuentan con una menor accesibilidad hacia lugares centrales por su mayor distancia.

Por lo tanto, podemos expresar que la población anciana tiene ya una presencia numérica importante en la ciudad de Mar del Plata, comportamiento que le otorga un peso poblacional significativo.

De esta manera, el análisis efectuado nos permite establecer que el espacio geográfico marplatense ha contado históricamente con una infraestructura edilicia y de servicios orientados hacia el turismo nacional. El gero – crecimiento alcanzado en las últimas décadas conllevó a que se originara una infraestructura de servicios específica para la tercera edad. Así, el espacio se moldea, se transforma y articula acompañando un proceso de envejecimiento que genera demandas cada vez más crecientes, en concordancia del actual perfil demográfico que se halla presente en nuestra ciudad.

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1 Gonzalez Branellia, M.A: “Envejecimiento poblacional: una reflexión antropológica”. En:www.ilustrados.com

2 Provincia de Buenos Aires, Argentina.

3 Dr. Canessa, director de Institución geriátrica.

4 Para profundizar en este concepto ver: Bardet, J. – Dupaquier, J.: “Historia de las poblaciones de Europa” Volumen III Los tiempos inciertos 1914 – 2000. Ed. Síntesis. Madrid, 1999; Gomez Fiaren, J (otros): “Murcia: una Población en proceso de Envejecimiento”. En Meridiano. Revista de Geografía Nº 8. Centro de Estudios Alexander von Humboldt. Buenos Aires, 2000.

5 Para ampliar sobre el tema ver: Sánchez, J. E: “Espacio, economía y sociedad” Siglo XXI, 1991; Sormani, H: “Formación social y formación espacial. Hacia una dialéctica de los asentamientos humanos” Universidad del Noreste, 1974; Santos, M: ”De la totalidad al lugar”. Oikos - tau. Barcelona, 1995.

6 Harvey, D: “Urbanismo y desigualdad social” Siglo XXI. Madrid, 1979.

7 OEA. Diagnóstico de migraciones laborales, 1980. México. Pp2.

8Golpe, L (otros): “Análisis transcultural de la vejez en un contexto migratorio” Informe final “Condiciones psicosociales de los ancianos en dos contextos migratorios iberoamericanos (análisis transcultural de la vejez en las comunidades marplatense y barcelonense)” Grupo SOAM. UNMDP, 1997.

9 Para una profundización en la temática ver Golpe, Laura – Belloc, M. Cristina “Perfiles migratorios e imaginarios urbanos en el escenario urbano marplatense” (Aportes para una socioantropología de las migraciones) Manuscrito en prensa. Universidad Nacional de Mar del Plata. Mar del Plata, 1995.

10 Augé, M: “Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad”. Ed. Gedisa. Barcelona, 1993.

11 Ibidem.

12 Golpe, L (otros): Op. Cit.

13 Golpe, L: Ibidem. Ver también Wright Whitcomb, P: “Esa magnífica legión de los viejos” En “El Correo de la UNESCO”. Francia, octubre de 1982.

14 Golpe,L: Ibídem.

15 Golpe, L: Ibidem.

16 E. Bott fue una de las primeras investigadoras en exponer este término. Ver: Bott, E: “Familia y red social”. Ed. Taurus. Madrid, 1990.

17 Arias, C: “Redes de apoyo social en las personas de edad” IV Congreso Argentino de Antropología Social. UNMDP. Mar del Plata, 2000.

18 Oddone, J: “Los ancianos en la sociedad” en Knopoff, R – Oddone, J: “Dimensiones de la vejez en la sociedad argentina” Centro Editor de América Latina. Buenos Aires, 1991.

19 Golpe, L: Op. Cit.

20 Golpe, L: Op. Cit.

21 Gomez Lopez, D: “Jubilados por la oferta recreativa y cultural” Diario Clarín. Buenos Aires, 07 de febrero de 2000.

22 Cuya ciudad cabecera es Mar del Plata.

Nos parece pertinente señalar que según el Informe de la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento realizada en Viena en el año 1982, se denomina anciano a toda persona mayor a sesenta años. Si consideramos este precepto, la población anciana local ascendería al 17,9%.

23

24 Nacidos en el Partido más provincia de Buenos Aires.

25 Nélida: 77 años, oriunda de ciudad de Buenos Aires.

26 Roberto: 70 años, oriundo de La Plata (Pcia de Buenos Aires)

27 Lidia: 62 años, oriunda de Buenos Aires.

28 Nelly: 79 años, oriunda de Pigué (Pcia. de Buenos Aires)

29 Rodolfo. Presidente del Centro de Jubilados de Empleados de Comercio.

30 Rodolfo.

31 Isabel: 79 años, oriunda de ciudad de Buenos Aires.

32 Roberto.

33 David: 73 años, oriundo de San Juan (Pcia. de San Juan)

34 Mirta: 68 años, oriunda de San Nicolás (Pcia. de Buenos Aires)

35 Ver Bott, E. op. Cit.; Arias, C: op. cit; Golpe, L: op. Cit.

36 Lidia.

37 Golpe, L: op. Cit

38 Lidia.

39 Nelly.

40 Nélida.

41 Nélida.

42 David.

43 Golpe, L: Op. Cit.

44 Dato proporcionado por INDEC, Censo de 2001.

45 De Los Reyes, M y otros: “Cuidadores de ancianos: Nuevas perspectivas” en VI Congreso Argentino de Antropología Social. UNMDP. Mar del Plata, 2000.

46 Dr. Canessa, director de Instituciones Geriátricas.

47 Miranda, C: “Representaciones de consumo cultural en la vejez y estrategias de ocupación en los Centros de Adultos Mayores” Grupo SOAM. UNMDP, 2000. 48 Miranda, C: Ibidem

49 Este dato fue proporcionado por: www.tusabuelos.com Se debe tener en cuenta que la cantidad de Centros de jubilados varía según diferentes fuentes.

 

 

Ponencia presentada en el 12do EGAL (Encuentro de Geógrafos de América Latina). Montevideo, Uruguay. 3 al 7 de abril de 2009.

 





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