Inicio > Mis eListas > ept-venezuela > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 286 al 305 
AsuntoAutor
Diputado Acuña ase ept-vene
¿Gato por liebre? ept-vene
Luis Acuña: 'No cr ept-vene
Boletín Apalancand ept-vene
¿Cómo percibe la c Lucio Se
Revista de Pedagog Lucio Se
Comentarios de Nac Lucio Se
Brasil II Encuentr Catedra
Compendio Mundial ept-vene
Foro Regional de E ept-vene
Boletín Apalancand ept-vene
¿Es posible un acu ept-vene
¿Es posible un acu ept-vene
Boletín Apalancand ept-vene
Gobernación del Zu Lucio Se
Un aporte de la ge Lucio Se
Boletín Apalancand ept-vene
¿Cómo cubre y trat Lucio Se
Invitación a Foro Lucio Se
Boletín Apalancand ept-vene
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
EPT-Venezuela
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 295     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[ept-venezuela] Luis Acuña: 'No creo que pueda haber consenso sobre la ley educativa'
Fecha:Domingo, 19 de Junio, 2005  18:15:31 (-0400)
Autor:ept-venezuela <ept-venezuela @.....net>

Luis Acuña: "No creo que pueda haber consenso sobre la ley educativa"

Un mal retrato del escritor y ex mandatario de Venezuela, Rómulo Gallegos, se destaca en la oficina del presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Recreación, Luis Acuña. Más allá, en otra pared, una imagen de Simón Bolívar compite con una pizarra metálica. Sobre ésta, los trazos de un marcador que explican la fase de discusión del proyecto de ley orgánica de educación hacen presumir que algún debate se ha dado allí. Acuña asegura que lleva un año hablando sobre el tema y que en la última semana ha recibido a representantes de distintas instituciones para escuchar sus observaciones sobre el documento, pero un sector de la población cuestiona precisamente que no se les haya tomado en cuenta, y peor aún, que se haya echado a un lado una serie de artículos que fueron aprobados por consenso con la sociedad civil en una primera versión del texto legal.

Aunque Acuña es un nuevo interlocutor en el tema, no es un advenedizo. Fue constituyente y trabajó en la redacción de la Carta Magna de 1999 en los aspectos referidos a los derechos culturales. Dice conocer cuáles son las filosofías esenciales bajo las cuales se estableció el proceso educativo en Venezuela. También participó en la primera versión del proyecto de ley orgánica de educación que se aprobó en el año 2001, fundamentalmente, en lo que tenía que ver con la educación superior, porque, según afirma, es su experticia. Hoy surge como el ponente del proyecto de ley orgánica de educación.

—¿Por qué tardó tanto la discusión entre los dos proyectos?
—Para nadie es un secreto que entre finales de 2001 y principios de 2005 la situación política ameritó que la mayoría de los diputados que apoyamos al Gobierno dedicáramos nuestros esfuerzos a tratar de consolidar este proceso. Eso nos obligó a encargarnos de otras materias.
Además, desde 2001 hasta la fecha se han dado cambios en el proceso educativo que debíamos implantar y evaluar antes de tomar decisiones de ley, como las misiones, las escuelas bolivarianas, el Simoncito y la reactivación de las escuelas técnicas.

—¿Por qué se suprimieron tantos artículos?
—Creo que hay que ser más cuidadoso cuando se dice eso. Los que se suprimen no son artículos, sino conceptos. Para la segunda discusión se hizo un ajuste, para comprimir, complementar o trasladar aspectos a otras leyes especiales. Si algunas cosas no aparecen en este proyecto, tendremos una explicación. Si se nos quedaron fuera por omisión o por incompetencia, las incorporaremos. Y ya han aparecido algunas cosas que debemos corregir.

—¿Por ejemplo?
—La enseñanza de la historia, la evaluación y la certificación de títulos. En el primer proyecto de ley también se incorporaba todo lo que tenía que ver con el ejercicio de la profesión docente y queremos que eso sea materia de una ley especial, por dos razones: una, porque puede requerir actualización con más frecuencia y es más fácil cambiar una ley especial que una ley orgánica, porque la primera se modifica con mayoría simple y la otra, con mayoría calificada. La otra razón es que no hemos resuelto ni consultado todo lo que tiene que ver con ese tema. Necesitamos más tiempo para un asunto tan importante como el de los maestros.

—¿Por qué no esperar y consultar a los maestros para seguir discutiendo esta ley?
—Creo que es mejor colocarlo en una legislación especial con las previsiones que los maestros quieren: como su jubilación, el seguro social o el derecho a huelga. Este último es un asunto de la ley del trabajo. Hay quienes han objetado que este proyecto viola el derecho a huelga. Si esa puede ser la interpretación, revisemos entonces la redacción, porque ese no es el espíritu.

—Allí se dice que el Estado debe restituir las clases cuando sean suspendidas por causas no justificadas ¿Cuáles son las causas justificadas?
—Todo el procedimiento para hacer una huelga está establecido en la ley del trabajo; si cumple con todos los requisitos, hay causas justificadas en la ley. La intención es impedir que a cualquiera se le antoje paralizar la escuela y dejar sin educación a los estudiantes.

Construir la solidaridad
Otro de los temas críticos del proyecto ha sido el del trabajo comunitario que, según el documento, deberían hacer los estudiantes y egresados. Acuña cree que hay que mantener en la ley el concepto de la solidaridad en lo que tiene que ver con ese aspecto, aunque prefiere que se hable de ‘tarea’ o ‘labor’, en vez de ‘trabajo’, como se señala en la versión más actualizada del texto. “Pero ese tema también ha sido parte de la manipulación que se ha hecho, como decir que vamos a mandar a cortar caña a nuestros hijos. Lamento que expresiones como esas estén en la boca de connotados dirigentes gremiales y de la Asamblea Nacional”, expresa.

—¿Esta ley no trata de decretar la solidaridad?
—Estamos tratando de construirla. Creo que si la gente se empeña en que sus hijos sean solidarios, lo serán. Somos muy competitivos.

—¿Por qué se suprimió la educación religiosa de este proyecto?
—Porque no es una modalidad de la educación. Un seminario es una institución de educación superior como cualquier otra y eso está establecido en una legislación especial. Es el mismo caso de la educación militar. Un liceo militar no es distinto a otro liceo. Dictan las mismas materias, pero le colocan gorra a los alumnos y los ponen a marchar. Sin embargo, esto lo estamos analizando, porque no queremos que la ley tenga más ruidos.
Afirma Acuña que igualmente ocurre con el tema de los subsidios a colegios privados, porque se trata de una materia financiera. “El hecho de que se establezca en la ley, no es obligante. A lo mejor le da más tranquilidad a algunos, pero hay palabras meta jurídicas que uno las pone en la ley y no sirven para nada; son un adorno”.

—¿Y ese 12% que se coloca como inversión del PIB va a ser un adorno? ¿No es también materia financiera?
—Es posible que las estructuras financieras del país digan que no podemos incluirlo en la ley, porque eso vuelve rígido el presupuesto o porque es ilegal; pero si a mí me convencen de que eso no lo puedo hacer, entonces lo quito. Sin embargo, lo propongo. Nosotros queríamos poner en la Constitución que la inversión en el sector fuera de 7%, pero nos dijeron que no era posible y acordamos colocar que se usarían los parámetros de la Unesco.

—¿Qué grado de participación tuvo el Gobierno en este segundo proyecto?
—El Ministerio de Educación y Deportes tuvo mucha participación y discusión. Hubo menos del Ministerio de Educación Superior. Pero, de hecho, si se compara este proyecto con el de 2001, está prácticamente idéntico en el tema de educación superior, porque en este sistema el único elemento nuevo es la misión Sucre. Además, las universidades son autónomas. El ministro de Educación Superior ya me pidió que nos reuniéramos para hacer algunos cambios, y al Ejecutivo hay que escucharlo, porque al final es el que promulga la ley. Pero no porque dé ordenes, sino porque tiene a la mano la implantación del sistema educativo.

—Este proyecto se parece mucho a un papel de trabajo del ministro Aristóbulo Istúriz que circuló.
—Sí, de hecho se dice que se parece mucho a lo que se hace ahora. Las experiencias exitosas, como las escuelas técnicas, regresar al liceo tradicional y a la escuela primaria, la escuela bolivariana y el Simoncito, todo esto se retomó para ser implantado en la ley.

—Pero echaron por tierra lo que se había logrado por consenso en el proyecto anterior.
—¿Qué cosas se echaron por tierra? Yo tengo un reto con los que están del otro lado: si ellos saben de lo que hablan y saben cuál es exactamente la diferencia que está de fondo entre este proyecto y el otro.

—¿Cuál es?
—Hay concepciones distintas de la educación: la que establece la Constitución es la del Estado docente. Pero hay otra, respetable, en otros países, que es la de la concepción de la sociedad educadora: ‘yo, padre, decido cómo, cuándo y de qué forma hago la educación de mis hijos’. Este proyecto está dirigido por el Estado docente, que manda en corresponsabilidad con las familias, con los ciudadanos. ¡Ojo con el plural! Una cosa son las familias y los ciudadanos, y otra es la familia. La gente se está quejando porque el artículo de las comunidades organizadas tiene más líneas que el de la familia. Eso lo vamos a complementar para darle mucho peso a las familias. No queremos quitarle el protagonismo a los padres.

—¿Qué otras cosas echaron por tierra?
—Todo el tema de los educadores y el de la formación de docentes, que se tratarán en una legislación especial. Esos asuntos no los tenemos resueltos y necesitamos discutirlos más. Es igual que el tema referido a la manera como se escogerán los supervisores, que será parte de la ley del ejercicio de la profesión. También tenemos observaciones sobre las comunidades educativas, porque según la ley de 1980 debe estar integrada por los alumnos, padres, representantes y obreros. Estamos ampliando el concepto para que las comunidades organizadas participen. Los vecinos de los colegios tienen derecho a ser escuchados, si tienen un proyecto para su escuela, de disciplina, de arborización, de seguridad.

—¿Pero también deben participar de lo que se le va a enseñar a los niños?
—Aquí sólo proponemos ampliar el espectro de la comunidad educativa. Pero como eso es un asunto que no tenemos resuelto, lo trasladamos a una legislación especial. La propuesta es: ampliamos y luego decidimos. Pero yo creo que no deben participar en el currículo.

Cambió la filosofía
El diputado negó que en una entrevista hubiera dicho que el proyecto del Estado docente es de Chávez. Asegura que esa figura es una concepción de la Constitución de la República, “y no fue precisamente la que propuso el Presidente”. Explica que la Constitución establece el Estado docente en el artículo 102, en el cual se asume la educación como una función indeclinable.
Al igual que el ministro Istúriz, cree que muchos de los que han cuestionado el proyecto, no lo conocen: “Lo hacen por razones políticas, porque es el proyecto de aquel bando”. Sin embargo, no cree que tenga la verdad en sus manos. “Es mi filosofía y la vacío en este documento. Lo bueno y lo malo será mi responsabilidad”.

—Pero, ¿ese otro bando no fue consultado antes de hacer esta nueva versión del texto?
—No creo que un proyecto educativo en una sociedad como la venezolana pueda ser de consenso. Se les consultó antes y ahora estamos cambiando una concepción filosófica que está dirigida hacia el Estado docente. Si el proyecto anterior tenía algún viso de la sociedad educadora, eso está cambiado.

 —¿El principio de solidaridad que quieren promover no es muy romántico para los tiempos que estamos viviendo? Porque esa no es la tendencia mundial...
—No es la tendencia mundial en el concepto capitalista. Sí sería en un mundo socialista. De eso se trata: el socialismo versus el capitalismo. Estamos hablando de concepciones políticas distintas. En el fondo, creo que participamos más de una visión socialista que de una capitalista. Una cosa es que tú quieras una lavadora, una casa, y otra cosa es que quieras eso a costa de las cenizas de tu vecino.

—¿Eso quiere decir que la idea de este proyecto es formar a unos ciudadanos para un país socialista?
—No. Bueno, si quieres ponerlo de esa forma, ponlo, pero la solidaridad es una de las bases de una sociedad que cree en el humanismo social, y esta ley está basada en el humanismo social.

—En este proyecto se asoma el concepto de contraloría social ¿cómo funcionaría?
—Las comunidades educativas lo vienen haciendo cuando observan el desempeño de un director o cuando chequean que la escuela tenga los servicios adecuados. La diferencia es que en este momento las comunidades educativas lo asumen como su responsabilidad, mientras que en la nueva Constitución se establece este principio como obligatorio. Por ejemplo, es obligatorio que los niños vayan a la escuela, y si mi vecina no manda a su hijo al colegio es problema mío. Soy corresponsable, tengo que intervenir en eso y decirle a mi vecina que tiene que enviarlo. Eso es contraloría social.

—¿Qué quieren decir cuando afirman que el sistema educativo será bolivariano? ¿Qué implicaciones va a tener eso para un colegio?
—Ninguna. Como lo que me interesa es que puedan leer lo que dice en el proyecto de ley, no lean la palabra ‘bolivariano’, pónganle Tippex, para que la connotación de la palabra no altere las ideas. Si, leyéndolo así, alguien está en desacuerdo con el ideario bolivariano y quiere que sea en el ideario fascista o en cualquier otro ideario, que lo diga y lo debatimos.
Acuña recuerda que el proyecto está en la calle y que la gente debería leerlo y opinar. “Hay la mejor intención de revisarlo. Sin embargo, yo tengo una visión del Estado docente y creo que difícilmente cambiaría eso en la ley”.
El parlamentario aspira a que el proyecto de ley sea aprobado en agosto, antes de que los asambleístas salgan de vacaciones. “Los diputados que piensan ir a la reelección el 5 de diciembre deberían estar inscritos 3 meses antes, y a partir de septiembre se desaparecerán de la Asamblea, y nosotros tenemos una deuda con ese documento”.
También expone como razón para apurar la ley que entre sus obligaciones como ciudadano “está que el país funcione como debe”. Sin embargo, reconoce que pasarán algunos años para que esto ocurra. “Uno es un iluso. Como físico e investigador, lo que he hecho es estar frente a unos aparatos, observándolos y concluyendo. Esa experiencia la trasladé a mi función como político. Ese proceso de observar, de repetir el experimento para asegurarme sobre algunos aspectos, me ha dado otras herramientas”.

—¿Usted cree que ese experimento es factible de aplicar en este país?
—Sí, porque muchas de las cosas que se dicen en este proyecto ya existen. Aquí hay buenas intenciones, que algunos han tratado de manipular. Cualquier mala interpretación, por favor, hágannosla saber.

“Soy hijo de un corta caña”
 
El diputado Luis Acuña no sabe si se trata de una ofensa personal la consigna “hijo libre sí, corta caña no” que ha promovido su homólogo, el diputado José Luis Farías, para criticar el proyecto de ley orgánica de educación que él redactó para la segunda discusión. Ante las dudas, aclara: “Yo soy hijo de un corta caña. Nací en un trapiche. Mi padre cortó caña toda la vida, mis hermanos cortaron caña y a mí no me tocó, porque era muy pequeñito”.

Señala, además, que le ofende, profundamente, que otros utilicen peyorativamente el oficio que sostuvo a su familia y del que todavía guarda buenos recuerdos. “Cortaban la caña en burros. Esos burros tenían dos maras, dos cestas. Recuerdo que cuando llevaban a los animales a tomar agua en el río, me metían a mí en una mara y en otra a mi hermano. Y esa es una de las experiencias más bellas que yo he tenido: mis ojitos viendo por los huequitos de la cesta pasar por los cañaverales”.

El diputado nació en El Palenque, estado Sucre, y aspira a que todos los ciudadanos de este país puedan tener un trabajo honorable; que sean doctores. “Pero alguien tiene que cortar la caña, para que podamos tomarnos el café con azúcar. Ojalá no tuvieran que hacerlo y pudieran ser diputados”.

La caña alcanzó para que Acuña se graduara como licenciado en Física en la Universidad Central de Venezuela, hiciera una maestría en el Instituto Politécnico Renssealer de Nueva York y luego un doctorado en la Universidad de Ontario, Canadá. También rindió para que le dedicara la mayor parte de su vida a la investigación, con la cual pudo lograr el Premio del Programa de Promoción al Investigador 1996, que le otorgó el antiguo Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

A pesar de que se concentró en la física, sus tiempos en los cañaverales le dejaron una dulce vocación. Es juguetero de madera, y por esa afición se ganó en 1987 el Premio a la Invención Tecnológica del Juguete Nacional, también del Conicit.

Hasta el año 2000 fue profesor titular en la Universidad de Oriente. Entonces decidió seguir haciendo experimentos, pero con la política. Fue constituyente y de ahí saltó a ocupar una curul de la Asamblea Nacional, a donde llegó como diputado por el estado Sucre, electo con 16.581 votos y con el apoyo del Partido Comunista de Venezuela y del Movimiento Quinta República. Actualmente preside la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Recreación del Parlamento.

Fuente: YELITZA LINARES / FLORANTONIA SINGER / El Nacional, Caracas, 19 de junio de 2005.
http://www.el-nacional.com/Articulos/DetalleArticulo.asp?i dSec cion=63&id=62388


http://www.ept-venezuela.org.ve