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Asunto: 01/80 Narrativa Breve (I) «Estrella Dorada» por Blas Cabanilles Folgado
Fecha:Martes, 8 de Octubre, 2013  12:14:21 (+0200)
Autor:GIBRALFARO.uma.es <edijambia @.....com>

«"Estrella Dorada"» por Blas Cabanilles Folgado - Gibralfaro - Universidad de Málaga

 

  

  

N.º 80

ABRIL-JUNIO 2013

1

   

   

  

  

  

  

  

“ESTRELLA DORADA”

  

Por Blas Cabanilles Folgado

  

  

  

E

n el ambiente reinaba un silencio deseado que dejaba volar los pensamientos de las pocas personas que se reunían dispersas por toda la estancia. Las mesas de madera, diminutas, brillaban a la luz de un sol posiblemente imaginario, adornadas con formas innecesarias que sacaban una sonrisa a los que de verdad amaban aquel lugar. Las pobres ahora no tenían mucho trabajo. Tres personas permanecían sentadas individualmente, cada una en un rincón diferente de la sala. El camarero parecía una estaca que hubieran clavado allí para defender cualquier gran tesoro, o marcar su ubicación, y secaba un vaso a cámara lenta, posiblemente seco hace horas. El suelo era de un blanco impoluto, y todo aquel que intentaba encontrar alguna mancha salía frustrado del intento.

La primera de las tres personas era una mujer. Atractiva, de ojos grandes y movimientos dulces pero decididos. La ropa que llevaba era la apropiada para la ocasión. Una nota arrugada asomaba por entre sus dedos: «“Estrella Dorada”, a las 08:00, si lo traes, no harán falta palabras». La caligrafía era alargada y se notaba que el que la había escrito lo había hecho nervioso. Aquella mujer llevaba esperando allí más tiempo del que una buena historia de amor necesita para acabar bien, pero no perdía la esperanza. Miraba de lado a lado sin reconocer a nadie. Uno de los dos hombres que también estaban allí no había dejado de observarla desde que había llegado, apartando siempre la mirada cuando la de la mujer estaba a punto de cruzarse con la suya. Lo que no sabía era que el camarero hacia lo mismo con él.

  
              

              
 

Tres personas permanecían sentadas individualmente, cada una en un rincón diferente de la sala. El camarero parecía una estaca que hubieran clavado allí para defender cualquier gran tesoro, o marcar su ubicación, y secaba un vaso a cámara lenta, posiblemente seco hace horas.

 
  

De pronto, el ruido de una silla royendo el suelo despertó el tiempo, y el tercer individuo se levantó tan alto como era. De barba espesa pero elegante, se puso la chaqueta del traje y se encaminó hacia la mujer con paso despreocupado. Había permanecido apartado del campo de visión de los demás, pero cuando sus ojos se encontraron, ella se levantó, y un torrente de recuerdos felices e infantiles surgió de los corazones de la pareja, separada por el destino hacía años. Sus almas flotaron hasta el momento del adiós.

Diez años atrás, en un campo desconocido y en medio de la nada, la joven lloraba desconsoladamente mientras su amante sujetaba una joya en la palma de la mano. Las palabras se confundían por los sentimientos y las lágrimas, pero una cosa estaba clara: él tenía que irse.

—No tendrías que haber robado esa joya, nunca piensas antes de actuar— dijo ella entre sollozos. El viento soplaba con fuerza y esparcía los ánimos de ambos por todo el lugar. El cielo gritaba enfurecido.

—Pero era tuya— se defendió él.

—¿Qué me importa una simple joya? ¿Qué me importa cuando por su culpa te pierdo? —gritó.

—No podía permitir que aquellos ladrones se la quedaran, te pertenece, yo te la regalé… para ti… te la di… —el joven no pudo contener el llanto más tiempo, y los dos lloraron abrazados—. Ese cabrón ya ha hecho suficiente daño —continuó.

La tierra temblaba de tristeza.

—¿Pero por qué no te quedaste conmigo? ¿Por qué no lo olvidaste y ya está? —con cada palabra que pronunciaba, su alma iba apagándose.

Truenos descontrolados se dejaban ver en el horizonte.

—Lo siento. —No pudo decir más.

El sol intentó brillar un instante.

—Volveré, te lo prometo —dijo él, mientras las nubes empezaban a desaparecer poco a poco.

—Te quiero —le contestó ella. Y los dos se dejaron llevar por el último beso.

A partir de ese momento, el joven tuvo que llevar una vida de fugitivo, lejos de ella, para poder protegerla.

[...]

  

  
             
             
  

  

  

    

  

  

Blas Cabanilles Folgado (Gandía, 1991). Estudiante de Filología Hispánica en la Facultad de Letras de la Universidad de Valencia.

Amante de las historias que le puedan sorprender, ya sean de fantasía, de terror, de aventuras, ha sido ‘Premi Sambori 2009’ de Literatura en Valencià. Ha consiguió dos accésits consecutivos en el concurso del Taller de Creación Literaria de la UPG de Gandía, organizado por la escritora Adriana Serlik.

Publica poesías en diversos ‘llibrets falleros’ desde hace cuatro años y actualmente ha preparado la explicación de una falla, también en Gandía.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Año XII. II Época. Número 80. Abril-Junio 2013. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2013 Blas Cabanilles Folgado. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a sus creadores. Diseño Gráfico y Maquetación de la edición en CD: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2013 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.