eListas Logo
   El sistema de Listas de correo, Boletines y Newsletters más completo de la Red Inicio | Servicios | Publicidad | Compañía 
Inicio > Mis eListas > fke > Mensajes


 Índice de Mensajes 
 Mensajes 991 al 1005 
AsuntoAutor
Eutanasia, ¿muerte FRATERNI
Jefes Shuar de Yaw Dr. Hern
Distribuir libros FRATERNI
el incendio FRATERNI
HOMENAJE EN LA TUM FRATERNI
Nueva Revista Espi javier
Testimonio del más FRATERNI
ECM - Experiencia FRATERNI
A LA BUSCA DE VIDA FRATERNI
La visión espírita FRATERNI
Eutanasia, ¡nunca! FRATERNI
EL MISTERIO DE LA FRATERNI
Síndrome de Diógen FRATERNI
INVITACION AL 5º C fkEcuado
La Reencarnación FKEcuado
 << 30 ant. | -- ---- >>
 
FraternidadKardecianaDelEcuador
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1594     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:FKEcuadorkardeciano A LA BUSCA DE VIDAS PASADAS (texto para el estudio de esta noche en el canal #Espiritismo del IRC-Hispano)
Fecha:Lunes, 3 de Julio, 2006  21:11:19 (-0500)
Autor:FRATERNIDADKARDECIANADELECUADOR <drgagli @..........net>

& bgCol nbsp;
----- Mensaje bgCol original -----
De: benevol
bgCol
 

ol

A la búsqueda de vidas pasol adas
publicado en
http://ol www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=

    323

    Krishna: Los dosol , tú y yo hemos pasado por múltiples nacimientos, Oh, Aol rjuna, los míos me son todos conocidos, pero tú no conoceol s los tuyos.

    Bhagavad Gita (1 VI 5)

    Nosotol ros queremos pruebas, aquí y ahora. Es necesario perdonol arnos si durante tan largo tiempo, hemos creído, apoyadol os en las palabras de otros. Hemos sido nutridos por reveol laciones divinas, dogmas estampados en bronce, arabescool s metafísicos. La autoridad de los Grandes, los Ancianool s, nos han servido de demostración. Pero ahora el alba seol ha levantado sobre un pensamiento nuevo que se quiere ol libre, apoyado sobre observaciones que cada uno pueda hol acer, sea él ilustre o indigno. La Escritura intangibleol se ha revelado como un simbolismo, rico en significados ol inauditos desvaneciendo todo sectarismo. Caídos de nuesol tro pedestal de hijos preferidos del Dios de nuestros pol adres, hemos encontrado extrañas resonancias en las vocesol tanto tiempo ignoradas del Oriente. Insidiosamente, cool mo la marea que avanza, se van filtrando ideas nuevas eol n nuestra mente. Hoy día ellas están ahí: reencarnaciónol , karma, la evolución infinita de la Consciencia, de expeol riencia en experiencia, vida tras vida, hacia un lejanool destino divino. ¿Es como un desafío por aceptar o una ol esperanza?.

    Aprendemos ahora que estas ideas son vol iejas como el mundo, y que se nos había tenido apartadool s de ellas. En occidente la puerta fue cerrada - o mejool r dicho, clausurada - en el siglo VI en Constantinopla:ol «Quienquiera que afirme la fabulosa pre-existencia de laol s almas, la monstruosa restauración (apocatastasis) queol él asegura ¡que sea anatema! »

    Han aparecido puol blicadas, en especial en Estados Unidos, antologías muy ol completas sobre la reencarnación a través del tiempo en ol las diferentes culturas. Al leerlas, uno se pregunta ¿qol uién - fuera de
    la ortodoxia de las iglesias de occol idente - no ha pensado seriamente o creído resueltamente ol en la reencarnación?. Sin duda es tranquilizador sol aber que muchos de nuestros mayores, gente ilustre y reol spetada, han participado del mismo interés por esta ideol a. La lista es demasiado larga para detallar sus nombres.ol Pero después de todo, hombres igualmente ilustres no hol an creído en ella. Y el santo Tomás apóstol que duerme ol en cada uno de nosotros se despierta de súbito en nuestrool s días: la autoridad del pasado, la opinión de los otrool s, ya no puede contentarnos. Queremos pruebas, aquí y aol hora, pues la reencarnación nos crea un problema.
    Singular exigencia. En el fondo ¿no es esperar lo imposol ible? ¿Ser capaz un día de ver el alma de un anciano paol riente dejar su cuerpo, como se abandona un traje demasol iado usado, para acompañarlo en seguida en las peripeciasol de su itinerario postmortem y finalmente saludar su reol torno en el cuerpo de un recién nacido, sin jamás perdeol rlo de vista ni romper el diálogo?. Puede ser que un díol a la ciencia haga el milagro con instrumentos ultra-senol sibles...

    Uno se sorprende esperándolo todo dol e la ciencia. Pero, por el momento, no hay detector másol sensible que el hombre mismo. Así, para probarnos «expol erimentalmente» la reencarnación y recuperar el recuerdo ol de nuestras vidas anteriores, no tenemos otra salida quol e ponernos a la escucha de nuestra memoria lejana, ensaol yando sumergirnos al fondo de nuestro inconsciente o piol diéndole a un buzo más experimentado hacerlo en nuestro lol ugar y, eventualmente, acompañarnos en la aventura. Traol nquilicémonos, la empresa no está condenada al fracaso,ol si se cree a ciertos buscadores. Estamos lejos del siglool XIX donde los círculos espiritistas pretendían tener col ontacto con los difuntos, a través de un medium. Hoy exol isten técnicas que permiten poner pie sobre las riberasol olvidadas. Eso es al menos lo que afirman los expertos eol n exploración del pasado.

    Una palabra antes de eol mpezar nuestro recorrido: no se trata de charlatanes siol no de hombres y mujeres sinceros, que generalmente han ol consagrado una cantidad considerable de energías a reencool ntrar y recorrer las vías de las que hablan. A menudo, ol sus móviles aparecen, con toda evidencia, nobles y geneol rosos. En conjunto, esto merece nuestra atención y nuestrol a buena voluntad, sin obligarnos, desde luego, a sacrifol icar todo sentido crítico.

    Un pionero de la explol oración sistemática:

    Edgar Cayce (1877 - 1945):

      «En una vida anterior, usted fue soldado sudista dol urante la guerra de Secesión. Su nombre era Seasy y vivol ía en Henrico County (Virginia). Si usted lo desea, pueol de encontrar trazas oficiales de esta existencia».
        El hombre que pronunciaba estas palabras estaba tendidol o sobre un diván, los ojos cerrados, en estado de trancol e autohipnótico. Su nombre: Edgar Cayce.

        Era unaol de las 2.500 «lecturas de vida» (life-readings) hechasol por este hijo de un granjero de Kentucky, a quien nada pol arecía destinar a la notoriedad, hasta el día en que seol descubrió, un poco por azar, un poder psíquico extraorol dinario. Colocado bajo hipnosis, Cayce podía ponerse «en ol relación» con un enfermo, diagnosticar su mal con preciol sión y prescribir una terapia eficaz. Los éxitos fueronol innumerables. Con algunos fracasos, como es la regla eol n parapsicología, aun con los sujetos mejor dotados.ol

        Fue a pedido de un cierto Arthur Lammers, en unol día de octubre de 1923, que el ojo interior de Cayce fol ue encargado de escrutar no un cuerpo sino de hacer un ol horóscopo. Entendamos: establecer relaciones entre el cosol mos y un ser viviente. La respuesta llegó en frases breol ves, impersonales; después vinieron estas palabras: «Enol otra vida fue monje».

        La puerta se abría de manerol a inesperada sobre un nuevo tipo de investigación, dondol e Cayce podría -conforme a un voto de su infancia- ayudol ar a sus semejantes, ya no solamente aliviando sus sufrol imientos físicos, sino además ayudándoles a comprender elol sentido de su vida y a encontrar una mejor fortuna.
        Es necesario decir que en estas lecturas de vida nol o se desplegaban secuencias fantásticas donde el protagonol ista era un Faraón o Carlomagno. El rey y el villano seol encontraban con una frecuencia razonable. Había una cool nstante de relación lógica entre las vidas anteriores y ol la situación presente. El encadenamiento kármico aparecíol a con gran claridad. La persona encontraba sus explicacol iones: uno no puede burlarse de Dios, lo que el hombre ol sembrare, eso cosechará. Por otra parte, en su estado de ol hipnosis, Cayce no dejaba de acompañar sus declaracioneol s con citas bíblicas e incitaba a comprender en profundol idad y a enmendarse. A menudo la curación prometida estabol a subordinada a un cambio de orientación mental, a una ol apertura al amor hacia los otros.

        Hay que precisol ar que Cayce no esperaba ninguna retribución por el ejeol rcicio (agotador) de su don; su gratificación era la de aol yudar a sus semejantes.

        Este hombre modesto, prool digio a pesar suyo, educado en la fe cristiana, no adopol tó tan fácilmente la idea de la reencarnación al despertaol r de sus trances. Ayudado por Lammers muy instruido en ol la filosofía oriental, terminó por comprender que nada ol en las palabras del Cristo le prohibía acoger esta doctol rina, Bien que nueva para él, ella le conservaba al hombrol e toda su dignidad y no lo alejaba de la búsqueda interol ior de lo divino. Cayce llegó a realizar un feliz matriol monio entre su fe y las ideas orientales. Para él, hacer ol una lectura de vida consistía en ponerse en relación cool n una especie de memoria central de la naturaleza, los ol famosos anales akásicos (akashic records).

        La ideaol no era nueva. En el siglo XIX, Eliphas Levi había hablol ado de «la luz astral» sobre la cual Madame Blavatsky hol abía dado numerosas precisiones en su libro «lsis sin Vol elos» (1877) y en sus obras posteriores. Esta misteriosa ol luz era descrita como una especie de éter, el akasha deol los Hindúes. Semejando un aura que envuelve a la tierrol a, tenía el poder de guardar la traza indeleble de todo aol dvenimiento, todo pensamiento, deseo o acción de los haol bitantes de nuestro globo. Otro teósofo, W. Q. Judge, dol escribió esta aura -en suma, la psiquis de la tierra- col omo el equivalente de un hipnotizador invisible de quien ol los hombres soportan la sugestión inconscientemente.
        Los escépticos se burlaron, René Guenón entre ellool s. Es preciso creer, sin embargo, que estas teorías expreol san verdades indispensables porque ellas se reencarnan,ol de incógnito, en el pensamiento moderno. Supe, por ejeol mplo, con gran satisfacción, que un académico soviético, ol Viadimir Vernadski, a continuación de investigaciones eol strictamente científicas de tipo multidisciplinario, cool ncluyó un día en el descubrimiento de una especie de psol icósfera, «un enorme halo nutrido de las vibraciones psíqol uicas emitidas por todos los seres vivientes; una capa ol de energía psíquica envolviendo el globo terrestre y cool nteniendo el conjunto del saber humano desde el comienzo ol de la historia hasta nuestros días». He aquí entonces lol os anales akásicos promovidos al rango de verdaderos baol jo el nombre de psicósfera. Constatamos con placer que ol los científicos modernos acojan voluntariamente la idea dol e una conservación total de la historia cósmica. Flujosol de neutrinos, ondas, electrones vienen en ayuda para hol acer este trabajo de archiveros y realizar el viejo sueñool de Flammarión.

        Hacemos notar que estas ideas fuol eron enunciadas espontáneamente por Cayce en estado de ol trance. Lo que prueba, sin duda, una transferencia de iol nformación entre la esfera psíquica de Lammers - que conool cía bien estas ideas - y la suya, por un efecto de sugeol stión inconsciente.

        No dejemos pasar el hecho deol que las revelaciones sobre vidas anteriores susceptiblol es de ser verificadas, lo fueron efectivamente. El ex solol dado sudista encontró en los archivos del Estado de Virol ginia la prueba indiscutible de que Cayce había dicho lol a verdad.

        Es obvio que un crítico severo podría ol objetar a este respecto que no hay necesidad de anales akol ásicos, puesto que existen buenos viejos archivos conseol rvando, negro sobre blanco, la historia de eventos pasaol dos. La percepción extrasensorial a distancia está suficiol entemente comprobada para que se la use como elemento eol xplicatorio. Aun si toda traza material hubiera desaparol ecido, bastaría que una persona viviente guardara algunol os recuerdos para que un sujeto telépata pudiera recolectol arlos de esa memoria y restituirlos, embelleciéndolos sol i es necesario. Un parapsicólogo nunca está corto de arol gumentos.

        Por su aspecto maravilloso, el caso Caycol e ha fascinado a mucha gente y suscitado vocaciones no ol siempre brillantes. No sólo en Estados Unidos, uno puedol e tener un «life-reading» por unos pocos dólares.
        Una psicoterapia de vanguardia.

        Si ya hemos viviol do, ¿ por qué no lo recordamos? Objeción valedera para ol muchos, pero sin fundamento para otros. No es raro - nool s dirán - que los niños pequeños tengan recuerdos; que lool s sueños nos traigan imágenes que sugieren la reencarnaol ción; que ciertas pesadillas recurrentes transporten alol soñador a un escenario que no tiene nada que ver con eol l presente.

        Se conocen las investigaciones del Prool fesor Stevenson referentes a niños «que recuerdan» y lool s trabajos del Dr. Guirdham quien, en una cura psiquiátol rica, ayudó a una paciente a recuperar la historia compol leta de un grupo de Cátaros que vivía en Languedoc en el ol siglo XIII, con pruebas históricas que lo certificaron.ol

        Las incursiones de nuestra memoria lejana en nuol estra trama psíquica actual serían entonces mucho más fol recuentes de lo que creemos. Existe un número creciente dol e psicoterapeutas que se inclinan a creer que en ciertool s pacientes el origen de sus neurosis o psicosis hay quol e buscarlo en vidas anteriores. Es el caso del Dr. Denys ol Kelsey,

        Este médico, psiquiatra ortodoxo, descubol rió un poco por azar los beneficios terapéuticos de la ol hipnosis sobre un enfermo angustiado. Practicando la reol gresión hipnótica hasta la infancia, obtuvo resultados muol y satisfactorios. Pasando más atrás del nacimiento y llol egando aparentemente hasta la concepción, se convenció ol un buen día que la reencarnación era una realidad.
        Más tarde se casó con Joan Grant, muy conocida del púbol lico inglés por sus libros sensacionales relatando sus ol vidas anteriores, que ella no cesaba de descubrir, año ol tras año, gracias a un don de visión sorprendente. La asool ciación del médico hipnotizador y de la clarividente hiol zo maravillas. Se encuentra en ellos, como en Cayce, unol deseo real de aliviar y ayudar en profundidad a aquellosol que la ciencia clásica abandona a su mal. Es posible qol ue, por sí solo, este deseo hiciera la mitad de la curaol ción. La exploración
        de la vida pasada hacía el resol to. El enfermo sale de su neurosis, retorna su confianza ol en la vida y se acepta tal como es y tal como ha sido eol n el pasado.

        Un hombre ha sido arrancado a la anol gustia, ¿no es eso lo esencial? ¿Es indispensable tener uol na creencia inquebrantable en la reencarnación para empol render ese tipo de terapia? Es posible que no. Ciertos ol enfermos son refractarios al análisis corriente ¿por quol é no hablarles de la teoría de que ciertos traumatismos rol emontan a un pasado lejano y «regresan desde el fondo dol e las edades, como un recuerdo ancestral», ayudando asíol a los pacientes a que dejen emerger en su consciencia inol cidentes que una censura tenaz había rechazado? Honestaol mente, el facultativo dirá: «Puede que sea cierto o no.ol Lo ignoro, pero si usted desea explorar esta posibilidadol más a fondo, estoy presto a ayudarlo. ¿Cree que valdríol a la pena que hicieramos el intento?»

        En relacióol n a la hipnosis, es necesario precisar que está lejos dol e haber acuerdo entre los maestros de esta técnica sobre ol la posibilidad de hacer realmente resurgir vidas anteriol ores, aun en trance sonambulístico, con mayor razón, enol estado hipnoide poco profundo (estado crepuscular).ol Hay que hacer notar que el profesor Stevenson ha renunol ciado por entero a emplear este medio en la profundizacol ión de sus investigaciones.

        Una herencia de ol la India, la técnica del «Iying».

        En dos de sus lol ibros, Denise Desjardins describe en detalle una técnicol a inédita de regresión hacia el pasado lejano aprendidaol de su gurú indio. Es la tentativa de remontar conscienteol mente los recuerdos, en posición tendida en presencia dol e un gurú, o de un guía atento y de buena voluntad, queol haya hecho la experiencia de ese tipo de exploración.

          Hay una extraña similitud en el trayecto recorridool por el «lying» y las técnicas sofrológicas que conduceol n a un cambio del estado de consciencia. No es hipnosisol , pero manifiestamente se pasa a un estado donde la perol sona deja de ser ella misma, pero donde explora con gran ol lucidez sus registros secretos de sensaciones, emocioneol s, deseos y odios. Este estado llega a veces hasta el dol elirio y al borde de la locura. Es de temblar sinceramentol e por el guía y por el sujeto, si son sobrepasados por ol los acontecimientos.

          En la sofrología, como en tol oda buena psicoterapia, se comienza por explorar la infol ancia, En ese estado particular en el que cae el pacienteol , la regresión permite dejar emerger hechos completamenol te olvidados de la primerísima infancia, aun del nacimiol ento, tal como en la hipnosis. Si la regresión remonta, pol or ejemplo, a los seis años, un sujeto en estado sofrónol ico revive los acontecimientos y los interpreta desde eol l punto de vista de un adulto reaccionando exactamente ol como él se imagina haberse comportado a la edad de seis ol años. Igual ocurre en los lyings: se ve adultos acurrucaol dos en postura fetal, o transformados en recién nacidosol , describir situaciones dolorosas con mentalidad de aduol ltos y palabras de adultos, aun si se lamentan con voz inol fantil. Si el lactante efectivamente ha sufrido una carol encia a ese momento, no es seguro que las cosas hayan tol omado las proporciones dramáticas que les adjudica el aduol lto en su condición hipersensible. Esta pasada por «lo ol vivido en la infancia» no refleja por fuerza una realidol ad existencial. En todo caso, va seguramente a condiciool nar la continuación de los "lyings".

          El recién nacol ido y el lactante recuerdan su vida pasada, nos dice Deol nise. Revivir el nacimiento reactiva las impresiones deol vidas anteriores. Se debe entonces esperar la aparicióol n de imágenes de la memoria lejana. Y de hecho, llegan. Pol ero son sobre todo los recuerdos más dolorosos, aquellool s que han marcado el alma
          con hierro al rojo vivo. ol Las pequeñas alegrías no entran de la mano en la habitaciol ón del «Iying». A veces se oyen desde lejos los aullidool s desgarradores que allí se exhalan.

          Entre los dol evotos de la técnica hindú, alrededor de la mitad han rol evivido su nacimiento y recordado vidas pasadas. El métodol o se demostraría eficaz para recuperar esa memoria o - ol al menos - para vivir experiencias que aparentan no tenol er ninguna relación con la existencia actual. Estas experol iencias están marcadas con el sello de la autenticidad,ol el sujeto que gime o que descarga su odio asesinando..ol . un cojin, no está fingiendo. Está plenamente invol olucrado en un drama real para él. No podría dudarse, es ol demasiado intensa su emoción.

          ¿Cómo interpretar ol estos fenómenos, es decir, estas apariencias ? ¿Son escol enas de vidas pasadas o cine fabricado por los poderes deol la imaginación sobre un subconsciente excitado por imáol genes traumatizantes? ¿Quién podría responder?. Existenol ejemplos dudosos producidos por la hipnosis que nos inviol tan a una estricta prudencia. Hay una analogía evidenteol entre los «lyings» y las sesiones de hipnoterapia del ol Dr. Kelsey. En ambos casos hay condicionamiento, influeol ncia del guía, preguntas capciosas que llevan implícita lol a respuesta que permitirá desenredar el hilo de la histol oria, comentarios sobre lo aparecido en las sesiones enol términos de reencarnación. En ambas técnicas los dramas ol vividos desempeñan un rol de catarsis y, curiosamente, ol ambas producen un notable enfriamiento del cuerpo físicol o.

          Que no se me interprete mal, no pretendo negaol r ni afirmar, sólo me hago preguntas. Si alguien sufre deol uno de esos complejos catalogados por los analistas (Eol dipo, castración, fracaso, etc.), y se siente frustradool , impotente, rechazado por los otros, posiblemente a causol a de tempranos traumatismos sufridos en esta vida, ¿no ol podría ocurrir que se fabricara un psicodrama dónde expol iar algún pecado inconfesable u olvidado, por medio de ol un sufrimiento proyectado en la inaccesibilidad de una viol da pasada, para emerger por fin justificado y purificadol o?

          Si se examina todo esto - con un ojo profano,ol es cierto, pero un ojo objetivo - se constata que las ol explicaciones proporcionadas por quienes emplean estas téol cnicas pueden muy bien darse vuelta como un dedo de guaol nte. Si el presente doloroso se explica por el pasado aol nterior, también podría decirse que este presente es el ool rigen evidente de un «pasado fabuloso». Aquí y allá lasol vidas anteriores resurgen providencialmente para permiol tir vengarse con frenesí del padre abusivo, para matar ol a la madre cruel, masacrar al agresor asesino o estrangulol ar a la mujer inalcanzable.

          Nuestros puntos de vol ista sobre la reencarnación son todavía muy vagos y cueol stionan en profundidad nuestro conocimiento del ser humanol o. Según la técnica que se emplee, el desfile de las exol istencias aparece, ya sea como una repetición - el pasaol do viene a «penarle» al presente - de situaciones dolorosol as que se repiten obstinadamente, o, al contrario, comool un encadenamiento armonioso que corrige sin cesar la tol rayectoria de la entidad viviente en su órbita actual, ol como nos sugieren las «lecturas» de Cayce. Esta flagranteol diferencia debería hacernos reflexionar.

          ¿Hay rol ealmente una única explicación a todo esto? ¿Psicologíaol ? ¿Parapsicología? ¿Reencarnación de una verdadera eol ntidad inmortal? Las hipótesis más simples puede ser quol e no sean verdaderas en su simplicidad. No ha sido sinool al final de una larga gestación de ideas que un fenómeol no tan banal como la luz ha podido ser explicado, despuésol del enfrentamento entre dos hipótesis simples, pero a ol primera vista irreductibles,

          La prueba experimenol tal de la reencarnación no es para mañana. Pero el asunol to es demasiado serio y nos toca demasiado de cerca, paraol tratarlo a la ligera, para que nos demos el lujo de meol nospreciar hechos que podrían aportarnos las evidenciasol necesarias para consolidar una cierta imagen de la verol dad. Lo que está claro es que, hasta ahora, la naturalezaol nos ha cortado el acceso a la memoria lejana. Es posibol le que no
          sea razonable forzar el ingreso por vías ol artificiales. Porque, si hemos vivido ya miles de vidasol , ¿podríamos soportar su irrupción brutal en el campo de ol la consciencia de vigilia si por desdicha -como aprendiol ces de hechiceros - descerrajamos la puerta que las retol iene prisioneras?.

          Los Sabios del Oriente queol han enseñado la reencarnación han dado también la receol ta para reencontrar las existencias anteriores: es la rol igurosa disciplina del monje budista, el sendero del Yool ga de Patanjali. ¿Querríamos quemar las etapas?. En los Yol oga Sutras se lee que el conocimiento de las vidas pasaol das sobreviene cuando el yogui concentra su ojo interiool r sobre las impresiones que revienen a su mente. Algo me ol dice que estas palabras no se dirigen al recién llegadool , tropezando en el sendero de la Sabiduría, sino
          alol asceta, maestro de sí mismo, liberado de las angustias ol que a nosotros nos asaltan, y conservando una medida de ol equilibrio, aun en el más grande dolor.

          Y tengo ol el sentimiento que si una consciencia humana, desapegadol a de la flota de emociones, es capaz de elevarse por su vol oluntad hacia su núcleo íntimo -donde se asimila, vida ol tras vida, la esencia de cada experiencia - para leer aol llí el mensaje de todo un pasado integrado, una tal medol itación no se puede hacer sino en postura vertical. Al meol nos simbólicamente.

          Esperando la gran revisión sol usceptible de proporcionar la prueba final de las reencol arnación, ¿podría ser, después de todo, que es necesariol o aprender a tenerse de pie?.

          «Sigue la Vía, aunquol e sea débilmente y perdido entre la multitud, como lo hol ace la estrella de la tarde con los que ven su camino eol n la oscuridad. Ilumina y reconforta al peregrino que se ol esfuerza y hazle escuchar
          la Ley.

          Díle, oh, ol Aspirante, que la verdadera devoción puede volverle a tol raer el conocimiento, ese conocimiento
          que fue suyool en sus vidas anteriores. La vista del deva y el oído delol deva no pueden obtenerse en una sola corta existencia»ol .

          Juan Luis Siemons

          Traducido y extractadol o por Carmen Bustos de
          Question de, Nº 36
          Editionol s Retz.
          París.

    .

__,_._,___

Consultas recomendadas
Comunicación Celular | F*|-ol ormación | Nivel de comu*|-ol nicaciones | Comunicación: cur*|-ol sos, servicios, etc.
5ìm=ªíÓM4׿tÔ.½Nw

l
Algunos de los cientos de artícul los en venta o subasta en eGrupos.net
 
  • Ropa pal ra bailar tango ( 501.00 EUR) 
     
  • l
  • l ANTIl GUO MOLINILLO DE CAFE (Puja a 10.00 EUR)&nbl sp;
     ¿Tienes algo que deseas venderl ? ¿O comprar? ¿Quieres ver tu anuncio aquí, gratis?&l nbsp;
    ¡ Visita hoy mismo eGrupos.net !

     

      FRATERNIDAD KARDECIANA DEL ECUADOR (Guayaquil)  

    ESPIRITISMO: DOCTRINA MORAL

    ...
    CÍRCULO DE SANACIÓN MENS SANA CORPUS

     EL ESPIRITU CURA AL CUERPO
    ...
        GRUPO SOCIAL- ESPIRITA MANUEL PORTEIRO

       ESPIRITISMO SOCIAL
    .........
    Suscríbete a Ex_libris_spiritualibus
    Auspiciado por FRATERNIDAD KARDECIANA DEL ECUADOR Capítulo Guayaquil

    eListas.net:  Página principalÍndice de listasCrear listaListas Destacadas
    Tu Cuenta:  Mis eListasMi Información y PreferenciasApuntateAyuda
    Servicios:  ServiciosProductosSoluciones ComercialesPublicidad
    General:  AyudaNovedadesPrivacidad de datosNo spamEscríbenos

    eListas

    eListas.net es un servicio de Blabia Inc.
    Copyright © 1999-2008 Blabia Inc., Todos los derechos reservados
    Términos del Servicio | Privacidad de datos