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Asunto:NoticiasdelCeHu 444/08 - TEORIZAMOS PARA REPRESENTAR Y REPRESENTAMOS PARA INTERVENIR
Fecha:Jueves, 30 de Octubre, 2008  09:17:42 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 444/08

TEORIZAMOS PARA REPRESENTAR Y REPRESENTAMOS PARA INTERVENIR

 

MALDONADO, Gabriela I1

CÓCCARO, José M2

Dpto de Geografía. Fac.de Ciencias Humanas. UNRC-Dpto de Geografía. Fac. Humanidades y Ciencias de la Educación. UNLP

 

 

Introducción

 

Esta propuesta se inscribe en la matriz de una línea de investigación que comenzó a perfilarse en distintos proyectos en los últimos diez años. Si bien los “recortes territoriales contextualizados” en ese trayecto-como arraigo, expresión y objetos de acción de problemáticas territoriales-fueron diversos y analizados a diferentes escalas, tienen en común haber jugado el papel de “pretextos” en la interpretación del proceso de producción del territorio para detectar su incidencia en la potenciación, inducción y emergencia de problemas ambientales en el “sur cordobés”.

En el desarrollo de las actividades de investigación se fue acentuando el énfasis puesto en la lectura del espacio geográfico como proceso de producción, del territorio como estado de situación de ese proceso de producción y del medio ambiente como valoración de la calidad de ambos. Desde esta perspectiva, es esencial ponderar el “clima de ideas” que ha “nutrido” la construcción de una jerarquía de valores, saberes y comportamientos, funcionales a las diferentes etapas del capitalismo y en especial, a la neoliberal–conservadora, con sus supuestos ontológicos, epistemológicos y éticos que caracterizó a la Argentina en la década del 90 del siglo XX.

En el contexto de este marco teórico-conceptual-metodológico se centró la preocupación en explorar alternativas para enriquecer las metodologías empleadas, repensando las categorías de análisis a través de su imbricación con las dimensiones de análisis de la teoría social del riesgo. Y aquí aparece la dimensión ética de la investigación y la “provocación” de resignificar las categorías y dimensiones a través de un proceso dialéctico de construcción.

El desafío que se plantea es la propuesta de formas de conceptualizar el espacio para un abordaje ético-político de los problemas territoriales, desde una perspectiva “situada” de responsabilidad social y de aporte al bien público.

Abordamos el presente trabajo, entonces, desde ventanas que se han ido abriendo en el transcurso de nuestros proyectos.

 

 

1ra Ventana. Matriz de una línea de investigación

 

Esta propuesta se inscribe en la matriz de una línea de investigación que comenzó a perfilarse con el proyecto: “El proceso de organización espacial del sur cordobés un estudio de base para desentrañar sus problemas ambientales”3 y continuó con el trabajo “La gestión de riesgo en el corredor central del Mercosur, sector Chaján-Villa María. Un instrumento para el desarrollo regional”4. El objetivo del primero fue analizar el proceso histórico de la organización espacial del sur cordobés en la producción del territorio para detectar su incidencia en la potenciación, inducción y emergencia de problemas ambientales. Los macroambientes que constituyen el contexto del área fueron definidos por la integración de la espacialidad de los fenómenos involucrados en ese proceso (procesos de diferenciación y evolución que llamamos “naturales" y de organización, resultado de un proceso de construcción social desde las relaciones de poder entre sectores) que determinaron sucesivas configuraciones en ese proceso histórico de ocupación. Se definieron y caracterizaron las unidades de configuración física preexistentes al proceso histórico de organización y, tomando como base los rasgos de la configuración actual y la incidencia histórica de los procesos involucrados en su organización, se diferenciaron en el sur cordobés: el sur santafecino – cordobés (Departamentos de Marcos Juárez-Unión); el sur riocuartense - cordobés (Departamentos de Río Cuarto y resto de Juárez Celman);el sur pampeano - bonaerense - cordobés (Departamento General Roca); y, el sur histórico-articulador vertebrado en el eje norte-sur por las localidades de Villa María, La Carlota y Laboulaye (Departamentos de San Martín, este de Juárez Celman y este de Roque Saenz Peña, respectivamente) (ver Mapa de Referencia).

Se realizaron recortes territoriales contextualizados en los subespacios diferenciados del sur cordobés donde se demostró que de la imbricación de modos de producción, decisiones políticas y especificidades de los escenarios emergen problemas ambientales que son versiones locales de procesos regionales y globales. En estos “recortes” se puso el acento en el análisis del origen de las inundaciones y en los efectos del uso agropecuario del suelo ya que, ambas problemáticas, han sido potenciadas por el proceso de organización y muestran una estrecha vinculación con los ritmos climáticos recientes: en un caso como consecuencia de la convergencia de este proceso de la historia reciente con la herencia territorial; y, en el otro, facilitando la agriculturización y/o especialización mixtificada, como respuesta económica (Marcos, M. S. 1999-2000; Maldonado, G. I: 2000-2001; Sánchez, L., et. al.: 2000; Cóccaro, J., et al., 2003)

En el proyecto del corredor bioceánico, que atraviesa determinados macroambientes “perfilados” en el trabajo anterior, se planteó el desafío de establecer pautas para gestión del riesgo en el área seleccionada, a fin de prevenir y mitigar aquellas “peligrosidades” existentes que comprometen su funcionamiento y ponen en peligro la vida de personas y bienes materiales. En esta propuesta se utilizó básicamente la metodología para el estudio y manejo de los peligros naturales en proyectos de desarrollo sostenible por OEA (Organización de Estados Americanos, 1993) y el CETEM (Centro de Estudios Territoriales para el Mercosur) de la Universidad Nacional de Cuyo, dirigido por la Doctora Nelly Gray de Cerdán, adaptada a las “singularidades” ambientales de la llanura cordobesa como un instrumento válido para la reducción de la “vulnerabilidad territorial” minimizando pérdidas materiales y humanas.

 

 

Mapa de referencia

 

Se realizaron “recortes territoriales contextualizados” para analizar la “vulnerabilidad territorial” provocadas por instalaciones críticas conectadas al sistema vial seleccionado y análisis a macro y meso-escalas contextuales (Altamirano, L.:2004; Soave, M.: 2004; Villegas, A.:2004; Valenzuela, et al, 2004).

En el desarrollo de las actividades de investigación, plasmadas en parte en estos proyectos de investigación, se comenzó a poner énfasis en la lectura del espacio geográfico como proceso de producción, del territorio como estado de situación de ese proceso de producción, del paisaje como el conjunto de cosas que perciben directamente nuestros sentidos y, del medio ambiente como ponderación o valorización de ese proceso de producción (el espacio geográfico), de ese estado de situación (el territorio), y de las cosas que perciben directamente nuestros sentidos (el paisaje). Desde esta perspectiva es esencial ponderar el “clima de ideas” que ha “nutrido” la construcción de una jerarquía de valores, saberes y comportamientos, funcionales a las diferentes etapas del capitalismo y en especial a la etapa neoliberal-conservadora, con sus supuestos ontológicos, epistemológicos y éticos que caracterizó a la Argentina en la década del 90 del siglo XX.

En los comienzos de este trayecto y a los efectos de construir un concepto de espacio operacionable, un punto de partida, que se consideró válido en su momento, es el diseño que se expresa en la figura 1. En la organización del espacio es esencial el papel desempeñado por los sistemas económicos y las estructuras de las relaciones de poder y de decisión establecidas a diferentes escalas, que definen las características propias de cada etapa histórica de su organización. Estas variables –que delinean un marco de interpretación- determinan, para cada formación social, un modo de utilización del espacio y de los recursos, que implica un tipo de racionalidad económica y política, y, constituye una expresión de las relaciones de producción materializando formas de modificación del espacio y condiciones de calidad de vida (Cóccaro, J. M., 1993).

 

Figura 1

 

Sin embargo, en el desarrollo y aplicación de este diseño se cuestiona el carácter ontológico otorgado a los términos de la relación sociedad y naturaleza ¿Qué de “social” tiene lo “natural”? ¿Qué de “natural” tiene lo “social”? Desde esta perspectiva, en la evolución de la producción del espacio, se advierte un juego de relacionamiento dialéctico -entendido como formas y modos secuenciales de la “relación”- expresado entre sociedad-naturaleza, sociedad-naturaleza artificializada y entre sociedad-espacio producido.

La figura 2 muestra dos niveles de aproximación en el análisis: la configuración territorial y la organización espacial. Así, la organización espacial es el resultado de una permanente búsqueda de la reproducción de la estructura espacial que asegure su explicación (la de la configuración territorial) a través de la realidad relacional concreta “situada” aprehendida desde el espacio relacional como categoría de análisis (Cóccaro, J. M., Agüero, R., 1998).

 

 

Figura 2.

 

 

2da Ventana. Repensando las categorías de análisis

En los proyectos: “Problemáticas territoriales y medio ambiente: riesgos emergentes en el sur de Córdoba. Lecturas situadas que interpelan responsabilidades”5 y, “Vicuña Mackenna las relaciones local-global con el territorio como eje. Riesgos, incertidumbres y potencialidades”6, se pretende explorar alternativas para enriquecer las metodologías empleadas, repensando las categorías de análisis espacio geográfico, territorio y medio ambiente -utilizadas en los proyectos mencionados- a través de la imbricación con las dimensiones de análisis de la teoría social del riesgo (Natenzon, C.,:1995). De esta manera, el riesgo social puede estudiarse desde cuatro dimensiones: la peligrosidad o amenaza, resignificando estudios sectoriales de diversas disciplinas, que permitan conocer la dinámica

del fenómeno o los fenómenos estudiados, a fin de determinar su recurrencia y magnitud; la vulnerabilidad, es decir, las características socio-estructurales previas a la consecución del evento; la exposición de la población y las construcciones materiales (la configuración territorial actual) con la necesidad de empirizar el tiempo en el espacio, siendo la configuración actual producto de un proceso de construcción del territorio; y la incertidumbre, referida fundamentalmente al ámbito de la toma de decisiones, de la percepción y de los valores e intereses que se sustentan (Natenzon, C., 1995; Natenzon, C., 1998, Citado en Maldonado, G.I., et. al, 2006).

 

 

3ra Ventana. Lectura Macro del Riesgo

 

En este orden post-tradicional o de modernidad tardía (Guiddens, A.:1990) la noción tradicional de “naturaleza”, se ha reformulado y transformado y, hablar de “ambiente” no es equivalente a referirse a “naturaleza”. La modernidad produjo una nueva forma de “naturaleza”: el ambiente, y con ello, un cambio cualitativo en la noción de riesgo. En los últimos años se ha popularizado, sobre todo en la literatura sociológica, la descripción de nuestras sociedades como “sociedades de riesgo” (Guerra Palmero, M. J.1998). El concepto de riesgo se refiere específicamente a una fase de desarrollo de la sociedad moderna en la que los riesgos sociales, políticos, ecológicos e individuales generados por la misma dinámica de la renovación se sustraen, crecientemente, a las instituciones de control y aseguramiento de la sociedad industrial. Las instituciones de la sociedad industrial devienen en generadoras y legitimadoras de peligros que no pueden controlar. En su desarrollo se produce una autoconfrontación de las consecuencias de la modernización con los fundamentos de la misma, y los limites de su propio modelo (“modernización reflexiva”), en la medida que no cambia (Beck, U:1996). Hay una globalización de los riesgos y emergencia acotada de bienestar tecno-económico. A mayor racionalidad se deriva mayor riesgo.(March, J. M.: 2004), legitimados por la racionalidad social dominante como “efectos colaterales no deseados”.(Cóccaro, J. M. 2004; Maldonado, G. I.; Cóccaro, J. M., 2006).

“Así “nuestro tiempo”, hoy, es más que nunca la expresión de la técnica -intermediario entre la “naturaleza” y lo “humano”- que, a través de su complejización terminó por trastocar los términos de esa mediación , en todas las dimensiones y planos de su manifestación. Debemos ser conscientes que la tecnología no es sólo un medio de dominación sino una cristalización en formas-objetos de la ideología de dominación que construye y legitima representaciones desde el poder (Santos, M.:2002), Y se representa para intervenir.” (Cóccaro, J. M., 2004: 225)

 

 

4ta Ventana. La de la ética de la tecnociencia.

 

Y desde esta perspectiva, “aparece” la ética de la tecnociencia (Agazzi,E.:1996). Parece ser que el problema fundamental en la consideración moral de la investigación científica y de sus aplicaciones es la evaluación del riesgo. La misión es promover la eliminación o minimización del riesgo, como tarea estrictamente tecnológica. Es una expansión más de la racionalidad tecnológica instrumental y de un proceso de marginación de la racionalidad práctica y, si el problema del riesgo se convierte en el único problema de la ética de la ciencia, se confirma la autosuficiencia de la técnica: ella es el remedio a los propios males que propicia y causa (Maldonado et. al, 2006; Maldonado, el. al 2005).

Pero la técnica es sólo un medio y no un fin. La relevancia moral está en la valoración de los riesgos. El desafío consiste en “moderar” enfoques reduccionistas, simplificadores y formalistas considerando a lo cualitativo, a aquello que no se deja cuantificar porque su valor, la supervivencia, la salud, y el bienestar humano, es incalculable. La noción de probabilidad siempre va unida a la de riesgo e incertidumbre. Desde una ética de la investigación científica a la que se debe conceder valor epistémico, la honestidad y el sospechar de los propios prejuicios, en el caso del investigador, van a jugar a favor de la “objetividad”. (Shrader-Frechette, K.,1994). Es esencial hacer explícita la incertidumbre e intentar determinar sus fuentes para poder tratarla (Funtowick, S.;Ravetz, J. R.:1993).

Ante esta “provocación”, y en el contexto de la matriz teórico-conceptual delineada, la propuesta plantea la necesidad de repensar y resignificar las dimensiones del riesgo (peligrosidad, vulnerabilidad, exposición y incertidumbre), a través de su imbricación con las categorías de análisis geográfico como paso intermedio para alcanzar una propuesta de abordaje ético-político de los problemas territoriales desde una perspectiva situada de responsabilidad social y aporte al bien público.

 

 

5ta Ventana. La voz del territorio. Una lectura situada

 

Desde la perspectiva de las ciencias sociales, uno de los grandes desafíos, es aprender a “escuchar” las diferentes voces del territorio, con todo lo que esto implica. Es esencial para involucrarnos desde nuestra “situacionalidad”, comprender que el territorio, el paisaje y la misma “realidad” son siempre representaciones que nos construyen y/o construimos y sobre las que debemos actuar. Y aquí está nuestro problema: porque la articulación para construir representaciones del “territorio” y de la “realidad” es privilegio de los que tienen poder” (Cóccaro, J. M., 2002).

En esta propuesta queremos provocar a nuestra capacidad de ejercer la cuota de poder, que tenemos como ciudadanos críticos con responsabilidad social, para desentrañar, traducir y reproducir los signos significantes que percibimos de las imágenes. Sentir y darle sentidos a las “voces” que escuchamos del territorio que nos dicen que detrás de ellas, entre otras cosas que sentimos, hay agentes y actores sociales intervenientes -desde estructuras de poder y decisión-en las formas resultantes del paisaje, que expresan lógicas, objetivos, intereses e intencionalidades.

En este contexto el riesgo es, en definitiva, una forma de expresión territorial de los conflictos y contradicciones de las formas de pensar el territorio. En la figura 3 se representa una lectura del riesgo, nutrida por una forma de pensar lo geográfico, desde una perspectiva de responsabilidad social y de aporte al bien público (Maldonado, G. I., Cóccaro, J. M., 2006). Así, el riesgo es expresión de un proceso dialéctico de construcción de la amenaza y vulnerabilidad social donde se imbrican la impronta estructural de las desigualdades socio-territoriales, producidas por el sistema capitalista, necesarias y funcionales a sus diferentes modalidades de reproducción, con las categorías de análisis geográficas construidas para su interpretación e intervención, desde una lectura de distribución de justicia socio-territorial.

Figura 3.

 

 

6ta Ventana. Puntos de apoyo para una lectura situada que interpele responsabilidades.

 

Si la sociedad, parafraseando a Marx, es la unidad esencial entre el hombre y la naturaleza, el espacio producido es, sin duda, parte integral de la producción de la sociedad. De esta manera se legitima el planteo dialéctico del espacio como producto de la sociedad y productor de la sociedad. Entonces, ¿por qué no plantear?:

 

• El espacio geográfico como la unidad esencial de la sociedad y su proceso de producción;

 

• El territorio como la unidad esencial de la sociedad y un estado situacional de su proceso de producción.

 

• El medio ambiente como la valorización de esa unidad esencial procesual (espacio geográfico) y/o situacional (territorio).

 

Y si en nuestro proceso investigativo-docente, enfatizamos el principio de no minimizar el plano ético-político, por qué no pensar el territorio como patrimonio social común y expresión de un estado situacional de la unidad esencial de la sociedad con su proceso de producción. Esto visto desde una perspectiva de responsabilidad social y de aporte y compromiso al bien público.

En la figura 4 se presenta una aproximación geográfica a las instancias analíticas de la comprensión del espacio situado como patrimonio social común y, a su vez, como marco para la elaboración de estrategias y propuestas alternativas de la interpretación, detección y respuesta a los problemas situados. En la misma pivotean, juegan y se relacionan categorías de análisis de geógrafos que han aportado conceptos al debate teórico para un abordaje político del espacio en esta tendencia (Santos, Massey, Harvey, Silveira). El diseño es expresión de un intento de interpretación de cómo el territorio se legitima como mercancía desde las relaciones de poder en las etapas del capitalismo, abordado desde una propuesta de espacio que considera el territorio como instrumento de reproducción de vida, resultado de un juego dialéctico (producto y productor social), y atravesado por las categorías de análisis –espacio geográfico, territorio y medio ambiente- construidas desde una matriz definida por un espacio geográfico como parte integral de la sociedad.

Pero las categorías de análisis, siempre supeditadas a su relatividad histórica, no se legitiman solamente en la solidez y consistencia académicas en que son producidas. Así, el territorio, como producto social y productor de la sociedad, aparece como una categoría inobjetable en muchos discursos geográficos. Sin embargo, atravesada por un plano multidimensional ideológico-ético, apoyado en diferentes supuestos, se convierte en instrumento de análisis e interpretación de diferentes representaciones construidas de la realidad que condicionan las políticas de intervención. Un ejemplo de lo expresado se representa en la figura 5. Parafraseando a Enrique Leff, el gran desafío en nuestro quehacer investigativo docente es desenmascarar el encubrimiento ideológico en que son generados los conceptos, desde el poder de la racionalidad social dominante, para aprehender la materialidad de lo “real”, y así, buscar un enfoque totalizador que permita una lectura e intervención inspirada en una distribución más equitativa de justicia socio-territorial.

Como teorizamos para representar y representamos para intervenir, el desafío es promover, en el plano simbólico, una lucha teórica y política: nos imponen ideas en el contexto de globalización (expansión del neoliberalismo) que producen efectos simbólicos muy fuertes. Esa intencionalidad educativa ha permitido legitimar -en distintas etapas históricas- un modelo cultural que impide ver el territorio como una “producción de patrimonio social común”, con todo lo que ello implica. Pero sí, desde nuestra “situacionalidad” producimos conceptos que también operan y tienen significados para la “gente”, no cambiaremos el mundo pero comenzaremos a cambiar la forma de verlo.

 

Figura 4.

Figura 5

 

 

Referencias Bibliográficas

 

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1 Dpto de Geografía. Fac.de Ciencias Humanas. UNRC-Becaria CONICET

2 Dpto de Geografía. Fac.de Ciencias Humanas. UNRC-Dpto de Geografía. Fac. Humanidades y Ciencias de la Educación. UNLP - jmcoccaro@yahoo.com.ar

3 Aprobado por SECyT-UNRC. 1998-2002. Director: José María Cóccaro.

4 Aprobado por SECyT-UNRC. 2003-2004. Directora: María Cristina Valenzuela.

5 Aprobado por SECyT-UNRC. PPI 2005-2006. Directora: Elina del Carmen Sosa.

6 Aprobado por SECyT-UNRC. 2007-2008. Directora: María Cristina Valenzuela.

 

 

Ponencia presentada en las X Jornadas Cuyanas La geografía frente a la necesidad de integrar territorios y voluntades, realizadas en Mendoza, Argentina entre el 28 y el 31 de mayo de 2008.