Inicio > Mis eListas > ept-venezuela > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 3090 al 3109 
AsuntoAutor
El rendimiento aca Jorge Em
¿Tenía razón Colem Jorge Em
Fwd: FW: Seminario Lucio Se
Liderazgo y Estrés Jorge Em
OSCAR OLINTO CAMAC Mr blas
El pluralismo como Jorge Em
Jóvenes acorralado EPT-Vene
Fwd: 2da Válida Ga EPT-Vene
Fwd: Invitación a EPT-Vene
Para leer. Jorge Em
Noam Chomsky: “10 Lucio Se
Fwd: Constructores EPT-Vene
Fwd: GOBIERNO REGI EPT-Vene
Viejo pero bueno: Lucio Se
El desarrollo de l Jorge Em
Fwd: La UNESCO cel EPT-Vene
A propósito de los Lucio Se
Fwd: Seminario reg Lucio Se
Excelente material juankuja
Fwd: Documento pre Lucio Se
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
EPT-Venezuela
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3164     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[ept-venezuela] Online y gratis: la revolución llega a la universid ad
Fecha:Sabado, 11 de Mayo, 2013  09:24:42 (-0430)
Autor:Lucio Segovia <lucio.segovia @.....com>

Un horizonte sin límites. Visiten y conozcan esta faceta del aprendizaje permanente.

--
Lucio Segovia
@luciosegovia
www.facebook.com/lucio.segovia
http://www.linkedin.com/profile/view?id=95156882&trk=tab_pro

 Online y gratis: la revolución llega a la universidad
Los cursos masivos abiertos on line (MOOC por su acrónimo en inglés) son cursos gratuitos que ofrecen por internet destacadas universidades de todo el mundo y que han captado tal interés que hay quien compara el impacto de su aparición con el de la imprenta. ¿Hay para tanto?

 
Los Moocs están reformulando la enseñanza universitaria
¿HA OÍDO HABLAR DE LOS MOOC?
Los cursos masivos abiertos on line –COMA en el acrónimo castellano creado por la Uned– son cursos impartidos por internet con materiales didácticos preparados por profesores universitarios y de acceso gratuito para cualquier persona interesada, sea cual sea su nivel de formación y se encuentre donde se encuentre. Aprender a construir un motor de búsqueda en internet de la mano de prominentes científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), conocer los fundamentos de los circuitos electrónicos a través de las explicaciones de expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), o adentrarse en el análisis de bioestadísticas ayudado por un profesor de la Universidad Johns Hopkins, son algunas de las posibilidades que ofrecen.Y si lo suyo no es la ciencia, no sufra, también hay MOOC sobre cómo escribir música clásica, de inglés, de egiptología, de mitología o sobre cómo emprender un negocio, por citar algunos. 
La diferencia respecto a otros materiales educativos gratuitos que uno encuentra buceando por internet es que son cursos formales, con una duración determinada, que tienen un profesor al frente y que están avalados por una universidad. Otro de sus atractivos es que no tienen límite de matriculaciones, de forma que pueden ser seguidos por miles de personas interesadas en cualquier punto del planeta, y cualquiera puede acceder a formación superior impartida por algunas de las universidades más prestigiosas del mundo con sólo disponer de una conexión a internet. De hecho, se calcula que actualmente hay más de dos millones y medio de estudiantes siguiendo algún MOOC.
Su inicio se remonta al 2008 en Estados Unidos, pero fue en el 2011 cuando se produjo el hito que ha dado protagonismo a los MOOC: un curso sobre inteligencia artificial preparado por el profesor de Stanford Sebastian Thrun superó los 160.000 alumnos matriculados. “Viendo lo que pasaba, cómo una iniciativa así llegaba a cientos de miles de personas de todo el mundo, la Universidad de Stanford decidió apostar por ello como elemento de marketing y visibilidad de su oferta educativa en todo el mundo”, explica Carlos M. Duarte, profesor de investigación del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados-CSIC y responsable del curso Ocean solutions for humanity’s grand challenges (nuevas aproximaciones a los océanos para solucionar los grandes desafíos de la humanidad) que comenzó el pasado 16 de abril y que imparte la Universidad de Western Australia a través de la plataforma Class2Go. A Stanford se sumaron pronto otras destacadas universidades estadounidenses y, durante el 2012, los MOOC causaron tanta sensación que muchas otras universidades de todo el mundo se lanzaron a preparar y ofertar sus propios cursos masivos y hoy pueden encontrarse cursos en francés, español, italiano o chino, entre otros idiomas. “Nosotros comenzamos a ofertar cursos el año pasado y ya tenemos más de 150.000 estudiantes matriculados en los 20 COMA que existen”, comenta Juan A. Gimeno, rector de la UNED, universidad que ha creado su propia plataforma con la idea de liderar la oferta de MOOC en castellano (de ahí que crearan el acrónimo COMA).
¿QUÉ OFRECEN?
Los MOOC son muy diversos tanto en temática como en nivel de dificultad, y quienes los imparten observan que en un mismo curso conviven estudiantes de bachillerato, universitarios y jubilados porque la motivación de quienes deciden matricularse en ellos es muy variada. “Hay personas que deciden hacer un MOOC por el prestigio del profesor o de la universidad que lo imparte; otros para prepararse para sus estudios universitarios o completar los que están cursando; otros para mejorar sus habilidades en el trabajo; otros por el gusto de aprender o por mera curiosidad de ver de qué va; y hay campo para todos”, opina Elena Valderrama, coordinadora académica de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) para Coursera (una de las principales plataformas a través de la que las universidades ofrecen los MOOC).
Lo que no cambia tanto de un MOOC a otro es la estructura. La mayoría de ellos consiste en un vídeo interactivo a través del cual el profesor o profesores explican el contenido e introducen preguntas y ejercicios interactivos para que el alumno compruebe que lo ha entendido. A modo de ejemplo, Carlos M. Duarte explica que su curso sobre los océanos ofrece ocho horas de clase a través de videos que combinan entrevistas a diferentes expertos en la materia, imágenes relacionadas con el temario, una narración con explicaciones de varios profesores sobre la base de una presentación en Power-point, y material de referencia como documentos en PDF y enlaces a webs con recursos adicionales para que el estudiante complemente la información, además de un test para cada uno de los ocho módulos de que consta el curso que permiten al alumno evaluar su comprensión y progreso, y un foro donde los estudiantes pueden discutir los contenidos entre ellos y aclarar dudas, y que está moderado por el profesor.
La existencia de foros y canales en redes sociales para promover la participación, que los estudiantes se conecten y se apoyen entre sí, es otro de los elementos distintivos de los MOOC. De hecho, sus entusiastas sostienen que estos cursos revolucionan los métodos de enseñanza porque promueven el aprendizaje participativo, basado en comunidades. Sus detractores, en cambio, consideran que no hay nada de innovador en empaquetar en un vídeo las explicaciones de un profesor y que los MOOC más bien suponen un retroceso pedagógico, una vuelta atrás a las clases magistrales. “¿Qué diferencia hay entre un profesor que habla en clase o a través de un vídeo? ¿Y entre que los estudiantes hablen en el bar o en un foro? ¿Por qué esto va a ser más participativo?”, cuestiona Albert Sangrà, director del eLearn Center de la UOC, institución que lleva 19 años ofreciendo formación universitaria a distancia.
Pero Valderrama (UAB) y Gimeno (UNED) lo ven diferente. “Estos cursos no tienen nada que ver con la enseñanza tradicional unidireccional donde el profesor da la explicación a un grupo y luego a otro; se trata de una enseñanza muy viva e interactiva, con muchos recursos complementarios y ejercicios de corrección automática que permiten al alumno un feedback inmediato”, coinciden.
¿QUÉ CALIDAD TIENEN?
Una de las dudas frecuentes entre quienes se plantean seguir un MOOC es su calidad, el nivel de formación que ofrecen. Elena Valderrama asegura que, como en la enseñanza superior tradicional, la calidad depende en buena medida de qué profesor y qué universidad lo imparte. Pero enfatiza que en la plataforma en que participa la UAB, Coursera, no se permite que cualquier profesor monte un curso: “Sólo se admiten cursos avalados por una universidad con la que tienen convenio y después de analizar la calidad de lo que se propone”, indica. De hecho, el tirón que han tenido estos cursos masivos tiene mucho que ver con que son ofertados por universidades de gran renombre que se vinculan a una enseñanza de élite (y muy cara). “Las instituciones que ofrecen MOOC los garantizan con su propia reputación”, enfatiza Duarte.
¿CÓMO SE ACCEDE?
Los primeros MOOC surgieron por iniciativa de las universidades pero en cuanto se vio su auge surgieron plataformas para agruparlos y darlos a conocer. Una de las más populares es la ya mencionada Coursera, que actualmente ofrece unos 300 cursos de 62 universidades de todo el mundo agrupados por materias o por centro educativo, pero hay más. Edx, por ejemplo, fue creada inicialmente para ofrecer los cursos del MIT y de la Universidad de Harvard pero hoy incluye también los MOOC de otros centros de alto nivel como Berkeley, Georgetown o Weslley College, entre otros. MiríadaX es la plataforma de las universidades iberoamericanas que constituyen la red Universia, y Futurelearn comenzará a funcionar en breve para agrupar cursos de universidades británicas. La UNED, por su parte, ha integrado los COMA en su propia web.A través de estas plataformas, uno puede ver qué cursos hay abiertos y registrarse en el que le interese para recibir el material y poder seguirlo.
¿QUIÉN CONTROLA EL SEGUIMIENTO?
Los cursos incluyen preguntas interactivas y la participación en foros para que el alumno pueda tener una idea de cómo va siguiendo los contenidos, pero nadie le obliga a hacerlo. De hecho, la tasa de abandono en estos cursos masivos es muy elevada. Elena Valderrama explica que en el primer curso en que ella participó se matricularon 100.000 personas y sólo lo acabaron 2.000. “Hay quien entra sólo por curiosidad y luego no lo sigue; quien abandona por falta de tiempo, de interés o de preparación; pero que al final haya 2.000 personas que lo terminan y que han elevado su nivel de educación es un gran logro, sobre todo teniendo en cuenta que los recursos son los mismos para 100.000 que para 2.000, que no se tira dinero”, comenta la coordinadora de la UAB para Coursera.
Lo habitual es que el profesor que imparte el curso haga un seguimiento de lo que comentan y discuten los alumnos en el foro para saber si van progresando, si se entienden los materiales ofrecidos, si hay dudas que se repiten… Duarte explica que algunas plataformas ofrecen servicios asociados de pago para acceder a un tutor que resuelva las dudas o que evalúe los progresos.
¿SE CONSIGUE ALGÚN TÍTULO?
El reconocimiento oficial de los MOOC es su punto débil. A priori no proporcionan ninguna titulación a quien los sigue, sólo conocimiento. Pero ya hay algunas plataformas o universidades que certifican la participación en los mismos si se paga una tasa. Y Udacity ofrece la opción de conseguir créditos académicos para los estudios en la San José State University. En el caso de los COMA de la UNED, el rector explica que la idea es ofrecer una acreditación electrónica de que se ha completado el curso si se paga una tasa, y un certificado con efectos académicos (por ejemplo, el reconocimiento de algunos créditos para universitarios de determinadas carreras o grados) si el alumno hace un examen presencial. “Ya se ha hecho en fase experimental y ahora estamos firmando convenios con otras instituciones para disponer de sedes donde examinarse en cualquier lugar del mundo”, indica Juan A. Gimeno.
Valderrama asegura que los MOOC son un laboratorio de ensayo con muchas posibilidades de futuro. “Todavía se trabaja en cómo verificar que el alumno ha seguido realmente el curso y lo ha aprobado, y se estudia la opción de canjearlos por determinadas asignaturas de algunas carreras, de modo que en unos años podrás tener un grado (carrera) por la Universitat Autònoma de Barcelona pero con algunas asignaturas cursadas en Stanford; y a más largo plazo ya se habla de la posibilidad de crear titulaciones flexibles construidas a partir de los MOOC, de manera que si una persona hace la asignatura x que imparte la universidad de Duke, más la asignatura y de una universidad de China, más la z y la w de tal otra universidad, obtendrá la titulación h”, ejemplifica.
Para quienes desean poder certificar que han seguido y aprobado uno de estos cursos, hay universidades que exigen que se utilice siempre el mismo ordenador, la misma webcam, y un acceso a un reconocedor de caras y de forma de teclear. Albert Sangrà, de la UOC, cree que en el futuro los MOOC evolucionarán hacia los métodos de seguimiento que ya tienen algunas universidades a distancia. “En la UOC apostamos por la evaluación continua, basada en tareas que se realizan a lo largo del tiempo y en permanente contacto con el profesor, que de esta forma conoce a sus alumnos y puede detectar si alguien lo suplanta incluso por la forma de redactar; pero también hacemos exámenes en línea o presenciales para ir acumulando evidencias de que el alumno progresa”, explica.
¿PARA QUIÉN SON ADECUADOS?
Los entusiastas de los MOOC aseguran que estos cursos son adecuados para todo el mundo con interés o curiosidad por aprender, y que su principal atractivo es que democratizan la formación de calidad, pues pueden acceder a ellos personas sin apenas recursos, sin titulación previa o ubicadas en un punto remoto del planeta con tan sólo disponer de conexión a internet. También hay quien sostiene que algunos de estos cursos resultan muy prácticos como paso previo para acceder a la enseñanza universitaria convencional. Sin embargo, hay voces críticas que subrayan que sólo sirven para estudiantes muy motivados porque falta la ayuda personalizada de un tutor y eso provoca que muchos abandonen ante la primera dificultad.

¿SUSTITUIRÁN A LOS CURSOS EN EL CAMPUS?
El auge de los MOOC hace que algunas personas se pregunten si, con el tiempo, los campus universitarios actuales quedarán desiertos, pues ¿quién va a pagar una matrícula en la universidad local si puede acceder gratis, desde el ordenador de su casa, a cursos de profesores y universidades de prestigio? La realidad es que, al menos hoy, este tipo de cursos no conllevan una titulación que permita desempeñar una profesión, sólo mejoran la formación de quien los sigue. E incluso quienes están convencidos de que estos cursos van a revolucionar la enseñanza universitaria aseguran que los MOOC son un complemento para la docencia tradicional, no la sustituyen. “Estos cursos, con sus nuevos métodos y medios complementarios, van a ayudar a modernizar la oferta pedagógica de todas las universidades y son una oportunidad de divulgar y ofrecer formación del máximo nivel, igual que los cursos de verano, pero no compiten con las titulaciones tradicionales”, asegura el rector de la UNED.
Elena Valderrama enfatiza que los MOOC también son un escaparate al mundo para los profesores que los imparten y una vía para probar nuevos materiales didácticos y para recabar información y aprender de alumnos de todas las partes del mundo. 






http://www.ept-venezuela.org.ve