Al Sr. Robert Alonso.
De: Felipe Torrealba
(1) Suscribo
completamente el relato que hace de su vida como Cubano-Venezolano y
comprendo plenamente como debe sentirse para motivar el presente
documento.
(2) Los Venezolanos
si sabemos de eso, porque aun viviendo en democracia, vive enrejado por el hampa
desbordada y ahora protegida por el estado y las policías al servicio de los
Robolucionarios.
(3) Los Venezolanos
si sabemos de lo que son capaces los círculos Robolucionarios, porque desde que
el Díos de los Robolucionarios irrumpió contra el estado de derecho, los
círculos han saqueado en venganza varias veces los comercios en algunos
sectores con toda impunidad.
(4) Actos de
Repudio.
Aquí no comparto con usted su exposición, aunque los Venezolanos no hemos vivido
las mismas circunstancias que han vivido los Cubanos en Cuba, por experiencia
ajena hemos reaccionado como lo hacemos hoy día. También le sugiero ver la
similitud que existen los actos de repudio a los Medios de Comunicación del
país, como ensayos a los que ocurren en
Cuba.
(5) Abogados
Defensores:
Tiene usted razón en este punto. En un país donde no hay justicia, no puede
haber defensa, pero nosotros los Venezolanos no estamos muy lejos de sufrir los
mismos males aunque hemos vivido en una relativa Libertad, porque la justicia
tarifada y privilegiada no es justicia y en eso tenemos que trabajo mucho
los Venezolanos para erradicar los
vicios de la Injusticia en Venezuela.
(6) Comparto con usted la angustia de saber que un pueblo se
humilla ante la necesidad de sobrevivir por alimentos. Esto por la ineficacia de
un sistema que limita la iniciativa privada y la condena porque es contraria al
control del estado. Pero que diferencia puede existir cuando unos pocos se roben
y malgastan el dinero del estado, que debería ser invertido en promover el
bienestar y la prosperidad del ciudadano. Hoy día en Venezuela no han cambiados
las condiciones sociales de la mayoría de los Venezolanos pobres, que también ven
limitados sus ingresos por la ruina en que se encuentran los sectores
generadores de empleo, por sucesivos desgobiernos, incapaces de comprender que
las naciones no son propiedad del gobierno de turno y que sus recursos
económicos no son para enriquecer a sus
allegados.
(7) Quien le dice que no están siendo entrenados ya en Cuba para
especializar los círculos de la muerte, formados desde el principio por el
Gobierno Chavista.
(8) Tiene razón en una parte, no hemos vivido en carne propia la
Traición, la indiferencia, la indolencia y el desinterés de la
comunidad internacional, cuando el pueblo cubano le quería dar combate al Castro
Comunismo. Pero lamentablemente debemos cumplir con esas instancias
internacionales, para que los opositores no seamos señalados como golpistas,
guerrilleros, terroristas. Estoy seguro que coincidimos en que los Organismos
internacionales como la OEA, ONU, han sido indiferentes ante el dolor Cubano, y
no serán nada diferentes ante la lucha que se vislumbra del Pueblo Venezolano,
si el Díos de la Robolución Venezolana, no entra en cordura y permite que el
sistema Democrático siga su curso.
(9) Usted cree que
estos gobiernos hipócritas, seudo-democráticos no violan la Constitución y Leyes
del País? Hay cientos de ejemplos, que mueren en las gavetas de los tribunales
en espera de justicia. Yo no me ciego ante la realidad, si en Cuba no hay
derechos, aquí no se respetan aunque estan contemplados
en las Leyes de la República desde su fundación.
(10) En fin Sr. Alfonso, los Venezolanos estamos en la calle,
porque si sabemos de lo que usted señala en su escrito, sino estaríamos en
nuestra casa, esperando que Hugo Chávez cumplieran con su robolución bonita y
bella. En cuanto a los Medios de Comunicación, hoy día son tan combativos porque
se ven amenazados directamente. Ninguno de esos Periodistas tan aguerridos
contra el Chavismo, que usted menciona, no se daban por enterado de los actos de
corrupción y vandalismo de depredadores de los bienes del pueblo en los tiempos
de la Partidocracia. Antes los medios de comunicación sólo se peleaban por los
favores del gobernante del turno (Las pautas publicitarías del gobierno
Nacional, Estatal y Municipal)
Las Democracias, no es sólo un deseo o Leyes para cumplir con una
formalidad, es una forma de vivir y mientras los líderes no entiendan y apliquen
lo que significa vivir en Democracias, veremos surgir seremos como Hugo Chávez y
los que le han precedido como Jefes de Estado, Principes, Faraones y Mesías de
la política, pero jamás democratas.
(11) Aquí nuevamente tengo que recordarle que por eso el pueblo
Venezolano tiene cerca de tres (3) años denunciando y creando conciencia en la
población, que aun queda en el país que todavía pueda creer en que esta
robolución es bonita y bella. Por eso estamos en la calle y usamos todas las
formas posibles para denunciar LO QUE AHORA es una amenaza. Los Robolucionarios
Chavista llegaron al poder ocultando lo que realmente eran, simples
Comunistas.
(12) Yo espero Sr.
Alonso, que el mundo no conozca la furia del Venezolano, cuando tenga que
demostrarle al pupilo de Fidel Castro, que en Venezuela tendrán una respuesta
adecuada sus pretensiones dictatoriales. Los Venezolanos estamos tan conciente
de lo que representa el Díos de la Robolución comunista, que si no fuera por las
demostraciones y desafió de la oposición, hoy día quizás estaríamos sufriendo lo
que el pueblo Cubano paso, al inicio de la Robolución Castrista y en esto usted
nuevamente se equivoca en su apreciación. No importa que el Comandante General
del Ejercito y muchos otros militares se postren ante el Díos de los
Robolucionarios, porque si Hugo Chávez quiere imponer un estado Comunista en
Venezuela, esos Generales de pacotilla sabrán del error de
haberse equivocado de bando.
Comprendo que este ofendido, pero la ofensa no se la hizo el
pueblo Venezolano, porque aunque usted se dirige al periodista, hace alusión a
todos los Venezolanos, cuando ni Hugo Chávez, ni Leopoldo Castillo representa al
grueso de los Venezolanos.
Felipe Torrealba
CARTA
ABIERTA AL LIC. LEOPOLDO CASTILLO
Periodista insigne de la
digna oposición venezolana
El Hatillo, 16 de diciembre de
2002
Ciudadano
Leopoldo
Castillo
Imagen del
programa “Aló Ciudadano”
Globovisión, Caracas
Ciudadano
Castillo:
(1)Entre
las múltiples desgracias de salir como un
paria hacia el exilio está la de tener que oír imprecisiones alegres y
generalizadas sobre lo que supuestamente fue la Cuba de ayer y los cubanos de
siempre. En ese sentido y
desde muy niño, ya fuera de mi patria, he tenido que soportar la atroz infamia
que aseguraba – entonces – que todas las cubanas eran prostitutas y Cuba, el
prostíbulo del Caribe.
Cuba
se forjó una tal vez merecida fama por sus prostitutas y casas de
prostitución. Existía en
tiempos de Batista un funesto “turismo sexual” que atraía a los “putañeros”
extranjeros a una isla que además de muchos atributos naturales, culturales,
históricos y artísticos, ofrecía toda una gama de mujeres de “vida alegre” de
las más variadas categorías, tal y como siempre se ha encontrado en las grandes
capitales del mundo, porque La Habana – además – era hace 43 años, una de las
grandes capitales del mundo.
Cuando el éxodo masivo cubano se hizo sentir por el globo
terráqueo, nuestros padres y madres fueron mostrándole al mundo que había
muchísimo más en el cubano que la etiqueta de la prostitución. Demostramos ser un pueblo productivo,
honesto y tremendamente trabajador.
Ayudamos a construir grandes empresas y a generar riquezas en aquellas
naciones que nos abrieron sus corazones y nos brindaron hospitalidad, como fue
el caso de Venezuela, donde nacerían mis cuatro hijos de un vientre, por cierto,
cubano.
Criamos a nuestros hijos enseñándoles el amor por Venezuela pero
cuidando siempre que se sintieran orgullosos de ser cubanos de sangre. Así se aprendieron -- al mismo tiempo --
el “Gloria Al Bravo Pueblo” y el “Himno de Bayamo”, cargados de sentimientos
heroicos ambos, donde se enseña que la virtud y el honor de una nación son
valores tan importantes como el de morir por la patria para alcanzar la vida
eterna y heroica en la mente y en el corazón de los
pueblos.
Tras la pesadilla que hoy le ha tocado vivir a Venezuela, y a
todos aquellos cubano-venezolanos que como mi familia hicimos patria en esta
bondadosa nación, se ha fomentado un nuevo calificativo despectivo, infame y
carente de toda verdad, cual es la de que los cubanos fuimos unos cobardes que
abandonamos la patria en manos del castro-comunismo sin haber hecho el
patriótico esfuerzo de luchar por ella.
Lo peor de todo es que en oportunidades he oído tal aberrada
afirmación de boca de quienes se dicen cubanos exiliados y – para mi profundo
dolor – hoy, en su programa, dijo usted haber oído que la razón por la cual
Castro logró apoderarse de Cuba es porque en nuestra patria no había
venezolanos, queriendo con esto asegurar que hubiesen sido los valientes
venezolanos quienes le hubieran salvado la patria a los cobardes
cubanos.
Viniendo de un comunicador social como usted – supuestamente amigo
del exilio cubano en Venezuela --, esto fue un puñal de acero que le ha clavado
en los corazones a miles de mis compatriotas cubanos, en especial cuando fue
dicho en horario estelar y en la versión especial de su prestigioso programa –
“Aló Ciudadano” – el cual usted con tanto atino dirige y que se ha adueñado de
la inmensa sintonía del televidente
venezolano.
Las razones por las cuales Castro se adueñó de Cuba son muy
extensas y variadas como para plasmarlas en esta carta ya de por sí larga, pero
para sintetizar, le puedo decir que son muy similares a las razones por las
cuales Chávez está en franco proceso de adueñarse de Venezuela, pero con un
agravante que afortunadamente los venezolanos no tendrán en su contra: Castro se
hizo apadrinar por la Unión Soviética.
Así como en el caso de Venezuela, que hoy nos ocupa, hay una
inmensa dosis de culpabilidad tanto en los cubanos como en los venezolanos, por
haber abonado el terreno de nuestras naciones para que emergieran caudillos
totalitarios vociferando la irreductible promesa de la construcción de una
patria justa, apelando a los más elementales derechos de nuestros ciudadanos,
los cuales -- sin duda -- fueron criminalmente descuidados por las clases
dirigentes de ambos países, como ha venido sucediendo y sucede hoy en
prácticamente todos los países de nuestra América, desde México hasta la
Patagonia. Tuvo mucho, muchísimo que ver también la corrupción de nuestros
gobernantes y gobernados y el creer que a 90 millas de los Estados Unidos, o en
el quinto productor de petróleo del mundo no podría instalarse el
comunismo.
Al igual que en Venezuela, terminamos construyendo un poder
judicial al servicio de unos pocos y no al servicio de la justicia. El cubano de ayer, como el venezolano de
hoy, creyó en cantos de sirenas y se enamoró de un populista que llevaba marcado
en la frente con evidente claridad el sello de la traición, la mentira y el
engaño. Ambos pueblos se negaron a
guiarse por la razón para darle riendas suelta a la pasión colectiva cual
quinceañeras seducidas por mozos corridos en cuestiones de
amoríos.
Pero en el hecho de
asegurar vehemente y alegremente que fue la cobardía del cubano la razón por la
cual Castro ha podido subyugar a su pueblo durante cuatro décadas hay un
universo de equivocación.
Cuando el cubano de ayer, como posiblemente suceda con el venezolano de
hoy, se vino a dar cuenta de la traición, era ya demasiado tarde. Castro había socavado los cimientos de
todos los pilares sobre los cuales se sustentaba la patria al tiempo que
metódicamente destruía también la pujante economía cubana, la tercera en América
para entonces. Redujo a piltrafa la industria azucarera, que equivalía a la
industria petrolera de Venezuela.
Mientras enamoraba a su pueblo, trabajaba ardua y maquiavélicamente en su
agenda perversa y criminalmente oculta.
Poco a poco fue neutralizando todos los poderes constituidos, así como
purgando su equipo de quienes él pudiera esperar una reacción de enfrentamiento,
tal como sucedió con el Comandante Huber Matos, quien muy pronto alzó su voz de
protesta para terminar encerrado inhumanamente en un reducido cuarto durante dos
atroces y martirizantes décadas.
Jamás mostró reparo en ordenar la destrucción psíquica o física de sus
adversarios, aún antes de que se pronunciaran abiertamente en su contra, tal
como sucedió con el Comandante Camilo Cienfuegos, quien terminó sepultado en las
profundidades del Mar Caribe, entre otras cosas, por mostrar desacuerdo con la
detención del Comandante Matos.
Redactaba varias versiones de una misma ley, tal como sucedió con
la Ley de Reforma Agraria, una – la cual publicó – redactada por eminentes
juristas cubanos y la otra, que al final implantó, obra de Guevara y sus
secuaces comunistas más recalcitrantes.
Mientras el cubano trataba de entender qué verdaderamente sucedía en su
patria, Castro organizaba los CDR o comités de defensa de la Revolución. Mientras dentro de la isla se había
convertido en un asesino que masacraba a su pueblo en los paredones de
fusilamiento, fuera de ella era la vedette mundial que había “derrotado” al
imperialismo yankee en sus propias narices. Muchos gobiernos amigos y hermanos de
América, incluso, le tendieron una mano. Cuando vinimos a ver, nos encontramos
en un estado solitario de total y absoluta indefensión. Llegó el momento en el cual no quedaba
otra opción que huir de aquel infierno.
Para cuando el cubano se vino a dar perfecta cuenta de las intenciones
traidoras y tiránicas del “Máximo Líder”, ya el confeso dictador habían
implantado en Cuba un estado de terror, totalitario, autocrático y
declaradamente comunista.
(2) Claro está que aún no es el tiempo para que nuestros hermanos
venezolanos entiendan y comprendan qué significa sentir un estado de
terror. No han comenzado los
fusilamientos en los paredones, ni los juicios sumarios. No ha habido un solo niño que haya
delatado a su padre venezolano ante las huestes de represión del gobierno. Todavía en Venezuela podemos asistir a
misa sin que se nos señale de contrarrevolucionarios; podemos ver su programa
(“Aló Ciudadano”) y el cubano que se sienta ofendido por sus incomprensibles e
intolerables insultos, puede cambiar – todavía – a Venevisión, Televén, Radio
Caracas, Vale TV… Venezolana de Televisión, o simplemente “desconectarse” por un
rato revisando las opciones que – todavía – encontramos en el cable y si eso no
nos complace -- todavía -- tenemos cualquier cantidad de estaciones de radio en
las bandas de AM y FM, si es que no queremos sentarnos a leer un buen libro que
trate de cualquier cosa.
(3)
Los
negocios que se cierran en Venezuela se cierran por cuestiones económicas, no
porque se apropien de ellos las turbas “bolivarianas”, así que – todavía – el
venezolano no sabe lo qué significa ser “siquitrillado”. No se le puede pedir al venezolano
que entienda qué se siente al saberse preso en su propio país, porque – todavía
– puede dejarlo y regresar a él cuantas veces quiera, con tal de poderlo hacer
económicamente, claro. Se
puede participar un viernes en una marcha de la oposición, tomar un avión para
Aruba el sábado en la mañana y regresar el domingo en la noche para seguir
marchando toda la semana si uno así lo desea.
(4) El
venezolano no entiende qué cosas son los “actos de repudio”, por lo que de nada
vale hacerles entender lo que se siente cuando cientos de vecinos (o individuos
transportados de otras urbanizaciones o barrios) se paran frente a su casa a
gritarle: “paredón,
paredón, paredón…¡paredón!”. Es algo así
como los cacerolazos que les hemos dado a los chavistas en los restaurantes del
este de Caracas, pero mucho, muchísimo más peligrosos y atemorizantes, si
tomamos en cuenta que esas turbas que Castro envía a las calles, tienen carácter
de jurado y sentencian de acuerdo a las líneas previamente dictadas desde el
escritorio del tirano.
(5) Los abogados defensores de los venezolanos – todavía –
defienden a sus clientes, por lo que no vale la pena hacerles entender que en
Cuba los abogados que el Estado nos asigna para que nos defiendan en un juicio
político (o de conciencia), se parecen más a un fiscal acusador que a un abogado
defensor.
(6) El venezolano, todavía, no sabe lo que es comprar “por la
libreta de racionamiento”. Cada vez
que hay un “peligro de golpe” se atiborra de chucherías -- y mil otras cosas que
jamás compraría en una situación normal -- para pasar la “fiesta”, por lo que no
podría entender lo que significa levantarse en la mañana para hacer una cola de
cuatro horas bajo el sol caribeño (igualito al sol de Maracaibo, Valencia… o
Barquisimeto) para comprar un rollo de papel higiénico… o conseguir grasa de res
en el mercado negro a fin de mezclarlo con hidróxido de sodio para hacer un
jabón que quema la piel. No sabe lo
que es echarse limón y bicarbonato en las axilas en vez de desodorante, y en el
país del azúcar, sentirse con suerte si puede llevar a la casa media libra
mensual por familia.
El venezolano cuando cuela un café, bota la borra… por lo que de
nada sirve contarle que en Cuba, la borra del café ya mezclado con chícharo
tostado, se usa una y otra vez hasta que lo que salga de allí sea un líquido
amarillo claro sin sabor alguno.
(7)
Todavía el gobierno de esta noble patria, Venezuela, no ha mandado a un solo
muchacho venezolano a morir en Angola, Mozambique, Etiopía, Yemen, Vietnam,
Zimbabwe,
el Congo Belga, Afganistán, Vietnam, Camboya, Bolivia, Colombia, El Salvador...
Nicaragua o Grenada,
en lo que en Cuba se llaman “misiones internacionalistas”. Tampoco sabe lo que es dedicarle los
fines de semanas a cortar caña sin derecho a ser remunerado. En eso el gobierno
cubano es muy constitucionalista cuando aplica el artículo 45 que dice:
“Se
reconoce el trabajo voluntario, NO
REMUNERADO, realizado en beneficio de toda la sociedad, en las
actividades industriales, agrícolas, técnicas, artísticas y de servicio, como
formador de la conciencia comunista de nuestro pueblo...”
Un
venezolano no se puede imaginar ni por un momento que en su propia patria se le
vaya a prohibir la entrada a un hotel por el simple hecho de ser venezolano,
como es el caso de Cuba, donde los esbirros de Castro no permiten que los
cubanos entren en aquellos hoteles que están destinados únicamente para los
turistas extranjeros.
(8)
El pueblo de Venezuela tiene – todavía – esperanzas en organismos
internacionales como la O.E.A., por lo que de nada vale explicarle que Cuba fue
expulsada de ese “club” hace 35 años y eso a Castro ni le quitó el sueño de una
siesta.
Todavía
los venezolanos creen que los americanos van a sacarles las castañas del fuego,
cuando “la cosa se ponga fea…”; ellos no vivieron el “embarque” de Playa Girón,
cuando
nuestros muchachos de la Brigada 2506 que lograron llegar a tierra --
unos 1350 brigadistas – fueron total y absolutamente abandonados en las playas
con lo que llevaban consigo.
El
venezolano no sabe que el combate en Girón no cesó durante un solo minuto de las
sesenta y ocho horas que duró. Tal
vez jamás se enteraron que los barcos de la marina “americana” se veían a simple
vista alineados en posición de “combate” frente a las costas cubanas pero que en
realidad no se encontraban en posición de combate, sino en posición de
“observación”. No les han
dicho a los venezolanos que había incluso un porta-aviones, “El Essex”,
que a las pocas horas de la batalla comenzó a alejarse junto a los demás buques
“de guerra” que se suponía brindarían el soporte mar-tierra y aire-tierra que
requiere toda invasión tradicional, abandonando a nuestros muchachos que nos
venían a liberar a la suerte, viéndose obligados a depender exclusivamente de
los pertrechos, el agua y la comida que llevaban con ellos.
Ningún
venezolano jamás vio erguirse en las playas de Girón y en medio de la metralla
al líder cubano de aquella gesta heroica, Manuel Artime, ni lo oyó sentenciar al
tiempo que miraba hacia los barcos
“amigos”
girar a casa: “En las estelas de esos barcos van doscientos años de
infamia...”
(9)
Todavía es muy temprano para hablarle al venezolano de lo que significa vivir en
un país sin ley donde la constitución se invoca pero se viola al son de la
conveniencia del tirano… aunque ya están comenzando a entrar en materia en este
campo.
(10)
El venezolano no sabe lo que es vivir en un país sin periódicos, sin radios y
sin televisión que no sean los que controla el Estado, como es el caso de
Cuba. Para él es muy fácil
saber el itinerario de una marcha, porque se anuncia en todos los medios de
comunicación de la oposición.
Cuando se queden sin medios, entonces podrán comenzar a entender un poco
nuestro drama. El venezolano no
sabe lo que es vivir sin un Leopoldo
Castillo, sin un José domingo
Blanco, o una Martha Colomina, un Kiko Bautista… o un Nelson Bocaranda
Sardi. Los cubanos tienen que
depender de Radio Martí o La Voz de Las Américas
y oír las noticias que hablan de libertad y esperanza en un radio transmisor con
baterías recargadas con orine y mantenidas en los congeladores… y hacerlo bajito
para que el vecino no los oiga y los delate ante el presidente del Comité de
Defensa de la Revolución.
Las
mujeres venezolanas no tienen por qué temer cuando les llevan gallinas y maíz a
los infelices soldados sacados de los estratos más humildes de la población,
porque estos no fueron entrenados para calar sus bayonetas y atravesarlas con
ellas. De nada vale asegurarles que
una “maroma” similar en Cuba es simplemente impensable y que con tan solo
pensarlo comenzarían a purgar treinta años en un fortín heredado de la colonia
española, si llegasen a sobrevivir a la suicida gracia.
Los
venezolanos están acostumbrados a vivir en un país en donde las noticias de
masacres producidas en una marcha o en una plaza les dan la vuelta al mundo y de
ellas se hablan una y mil veces, sin embargo, no podrían imaginarse vivir en un
país donde los esbirros del gobierno ametrallan en altamar un remolcador – como
el “13
de Marzo”
– repletos de hombres, mujeres, ancianos y niños… que pretendían llegar a
tierras de libertad, tal y como sucedió el fatídico 13 de junio de 1994, sin que
la prensa mundial moviera un dedo para escribir una nota de
protesta.
(11)
Al venezolano no se le puede meter miedo con el paredón, porque – como ya he
dicho --ellos no saben de “eso”.
Posiblemente jamás hayan oído hablar de cómo en la Cuba de Castro se le
extraen a los condenados a muerte hasta la última sangre del cuerpo antes de ser
fusilados, cuando se encuentran amarrados al poste del cadalso. Nunca un venezolano ha oído a sus
muchachos y muchachas gritar “¡Viva
Cristo Rey!”
antes de recibir la descarga del pelotón de fusilamiento.
Ellos
no entienden cómo Armando Valladares se pudo haber quedado inválido en las
cárceles cubanas, porque en las cárceles infrahumanas venezolanas, los
familiares de los presos tienen la libertad de llevarles buena comida y
medicina, además de visitarlos dos veces por semana. No se imaginan que en Cuba un preso
puede pasar años sin ver a su familia y muchos de ellos, los llamados
“plantados”, llevan décadas en calzoncillos, sufriendo la inclemencia del duro
invierno cubano, sin entrar en detalles de cómo son “bayoneteados” por los
guardias por exigir un trato digno.
Para un
venezolano es difícil aceptar que el General Acosta Carles maltrate a sus
mujeres con una llave de judo, porque seguramente no ha visto cómo la
poetisa disidente cubana, María Elena
Cruz Varela, fue arrastrada por los pelos por una turba castrista y
sacada de su casa --- escalera abajo ---, ultrajada hasta lo indecible y luego
de romperle la boca a punta de patadas y palos, le hicieron comer sus poesías
delante de su hijita más pequeña y las cámaras de televisión sin que pasara nada
ni la OEA le extendiera una medida cautelar para que fuese respetada por el
régimen de su país. Al cubano – en
su sano juicio – jamás se le ocurriría “eso” de irse a Washington para que la
OEA le otorgue una “medida cautelar”. Para empezar, no puede salir de
Cuba para llegar a Washington y de llegar allá, probablemente se quedaría de una
buena vez.
Si
un venezolano pudiese leer el manifiesto que Marta Beatriz Roque y sus tres
compañeros redactaron e hicieron publicar fuera de Cuba – “La Patria es de
Todos” – le costaría mucho pensar que por tan ingenuo documento en donde se
delata – entre otras cosas – unos cuantos hechos de corrupción cometidos por
miembros del gobierno castrista, estos valientes cubanos hayan tenido que sufrir
años de prisión y torturas, salvándose del paredón gracias a las protestas de
personajes internacionales como Nelson Mandela, el líder del Partido de los
Trabajadores del Brasil: Marcos Rolím… y hasta Hebe de Bonafini, presidenta de
las “Madres de la Plaza de Mayo” en Argentina.
(12)
Tal vez suene duro, pero los venezolanos – todavía – no sabrían evaluar la
valentía del pueblo cubano porque, entre otras cosas, no conocen a sus mártires
contemporáneos. Tal vez llegue el
momento – Dios no lo permita – en que muchos, los que puedan, tengan que tocar
las puertas de otros países hermanos y bondadosos, tal y como millones de
cubanos nos vimos obligados a hacer para huir de una pesadilla que no ha tenido
fin… para criar a nuestros hijos en tierras libres, donde poder orar en nuestras
iglesias sin temor a ser repudiados o encarcelados. Sería muy triste que si eso
llegase a suceder, al pasar cuatro décadas, salga un comunicador social por ahí,
en donde quiera que un venezolano se encuentre, y diga que en Venezuela los
venezolanos, en vez de conquistar la libertad con el filo del machete, marchaban
con cacerolas, pitos y pancartas… y al son de la samba, razón por la cual era lo
más lógico que Chávez se apoderara de la tierra de
Bolívar.
Quizás
muchos venezolanos no sepan o se hayan olvidado ya, que muchos de nosotros
organizamos y dirigimos parte de la lucha contra las guerrillas comunistas que
intentaron adueñarse de Venezuela en los años sesenta.
Nuestro
pueblo cubano es heroico y lo ha sido siempre… aún hoy lo es. Maria Grajales, madre de nuestro padre,
el General Antonio Maceo y Grajales – “El Titán de Bronce”, quien dio su vida por la libertad de
Cuba, y en el campo de guerra -- tras perder a todos sus hijos en la guerra de
independencia, le dijo al único que le quedaba: “… y
tú, empínate y apúrate en crecer para que des también la vida por
Cuba”.
Amigo
Leopoldo, le ruego respete a un pueblo que por demás lo admira y lo cuenta entre
sus filas para morir juntos en la misma trinchera, de llegar el momento. No irrespete, por favor, la imagen de
nuestros héroes, aquellos que lo han dado todo por la Cuba de hoy y de
siempre. No irrespete el honor de
mujeres cubanas como Tania
Díaz Castro, María Elena Cruz Varela, Marta Beatriz Roque, Berta Antúnez Pernet, Maritza Lugo
y muchísimas otras más que han dado
muestras de verdadero heroísmo ante la ignominia castrista.
Mientras los padres y madres venezolanas arrullan a sus hijos con
canciones de cuna muy hermosas, mi esposa y yo lo hicimos con poesías sacadas de
los campos de batallas de nuestra Cuba contemporánea como este que a
continuación le regalo, el cual trata de un niño cubano que dio su vida en la
Batalla de Playa Larga (Bahía de Cochinos), hace unos días, el 18 de abril de
1961:
“Batallón 2, señor, de
Infantería”,
me dijiste orgulloso, Felipito
Rondón,
cuando a qué batallón pertenecías,
te pregunté, después de una
inspección.
Mirabas tu cañón sin
retroceso
con tu rostro infantil tan arrobado,
que me luciste un chico muy
travieso
que estuviese jugando a ser
soldado.
Después vino lo heroico, en Playa
Larga.
Tu batallón, derroche de bravura,
hizo que la sonrisa roja fuese
amarga
cuando la Patria se creció en
altura.
Después, vino aquel tanque, el tanque
ruso
que perforó las líneas
avanzadas.
Aquel Goliat de acero que se
expuso
a retar el valor de la
Brigada.
Y tú, David del mundo de Occidente,
te plantaste ante él, altivo, entero,
con tu cañón que era
insuficiente
para parar aquel monstruo de acero.
Fue breve. No falló
tu puntería.
La explosión te lanzó al suelo
inconsciente.
Y aquella bestia herida, en agonía,
pasó sobre tu cuerpo adolescente.
Y te imagino altivo,
sonriente
ante ese Dios que tanto tú querías,
seguro, Felipito, le dirías
cuadrándote ante Él
militarmente:
“Batallón 2, Señor, de
Infantería”.
Amigo Castillo, cuando usted vaya a hablar de la valentía del
pueblo cubano, le ruego – y me disculpa – que primero se lave bien la boca.
¡Viva
Cuba, carajo!
Con todo mi respeto para usted y su
pueblo,
Robert
Alonso
Nacido con mucho orgullo en
la ciudad de Cienfuegos, llegado a Caracas – junto a mil y tantos cubanos más --
el 23 de septiembre de 1961, en el último viaje que hiciera el buque de carga
“El Marqués de Comillas”. Casado
con Siomara María Etcheverry, nacida con mucho orgullo en la ciudad de La
Habana, llegada a Caracas el 13 de agosto de 1960. Padre de cuatro hijos
venezolanos: María Carolina, Carlos Alberto, Alejandro Enrique y Eduardo
José.
robertalonso2003@cantv.net
Copias para:
Monseñor Eduardo Bosa
Masvidal
Junta Patriota
Cubana
Casa Cuba – San Juan de Puerto
Rico
WQBA La Cubanísima –
Miami
WAQI Radio Mambí -
Miami
El Nuevo Miami
Herald
Diario Las Américas -
Miami
El Nacional, Venezuela
El Universal, Venezuela
El Venezolano, Miami
El Gusano de Luz
Globovisión
Radio Caracas
Televisión
Venevisión
Televén
Carlos Alberto
Montaner
Mario Vargas Llosa
Alvaro Vargas Llosa
Andrés Oppenheimer
Dr. Valentín Arenas
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Lic. Orlando
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Lic. José Domingo Blanco
Lic. Nelson Bocaranda
Zardi
Lic. Nitu Pérez
Osuna
Foro de Oposición Venezolana
Foro Mujeres por la
Libertad
Foro Escuálidos
Foro Gente de
Soluciones