Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 10661 al 10680 
AsuntoAutor
226/09 - Los críme Noticias
227/09 - Parque Na Noticias
229/09 - MAR DEL P Noticias
228/09 - GEOGRAFÍA Noticias
Plaza "Alejandro d Alejandr
230/09 - XI ENCUEN Noticias
consulta sobre red Vicente
231/09 - Seis años Noticias
Re: NoticiasdelCeH rgsousa
Re: NoticiasdelCeH Vicente
RE: NoticiasdelCeH Beatriz
Re: NoticiasdelCeH lopezga
232/09 - Buenos Ai Noticias
233/09 - "La intra Noticias
234/09 - Marcha de Noticias
235/09 - PRIMERA C Noticias
236/09 - Revista Noticias
237/09 - La crisis Noticias
238/09 - Argentina Noticias
239/09 - El fin de Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 10921     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 237/09 - La crisis: ¿económica o cambio global? (Cuarta de cinco partes)
Fecha:Lunes, 23 de Marzo, 2009  10:39:10 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 237/09
 

La crisis: ¿económica o cambio global?

(Cuarta de cinco partes)

 

                                                                           Alfredo César Dachary

 

La crisis que se inició en el 2008 ha sido, desde el comienzo, el centro de una polémica sobre varios items, desde su origen, la amplitud, así como la salida de la misma y ello ha generado expresiones muy diferentes, desde los que la consideran una crisis económica grave a los que la ven como un problema más complejo que lo económico, una crisis general.

Gil Calvo, desde su columna sostiene “… que el destino inmediato del capitalismo liberal, que se precipita en caída libre hacia una implosión del agujero negro impulsado por el continuo agravamiento de su crisis sistémica y fatalmente atraída por un ominoso colapso global exhibe fascinantes paralelos con la súbita extinción de la cultura de los Moais (Isla de Pascua)”.

Su reflexión basada en el apasionante libro del geógrafo Diamond, que a su vez, rescata la visión novedosa de Hardin, sobre los “bienes comunes”, tiene la genialidad de dar una nueva perspectiva de la crisis pero está enfocada desde la cuestión ecológica, pero como un referente, porque al final son los pueblos, las gentes los que destruyen o aceleran la destrucción de una región o país, al final son problemas sociales y políticos las causas últimas.

Esta visión amplia reemplaza al simplismo con que se pretende encubrir la verdadera crisis al reducirla a un problema de especulación de mercado relacionado con las perturbaciones del mercado de crédito en el mundo; la volatilidad del sector de hipotecas subprime (de alto riesgo) y otras ideas limitadas al mercado.

Otros autores plantean teorías psicológicas para poder entender estas crisis, que poco o nada tienen que ver con las crisis cíclicas recurrentes que se dieron cada diez a quince años en la era del capitalismo industrial, sin embargo, no hay que olvidarlas porque de ellas se aprende mucho y más si los líderes las tuvieran más presentes.

Sino es así volvemos al clásico proverbio que instauró el filósofo, escritor y pensador español del siglo XIX George Santayana, que decía, “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”, aunque esta vez el pasado fue ayer y la continuidad histórica ha sido destruida por una profunda revolución que se dio en silencio y nos permitió un cambio de era.

Pero ello no ha logrado borrar ciertos elementos que históricamente nos siguen, ya que como sostenía Max Weber, lo que siempre ha existido, en el capitalismo, es una memorable alianza entre el poder y las finanzas, que estuvo en el origen del propio capitalismo y se ha ido transformando y readecuando, pero la esencia subsiste.

El siglo XXI se inició con el mayor atentado en la potencia hegemónica, Estados Unidos, y siguió con dos guerras nuevas más las anteriores que tuvieron mucha acción, podríamos decir que el nuevo siglo nace de cara a una tercera guerra, que mucho se ha anunciado, nadie ha creído pero está en proceso a partir de guerras focalizadas y conflictos regionales.  

Las guerras eran cuestiones de militares pero al ver hoy la masacre militar en la franja de Gaza por parte del ejército de Israel, uno de los más poderosos del mundo, vemos que la tendencia histórica a masacrar civiles no cambió, sino tiende a profundizarse.

La primera guerra mundial (1914 – 1918), por muchos definida como una guerra de posiciones, sólo arrojó un 5% de víctimas civiles, pero la segunda guerra mundial lo elevó a un 60% las víctimas civiles, más que las militares, sin contar las dos bombas atómicas que lanzó Estados Unidos sobre ciudades en Japón, Hiroshima y Nagasaki.

En este marco de conflictos del nuevo siglo, podemos hablar de que las crisis son sólo un problema económico, o esta afirmación tecnocrática ya ni siquiera es sujeta de análisis porque no lo resiste ante la complejidad de los problemas que debe enfrentar la sociedad mundial.

Entender la crisis desde la perspectiva económica es desconocer todos los elementos que hay atrás de ésta o sobre ésta: la sociedad, la cultura, la historia de los pueblos y sus imaginarios, aunque ya alterados por la sociedad de consumo.

¿Por qué seguir intentado interpretar la actual situación como una crisis económica? Será porque ello es más fácil de entender para las grandes masas, los nuevos creyentes del “dios mercado” que han sido castigados por éste por abusar de su bondad.

Al final siempre hay un motivo religioso o es la naturaleza la que nos castiga o es el mercado el que nos reprime, siempre son sujetos externos a nosotros, diferentes, aunque la naturaleza es una construcción social en su interpretación y el mercado es una construcción social que sirve para ocultar el verdadero sentido del sistema.

Esta crisis mundial es en realidad muy acotada, porque de los 6,500 millones de habitantes, los países ricos tienen el 16% de esa población y este pequeño grupo controla el 76% del PIB mundial, pero si bien la mayoría vive en la pobreza muchas veces están sobre grandes riquezas y allí está la causa de las guerras de este nuevo siglo, por el agua y por otros recursos, la mayoría en posesión de países pobres.

La sociedad mundial ha sido bautizada nuevamente y, con ello, ha tenido un nuevo proceso de “Evangelización”, a fin de hacerlos adeptos a la sociedad del consumo, que es regida por el dios mercado, una nueva religión que domina las mentes de la gente, prometiéndoles el cielo del consumo, algo que tiene muchos matices y se adecua a todos los posibles consumidores.

Vivimos en la sociedad del riesgo, según Beck, cuya contraparte es la sociedad del miedo, necesitamos tenerle temor a algo, antes fue a la naturaleza en los primeros siglos de historia, luego a Dios, de allí a las guerras o el colapso nuclear y hoy seguimos aferrados a un miedo difuso en algunos y concreto, en otros.

Los apocalípticos verdes esperan el colapso planetario, por el calentamiento global, el fin de la biodiversidad y otros elementos que van aparentemente más allá del mercado, mientras otros le temen a las pandemias, como cuando emergió el Sida y luego la gripe aviar.

Los catastrofistas, que se guían por visión profética de Discovery Channel, esperan el gran terremoto, el volcán siniestro, el maremoto que seguiría a un gran terremoto o la tormenta perfecta, todas formas de reducir drásticamente la población tal como lo ha soñado Lovelock y Naess, los promotores de un nuevo equilibrio y, con ello, de una nueva moral.

El terrorismo es un modelo que parece adecuarse más a los norteamericanos porque tiene magia, la gente los ataca porque “han enloquecido”, nunca hay un motivo real, salvo más de cien invasiones, ataques, revoluciones y bombardeos que en tiempos de paz realizó esta potencia contra muchos países, y veinte años después se sacan los archivos y aparece el mea culpa.

Hay así una especie de tiempo propicio para una crisis, todos esperan el Apocalipsis, el 16% de la población, la de los países ricos; el resto espera sobrevivir, lo cual no es compartido con los ecologistas profundos que esperan que la crisis reduzca la población para lograr un nuevo equilibrio. ¿Qué coincidencia que la cifra ideal de población para el planeta que plantea Lovelock coincide con este 16% de la población de los países ricos?

La sociedad está en cambio permanente, la economía como instrumento se adecua pero los gobiernos no tienen un cambio similar y la vieja democracia que recupera la revolución francesa ya está agotada, es incompatible con un mundo intercomunicado y con acceso fácil a la información; éste es otro pendiente en el cambio que viene por la crisis o a pesar de ella.

La crisis de la familia, más de la mitad de la población crece en hogares de un solo padre o madre, la crisis del afecto, la sociedad que se auto desnuda en un strip-tease a través de reality show que sirve para reducir a grados denigrantes a las personas.

Las definiciones sexuales, las preferencias, son cada vez más libres y junto a ello crecen las desviaciones que hoy emergen junto a los vicios que proliferan a partir del sexo como la pederastia, demuestra que la sociedad actual va perdiendo límites y referentes y que vive el presente de cara a una realidad difusa que no puede entender y, por ello, aspirar.

Todos estos elementos son más graves que una crisis económica, por lo menos para el 84% de la población del planeta que vive en países emergentes, pero como especie, la amenaza es también mayor, no sólo por los grandes saltos que da la biotecnología sino por los grandes retos que plantea el crear vida, un milagro para unos y un gran negocio para otros.

Las crisis son tiempos de oportunidades en medio de situaciones graves, pero esta vez las mismas son de tal magnitud, que los resultados finales serán determinantes en la definición del futuro del planeta.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx

 






Crea tu propia Red Social de Noticias
O participa en las muchas ya creadas. ¡Es lo último, es útil y divertido! ¿A qué esperas?
es.corank.com