Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 10098 al 10117 
AsuntoAutor
197/08 - NOTICIAS Noticias
419/08 - REVOLUCIÓ Noticias
421/08 - El desafí Noticias
420/08 - Ciencia: Noticias
422/08 - Transform Noticias
423/08 - LIBRO LA Noticias
424/08 - El Centro Noticias
425/08 - Suscríbas Noticias
426/08 - MOVILIDAD Noticias
427/08 - III Foro Noticias
428/08 - Acceso a Noticias
429/08 - Argentrin Noticias
430/08 - ENFOQUES Noticias
Guerra Fría II (Ju Jeronimo
433/08 - ¿Crisis f Noticias
434/08 - LOS DELIT Noticias
431/08 - Nuevos ma Noticias
432/08 - LA LATINO Noticias
435/08 - La planif Noticias
436/08 - LA PROBLE Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 10346     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 424/08 - El Centro Humboldt, la globalización y la geo grafía
Fecha:Jueves, 23 de Octubre, 2008  12:49:48 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 424/08
 

 

El Centro Humboldt, la globalización y la geografía

 

Prof. Omar H. Gejo

 

A mediados de la década pasada se conformó el Centro Humboldt. Este hecho fue producto, como es lógico, de una compleja trama de circunstancias, entre las que  cabe hacer notar el peso decisivo del vuelco de expectativas generado por el comienzo del fin de la euforia finisecular hasta allí imperante, consistente ésta, básicamente, en la apología del capitalismo globalizado [1].

Precisamente, la organización humboldtiana en la Argentina surge como un intento de confrontar conceptualmente con los supuestos de la presumida nueva etapa, signada, definida, determinada por la globalización[2]. Todos sus primeros pasos se encaminaron a dar la batalla a esta omnipresente interpretación que entendíamos que constituía un embuste y era, además, decididamente, un manifiesto antigeográfico. Así, la revista Meridiano, en su primer número, en agosto de 1995, blandía una esclarecedora respuesta de la conservadora The Economist, que colocaba en su lugar a los afiebrados seguidores del nuevo culto, y que estaba sustentada en una abierta y clara reivindicación de la Geografía [3]. Con este antecedente dimos a conocer el rumbo que elegíamos: defensa a ultranza de la geografía como punto de apoyo para derrotar la vulgaridad reinante, la de los globalizadores, tanto en su versión ortodoxa economicista como en el enfoque heterodoxo sociologizante, a menudo presentado este último como progresista. Para este último, sobre todo, acopiamos algunos materiales, siempre de fuentes inobjetables, es decir reconocidamente sistémicas, que reprodujimos a través también de Meridiano[4]. No hubo tregua pues para unos, pero tampoco tuvieron resuello los otros, los posaban de opositores, los que se presentaban como una falsa alternativa.

En resumen, sería imposible escindir la creación y construcción del Centro Humboldt al margen de aquel contexto, del que éramos plenamente partícipes conscientes.

 

- Enfrentando a la "Globalización"

Una de las primeras tareas que el Cehu llevó a cabo, por lo tanto, fue la de establecer un cuadro de situación que diera cuenta de aquella realidad que enfrentábamos. El análisis de la globalización, por ende, nos distrajo cierto tiempo. Este seudoconcepto, de fulminante desarrollo, lo abarcaba casi todo. Superficialmente implicaba una geografización, pero en lo profundo, en lo esencial consistía en una tajante negación de las bases mismas de la geografía. Y como el manifiesto antigeográfico que era, por lo tanto, no podía ser más que una burda tergiversación conceptual de la realidad, un fallido abordaje de la problemática del presente.

La globalización era presentada como una divisoria de aguas. En términos históricos representaba una nueva época; en términos geográficos implicaba la dramática reducción, cuando no la desaparición, de las distancias. Producto de la revolución científico-tecnológica el pasado era pasado definitivo, intrascendente y la fricción del espacio también estaba llamada al ocaso irreversible. El mundo se transformaba así en un mundo virtual. Pero detrás de estas ensoñaciones se movía el carácter fundamental de esta imposición, la supuesta disolución de los mecanismos históricos de diferenciación material que, aparentemente, habían dejado de actuar milagrosamente por obra y gracia de la fenomenal mutación tecnológica de las últimas décadas.

Por supuesto que un factor aun más gravitante que el salto tecnológico para esta formidable ofensiva ideológica era el derrumbe del orden de posguerra, hecho que trastrocó definitivamente casi medio siglo de un determinado equilibrio que involucraba a naciones, regiones y clases. Este orden, surgido tras la segunda guerra mundial, estuvo signado por las diferenciaciones y desigualdades. En cuanto a la política internacional se conformó en base a un mundo bipolar, bajo la tangible división este-oeste, que se sobrellevó hasta la caída del muro berlinés a fines de los años ochenta. A nivel estatal, este período fue el gestor definitivo de la estatalidad nacional, ya que en su transcurso se triplicaron los estados nacionales existentes, fruto del desenvolvimiento de los procesos de descolonización que involucraron a las ex geografías coloniales de las potencias europeas, por entonces asumiendo su declinación  por el advenimiento de la hegemonía estadounidense. Desde el punto de vista económico, la dicotomía desarrollo-subdesarrollo fue el telón de fondo de esa media centuria, señalando, claramente, las pronunciadas diferencias socioeconómicas entre el capitalismo avanzado y el mundo capitalista rezagado, aquel conformado por las zonas de las ex colonias europeas.

La globalización, en este sentido, vino a zanjar este mundo de diferencias, y si no hizo desaparecer las desigualdades por lo menos las desproblematizaba. En primer lugar, la desaparición del bloque del este, comunista, dejó abierto el horizonte a un único sistema, el capitalista, quedando planteado entonces el desafío de la absorción por parte del "mercado" de la inmensa geografía euroasiática del socialismo. En segundo lugar, la consolidación del fenómeno transnacional erosionó los marcos nacionales, relativamente impenetrables en la etapa previa, señalando las cuestiones de la integración productiva, de la reducción efectiva de las soberanías nacionales y de la pérdida de vigencia de los instrumentos clásicos de planificación político-económica. En tercer lugar, finalmente, y no tan sólo por la sumatoria de las dos característica previamente descriptas, la desaparición de las categorizaciones problemáticas, ya que el mercado mundial volvía a ser identificado plenamente como una oportunidad  y no como un obstáculo [5]. Una consecuencia directa de esto fue la irrupción del concepto de mercados emergentes, que reflejaba plenamente la renovada ilusión en el desarrollo espontáneo [6].

La globalización se presentaba, entonces, como una ruptura taxativa respecto del pasado y, además, como un fenómeno inevitable. Estas dos características aunadas la muestran claramente como "ideología", entendiendo por esto un intento de reinterpretar el mundo desde el poder, tendiente a quebrar estratégicamente a la resistencia de los explotados, a incrementar la opresión material baja la daga del terrorismo intelectual [7]. Este escenario reforzaba el instrumentalismo, es decir, el tecnocratismo, y este papel degradante le cupo, en gran medida, a los economistas, portadores de una especie de ciencia suprema. 

 

- La Cuestión Periférica

Desde el Cehu, a partir de este análisis, se decidió un curso de acción concreto, enderezado a reintroducir cordura frente al frenesí globalizador, tan insustancial y deletéreo como rabiosamente lesivo del abecé de la geografía. Había que dotar de materialidad al dominio irrestricto de la abstracción, pues ese era el legado fundamental de la pretenciosa cosmovisión de fin de milenio.

 Así nació "La cuestión periférica o Periferias en cuestión", un programa de actividades decidido con el fin de restablecer la discusión geográfica, articulando al paso los desperdigados esfuerzos de los geógrafos de carne y hueso.

Como primer tarea se produjo una revisión de la globalización. Esta fue redefinida mediante una conceptualización previamente utilizada, la "transnacionalización madura"[8], cuyas implicancias más evidentes eran la aceleración de los cambios, la imposición inevitable de la escala mundial como marco comprensivo de los fenómenos y la necesaria impronta espacial de estas mutaciones. Por último, como corolario de lo antedicho, y directamente concernido por el título del programa de actividades, sostuvimos que estábamos en presencia de una etapa donde las periferias se hallaban sometidas a una presión como, tal vez, jamás antes se había visto. En otras palabras, asistíamos a una profundización de la internacionalización, que reforzaba la unidad de los procesos - claro que no la unificación, fútil idea transmitida por la cantinela globalizante- así como también agudizaba la diferenciación, las desigualdades.

La transnacionalización madura, pues, refrendando el carácter sistémico de los procesos de diferenciación territorial, convalida tanto la categoría periferia como la categoría región, y sobre todo esta última, ya que siendo una especificidad concreta, superior, puede dar cuenta de ciertas connotaciones territoriales (heterogeneidad situacional) que la periferia (heterogeneidad posicional) no alcanza a vislumbrar, a discernir.

 

 

Panel El Mundo como Geografía. Décimo Encuentro Internacional Humboldt. Rosario, Santa Fe, Argentina. 13 al 17 de octubre de 2008.

 



[1] Por capitalismo globalizado podemos entender, desde una perspectiva geográfica, la conjunción de tres ideas básicas falsas: el fin del ciclo económico con la instalación de un crecimiento continuo (sostenido); la conformación de un ultraimperialismo o un condominio interimperialista mundial; y la factibilidad del desarrollo en la periferia por simple absorción del mercado mundial. Estas tres ideas interrelacionadas constituyeron el meollo de la ideología globalizadora y la descarada confesión de su carácter manifiestamente antigeográfico.  

[2] El año 1993 había finalizado en Argentina con la primera gran convulsión "antimodelo": el 16 de diciembre una pueblada conmueve a Santiago del Estero y señalará la senda de las posteriores rebeliones que culminarán el 19 y 20 de diciembre de 2001.  En tanto que el primero de enero de 1994, en el sur de México, se produjo el levantamiento zapatista, el preludio del agotamiento del 'salinismo' y el punto de partida de los movimientos antiglobalizadores.

[3] "Las personas no son máquinas pensantes (absorben al menos tanta información a través de al vista, el olfato y los sentimientos, como los símbolos abstractos), y el mundo no es inmaterial: la realidad virtual no es tal realidad. El peso sobre la humanidad del tiempo y del espacio, del terruño y de la historia - en suma, de la geografía- es mayor que el que probablemente pueda levantar jamás cualquier tecnología agrícola". "La vigencia de Dos Tiranías", en Meridiano - Revista de Geografía Nro 2, marzo de 1996.

[4] En los números 4 (marzo de 1997),5 (noviembre de 1997) y 6 (octubre de 1998) de Meridiano - Revista de Geografía se aborda un tema decisisvo: la manifiesta intervención del estado en el momento de la 'deserción' (sic) o 'ausencia' (sic) del estado. El 'progresismo' hacía de esta falacia su plataforma de operaciones. Con "Brasil, ¿ayer?; "El 'otro' modelo" y "Deuda, Bancos y Política Económica", quedaban al desnudo las gruesas falencias de esas interpretaciones. 

[5] Las nociones de periferia y dependencia han sido un producto del pensamiento latinoamericano enmarcado en el cuadro de necesidades del desarrollo capitalista atrasado tras la crisis del 30 y, principalmente, luego de la segunda guerra mundial. Argentina primero, Brasil después, fueron las cunas de estas percepciones problemáticas  de la relación entre los países atrasados y el mercado mundial.

[6] Los mercados emergentes significan, por un lado, el creciente excedente de capital dinero en los circuitos centrales, y,  por  el otro, las menguadas posibilidades de hacer  de los mercados periféricos ( en particular de los latinoamercianos) las superficies para reeditar las experiencias desarrollistas. Gejo, Omar (1999): "La década del 90. Apuntes para un cuadro de situación.". En: Boletin del Centro de Estudios Alexander von Humboldt, año 3, N 5, Buenos Aires.

[7] Es conocido el término "pensamiento único" entre nosotros, o "T.I.N.A." ( "No hay alternativa") entre los anglosajones y su claro significado de extorsión intelectual..

[8] Nos referimos al último tercio del siglo veinte, signado por la agudización de la puja interimperialista, la aparición de una periferia exportadora de carácter industrial en el este de Asia y el arrumbamiento comercial de las tradicionales periferias exportadoras primarias (véase en este mismo texto el apartado "Un contexto mundial: haciendo Geografía (1990-1995)".).