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Asunto:[foroambiental] Sobre la posible guerra con Irak
Fecha: 26 de Febrero, 2003  03:53:49 (+0300)
Autor:Ignacio <eig @...net>

Amigos: 

Cuando el mundo se acerca a una guerra que corre el riesgo de convertirse en un
colapso global, es bueno escuchar las voces de los que se oponen a ella desde
dentro mismo de los Estados Unidos.
Transcribo a continuación un discurso pronunciado en el Congreso de EEUU la
semana pasada. 

Mientras la Casa Blanca  se arriesga a los horrores de la guerra y el Senado
está paralizado, el Senador Robert Byrd D- West Virginia, dijo en un discurso
pronunciado en el recinto del Senado de los E.E.U.U. el miércoles 12 de febrero,
2003:

Un silencio sepulcral.

Considerar  la posibilidad de guerra es considerar la más horrible de las
experiencias humanas. En este día de febrero, mientras esta Nación se encuentra
al borde de una batalla, todos los Americanos de cualquier nivel deberían estar
contemplando los horrores de la guerra. 

Si, este recinto permanece,  en su mayor parte, silencioso  –ominosamente,
espantosamente silencioso-.

No hay debate, no hay discusiones, ningún intento de exponer ante nuestra nación
los pro y los contra de esta guerra en especial. 

No hay nada.

Estamos parados pasivamente mudos en los Estados Unidos –paralizados por nuestra
propia incertidumbre, aparentemente anonadados por el mero transcurso de los
acontecimientos. 

Sólo en las páginas editoriales de nuestros periódicos hay alguna discusión
sustantiva de la prudencia o imprudencia de lanzarnos a  esta guerra en especial.

Y no es una pequeña conflagración la que contemplamos.- 

No es un simple intento de anular a un villano. 

No. 

Esta próxima batalla, si se materializa, representa un punto de inflexión el la
política exterior de los E.E.U.U. y posiblemente un punto de inflexión en la
historia reciente del mundo.

Esta nación está por embarcarse en la primer prueba de una doctrina
revolucionaria aplicada de manera extraordinaria en una ocasión desafortunada. 

La doctrina de “prevención” –la idea que los Estados Unidos o cualquier otra
nación puede legítimamente atacar una nación que no está amenazando
inminentemente pero que puede ser una amenaza  futura—es una nueva vuelta radical
sobre la idea tradicional de defensa propia. 

Parece estar en contravención de la Ley Internacional  y la Carta de las
Naciones Unidas. 

Y está siendo probada en un momento de terrorismo internacional, lo que les hace
pensar a muchos países alrededor del mundo, si pronto ellos estarán en nuestra
mira –o en la de cualquier otro país. 

Figuras administrativas de alto nivel recientemente se negaron a dejar fuera de
la mesa de discusión a las armas nucleares mientras discutían un posible ataque a
Irak. 

Que puede ser más desestabilizador y poco inteligente que este tipo de
incertidumbre, particularmente en un mundo en el que el globalismo ha atado los
intereses vitales y económicos de muchas naciones con lazos tan cerrados?  

Hay muchas grietas que aparecen en nuestras más antiguas alianzas y las
intenciones de los EEUU de pronto son sujeto de la especulación internacional más
dañina. 

El anti-americanismo basado en la desonfianza, la desinformación, las sospechas
y las retóricas alarmantes de los líderes norteamericanos, está fracturando la
otrora sólida alianza contra el terrorismo mundial que se formó luego del 11 de
septiembre.

Acá en nuestro país, se avisa a las personas sobre ataques terroristas
inminentes sin mayores precisiones sobre dónde o cuándo pueden ocurrir. 

Se llama a ciudadanos a cumplir con servicio militar activo, sin tener idea
sobre la duración del servicio o de los horrores que deberán enfrentar. 

Se deja a comunidades enteras sin la adecuada protección policial o de bomberos.


Otros servicios esenciales están quedando sin suficiente personal. 

Toda la nación está desconsolada. 

La economía está  temblando. 

Los precios de los combustibles están aumentando y pronto aumentarán de nuevo. 
Esta administración, a la que le quedan poco más de dos años, deberá ser juzgada
sobre su actuación. 

Y yo creo que esta actuación  es desgraciada.

En apenas dos años, esta administración ha despilfarrado un superávit proyectado
de unos  U$S 3.5 billones en la próxima década y nos ha llevado a déficits
proyectados hasta donde alcanza la vista. 

La política interna de esta administración ha colocado a varios estados en una
apretada condición financiera, al restarle fondos a programas esenciales para
nuestra gente. 

Esta administración ha ignorado asuntos urgentes tales como la crisis en la
atención de salud para mayores. 

Esta administración  ha sido muy lenta en la provisión de la seguridad de
títulos de propiedad. 

Esta administración ha dejado de asegurar adecuadamente nuestras largas y
porosas fronteras. 

En política extranjera, esta administración ha fallado en la búsqueda de Osama
bin Laden. 

Sin ir más lejos, apenas ayer lo escuchamos arengar a sus tropas e instándolas a
matar. 

Esta administración ha roto alianzas tradicionales, y ha mutilado, quizás para
siempre, a entidades ordenadoras como las Naciones Unidas y la OTAN. 

Esta administración ha puesto sobre el tapete la percepción mundial  y
tradicional de los EEUU como pacificador bien intencionado. 

Esta administración ha convertido el arte pacífico de la diplomacia en amenazas
e  insultos  del tipo que  dejan muy mal parados a nuestros gobernantes, y que
tendrán consecuencias por los años venideros. 

Llamar a jefes de estado pigmeos, etiquetar países enteros como diabólicos,
denigrar a poderosos aliados Europeos como irrelevantes, estos tipos de cruda
insensibilidad no puede hacerle ningún bien a nuestra gran nación. 

Podemos tener un masivo poderío militar, pero no podemos embarcarnos en una
guerra mundial sólo basados en el terror. 

Necesitamos  la cooperación y amistad  de nuestros más antiguos aliados tanto
como la  de nuestros más recientes amigos  a los que podemos atraer con nuestra
riqueza. 

Nuestra apabullante  maquinaria militar nos servirá de poco si sufrimos otro
ataque devastador en nuestra propia tierra  que dañe severamente nuestra
economía. 

Nuestras fuerzas militares ya están demasiado extendidas  y necesitaremos el
soporte aumentativo de aquellas naciones que nos pueden brindar fuerzas de
tropas, no sólo carteles de apoyo.
   
La guerra de Afganistán nos costó U$S 37  mil millones hasta ahora, y sin
embargo hay evidencia de que el terrorismo estaría nuevamente en control de esa
región. 

No hemos encontrado a bin Laden, y a menos que aseguremos la paz en Afganistán,
los oscuros manejos del terrorismo florecerán nuevamente en esa remota y
devastada tierra.

Paquistán también está en riesgo por fuerzas desestabilizadoras. 

Esta administración no ha terminado la primer guerra contra el terrorismo y sin
embargo está ansiosa de embarcarse en otro conflicto con peligros muy superiores 
que aquellos de Afganistán. 

Acaso nuestra atención se agota tan pronto? 

No hemos aprendido acaso que luego de ganar la guerra  siempre se debe  asegurar
la paz?

Y sin embargo no hemos oído nada sobre la posguerra en Irak. 

Ante la ausencia de planes, la especulación externa es alta. 
Tomaremos los campos petroleros de Irak, convirtiéndonos en fuerzas de ocupación
que controla el precio y la provisión del petróleo de esa nación para el futuro
previsible? 

A quién nos proponemos entregar las riendas del poder después de Saddam Hussein?

Encenderemos al  mundo Musulmán para que se descarguen en Israel?
Acaso Israel contestará con su propio arsenal nuclear? 

Caerán los gobiernos Jordano y Arabe Saudita ante el embate de los radicales
apoyados por Irán que tiene mayores vínculos terroristas que Irak?

Podría  una ruptura de la provisión de petróleo conducir a una recesión mundial?


Nuestro lenguaje insensatamente belicoso y nuestro enorme desinterés por los
intereses y las opiniones de otras naciones ha incentivado a la raza humana a
unirse al club nuclear y hecho que la proliferación se convierta en una práctica
provechosa para las naciones que necesitan los ingresos?

En apenas el período de dos cortos años esta arrogante e insensata
administración ha iniciado políticas que pueden cosechar consecuencias
desastrosas por años.

Se puede comprender la rabia y el shock de cualquier presidente luego de los
salvajes ataques del 11 de septiembre. 

Se puede apreciar la frustración de tener sólo una sombra para perseguir,  y un
enemigo amorfo siempre en retirada del cual  no se puede conseguir retribución
alguna.

Pero transformar la propia frustración y rabia en la clase de debacle de
política externa  extremadamente desestabilizadora y peligrosa que está
experimentando el mundo es inexcusable en una administración cargada con el
tremendo poder y la responsabilidad de guiar el destino del mayor superpoder del
planeta. 

Francamente, muchos de los pronunciamientos hechos por esta administración son
estrafalarios. 

No hay otra palabra.

Sin embargo, este recinto está sepulcralmente silencioso. 

En lo que posiblemente sea la víspera del infligimiento horroroso de muerte y
destrucción de la población de la nación de Irak –una población,  se puede
agregar, que está formada en más de un 50% de menores de 15 años—el recinto está
silencioso. 

En los posiblemente últimos días antes de que enviemos a miles de nuestros
ciudadanos a enfrentar inimaginables horrores  de guerra química y biológica—este
recinto está silencioso.- 

En la víspera de lo que posiblemente sea un vicioso ataque terrorista en
represalia por nuestro ataque a Irak, es “negocios normales” en el Senado de los
Estados Unidos.

Realmente, estamos “caminando como sonámbulos a través de la Historia”.- 

En el fondo de mi corazón rezo para que esta gran nación y sus buenos y
confiados ciudadanos  no se encuentren con el más rudo de los despertares.

Embarcarnos en una guerra  siempre es pedir una carta tapada. 

Y la guerra siempre debe ser un último recurso, no la primer elección. 

Debo verdaderamente  cuestionarme el juicio de cualquier presidente que pueda
decir que un ataque militar masivo no provocado sobre una nación que es formada
mayoritariamente por niños se condice  con “las mas altas tradiciones morales de
nuestro país”. 

Esta guerra no es necesaria en este momento. 

La presión parece estar dando buenos resultados en Irak. 

Nuestro error  fue colocarnos tan pronto en nuestro rincón. 

Nuestro desafío ahora es encontrar una manera digna de salir de nuestra propia
caja. 

Quizás haya una salida si le damos más tiempo.      


Saludos cordiales.
Ignacio Gei




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