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Asunto:[ept-venezuela] Burnout
Fecha:Martes, 7 de Octubre, 2014  07:03:31 (-0430)
Autor:=?UTF-8?Q?Jorge_Emilio_Ca=C3=B1izalez_Gonzalez?= <jorgeemiliocg @.....com>

Definición de burnout desde lo organizacional.


El burnout afecta severamente a las personas, y como se trata de un s√≠ndrome proveniente de una ocupaci√≥n, es un problema para la organizaci√≥n toda, ya que afecta su funcionamiento ¬¿En qu√© medida el burnout debe preocupar a la organizaci√≥n?¬†


Intentamos ahondar en la descripci√≥n del constructo burnout desde la vertiente organizacional, ya que ha sido en este contexto donde se han originado y desarrollado las diversas l√≠neas de investigaci√≥n. Hay acuerdo casi un√¡nime en fijar 1974 como el a √Īo de origen del estudio sobre el burnout, y citar a Freudenberger como el autor que inici√≥ dicho estudio, aunque Corcoran (1985) fija el inicio un poco antes (Freudenberger, 1971). Tambi√©n en 1974 aparece otro autor que reflexiona sobre el s√≠ndrome (Ginsburg) que, sin embargo, ha sido escasamente citado, tal vez porque a diferencia del primero no tuvo un desarrollo cient√≠fico tan prol√≠fico.

De lo anterior se deduce que hace poco m√¡s de veinte a√Īos que se comenz√≥ a investigar sobre el constructo burnout, habi√©ndose registrado un desarrollo considerable de la investigaci√≥n al respecto. Gillespie (1980) reflejaba la necesidad urgente de incrementar el conocimiento del s√≠ndrome por los altos costos que supone a nivel individual y organizacional, de ah√≠ que Burke (1992) se√Īalara que el inter√©s por la experiencia de burnout psicol√≥gico en los contextos organizacionales siga creciendo. As√≠, mientras Roberts (1986) cifraba en m√¡s de 300 las referencias sobre burnout en el periodo 1980-85, Garc√©s de Los Fayos, Teruel y Garc√≠a Montalvo (1993) la incrementan en m√¡s de 1000, siendo el √¡mbito organizacional sobre el que versan la mayor√≠a de trabajos (m√¡s del 97% de los mismos); incluso, Kleiber y Enzman ya hab√≠an citado por encima de las 2500 referencias, s√≥lo en el periodo comprendido entre 1974 y 1989. No es extra√Īo, por tanto, que Garc√≠a Izquierdo se√Īale que el burnout es un problema caracter√≠stico de los trabajos de "servicios humanos", es decir de aquellas profesiones que deben mantener una relaci√≥n continua de ayuda hacia el "cliente": m√©dicos, profesores, enfermeras, asistentes sociales, psiquiatras, psic√≥logos, polic√≠as, etc. Por esta raz√≥n, como veremos a lo largo de este cap√≠tulo, una de las caracter√≠sticas propias del s√≠ndrome es el "desgaste emocional" que dicha interacci√≥n va produciendo en el trabajador. Y puesto que se parte de una situaci√≥n estresante, la mayor√≠a de autores ver√¡n en el burnout un sin√≥nimo de estr√©s ocupacional, cerr√¡ndose la posibilidad a comprender el s√≠ndrome en otros contextos, si bien algunos autores¬†¬†ya indicaron que el burnout no ten√≠a que ser necesariamente producto del estr√©s ocupacional.

En este sentido, Walker (1986) valorando cu√¡l ha sido el recorrido te√≥rico del constructo observa que el s√≠ndrome descrito por Maslach continu√≥ con la concepci√≥n del mismo como una enfermedad importante y acab√≥ como enfermedad ocupacional. Sin embargo Walker, que acepta el inicio del estudio del burnout en ciencias sociales a cargo de Freudenberger, matiza que anteriormente Grahan Greene (1960) ya hab√≠a utilizado el t√©rmino burnout para describir el estado de "vaciamiento existencial" que una persona sent√≠a como consecuencia del padecimiento de una enfermedad incurable.

Este dato no supone una mera constataci√≥n hist√≥rica, sino la constataci√≥n de la amplitud te√≥rica del concepto que pretendemos investigar. No debemos olvidar que en los a√Īos 60 se hab√≠a utilizado el t√©rmino para referirse a los efectos que provocaba en la persona el abuso cr√≥nico de las drogas. De hecho, aceptando que una persona pueda sufrir burnout sin la presencia de unos antecedentes organizacionales, estamos aceptando que, en principio, cualquier individuo sea cual sea su situaci√≥n personal y organizacional podr√≠a verse afectado por este problema. De hecho, Starrin, Larsson y Styrborn indican que en los a√Īos sesenta el t√©rmino burnout se hab√≠a utilizado para describir los efectos cr√≥nicos del abuso de drogas, hasta que Freudenberger le da la nueva connotaci√≥n al constructo. Una connotaci√≥n que est √¡ ligada a la condici√≥n psicoanal√≠tica de Freudenberger y su pretensi√≥n de caracterizar al burnout como un nuevo s√≠ndrome cl√≠nico. Sin embargo, esto no nos debe hacer caer en el uso indiscriminado del t√©rmino burnout para describir diferentes problemas relacionados con el trabajo o con cualquier otro contexto (Maslach).

L√≥gicamente, aceptar la apertura en la concepci√≥n del concepto conlleva el riesgo de destruir su utilidad, pero tambi√©n es cierto que el inter√©s en su investigaci√≥n proviene del hecho de tratarse de un problema social antes que de una cuesti√≥n te√≥rica (Maslach y Jackson, 1984). Estas autoras precisan muy bien los objetivos de su estudio: el burnout es un problema que afecta a muchas personas y se necesita saber m√¡s acerca de √©l. Con el anterior planteamiento conseguimos reducir tanto la prevalencia como la incidencia (Burke y Richardsen, 1991) de un problema que afecta cada vez a m√¡s profesiones (hasta 25 campos profesionales cita Silverstein, 1986), y consecuentemente a m√¡s personas. En la Tabla se observan los datos epidemiol√≥gicos aportados por diferentes estudios.

Datos epidemiológicos acerca del burnout
Estudio                      Resultados
Kyriacou (1980)         25% en profesores
Pines, Aronson y Kafry (1981)         45% en diversas profesiones
Maslach y Jackson (1982)     20-35% en enfermeras
Henderson (1984)      30-40% en médicos
Smith, Birch y Marchant (1984)       12-40% en bibliotecarios
Rosse, Johnson y Crown (1991)        20% en policías y personal sanitario
García Izquierdo (1991a)      17% en enfermeras
Jorgesen (1992)         39% en estudiantes de enfermería
Price y Spence (1994)           20% en policías y personal sanitario
Deckard, Meterko y Field (1994)     50% en médicos

Estas cifras son indicativas de que podemos encontrarnos ante un problema de gran magnitud, que conlleva consecuencias personales y laborales negativas y que justifican por s√≠ mismas que el desarrollo investigador haya crecido de manera considerable en estos pocos m√¡s de veinte a√Īos.

Estos altos porcentajes estar√≠an en sinton√≠a con el planteamiento de Freudenberger (1977) seg√ļn el cual el burnout ser√≠a "contagioso", ya que los trabajadores que padecen el s√≠ndrome pueden afectar a los dem√¡s de su letargo, cinismo y desesperaci √≥n, con lo que en un corto periodo de tiempo la organizaci√≥n, como ente, puede caer en el des√¡nimo generalizado. Savick (1979) tambi√©n admit√≠a esta posibilidad de contagio indicando que "el burnout es similar al sarampi√≥n" en cuanto a sus efectos epid√©micos. En esta misma direcci√≥n, Seidman y Zager aceptan la posibilidad de contagio del burnout entre los trabajadores de una misma organizaci√≥n. Smith, Bybee y Raish indicaban incluso que el contagio era especialmente virulento cuando la causa del s√≠ndrome est√¡ en la direcci√≥n organizativa, o cuando el agravamiento de la situaci√≥n tiene que ver con carencia de comprensi√≥n y se est√¡ poco dispuesto a pactar con los problemas que van surgiendo. Por √ļltimo, recientemente Olabarr√≠a plantea que el burnout se puede presentar de forma colectiva, a modo de contagio.

A pesar de todo lo anterior, la conceptualizaci√≥n del burnout sigue siendo un obst√¡culo para la investigaci√≥n. Hay que tener en cuenta que independientemente de que el s√≠ndrome sea similar al estr√©s laboral o, por contra, consecuencia de √©ste, el primer problema que encontramos es la imprecisi√≥n y ambig√ľedad del concepto estr√©s; adem√¡s, como se√Īala este autor, actualmente no existe consenso para definir estresor ocupacional (antecedente del burnout). No es extra√Īo, por tanto, que mientras Meier (1984) mantuviese que el constructo burnout demostraba cumplir los criterios de validez convergente y discriminante, Moreno, Oliver y Aragoneses (1991) plantearan que la validez del constructo era muy criticada. As √≠, podemos encontrar que mientras Pines, Aronson y Kafry (1981) defend√≠an la concepci√≥n del burnout como fen√≥meno social, Freudenberger hab√≠a partido del planteamiento m√¡s individualista y cl√≠nico de la depresi√≥n, ya que este autor consideraba que la depresi√≥n era uno de los s√≠ntomas m√¡s caracter√≠sticos del burnout. En este sentido, Davidoff (1980) establece que puesto que la semejanza entre burnout y otros constructos es tan grande, quiz√¡s estemos utilizando un nuevo t√©rmino para definir antiguos problemas.

Oswin y otros se plantean que es probable un solapamiento entre los constructos depresi√≥n y burnout. Es posible, como se√Īalan Oliver, Pastor, Aragoneses y Moreno (1990), que sea necesario fragmentar un constructo tan amplio como estr√©s para ayudar a conceptualizar los diversos fen√≥menos asociados, como el burnout. Tal es la relevancia que est√¡ adquiriendo la investigaci√≥n acerca del s√≠ndrome que, como indica Neveu, en 1990 se celebr√≥ en Cracovia la Conferencia Europea de Burnout Profesional, continuaci√≥n de la que se celebr√≥ dos a√Īos antes en Helsinki, y en la que se establecieron dos ejes sobre los que se articula la investigaci√≥n sobre burnout: Maslach y Jackson que, como m√¡s adelante veremos, son los autores que est√¡n influyendo de forma decisiva en el estudio de este fen√≥meno.

Pretendemos ahondar en los diversos aspectos conceptuales y metodológicos relacionados con el síndrome, intentando aclarar, en la medida de lo posible, el constructo que estamos analizando. Partimos para ello de la afirmación que realizan Burke y Richardsen en su amplia revisión, y que muestra la complejidad del constructo: "existe un acuerdo general en que el burnout ocurre a un nivel individual, es una experiencia psicológica interna envuelta de sensaciones, actitudes, motivos y expectativas, y es una experiencia negativa que da lugar a problemas de distrés y disconfort".



Extraído de:
TESIS SOBRE EL BURNOUT
Por: Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz


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Profesor Jorge Ca√Īizalez




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