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Asunto:NoticiasdelCeHu 85/09 - México: La imparable descomposición del Esta do ( Luis Oviedo )
Fecha:Jueves, 12 de Febrero, 2009  01:16:44 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 85/09


México: La imparable descomposición del Estado

Luis Oviedo
PO online
Buenos Aires, 12/2/09

La violencia criminal que domina México es un síntoma inocultable de una acelerada descomposición del aparato estatal.

En 2008, el número de asesinatos ligados a los cárteles del narcotráfico alcanzó los 5.700 casos, más del doble de los registrados el año anterior (2.700). La violencia se ha trasladado de los escasamente poblados estados del suroeste (Michoacán, Guerrero, Sinaloa) a los populosos estados del norte (Chihuaua y Baja California) y de las zonas rurales a las urbanas.

Estas cifras -un promedio de quince asesinatos diarios- señalan el total y completo fracaso de la política del presidente Felipe Calderón, que apenas asumió puso a las fuerzas armadas a la cabeza de la ‘lucha contra el narcotráfico'. La violencia creciente indica que la intervención de las fuerzas armadas, lejos de amilanar a los narcos, reforzó su presencia ‘militar' en las calles.

El ejército no sólo se reveló incapaz de detener la violencia y los enfrentamientos entre los cárteles; ha sido incapaz de defender a sus propios hombres. Una agencia privada de inteligencia, Stratfor (5/1), indica que "las limitaciones de las fuerzas armadas fueron puestas en evidencia por la respuesta del ejército a la decapitación de ocho soldados en Chilpancingo, estado de Guerrero, en diciembre (...) A pesar del alto perfil del incidente, la respuesta del Ejército se limitó a movilizar tropas de los cuarteles locales (para) inspeccionar vehículos en las autopistas (...) Una respuesta percibida como débil por los soldados, amenaza con erosionar aún más la moral de las tropas...".

Cuando la fuerza armada del Estado fracasa de manera tan manifiesta y decisiva en un conflicto interno, es porque la descomposción del Estado que defienden ya no tiene retorno.

Algunos informes señalan las tensiones y choques entre los mandos militares, los gobiernos locales y sus respectivas policías locales. Otros apuntan a la lucha de camarillas en la cúpula del Ejército: "Desde que empezó la guerra, dos de los principales mandos (Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, y Eduardo Medina Mora, procurador general de la República) libran un enfrentamiento sordo, mientras el titular de la Defensa Nacional contradice la línea oficial" (El País, 6/2). Un analista presente en un desayuno con el general secretario de la Defensa sintetizó la intervención del militar: "la seguridad interna del país está en riesgo grave porque el Ejército se va desgastando ante los carteles que operan en todos lados, porque no se obtiene la colaboración deseada de los gobernadores y presidentes municipales (en especial algunos del PRI), y porque el presidente no se lanza contra aquellos políticos que protegen o toleran a los capos" (ídem). Otro comentarista agrega que "el mensaje es creíble porque hay suficiente evidencia sobre el sometimiento del Ejecutivo a los poderes fácticos" (ídem).

Las instituciones oficiales -en todos los niveles- están infiltradas hasta los tuétanos por los narcos. A fines de diciembre, fue detenido un mayor del ejército que integraba el cuerpo de guardia personal de Calderón, acusado de vender información a un cártel sobre los movimientos del presidente. La infiltración llegó, según recuerda un general norteamericano, hasta las oficinas de la DEA en la Embajada norteamericana en México y al director de la Interpol (RGE Monitor, 16/1). Sergio Aguaya Quezada, del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México, afirma que hay "ciudades e instituciones en donde la presencia del Estado es testimonial porque quienes controlan los hilos del poder son los narcos" (El País, 6/2).

La descomposición del Estado mexicano se acelera en el mismo momento en que la crisis mundial amenaza brutalmente al país.

"El doble golpe de la caída del precio del petróleo y de la baja de la producción afectará severamente a México" (RGE Monitor, 16/1).

Los inmigrantes latinos, particularmente los ilegales, son los primeros despedidos en Estados Unidos; desde que comenzó la recesión, el número de mexicanos deportados de los Estados Unidos bate nuevos récords cada mes. Se han reforzado los controles fronterizos para impedir la entrada de nuevos ilegales. El cierre del mercado laboral norteamericano y el cierre de las fronteras elevará enormemente el número de desocupados en México, al mismo tiempo que liquidará una de las fuentes principales de ingresos de muchas familias: las remesas de los emigrados.

A fuerza de sangre y represión, el Estado mexicano logró aplastar la rebelión popular de Oaxaca. A fuerza de fraude y maniobras, logró impedir el triunfo del opositor centroizquierdista López Obrador en las presidenciales de 2007. Ninguna de estas victorias, sin embargo, es un signo de vitalidad. Bajo la cubierta de la represión y de la militarización de la vida social, la descomposición del aparato estatal es imparable.