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Asunto:NoticiasdelCeHu 432/08 - LA LATINOAMERICANIZACIÓN DE LA ARGENTINA
Fecha:Domingo, 26 de Octubre, 2008  12:54:12 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 432/08
 

LA LATINOAMERICANIZACIÓN DE LA ARGENTINA

 

Ana María Liberali

Universidad Nacional de Mar del Plata - Centro Humboldt

 

 

Introducción

 

Siempre se había dicho que los argentinos descendían de los barcos, ya que la mayor parte de la población, en especial de la región Pampeana, provenía de Europa. Ese cosmopolitismo de la Argentina ha tenido una influencia particular tanto en las actividades económicas como en las pautas culturales.

Sin embargo, si realizamos un análisis etario, podemos ver que la población europea en la actualidad no recibe nuevos aportes, produciéndose un importante cambio en la participación de los extranjeros en los últimos años, existiendo un marcado proceso de latinoamericanización.

Las principales razones deben buscarse en la situación político-económica de los países de origen, que en el caso europeo, se ha convertido en receptor de población latinoamericana, inclusive de argentinos. Por otra parte, si bien la Argentina ha profundizado su brecha socio-económica, parece mostrar mejores perspectivas relativas a sus vecinos, en especial en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, que presenta mayor permeabilidad de inserción laboral.

 

La Argentina como destino

Si analizamos al proceso migratorio como la consecuencia de las diferencias económicas, sociales y políticas entre dos espacios geográficos, podremos comprender los cambios acaecidos a lo largo de algo más de un siglo en nuestro país.

Si partimos de fines del siglo XIX, cuando Europa pasaba por una crisis productiva y alimentaria, la Argentina se insertaba en el sistema mundial, como exportadora de materias primas para el mercado británico. Esto no sólo significaba un crecimiento económico exponencial, sino que demandaba de brazos tanto para las tareas rurales, como para la construcción de la infraestructura necesaria para tales fines.

Es así como, grandes contingentes mayoritariamente de italianos y españoles, buscando de “hacerse la América” se embarcan hacia diferentes destinos del Nuevo Continente, siendo la Argentina uno de los principales objetivos.

Este aporte inmigratorio, sumado al genocidio indígena llevado a cabo primero por los españoles y luego por las sucesivas campañas al Desierto y al Chaco, modificó sustancialmente a la sociedad argentina en cierne.

Según Mafud (1985), la clase alta en la Argentina está conformada por los criollos descendientes de los primeros españoles que vinieron a conquistar el continente y que se apropiaron de las tierras de los nativos, quedando éstos acorralados económica, social y políticamente, constituyendo la clase baja; mientras que los hijos de los inmigrantes, que tuvieron la posibilidad de un ascenso social mediante sacrificios y estudio, dieron origen a la ancha franja de clase media que ha distinguido a la Argentina de los demás países latinoamericanos.

Esta situación, además de la cultura europea que se impuso a través de la alimentación, la vestimenta, la arquitectura, la modificación de la lengua castiza, y especialmente de una filosofía de vida, dio lugar a que la mayor parte de los argentinos, no fueran correspondientes a una identidad latinoamericana.

A mediados del siglo XX, una nueva inmigración, en su mayor parte europea, arribó a América y nuevamente la Argentina fue uno de sus principales destinos.

Esta vez, causas políticas, étnicas y religiosas superaron las cuestiones económicas, sin desconocerlas en absoluto. Tanto las persecuciones como las guerras mundiales fueron los motivos centrales de expulsión de gran cantidad de europeos de diferentes países que se sumaron a la tradicional migración de italianos y españoles. También asiáticos, tanto de Japón como de Medio Oriente, tuvieron representatividad a lo largo del pasado siglo.

Si bien el aporte de población limítrofe nunca estuvo ausente, los llegados del Viejo Continente los superaban en términos absolutos y relativos.

Pero en la actualidad, tanto la situación internacional como la Argentina se han modificado sustancialmente, y como consecuencia, encontraremos importantes cambios en la conformación de nuestra sociedad.

Los países de Europa Occidental y Japón, otrora emisores de migrantes, se encuentran entre los de mejores condiciones socio-económicas del mundo y, por lo tanto, amén de retener su propia población, constituyen los principales centros de atracción.

Es por esta razón que no sólo que no forman parte de la actual inmigración en nuestro país, sino que algunos de ellos, han recibido a los argentinos descendientes de quienes arribaron a la Argentina en las sucesivas oleadas de los siglos anteriores.

Por otra parte, la Argentina ha sufrido diferentes crisis tanto económicas como políticas que han generado expulsión y, a la vez, disminución en el ingreso de migrantes. Mientras en 1980 los extranjeros representaban el 6,8% del total de la población, en 2001 sólo llegaban al 4,2%, pero modificándose de manera determinante su composición.

En la Tabla Nro 1 se puede observar la marcada disminución de la participación de italianos y españoles, así como el fuerte incremento de peruanos y bolivianos, manteniéndose estables los demás limítrofes.

La población europea constituye lo que podríamos denominar una “inmigración fósil”, ya que al no recibir nuevos aportes, va desapareciendo por cuestiones vegetativas.

 

 

Tabla Nro 1. Porcentaje de Extranjeros en la Argentina sobre el Total de la Población, según origen - 2001

 

1980

2001

 

TOTAL DE EXTRANJEROS

6,8

4,2

 

Bolivianos

0,3

0,6

 

Brasileros

O,1

0,1

 

Chilenos

0,6

0,6

 

Españoles

1,0

0,4

 

Italianos

1,4

0,6

 

Paraguayos

0,7

0,9

 

Peruanos

0,02

0,2

 

Uruguayos

0,3

0,3

Resto de Extranjeros

2,2

0,5

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

 

 

Trabajadores latinoamericanos, jubilados europeos

 

En la Tabla Nro 2 hemos agrupado a los grupos de edad pasiva transitoria con los de la edad activa, para destacar especialmente a la población pasiva definitiva.

Este tratamiento se basa en que la población “punta de lanza” de una re-localización es la comprendida entre los 25 y 50 años, trasladando a su vez, a los más jóvenes. Esto nos da una cabal idea de la dinámica de este fenómeno, quedando las denominadas “tercera” y “cuarta” edades en los lugares de origen.

Vemos entonces que más del 80% de los inmigrantes procedentes de América, Asia, África y Oceanía pertenecen a las primeras edades, mientras que más del 50% de los europeos se encuentran en el grupo de edades más avanzadas.

El caso peruano, que cuenta con una participación mínima en la edad de jubilación, nos da muestra de lo novedosa que resulta esta corriente migratoria en la Argentina. Sin duda, la década de los ’90 marcó un antes y después en la política y la economía peruanas, ocasionando una expulsión muy fuerte hacia diferentes partes del planeta, siendo la Argentina uno de sus principales destinos.

Respecto de los europeos, podemos hacer especial referencia al caso de Italia y España ya que su participación en el grupo de 50 a 65 es elevado (INDEC, 2001), mostrando que su desplazamiento continuó hasta una etapa más reciente. De todos modos, los números son muy determinantes mostrándonos que se trata de migraciones históricas sin ningún tipo de posibilidad de vuelta atrás. La inmigración polaca y la de la ex Yugoslavia son otro claro ejemplo de migración “fósil”.

En cuanto a los asiáticos encontramos también algunos cambios. Mientras la inmigración japonesa responde a los mismos parámetros que la de Europa Occidental, la denominada migración neo-asiática -compuesta por surcoreanos, taiwaneses y chinos-, se asemeja a lo mencionado para América Latina.

 

 

Tabla Nro 2. Porcentaje de la población extranjera según sexo y grupos de edad. 2001

MENORES DE 65 AÑOS

65 AÑOS Y MÁS

 

LUGAR DE ORIGEN

VARONES

MUJERES

VARONES

MUJERES

 

AMÉRICA

88,1

88,1

11,9

11,9

 

Bolivia

91,0

91,5

9,0

8,5

 

Brasil

80,4

77,9

19,6

22,1

 

Chile

83,9

85,3

16,1

14,7

 

Paraguay

86,1

86,6

13,9

13,4

 

Perú

96,5

98,5

3,5

1,5

 

Uruguay

90,0

84,7

10,0

15,3

 

Resto de América

93,4

91,0

6,6

9,0

 

EUROPA

43,4

36,6

56,6

63,4

 

Alemania

51,3

39,7

48,7

60,3

 

España

40,7

32,6

59,3

67,4

 

Francia

73,9

62,5

26,1

37,5

Italia

43,5

39,4

56,5

60,6

Polonia

9,2

7,3

90,8

92,7

Ex Yugoslavia

21,6

15,0

78,4

85,0

Ex URSS

66,5

51,8

33,5

48,2

Resto de Europa

52,5

41,9

47,5

58,1

ASIA

81,2

76,5

18,8

23,5

Corea del Sur

92,5

92,4

7,5

7,6

China

95,9

95,4

4,1

4,6

Japón

62,7

54,00

37,3

46,0

Líbano

43,2

36,0

56,8

64,0

Siria

42,3

32,4

57,7

67,6

Taiwán

96,5

97,0

3,5

3,0

Resto de Asia

86,0

78,1

14,0

21,9

ÁFRICA

81,1

72,1

18,9

27,9

OCEANÍA

96,3

95,4

3,7

4,6

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

 

 

Nuevos Migrantes, Nuevas Roles

La Tabla Nro 3 nos muestra la composición de la población extranjera por continente y en forma desagregada.

Vemos que mientras América en su totalidad, representaba el 40% de la inmigración, en la actualidad llega casi al 70%; mientras que Europa pasó de más del 50% en 1980 a menos del 30% en 2001.

Por otra parte se advierte un importante crecimiento relativo de la población asiática, que duplica su participación en veinte años.

El aporte de los otros continentes, si bien es mínimo, marca una nueva tendencia.

Vemos entonces que Argentina continúa siendo atractiva para los pobladores de varios países, en especial latinoamericanos.

Otro grupo de gran crecimiento ha sido el boliviano que tiene indicadores socio-económicos sumamente negativos respecto del resto de América Latina, y en especial de la Argentina.

 

 

Tabla Nro 3. Origen de la Población Extranjera empadronada en la Argentina - 1980 y 2001 - (en porcentajes)

 

1980

2001

TOTAL POBLACIÓN EXTRANJERA

100

100

América

40,56

67,96

Bolivia

6,21

15,24

Brasil

2,25

2,27

Chile

11,33

13,9

EEUU

0,51

--------

Paraguay

13,81

21,22

Uruguay

6,00

7,67

Perú

0,45

5,76

Europa

53.89

28,22

Alemania

1,28

0,68

 

Austria

0,48

-------

 

España

19,65

8,77

 

Francia

0,51

0,43

 

Italia

25,66

14,15

 

Polonia

3,02

0,89

 

Portugal

1,09

0,89

 

URSS

1,00

0,27

 

Yugoslavia

1,20

0,21

 

Asia

0,90

1,94

 

Corea del Sur

-------

0,54

 

China

--------

0,27

 

Japón

0,41

0,31

 

Líbano

-------

0,11

 

Siria

0,49

0,15

 

Taiwan

--------

0,23

 

África

--------

0,12

 

Oceanía

-------

0,05

 

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

 

 

Los paraguayos

 

La población paraguaya constituye la colectividad más numerosa de la Argentina, llegando a ser en 2001 el 21,22% del total. El 58,6% reside en el Gran Buenos Aires, el 14,5% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 7,7% en la provincia de Misiones, el 7,3% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 6,4% en Formosa, el 1,4% en el Chaco y un 1,3% en Santa Fe. Sin duda, la gran ciudad y la proximidad geográfica constituyen los principales atractivos. Piénsese que el Nordeste de Argentina forma parte de una misma cultura en la cual comparten, entre otras cosas, la lengua guaraní.

“… los paraguayos que están viviendo en la Argentina constituyen un grupo social decidido a quedarse definitivamente y no una inmigración transitoria. Como es lógico, las causas fundamentales por las cuales han venido al país son económicas y laborales. En este sentido, cabe destacar que trabajan fundamentalmente en la informalidad o en negro, ya que sólo 1 de cada 4 tiene su relación laboral regida por un contrato de trabajo —promedio que es muy superior al de los argentinos—, siendo las ocupaciones predominantes el empleo doméstico, la construcción y el comercio. El alto porcentaje de trabajo en negro explica por qué 7 de cada 10 cuando tienen problemas de salud se atienden en el hospital público. Pese a la informalidad, el grado de estabilidad laboral es bastante alto, ya que la mitad ha estado trabajando sin interrupciones durante los tres meses previos a ser interrogados. El nivel salarial tiende a ser bajo —lo que en general sucede en nuestro país con todos los trabajadores informales—. Pese a ello, 6 de cada 10 manifiestan tener una buena relación con sus empleadores y algo más de la mitad considera que su trabajo es bueno o muy bueno. En cuanto a la colectividad en sí misma, muestra un grado de cohesión importante. Tres de cada cuatro suelen reunirse con residentes paraguayos en el país, siendo la diversión y el esparcimiento la causa principal de estos encuentros; la mitad participa en festividades de la colectividad, aunque sólo 1 de cada 5 pertenece formalmente a asociaciones de residentes paraguayos y 3 de cada 4 escuchan o leen medios de comunicación de la colectividad. A ello se agrega que 4 de cada 5 consideran que existe solidaridad entre los paraguayos residentes en nuestro país y que 3 de cada 10 remiten dinero periódicamente a su familia residente en el Paraguay. En cuanto a su relación con los argentinos, la autopercepción de los paraguayos en nuestro país puede sintetizarse en que sienten discriminación pero no agresión. Es así como 3 de cada 4 consideran que el trato recibido de los argentinos ha sido bueno o muy bueno, siendo los ámbitos donde fueron mejor tratados el hospital, la escuela y los vecinos, y los peores, las autoridades y la Policía. Los mayores problemas que han enfrentado en la Argentina han sido la falta de trabajo y la inseguridad, lo que es común al promedio de la sociedad argentina. El 55% piensa que en la Argentina se respetan los derechos de los extranjeros, sin embargo el 36% ha vivido alguna situación de discriminación, siendo la calle y el trabajo los ámbitos donde más la han sufrido. El 60% de los paraguayos residentes en nuestro país piensa que la sociedad argentina discrimina y la mitad de ellos —casi un tercio del total— afirma que lo hace mucho. En lo que hace al grado de satisfacción que tienen en nuestro país, cabe destacar que el 54% se siente feliz, con deseos de quedarse y progresar, mientras que el 46% se siente preocupado, con deseos de regresar a su país, triste y rechazado. (…) Pese a ello, 6 de cada 10 considera que su situación en la Argentina es mejor que la que vivían en su país de origen.“ (Fraga, 2001)

En las obras en construcción ocupan algunos lugares semejantes a los de los italianos, pero con menor calificación.

 

 

Los bolivianos

 

Esta comunidad ha aumentado sustancialmente su participación porcentual en el total de inmigrantes entre 1980 (6,21%) y 2001, llegando al 15,24%. El 29,9% reside en el Gran Buenos Aires, el 21,3% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 12,3% en la provincia de Misiones, el 9,9% en la provincia de Salta, el 8,3% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 8,0% en Mendoza, el 2,9% en Córdoba, el 1% en Tucumán y un 1,0% más en Santa Fe.

“(…) la inmigración boliviana tiene un arraigo importante en el país. (,,,) casi la mitad piensa quedarse definitivamente. También se destaca que seis de cada diez bolivianos residentes en la Argentina mayores de 18 años tienen niños que actualmente concurren a la escuela. La búsqueda de trabajo es la principal causa por la cual alegan haber venido a vivir a la Argentina; se destaca que el 40% está enviando periódicamente dinero a su familia residente en Bolivia. En cuanto a la inserción laboral, sólo el 25% está trabajando con contrato de trabajo, mientras que dicho porcentaje alcanza al 57% entre la población argentina. Es así como tres de cada cuatro bolivianos que están en el país trabajan en negro; de ello deriva que el 80% se atiende en el hospital público. (…) De acuerdo al tipo de tarea que realizan, el 25% trabaja como empleado, el 21% como obrero de la construcción, el 15% en la venta de frutas y el 13% en el servicio doméstico. Respecto a la ilegalidad de su permanencia en el país, el 63% sostiene que ha obtenido su documento de extranjero, con lo cual sólo un tercio de los bolivianos residentes en el país no tendría regularizada su situación. (…) El 30% reconoce que hay grupos de bolivianos que se dedican a la delincuencia, pero sólo el 12% piensa que éstos son muchos. Paralelamente, la inseguridad aparece como un problema fundamental que afecta a los residentes bolivianos ya que para el 31% es la primera demanda, para el 30% lo son las limitaciones económicas y para el 20% es la violencia, respuesta muy vinculada a la inseguridad. Ante la pregunta de cuál es la principal dificultad que debió enfrentar en la Argentina, el 30% dijo que la falta de trabajo y el 28% la inseguridad. A ello se agrega que el 65% manifiesta no sentirse protegido ni seguro. Es así como los inmigrantes bolivianos son más víctimas que protagonistas de la delincuencia. En lo que hace al grado de integración que presenta en su seno esta colectividad en la Argentina podemos decir que es bastante alto. Así lo confirma el hecho de que el 85% suele reunirse con otros residentes bolivianos, el 47% participa en festividades nacionales, el 69% lee o escucha medios de comunicación de la colectividad boliviana y el 70% considera que existe solidaridad entre ellos. En lo que hace a la relación con los argentinos, las respuestas pueden parecer contradictorias. Por un lado, el 52% responde que ha recibido un trabajo muy bueno o bueno de ellos y sólo el 6% da cuenta de que el trato que le dieron ha sido malo. Pero paralelamente, el 57% manifiesta que ha vivido alguna situación de discriminación, la que en la mayoría de los casos no ha sido en forma violenta, sino en el trato diario.” (Fraga, 2000).

Las mujeres bolivianas venden verduras, rol que anteriormente le correspondía a los italianos.

 

 

Los italianos

Pese a no contar con aportes actuales, este grupo aún se encuentra en el tercer lugar del total de los inmigrantes, llegando en 2001 al 14,15%. Aunque de edad avanzada, su presencia es destacada constituyendo la base de la conformación socio-cultural de la clase media argentina.

El 53,9% radica en el Gran Buenos Aires, el 15,9% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 14,8% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 5,8% en Santa Fe, el 3,4% en Córdoba, el 2,5% en Mendoza y un 1,0% en Río Negro.

Fueron diversas la causas de emigración del pueblo italiano hacia nuestro país. Entre ellas podemos encontrar:

La débil capacidad de adaptación de la economía italiana a la revolución industrial;

La presión demográfica. Las familias que basaban sus ingresos en la producción agraria crecen sin encontrar nuevos territorios para sus cultivos;

Las penurias monetarias surgidas a partir de las altas tasas impositivas y la usura. Era necesario que parte de la familia emigrara para conseguir ganancias externas que permitieran superar dichas penurias;

La compleja adaptación de los artesanos al proceso industrial. Ante la imposibilidad de competir con la industria, emigran para mantener su forma de producción en países aún no desarrollados que valorasen su "arte". Muchos de nuestros abuelos fueron zapateros, sastres, trabajadores del cuero, que eran superados por la producción industrial;

La atracción de diversos puntos del planeta que necesitaban de mano de obra para su crecimiento extensivo, dado que contaban con grandes territorios desocupados. Puntualmente en nuestro caso, los agricultores italianos encontraron tierras para seguir trabajando dentro de su rubro sin sufrir la reconversión que se produjo en su país;

La 1era y 2da guerra mundial, y las consecuencias económicas durísimas en las que quedaron los países de Europa después de las mismas.

Las principales categorías ocupacionales fueron: agricultores, jornaleros, artesanos, comerciantes, profesionales liberales, varios y sin profesión. Al llegar a la Argentina, muchos de ellos se dedicaron a la construcción en todos los rubros. Dentro del ámbito peri-urbano tuvieron chacras y vendían frutas y verduras en las ciudades. Incorporaron las pastas a la dieta y generaron cambios en el lenguaje, en las artes y en las costumbres.

"La avalancha migratoria procedente del sur de Europa constituyó sin dudas el mayor contingente humano ingresado en el país entre mediados del siglo XIX y la primera parte del XX; en este contexto, su aporte representó casi el ochenta por ciento del total de los inmigrantes arribados. Si bien los italianos ocuparon el primer lugar por cantidad e impacto en la economía, en la sociedad y en la cultura argentinas, no estaban solos en la aventura transatlántica" (Álvarez y Pinotti, 2000).

 

 

Los chilenos

 

Su participación porcentual ha sufrido un leve aumento, caracterizándose por tener una localización fundamentalmente patagónica, ya que los mayores aportes proceden del sur del vecino país.

El 18,7% se radica en la provincia de Río Negro, el 12,2% en el Gran Buenos Aires, el 13,5% en Neuquén, el 11,9% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 9,7% en Santa Cruz, el 9,5% en Chubut, el 9,0 en Mendoza, el 4,5% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 4,2% en Tierra del Fuego, 1,4% en Córdoba, 1,2% en San Juan y un 1,0% en San Luis.

En la Patagonia desarrollan todo tipo de actividades, ya sea comerciales como esquila, tala de bosques, pesca, minería, maestranza, industriales, construcción, etc. En las grandes ciudades de las demás regiones ocupan puestos industriales y de servicios varios.

El tipo de cambio relativo entre un país y otro genera aumento o disminución del número de inmigrantes aunque siempre ha estado entre los primeros lugares.

 

 

Los españoles

 

A pesar de su marcada disminución, representan el 28,22% del total de los extranjeros, siendo en un elevado número mayores de 65 años.

El 41,1% se ha localizado en el Gran Buenos Aires, el 29,4% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 11,8% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 4,0% en Mendoza, el 3,3% en Santa Fe, el 3,0% en Córdoba, el 1,3% en San Juan y un 1,0% en Río Negro.

El origen de los residentes en la Capital Federal y Gran Buenos Aires era de Galicia (65%), de Asturias (10%), de León-Castilla (4%), de Cataluña (4%), de Madrid (3%) y el resto de las demás regiones. Es significativo que la mayor parte de los españoles residentes en la Capital Federal y alrededores habiten en casas (65%) y el resto en departamentos. A causa de la crisis que padeció la Argentina en algún tiempo aumentó la cantidad de españoles que retornan a España, por estimar que allí tendrán un porvenir más halagüeño. Está demás decir que entre los que retornan figuran preferentemente los más jóvenes. La colectividad española fundó desde sus inicios, hacia fines del siglo pasado, instituciones que sirvieron, entre otras cosas, para integrarse en el país, social, económica y políticamente.

 

 

Los uruguayos

 

Representan el 7,67% de los inmigrantes. El 47,3% reside en el Gran Buenos Aires, el 29,4% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 11,9% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 3,4% en Entre Ríos, el 1,9% en Santa Fe y un 1,6% en Córdoba.

Entre las causas de la emigración podemos destacar la incapacidad estructural de generar el volumen de ocupación en cantidad y calidad demandado por la población, lo cual generó presiones expulsoras. Eligen la Argentina por la buena inserción a que en nuestro país pueden acceder, la cercanía y la similitud de características socio-culturales.

Muchos de ellos se dedican a la actividad gastronómica o bien a la portería de edificios, tomando el lugar de la colectividad española.

 

 

Los peruanos

 

Es el grupo que más aumentó su participación relativa en los últimos veinte años, llegando en la actualidad al 5,76% del total de extranjeros.

El 44,4% se asienta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 26,5% en el Gran Buenos Aires, el 11,2% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 7,6% en la provincia de Córdoba, el 3,6% en Mendoza, el 2,7% en Santa Fe y un 1,0% en Tucumán.

Las estrategias culturales utilizadas por los peruanos en el exterior pueden ser ilimitadas, más aún cuando la variedad regional se extiende a múltiples gamas y el inmigrante cuenta con el lujo de poder elegir. Esta diversidad exige una demanda transitoria que no la impida caducar ni traicionar sus parámetros originales. Si bien es cierto que su constante exposición incluye adecuarse a las normas del contexto vigente, su ejecución siempre contiene un significado importante entre quienes la construyen.

“(…) podemos observar dos tipos de estrategias que se utilizan en las negociaciones culturales entre los peruanos y la sociedad mayor. Una a través de las danzas y otra con la religión. Notamos que la Marinera Norteña ha dejado de ser insignia regional para transformarse en parte elemental de la identidad peruana constituyéndose, sin lugar a dudas, en danza nacional. Durante el torneo, al que asistieron más de un millar de peruanos, se presentaron más de 40 parejas. Varias categorías contaban con peruanos y argentinos. Cada uno imponiendo un estilo, un ritmo, una identidad en el baile. (…) La procesión reconstruye identidades nacionales, sobre todo cuando la religiosidad es una situación fuertemente vivida como es el caso del Perú. El inmigrante toma esta actividad como parte suya sin ser, en muchos casos, él mismo un fiel creyente. Así, podemos observar cómo el peruano utiliza sus herramientas comunicacionales -a través del canto, del rezo, de la caminata o de la sola presencia- para fortalecer su identidad. Durante el concurso de marinera ocurren situaciones similares. Familias enteras acuden al evento. Muchas de ellas tienen hijos nacidos en la Argentina y una buena manera de mostrar sus raíces es participando en el torneo como concursantes o como parte del público. Esta situación es también un momento importante para poder contactarse con otros peruanos, saber qué ocurre en el país a través de charlas y cuáles serán las próximas actividades que se realizarán en la colectividad. En ambos casos, la Procesión Infantil y el Concurso de Marinera, hay una acción que se repite: la venta ambulatoria. Esta actividad marginal opera como parte elemental en la conexión con el país. La venta y el consumo de alimentos en plena vía pública rompe con las normas sociales vigentes pero fortalece el enlace con el país. Si bien es cierto que no es bien vista por las autoridades, su existencia forma parte de una serie de medidas impulsadas por los marginales que no encuentran otra manera de sobrevivir. Así, hoy en día, la venta ambulatoria de comidas funciona como parte de nuestra reconstrucción cultural en el exterior. A pesar de haber muchos restaurantes peruanos alrededor, y que los precios no se diferencien, surge una necesidad de transportarse al clima anterior, es decir, al Perú mismo, y el consumo de comidas es una forma de hacerlo. Por tal motivo, desde el exterior, muchos peruanos que antes no acudían a la procesión, hoy lo hacen. Muchos peruanos que no se sentían atraídos por la marinera, hoy sí se sienten. Muchos peruanos que no consumían comida en plena vía pública, hoy lo pueden hacer, porque sienten la necesidad de volver al ambiente previo a su partida, porque saben que al día siguiente muchos irán a sus oficinas o a sus aulas y la situación de sentirse extranjero no cambiará. En este sentido, como afirma la antropóloga argentina Adriana Archenti, para la identificación de un grupo como tal es necesaria la presencia de otro grupo con características diferentes. Es en dicha desigualdad en donde surgen los lazos en común que permiten componer a un grupo. En el caso del concurso de marinera, hubo presentaciones previas de otras danzas peruanas y argentinas. La inclusión de éstas últimas surge como consecuencia de un proceso de adaptación y respeto a las normas del nuevo contexto, es decir, la sociedad mayor.” (Macchiavello Lizárraga, 2007).

Han tomado el lugar de diferentes colectividades como españoles, sirios, libaneses que se dedicaban a una gran diversidad de actividades comerciales y servicios.

 

 

Los brasileros

 

Inmigración que no ha sufrido modificación porcentual en los últimos veinte años, asciende al 2,27% del total.

El 44,2% se concentra en la provincia de Misiones, el 16,1% en el Gran Buenos Aires, el 15,8% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 6,7% en el resto de la provincia de Buenos Aires, el 3,5% en la provincia de Corrientes, el 3,1% en Santa Fe, el 3,0% en Córdoba, el 1,6% en Mendoza y un 1,1% en Entre Ríos.

Originariamente llegaron a la provincia de Misiones brasileros de origen alemán que se dedicaban a tareas agrícolas. Posteriormente lo hicieron los demás miembros de la colectividad ampliando el espectro de actividades a desarrollar.

Actualmente, los que se localizan en el Área Metropolitana de Buenos Aires se dedican, fundamentalmente, al sector de servicios.

La mayor parte de ellos procede de Sao Paulo y Río de Janeiro, siguiéndole en importancia los procedentes del sur. Desde el Nordeste es escasa la cantidad que llega a la Argentina, prevaleciendo los oriundos de Bahía.

 

 

Los asiáticos

 

Dentro de este grupo, los que tienen mayor relevancia en la actualidad son los surcoreanos, teniendo un fuerte crecimiento la comunidad china.

Estos inmigrantes se localizan en su mayoría en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un porcentaje del 58,7, siguiéndole en importancia el Gran Buenos Aires con el 16,0%, el resto de la provincia de Buenos Aires con el 7,8%, Córdoba con el 3,8%, Santa Fe con el 2,7%, Mendoza, Tucumán y Misiones con el 1,5% cada una y Salta con el 1,1%.

La mayor parte de ellos se dedica al comercio o a la producción textil. Suelen trabajar familias enteras, por lo que los sueldos que tienen que pagar se reducen a la mínima expresión, contratando a la vez, a otros inmigrantes en forma ilegal. Es el caso de los bolivianos que trabajan casi en condiciones de esclavitud en talleres textiles regenteados por surcoreanos.

Muchos de ellos han tomado el lugar de las colectividades judía y árabe, en especial en la actividad textil; y otros han reemplazado el característico almacén del español, por el supermercadito del barrio.

 

 

El impacto a nivel regional

 

Sin duda, el distrito con mayor cosmopolitismo lo constituye la Ciudad de Buenos Aires, no sólo por el alto porcentaje de extranjeros (11,1%), sino por la diversidad de colectividades que residen en ella, calculándose más de treinta y cinco.

De todos modos, teniendo una larga historia de ciudad europea, no sólo por la presencia de una más elevada participación de inmigrantes sino por la impronta social y cultural que ha heredado, se ve transformada por el alto incremento de la población latinoamericana.

Del porcentaje de extranjeros mencionado, 1,8% corresponde a la comunidad boliviana, 1,7% a la paraguaya, 1,4% a la peruana, 1,2% a la uruguaya y tan sólo 1,4% a la española y 1,2% a la italiana. Es decir que en la actualidad, más de la mitad de la población extranjera de la Ciudad de Buenos Aires es latinoamericana.

Esto ha traído aparejado un gran cambio en la composición social y en las pautas culturales de una población mayor que la propiamente foránea.

La convivencia como el compartir actividades y eventos con otras comunidades ha generado sentimientos extremos, tanto de sincera aceptación y placer como de profunda xenofobia.

No sólo se han extendido los restoranes y comercios que venden productos de las diversas comunidades, sino que muchos de los productos han sido incorporados en las estanterías de comercios atendidos por los propios argentinos.

La participación en festivales y en oficios religiosos, han afirmado las relaciones entre las diferentes culturas, y han contribuido a la mixtura de los matrimonios.

No obstante, si bien se puede afirmar que en términos generales no se presentan agresiones físicas, un elevado número de la población siente desprecio y ejerce discriminación en forma verbal o bien en los hechos hacia los inmigrantes vecinos, lo que no ocurre con los de origen europeo.

El Gran Buenos Aires presenta características similares aunque no idénticas. El total de extranjeros representa el 5,5%, predominando los paraguayos (2,2%), y siguiéndole en importancia los italianos (1,4%), que como ya dijimos en su mayoría superan los 65 años. Esto nos muestra también que la incidencia de los latinoamericanos, en edad activa, se manifiesta con más intensidad.

La segunda región en cuanto a población extranjera se refiere es la Patagonia, pero la particularidad consiste en la homogeneidad de los inmigrantes que son, en su casi mayoría, de origen chileno.

Lo mismo ocurre con otras provincias limítrofes como Jujuy (5,0%) y Salta (2,6%), donde la casi totalidad de los extranjeros son de origen boliviano.

Formosa es otro claro ejemplo, en la cual del 4,5% de inmigrantes, el 4,3% son del país vecino: Paraguay.

Misiones (4,6%), por su característica de limitar con dos países, cuenta con 2,6% de paraguayos y 1,5% de brasileros.

Sin embargo Mendoza (3,6%), mantiene la misma proporción de chilenos (1,2%) que de bolivianos (1,2%).

Como se ve, en todas las provincias mencionadas predomina población latinoamericana limítrofe, desplazando en porcentajes a las antiguas colectividades que contribuyeron al doblamiento del siglo XX.

Además de italianos y españoles, en la Patagonia se asentaron alemanes, suizos y galeses; mientras que en Misiones, lo hicieron también alemanes, polacos, ucranianos, judíos, daneses y japoneses, constituyendo un verdadero crisol de razas.

Pero a pesar de la importancia que las mencionadas colectividades tuvieron en diferentes partes del país, actualmente el número de inmigrantes latinoamericanos las ha dejado en absoluta minoría.

 

 

Tabla Nro 4. Porcentaje de la población extranjera sobre el total de población provincial. 2001

 

Provincia de residencia habitual

POBLACIÓN TOTAL

PORCENTAJE DE EXTRANJEROS

Total

36.239.635

100,0

4,2

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

2.832.130

100,0

11,1

Buenos Aires

13.768.893

100,0

5,5

24 partidos

8.619.453

100,0

6,9

Resto

5.149.440

100,0

3,1

Catamarca

334.169

100,0

0,4

Córdoba

3.058.527

100,0

1,3

Corrientes

930.048

100,0

0,7

Chaco

985.749

100,0

0,8

Chubut

411.397

100,0

6,5

Entre Ríos

1.153.807

100,0

0,7

Formosa

485.568

100,0

4,5

Jujuy

612.127

100,0

5,0

La Pampa

299.071

100,0

1,1

La Rioja

289.849

100,0

0,7

Mendoza

1.576.935

100,0

3,6

Misiones

964.214

100,0

4,6

Neuquén

472.916

100,0

7,1

Río Negro

550.777

100,0

8,7

Salta

1.077.228

100,0

2,6

San Juan

619.609

100,0

1,0

San Luis

367.195

100,0

1,3

Santa Cruz

196.141

100,0

11,8

Santa Fé

3.003.041

100,0

1,2

Santiago del Estero

803.700

100,0

0,3

Tucumán

1.338.921

100,0

0,6

Tierra del Fuego

100.627

100,0

11,0

Sin especificar

6.996

100,0

3,6

Fuente: INDEC.

 

 

Conclusiones

 

Para poder comprender los fenómenos que ocurren en un país o región, es preciso tomar en cuenta los acontecimientos del sistema político-económico mundial.

En el caso específico de las migraciones, siguiendo el esquema de Everett Lee, a través del cual se analizan las condiciones del origen, del destino y del traslado, podemos comprender el porqué de los cambios acaecidos en la Argentina en el último cuarto de siglo.

Y en ese contexto debemos tomar en cuenta tanto las crisis que ha sufrido nuestro país, como las mutaciones en las áreas que otrora fueran expulsoras de población, como el caso de Europa Occidental y Japón.

Por otra parte, la situación política y económica de Argentina en el contexto latinoamericano, amén de las ventajas de cercanía y movilidad, la siguen haciendo muy atractiva para los países vecinos y el Perú, que ha soportado una marcada disminución en su calidad de vida.

En cuanto a la presencia de una corriente inmigratoria latinoamericana más acentuada, sumado a la paralización del ingreso de europeos, impactará tanto en los modos de vida de la sociedad como en el espacio geográfico de destino.

 

 

Bibliografía

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MACCHIAVELLO LIZÁRRAGA, Manuel (2007). Peruanos en la Argentina: Reconstrucción de identidades, en www.interculturalidad.org

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REPÚBLICA ARGENTINA. Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censos Nacionales de Población de 1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991 y 2001.

www.indec.gov.ar


Ponencia presentada en las X Jornadas Cuyanas La geografía frente a la necesidad de integrar territorios y voluntades, realizadas en Mendoza, Argentina entre el 28 y el 31 de mayo de 2008.