| Asunto: | [eyaculacionfemenina] Cuidado con la receta!!!!!Pensalo en la Eyaculacion Precoz,en las Disfunciones sexuales! | | Fecha: | Miercoles, 30 de Julio, 2008 11:39:55 (-0700) | | Autor: | Norberto <norpsico @.........ar>
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GASTOS MILLONARIOS EN TRATAMIENTOS
IMPULSADOS POR LOS LABORATORIOS Y PAGADOS POR AFILIADOS A LAS OBRAS
SOCIALES
Receta con mensaje: la bolsa o la
vida
De 1999 a 2007, los gastos por tratamientos que según la
Superintendencia de Seguridad Social “suelen obedecer a mecanismos muy poco
éticos, anclados en el marketing desarrollado por los laboratoriosâ€, subieron de
seis a 400 millones.
Por Pedro Lipcovich
Más de 300
millones de pesos, aportados por los afiliados a obras sociales, se destinaron
en 2006 a “medicamentos especiales y terapias por vÃa de excepciónâ€, para unos
pocos centenares de tratamientos. En 2007, la cifra –que se multiplica año tras
año– podrÃa haber superado los 400 millones. Según un alto funcionario de la
Superintendencia de Seguridad Social, estas prescripciones suelen obedecer a
“mecanismos muy poco éticos, anclados en el marketing desarrollado por los
laboratorios†y “bajo sospecha de una distribución de dineroâ€, que podrÃa
beneficiar a médicos, abogados y quizás integrantes del Poder Judicial: todos
ellos vinculados con la exigencia de prescribir estas drogas “cuya superioridad
no siempre está probada y cuyos efectos adversos no se conocen muy bienâ€, según
una prestigiosa entidad de farmacólogos. Para colmo, según un estudio del Frente
de Profesionales de la Salud, el precio de estas drogas en la Argentina es,
medido en euros, superior al de paÃses del Primer Mundo, y astronómicamente
superior a los salarios de los trabajadores que, en su conjunto, las pagan. Esta
suma de dinero “se sustrae a la prevención y promoción de la salud, y mucha
gente muere por hipertensión, diabetes y otras enfermedades que requieren
detección precoz, educación y medicamentos baratosâ€, advirtió el funcionario de
la Superintendencia.
“La vida de su hijo depende de que haga el
tratamiento que le voy a indicarâ€, dice el doctor y escribe, con pulso firme, la
receta de un medicamento cuya superioridad sobre otros no está probada, cuyos
efectos adversos no se conocen bien y que puede costar miles de dólares. Con la
receta en la mano, el desesperado golpeará las puertas de su obra social y, si
le dicen que no pueden proveerle ese medicamento, el doctor sabrá contactarlo
con una fundación de pacientes –financiada por el fabricante del medicamento–
que le proveerá abogado para un recurso de amparo que el juez, generoso, no
dudará en aceptar.
Asà se resume el mecanismo que comenta Juan Carlos
Biani, gerente de control prestacional de la Superintendencia de Servicios de
Salud de la Nación: “Alrededor de ese acto médico se organiza una serie de
mecanismos muy poco éticos, anclados en el marketing desarrollado por los
laboratorios, que asà logran prescripciones por tratamientos que no son miles,
son unos pocos cientos pero pueden costar, cada uno, 30, 40, 45 mil pesos por
mes. Cualquiera sospecha que hay una cierta distribución de ese
dineroâ€.
“Se trata de drogas denominadas ‘de alto costo y baja
incidencia’ –continúa Biani–. No hay acuerdo entre los cientÃficos sobre su
efectividad, y a menor costo hay otros medicamentos que cumplen aproximadamente
la misma función.â€
¿Quién paga esos pocos cientos de tratamientos
carÃsimos y qué proporción del gasto en salud insumen?
“Estos gastos son
solventados por el conjunto de los afiliados a las obras sociales –explica
Biani–: el 10 por ciento de todos los aportes de empleados y patrones va a la
Administración de Programas Especiales (APE) del Ministerio de Salud, donde
actúan como un fondo compensador para que las entidades no queden desfinanciadas
por desembolsos tan fuertes.†Estas drogas “se tramitan por vÃa de excepción,
reciben una cobertura del ciento por ciento y se incluyen en los rubros
‘Medicamentos especiales’ y ‘Prestaciones de alta complejidad’, que se refieren
a fármacos, métodos de diagnóstico o terapéuticas de alto costo y baja
incidencia numérica.â€
En 2006, el gasto en estos rubros superó los 300
millones de pesos (ver cuadro). En 1999, habÃa sido de seis millones, es decir
que, en siete años, se multiplicó por 50; dicho en porcentajes, aumentó más del
3200 por ciento.
Además, estos gastos vinculables con “mecanismos muy
poco éticos†treparon a una proporción cada vez mayor del gasto total de la APE.
En 1999, aquellos seis millones representaban la décima parte de un gasto total
de casi 64 millones de pesos. Si nos detenemos en 2003, caÃda la
convertibilidad, los casi 100 millones dedicados a este rubro se acercaban al 50
por ciento del gasto total, superior a 200 millones; en 2006, los 300 millones
de estos rubros “especiales†representaron poco menos que dos tercios del gasto
total de 478 millones. Los otros rubros que componen el gasto de la APE son:
trasplantes, VIH, drogadependencia y discapacidad.
“La multiplicación en
el costo de estos ‘casos de excepción’ no obedece tanto a un aumento en la
cantidad de pacientes atendidos, como al incremento en los costos de los
tratamientosâ€, advierte Biani, y señala que “estos ‘medicamentos especiales’
constituyen ya el 32,12 por ciento del total gastado por las obras sociales en
medicamentosâ€.
El cuadro llega hasta 2006 porque “los datos de 2007
todavÃa no están completos, debido a que las cuentas se rinden con varios meses
de retraso, pero el gasto total del año pasado puede estimarse en 700 millonesâ€,
según Biani. Lo cual, suponiendo que la proporción de “excepciones†no hubiese
aumentado todavÃa más, darÃa un gasto de 420 millones de pesos relacionable con
los “mecanismos muy poco éticosâ€.
En comparación, la cuenta por
tratamientos para el VIH-sida se redujo entre 2003 de 57 millones a 52 millones
entre 2003 y 2006, en relación con una polÃtica de compras, desde el Ministerio
de Salud, que obligó a los laboratorios proveedores a bajar precios.
Remontándose a 1999, los precios se multiplicaron por menos de diez, mientras
que los “excepcionales†se multiplicaron por 50.
“Es cierto que en estos
años hubo un aumento en la masa de beneficiarios de la seguridad social, que hoy
llega a unos 18 millones de afiliados a obras sociales –admite Biani–, pero el
hecho es que el gasto per capita también se multiplicó: en 2002 la APE gastaba
un total de 3,87 pesos per capita; en 2007, más de 18 pesos per capitaâ€, en los
cuales, además, la proporción de excepciones creció, tal como se consigna más
arriba en esta nota.
“El gasto en medicamentos ‘de excepción’, que asÃ
crece cada año, termina restándose a la prevención y la promoción de la salud:
la gente muere por hipertensión, diabetes, accidentes cerebrovasculares, muere
por hipercolesterolemia, muere por patologÃas que requieren educación para la
salud y detección precoz y en las que se usan medicamentos de muy bajo costo:
ésa deberÃa ser nuestra prioridad –advierte Biani–. Casi el 45 por ciento de la
población adulta tiene sobrepeso en la Argentina; un 20 por ciento tiene
hipertensión. Ahà debiéramos poner el esfuerzo, mientras que este tipo de
prescripción sustrae fondos en beneficio de un negocio montado por una parte de
la industria farmacéutica.â€
“Diferencia escandalosaâ€
Es que
“se trata de los medicamentos llamados ‘únicos’: para cada uno de ellos hay un
único productor; laboratorios como Roche o Eli Lilly se dedican a fabricar y
comercializar estas drogas y, sin competencia, les ponen el precio que quierenâ€,
cuenta Biani. Es que estos remedios “se comercializan de manera muy especial: no
se expenden en farmacias y no están incluidos en los manuales de los
farmacéuticos. El medicamento lo vende directamente el laboratorio, o una sola
droguerÃa vinculada a su vez con el laboratorio. Esto permite al laboratorio una
discrecionalidad total: puede cobrarle un precio a una obra social y otro precio
a otra, ya que, como el medicamento no se comercializa por los mecanismos
habituales ni se publica su precio, no hay forma de verificar. Mes a mes, los
laboratorios vienen retirando medicamentos de los manuales farmacéuticos para
pasar a venderlos por esta metodologÃaâ€.
Esto permite que estos
medicamentos resulten, en la Argentina, más caros que en el Primer Mundo. “En el
marco del Frente Metropolitano de Técnicos y Profesionales de la Salud hicimos
un estudio de costos que compara la Argentina con España, paÃs de similar
cultura en la prescripción de medicamentos: la diferencia es escandalosa
–sostiene Biani–. AsÃ, por ejemplo, un envase de Alimta (pemetrexed), oncológico
de Eli Lilly que en España cuesta 1294,70 euros, equivalentes a 5178,80 pesos,
en la Argentina se entrega a 5615 pesos. Más impresionante es la diferencia para
el oncológico Avastin (bevacizumab) de Roche: en España, cada envase vale
1370,50 euros, equivalentes a 5482 pesos, y en la Argentina su precio casi se
duplica al llegar a los 10.850 pesos. El Pegasis (interferón alfa 2 A), un
medicamento de Roche para la hepatitis, cuesta 210,75 euros en España
equivalentes a 843 pesos, y 1579 pesos en la Argentina.
En realidad el
cálculo más pertinente, tomando en cuenta que estos medicamentos son pagados por
los aportes de los trabajadores en actividad, es comparar cuántos salarios
promedio hacen falta en la Argentina y en España para comprar el mismo producto.
En España, una caja de Alimta insume el 70 por ciento del sueldo de un
trabajador, lo cual ya es muchÃsimo; pero en la Argentina un trabajador tendrÃa
que entregar más de tres sueldos y medio para pagar un envase del producto. Para
un envase de Avastin, en España se requieren las tres cuartas partes de un
sueldo; en la Argentina, más de medio año de trabajo. El Glivec (imatinib),
medicamento oncológico del laboratorio Novartis, requiere dos sueldos Ãntegros
en España, y casi diez meses de sueldo en la Argentina, según el estudio del
Frente Metropolitano de Técnicos y Profesionales de la Salud.
La
explicación, según Biani, reside en que “en España, como en muchos paÃses, los
precios de los medicamentos son supervisados por el Estado. Entonces, para un
medicamento que cuesta miles, el porcentaje de ganancia admitido es mucho menor
que para un producto barato. Y para justificar cada precio los fabricantes deben
presentar la estructura de costos. En la Argentina, de hecho, el medicamento no
es considerado un bien social: no hay ninguna norma de comercialización y el
fabricante no está obligado a presentar estructuras de costos. Esto genera un
vacÃo legal, que se combina con el que permite esas prácticas de dudosa ética
con los ‘medicamentos de excepción’. Al mismo tiempo, la Argentina destina mucho
dinero a la compra de medicamentos. Todo esto genera las condiciones para que
los números muestren ese aumento increÃble del gasto ‘de excepción’, mientras se
descuida la prevención y promoción de la salud de las
mayorÃasâ€.
MARTIN URTASUN, DEL GRUPO PARA EL USO RACIONAL DEL
MEDICAMENTO
Mucho precio y poca innovación “Justamente porque hace
poco que están en uso, no se conocen bien sus efectos secundarios que podrÃan ir
desde la tuberculosis hasta el cáncerâ€, afirma Urtasun respecto de la nueva
generación de medicamentos de altÃsimos costos.
Por
Pedro Lipcovich
“En la última década entró en el mercado una generación
de medicamentos de altÃsimos costos: en su enorme mayorÃa, no constituyen
grandes innovaciones terapéuticas sino mejoras sobre productos ya existentes, y,
justamente porque hace poco están en uso, no se conocen bien sus efectos
secundarios, que, según se constató en algunos casos, podrÃan ir desde la
tuberculosis hasta el cáncer; los fabricantes de estos productos ejercen una
fuerte presión de marketing sobre los médicos y directamente sobre el público
–mediante coberturas periodÃsticas que destacan las virtudes de nuevos
fármacos–. Si una obra social se niega a aceptar la prescripción, los
fabricantes –a través de ‘asociaciones de pacientes’, respaldan al paciente para
que presente un recurso de amparo, que muchos jueces aceptan, sin preocuparse
por el hecho de que esos recursos son sustraÃdos a necesidades sanitarias que
deberÃan priorizarse.†Asà puede resumirse la exposición que MartÃn Urtasun,
integrante de la comisión directiva de Gapurmed (Grupo Argentino para el Uso
Racional del Medicamento), desarrolló en diálogo con PáginaI12.
–Es
estrategia conocida de las empresas farmacéuticas la incorporación de nuevos
medicamentos mediante un gran empuje publicitario sobre los médicos y, en los
últimos años, también sobre la población general, a través de notas
periodÃsticas “informativasâ€. En la última década empezó a comercializarse una
generación de medicamentos, en su mayorÃa provenientes de la ingenierÃa
genética, que plantean un salto en los costos: son tratamientos que en lugar de
costar, digamos, 200 pesos por mes, cuestan 4000, 6000 pesos o más. Esto amenaza
la estabilidad financiera de los sistemas pagadores de medicamentos: los
presupuestos dejan de cerrar, se disparan en forma astronómica.
–Estos
medicamentos no están en el vademécum de las obras sociales y deben tramitarse
en cada caso. ¿Es por su alto costo o por otros motivos?
–La
incorporación de nuevos medicamentos al formulario terapéutico sólo puede ser
gradual. Porque, antes de incorporar un producto, hay que obtener suficiente
información sobre su uso en la práctica clÃnica. Algunos medicamentos, muy
pocos, vienen a resolver problemas que no tenÃan solución, pero la enorme
mayorÃa no hace más que aportar algo a lo que ya se lograba con otros fármacos:
otorgan mayor comodidad en la administración o bien ofrecen efectividad cuando
los remedios ya conocidos fracasaron en determinado paciente. Pero el veredicto
sobre si vale o no la pena incorporarlo al listado no puede ser inmediato,
especialmente en lo que hace a la seguridad del medicamento.
–Cuando un
fármaco sale a la venta, ¿no se ha chequeado suficientemente su
seguridad?
–Cuando un remedio sale a la venta, aunque esté aprobado para
su comercialización, su seguridad ha sido sólo muy incompletamente estudiada:
sólo pudo haberse estudiado en algunos miles de pacientes especialmente
seleccionados, que suelen ser casos menos graves o complejos que los que
recibirán el medicamento cuando salga a la venta en farmacias. A partir de la
comercialización se abre un nuevo abanico de efectos que serÃa imposible conocer
antes; se los conoce a lo largo del tiempo, gracias a los sistemas de
farmacovigilancia en todo el mundo. Y hay muchos ejemplos donde, después de dos
o tres años de uso, un medicamento se retira del mercado por la importancia de
sus efectos adversos.
–Pero la mayorÃa permanece en el
mercado...
–Sin necesidad de que el medicamento sea sacado del mercado,
sucede que, gradualmente, se van vislumbrando efectos adversos: en ciertos
anticuerpos monoclonales, muchos de ellos de alto costo, se ha advertido la
promoción de infecciones tales como la tuberculosis, o la facilitación de
enfermedades neoplásicas (cánceres): no tienen una frecuencia que justifique su
retiro del mercado, pero su presencia matiza considerablemente las indicaciones
de uso. En fin, un medicamento que acaba de salir a la venta no debe
generalmente incorporarse al formulario; sin embargo, hay médicos que
eventualmente lo recetan y entonces hay que decidir qué hacer. Acá se ubica la
franja de conflictos.
–El médico receta un medicamento muy caro, que no
está en la cobertura social, y le asegura a su paciente que es
imprescindible...
–Ahà se ubica una frontera donde es difÃcil moverse.
Para evaluar concienzudamente, harÃa falta una buena capacidad de auditorÃa:
poder trazar un balance entre los beneficios, los riesgos y los costos del
medicamento. No siempre la obra social está en condiciones de hacerlo por sÃ
sola.
–Y si la obra social hace ese balance y resulta negativo, no
siempre el paciente está dispuesto a aceptarlo.
–Si la obra social da una
respuesta negativa, muchas veces se plantea el amparo judicial que, lejos de
traer soluciones, contribuye a aumentar la confusión. Los amparos llegan en
forma de mandato inexcusable y no recurren a ningún análisis técnico: ante la
indicación de algún médico tratante, la obra social simplemente debe cubrir el
medicamento. Si estas respuestas a casos individuales se dieran en gran escala,
simplemente los presupuestos de los financiadores colapsarÃan.
–¿Cuál
podrÃa ser el camino para una solución?
–DeberÃa establecerse un
mecanismo de evaluación para nuevos medicamentos y tecnologÃas médicas que, ante
todo, sirviera como referencia para los financiadores, y, en la eventualidad del
recurso de amparo, también para los jueces. Hay que encontrar una forma de
resolver esta cuestión que no esté guiada sólo por las presiones del laboratorio
que fabrica, del médico que prescribe y del juez que otorga el amparo. HabrÃa
que recordar que ningún sistema financiador cuenta con recursos ilimitados: cada
vez que alguien decide gastar en algo, se deja de gastar en otras cosas.
Entonces, un juez ordena que se compre un medicamento por decenas de miles de
pesos, pero no dice qué otra cosa se dejará de pagar.
–Un hipertenso que
ignora serlo no va a presentar un recurso de amparo a fin de que su obra social
encare programas para detectar la hipertensión...
–... o para que las
mujeres se hagan mamografÃas; hay muchos ejemplos. Pero la estrategia de las
empresas para promocionar remedios nuevos incluye organizar la demanda en forma
de presionar a los prescriptores, a los financiadores y eventualmente a los
jueces. Esto suele expresarse en la organización de asociaciones o grupos de
pacientes, sostenidas desde las empresas mismas, que ofrecen cobertura legal
para los recursos de amparo; asÃ, el apoyo indirecto del fabricante del
medicamento puede inclinar la balanza judicial a su favor. Esto se ha criticado
a nivel mundial pero, donde pueden, las empresas siguen haciéndolo, porque les
proporciona ingresos importantes.
–Y, por lo que usted decÃa, un
medicamento nuevo y carÃsimo podrÃa tener efectos peores que otro que ya está en
el formulario.
–SÃ, claro. Cuando se trata de un remedio nuevo, no sólo
hay que fijarse en la esperanza de obtener beneficios sino tomar en cuenta que
se pueden presentar riesgos no del todo evaluados. No hay que entrar en la
ilusión de que ningún medicamento tenga sólo beneficios sin efectos adversos:
esto vale para absolutamente todos los remedios, desde la aspirina en adelante,
y sin duda para los que recién
aparecen.
Saludos cordiales Lic Norberto Litvinoff Norberto.Litvinoff@gmail.com www.tu-sexualidad.com.ar
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