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Soy Miguel, profesor de secundaria, entretenido de
la literatura, técnico (soy ingeniero por estudios) por mi cara visible y
novelista por mi cara oculta. Vivo en Granada aunque nací catalán. Un defecto
como otro cualquiera. En realidad, antes de ser catalán yo era negro y recé a
Dios: "Dios mío, hazme blanco aunque sea catalán", y aquí estoy. Es broma, pero
si no nos reímos, ¿qué coño hacemos?. De los catalanes, y más hoy, se dicen
perrerías, pero se ha olvidado, y quizá ellos mismos lo han olvidado gracias al
enanito Pujol, lo más grande que tenemos: el sentido del humor y la capacidad de
reírnos de nosotros mismos. Una capacidad muy mediterránea y muy
democrática.
En efecto, esto empieza a animarse. Francisco
Arias, he leído tu poesía, La más infinita de las noches. Me ha encantado. Eso
de "Envuelto en un trajín de dagas", es una de las imágenes más bellas que he
leído en poesía amorosa. Con todo, lo mío no es la poesía sino la novela. Ya
hablaremos. He hecho una cosa, y me perdonarás, con tu poema: lo recomendaba
Cortázar y es genial. Lo he leído al revés, empezando por el último verso. Léelo
así, te lo recomiendo, te sorprenderá a ti mismo y tendrás, en definitiva, un
nuevo poema.
Os adjunto un texto sobre la novela que escribí
para una conferencia y un artículo. A ver si os gusta y caldeamos una miaja el
ambiente. |