Hola. Unos comentarios en
referencia a esta cuestión de si los verbos y los nombres son necesarios para
una lengua, que se planteaba en otro foro.
Por ofrecer otro punto de vista, cabe considerar
que los verbos y los nombres son categorías de una teoría lingüística. Si
es así, la cuestión de si son necesarios los verbos y los nombres está
condicionada por la teorización que hagamos del lenguaje. Esto es, podemos
considerar un teoría en que haya otro tipo de categorización. En especial
en la historia de la lingüística hay una discusión entorno a si la unidad mínima
del significado, formal y del lenguaje es la palabra o es la oración.
Obviamente, la teorización de que hay verbos y nombres es parte de las teorías
que suponen que la palabra es la unidad mínima de significado y de significante.
Sin embargo, para quienes defienden que es la oración la unidad de significado y
formal, las palabras, simplemente, no tienen existencia real, y, por
consiguiente, tampoco lo nombres ni lo verbos. Hay, también, una manera
intermedia de teorizar, la que no hace distinción entre palabras y oraciones,
por ejemplo, la tradición lingüística china, para la cual la unidad mínima
del lenguaje es el *nombre*, no hay verbos, nombres, oraciones,... solo hay
nombres, nombres simples y nombres compuestos.
Visto de esta manera, la cuestión de si son
necesarios verbos y nombres puede tomarse en el sentido de si las categorías
*verbo* y *nombre* hacen referencia a algo existente o son categorías
dependientes de una teoría específica, en concreto verbo y nombre son categorías
de la tradición teórica griega cuyo comienzo se puede asociar con
Dionisio de Tracia (-100); ya que la tradición teórica india de Panini (-600)
era una tradición fonológica y la tradición teórica china que ya he comentado
era la teoría de la corrección de los *nombres*. Así, que quizá con la idea
de que los verbos y los nombres sean necesarios, en cierto sentido quizá
se prosigue aún con la tradición que pretendía que la gramática del
latín era universal y que todas las lenguas tendrían categorías gramaticales
como las del latín.
Con respecto a las ideas que se sulen exponer
para definir nombre y verbo, distinguiendo a uno como designativo y al otro como
predicativo, desde cierto punto de vista, la diferencia entre uno y otro está en
si hay una marca de tiempo o no. Quiero decir que en un nombre que tenga
desinencias de género y de número, estos representan argumentos, a
diferencia de un adjetivo en el que no esperamos que haya argumentos en que se
cumple el predicado del nombre; por ejemplo, "parras" tiene la forma [parra(ente
plural)] donde [parra()] es un predicado y ente plural un argumento. En un verbo
puede no haber conjugación para persona ni número, pero no pueden faltar marcas
de tiempo y de modo, en este sentido un verbo puede carecer de argumentos; por
ejemplo: [llueve].
Comentado esto, la posibilidad de que no haya
distinción entre nombre y verbo que es la posibilidad de que no sean necesarios
los verbos y los nombres, se puede plantear como la cuestión de si es posible
representar el tiempo y los modos de una manera no desinencial, por ejemplo,
mediante una representación en el orden de la palabras y mediante la
repetición. Este problema es parecido a otro que se planteó con anterioridad
sobre si es posible prescindir de las preposiciones (o digamos de las
adposiciones). Por ejemplo:
Dentro con mucha gente sentar nosotros = nos
sentamos (pasado) dentro con mucha gente
Con mucha gente dentro sentar nosotros = nos
sentábamos (pasado) dentro con mucha gente
Sentar nosotros con mucha gente dentro = nos
sentamos (presente) con mucha gente dentro
Sentar dentro nosotros con mucha gente = nos
sentaremos dentro con mucha gente
Sentar sentar dentro nosotros con mucha gente =
Cuando nos sentemos dentro nosotros con mucha gente
En donde "sentar" no tiene marca de tiempo ni modo,
y el pasado perfecto, imperfecto, presente, futuro y subjuntivo se deducen
de la posición relativa de las nociones. Otro ejemplo, se me
ocurre^^:
yo aquí yo = estoy aquí
aqui yo yo = yo estaba aquí
yo yo aquí = estaré aquí
yo aquí aquí = cuando yo esté
aquí
Una manera adicional de prescindir de sustantivos y
verbos es trasladar la función de expresar tiempo, modo, número, etcétera a un
sistema de vocablos o partículas que sirva para tal propósito con indepencia de
los léxemas. Esto es, en un idioma se puede desarrollar un diccionario de
nombres de cosas y de acciones más un sistema de
vocablos, o partículas, de tiempo, modo, numero, etcétera. Cabe hacer
notar que estamos demasiado acostumbrados a usar "nombres" por
"sustantivos", cosa que aunque a veces no sea un problema, lo es en este
caso en que se desea distinguir entre una función morfosintáctica
asociada a una función designativa general y una función sintactica
específica para el tiempo y el modo. El nombre como clase morfosintáctica,
es un significante que designa las realidades indistintamente
como cosas o acciones. El sustantivo es una clase morfosintáctica que
designa las realidades como si fueran cosas, y el verbo es una clase
morfosintáctica que designa las realidades como si fueran acciones; (el
asunto es ese designar *como si fueran*).
Entendidas así las clases, resulta posible un
lenguaje sin verbos ni sustantivos, sino solo nombres, que
designan sin atribuir un sentido metafísico de cosa o de acción, o que
su sentido real viene dado por la realidad designada y no por del modo de
designarla, y un sistema en que el tiempo y el modo se expresan
bien por relaciones de orden, bien mediante un sistema de partículas, o
vocablos, de tiempo y modo.
Un saludo cordial,
mariano