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Hola. Luis.
Tal y como entiendo el lenguaje social este no
representa el lenguaje que tenemos en la mente, quiero decir que el lenguaje
adopta una forma social --una lengua-- cuyos rasgos se aprenden de
generación en generacion o por el estudio, sin embargo, la manera de entender
--lo que tenemos en la mente-- no se ajusta necesariamente a las estructuras del
lenguaje social. Si un occidental con su mente occidental estudia japonés o
chino es muy probable que aunque hable en esos idiomas, sin embargo, siga
pensando a un modo occidental y, viceversa. En este sentido,
ciertamente, --como sugieres-- en el uso de un idioma que podrían
estar implícitos significados que no se expresan formalmente en tal
idioma. Pero, también, cabe el caso inverso de que al expresarse un
oriental con un pensamiento oriental en un idioma occidental que formaliza
obligatoriamente la expresión de nociones como la persona o le número, tales
formas resulten estar implícitamente vacías. Los occidentales, en general,
suelen pensar de una manera centrada en el objeto, mientras que los orientales
--también en general-- suelen pensar de una manera contextual. Así, la
estructuración del mundo que distingue objetos de acciones no es agena a la
cultura en que uno se ha desarrollado, ya que es precisamente la manera más
propia de occidente de entender el mundo, pero no de oriente, por ejemplo,
Japón, cuya cultura es una cultura de los espacios (no de los objetos).
Un ejemplo dentro del mismo idioma español,
es el de vocablos como "llover" sobre los cuales se discute si tienen o no
argumentos. Uno puede pensar que "llover" no tiene argumentos, la lluvia es el
movimiento de las gotas de agua al caer, pero otro puede pensar que tiene
argumentos, que, por ejemplo, "las nubes llueven agua". En este sentido
cuando el primero dice "Llueve" no habría ningún argumento implícito, pero para
el segundo si dice "Llueve" estará implicando en ello a uno o dos
argumentos.
Un saludo
cordial,
mariano
----- Original Message ----- From: Luis
Manuel Ledo-Regal To: filosofiaycienciadellenguaje@elistas.net Sent:
Thursday, October 02, 2008 4:51 PM Subject: Re: [FyC_Leng] ¿Son necesarios
verbos y nombres?
Hola
Mariano,
La cuestión también debería tener en cuenta
que el lenguaje social representa la conceptualización que tenemos en la mente.
Así, un idioma puede carecer de verbos o nombres, o no distinguir entre ellos;
pero la pregunta sería si no están implícitos en el idioma en el caso de que la
conceptualización de la realidad que manejamos mentalmente sí los tenga. El
lenguaje representa la estructuración que realizamos del mundo, y si ésta
distingue objetos de acciones, la ausencia de tal distinción en el idioma sólo
podría ser a nivel superficial y no a nivel profundo.
Un
cordial saludo, Luis Manuel
Ledo-Regal Web: http://www.scientific-philosophy.org Grupos:
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http://es.groups.yahoo.com/group/filosofia-cientifica/
El 2 de
octubre de 2008 13:21, Mariano Jc De Vierna Carles-Tolrá
<mno.v.ct@beto.jazztel.es> escribió:
Hola. Unos comentarios en
referencia a esta cuestión de si los verbos y los nombres son necesarios para
una lengua, que se planteaba en otro foro.
Por ofrecer otro punto de
vista, cabe considerar que los verbos y los nombres son categorías de una teoría
lingüística. Si es así, la cuestión de si son necesarios los verbos y los
nombres está condicionada por la teorización que hagamos del lenguaje. Esto es,
podemos considerar un teoría en que haya otro tipo de categorización. En
especial en la historia de la lingüística hay una discusión entorno a si la
unidad mínima del significado, formal y del lenguaje es la palabra o es la
oración. Obviamente, la teorización de que hay verbos y nombres es parte de las
teorías que suponen que la palabra es la unidad mínima de significado y de
significante. Sin embargo, para quienes defienden que es la oración la unidad de
significado y formal, las palabras, simplemente, no tienen existencia real, y,
por consiguiente, tampoco lo nombres ni lo verbos. Hay, también, una manera
intermedia de teorizar, la que no hace distinción entre palabras y oraciones,
por ejemplo, la tradición lingüística china, para la cual la unidad mínima del
lenguaje es el *nombre*, no hay verbos, nombres, oraciones,... solo hay nombres,
nombres simples y nombres compuestos.
Visto de esta manera, la cuestión
de si son necesarios verbos y nombres puede tomarse en el sentido de si las
categorías *verbo* y *nombre* hacen referencia a algo existente o son categorías
dependientes de una teoría específica, en concreto verbo y nombre son categorías
de la tradición teórica griega cuyo comienzo se puede asociar con Dionisio de
Tracia (-100); ya que la tradición teórica india de Panini (-600) era una
tradición fonológica y la tradición teórica china que ya he comentado era la
teoría de la corrección de los *nombres*. Así, que quizá con la idea de que los
verbos y los nombres sean necesarios, en cierto sentido quizá se prosigue aún
con la tradición que pretendía que la gramática del latín era universal y que
todas las lenguas tendrían categorías gramaticales como las del
latín.
Con respecto a las ideas que se sulen exponer para definir nombre
y verbo, distinguiendo a uno como designativo y al otro como predicativo, desde
cierto punto de vista, la diferencia entre uno y otro está en si hay una marca
de tiempo o no. Quiero decir que en un nombre que tenga desinencias de género y
de número, estos representan argumentos, a diferencia de un adjetivo en el que
no esperamos que haya argumentos en que se cumple el predicado del nombre; por
ejemplo, "parras" tiene la forma [parra(ente plural)] donde [parra()] es un
predicado y ente plural un argumento. En un verbo puede no haber conjugación
para persona ni número, pero no pueden faltar marcas de tiempo y de modo, en
este sentido un verbo puede carecer de argumentos; por ejemplo: [llueve].
Comentado esto, la posibilidad de que no haya distinción entre nombre y
verbo que es la posibilidad de que no sean necesarios los verbos y los nombres,
se puede plantear como la cuestión de si es posible representar el tiempo y los
modos de una manera no desinencial, por ejemplo, mediante una representación en
el orden de la palabras y mediante la repetición. Este problema es parecido a
otro que se planteó con anterioridad sobre si es posible prescindir de las
preposiciones (o digamos de las adposiciones). Por ejemplo:
Dentro con
mucha gente sentar nosotros = nos sentamos (pasado) dentro con mucha
gente Con mucha gente dentro sentar nosotros = nos sentábamos (pasado) dentro
con mucha gente Sentar nosotros con mucha gente dentro = nos sentamos
(presente) con mucha gente dentro Sentar dentro nosotros con mucha gente =
nos sentaremos dentro con mucha gente Sentar sentar dentro nosotros con mucha
gente = Cuando nos sentemos dentro nosotros con mucha gente
En donde
"sentar" no tiene marca de tiempo ni modo, y el pasado perfecto, imperfecto,
presente, futuro y subjuntivo se deducen de la posición relativa de las
nociones. Otro ejemplo, se me ocurre^^:
yo aquí yo = estoy aquí aqui
yo yo = yo estaba aquí yo yo aquí = estaré aquí yo aquí aquí = cuando yo
esté aquí
Una manera adicional de prescindir de sustantivos y verbos es
trasladar la función de expresar tiempo, modo, número, etcétera a un sistema de
vocablos o partículas que sirva para tal propósito con indepencia de los
léxemas. Esto es, en un idioma se puede desarrollar un diccionario de nombres de
cosas y de acciones más un sistema de vocablos, o partículas, de tiempo, modo,
numero, etcétera. Cabe hacer notar que estamos demasiado acostumbrados a usar
"nombres" por "sustantivos", cosa que aunque a veces no sea un problema, lo es
en este caso en que se desea distinguir entre una función morfosintáctica
asociada a una función designativa general y una función sintactica específica
para el tiempo y el modo. El nombre como clase morfosintáctica, es un
significante que designa las realidades indistintamente como cosas o acciones.
El sustantivo es una clase morfosintáctica que designa las realidades como si
fueran cosas, y el verbo es una clase morfosintáctica que designa las realidades
como si fueran acciones; (el asunto es ese designar *como si fueran*).
Entendidas así las clases, resulta posible un lenguaje sin verbos ni
sustantivos, sino solo nombres, que designan sin atribuir un sentido metafísico
de cosa o de acción, o que su sentido real viene dado por la realidad designada
y no por del modo de designarla, y un sistema en que el tiempo y el modo se
expresan bien por relaciones de orden, bien mediante un sistema de partículas, o
vocablos, de tiempo y modo.
Un saludo
cordial,
mariano
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