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Asunto:NoticiasdelCeHu 416/08 - Cambio climático y turismo: ¿coincidencias o consecuencias?
Fecha:Martes, 21 de Octubre, 2008  13:27:43 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <ncehu @..................ar>

NCeHu 416/08
 

Cambio climático y turismo: ¿coincidencias o consecuencias?

      

   “El cambio climático plantea un riesgo creciente para el sector turístico y para las economías que se apoyan en el gasto derivado.” OMT.

 

                                                                   Alfredo César Dachary

 

En los últimos meses, en uno de los centros mundiales del turismo masivo, el Caribe y la península de La Florida en el extremo norte, han sufrido grandes embates de ciclones devastadores, que llegan hasta la parte más profunda del golfo de México en territorio de Estados Unidos, Galveston y Houston.

Los grandes impactos en Bahamas, Cuba, Haití, República Dominicana y la mayoría del Caribe insular, otros años les ha tocado más a Centroamérica, han generado grandes pérdidas en vidas humanas, en infraestructura y el propio negocio del turismo.

En forma inmediata aparecen los que afirman que estos huracanes son evidencias irrefutables del cambio climático global, tal como lo que sostienen la OMT y alguna de las grandes trasnacionales ambientales y de la conservación como Greenpeace y WWF.  

Sin embargo, frente a estas afirmaciones de primer impacto y sobre los hechos, aparecen otras que no ratifican esto y, en otros casos, dudan que sea éste parte del proceso de cambio climático, y no son pocos los que lo sostienen y lo que los mantiene más firmes es el hecho de que estas concepciones diferentes tienen a su favor la aceptación de los principales líderes de la política y la economía mundial.

No se sabe si la no aceptación de estas concepciones, como es la de James Lovelock, autor de “La Venganza de la tierra”, que pone fechas a un potencial Apocalipsis, sea porque eso implica reducir la economía y con ello el sistema que se alimenta de consumo masivo se caería o simplemente no creen porque les han dado pruebas contundentes al respecto.

Sea lo que fuere, actualmente hay en el mundo dos concepciones: una con gran predicamento en la prensa hacia un catastrofismo mundial donde el cambio climático sería el motor de estos grandes y trágicos impactos y, el otro menos publicitado, el que siguen los grandes capitales mundiales y líderes políticos.

La Unión Europea aparece en una posición intermedia donde sus políticas dependen que sea acompañada por las grandes potencias económicas desde Estados Unidos a China, lo cual le da una posición de privilegio, ya que aceptan los hechos pero en la práctica los supeditan a una política mundial común, algo imposible de lograr en estos momentos de alta competencia y una aparente regreso de una nueva guerra fría.

La cuestión ambiental como la mayoría de los denominados fenómenos modernos, como son los problemas de género y derechos humanos, entre los más representativos, se tratan a nivel mundial en un mundo dominado por la globalización financiera.

La primera conferencia importante para abordar el tema del cambio climático y sus efectos en el turismo, una de las más importantes actividades económicas del mundo, fue realizada a instancias de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en el año 2003 en Túnez.

La OMT, organización mundial hoy con reconocimiento de la ONU que la considera uno de sus grandes programas, está representada por 157 países de un total de más de 200, y a ello se le suman 300 miembros afiliados que son organismos del sector público y privado, lo cual le da una gran representatividad mundial.

De esta primera reunión emergieron una serie de acuerdos que se orientaban a atenuar desde sus actividades y responsabilidades los efectos que generaría el cambio climático global, lo cual no es menor ya que entre las actividades que más impactan está el turismo, desde los vuelos al automóvil, desde las costas a las grandes cargas humanas en parques y áreas de conservación.

Los acuerdos logrados en el 2003 se sintetizaron en la Declaración de Djerba, y quizás de ellos el más importante fue aceptar la gran impactación que producen las actividades vinculas al turismo, y a partir de ello generar acciones a fin de reducir el impacto, una posición loable, pero a la vez de defensa de sus empresas.

 Por ello es que cuatro años después, en el 2007, se realiza la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo en Davos, ciudad sede de uno de los eventos de la economía global más conocidos como es el Foro Económico Mundial de Davos, una coincidencia muy especial que ya estaba dando pautas sobre la magnitud del problema a discutir.

Es que para esta reunión, como para otras que se realizan regionalmente, el cambio climático es uno de los grandes retos que se plantea el nuevo paradigma del desarrollo sustentable y que, a su vez, éstos forman parte de los objetivos del Milenio en el siglo XXI.

Al cabo de tres días que duró la Conferencia se logró lo que se conoce como la Declaración de Davos, donde se ratifica que el turismo debe responder con rapidez al cambio climático en el marco de las políticas que plantea la ONU a fin de que pueda crecer de forma sostenible.

Esta segunda conferencia fue convocada por la OMT y Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) y la Organización Metereológica Mundial con el apoyo del propio Foro de Davos y el gobierno de Suiza.

A nivel declaraciones resaltan las de Geoffrey Lipman, Subsecretario de la OMT, que reconoce la relación entre el cambio climático y la pobreza, un hecho significativo, dado que el turismo es un fabricante nato en los países emergentes de ciudades duales: riqueza – pobreza.

De esta reunión vino luego la Cumbre Ministerial de la OMT sobre Turismo y Cambio Climático celebrada a fines del 2007, donde los cien Ministros que representaban a los países con más desarrollo turístico se comprometieron a apoyar la Declaración de Davos.

Un mes después, en diciembre, se realizó en la isla de Bali la Conferencia mundial de la ONU sobre Cambio Climático a la cual asistieron 1,000 delegados  de 122 países, donde se logró un acuerdo para mejorar el protocolo de Kioto, en una hoja de ruta a dos años.

Como se puede ver, la actividad internacional orientada a buscar una salida mundial al tema del cambio climático ha sido intensa pero esa es la cara exterior de la diplomacia mundial, porque hay otra cara que no se ve y que es la que hace todo lo contrario.

Los grandes procesos de deforestación para la expansión de las grandes pool de siembra, la otra cara de las trasnacionales del agro, las casi mínimas políticas para el control de crecimiento urbano y sus grandes incidencias en este tema.

Mientras la batalla contra el tabaquismo logra grandes avances, el número de autos en el mundo y más en los países emergentes tiende a duplicarse en menos de una década, siendo éste el principal agente de afectación a la atmósfera y no el tabaco, que sin ser una cuestión positiva es infinitamente menos contaminante a nivel mundial; la simulación es lo primero.

 Pero el turismo es sin lugar a dudas uno de los grandes actores en este tema por lo que implica como una actividad de una gran complejidad y donde el cluster del turismo tiene como ejes la industria de la construcción y el transporte, los que más aportan al mismo y mayor efecto tienen sobre el ambiente.

El transporte es sin lugar a dudas uno de los grandes afectadores de la atmósfera, siendo los aviones los que mayor afectación generan y una contaminación que es muchas veces mayor que el parque automotriz de los lugares a donde llegan y similar a los de donde parten.

Airbus se plantea en el 2020 tener aviones que se alimenten con un derivado de algas marinas con lo cual la contaminación por los gases que elimina sería mínima, ésta es quizás la más seria de las propuestas en la industria del turismo.

El transporte individual por carretera es otro gran contaminador, y en la medida en que éste crece en relación a los movimientos en general y de personas a lugares turísticos, sus efectos son cada vez más significativos principalmente en los lugares receptores donde el parque automotriz se puede duplicar en horas.

Pero éstos son la punta del iceberg, ya que atrás de los mismos hay grandes movimientos de personas que hoy toman al turismo como parte de su forma de vida, llegando incluso a vivir temporadas en zonas turísticas y otras en su casa, las denominadas biografías compartidas o segundo hogar.

Pero el auge económico de los grandes países también impacta a las zonas de desarrollo turístico, como es el caso del Mediterráneo, que cada día recibe mayor contaminación de los países ribereños y otros derivados del propio uso que se hace de las zonas costeras.

El clima también hace que las poblaciones comiencen a cambiar de lugar de residencia permanente, y un ejemplo de ello lo es en Europa, donde se espera que para el 2025 el 75% de su población viva en zonas costeras, lo cual generará impactación y competición por territorio.

El turismo  en el Mediterráneo pasó de 135 millones en 1990 a 250 millones en el 2001, lo cual multiplica la presión en estas frágiles zonas y generan una mayor impactacion que incide en el cambio climático.

Los ejemplos sobran, desde el auge de los cruceros en el Caribe a la sobreconstrucción en estas zonas tropicales de mínimas calidades de infraestructura y los impactos empiezan a emerger cada vez con mayor magnitud.

Pero mas allá de esto, está el hecho de que el modelo de uso intensivo y abusivo de los recursos sigue su ritmo, generando grandes impactos ambientales pero mucho mayores sociales, aunque estos últimos no formen parte de la agenda de la sociedad de los países más desarrollados.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx