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Hola.
Aunque mis ideas acerca de la ortografía y sus
normas no son serias, deseo ofrecer un planteamiento de lo que
sería tratar este asunto con seriedad. Los siguientes comentarios tratan de abordar las quejas de algunos
"academicistas" acerca del supuesto desuso de la ortografía
académica.
Es quizá interesante considerar que la lengua no se
construye de arriba abajo, sino de abajo arriba, y, por consiguiente no
tiene sentido esperar que una Academia, ni una Universidad, tenga autoridad para
dar preceptos a la gente sobre cómo escribir. Pero, se puede distinguir dos
ámbitos en relación con el valor social y la durabilidad de los
escritos.
Las normas de ortografía quizá puedan ser
consideradas preceptivas para las publicaciones: diarios, revistas, libros,
tesis, etcétera. Dirigido al público más amplio.
Sin embargo, quizá no sea aceptable considerar
preceptivas las normas de ortografía para mensajes privados:
cartas, msm, foros, chats, etcétera. Dirigido a un público menor.
La razón es que la práctica diaria de la
escritura es anterior a las normas, las normas se desarrollan para dar
cuenta de los usos y ofrecer una referencia uniforme y
lógica para la expresión, para la necesidad de la escritura
pública. Así, desde este punto de vista, la raíz
de la lógica de la ortografía está en el uso diario no-público de la escritura,
la aplicación de las reglas ortográficas a tal uso no es preceptiva sino
pragmática, se aplican las reglas que convengan y se modifican las que no
convengan según convenga. Además, quizá en la actualidad hay razones para que la
gente experimente con la ortografía, el chat, los foros, los mensajes de
teléfono, son aún muy nuevos medios de expresión escrita.
¿No?
Estas cuestiones de los usos ortográficos y la RAE
o de otra institución, se puede considerar que son en parte políticas, porque
son parte de una planificación linguística, pero en un sentido más extenso
son cuestiones sociolinguísticas que pueden
tener relación con la evolución de las lenguas. Por ejemplo, la aspiración
de las academias de la lengua hispanoamericanas en la elaboración de unas
normas ortográficas es una aspiración considerablemente política, la
de proporcionar unas normas comunes a los usuarios de todos los paises
hispanohablantes, con este fin, las normas son, además, un
tanto conservadoras, porque es en la historia donde se encuentra uno de los
factores comunes a todas las comunidades; pues, nótese que la lejanía
geográfica entre las poblaciones llevaría a diversificaciones locales.
Ahora, es aquí donde el invento de la televisión y de internet, ha
venido a dar un cierto sentido práctico -más acá de la historia, y más allá de
la política-- al deseo de los Académicos.
Aunque, desde el punto de vista de la
sociolinguística, se puede afirmar que estas mismas novedades
tecnológicas, a las que hay que sumar los mensajes
escritos telefónicos, han tenido un efecto rebulsivo sobre los
usos ortográficos en el contexto de la escritura privada, en realidad,
en la actualidad, la escritura cumple una nueva función similar y paralela
a la del habla como medio de conversar, discutir, debatir o desarrollar
ideas con otras personas, y, por esto, mismo la ortografía está siendo puesta a
prueba en un campo nuevo que no había sido previsto por ninguna Academia ni
Universidad ni sociolinguista. No todo debería ser considerado como problema
para la ortografía académica, nótese que quizá en la escritura pública, en
cambio, quizá ocurre, precisamente, el efecto contrario, esto es, en la
escritura pública, en periódicos, revistas, libros, tesis, debido a que en el
medio de internet las distancias geográficas se salvan en milisegundos, se
tiende ahora más que antes a un modo de escribir en que espontáneamente surge
el deseo de cumplir los deseos de las Academias de
uniformizar la escritura de la lengua.
Es preciso, que se note, que los comentarios que se
suelen hacer respecto de este tema, mientras se basen en la
experiencia personal, y no en un estudio serio, y mientras no se aporten datos
cuantitativos, son comentarios parciales y cualitativos debido a que se trata de
casos puntuales, o de casos basados en la experiencia personal. Por ejemplo, los
casos en que se afirma: 'se insulta a quien hace comentarios sobre la correción
ortográfica de otro', 'se utiliza la crítica a la falta de ortografía como
argumento "ad hominem"', 'se llega a la jactancia de no seguir las normas
ortográficas', 'se observa que hay una decadencia de la ortografía', y
otros casos 'denuncia', son todos ellos significativos desde un punto de
vista parcial y cualitativo. Porque el ofrecer un estudio imparcial y
cuantitativo supone una dedicación al estudio de tales cuestiones.
Por ejemplo, en el caso de fenómenos como la
escritura ortográfica en chats y mensajes telefónicos, en los cuales se
muestra quizá la mayor experimentación o diversidad
ortográfica, habría que considerar que hay una imposibilidad práctica
de establecer un canon literario, o de otro tipo, como el que
se tiene para la escritura en publicaciones, y que tales modos de escribir,
por el momento, no son apoyados en la docencia como sí lo son las
normas académicas. La escritura en los chats y en los mensajes
telefónicos tiene una vida efimera, el servicio de sus reglas no tiene
porque durar generaciones, ni tienen por qué ser entendida fuera del ámbito de
los amigos o personas implicadas en esa comunicación. Se puede apuntar a que
sean cuales sean las formas que pueda adoptar la ortografía en tales contextos
efimeros, sus normas no tienen un modo obvio de heredarse, y la cuestión
de si esa normas o modos de escritura se consolidan y
si trasmiten a la siguiente generación, esto es algo que está por ver. En
el futuro tanto puede ocurrir que esas normas o esos modos de
escribir evolucionen con rapidez a otros, o que simplemente deriven
gradualmente hacias las normas académicas quedando solo algun resto fosil de la
innovaciones. En cualquier caso, resulta difícil concebir cómo podrían esas
reglas de escribir en chat y en
mensajes telefónicos persistir en el grado en que persisten
largamente las normas ortográficas de la escritura pública, y llegar a afectar a
la escritura pública. Es en cierto sentido, emocionante desde el punto de
vista sociolinguístico el considerar estas cuestiones.
En lo que se refiere a por que los usuarios de
chats y mensajes telefónicos no siguen o inclusive rechazan la
ortografía académica o una ortografía como la de Andrés Bello)". Se
trataría, de que la propuesta de una
Academia --un grupo reducido de personas- o de un estudioso (y
político) de la lengua como Andrés Bello, ocurre que 1. estas no se
han hecho para el propósito de escribir en chats, ni en mensajes de teléfono,
sino en papel y en textos públicos. Además, 2. las reglas del modo de
escribir en chats y mensajes de teléfono se desarrollan
espontáneamente por una comunidad o colectivo, mientras que las reglas
decididas por un estudioso de la lengua como Andrés Bello, resulta en
un sistema de escritura que por más serio que sea no deja de ser personal o
idiosincrático; las normas elaboradas por un estudioso no son
propiamente algo "cultural" sino ideolinguístico, un experimento o
desarrollo artificial. Esto una cosa es una ortografía que derive del uso
comunitario para un propósito concreto y otra cosa es una
ortografía hecha para otro propósito o que derive de las ideas o la subjetividad
de una sola persona; es un fenómeno quiza similar a la cuestión de la gente
que usara el inglés como lengua común con sus amigos internacionales, y si les
hablas en esperanto te miraran con cara rara.
Por último, quizá resulte obvio, pero, por si
no, quede claro que no soy quien para exponer el asunto de los usos y las
normas de ortografía con un detalle sociolinguístico, no he
estudiado estos asuntos con ninguna sistematicidad ni reunido
datos, y todos estos comentarios es mejor tomarlos como
cierta filosofía.
Un saludo cordial,
mariano
P.S.: Este mensaje se deriva de unos mensaje en
Ideolengua, en diálogo con Hlnodovic
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