|
Sí, así es, en un coche como este fue que
James Dean perdió la vida en 1955. Sí, de hecho es tan bajito, que pasa por
debajo de un tráiler. No, las coloridas estampas no son obra de algún
folclórico coleccionista y no están pegadas para “darle vida” a
este 550 Spyder. Es más, no es cualquier 550 Spyder, es el ejemplar que
participó en la Carrera Panamericana de 1954, traído a México directamente del
museo de la marca, desde Zuffenhausen, Alemania.
PARA NADA BASTARDO
“¡Wow, un Little Bastard!”, así reacciona la
mayoría de los cinéfilos cuando ven este auto que les recuerda al inquieto
protagonista de “Rebelde sin causa” y “Gigante”, pero
los cocheros recordamos que este modelo tiene una historia que va más allá de
lo superficial.
A lo mejor nombres como Walter Glockler, Ernst Fuhrmann y
Wilhelm Hild, no sean tan famosos como el de James Dean, pero a ellos se les
debe un capítulo de oro en la historia de Porsche, así como la cimentación de
su personalidad deportiva tan característica que tiene actualmente. Porsche
presentó el 550 Spyder por primera vez al público en el Motor Show de París
de 1953.
Este biplaza fue el primer auto deportivo de
Stuttgart-Zuffenhausen desarrollado especialmente para las carreras. Pesando
apenas 550 kilos por su chasís tubular, acumuló numerosas victorias tanto en
circuitos como en carreras callejeras de la época. Pero sin duda la justa que
lo hizo popular en todo el mundo fue la V Carrera Panamericana, con la cual
demostró que para Porsche es un hijo de sangre azul, nacido y criado en lo
más íntimo de sus talleres.

PRIMERO LO PRIMERO
El Spyder fue desarrollado sólo unos meses antes del salón
parisino por los ingenieros Ernst Fuhrmann y Wilhelm Hild, quienes a su vez
se inspiraron en los vehículos de Walter Glockler, uno de los primeros
distribuidores de Volkswagen en Alemania, que para saciar su pasión por las
carreras modificaba motores y experimentaba en chasis de autos de la
preguerra. Es más, Glockler optimizó en sus diseños la distribución de pesos
mediante la ubicación central del puesto de conducción, así como del motor.
Él fue una de las personas con que Porsche comenzó a hacer pininos para
desarrollar sus primeros autos de carreras.
Total que para el 550, Fuhrmann contribuyó con la máquina y
Hild con el chasís. Posteriormente Edwin Komenda le daría unos retoques a la
carrocería. El motor de los dos primeros 550 venían del Porsche 356, pero a
mediados del 53 Fuhrmann le metió más caballos, llevándolo hasta 110 HP. La
cilindrada creció a 1,498 cc y presentaba cuatro árboles de levas.
DE PRIMERA PLANA
Inmediatamente que el coche estuvo listo, inmediatamente que
empezaron los éxitos; primero en eventos en Nurburgring, después en las 24
Horas de Le Mans, y luego en nuestra querida Panamericana. De hecho, fueron
los dos 550 originales los que fueron preparados para la Panamericana del 53.
Ya llevaban patrocinios y dominaron la categoría 1500. Jaroslav Juhan con el
chasís 01 fue el que mejores tiempos hacía pero quedó fuera por una
descompostura, mientras que Jose Herrate, con el, se llevó la victoria.
Fue al año siguiente, que con el chasís 04, el 550 Spyder
salió en los titulares de todo el planeta, pues gracias a las manos de Hans
Herrmann terminó -además de primero en su categoría- tercero general detrás
de dos autos mucho más grandes y poderosos, nada más y nada menos que un
Ferrari 375 Plus, conducido por Umberto Maglioli, y un Ferrari 375 MM,
manejado por Phil Hill, ambos con motores V12 4.9, de alrededor de 300 HP.
La dedicación de todos los involucrados en esta obra maestra
de la ingeniería fue tal, que el 550 Spyder influyó hasta los modelos Porsche
de la década de los sesenta. Sin duda un auto para rendir homenaje.
|