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Asunto:[ept-venezuela] Informes de la Campaña Mundial
Fecha:Jueves, 31 de Marzo, 2005  23:27:05 (-0400)
Autor:Lucio Segovia <lsegovia @.........ve>

Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación

 
 
 31 de marzo de 2005

››› Campana Latinoamericana por el Derecho a la Educacion lanza propuesta POR UNA AGENDA EDUCATIVA LATINOAMERICANA

WWW.CAMPANAEDUCACION.ORG

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE LA AGENDA EDUCATIVA LATINOAMERICANA DESDE LA SOCIEDAD CIVIL

Primer borrador

I. ¿Para qué construir una Agenda?

La idea de construcción de una agenda educativa latinoamericana, desde la perspectiva de las sociedades civiles nacionales de la región, tiene, al menos, los siguientes objetivos:

a) Un objetivo de fortalecimiento de nuestro proceso de articulación: en la medida en que pongamos en común nuestro pensamiento sobre la educación podremos fortalecer nuestro proceso de debate colectivo y, en consecuencia, nuestra conciencia común como sujeto colectivo latinoamericano. Es obvio que lo común se construirá desde la especificidad de cada contexto nacional y desde la diferencia de nuestras constituciones organizativas. Y por ello puede ser muy rico el proceso de debate.

b) Un objetivo político de interlocución: de construir planteamientos regionales en el marco del proceso de globalización, frente a instancias gubernamentales e intergubernamentales que hoy rigen las políticas nacionales de educación y de desarrollo económico y social en general.

Para el cumplimiento de estos objetivos partimos, a su vez, del reconocimiento de los sujetos colectivos existentes en nuestra región y de los planteamientos sobre educación que se han venido construyendo desde hace al menos cuatro décadas.

II. ¿Cómo entendemos la idea de una agenda?

El concepto de “agenda pública” surgió en América Latina hacia la segunda mitad de los años noventa ligado a la decisión de muchas ONGs y movimientos ciudadanos de proyectar su acción social en los espacios públicos.

En el marco de los procesos de democratización empezaron a circular con mucha fuerza, dinamismos y conceptos que vinieron a enriquecer el debate sobre la consistencia y sustantividad de nuestras democracias, tales como: sociedad civil, democratización de lo público, agendas públicas, tercer sector, equidad, democracia sustantiva, democracia participativa, construcción de ciudadanía, ciudadanía global, altermundismo, otro mundo es posible, cultivo de la diversidad, tolerancia y resolución pacífica de conflictos, por mencionar algunos.

En este contexto ubicamos la idea de agenda pública que tiene que ver con los siguientes aspectos:

a) El sujeto colectivo de la agenda: la dinámica de espacios de articulación y redes.

b) Los planteamientos o contenidos alternativos.

c) Las capacidades instaladas o en formación para generar propuestas y hacer la negociación de la agenda.

d) La construcción de alianzas y acuerdos con otras entidades de la sociedad política, del mercado y del estado.

Entonces, cuando hablamos de construcción de agenda pública en el campo educativo, tanto a nivel nacional como regional, nos preguntamos sobre estos cuatro aspectos en materia de discursos y políticas en el ámbito de la educación.

En cuanto al concepto de lo público, para fines de este documento, entendemos al menos tres dimensiones:

a) la dimensión cultural: el conjunto de significados, generados por prácticas y discursos que le dan sentidos específicos a las relaciones sociales. Democratizar lo público en este ámbito supone cambiar las significaciones sociales que han favorecido el autoritarismo, el racismo, el patriarcado, la depredación ecológica, etc, para construir significaciones que favorezcan la equidad, la justicia, la inclusión social, la responsabilidad social, el enfoque de derechos…

b) la dimensión institucional: el conjunto de formaciones institucionales que le dan consistencia y operatividad a las significaciones sociales y a los acuerdos constituyentes y normativos de una sociedad. Estas formaciones institucionales se articulan como el Estado (instituciones y marcos legales), y definen las lógicas de interrelación y construcción de las grandes decisiones nacionales. Y, en tiempos de globalización, estas decisiones nacionales ahora se ven afectadas también por decisiones supranacionales (instituciones de gobierno regional y mundial) y por decisiones intranacionales (afirmación de los gobiernos locales). La democratización del estado (instituciones y marcos legales) sería así, uno de los grandes desafíos de la democratización de lo público.

c) La dimensión política-técnica: que refiere al diseño, ejecución y evaluación de los programas y proyectos para enfrentar los problemas nacionales y fomentar enfoques determinados. Este es el terreno más particular de la “incidencia en políticas educativas”, en tanto nos remite a la elaboración de propuestas alternativas, técnicamente viables y socialmente sustentables, para la solución de problemas específicos.

Desde esta perspectiva, la construcción de agendas públicas educativas y la incidencia en políticas educativas, tiene que ver con la intención explícita de institucionalizar los enfoques y prácticas alternativos, de ir más allá de la sensibilización y movilización (aunque estos son factores clave en la labor de incidencia) y buscar que las nuevas dinámicas se sostengan en nuevos marcos legales, nuevas instituciones y nuevos procedimientos administrativos que garanticen los nuevos enfoques y nuevas prácticas.

En síntesis, se trata de recuperar el carácter público del Estado y de poner las instituciones al servicio de las necesidades de la población y de la garantía de los derechos humanos. En esta finalidad coincidimos todos, las diferencias se manifiestan en el terreno de las estrategias y tácticas políticas.

Para unas organizaciones, teniendo como base la lógica democrática formal y el capitalismo real, es cuestión de seguir abriendo espacios y ocuparlos, de llenar de ciudadanía a la democracia formal, de ampliar los espacios de participación, en suma, de democratizar la democracia; hay que llenar de democracia real o sustantiva al modelo hegemónico para ir superando las lógicas de exclusión e ir afirmando las lógicas culturales, institucionales y técnico-políticas de inclusión social.

Para otras organizaciones el marco capitalista es en sí el límite y problema, el pretender incidir en ese marco no lograría más que pequeños e insignificantes cambios y por ello se trata de romper ese marco –a través de la deslegitimación y movilización social y de la creación de alternativas por fuera del sistema hegemónico- para ir haciendo posibles las alternativas.

La lógica de incidencia se ubica claramente en el primer marco de referencia política y, en muchos casos, busca tender puentes con los movimientos más contestatarios para articular fuerzas y planteamientos.

La incidencia en políticas educativas, desde la perspectiva de democratización de lo público, supone colocar a la educación en relación a un modelo más amplio de desarrollo social y por ello, ligarla a las políticas económicas y a los procesos de democratización, en tanto dimensiones constitutivas de lo público.

III. Ubicación del proceso para construir la agenda regional

Con el fin de generar un proceso de reflexión amplio, que parta de las experiencias nacionales y que genere una visión más latinoamericana, se desarrollaron las siguientes actividades:

  • Consulta telefónica y/o electrónica con enlaces de diversas redes y foros nacionales en base a una guía de preguntas que daban cuenta de los cuatro aspectos constitutivos de una agenda pública: el sujeto, los contenidos, las capacidades y las alianzas. En estas consultas participaron, como una primera muestra, los foros de Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México y República Dominicana. Además de las redes del CEAAL y Fe y Alegría y de la agencia Ayuda en Acción.

  • Recolección de materiales que expresaran los contenidos de las agendas de los mismos foros, redes y agencias.

  • Revisión de las respuestas, lectura de los materiales y elaboración de cuadros comparativos (en proceso).

  • Elaboración de un primer marco de referencia general que ubique los principales trazos de la agenda regional (que es el presente documento), como base para abrir una primera presentación en el III Encuentro Regional.

  • Discusión de este primer marco de referencia a través de un foro virtual luego del III Encuentro.

  • Realización de una segunda consulta que amplíe la participación de otros países y redes y enriquecimiento del marco de referencia para convertirlo en un primer planteamiento de agenda regional.

  • Difusión del primer planteamiento de agenda regional.

  • Discusión durante el IV Encuentro para afinar el primer planteamiento.

  • Publicación de la agenda regional y cierre del proceso.

    IV. Sobre los sujetos de las agendas

    Una primera referencia central en cuanto a la construcción de sujetos colectivos en el seno de la sociedad civil tiene que ver con dos acotamientos conceptuales:

    a) La sociedad civil es el espacio, por definición, de la expresión de diferencias y de la diversidad. En este sentido, nunca podrá haber una unidad plena de la sociedad civil (o, si se quiere, de las sociedades civiles). Siempre los acuerdos serán temporales y limitados a actores específicos. Es decir, la construcción de consensos siempre será dinámica y siempre exigirá construcción y renovación de disposiciones y de capacidad de negociación. En esta perspectiva de la sociedad civil, no existe el sujeto histórico, sino la multiplicidad de sujetos y, desde la perspectiva de ciudadanía, el desafío de construir lo común desde la diferencia.

    b) Y, por lo anterior, la sociedad civil es también, por definición, inabarcable en términos de representación organizativa o corporativa. Por ello, las lógicas de representación en la sociedad civil, pasan más por el reconocimiento ético y político de las trayectorias de las organizaciones y personas, que por procesos formales de elección y de mandatos jurídicos

    Tomando en cuenta estas dos acotaciones, cuando examinamos los diversos espacios de articulación de sociedad civil para las políticas educativas, nos encontramos con al menos cuatro expresiones de asociatividad:

  • Los foros intersectoriales que tratan de construir la agenda educativa común y trascender las reivindicaciones específicas propias. Estos foros son más complejos, adquieren mayor representatividad social y la construcción de la cohesión suele ser mucho más dinámica y exigente. En estos foros confluyen los sindicatos del magisterio, ONGs, movimientos sociales urbanos, indígenas y campesinos, movimientos estudiantiles, movimientos ciudadanos, organizaciones de Derechos Humanos, grupos de iglesia, universidades… Tenemos algunos ejemplos de este esfuerzo en la región: Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, (Colombia, Argentina, con la convocatoria a su primer encuentro). Desde estos foros se trata de generar grandes pactos o compromisos nacionales a favor de la educación.

  • Los foros de agentes educativos que, desde una identidad y un discurso más común, pretenden incidir en las políticas educativas. Su conformación y permanencia suelen ser más fluidas y duraderas. Están conformados básicamente por ONGs, federaciones de escuelas, grupos de investigadores, sindicatos del magisterio Algunos ejemplos son México, Honduras, El Salvador, República Dominicana, países del MERCOSUR a través de las reuniones de organizaciones con los ministerios de educación.

  • Los foros de profesionales, educadores, investigadores en el campo educativo. Estos foros están más institucionalizados, su membresía es personal y bajo determinados estatutos y suelen tener mayores facilidades de proyección pública en tanto suelen tener personalidades públicas entre sus miembros. El ejemplo con más tiempo y solidez en la región es el Foro Educativo de Perú y otro ejemplo podría ser el Observatorio Ciudadano de la Educación de México.

  • Los foros o mesas plurales, instituidos dentro del aparato estatal como parte de los procesos de democratización que vive la región (o de los procesos de paz que se firmaron en C.A.) y que, aunque tienen una presencia activa de organizaciones de la sociedad civil, son instancias formales del estado.

    Desde estas diversas expresiones de los sujetos colectivos y en una interacción dinámica entre las diversas formas de asociatividad, se vienen gestando las expresiones organizadas de la sociedad, desde las cuales se vienen construyendo las agendas educativas y diseñando las estrategias de incidencia.

    Todas son valiosas y tienen un aporte específico a realizar y, en este sentido, será difícil pretender, para la Campaña Latinoamericana de Educación, identificar a la articulación nacional o al foro nacional por excelencia. Quizá sea necesario activar la vinculación con todas las expresiones organizadas y fomentar el diálogo entre ellas para que, según el tipo de iniciativa que se quiera generar, se pueda activar tal o cual capacidad y tal o cual representación de los sujetos colectivos nacionales y regionales.

    Es claro que la Campaña debe continuar su esfuerzo de fomentar la articulación de organizaciones a nivel nacional ahí donde aún no se han conformado los foros de sociedad civil para incidir en las políticas educativas. El carácter que asuma cada sujeto colectivo dependerá de los contextos específicos y de las historias de las sociedad civiles de cada país.

    V. Sobre los planteamientos o contenidos alternativos

    En los diversos documentos, generados desde la sociedad civil o desde consultas o congresos nacionales organizados desde los aparatos estatales y con amplia participación de organizaciones de la sociedad civil, se ofrecen una amplísima variedad de temas y planteamientos educativos que buscan responder a su vez a la especificad y complejidad de los contextos nacionales. En este sentido, el primer bosquejo de temas que aquí se presenta no quiere reducirse a un listado amplio de temas o a la suma de los temas particulares, sino al intento de identificar los grandes planteamientos alternativos que están orientados a reconfigurar las concepciones, los marcos normativos y las políticas públicas específicas en el campo educativo. Así, revisando los diversos documentos que se recogieron en esta primera fase de la consulta, identificamos cuatro grandes planteamientos.

    1. La afirmación de enfoques integrales para una mayor humanización de nuestras sociedades.

    En este primer planteamiento, se desarrollan los principios básicos que dan cuenta de una concepción humanista, liberadora, integral, inclusiva de la educación. En términos de política educativa se busca la equidad y en términos de contenidos curriculares y prácticas educativas se afirman los llamados temas sustantivos y transversales. En este sentido, la educación es una relación social que construye significados, que favorece ciertas lógicas de interrelación y conductas sociales y que promueve determinados valores –códigos de conducta apropiados por las personas- y por ello puede generar nuevos paradigmas de relación social. Así se insiste en una agenda educativa que promueva:

    a) la equidad de género

    b) la interculturalidad

    c) una nueva relación intergeneracional

    d) los derechos humanos

    e) la ciudadanía y la democracia

    f) la conservación y cuidado del medio ambiente

    g) la superación de toda forma de discriminación

    2. La afirmación de la responsabilidad pública del Estado y del ejercicio de derechos

    La educación se afirma como un derecho humano fundamental y al Estado como garante institucional de los derechos. Se busca recuperar –como ya se ha señalado- el carácter público de las instituciones estatales y construir una nueva relación gobierno – sociedad. Aquí los contenidos educativos se refieren a actores y responsabilidades específicas, a concepciones sobre la organización de la sociedad y a mecanismos para promover un ejercicio real de los derechos para todas las personas, y muy particularmente para los sectores de la población que sufren la pobreza y la exclusión social. En este sentido, en la agenda educativa se enfatizan los siguientes contenidos:

    a) La responsabilidad del Estado y, por ende, la defensa del Estado de Derecho y de la promoción y defensa de los derechos (que se cumpla con lo establecido en la mayoría de las Constituciones Políticas de nuestros países en relación a la educación).

    b) La necesidad de diseñar y ejecutar la política educativa con una visión de Estado, con planes de largo plazo que se afirmen frente a los vaivenes de los cambios de gobierno y con la exigencia de superar los cambios repentinos y frecuentes de funcionarios al frente de los ministerios.

    c) La defensa del sistema público de educación y la exigencia para mejorarlo y, por contrapartida, la resistencia contra la reducción de la educación a una mercancía y contra la privatización de las instituciones educativas (más específicamente la resistencia para incluir a la educación en los acuerdos comerciales regionales).

    d) La exigencia de un mayor financiamiento y una mejor orientación del mismo para educación. En este rubro se plantean temas específicos como el aumento del presupuesto, el tema del canje de la deuda externa por educación, la exigencia por una mayor cooperación internacional para el desarrollo o, más específicamente, la implementación de la llamada iniciativa global de movilización de fondos expresada en el Plan de Acción de Dakar.

    3. La democratización y la eficiencia del sistema público educativo

    Más específicamente en cuanto al funcionamiento del sistema educativo en nuestros países, a la manera en que se toman las decisiones, a la forma en que se diseñan e implementan las políticas públicas, se han desarrollado planteamientos y contenidos que apuntan directamente a la democratización de este sistema y algunos de los planteamientos centrales en este campo son:

    a) La apertura de espacios y mecanismos para la participación sustantiva de la sociedad civil en el diseño, implementación y evaluación de las políticas educativas.

    b) El establecimiento de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

    c) La afirmación del rol del magisterio y la dignificación de su trabajo tanto desde la necesidad de elevar la calidad de sus condiciones laborales y los niveles salariales, como desde la exigencia de una mejor y mayor profesionalización de su trabajo.

    d) La simplificación administrativa

    e) El establecimiento del servicio profesional de carrera de los funcionarios públicos en el campo educativo.

    f) Un mayor vínculo entre los resultados de las investigaciones académicas y las decisiones sobre políticas educativas.

    g) La definición de perfiles profesionales para ocupar la responsabilidad pública en el ámbito educativo (la educación en manos de educadores y educadoras) y la superación de los nombramientos por relaciones personales o cuotas partidarias.

    h) Una mayor vinculación entre los procesos de educación formal y los procesos de educación popular impulsados desde dinámicas comunitarias y/o de organización social y ciudadana.

    4. La calidad de los programas y procesos educativos

    Finalmente, hay una serie de planteamientos en las agendas que se centran en los procesos y espacios educativos propiamente dichos y que apuntan al desarrollo de programas, propuestas curriculares y metodologías más dialógicas, más interactuantes y más vinculadas a los contextos particulares de los alumnos y alumnas o de los educandos si trascendemos los ámbitos propiamente escolares. En este sentido, se afirman planteamientos como:

    a) La pertinencia y por lo tanto la variedad y flexibilidad de las propuestas curriculares.

    b) La afirmación de los procesos de aprendizaje (y no sólo los indicadores de escolarización) para valorar la calidad educativa.

    c) La visión de la educación como la facilitación de procesos de aprendizaje a lo largo de toda la vida

    d) Las acciones pedagógicas afirmativas para superar lógicas de discriminación y la construcción de la equidad y el respeto a la diversidad.

    e) La garantía de la cobertura universal y la implementación de políticas para evitar la deserción escolar.

    f) La búsqueda de una mayor vinculación escuela – comunidad

    g) El desarrollo de enfoques para la práctica de la ética, de los valores de respeto, democracia, igualdad, honestidad, solidaridad, el diálogo, la tolerancia, por mencionar algunos.

    En torno a estas cuatro categorías se podría organizar la agenda regional, ampliando los puntos específicos y precisando más el sentido de la búsqueda o la exigencia en cada uno de ellos.

    Esta agenda supone entender a las diversas etapas de la escolarización como un continuo educativo y por ende ir más allá de la segmentación del sistema educativo. Pero, en términos de construcción de consensos y del establecimiento de compromisos nacionales a favor de la educación en determinadas coyunturas o situaciones nacionales, los planteamientos de esta agenda se pueden cruzar con alguna de las etapas de la educación. Así, por ejemplo, se puede establecer un pacto nacional a favor de la educación básica –hasta los diez años- como es el caso del Compromiso Social en Ecuador. Pero, desde los planteamientos de la sociedad civil, siempre recordamos que las metas de Dakar son seis y no una y que es necesario –para fortalecer la educación básica- atender, educativamente, a otros sectores de la población y en diversas etapas de su vida.

    VI. Sobre la formación de capacidades

    En la consulta realizada a los diversos foros nacionales y redes regionales se constata una ausencia casi generalizada de procesos sistemáticos de formación de capacidades para la incidencia pública. Se enfatiza que mucho de esa formación se va dando en la práctica misma de incidencia a través de las reuniones de planeación, de discusión de ciertos temas o de diseño de estrategias de los foros o campañas nacionales; o de manera ocasional a través de talleres para temas específicos como el monitoreo de la política educativa en base a indicadores muy básicos o el conocimiento de marcos jurídicos para la exigibilidad o análisis del presupuesto público.

    En el marco de la última asamblea internacional de la Consulta Colectiva para ONGs de UNESCO, realizada en Beirut, se realizó un seminario específico sobre el tema de la formación de capacidades para la incidencia. Ahí se constató que, en general, en los diversos continentes, la sociedad civil recién está desarrollando programas más consistentes de formación de capacidades para la incidencia en los espacios públicos. Y se decidió impulsar un programa internacional que favorezca esa formación. Habrá que esperar el diseño de esa iniciativa, pero por lo pronto es claro que, como Campaña Regional se abre la necesidad de pensar en modalidades que favorezcan procesos de formación alimentados por la sistematización de experiencias relevantes de incidencia y por la discusión de marcos conceptuales y propuestas metodológicas que favorezcan la comprensión y el manejo de instrumentos para fortalecer nuestra presencia pública como organizaciones y redes, nuestra capacidad de interlocución, un mayor conocimiento de los aparatos de la administración pública, el diseño de propuestas y la participación directa en las políticas públicas.

    VII. Sobre la construcción de alianzas

    La incidencia implica colocar nuestras agendas en la opinión pública, generar adhesiones y presión social. Para ello es fundamental la presencia en los medios de comunicación y para lograr eso es también fundamental el crear coaliciones amplias, intersectoriales, plurales con diversos sectores de la sociedad, con instancias de la sociedad política (partidos y movimientos políticos), con entidades empresariales, con sectores e instancias del gobierno (congresos o parlamentos, funcionarios del poder judicial y del poder ejecutivo y con organismos multilaterales. La construcción de estas alianzas presupone la calidad, consistencia y credibilidad de nuestras propias articulaciones como sociedad civil y dependerán del aprovechamiento de coyunturas específicas en nuestros países.

    En los reportes obtenidos desde los foros nacionales esta construcción de alianzas está en proceso. Las experiencias más logradas de alianzas amplias tienen que ver con la realización de consultas o congresos nacionales con carácter de estado, es decir, urgidas por exigencia de la sociedad e implementadas como un acuerdo entre el gobierno y un conjunto de organizaciones. Así la consulta nacional en Perú, el congreso nacional en Bolivia, el compromiso social en Ecuador son ejemplos recientes de movilización de diversos sectores y de creación de alianzas amplias a favor de la educación. Habrá que analizar si una condición de la construcción de esas alianzas amplias tiene que ver con el posicionamiento y legitimidad pública de las agendas de la sociedad civil que terminan siendo avaladas por decisiones de gobierno e impulsadas y sostenidas desde el aparato y recursos públicos.

    VIII. Lanzamiento de la discusión y del proceso de construcción de la agenda regional.

    Este documento pretende entonces, ser un primer acercamiento conceptual al proceso de construcción de la agenda regional. La idea es que se analice, discuta y se enriquezca desde las diversas entidades que conformamos la Campaña Latinoamericana para que sirva como base para el desarrollo más preciso de los planteamientos y contenidos, para la identificación de modalidades de formación de capacidades y para el desarrollo de orientaciones tanto para la interlocución como para la construcción de alianzas en aras de incidir con más eficacia en la implementación de políticas educativas que favorezcan la equidad en el acceso y la permanencia en el sistema público educativo, especialmente de los sectores de la población más excluidos, la eficiencia administrativa y financiera, la dignificación de la labor magisterial y, en última instancia, la construcción de ciudadanías críticas y activas en nuestros países.

    Porto Alegre, Brasil, 25 de Enero de 2005

  • Redacción: Daniel Aragăo, Pierre Roy, Edilene Galdino y Luciana Muniz
    Composición y ilustración: Raphael dos Reis


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