|
Más sobre el necesario abandono
-o cuando menos sospecha y relativización- de la escala humana (en
cuanto al dominio, que no en cuanto a la ética).
Juan
·································
Problemas de escala.
A propósito de una visita a World Press Photo
(2007)
SILVIA HERNÁNDEZ
Buenos Aires. Noviembre 2007
I
Cuando era chica tenía dos preocupaciones recurrentes, muy infantiles o
muy adultas. La primera era, una vez apagadas las luces a la hora de dormir, si
la casa no se incendiaría durante la noche. Preguntaba a mis padres desde mi
cuarto sobre las posibilidades concretas de ocurrencia de ese siniestro y de
algunos otros. La segunda preocupación era sobre la posición de mi familia
dentro de la escala social. Preguntaba a mis padres al respecto, y la respuesta
que obtenía –de la mitad, un poquito para abajo– siempre me resultó por
lo menos inquietante.
Me interesa esta segunda preocupación.
II
A lo largo de este año, realicé un rastreo bibliográfico sobre algunas
reflexiones de arquitectos sobre sus propias obras y sobre lo
tectónico en general. Buscaba las concepciones de la vida cotidiana que se
tramitaban en cada uno de ellos. Encontré que uno de los puntos de quiebre –el
principal, podría decir– entre la arquitectura moderna, por ponerle un nombre, y
lo que vino tras el deconstruccionismo desarrollado en buena parte por la
filosofía de Derrida es el cuestionamiento de la escala humana
como principio esencial de la planificación urbana y arquitectónica.
“Si la torre de Babel se hubiera concluido, no existiría la
arquitectura. Sólo la imposibilidad de terminarla hizo posible que la
arquitectura así como otros muchos lenguajes tengan una historia. (…)
Quizá una de las características de la corriente posmoderna sea tener en
cuenta este fracaso. Si el movimiento moderno se distingue por el esfuerzo para
conseguir el control absoluto, el movimiento posmoderno podría ser la
realización o la experiencia de su final, el fin del proyecto de
dominación.” (Derrida, 1986).
No habiendo lengua universal, no habiendo tal escala humana como
principio inamovible, la humanidad debe renunciar al proyecto de dominio basado
en cualquier universal.
III
Casi al cierre del horario del último día de exhibición, visité
World Press Photo 2007. Una hora de ida y otra de vuelta. Me
interesa la de vuelta, que es la que disparó lo que aquí escribo.
Pensaba, después de un recorrido aturdidor por tan sólo unas doscientas
imágenes tomadas el último año, qué otra cosa podría haber hecho el pensamiento
más que cuestionar la escala. De qué escala estuvimos hablando tanto tiempo:
¿escala social, escala humana? No se puede hacer más que abandonar la escala
ante la explosión de diversidad/desigualdad y, sobre todo, de
inconmensurabilidad que es este planeta. Inconmensurabilidad. La globalización
ha roto todas las escalas, dicen. Quién dice que no estaban rotas de antes. No
puedo pensar qué significa de la mitad, un poquito para
abajo. IV
Hablaba Derrida de la renuncia al proyecto de
dominio basado en un universal.
Pienso más bien en la renuncia al dominio en la medida en que siempre hay fugas,
pero no estoy tan segura respecto del proyecto. El proyecto totalitario –aún en
sus facetas más progresistas– está a la orden del día.
Y si sabemos que la escala está rota (o, mejor, que nunca estuvo ahí),
pero la regla numerada sigue exiliando pueblos, contaminando las aguas,
desertificando selvas, lanzando bombas, me pregunto cómo se cambia el patrón de
medida, cómo se descentra la mirada y qué quiero y puedo hacer con este metro
deformado. ¿Se vive en lo inconmensurable y ya? La inacción política es la
consecuencia más probable de la indecidibilidad. Mientras la academia vive el
descentramiento, otro maneja el barómetro, la brújula y toda la serie de
bártulos numerados.
V
Sin duda, el problema está en la
escala.
------------
__________ Information from ESET Smart Security,
version of virus signature database 2945 (20080313) __________
The
message was checked by ESET Smart Security.
http://www.eset.com
|