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Asunto:[ept-venezuela] Para todos
Fecha:Jueves, 24 de Febrero, 2011  07:01:52 (-0430)
Autor:Jorge Emilio Cańizalez Gonzalez <jorgeemiliocg @.....com>

Esto es pertinente al momento de hacer una critica sobre una gestion, a pequeña escala, a mediana escala y a gran escala
 
 

Consideraciones sobre la evaluación educativa
Felipe Martínez Rizo

Por complejas razones que tienen que ver con la demografía, la herencia colonial, la ancestral desigualdad, entre otras, los sistemas educativos de los países de Iberoamérica suelen presentar rezagos considerables en relación con los de los países altamente industrializados. Los retos que presenta la globalizada sociedad del conocimiento del siglo XXI hacen más preocupantes esos rezagos, y llevan a que se emprendan esfuerzos nuevos y considerables por superarlos, como el que se plasma en las metas que los países planean adoptar en la perspectiva de los bicentenarios.

Para que las metas no se queden en buenos deseos es necesario, entre otras cosas, contar con un sistema de monitoreo confiable; una buena evaluación, en efecto, puede ser un elemento valioso para sustentar esfuerzos de mejora. Conviene destacar, sin embargo, que no cualquier evaluación es adecuada para tan loable propósito. Hoy es frecuente, de hecho, constatar que la evaluación adopta formas que pueden tener consecuencias negativas graves para la calidad. En particular, la evaluación no debe reducirse a la aplicación de pruebas de rendimiento en gran escala; se necesitan otros acercamientos para evaluar todas las dimensiones de la calidad de un sistema educativo, que hay que comenzar por tener claras. En concreto, esas dimensiones se pueden expresar diciendo que un sistema educativo será de buena calidad si y sólo si:

  • Establece un currículo que responda a las necesidades de los alumnos y de la sociedad. (Pertinencia y Relevancia)
  • Logra que la más alta proporción posible de destinatarios acceda a la escuela, permanezca en ella hasta el final del trayecto y egrese alcanzando los objetivos estipulados. (Eficacia)
  • Consigue que los aprendizajes sean asimilados en forma duradera, de manera que se reflejen en sociedades más prósperas, democráticas y cultas. (Impacto)
  • Cuenta, para lo anterior, con recursos humanos y materiales suficientes (Suficiencia), y los aprovecha de la mejor manera, evitando despilfarros y derroches. (Eficiencia).
  • Considera la desigual situación de alumnos y escuelas, y ofrece apoyos a quienes lo requieren, para que los objetivos sean alcanzados por el mayor número posible. (Equidad).

Además, evaluar es más que medir: exige comparar el resultado de la medición con un punto de referencia que establezca lo que debería haber, para llegar a un juicio sobre lo aceptable o no de la situación observada. Por ello una buena evaluación debe caracterizarse por varios rasgos:

  • Carácter comprensivo de la conceptualización que la sustente, que deberá atender todas las dimensiones de la calidad.
  • Alto nivel técnico de las mediciones en que se base, para garantizar confiabilidad y validez.
  • Pertinencia de los parámetros que se definan para contrastar con ellos los resultados de la medición, de manera que las comparaciones tengan sentido.
  • Mesura de los juicios de valor derivados de contrastar mediciones y parámetros, que eviten excesos triunfalistas o derrotistas y tengan siempre en cuenta la equidad.
  • Inclusión de estudios explicativos, buscando no sólo describir la situación, sino también detectar los factores que inciden en ella, para tener bases sólidas para sustentar decisiones.
  • Amplitud, oportunidad y transparencia de la difusión de resultados, que llegue a todos los interesados, en versiones adecuadas a las características de cada uno, para que se use.

Tres puntos a tener en cuenta para diseñar sistemas de evaluación adecuados:

  • La complejidad del sistema educativo

Aún en países pequeños, los sistemas educativos atienden a miles de alumnos, con muchos profesores y escuelas. Además del rendimiento de los alumnos hay que evaluar otros elementos como el currículo, los maestros y directivos, los planteles y el sistema educativo como tal.

  • Los propósitos de la evaluación

La evaluación no es fin, sino medio que cobra sentido en función del propósito de contribuir a mejorar la educación. Derivados de ese objetivo general hay otros particulares, todos los cuales deberán contribuir a la mejora. La explicitación de los propósitos es importante si se tiene en cuenta un principio básico para el desarrollo de un sistema de evaluación: que cada propósito implica un diseño, ya que ningún acercamiento puede dar resultados válidos y confiables para cualquier fin. El uso inapropiado de cualquier instrumento puede tener efectos negativos, contrarios al propósito básico de que la evaluación favorezca la mejora de la educación.

  • Las características de acercamientos e instrumentos

A la par con el propósito particular que se persiga, se deberán tener en cuenta las características de cada tipo de evaluación, ya que cada tipo tiene pros y contras, exigencias y costos propios, que lo hacen apropiado para ciertos propósitos y no para otros.
Sobre la necesidad de un sistema de evaluación integral

Como ningún acercamiento puede dar cuenta por sí solo de la calidad del sistema educativo, hay que pensar en un conjunto de acercamientos, que constituyan un sistema de evaluación, y que consigan atender todas las dimensiones de la calidad y todos los aspectos relevantes del sistema educativo. Los siguientes son algunos de los componentes de un sistema de evaluación rico:

  • Subsistema de evaluación de alumnos

Valorar integralmente el desempeño de un solo alumno implica considerar todas las áreas del currículo; aspectos cognitivos y no cognitivos; el rendimiento al final del ciclo, al inicio y a lo largo del mismo; los factores que favorecen u obstaculizan el avance, etc. Una evaluación así sólo puede ser bien hecha por un buen docente. La evaluación de los maestros puede ser la más completa, pero sus resultados no pueden agregarse. Por ello las pruebas estandarizadas aportan algo que los maestros no pueden: la posibilidad de comparar grandes grupos en forma confiable; pero no pueden sustituir al maestro en la evaluación integral de los alumnos. Las pruebas en gran escala deben complementar las evaluaciones del maestro, no sustituirlas.

  • Subsistema de evaluación de maestros

La valoración integral de la calidad de un maestro sólo podrá resultar del contacto amplio de un profesional competente con el evaluando, para reunir evidencias sólidas de su desempeño. Esa persona debe ser el director de escuela. Los resultados de una prueba estandarizada pueden ser útiles para la evaluación de maestros, pero por sí solos no son suficientes, por los numerosos factores que inciden en el rendimiento escolar. La aplicación de pruebas a los docentes, si se cuida la validez, aporta elementos valiosos, aunque no capta dimensiones básicas de la práctica docente, que sólo puede apreciarse con acercamientos inviables en gran escala. Por ello la evaluación de docentes implica el uso de técnicas como los portafolios de evidencias, así como la intervención de directores y supervisores.

  • Subsistema de evaluación de escuelas

La valoración integral de la calidad de una escuela sólo puede resultar de un cuidadoso y amplio contacto con el plantel por parte de un profesional capaz de observar, registrar, sistematizar y valorar evidencias de las múltiples facetas de la calidad educativa en ese nivel. Los sistemas educativos suelen contar para ello con los supervisores. Reducir la evaluación de la calidad de las escuelas a ordenamientos basados en los resultados de pruebas, sin tener en cuenta otros elementos y sin asegurar la confiabilidad y validez de los resultados, es inapropiado y lleva a distorsiones perniciosas.

Conclusión

Para atender todos los aspectos de la calidad de un sistema educativo, un sistema de evaluación no deberá limitarse a pruebas estandarizadas, sino que deberá incluir acercamientos que atiendan diversos aspectos del sistema educativo.

  • Siendo el aprendizaje el propósito general de la educación, la importancia de la evaluación de alumnos no puede minimizarse, pero es necesario recordar que la más importante es la que hacen los maestros en el aula; las pruebas en gran escala pueden ser valiosas si se les concibe como complemento del trabajo de los maestros, y como herramientas para tener información agregable y comparable del sistema educativo en general, y teniendo cuidado de no tomar decisiones basadas sólo en sus resultados, cuando no haya bases para ello.
  • Dado el papel clave del maestro en la calidad, la evaluación de la docencia es fundamental para la mejora educativa, bien hecha y combinada con programas de formación inicial y en servicio, perfiles deseables, apoyos y estímulos.
  • La evaluación de escuelas es también importante, porque la mejora de la calidad del sistema pasa por la mejora en cada aula de cada plantel; por ello la transformación de la dinámica de funcionamiento de cada escuela es esencial, y una buena evaluación puede ayudar.
  • La evaluación del sistema educativo como tal, además de agregados de las evaluaciones de alumnos, maestros y escuelas, implica el uso de indicadores construidos con las estadísticas educativas y sociales, en relación con los objetivos de las políticas educativas. No deben dejar de evaluarse aspectos como la cobertura y la eficiencia terminal, así como el contexto socioeconómico y cultural, además de aspectos usualmente descuidados como la equidad. Los indicadores de las Metas 2021 son un ejemplo de ello.

La discusión de las metas que se propone adoptar en el marco de los bicentenarios es un marco apropiado para reflexionar sobre los rasgos que deben tener los sistemas de evaluación de nuestros países, para que contribuyan eficazmente al logro de tan ambiciosos propósitos.

En particular se subraya que las evaluaciones en gran escala de alumnos, maestros o escuelas, y del sistema educativo como tal, deberán verse como complemento, y no como sustituto, de las evaluaciones en pequeña escala que deben hacer maestros, directores y supervisores. Junto con los padres de familia y, desde luego, los alumnos mismos, todos ellos son actores fundamentales para el logro de la calidad educativa, incluyendo entre sus tareas la de hacer bien la evaluación que corresponde a cada uno.

Además de servir para monitorear los avances que se hagan en el camino del cumplimiento de las Metas 2021, un buen sistema de evaluación deberá verse como un elemento permanente que, bien concebido e implementado, aportará siempre elementos valiosos para que alumnos, maestros, autoridades y padres de familia hagan mejor lo que corresponde a cada uno para que la educación sea de la mejor calidad posible.

N. B. Para ampliar las ideas de este texto véase el Capítulo 2 de la obra Avances y desafíos en la evaluación educativa (Madrid, OEI-Santillana, 2009), coordinada por Elena Martín y Felipe Martínez Rizo.

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