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Asunto:NoticiasdelCeHu 436/08 - LA PROBLEMÁTICA DEL TURISMO DE PLAYA EN MAR D EL PLATA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI: "EL BALNEARIO DE LOS DOCTORES CROTOS"
Fecha:Domingo, 26 de Octubre, 2008  13:55:59 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 436/08
 

LA PROBLEMÁTICA DEL TURISMO DE PLAYA EN MAR DEL PLATA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI: "EL BALNEARIO DE LOS DOCTORES CROTOS"

Javier Martín Ordoqui

Universidad Nacional de Mar del Plata y Universidad Atlántida Argentina

Introducción:

En el desarrollo de esta investigación se procurará establecer como las nuevas prácticas y formas del turismo de playa incorporan en la franja de playas privadas ubicadas entre el Faro de Punta Mogotes y Playa La Serena en una extensión de 2,5 kilómetros sobre la Ruta Provincial Nº 11, una tendencia creciente de paradores temáticos.

La aparición de los paradores se ha dado sobre el sector de playas donde se ha dado una reorganización espacial de la actividad turística de playa bajo un nuevo modelo de explotación: los paradores; que han avanzado sobre las arenas del Sur, pero aún conviven con los tradicionales y clásicos balnearios.

El nuevo modelo de explotación de las playas sureñas se inserta dentro del esquema histórico, desde su aparición como sitio de ocio de las clases privilegiadas hacia fines del Siglo XIX, pasando por su masificación realizada con la implementación del modelo de Estado de Bienestar en la Argentina a mediados del Siglo XX y por la segmentación y fragmentación de la oferta de los espacios de playa marplatenses ocurrida en las últimas décadas del siglo pasado y estos primeros años del Siglo XXI.

Mar del Plata ha sido el escenario central de los espacios turísticos de playa donde se han desarrollado múltiples cambios: desde la consolidación de la ciudad como sitio paradigmático del turismo de playa en la Argentina y dinamizador del corredor turístico del litoral atlántico de la región del sudeste bonaerense, demarcado desde cuando se dio la planificación de la infraestructura de la ciudad para la llegada del turismo masivo, término definido como "un modelo macro de desarrollo social inclusivo que permitió a las clases emergentes del capitalismo industrial integrarse al trabajo y la recreación" (Cicalese, 2000). La implementación de las políticas de Bienestar desde la década del ´30 del pasado Siglo XX amplió el espectro de turistas que llegaban a la ciudad que se fue conformando en "un núcleo donde poco a poco, la atracción del turista ha ido moviéndose desde su atractivo natural original (las playas) a otra forma de atracción más difusa donde a la anterior, se agregan diversiones urbanas" (Reboratti, 1994).

En la franja de playas donde se ubican los paradores se da el contraste entre el mayor espacio de playa en contacto con variables "naturales", dado por la presencia de médanos, playas extensas, sectores de bosques, morros, restingas y acantilados en algo más de 2,5 kilómetros y el traspaso durante la temporada veraniega de prácticas sociales definitivamente urbanas a las playas supuestamente "cuidadas" de la urbanización y ubicadas fuera del área de los conflictos y problemáticas de la ciudad. La ausencia de un criterio de explotación que respete el equilibrio ecológico de las playas no se da desde la aparición de los paradores sino que esa falta se viene desarrollando desde que "el turismo masivo aceleró el desarrollo regional y jerarquizó ciudades con la creación de estructuras sobre el espacio, en estas intervenciones territoriales, generalmente la variable ambiental no fue tomada en cuenta" (Cicalese, op. Cit).

Pero la problemática se torna más aguda en las playas del sur dada su posesión privada, siendo las únicas playas que no se encuentran bajo el dominio de un ente estatal (ya sea provincial o municipal) y este factor atenta sobre el control y observación que debe ejercerse sobre estos espacios de arena, ya que estas playas puestas en producción como "postmodernos" paradores son las playas en mayor grado de resguardo "natural", en relación con la extendida urbanización de Mar del Plata que ha insertado dentro de su espacio urbano a las playas ubicadas desde los sectores céntricos hasta las cercanías del Faro de Punta Mogotes, sumado a que la extensión de la zona de playas del Partido de General Pueyrredón no puede seguir creciendo más hacia el sector Sur debido a la gran actividad erosiva del mar sobre esas playas.

La puesta en valor de las playas del sur:

El espacio costero sureño ya en la década del ’30 se encontraba aferrado a intereses de una futura valorización de la zona. En los primeros años de los treinta, el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Nación llevo a cabo una extensa fijación de médanos logrando un bosque marítimo de arbustos, pinos y eucaliptos. La obra pública siguió actuando con la construcción de la ruta 11 en su tramo Mar del Plata- Miramar, escenificando sobre este sitio el hoy denominado Paseo Costanero Sud. Las características del paseo estaban supeditadas a la descripción que hiciese el por entonces gobernador bonaerense Manuel Fresco: "esta clase de caminos que los ingleses llaman parkways y para lo que en castellano no hay todavía una expresión bien definida son de un carácter completamente distinto a un camino común" (Cicalese, 1996). El plan a desarrollar en esta obra consistió "en la construcción de vías verdes

complementadas con paseos peatonales, parquización de banquinas, sendas para equitación, caminos para ciclistas, emplazamiento de balnearios, clubes de campo, restaurantes y confiterías de alta calidad. Marshall Berman define a los parkways: su belleza no emana del entorno natural que rodea la ruta: surge del ambiente creado artificialmente por la propia ruta" (Cicalese, op. Cit ). El Paseo Costanero Sud tomó el concepto de parkways, pero la artificialización espacial, llevada a cabo con la fijación de médanos, el bosque y la construcción de la Ruta 11, potenció la belleza paisajística que ya poseían estas arenas.

En ese momento se hizo la primera valoración espacial de las playas sureñas del Partido de General Pueyrredón, con la finalización de la Ruta 11 entre Mar del Plata y Miramar y con la parquización boscosa realizada en la zona del Faro de Punta Mogotes. El decreto de Fresco admitía que "cuando la distancia entre la ruta provincial 11 y la ribera supere los cien metros, permite un plan de urbanización adecuado a la naturaleza del paraje y que no perjudique la vista panorámica del lugar" (Cicalese, op. Cit). Estos proyectos que se remitían a la creación de nuevos espacios y valorizarlos positivamente conducían siempre al crecimiento de la frontera de arena en dirección sur, factor denotado claramente desde la llegada masiva de contingentes medios y populares a las playas ubicadas en la urbe: "Las aristocracias huyen ante el avance de los nuevos ricos hacia Playa Grande trasladando sus villas bucólicas en el barrio Los Troncos... Y los recién llegados se instalan en Playa Bristol, el núcleo del veraneo aristocrático que se desvanecía" (Pastoriza, 2003)

El camino recorrido por las arenas privadas:

El paso definitivo del goce y uso de las playas y riberas al Partido de General Pueyrredón ocurrió cuando la historia argentina comenzó a recorrer sus años más trágicos y sangrientos. El 24 de marzo de 1976 se instauró en el poder la última dictadura cívico- militar que además de realizar una fuerte opresión política con un saldo de 30.000 desaparecidos, también significó el comienzo de la desaparición del incipiente Estado de Bienestar que había sido instalado en el país luego de la crisis mundial de 1930. La dictadura impulsó políticas ligadas al neoliberalismo económico, conllevando a una descentralización de las funciones del Estado. El traspaso de las arenas fue garantizado por el decreto provincial 1362/ 76. "Por esa misma norma, la comuna quedaba encargada del cobro de cánones e imposición de multas y se comprometía a invertir en infraestructura y promoción turística..." (Cicalese, op. Cit).

Pero la historia y los conflictos por la posesión de las playas del sur iban a recorrer un largo camino. El fundador Peralta Ramos era quien poseía la estancia Cabo Corrientes con un extenso frente marítimo que fue expropiado por la provincia de Buenos Aires en 1937 para poder construir la ruta 11 en su conexión Mar del Plata- Miramar, obra culminada hacia 1939. El Estado Provincial tomó posesión de las 214 hectáreas necesarias para la obra y que incluían a la zona costera bajo estudio. En 1938 se materializó la desposesión oficial y la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires aceptó satisfacer los daños y perjuicios a los primitivos dueños, pero recién en 1942 se dictó sentencia a la expropiación.

En 1958 los descendientes de Peralta Ramos hicieron una presentación judicial para recuperar la franja costera que había pasado a ser de la provincia. El mismo apellido volvía a la escena de las playas y otra vez con el único motivo de valorizar espacios para su usufructo, ellos argumentaron que la provincia en la expropiación dejó en desuso una franja adyacente de 102 hectáreas de playas boscosas que había sido expropiada junto a los terrenos utilizados para la construcción de la Ruta 11. La Corte Suprema de la Nación en 1970 emitió un fallo en el cuál hace referencia al total de 214 hectáreas y como expropiadas solamente a 112 y que el excedente de 102 pertenecían a los demandantes. "La provincia no pudo demostrar que se encontraba en posesión de la franja este, limitada por la ribera, ni haber realizado actos posesorios; empero la Corte habilitó el camino para que se reclame por las mejores útiles efectuadas (Cicalese, 1997).

Con la vuelta a la vida democrática suscitada brevemente en 1973 en Argentina, hubo un proyecto que emergió del Concejo Deliberante desde las bancadas justicialistas haciendo un pedido de expropiación de estos espacios de playas. El reclamo contaba con el apoyo del gobierno provincial y también tomó buena acogida por la comuna bajo gestión socialista. Pero el gobierno local a la vez que apoyaba la moción de una nueva expropiación, también negociaba con los nuevos propietarios de las playas (Compañía Playas del Faro Sociedad Anónima Inmobiliaria) para el otorgamiento de las licencias necesarias para la explotación económica del lugar. "La inmediata puesta en valor del predio consistió en destinarlo a la extracción minera de arenas con destino a la construcción y a la producción de servicios turísticos recreativos, mediante la concesión de las unidades balnearias" (Cicalese, op. cit).

Los conflictos no sólo se dieron en la lucha de intereses entre los gobiernos y el sector privado: La lucha por el mantenimiento de las características geofísicas diferenciales junto a las características artificiales como la forestación, que valorizaron positivamente el paisaje de estos espacios de playas fue llevada a cabo también por los vecinos del lugar. La extracción de arenas para la construcción fue realizada por Playas del Faro Sociedad Anónima, la misma empresa que explotaba los balnearios; ellos mismos estaban dañando los cimientos del lugar que explotaban en los veranos. La degradación realizada por la minería puede ejemplificarse en "la intensa explotación que lleva a cabo la compañía en la década del ´70, mediante el

otorgamiento de permisos precarios para la extracción de arena, genera procesos erosivos sobre médanos forestados y la desaparición de las terrazas marinas (Cicalese, 2001).

Los fomentistas del sur volvieron a realizar sus reclamos sociales luego de finalizada la dictadura militar y lograron que en 1985 el gobierno provincial emitiese un decreto en el cual se prohibió la extracción de arena en el Partido de General Pueyrredón, aclarando que la extracción por parte de Playas del Faro Sociedad Anónima había sido realizado fuera de su propiedad, ya que al traspasar la línea de ribera y luego de haber sacado arena hasta del mar, invadieron la propiedad pública provincial. "El problema de la explotación minera ponía sobre el tapete otro conflicto... que era el avance de la línea de ribera adentro, línea que marca el deslinde entre la propiedad privada y el dominio público provincial. Este límite que separa la escasa playa pública de las playas privadas... cobra relevancia en el derecho esbozado por los vecinos al acceso y uso de la ribera" (Cicalese, op. Cit).

Nuevos proyectos para el sur en los "turbios" noventas:

La lucha entre los vecinos fomentistas y Playas del Faro S. A. cambió de ribetes a finales de la década del ´80 cuando la empresa arremetió con un proyecto de instalaciones sumamente jerarquizadas. La sociedad "propondría un complejo de residencias de jerarquías y servicios de calidad exclusivo para propietarios y accionistas, retomando de esta forma algunas de las ideas del "plan histórico" pensado para la región desde las elites conservadoras (Cicalese, op. Cit) En 1989 el proyecto fue elevado a la Comuna para su aprobación y en 1991 logró conseguir su habilitación para iniciar las construcciones en el área de las 102 hectáreas apropiadas como consecuencia directa del desuso que efectuó el gobierno provincial al no realizar actividades de protección ni de recreación sobre las playas.

La construcción se inició en 1994 y previó la edificación de 156.556 metros cuadrados. La nueva oferta turística dada sobre esta zona está claramente vinculada a esa expansión hacia el sur de la frontera de arena, buscando alejarse del centro urbano de Mar del Plata, continuando con la lógica seguida desde la masificación del turismo, tratando de lograr la concreción de espacios exclusivos alejados de las playas urbanizadas, espacios que fueron destinados a públicos de ingresos más dispares y pertenecientes a sectores sociales más bajos.

La estructura que se montó definió claramente a que sectores sociales iban dirigidos los proyectos balnearios de la zona y más fuerte se hizo el conflicto con los vecinos por la garantía de circulación descripta. "Los accesos determinan en gran medida las características de los espacios de ocio y recreación. Un espacio destinado a la masividad requiere de espacios complementarios adicionales, con entradas que se caractericen por su fluidez; en cambio, un espacio para recreación exclusiva de sectores sociales de altos ingresos carga... con impedimentos materiales y culturales que convoquen flujos de poca magnitud pero de calidad turística en términos de mercado" (Cicalese, op. Cit).

El legado de los noventa en el turismo marplatense:

Un gran punto de quiebre en la historia de la Argentina fue establecido en 1991 a partir de la ejecución del decreto de desregulación económica 2284, junto a un paquete de medidas que incluyó la ley de emergencia económica, la ley de reforma del Estado y la ley de flexibilización laboral. Estas medidas estuvieron orientadas a la desregulación y liberalización de los mercados, lo que implicó un profundo cambio en el rol que había jugado el Estado en los procesos económicos visualizado en "el explosivo crecimiento del desempleo y el subempleo estructural aún en medio de una expansión productiva en el período 1991- 1994, las tendencias cada vez más desalentadoras en las condiciones de vida de la población y una distribución del ingreso con un perfil de creciente regresividad" (Rofman, A. y Romero, L. , 1997). Durante los primeros años de la década se profundizó el "ajuste estructural" al que fue sometida la economía mundial desde mediados de la década del ´70 y que tuvo su impacto geográfico tanto en los países centrales como en los periféricos. "La frase "programas de "ajuste estructural" aparece en las recomendaciones del FMI y el BM tanto para los países industrializados del Tercer Mundo, como países del otrora mundo socialista. La ola neoliberal promueve un conjunto más o menos homogéneo de recetas. En el Norte se trata de romper barreras institucionales y disminuir conquistas sociales que habían acompañado el "éxito" de la posguerra... en el Sur, la intervención del Estado bajo todas sus formas se transforma en el blanco de las "cartas de intención" discutidas por el FMI con los países endeudados que reclaman arreglos muy a menudo conocidos como renegociaciones" (Morina, J. Goldwaser, B, Gejo, O; 2006).

Con la reconversión de sectores de la producción y los cambios en el modelo de producción y trabajo con el paso al Posfordismo, crisis del Petróleo mediante, se produjeron grandes cambios en la geografía mundial y con impactos profundos en los países de la Periferia: el modo de implantarlo en Sudamérica fue con dictaduras. En ese marco se fueron dando los pasos de apertura de la economía nacional bajo la impronta del neoliberalismo, denotándose un gran proceso de concentración de capital, en manos extranjeras y locales. Esto implicó una disminución del consumo de los sectores mayoritarios de la población, teniendo en cuenta el gran porcentaje de población que cayó en su nivel de ingresos, encontrándose esta antigua "clase media" bajo un proceso de fragmentación muy profundo, denotándose este

efecto como un proceso desde 1975 en adelante, profundizado en 1991 y con un nuevo re- impacto luego de la crisis de la Argentina en diciembre de 2001 y verano 2002. "El deterioro padecido por sectores cada vez más amplios de la población, es consecuencia directa de las sucesivas rondas de ajustes aplicados en razón de los requerimientos del FMI en asociación con el poder económico de los consorcios empresariales nacionales y extranjeros que prohijaron la última dictadura y que han acrecentado sus prebendas desde el regreso de las instituciones de la democracia formal (Morina, J, Goldwaser, B, Gejo, O; op cit).

Estas consecuencias tienen un impacto negativo en la actividad turística marplatense, además de tener un impacto negativo en la población en general, dado que la oferta de servicios turísticos estuvo orientada a este sector perjudicado ampliamente por estas políticas. El gasto en servicios como el turismo se vio lógicamente perjudicado, convirtiéndose en uso exclusivo del sector con mayor poder adquisitivo. "La reestructuración económica afectó al mercado de trabajo en términos de una significativa expansión del desempleo y una sensible caída de los salarios. El desempleo creció más de 350 % desde mediados de la década de 1970 hasta 2001 inclusive. En cuanto a los salarios, si consideramos una base 100 en 1975, en 2001 el promedio salarial sería 38, implicando una caída del 62 % en términos reales" (Morina, J, Goldwaser, B, Gejo, O, op. Cit)

El turismo exclusivo para las clases altas en esos años se había redirigido: durante gran parte de la década del ´90 esos sectores dirigieron su consumo de espacios turísticos hacia los sitios más selectos de Mar del Plata y la costa atlántica bonaerense (se denota la aparición como enclaves del nuevo estereotipo a Cariló y Pinamar). Pero hubo una gran apertura hacia otros destinos como Punta del Este, sectores del sudeste atlántico de Brasil, el Caribe o Miami en Estados Unidos. Estos sectores (vieja aristocracia, antigua burguesía y el fenómeno de "nuevos ricos", teniendo en cuenta la concentración de la riqueza que se dio en los primeros años de los noventa) son los que se vieron beneficiados por la política cambiaria establecida por la Ley de Convertibilidad dictada en 1991 y que a largo plazo significaría la entrada de Argentina en su peor crisis socio- económica, así como también político- institucional, con la caída de un presidente y su equipo de gobierno (De la Rúa) y una gran represión con escenario central en la Plaza de Mayo de la ciudad de Buenos Aires. (Ver Ordoqui, 2004).

Con la devaluación de la moneda ocurrida en enero de 2002 realizada por el senador convertido en presidente, Eduardo Duhalde y la Asamblea Legislativa que "convalidaba una rebaja del 63 % de los niveles salariales" (Morina, J, Goldwaser, B, Gejo, O, op. Cit) los destinos que eran elegidos lejos de Mar del Plata tuvieron que ser prácticamente eliminados. Se había caído el "primer mundo de cartón" fabricado social y culturalmente bajo la creciente frivolización de la sociedad argentina y las implicancias culturales fuertemente denotadas por los cambios que se habían dado en sus componentes (desde la educación formal, la influencia de los medios masivos de comunicación y el fin de la familia tradicional). Estos sectores que vieron como se les cerraban las puertas de los espacios de ocio del ¿primer mundo? tuvieron que elegir nuevamente a Mar del Plata como lugar vacacional. Muchos de los productores turísticos tuvieron que redirigir sus inversiones a sitios como nuestra ciudad (ver Ordoqui, 2003) en el marco de un país signado por una fuerte desocupación de su fuerza de trabajo, con porcentajes muy grandes de población bajo la línea de pobreza e indigencia, con sus economías regionales desarticuladas y con producciones de enclave, pero con cambios en el modelo luego del fin de la Convertibilidad peso- dólar, que permitió un boom de exportaciones de materias primas, seguido de un superávit fiscal logrado por el Estado, con un fuerte crecimiento del consumo en las principales ciudades por la aparente recuperación de ciertos sectores medios y por la mayor concentración de la riqueza también dada luego de 2002, dinamizando actividades como el turismo interno, sumado a una mayor presencia de extranjeros beneficiados por el situación cambiaria de las monedas, vertebrado principalmente en puntos como la ciudad de Buenos Aires, el eje lacustre Bariloche- San Martín de los Andes, El Calafate, Cataratas del Iguazú y Mar del Plata y el resto de los balnearios de la costa atlántica bonaerense.

Implicancias del paso de balnearios a paradores:

Luego de la salida cambiaria devaluatoria del verano 2002, el empresariado dinamizador del turismo de playa tuvo que re- configurar muchas de sus estrategias adoptadas en la explotación de los espacios de playa. La concepción tradicional del balneario con su espacio de carpas y de arena para sus veraneantes, restaurantes, comercios, etc; fue cambiando durante los últimos año de la década de 1990 y los primeros años del Siglo XXI. La unificación de capitales provenientes de diversos eslabones comerciales surgió como motor de trabajo en las playas y la figura de los paradores fue creciendo lentamente. El sector privado ha sido el dinamizador de estos espacios de playa, recordando la posesión privada de las mismas. Las arcas estatales no poseen entradas por la explotación de estas, solamente ha dejado denotado que actividades y proyectos pueden establecerse allí mediante la Ley Provincial 8912 y el Código de Ordenamiento Territorial del Partido de General Pueyrredón. (Ver Ordoqui, 2004)

La nueva estrategia comercial se vino implementando a lo largo de la década del ´90, pero su crecimiento fue avanzando desde la temporada 2002- 2003 en adelante. Las empresas que se unieron fueron variadas: los dueños y concesionarios de los balnearios, ahora

denominados "Paradores", aunque aún sobreviven y conviven en el mismo espacio de playa algunos balnearios en la zona de estudio que mantienen la estructura de balneario tradicional, otorgan concesiones en sus playas a radios FM pertenecientes a grandes grupos económicos nacionales e internacionales, a marcas de bebidas (desde aguas a gaseosas, cervezas, champagne, vinos, energizantes, etc.), marcas de ropa informal y deportiva, telefonía celular, servidores de Internet, etc. (ver Ordoqui, 2002).

El sistema se basa en que los dueños de los espacios de playa de la mano de Playas del Faro Sociedad Anónima, alquilan los espacios de ocio a concesionarios. La empresa ve su ganancia reflejada en la renta del alquiler a quienes alquilan las arenas durante la temporada. Esta producción de espacios de ocio en la playa por parte de la empresa Playas del Faro S. A parte de que "el beneficio de la apropiación del territorio para una función de tiempo libre, se asemeja al concepto marxista de renta, considerada como una forma de ganancia que no se origina en la explotación del trabajador por extracción de plusvalía, sino por el hecho de poseer el suelo... la "renta turística" debe ser pagada al dueño tanto por el consumidor del espacio como por el inversor en el sitio" (Daniel Hiernaux, 1989). Los beneficios económicos son muy fuertes tanto para quienes poseen las playas, tanto dentro de la modalidad balnearia como paradores, la reconversión de las playas reasegura el éxito para ellos, así como también para los inversores debido a la masividad selectiva planificada.

Una parte importante de este éxito se debe al paso de balnearios a paradores: Durante más de veinte años, las playas del sur fueron promocionadas por sus concesionarios y su éxito momentáneo se basaba en estar en un espacio de playa en mayor contacto con la "naturaleza" por la presencia de los grandes médanos, sectores de bosques, además de ofrecer "tranquilidad" para sus veraneantes al estar tan alejadas de la urbe y de sus masificadas playas. Se denota un cambio sustancial en el modo en que se pone a la producción el espacio de playa, impulsado por los mismos factores de la producción del espacio urbano. El traspaso de actividades, formas sociales y normas de sociabilidad desde la ciudad a la playa así lo define, entendiendo a la producción de espacio como "al proceso mediante el cual los actores sociales de la ciudad incorporan a esta nuevas fracciones de tierra y/ o crean o modifican las condiciones de habitabilidad en el suelo urbano preexistente" (Mantobani, 2004). Lo que ocurre en las playas tiene su punto de contacto con "lo urbano", no solo por el traslado de prácticas sociales de la vida urbana a las arenas, sin también porque las playas han sido puestas a la producción en un momento como playas exclusivas y promovidas desde el marketing por ese mayor contacto con variables "naturales". Esta idea fue mutando a lo largo de los noventa, encontrándose ya en los primeros años del Siglo XXI la convivencia de dos modelos de producción de las playas dada la coexistencia de balnearios y paradores, pero con la tendencia creciente de configuración bajo la idea de estos últimos y con perspectivas de hegemonía sobre las arenas sureñas.

La mutación de la configuración de esta franja de playas fue tomando forma en los últimos años de los noventa y sigue una tendencia extensiva en los primeros años del Siglo XXI. Las mismas arenas que poseían pocos veraneantes y en su gran mayoría de clase alta que alcanzaban allí la exclusividad de tener su espacio de playa propio alejado de las masas, se fueron transformando en un sector de playas con características muy distintas. La inserción de la modalidad "parador" cambió la escena que se componía en los veranos en las exclusivas playas privadas. En los paradores se encuentran una densidad y estilo de servicios que se asemejan a los de los epicentros urbanos de Mar del Plata ligados a la actividad comercial y de la nocturnidad y las diversiones propias de la ciudad. Otra característica de importancia es la postura que toma el visitante hacia el espacio de playa. Desde que se montó la estructura balnearia en Mar del Plata a fines del Siglo XIX, el veraneo frente al mar de las clases altas, entre la década del ´30 y ´40 del Siglo XX, el motivo central de la visita por los turistas era ya una ciudad turística, un balneario de masas.

Postmodernidad: cambios y continuidades:

En estos nuevos tiempos, la costumbre parece ser otra: la gran mayoría de las personas se encuentran de espaldas al mar, porque el escenario ya no está frente al mar como lo estaban los balnearios; los paradores se tornaron el centro de la escena en la playa; los visitantes clavan sus miradas hacia el interior del espacio de playa, hacia la contemplación de la persona y de lo construido y materializado y no de la playa; abrigar la seguridad de estar en el lugar donde hay que estar, el lugar "de onda". Los paradores cuentan con todas las herramientas para captar la atención a través de sus grandes emprendimientos, como los recitales de las figuras más importantes de la música rock nacional; de la mano de que la gran mayoría de quienes visitan el parador en las fechas de los conciertos suele ser una clase media joven que consume rock y obviamente, consume parador, que se encuentran signados por nuevos patrones culturales ligados a la "postmodernidad". La constante mutación y la supuesta sofisticación de los consumos y de las propias personas parecen ser ejes de importancia en estas playas y veraneantes postmodernos.

Las implicancias de la postmodernidad que se demarcan en el estado actual de la sociedad son aquellas que vislumbran transformaciones profundas en los principales sitios de construcción de los lazos sociales característicos de la sociedad moderna: la familia, la escuela

y el trabajo. "El postmodernismo presenta una nueva manera de plantear y de entender dicha cuestión a través de una reformulación de la naturaleza del lazo social bajo la "condición" postmoderna" (Mantobani, op. Cit). Las nuevas formas de sociabilidad asignadas al postmodernismo atraviesan todos los espacios de construcción de lazos sociales entre los individuos, incluyendo los ámbitos de diversión, de nocturnidad y por supuesto a los espacios de playa, teniendo a los paradores como emergentes mismos de sus características centrales.

Estos cambios no deben ser entendidos simplemente como nuevos comportamientos culturales y sociales de la población, sino que estos mismos se correlacionan con los cambios que principalmente se han dado en lo económico y en lo político en todo el mundo. "La sociedad está en crisis (la crisis por la que atraviesa el capitalismo y sus dispositivos de legitimación) y la ciudad experimenta las transformaciones o las distorsiones por las que atraviesa la sociedad urbana global y capitalista" (Mantobani, op. Cit). Si los cambios se dan en la ciudad, las playas de una urbe como Mar del Plata no serán indistintas con los nuevos parámetros. La postmodernidad atraviesa los ámbitos culturales y los lugares de generación de lazos provocando nuevas dinámicas en los grupos humanos, dinámicas mundiales que también se impregnan en lo político: la vuelta de la hegemonía de las ideas liberales, ahora bajo el nombre de neoliberalismo; configurándose estos vectores en la nueva fase que atraviesa el Capitalismo bajo el nombre de "Globalización" o "Sistema Capitalista Global".

Los ámbitos de sociabilidad han tomado nuevas características y las playas no han sido ajenas al cambio, si han mutado espacios de sociabilidad ligados a la lógica del trabajo y de la educación, obviamente que los espacios ligados al ocio iban a sentir las alteraciones. Y los paradores son el escenario "postmo" donde se denotan con mayor claridad los vectores de cambio. "El "descubrimiento" de la playa fue el primer ejemplo de valorización diferencial del espacio relacionado con el veraneo frente al mar… cada espacio que se valorizaba se convertía en un nuevo escenario de sociabilidad (como las playas) o era dotado de soportes materiales que lo complementaban y facilitaban su apropiación y consumo (como las ramblas y balnearios) dando lugar a las correspondientes prácticas de sociabilidad" (Mantobani, 2004). En las décadas pasadas comenzó a cambiar la importancia que se lo otorga a los soportes materiales que se presentan en una playa, vislumbrado en un consumo acelerado, factor característico del empobrecimiento cultural sobre todo de las clases medias del turismo masivo. Los soportes materiales se han transformado en el nuevo escenario central de la sociabilidad en los espacios de playa y la tendencia creciente de los paradores sobre los balnearios genera una contradicción de importancia: Las playas sureñas de Mar del Plata son las que presentan la mayor dotación de variables "naturales", pero su pertenencia al sector privado sumado a las nuevas lógicas de consumo de los espacios de ocio, las convierten en la franja de playas donde se presentan en mayor grado las nuevas pautas culturales y de sociabilidad de los espacios de playa.

Masividades selectivas y masividades segregadas:

Aquellas playas tiempo atrás eran promocionadas por la exclusividad que presentaban y por la tranquilidad que iba a poder disfrutar el veraneante eran claramente un escenario de exclusividad. Este factor ha mutado desde la presencia de los paradores en esas arenas, donde gran parte de su éxito se mantiene en el acceso al lugar durante los días de playa y los grandes eventos que allí se organizan de grandes grupos poblacionales, diferenciado entre quienes acceden no sólo al parador y al consumo en el mismo sino también al balneario y entre quienes acceden a pie y viajan desde el centro de la ciudad en líneas de transporte público y consumen parcialmente el parador para presenciar de los eventos y también de la belleza paisajística de estas playas. Se denota muy fuertemente la presencia de una masividad selectiva, ya que se promueve el acceso de grandes grupos a la playa, pero no son todos quienes pueden sentirse identificados con este nuevo concepto. Esos grupos masivos elegidos selectivamente están compuestos por grupos de alto poder adquisitivo, personajes del espectáculo y el gran grupo de jóvenes de clase media o de una "nueva" clase media, que son quienes transforman a estas playas definitivamente en un escenario de masividad selectiva, que contrasta muy fuertemente con otras playas que funcionan también como escenarios de una masividad segregada compuesta en las playas céntricas por las clases populares y una clase media empobrecida, quienes han sido las grandes víctimas de las políticas aplicadas en la Argentina en los últimos treinta años.

Desde la década del ´70 hasta la actualidad se incorporan nuevas prácticas, se produce un proceso de quiebre: surge un nuevo turismo dentro de una sociedad post- industrial. Las diversiones urbanas y el crecimiento de la nocturnidad en la ciudad impactarán sobre las prácticas sociales de los turistas y los locales. Pero esto no ocurrió nada más que en "La ciudad feliz" sino que son vectores que van introduciéndose en gran parte de las ciudades balnearias del mundo y con similitudes en su impacto en los principales sitios dedicados a un turismo de playa masivo: Acapulco en México, Río de Janeiro en Brasil y Mar del Plata en Argentina, con características muy distintas dadas por algunas determinantes geográficas y por cuestiones propias de su formación espacial y social. "En los años cuarenta, México entró en la era del turismo masivo, justo cuando éste se basaba en la existencia y disfrute del binomio sol- playa, ascendido, decenios después, a trinomio (sol, playa, sexo)" (Sánchez Crispín, 2005). El paso

del binomio a trinomio se dio también aquí, aunque en Acapulco por la determinante geográfica dada la cercanía a los Estados Unidos que provoca una presencia muy fuerte de turismo extranjero. En los últimos años se podría hablar de la incorporación de nuevos factores al trinomio que serían las drogas y el alcohol.

En Argentina en los últimos treinta años se ha observado el derrumbe de su clase media, gran protagonista del fenómeno del turismo de masas, y esto tuvo sus repercusiones en lo económico sobre una ciudad turística como Mar del Plata, pero los cambios también se observan en los cambios en comportamientos sociales y la adopción de nuevas costumbres y hábitos culturales, adoptados también por sectores poblaciones que crecieron económicamente bajo la idea de "nuevos ricos" o el surgimiento de una nueva clase media, vertebrada culturalmente por los nuevos parámetros signados por la cuestión posmoderna. Estos sectores no son un fenómeno nacional sino que tiene su correlato muy fuerte con otros espacios turísticos de América Latina y del mundo. "El mundo cambia rápidamente, se diversifica pero a la vez se homogeniza, un doble juego de libertad y miedo maneja a los consumidores y los encamina hacia el consumo controlado por un sistema común de alojamientos, de alimentos, de servicios diversos, pero todos basados en franquicias, esas marcas para ciegos consumistas que no tienen el referente cultural que los incita a conocer nuevas experiencias… una nueva clase media de muy bajo nivel cultural se apropia del mundo de la masividad...." (Dachary, A; Arnaiz Burne, S; 2006). Estos factores son importantes en las grandes sociedades de consumo como la estadounidense y la europea, pero sin duda se encuentran presentes dentro de las distintas geografías que ofrecen las grandes ciudades y espacios turísticos de la periferia y definitivamente Mar del Plata no es ajena a estas problemáticas.

Descripción y ubicación de los paradores:

Los casos encontrados en la zona de estudio son (nombrados en su aparición Norte- Sur de sus accesos sobre la ruta 11) Horizonte del Sol, Arena Beach, La Morocha, La Reserva, Mirador 9, La Caseta, Abracadabra, El Taino, Piedra Marina, Playa Peralta Ramos, Aguamarina, Parador Coca Cola, El Chiringo, La Restinga y Tamarindo. El nuevo modelo de explotación de las playas se manifiesta muy fuerte en el nuevo parador Arena Beach donde desde la temporada 2007 funcionan los paradores de la FM Rock & Pop Beach y FM La Metro y donde se desarrollan los eventos y recitales más masivos del verano con recitales con figuras del rock como Gustavo Cerati, Catupecu Machu y Divididos. Entre las temporadas 98/ 99 y verano 2006, Rock & Pop Beach había mantenido su parador en Playa La Serena en "Tamarindo" siempre contando con el soporte de la estructura de Rock & Pop Buenos Aires (en manos de un grupo empresarial mexicano) y de las marcas auspiciantes, mientras que FM La Metro (dedicada a la música dance) estaba instalada en el Parador "La Restinga", a pocos metros de Tamarindo.

El Parador La Morocha fue este verano el escenario de la fiesta de música electrónica más importante de la costa bonaerense, organizado por la empresa de telefonía celular Nokia y que se viene realizando desde el verano 2005, al mismo tiempo que Coca Cola decidió montar su propio parador luego de trabajar en conjunto con otras empresas en "La Caseta", parador donde también se encuentran vinculados en la organización del lugar empresas como el Grupo Ser, Movicom, Quilmes, Manolo, O2, etc. En "El Taino" se desarrolló en la temporada 2003- 2004 el parador de Sprite y del canal musical Much Music (de capitales canadienses). Además en la zona también operó el Mega Parador, regenteado por la FM Mega y asociado con marcas como Quilmes y Levis, por ejemplo.

Estos diversos espacios de ocio mantienen una característica en común: todos se encuentran concentrados sobre la zona del Paseo Costanero Sud Arturo Illia, que se encuentra más densamente forestado y donde la erosión y el creciente paso de zona de playas a acantilados es mucho menor o prácticamente imperceptible por el común denominador de la población. El proyecto idealizado por los gobernantes conservadores en la década del ´30 encontró luego su concreción a lo largo de la década del ´90 pero recién en el verano de 2002 se consagró como el nuevo enclave de playa de Mar del Plata.

Aguas sofisticadas en las playas del sur:

Desde la temporada 2005 han comenzado a hacer pie en las playas del sur los paradores temáticos y tienen perspectivas de expansión para los próximos veranos. Los más destacados han sido aquellos dedicados al agua mineral embotellada y sus productos derivados como las saborizadas o las finamente gasificadas, etc. La primera en llegar a las arenas marplatenses se montó en el parador La Caseta, como el espacio de Agua Ser, el primer bar de agua de la Argentina, perteneciente a la empresa Ser del grupo económico Danone, unos de los principales capitales de aguas sofisticadas, productos frescos y galletitas y que trabaja desde los últimos años en la preparación de sus productos alimenticios bajo los nuevos patrones culturales de la vida "light", "cero grasa", de la vida "Ser".

Las características de este espacio es que allí se insertó la idea del agua como consumo gourmet y se exponen aguas de todo el mundo y actividades dentro del parador con el agua como foco principal, así como la ambientación y la decoración, allí el agua es el objeto no solo de deseo sino también de adoración. "La posibilidad de descubrir que tomar agua además de

ser saludable puede ser muy placentero. Las aguas no son todas iguales, más de 100 variedades de todo el mundo para conocer y degustar dan prueba de esto" (Sitio Hostnews). Y el lugar que ofrece las características para que se puedan desarrollar los paradores y bares temáticos de agua son las playas del sur, allí se da el marco adecuado para que estas propuestas sean efectivas, a través del consumo alimenticio de la población ligado a nuevas pautas desde lo nutricional, con el agua como producto de uso gourmet, siguiendo las tendencias de la "life food" y la cocina vegetariana y macrobiótica. El espacio Ser cuenta con 260 metros cuadrados y está diseñado con decks (sitios en los paradores diseñados para el rélax y el goce del lugar), un sitio de atención con información acerca de más de 50 aguas de "todo el mundo", clases de yoga, masajes orientales, una barra acuática en un yacuzzi donde se preparan tragos realizados con las aguas sofisticadas y una pileta para que utilicen los turistas y donde se dictan clases de "water gym".

Desde el verano 2007 apareció el segundo parador temático de agua con el "Dasani Art Beach", perteneciente al grupo Coca Cola y que tiene en Dasani su marca de agua sofisticada, que se ubicó en el parador La Morocha, conocido por ser la playa que más convoca a personajes pertenecientes a la farándula y muchos programas veraniegos transmiten desde allí durante el verano. Este espacio no está destinado sólo al consumo de agua y de promoción de las bondades que supuestamente implica, sino que intenta una apuesta artística que incluye una galería abierta con exposiciones de fotografía, arte digital, esculturas y diseño gráfico. La diferencia que ofrece Dasani en relación a Ser es que sus productos están más destinados a la mejora en la calidad de vida que en el consumo de agua saborizada, ya que sus aguas contienen antioxidantes y minerales esenciales en la hidratación del cuerpo. Estas bebidas han ganado un sitio con el boom de lo light y saludable, ganando espacio sobre las bebidas gaseosas, las isotónicas y los jugos y se han insertado en la Argentina desde 2002, pero su impactó creciente en las ventas sucedió entre 2004 y 2005. Danone fue la primera a través de su empresa en el país, Villavicencio, al introducir las aguas Ser saborizadas y luego con otra de sus empresas como Villa del Sur y sus propias aguas sofisticadas. Coca Cola lanzó Dasani en 2005 y el grupo Pepsi se sumó luego a través de su empresa 7Up con su agua "H2Oh!".

Los bares de agua tuvieron su nacimiento en París, Francia, con el Water Bar de Colette que ofrece en su carta más de 60 aguas distintas. La expansión por todo Europa se sucedió durante la última década del Siglo XX. Nestlé tiene su propio instituto del agua, San Pellegrino es líder en Italia, Perrier es del sur de Francia, Apollinaris en Alemania y Highland Spring, obviamente en Escocia. Otros de los bares de agua más conocidos del mundo son el Water Bar de Sydney y el Aqua Bar de Tokio donde hasta hay colas para comprar un vaso de agua y ofrecen aguas de más de 20 tipos de diferentes países y en Estados Unidos la empresa líder es Evian, que se comercializa muy poco en nuestro país.

El Grupo Ser tiene otros proyectos planificados en Argentina para expandir sus actividades de propagación del consumo de agua sofisticada. "Ya hay compromisos para el proyecto de reapertura del Hotel Villavicencio, a 50 kilómetros de la ciudad de Mendoza y que forma parte de una reserva natural, de donde justamente, viene el agua mineral. Para dar continuidad al fenómeno de las aguas, el hotel contará con un centro de hidroterapias, tratamientos de salud y estética" (Sección Conexiones, Clarín Digital). Esto clarifica que los proyectos urbanos dedicados temáticamente al agua están en expansión en Argentina, impactando geográficamente en zonas como Mendoza y Mar del Plata que mantienen importantes problemáticas en relación con el agua y su acceso a los grupos poblacionales más bajos. Esta sofisticación con el uso y la mercantilización de un recurso de vital importancia para la vida humana como para sus actividades económicas y el impacto que tiene su manejo en cuestiones ambientales, resulta de las nuevas modas culturales que atentan definitivamente sobre un uso adecuado de un recurso finito como el agua, además de denotarse como un claro traspaso de formas de consumo de los países centrales hacia la periferia.

Consideraciones finales

La evolución de la ocupación del suelo que se viene desarrollando en Mar del Plata desde fines del Siglo XIX hasta la actualidad mantiene procesos urbanos profundos y diversos que marcan una impronta sobre la geografía del lugar, desde las distintas formaciones sociales que ha tomado la ciudad y su región, entrelazadas desde la generación de esa conexión funcional con la zona del Río de la Plata y los primeros pasos del balneario. Esa formación repercutió sobre los fenómenos urbanos, sociales y económicos que se dieron en toda la región del Sudeste Bonaerense.

A mediados del Siglo XX la ciudad ya había cambiado de la mano del turismo masivo, originando cambios en toda la subregión bonaerense y su corredor turístico litoral, provocando cambios no sólo en la actividad turística de playa, sino también en la dinámica interna del turismo en la Argentina. La explotación balnearia y luego turística en Mar del Plata se instaló diversificando y montando nuevos espacios de ocio para el turismo de playa y en ese crecimiento de la frontera de arena se fueron degradando los sectores céntricos, epicentro original del turismo de playa en la Argentina, dejados para el uso de los veraneantes de las clases medias y populares.

Se suma el factor de que la zona costera norte (desde playa La Perla hacia el Norte) nunca fue jerarquizada hacia proyectos exclusivos por su menor valoración visual y estética de sus características geofísicas. Así se fueron creando nuevos espacios de playa destinados a los sectores privilegiados y exclusivos siempre hacia el sur de la ciudad: Playa Grande en la década del ´30 y desde la década de los ´90, los balnearios de las playas del sur, reconvertidos a "paradores" ya en los comienzos del Siglo XXI.

La ciudad siempre siguió su extensión urbanizadora de playas hacia el sur, pero este crecimiento encuentra su límite en las playas ubicadas en las postrimerías del Faro de Punta Mogotes: las playas arenas no puede seguir creciendo más hacia el sur debido a que la propia geografía de la costa lo evita, sumado a la preocupante erosión de las playas ubicadas entre Playa Serena y la zona de Acantilados, factor que se da en realidad en todo el sector litoral del Partido de General Pueyrredón.

Bajo la implementación y el proceso de reconversión de los balnearios a paradores, se ha profundizado a la vez relaciones sociales de la vida urbana dentro de sectores de playas no urbanizados, produciéndose un grave contraste: las playas que antes eran promocionadas por su mayor contacto con variables "naturales", ahora son demandadas por el tipo de actividades "urbanas" que se realizan allí. Ese traslado de formas modificó a las playas como escenario de sociabilidad, vertebrado por lo "posmoderno", como la presencia de los paradores temáticos y el traslado no solo de pautas de consumo sino hasta de espacios como los bares de agua.

La segmentación y fragmentación de la oferta de los espacios de playa en Mar del Plata se fueron dando como un proceso desde mediados de la década del ´70 en íntima relación con los nuevos momentos que estaba viviendo el país y el mundo, con la fuerte caída de las capas medias y populares, grandes protagonistas de la Mar del Plata veraniego de gran parte del Siglo XX. El impacto de las políticas económicas y la profundización de la caída en lo social del país registrada durante el período del "retorno democrático" obtuvo su producto: surgen espacios supuestamente más homogéneos que los que caracterizaba la Modernidad, los conflictos se hacen más difusos y las problemáticas se vuelven más profundas aún.

Surge también la dicotomía de cómo un espacio local debe "solucionar" sus inconvenientes en relación a las problemáticas históricas y actuales que vive el turismo de playa en un lugar como Mar del Plata, así como sus problemas integrales y como se dirimen los conflictos de escala nacional, sumamente permeados por el traslado de formas desde los espacios mundiales centrales a los periféricos, ya sea bajo modelos, pautas o requerimientos desde lo político- económico, sino también desde el traslado de pautas culturales y de consumo que vuelven más difusos aún los conflictos que se viven al interior de esta parte del mundo y cuando estos procesos se vuelven más violentos.

El destino de la Argentina y Mar del Plata y sus playas mantienen aspectos claves que promulgan un estudio combinado de los procesos que ocurren dentro de la ciudad, en la región, en el país, definitivamente profundizados desde la apertura a la supuesta "Globalización" de la economías rezagadas y periféricas y cómo se ha dado localmente el crecimiento y la aparición de nuevos espacios de playa que mantienen el mismo lazo histórico con esas formaciones construidas en cada una de las etapas vividas por el país y Mar del Plata, con características actuales más difusas dentro de ese nuevo marco de homogeneización posmoderno, provocando que se deban observar estos nuevos procesos y fenómenos de un modo realmente integral para poder observar detrás de la bruma en el mar, en la ciudad, en la Argentina y el mundo.

 

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ANEXO FOTOGRÁFICO

La franja de paradores. Vista desde Playa La Serena hacia el norte

Ordoqui 2004.

Parador Arena Beach en la zona de estudio en plena temporada veraniega. Verano 2007

Foto: Javier Ordoqui, enero 2007.

Vista de las playas del sur en plena temporada. Arena Beach.

Ordoqui 2007.

Los paradores a la hora en que los turistas emprenden la retirada, cerca del parador La Restinga.

Foto: Javier Ordoqui, enero 2006

Playas ubicadas más hacia el sur de Playa Serena, sumamente erosionadas.

Fuente: www.mdp.com.ar. Enero 2004

Toma desde un médano donde la franja de playa es más extensa, entre los paradores Arena Beach y La Morocha. Febrero de 2008.

Foto: Javier Ordoqui

Anexo cartográfico

Mar del Plata. Partido de General Pueyrredón. Fuente: Google Earth 2008.

Franja de balnearios y paradores al sur del Faro de Punta Mogotes. Fuente: Google Earth 2008.

Otros anexos

El balneario de los doctores crotos

Los Piojos

Aia ia io pague io Aia ia io pague Iba confiado el linyera a la playa donde ninguno se baña, sabés salud querida, querida eminencia la diferencia esta en el jackel. Es conocida la vida de este croto su nombre es Iseka e ignora la ley lo indemnizaron con unos porotos se volvió loco y dice que es Baley.

Algunos dicen que era maestro otros afirman que era doctor no hubo dinero para su genio la cretinada privatizó. Ahora la yuta a veces lo encierra y escucha la lucha del Globo Campeón el profesor y arquero Iseka seca su frente y renuncia al dolor.

Dale a tus ojos rojos para que baile para que baile siempre el gran corazón... para que baile siempre el gran corazón... para que baile siempre el gran corazón... para que baile siempre el gran corazón...

El sol corona de espinas de oro la playa roñosa al amanecer mira, los crotos fuman fasos rotos se ríen y toman un mate también A veces gritan, escupen, putean, se quejan, les pegan, se dejan de joder después se toman un vino en la arena se duermen sin pena hasta el amanecer. El croto no es dueño del tinto que toma, de la nafta que lo lleva, ni del camión, ni del tren, ni del pucho que se fuma, ni de la lámpara que le cuelga, ni del gas, ni del agua, ni del querosen, ni las gallinas, las vacas, la tierra, las latas, ni de los aviones que ve, las rutas que recorre, teléfonos que ignora, ni de las voces en la radio, ni las noticias de ayer.


Ponencia presentada en las X Jornadas Cuyanas La geografía frente a la necesidad de integrar territorios y voluntades, realizadas en Mendoza, Argentina entre el 28 y el 31 de mayo de 2008.