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Asunto:[encuentrohumboldt] 579/04 - LA TRANSFORMACIÓN DEL PAISAJE FORESTAL BONAER ENSE
Fecha:Miercoles, 15 de Diciembre, 2004  18:46:36 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

LA TRANSFORMACIÓN DEL PAISAJE FORESTAL BONAERENSE.

Una propuesta metodológica de análisis ambiental a partir del relevamiento de fuentes históricas.

 

 

                                                                                            Lic. Adriana Beatriz Pereyra   

 

 

 

Lic. María Lidia Soria  1

 

 

 

Resumen

La relevancia de la Historia Ambiental ha sido rescatada en los últimos años con el fin de articular en una metodología de estudio las espacialidades y temporalidades de manera de poder interpretar los procesos que se han desarrollado en distintos ámbitos geográficos y poder comprenderlos, como así también observar sus huellas visibles en el paisaje actual.

El presente trabajo tiene como finalidad, la presentación de una propuesta metodológica específica a partir de un análisis empírico que busca identificar  las transformaciones del paisaje de la región pampeana (provincia de Buenos Aires) como consecuencia de la explotación de especies forestales autóctonas  e introducción de especies exóticas. Teniendo en cuenta que las características de las formaciones vegetales de la provincia, permitieron una reducida explotación forestal con el fin de abastecer de leña a la población local se estima que una vez agotadas las reservas forestales nativas se hayan introducido especies exóticas.

La posibilidad de reconstrucción ambiental del paisaje a través del análisis de documentos históricos, relatos de viajeros, análisis de cartografía histórica, etc., permite  el conocimiento de las características del paisaje forestal compuesto por especies nativas y/o exóticos y, fundamentalmente conocer cual ha sido el proceso de la incorporación de la actividad forestal en una zona predominantemente agropecuaria e industrial.

El artículo se estructura en los siguientes apartados: antecedentes teórico – metodológicos; la transformación del paisaje pampeano. Los recursos forestales bonaerenses; objetivos de la propuesta empírica;  dimensiones espaciales y ambientales;  estado actual de conocimientos sobre el tema;  metodología e indicadores seleccionados;    conclusiones y referencias bibliográficas preliminares

 

 

 

Antecedentes metodológicos

“...la importancia que los historiadores (en contraste, por ejemplo, con los geógrafos) le conceden al medio  ha variado enormemente. Para algunos, el ambiente físico ha sido poco más que una digresión descriptiva, un modo cómodo de empezar un libro que por otro lado se ocupara casi exclusivamente de acontecimientos políticos, sociales o económicos. Pero, para otros, como quienes han escrito en las décadas más recientes sobre los indios de América del Norte o sobre los campesinos de Europa medieval, el ambiente es algo a lo que hay que otorgarle un papel destacado si lo que se desea es comprender y explicar la vida material y la visión del mundo de esos grupos sociales.” Arnold, D. 2000, p: 12

La utilidad de la Historia ambiental, entonces,  adquiere carácter de relevancia porque además del conocimiento per se, permite comprender los procesos, ciclos, evolución hacia el presente y marcar quizás algunas tendencias del futuro. Actualmente desde diferentes enfoques o líneas de pensamiento se trabaja vinculando las ciencias sociales y naturales articulando con la  antropología, sociología, geografía y economía. Resulta trascendente para interpretar que las relaciones sociedad – naturaleza han sido significativas de manera de ser merecedoras de análisis específicos para comprender las multicausalidades de los cambios ambientales.

“La historia ambiental se ocupa, pues, no sólo de asuntos como la forma en que ha cambiado el ambiente (si como resultado de la actividad humana o por otras causas) y de los efectos de los cambios en las sociedades humanas...”. “La historia ambiental suele entenderse como la historia de la relación humana con el mundo físico, con el ambiente como objeto, agente o influencia en la historia humana.” Arnold, D. 2000. P: 11

Entre los referentes claves de nuestro país, de orden contemporáneo ubicamos algunos trabajos de Prieto y Jorba (1991),  en los que se destaca que existe una recurrencia de fenómenos en la escala temporal. La falta de recuerdos o memoria por parte de la sociedad hace que ciertos fenómenos tomen un carácter novedoso, esto modifica ciertamente la percepción de los individuos y la sociedad como algo nuevo e inesperado. Es entonces, cuando el conocimiento del proceso puede ser útil para definir políticas de prevención. Entre los datos relevantes encontramos los hidrológicos, climáticos y dendrocronológicos que permiten analizar el comportamiento de estos fenómenos e identificar sus oscilaciones. La complementación con fuentes y documentación histórica es fundamental porque de esta manera pueden cotejarse los resultados desde distintas ciencias. Entre los métodos aplicados encontramos el análisis de contenido que se realiza a partir de las fuentes históricas previa selección de la documentación. Los documentos que aportan información son: anales, descripciones de viajeros, crónicas que dan una visión de las tendencias. Otros son actos de la vida cotidiana entre los que hallamos los actos de gobierno, juicios, correspondencia, etc.

Prieto, 1997 establece una serie de pasos para el análisis diacrónico comparando entonces el ecosistema actual con el ecosistema base. Para ello se vale de los documentos enunciados y parte de un análisis crítico de las fuentes que se acompaña con una decodificación, es decir la definición operacional de los términos  con el fin de analizar si hubo evolución del lenguaje.

La operacionalización de las variables se compone de: definición de unidades lingüísticas y elaboración de una guía temática, su categorización, clasificación y la compilación de los descriptores y equivalencias significativas. Posteriormente la cuantificación de frecuencias e intensidad de los fenómenos permite confeccionar las series climáticas y marcar tendencias. De este análisis y su comparación con el ecosistema actual podemos identificar el impacto ambiental de los procesos espacio temporales.

A modo de síntesis  el estudio comparativo incluye:

a-      estado actual del ecosistema: debe incluir  información básica, factores, procesos e incorporar cartografía y entonces determinar unidades ambientales. Luego se seleccionan las áreas críticas, riesgos y las mediciones. De esta manera se puede deducir  el porcentaje de la fragilidad ambiental y presión humana.

b-      Estado del ecosistema base: realizado a partir del análisis de contenido con fuentes históricas.

Finalmente la confrontación del estudio del ecosistema en un análisis diacrónico contribuye a visualizar los cambios ambientales y las respuestas adaptativas.

García Acosta, V. 1993 en su publicación titulada Enfoques teóricos para el estudio histórico de los desastres naturales hace referencia a la situación planteada en México en la cual tanto las ciencias sociales y la historiografía han dedicado poco espacio al estudio de los desastres naturales en dicho país y menos aún al análisis de los efectos que provocaron en la antigüedad. La autora explora antecedentes históricos sobre los eventos catastróficos, los enfoques teóricos propuestos para avanzar en investigación en estos temas desde una perspectiva social de los desastres entendiendo los procesos que los generan. De esta manera contribuye a rescatar y valorizar el rol de la Historia ambiental en el marco latinoamericano y comprender las etapas de cambio.

Nuestra propuesta empírica está orientada al estudio de un caso localizado en el territorio de la provincia de Buenos Aires, República. Argentina. A continuación se presenta una propuesta de investigación a través de la cual se busca indagar sobre las características y proceso de transformación sufrida por el ecosistema forestal bonaerense.

 

Las transformaciones del paisaje forestal pampeano en la provincia de  Buenos Aires

En los últimos años se observa en el sector forestal,  una demanda creciente de sus productos en el mercado internacional. Principalmente se destacan madera para la construcción y muebles, pastas celulósicas, carbón vegetal, etc. Las especies utilizadas son las de los géneros Pinus, Eucalyptus, Salix y Populus. Existen otras especies de carácter nativo de las que quedan pocos relictos, que podrían cobrar interés, así como especies foráneas introducidas en las estancias de la pampa que si bien son aprovechadas con fines ornamentales, son  potencialmente  comerciales.

Este proyecto, pretende ser útil al sector productivo forestal y agropecuario, como también a la historia y a la geografía, para responder a la falta de información elaborada sobre especies forestales de la pampa en diferentes períodos históricos. La finalidad es aportar datos sobre sus características, localización y procesos que han determinado la introducción de especies exóticas y -el aprovechamiento, uso y desaparición de especies nativas.

A los fines de contribuir a las instancias de planificación, ordenamiento y gestión ambiental es que desarrollamos esta investigación, con el objetivo de obtener:

     -respuestas  a las demandas del mercado forestal con el fin de que se recuperen las especies nativas;

            - la incorporación a los incentivos forestales de especies valiosas no sólo para el mercado internacional sino para la sociedad en su conjunto. Esto surge de analizar el potencial de las especies forestales, que favorecen la fijación de nitrógeno, producción apícola, controlan procesos erosivos, fijan suelos, ayudan a un mejor drenaje en zonas inundables, entre otros.

Se considera que el conocimiento y la reconstrucción ambiental del paisaje permitirán aportar datos sobre el pasado y los procesos desarrollados con vistas a un desarrollo sustentable.    

Objetivos

Esta propuesta apunta a la identificación de las transformaciones del paisaje pampeano (provincia de Buenos Aires) como consecuencia de la explotación de especies forestales autóctonas y de la introducción de especies exóticas. También se busca lograr la concientización de la población como de las unidades de gestión local como sectorial en la conservación, protección, restauración de especies y ejemplares  valiosos.

Dimensiones espaciales y biogeográficas

Para este análisis de caso el área base de estudio es la provincia de Buenos Aires.

Las zonas de estudio pueden definirse a través de  la conformación biogeográfica. En este punto en particular se identifican dos fuentes relevantes: Parodi, 1939 y Cabrera, 1960.

Parodi, 1939 se refiere a los bosques naturales de la provincia de Buenos Aires y los clasifica en:

§         Talares: de la zona ribereña platense y litoral atlántico, y del interior de la provincia.

§         Matorrales de curro

§         Bosques xerófilos de prosopis

De acuerdo con  la fecha en que se escribe este trabajo, se expresa que es difícil precisar cual fue el área ocupada naturalmente por los bosques antes de la expansión agropecuaria y utilizar la leña para combustible. Sin embargo, aún con todos los cambios operados en esta región puede advertirse la presencia de bosques autóctonos por lo que se estima que los mismos han ocupado una mayor superficie. Parodi, en este análisis excluye los bosques del delta y de la ribera platense.

Los talares han sido identificados por varios de los cronistas y viajeros en sus descripciones, comentando que eran una buena fuente de leña. Los talares más importantes ocupan las regiones de la barranca paranaense desde San Nicolás hasta la ribera platense y la costa atlántica hasta cerca de Mar del Plata y los del interior de la provincia. En el interior de la provincia se  han identificado talares en Lobos, Monte, Navarro y 25 de Mayo de carácter degradado.

Los matorrales de curro son arbustos leñosos que existían desde Mar del Plata hasta Olavarría.

Los bosques xerófilos de Prosopis se han ubicado al oeste de la provincia al suroeste de Sierra de la Ventana, en Tornquist, Bahía Blanca, Villarino y Patagones entre los que se encuentra el chañar y el piquillín. En Guaminí también los viajeros han dejado constancia de la presencia de algarrobos, chañares, incienso y arbustos, entre otros.

Entre las consideraciones de Parodi, se afirma que la región central de la provincia de Buenos Aires ha carecido de árboles desde épocas muy remotas dado que no existen registros que permitan presumir que hubiera bosques. La ubicación geográfica de los talares responde a la constitución del suelo.

Cabrera, 1960 agrupa las formaciones fitogeográficas en provincias:

§         Paranaense

§         Pampeana ( oriental, occidental y austral)

§         Del Espinal (talares y caldén)

§         Del Monte

La Provincia Paranaense ocupa el delta del Paraná y algunos puntos de la ribera del Plata, hasta Punta Lara. La vegetación está formada por selvas de carácter ribereño empobrecidas y comparten este hábitat las comunidades palustres donde predominan gramíneas, pajonales y comunidades acuáticas. Componen esta provincia: selva marginal subclimáxica, seibales, sauzales, matorrales ribereños, camalotales, pajonales de espadaña y pajonales de paja brava.

La Provincia del Espinal representada por dos distritos: a) Tala y b) Caldén. El distrito del tala constituido por bosques xerófilos cercanos a Buenos Aires y a la ribera platense. El distrito del caldén se extiende por centro y sur de San Luis, centro de La Pampa hasta el sur del Buenos Aires representada en esta última por algarrobos y algunos caldenes aislados.

La Provincia del Monte se ubica en el sudoeste de Buenos Aires, partido de Patagones, aquí el jarillal es característico.

La Provincia Pampeana se extiende en gran parte de la provincia, Tandil, Balcarce y sierra de la Ventana. Su vegetación predominante son las gramíneas. Se diferencian tres distritos: pampeano oriental, occidental y austral.  El distrito oriental se extiende por el norte y este hasta Tandil y Mar del Plata hasta Olavarría. Sus comunidades: gramíneas, juncales, totorales, cardales, duraznillares, pajonales de paja colorada, praderas de ciperáceas, estepas halófilas, hunquillares, espartillares, pajonales, praderas de costa, etc. El distrito pampeano occidental ocupa el noroeste de la provincia de Buenos Aires, donde hay médanos antiguos, suelos arenosos loéssicos, allí predomina la estepa graminosa prácticamente destruida. El distrito pampeano austral ocupa el sur de la provincia pampeana desde Olavarría al sur. Su relieve es ondulado, con un clima más frío y seco predomina allí la estepa de gramíneas.

Como puede advertirse existieron amplias zonas de bosques nativos en algunos lugares de la provincia, sin embargo, en otras los árboles han sido los grandes ausentes del paisaje pampeano. Por lo tanto, se priorizará el análisis del pasado en áreas ocupadas por bosques autóctonos y el presente donde se vislumbre la incorporación de especies implantadas tanto de orden ornamental, protector y/o comercial.

Estado de la cuestión

El bosque  es  considerado un recurso natural renovable cuando el aprovechamiento se realiza en forma racional, es decir en total armonía con el ambiente. La valoración de las formaciones arbóreas  depende de las especies y del tipo de conformación que integran.

En este caso al estudiar las transformaciones del paisaje desde la perspectiva del recurso forestal es necesario  determinar la línea base del ecosistema, a partir del cual se caracteriza el estado inicial tomándolo como punto de partida para estimar los cambios ocurridos posteriormente. Nosotros consideramos como la línea base del ecosistema - la llegada de los españoles -, ya que  a partir de allí  se encuentra información escrita.

En la provincia de Buenos Aires, el bosque natural es un elemento de excepción en el paisaje, aunque la silueta de los árboles de cultivo se recorte por doquier sobre la línea del horizonte. El territorio provincial se inscribe en la formación fitogeográfica pampeana, caracterizada por el predominio casi excluyente de las hierbas y encontrándose las formaciones arbóreas confinadas a islas y terrazas del Paraná o a los cordones de conchillas de diferente edad que hacia el interior bordean el amplio seno de la bahía de Samborombón.

Estos bosques y montes marginales, desde los inicios de la colonización en el siglo XVI, fueron intensamente explotados para la obtención de leña y carbón, siendo su aptitud maderable escasa o nula. Esta explotación inicia un proceso de transformación del reducido capital arbóreo natural que lleva a su extinción en zonas próximas a la ciudad de Buenos Aires y a una lenta repoblación con especies foráneas que reviste diferentes características a lo largo del tiempo, antes de adquirir la fisonomía actual.

Furlong, G. (1969) hace referencia al transplante cultural tanto de la agricultura como de la ganadería en el área del Río de la Plata, mencionando el uso del recurso en la zona,  cita a Rivadeneyra quien en 1581 refiriéndose al Río de la Plata decía “ hay infinidad de arboledas y particularmente unos árboles que allá les llaman pinos, los que les ayudan en su hermosura, derechez, copa y altura sean semejantes al pino (europeo), no lo son sino líbanos que es madera más fuerte y olorosa que el pino”.

Gandia, E. de (1932) describe el panorama que encontraron los españoles al llegar en 1536 al llamado país de hambre.

Besio Moreno, N.(1936) realiza un estudio crítico de la población entre 1536 y 1936 describiendo sus principales aspectos así como también los del paisaje.

El trabajo sobre la traza originaria de Buenos Aires, realizado por Ottonello, H. (1963) hace referencia a la vegetación ribereña del Riachuelo, a la composición de los montes comprendiendo bosquecillos de sarandí negro, y también durazneros que se han importado para ser utilizados como leña. Este estudio nos da un buen repertorio de las especies que poblaban el área en la época de Garay y el hecho de que para fabricar ladrillos para la construcción del primer edificio de la Catedral se incinerasen ovejas, nos dice que ya en la época de Hernandarias todo el material combustible de la zona aledaña había sido consumido. Esta penuria generalizada hizo cundir el hábito de incinerar ovejas a punto tal que el Cabildo para proteger la suerte de las majadas prohibió su práctica.

Azara, F. (1943) en sus viajes realizados como demarcador entre 1781 y 1801 realiza una clara descripción de la vegetación silvestre y cultivada en el área del Río de la Plata, considerando su presencia y aprovechamiento. Azara  expresa “En algunos lugares, muy próximos a nuestra frontera, se encuentran algunas biznagas (especie de gran zanahoria silvestre) y cardos, que se reúnen para encender fuego, pero como no hay bastantes, se queman también los huesos y el sebo de los animales y la grasa de las yeguas. En Buenos Aires y Montevideo también se quema mucho de esto, sobre todo en los hornos, pero también hay otro recurso que proporcionan una infinidad de melocotoneros que se siembran exclusivamente con este objeto.” P: 125.

Otro autor como, Gelman, J. (1989)  describe las imágenes del mundo rural en la campaña rioplatense antes de 1810.

En una primera aproximación, podemos decir que la etapa de explotación "minera" de este recurso escaso llega hasta la primera mitad del siglo XIX, aunque con algunas modalidades diferenciales. El crecimiento de la ciudad de Buenos Aires y el surgimiento de numerosos pueblos en la campaña incrementó la demanda no sólo de leña y carbón, sino también de maderas de construcción importadas del Paraguay. En 1809, un oficio del Virrey Vértiz advertía al Cabildo sobre la escasez de carbón. Pero, estos recursos fueron insuficientes para el abasto de la ciudad. Los leñateros, carboneros agotaron primero los bosques próximos,  incluso llegaron hasta la Banda Oriental y luego ya en el siglo XVIII avanzaron hacia los montes del Tordillo, en la banda sur del Salado, por cuanto los talares de la banda norte, como los de Pacheco, eran propiedad privada de las estancias.

Ya a comienzos del siglo XIX, D'Orbigny, A. (1945) testimonia que un horno de  San Pedro a falta de leña, utiliza los huesos de los animales  muertos en las estancias vecinas, práctica generalizada en los establecimientos de campo.

En su obra "Los viajeros descubren la boca del Riachuelo", Bucich, A. (1961) hace referencia a la vegetación de esta región.    

Acarette du Biscay en su obra "Relación de un viaje al Río de la Plata y de allí por tierra al Perú..." (1963) describe el país entre el río Arrecifes y el Saladillo haciendo referencia a la presencia de árboles frutales, particularmente, durazneros. La introducción del duraznero como árbol frutal pronto demostró su adaptabilidad al nuevo ambiente. Su rápido crecimiento hizo del monte frutal un valioso complemento para el abastecimiento de leña por su alto valor calórico.

También García de D'Agostino (1981) nos muestra cuales eran las características del paisaje entre la Recoleta y  Belgrano donde la presencia de los sauces era significativa  hasta tal punto que ante un temporal que hizo naufragar a los barcos que estaban en las costas del Río de la Plata,  estos terminaron en el sauzal existente entonces donde está ubicado actualmente el Museo Nacional de Bellas Artes y los terrenos de las antiguas aguas corrientes.

Armaignac, H. (1951) nos relata en su diario de viaje por la provincia de Buenos Aires tanto las costumbres de sus habitantes como la  existencia de pequeños montecitos en el paisaje pampeano. Estos montes se incorporaron al paisaje pampeano tanto en las chacras como en el entorno de la casa principal de las estancias, pero Hudson, G. (1938) en "Allá lejos y hace tiempo" nos habla todavía, al promediar el siglo XIX, del valor de los tallos de cardo para alimentar el fuego del hogar en la zona rural. Menciona la presencia del churqui blanco, de acacia farnesiana, paraíso y también de sauces colorados en los bordes de arroyos. En sus recorridas a caballo por la zona donde vivía describe los álamos de Lombardía que constituían cortinas rompevientos, los árboles frutales destacando la abundancia de la morera.

Todavía al promediar el siglo XIX, el ombú es la única silueta arbórea que se recorta, de tarde en tarde, sobre la línea recta del horizonte pampeano. Pero el ombú es apenas una hierba gigante asociada al rancho para brindar sombra en los ardientes días del verano.

Las profundas transformaciones de la pampa bonaerense que llevan a la creación del paisaje actual se desencadenan a partir de la segunda mitad del siglo XIX, momento en que la pampa se convierte en proveedora de cereales y carnes para el mercado internacional y con la inmigración masiva, el tendido de los ferrocarriles, el alambrado y el molino, surge la Argentina moderna. Cada una de las etapas posteriores del desarrollo económico provincial y nacional repercute sobre las formas de asentamiento de la población, su demanda de productos forestales y su tratamiento del paisaje.

La gran inmigración trajo consigo el aporte de las arboledas, las calles bordeadas de paraísos, acacias, casuarinas, eucaliptos y otras especies exóticas que pueblan los parques de los cascos de estancia.

Las plantaciones con fines comerciales empiezan mucho más tarde, después de la Segunda Guerra Mundial se implantan salicáceas en el Delta y la terraza del Paraná y eucaliptos en tierra firme.

Para este estudio aprovecharemos las investigaciones realizadas por Cozzo, D. (1960), quien nos dice que fue precisamente en Buenos Aires donde se inició la Revolución Forestal en la Argentina. En 1910 se fundó la Sociedad Forestal Argentina, de corta vida, y en 1911 se celebró en la ciudad de La Plata el Primer Congreso de Arboricultura Forestal y Frutal. En lo forestal, la actividad tenía mayor relación con lo ornamental que con las plantaciones comerciales. Hay que llegar a 1952 para asistir al Congreso Forestal Bonaerense convocado en La Plata por la Dirección de Política Forestal para debatir los problemas planteados por la forestación en la provincia.

La primera etapa de difusión de especies arbóreas en la pampa bonaerense se caracteriza por un intenso desarrollo que acompaña al ritmo finisecular de la expansión de los asentamientos: arbolado de calles, plazas y parques urbanos y arboledas, montes y parques rurales, etapa que se prolonga hasta la Primera Guerra Mundial. El ritmo decae y luego aunque la expansión continúa y se vigoriza después de la Segunda Guerra Mundial, es cuando se puso en evidencia la debilidad del país en este rubro.

La actividad forestal es impulsada por los estímulos creados por el Estado, se pone en marcha un plan de forestación a escala nacional. En la provincia de Buenos Aires se instalan viveros provinciales y nacionales en Bragado, Campana, Baradero, 25 de Mayo, Junín, Lincoln, Miramar y otros que confieren a esta provincia un papel protagónico en materia forestal: 90.000 ha de las 187.000 ha existentes en el país en 1956, se encuentran en la provincia de Buenos Aires.

Posteriormente se produjo una etapa de decaimiento cuyas causas se encuentran en el desinterés de las autoridades por el tema y la incorporación de la forestación intensiva en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos. También se agregan el criterio netamente inversionista de la forestación, instrumentos de promoción y legales confusos, apresuramiento en la selección de especies, no siempre aptas para la región, desconocimiento de su comportamiento y selección de sitios inadecuados, forestación con especies de escasa demanda en el mercado o de bajo precio y falta de semillas seleccionadas. Estos fueron algunos de los factores que actuaron como detractores de la actividad.

Por otra parte, el Servicio Nacional Forestal zonificó al país para el otorgamiento de créditos excluyendo a la provincia de Buenos Aires (excepto el sector deltaico). Por esta razón  puede decirse que no existió vocación forestal en el marco oficial. Sin embargo, productores con espíritu forestal han desarrollado plantaciones con fines comerciales en respuesta a una demanda creciente de  celulosa y papel, carpintería y muebles, postes y debobinado, entre otros. Así, en 1970 que la provincia de Buenos Aires produjo más rollizos que la de Santa Fe, a pesar esta última de tener originariamente grandes extensiones de bosque nativo.

En Buenos Aires debiera  hablarse de la relación  "bosque - agricultura - ganadería" como óptima orientación de la política forestal, sobre todo al mencionar la forestación intermedia o cortinas, bosque para recreación, bosque ornamental en las estancias donde montes y bosques cumplen una función protectora además de ser proveedores de leña y otros productos.

El marco legal  forestal que regía a partir de 1948 es la Ley de la Defensa de la Riqueza Forestal nº 13.273,  hoy reemplazada por el Decreto 710/95 y 711/95 de Presidencia de la Nación. Y en lo que respecta a bosques implantados la legislación vigente es la ley 25.080 de 1998, reglamentada en los inicios de 1999.

El proceso histórico, económico y social a lo largo de un siglo y medio ha producido cambios en la fisonomía del paisaje de la pampa, la transformación sufrida a causa de la difusión de especies arbóreas será analizada en la investigación.

Como se mencionó en el campo de aplicación la línea de investigación es la reconstrucción del paisaje tan lejos como sea posible, por lo que los resultados obtenidos podrán ser utilizados por otras ciencias como la  agronomía, la ciencia forestal,  historia, economía, biología, entre otras.

Metodología

La metodología para llevar  a cabo este proyecto comprenderá dos ejes temáticos:

1) el estado inicial del ecosistema  y,

2) el estado actual del ecosistema.

Esto implica el conocimiento de la historia del lugar, sus hitos, determinación de etapas con hechos y elementos que interesa analizar. A  partir de ello se realizará el análisis diacrónico con estudios comparativos espacio temporales identificando los cambios ambientales y las respuestas de la población en diferentes períodos.

Para realizar la investigación se tendrán en cuenta las siguientes etapas:

La  ubicación, recopilación y selección de información. Una vez seleccionadas las fuentes a utilizar, en función de los objetivos propuestos se analizarán las  tendencias ambientales generales.  Para el análisis del ecosistema base, estas tendencias se encuentran en anales, crónicas y descripciones de viajeros.

Posteriormente se determinará la relevancia de los textos a utilizar a partir de su análisis crítico. Esto presupone la decodificación de fuentes utilizando la técnica de análisis de contenido, tanto en documentos históricos como en cartografía histórica (con sus diferentes momentos: autenticidad, veracidad, interpretación y  valoración).  También se incorporan a ello la operacionalización de las variables con su definición de unidades linguísticas (árbol, bosque, monte, etc.), su categorización, clasificación y compilación de descriptores con equivalencias significativas.

Consideramos  como indicadores ambientales relevantes: suelo y vegetación. Dentro del indicador suelo: procesos de erosión, pérdida de fertilidad, salinización. En cuanto a vegetación, las características objeto de análisis son: fisonomía, cobertura, degradación, introducción y desaparición, especies, etc.

Entre los indicadores sociales enunciamos: uso de los recursos naturales (tala, uso de madera, leña, pasturas, introducción de especies vegetales, uso de la tierra).

El análisis del ecosistema actual requiere de las mismas etapas: recopilación, selección, interpretación de la información. Luego se realizará la contrastación a través del relevamiento de campo.  Posteriormente se procesará la información permitiendo identificar las transformaciones ambientales y se procederá a la reconstrucción del paisaje a partir del análisis comparativo entre el ecosistema base o inicial y el actual  con vistas a establecer los impactos naturales y sociales.  En ambas etapas se presenta la bibliografía preliminar esperando que en el desarrollo del proyecto se amplie permanentemente.

            Conclusiones

Podemos afirmar que los procesos de cambio  se han desarrollado en la escala espacio temporal a  través de la historia. Conocemos que existen ciclos y fenómenos naturales y sociales que responden a diferentes escalas temporales a las que se suma la transformación ambiental a partir de las relaciones dinámicas entre la sociedad y la naturaleza. Relación que se  intensifica por las características de los procesos derivados de la globalización, su cara y contracara como también la visión cortoplacista en el manejo, aprovechamiento y uso de los recursos naturales. Por otra parte, la dependencia del modelo agroexportador en distintas etapas de la historia argentina como en la actualidad, han sido factores de destrucción del recurso forestal en distintas regiones provocando cambios en la fisonomía del paisaje y en las articulaciones del sistema ambiental.

La utilidad del conocimiento desde la metodología aplicada en la historia ambiental nos permite profundizar estos procesos a partir del análisis de distintas fuentes, nuestra propuesta metodológica apunta a revalorizar los procesos espacio temporales con la finalidad de conocer el pasado y comprender el presente. Particularmente, a partir de nuestra propuesta empírica advertir el rol del árbol en un paisaje actual caracterizado por la agricultura y en especial el cultivo de soja, en una provincia que muchas veces ha sido afectada por inundaciones y en donde el rol del árbol y por ende del bosque se convierte en protector.

Por lo tanto, a manera de cierre retomamos lo enunciado por Arnold, 2000, “la historia ambiental se ocupa, pues, no sólo de asuntos como la forma en que ha cambiado el ambiente (si como resultado de la actividad humana o por otras causas) y de los efectos de cambios en las sociedades humanas”.

Notas

1 Licenciadas en Geografía, tesistas de la Maestría en Políticas Ambientales y Territoriales. F.F.y L. UBA. Docentes de la División Geografía. Universidad Nacional de Luján en las áreas: Evaluación Ambiental de Proyectos, Metodología de Evaluación de Impacto Ambiental y Evaluación de Riesgo Ambiental. Directora y co-directora del Proyecto de Investigación: Análisis ambiental de proyectos. Revisión y aportes de las metodologías y técnicas aplicadas en la gestión ambiental del territorio.

 Bibliografía preliminar

Para poder llevar a cabo la investigación se realizó un relevamiento de fuentes bibliográficas básicas que se espera ampliar durante el desarrollo de la misma.

 --Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires.s/fecha. La    distribución geográfica de los Talares en la provincia de Buenos   Aires. En Darwiniana. Revista   del Instituto de Botánica Darwinion. Tomo 4. Editora Coni.

 --Los Bosques Naturales de la Provincia de Buenos Aires. Tomo VII. s/fecha.

  --Acarette du Biscay. 1943. Relación de un viaje al Río de la Plata y de allí por tierra    al Perú.   Con observaciones sobre los habitantes, sean indios o españoles, las     ciudades,   el comercio,   la fertilidad y las riquezas de esta parte de América.Traducción    de Francisco Fernández  Wallace. Prólogo y notas de Julio César González. Buenos     Aires. Alfery Vays.

 --Administración Nacional de Bosques.1956. Arboles forestales argentinos. Buenos    Aires.    Dirección de Inventarios Forestales.

--Angelis, Pedro de. 1910. Colección de obras y documentos relativos a la historia     antigua    y moderna de las Provincias del R. de la Plata. Bs.As. J.Lajouane. 5 v.

--Araoz, Fernando E.1982. Los pioneros de la Pampa. Ceal. Buenos Aires.1982/1982.

--Araoz, F.. Areces, N. Ansaldi, W. Los trabajadores de la Pampa.  Ceal. Buenos       Aires.

--Archivo General de la Nación. Documentos.

-- Arnold, David. 2000. La naturaleza  como problema histórico. El medio, la cultura y la expansión de Europa. México. Fondo de Cultura Económica.

--Armaignac, H.1951. Viajes por las Pampas Argentinas. Ministerio de Educación de la  Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires.

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Ponencia presentada en el Sexto Encuentro Internacional Humboldt. Villa Carlos Paz, Argentina. Setiembre de 2004.


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