|
Comercial vs.
libre
http://www.cybereuskadi.com/cgi-bin/comments.cgi?view=1747
Existen alternativas a la compra de software propietario,
especialmente en la Educación
[berrinet] La decisión del Gobierno Vasco de
comprar a Microsoft todo el software de las escuelas públicas es un error sin
precedentes ante el que ningún cibernauta puede quedar impasible. Mientras
instituciones de todo el mundo deciden progresivamente migrar sus programas
hacia versiones libres, más baratas y técnicamente similares, en Euskadi
navegamos en dirección contraria.
Y lo hacemos en el área más sensible, la educativa, hipotecando el futuro de
las generaciones más jóvenes, que aprenderán no a usar la informática o los
programas de ofimática sino "el Windows" y "el Office". Una decisión sin
precedentes que contrasta con la decisión unánime del pueblo vasco, que a través
de sus representantes parlamentarios exigió al Gobierno hace ya 15 meses que
optara por software libre.
Por no hablar del despilfarro y mal uso de recursos públicos que supone
comprar miles de licencias de un programa como Office, del que existe un
producto de características similares y coste cero. Es difícil llegar a
comprender, sin pensar mal, cómo se ha tomado una decisión de este calibre sin
dar mayores explicaciones a una sociedad que ha mostrado claramente su
preferencia por el software libre.
Microsoft lleva varios meses haciendo lobby, de una forma más o menos velada,
para convencer a las instituciones de todo el mundo de la conveniencia de usar
sus programas. Cuando se trata de entidades educativas, tiende cada día más a
regalarlos, consciente de que si los alumnos se manejan con Windows, sus padres
también tendrán que hacerlo y las empresas en las que trabajen en el futuro se
verán abocadas a emplear este sistema operativo.
Quizás por ello, un alto cargo del Gobierno de Brasil ha llegado a acusar a
la multinacional de usar las prácticas de los traficantes de drogas: regalar
programas para generar la adicción a los mismos. Es como si a los estudiantes
les enseñaran a escribir utilizando letras patentadas por una empresa. Salvo que
se reciclaran, estarían obligados de por vida a emplear el abecedario de la
multinacional de turno, que además cada cuatro años decidiría editar una nueva
versión de su cartilla. Afortunadamente, las letras, los números o la tabla de
multiplicar son "libres".
Pues bien. Microsoft nos obligará a pagar anualmente 400.000 euros por el
mantenimiento de las licencias de Office, amén de las miles que espera vender
cuando nuestros estudiantes se hagan mayores. Con el riesgo, además, de que una
nueva versión de este programa nos exija dentro de poco renovar todo el parque
informático y volver a comprar nuevo software. Por si fuera poco, realizar
cualquier alteración de estos programas -incluida su traducción- no sólo está
prohibido sino que, además es imposible, ya que su código es secreto.
Desde un punto de vista estrictamente educativo, es contraproducente dar
acceso sólo a una forma de hacer las cosas -la de Microsoft- sin enseñar a los
niños los conceptos y funciones que están detrás del interfaz. El software
libre, sin embargo, permite alterar el código para reformularlo, para adaptarlo
o, simplemente, para traducirlo. Los alumnos y sus profesores pueden así
trabajar, aprender, jugar y crear en base a unos programas que pertenecen por
completo a la Humanidad.
Nota: En la siguiente dirección puede consultarse un amplio catálogo de
programas libres: http://www.fsf.org/home.es.html |