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Asunto:[encuentrohumboldt] 13/05 - Inundaciones: importancia de un tratamiento integral
Fecha:Martes, 25 de Enero, 2005  00:09:53 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...........ar>

Inundaciones: importancia de un tratamiento integral.

Caso ciudad de Pigüé. Provincia de Buenos Aires

 

 

MSc Alicia Susana Zinger* -

Lic. María Patricia Rosell **

 

 

Introducción.

 

El incremento y profundización de los problemas ambientales a partir de la década del 70 – tanto a nivel local como planetario- incentivó a la clase política y a los cuadros académicos a buscar vías de solución a los conflictos existentes. Una primera aproximación al tema indica que tales problemas en el mundo se vinculan estrechamente o constituyen, en gran medida, producto de la filosofía adoptada y legitimada por la sociedad en el devenir histórico sobre la apropiación del espacio y los recursos naturales, por lo tanto tienen origen histórico.

 

La crisis ambiental existente en el planeta, acelerada desde 1960 hacia adelante, indujo un proceso de revisión en casi todas las ciencias durante el cual se planteó la necesidad de rever el modelo de desarrollo dominante hasta el presente por cuanto se lo sindica como uno de los principales responsables de los problemas ambientales observados en el mundo. En dicho marco, se encuadra la revisión realizada por la Historia como disciplina desde donde surge la historia ambiental cuyo enfoque permitirá, de aquí en más, combinar saberes de las ciencias naturales e históricos con el objeto de:

 

”... entender la crisis global de la biósfera como el resultado de un proceso en el que han venido interactuando fenómenos de larga y muy larga duración ... con otros de plazo más breve e intensidad mucho mayor”. (Castro H., G., 2000: 4).

 

Así, la historia ambiental enfatiza su análisis en las interacciones entre los grupos sociales y su entorno, visión que reemplaza el mero relato tradicional de acontecimientos humanos referenciados sólo en escala temporal, donde la evolución espacial y la historia constituyen dominios separados.

 

La nueva perspectiva de estudio, no sólo permite conocer las diferentes escalas espacio-temporales que rigen para procesos naturales y sociales –cuyo desconocimiento constituye uno de los principales motivos de disfuncionalidad en la relación entre ambos subsistemas- sino además, para adquirir conciencia sobre el momento en el cual dicha interacción conduce al conflicto o al reemplazo de la matriz ambiental originaria por otra, sobre cuyo comportamiento y dinámica se ignora los resultados.

 

Tal enfoque facilita además la realización de estudios integrados donde cultura y naturaleza no son consideradas categorías separadas y con metodologías de análisis diferentes, sino como lo expresara Worster, D. (2000:19) “Con todo lo distintas que puedan ser lo natural y lo cultural en el nivel ontológico, sus funciones no son [1] en realidad tan distintas”; por lo tanto, para obtener un conocimiento real sobre los problemas que hoy preocupan a la humanidad en este aspecto, el abordaje articulado de la evolución cultura-naturaleza en cada situación de conflicto constituye, hoy por hoy, una de las estrategias más adecuadas.

 

Es por ello que, complementando un trabajo previo realizado por las autoras relativo al problema de las inundaciones en la ciudad de Pigüé[2], en esta contribución el objetivo es detectar la conexión e interdependencia entre causas de orden físico y antrópico en la concreción del fenómeno. Uno de los caminos para lograrlo es identificar a partir del análisis de la documentación histórica y cartográfica existente la evolución seguida en la apropiación del espacio, las modificaciones producidas por cada grupo en la matriz ambiental y las consecuencias sobre el funcionamiento de la misma a efectos de contar con elementos de juicio suficientes que permitan intervenciones espaciales adecuadas ante el flagelo que afecta en forma recurrente a la ciudad de Pigüé y sus adyacencias.

 

El horizonte abierto por la historia ambiental al presentar nuevos y múltiples interrogantes resulta de vital importancia para avanzar en propuestas basadas en la interpretación integral del fenómeno con el objeto de desmitificar las hipótesis que indican a la tecnología como única vía para la resolución de conflictos. En este aspecto, adherimos a lo expresado por Castro H, G. (2000: 44) cuando dice:

 

"Su objetivo consiste en profundizar nuestra comprensión acerca del modo en que los humanos se han visto afectados por su ambiente natural a lo largo del tiempo y, a la inversa y de manera quizá más importante ante la preocupación global de nuestro tiempo, cómo han afectado los humanos al medio ambiente, y con qué resultados”.  

 

 

1.      Ocurrencia de inundaciones ante eventos hidrológicos extremos

 

El arroyo Pigüé, (Figura 1),cuyas nacientes ascienden a los 1000 metros de altitud –Sierras de Puán, Pigüé y Curamalal- comparado con otros pótamos del Sistema de Ventania, podría ser catalogado como pequeño y tranquilo, tanto por su módulo medio (1.5 m3/seg.) como por su longitud, pues no supera los 84 kilómetros entre la cabecera y desembocadura en el lago Epecuén. (Rosell-Zinger. 2004)

 

Su comportamiento actual no se ajusta estrictamente a la realidad descripta por cuanto su caudal suele transformarse en turbulento y peligroso, durante períodos más o menos breves, en coincidencia con precipitaciones copiosas en su cuenca superior hecho que produce inundaciones y aluviones encauzados en tributarios inactivos durante períodos secos en búsqueda del cauce principal. Este fenómeno cada vez mas frecuente se halla registrado no sólo en el imaginario colectivo de la población sino también en la crónica local desde donde es posible inferir, de acuerdo con las titulaciones de los escritos, la percepción del impacto asociado a cada evento

 

Un diagnóstico preliminar elaborado por las autoras del presente trabajo proporcionó información sobre las características y comportamiento del arroyo, y a partir de allí se deduce que la problemática ambiental relacionada con las inundaciones en  sectores vulnerables obedece a diferentes factores: forma y tamaño de la cuenca superior, pendientes acentuadas asociadas con precipitaciones copiosas, potenciados por los cambios producidos en la matriz ambiental originaria durante el proceso de ocupación del espacio. (Rosell P.,Zinger S,. 2004)

La abundante documentación histórica obtenida desde diferentes fuentes locales contribuyó a desarrollar la investigación sobre la base de un análisis ambiental, metodología que, exige contar con la máxima información posible sobre las causas motivantes de un problema, en este caso las inundaciones, con el propósito de generar conocimiento tendiente a facilitar el  proceso de toma de decisiones en términos de solución de los mismos.

 

 

2.      El valle del Pihüé ¿sitio atractivo para los primeros grupos humanos?

 

 

La documentación histórica permite inferir -respecto del patrón paisajístico original -,  que se trataba de un relieve suavemente ondulado cubierto por abundante pastizal natural e interceptado por ríos y arroyos con aguas de buena calidad, caudal permanente y tranquilo, atributos que sin duda, representaron recursos naturales atractivos para :

 

“… los aborígenes de la tribu puelche, errantes nómades de la dinastía de los Curá, quienes llegaban a estas tierras en busca de aguada y caza para practicar el malón en sus avances hacia los fortines” (Rosell, P.2002: 222 )

 

La cronología histórica indica, en consecuencia, una temprana ocupación del espacio por parte de los nativos. De los escritos de  Monferrán M., E. (1955: 18) cabe destacar las expresiones que remarcan la preocupación  por la inseguridad del territorio :

 

 “En los intentos de extender las fronteras, la ocupación del Carhué y el Pihüé, preocupó mucho en el año 1869, por ser estos puntos como la entrada a la guarida en las sierras del Pihüé y la Cura-Malal, lugar importante bajo todo punto de vista estratégico”.

 

Asimismo, expresiones concordantes con las señaladas se encuentran en diferentes descripciones y narraciones del mismo autor en las cuales además del valor estratégico estos grupos primitivos destacaban la presencia de una rica avifauna, abundancia de pastos y, en  oportunidades, se menciona el desarrollo de un cuerpo lagunar donde acampaban, peculiaridad vinculada quizá con los desbordes del arroyo a la llegada de estos grupos prehispánicos.

 

Con el fin de ilustrar las aseveraciones precedentes, se transcriben relatos de la obra citada:

 

“En las marchas hacia el Norte y Noroeste llegaban al Pihüé Leuvú en procura de agua...” (Ob. Cit., 1955:14).

 

“Saliendo del Pihüé... se hallaba el paraje denominado Curú-Malal, avanzada de la guarida o refugio mencionado”. (Ob. Cit., 1955: 15).

 

“En este paraje, el arroyo formaba un estacanmiento de agua o laguna corriente, la Pihüé-Lauquén, donde crecían huncos, cortaderas... y habitada por grandes bandadas de patos, gallaretas, tucu-tucus, peludos, vizcachas, guanacos, ñandúes y otras especies...”. (Ob. Cit., 1955:15).

 

“... se detiene sobre la laguna del Pihüé, en cuyos ricos campos tenían sus invernadas los indígenas con 600 lanzas del cacique Juan José Catriel, para cubrir la vigilancia”. (Monferrán M., M. E., 1955: 21).

 

La información analizada permite afirmar que la impronta –impacto- provocada por los nativos sobre la matriz ambiental originaria, atendiendo a su condición de nómades, no produjo alteraciones en el funcionamiento de los ecosistemas primitivos sobre todo porque su principal actividad era la caza, por cuanto, ni siquiera construían edificaciones permanentes ya que migraban transportando sus tolderías.En consecuencia, los desbordes del arroyo Pigüé o, de sus fuentes tributarias transitorias no representaron un problema ante excedentes hídricos durante los episodios de tormentas pues eran absorbidos por el ecosistema, en tiempos más o menos prolongados según su capacidad de resiliencia prácticamente intacta antes de la llegada de la “colonización”.

 

 

3.      Avance de la “civilización” y transformaciones geoambientales.

 

El escenario ambiental hasta la finalización de la Campaña del Desierto (1879) no acusaría alteraciones significativas por la presencia de grupos humanos, situación que cambia sustancialmente, una vez controlados los nativos luego del hecho militar mencionado y la incorporación definitiva de estas tierras al proceso de colonización llevado a cabo por ciudadanos franceses y consolidado por el avance del ferrocarril.

 

La sistematización en las formas de apropiación del espacio y de los recursos inicia de inmediato la transformación del patrón ambiental primitivo cuando se sustituyen los sistemas naturales poliespecíficos por campos cultivados. La reducción de la biodiversidad y destrucción de la estructura del suelo –por laboreos agrícolas-, limita su capacidad natural de infiltración durante los episodios de lluvias extraordinarias aumentando la vulnerabilidad del sistema para resolver excedentes hídricos.

 

La siguiente descripción refleja aspectos de la transformación enunciada:

 

“La Compañía La Curumalán... ha instalado una Colonia Francesa, en situación de abarcar un intenso horizonte, sería difícil, en efecto, hallar en otra parte un terreno más adecuado al éxito, bañado por el Pihüé y compuesto de valles, cuchillas y sierras aparentes para los más valiosos cultivos, como un suelo y un subsuelo de primer orden ... ese núcleo de 300 colonos del Aveyron... ocupando diez leguas de feraces tierras podrán suministrar evidentemente miles de toneladas anuales al ferrocarril, tanto en cereales como en otros productos de alimentación...” . (Ob. Cit., 1955: 54).

 

Hasta aquí, el panorama ambiental planteado no permite entrever la variabilidad climática propia de la región, sin embargo en otros pasajes de la misma obra es posible advertir detalles sobre la característica mencionada:

  

“Esos colonos franceses... se aferraron al paraje del Pihüé, clavando en lo alto de la cercana sierra, la Cruz, en donde ellos depositarían todas sus esperanzas, en los momentos apremiantes se dirigían a ella para que el Señor mandara sobre sus campos sedientos un poco de agua”. (Ob. Cit., 1955: 48).

 

En este contexto y, a pesar de las escasas manifestaciones escritas sobre la ciclicidad de períodos secos y húmedos en la zona – hecho no menor por tratarse de una región con aptitudes suficientes para la agricultura- el proceso de poblamiento, sustentado en la fertilidad de los suelos, avanza y con él la artificialización del marco natural,  acentuándose aún mas con la llegada del ferrocarril y la construcción de caminos troncales y vecinales para facilitar la salida de  productos agropecuarios hacia los centros de consumo.

Para construir las redes de comunicación, se suavizan  pendientes  con el fin de lograr mayor rapidez y seguridad en el tránsito así, mientras en algunos tramos el relieve es rebajado, en otros, las depresiones se rellenan creando nuevas geoformas  con la consiguiente alteración del drenaje superficial preexistente. En ocasiones, la apertura de  calles y caminos troncales pavimentados agilizan el deslizamiento de los aluviones en dirección del colector principal, el Arroyo Pigüé, en tanto en otras, se generan microrrelieves positivos – redes ferroviarias – los cuales impiden la libre evacuación de las aguas aumentando tanto la superficie inundable como la duración de las inundaciones.

 

El avance colonizador – fines del siglo XIX y principios del XX - basado fundamentalmente en la fertilidad natural de los suelos aparece, entonces, como el primer gran modificador del patrón paisajístico primigenio al reemplazar los sistemas naturales por los agroecosistemas. Esta forma de intervención espacial incide sobre la capacidad de resiliencia  de los sistemas naturales ante situaciones críticas como períodos secos prolongados y/o aparición de plagas, entre otros. Con posterioridad, la simplificación en la estructura funcional  de los ecosistemas debido a la pérdida de biodiversidad lleva hacia una degradación creciente de los “servicios ecológicos básicos” [3],  hecho que se refleja en la reactivación de procesos de erosión hídrica en las calles del centro histórico de la ciudad de Pigüé, especialmente en  los años inmediatos a la fundación. 

 

La ciudad construída en un predio reservado de 170 hectáreas dentro de la colonia agrícola La Curumalán, según el plano fundacional de 1886, (Figura 2) ubica a escasos metros del borde del arroyo la estación del ferrocarril, núcleo original desde el cual se diseñan las calles y manzanas.

 

 

 La cartografía existente indica que se trataba de un área topográfica baja y fácilmente anegable, por lo tanto las inundaciones resultan desde principio de siglo, un flagelo para la población; así puede advertirse en la descripción del diario El Independiente en el mes de  marzo de 1902 cuando dice:

 

“..las lluvias que desgastan las calles en pendiente y forman grietas y pozos, donde se incrustan los vehículos…”

El crecimiento socioeconómico originó, como era previsible, un avance importante de la urbanización; la naturaleza fue sustituida por obras culturales –viviendas, calles, canalizaciones, redes de servicios urbanos, pavimentación- las cuales incentivaron nuevas edificaciones reproduciéndose el círculo de reemplazo de lo natural por construcciones humanas.

 

La planta urbana se expande hacia diferentes sectores, entre ellos el borde sur, donde se radica el Barrio Obrero en la década del 50 sobre  la llanura de inundación del arroyo Pigüé. Posteriormente nuevos asentamientos en el mismo sector se erigen sobre los colectores –disfuncionales durante períodos secos- aunque peligrosos cuando se producen precipitaciones importantes en la región serrana contigua. Hecho fácilmente perceptible de observar en la energía del relieve (Figura 3) donde es posible apreciar la dirección que toman las aguas superficiales y aluviones provenientes de las sierras en búsqueda del cauce principal la cual se ve facilitada por la apertura y pavimentación de algunas calles.

 

Por lo tanto, desde la colonización averonesa hasta el presente el problema de las inundaciones se reedita en la ciudad de Pigüé, situación  manifestada por la sociedad en numerosos documentos – prensa local- que testimonian la problemática a lo largo del proceso apropiación del espacio. El reconocimiento de diferentes períodos críticos fue posible a partir de la información obtenida desde los documentos mencionados .

 

4- Multiplicación de conflictos ambientales. Situación heredada o construída día a día.

 

El marco geobiofísico originario dominado por ecosistemas autóctonos evolucionó hacia un paisaje agrario donde domina el monocultivo precipitando el agotamiento de nutrientes del suelo con la consiguiente disminución de la productividad y aceleración de los procesos de deterioro del patrimonio natural, -en este caso el suelo-, que conduce hacia una merma en la capacidad de infiltración y retención de agua en el perfil. Por lo tanto los excedentes hídricos de eventos hidrometeorológicos  extraordinarios evacúan con mayor rapidez siguiendo las pendientes dominantes hacia el arroyo Pigüé. Además, la incorporación de importantes cantidades de material sólido producto de la erosión hídrica aguas arriba transforma los torrentes en verdaderos aluviones que impactan sobre los barrios situados al sur de la ciudad.

 

El proceso de urbanización por lo general espontáneo, sin considerar la dinámica del sistema natural soportante como factor de riesgo, acentúa la disminución de los servicios ecológicos básicos, entre ellos  la capacidad de absorción del suelo, incrementándose no sólo la escorrentía superficial  sino también la velocidad con que la corriente hidráulica avanza hacia zonas densamente pobladas cuyo impacto es bien conocido por la mayoría de los ciudadanos pigüenses.

 

En consecuencia factores como el sistema serrano en el sur y el arroyo - determinantes en la definición del sitio primitivo- con comportamiento y dinámicas

propias, quizá desconocidas para quienes realizaron la selección del mismo, hoy emergen junto a las formas de apropiación y transformación del espacio como responsables directos del alto grado de vulnerabilidad física y social  que exhibe la ciudad frente al fenómeno de las inundaciones. Esta última construída día tras día al ocupar terrenos con alto riesgo de inundación, sea por su cercanía al arroyo Pigüé o por formar parte del pedemonte serrano cuyas pendientes y actuales formas de explotación contribuyen decididamente a agravar el impacto. (Figura 4)

 

No obstante, lo expresado hasta aquí, es necesario señalar que ante la situación heredada cuyos efectos se traducen actualmente en la multiplicación de conflictos ambientales  asociados con tormentas extraordinarias –eventos cada vez más frecuentes en la zona- las autoridades gubernamentales no han permanecido ajenas a la problemática. En los años 1952-53 frente al peligro latente de avance de las aguas en los barrios mencionados, impulsaron la construcción de un canal derivador para

facilitar la evacuación de las aguas hacia el colector natural, cuya puesta en funcionamiento alivió el problema durante un período prolongado. Además se encaró un estudio y planificación de los desagües pluviales de la ciudad realizado durante el año 2002.[4] Pero su efectividad se vió comprometida cuando el 7 de octubre de 2003 ante una lluvia torrencial de aproximadamente 180 mm durante dos horas en la cuenca superior, la  presión de las aguas del canal impidieran el libre escurrimiento del caudal del Pigüé produciéndose desbordes hacia los barrios Obrero, Ducós y sector del Molino Harinero, como así también hacia el parque Municipal y edificaciones privadas aguas abajo. Situación, cuanto menos inquietante, pues se comprobó su limitación para resolver los problemas de inundación en dicho sector.

 

 

En este punto sostenemos la importancia de los aportes del enfoque ambiental, al analizar la historia de la apropiación del espacio a través del cual se relaciona fenómenos como el tránsito por un período húmedo marcado cuya tendencia continúa (Figura 5), vinculada tal  vez con el calentamiento global del planeta o con los vaivenes de la corriente de El Niño, - factores que ni gobernantes ni pobladores de Pigüé pueden modificar directamente- con la vulnerabilidad física y social.

 

Reflexiones finales

 

A la luz del estudio realizado sobre el problema de las inundaciones que afecta, de manera recurrente, a la ciudad de Pigüé y sus adyacencias es necesario recapacitar sobre la importancia de construir un conocimiento integral para interpretar la interdependencia existente entre sistemas naturales y antrópicos. Los primeros con comportamientos y dinámicas regidos por lógicas propias cuyos procesos se desarrollan en escalas espacio- temporales muy diferentes a los que rigen el accionar humano, este último imbricado con múltiples intereses, valores y conductas que condicionan sus relaciones con el mundo natural. En consecuencia, ignorar dicha peculiaridad estimula intervenciones espaciales sobre la base temporal de los procesos propios de la especie humana donde la escala se reduce a los acontecimientos ocurridos a partir de su aparición en el planeta. Esta circunstancia que, durante mucho tiempo, careció de significación pues la sociedad modificaba espacios ecológicos según sus necesidades construyendo importantes obras hidráulicas, transformando los ecosistemas en agroecosistemas o favoreciendo urbanizaciones cada vez más extensas, tuvo sus primeras señales de alerta durante la última mitad del siglo pasado a través de la emergencia de conflictos ambientales para los cuales la sociedad no encontró respuestas adecuadas en el corto plazo.

 

Así, el escenario artificial creado y recreado por el género humano con vistas a incrementar su calidad de vida generó una catarata de problemas ambientales de severidad creciente para los cuales la tecnología por sí sola no pudo dar soluciones satisfactorias.

 

En este marco entonces, la historia ambiental debería ser aceptada como una herramienta de trabajo valiosa en el tratamiento de conflictos ambientales tanto por su función pedagógica para entender situaciones complejas como por la ayuda que representa a efectos de reinterpretar acciones humanas ocurridas en otros períodos históricos bajo la óptica de la legitimidad otorgada por la sociedad, en cada momento, a tales conductas.

 

Es por ello que, en el caso de las inundaciones que afectan al área de estudio es de fundamental importancia:

 

-          Conocer la coevolución de sistemas naturales y sociales en cada unidad operacional, sea urbana o rural, con el objeto de abordar la problemática presente procurando una relación de equilibrio entre procesos naturales y antrópicos, en la actualidad muy alterados, debido precisamente a la ausencia de racionalidad ambiental durante el proceso de ocupación del espacio en el sector que hoy ocupa la ciudad de Pigüé.

 

-          Impulsar un proceso de gestión del territorio teniendo en cuenta que a pesar de ser un área altamente antropizada aún se halla bajo el régimen de leyes y regulaciones tanto naturales como socioeconómicas, aspecto relevante a la hora de futuras intervenciones tendientes a ordenar el territorio.

 

En definitiva y para concluir, sostenemos que los conflictos actuales tienen su origen en la dinámica de procesos naturales inherentes a zonas de piedemonte serrano sujeta a ciclos climáticos secos y húmedos y en el proceso de ocupación del espacio.

 

Esta combinación hace que el comportamiento ecosistémico natural se transforme en una amenaza latente para el desarrollo de actividades humanas creando situaciones de vulnerabilidad creciente ante eventos propios de la naturaleza.

 

 

BIBLIOGRAFIA

AYALA CARCEDO, F.(2002). “El Sofisma de la imprevisibilidad de las inundaciones y la responsabilidad social de los expertos. Un análisis del caso español y sus alternativas.” Boletín AGE Nº 33. España

CARDONA, O.(1993). “Evaluación de la amenaza, la vulnerabilidad y el riesgo. Elementos para el ordenamiento y la planeación del desarrollo.” En: Los desastres no son naturales. Maskrey, A. La Red: Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina. Colombia.

COOPERATIVA AGRICOLA LA ALIANZA S.A.“Series Estadísticas de precipitaciones 1888-2001”. Pigüé.

DA LA CRUZ,J. 2002 . “Ecología de los desastres ” . Ed. Coscoroba.CLAES. Uruguay.

DIARIO EL INDEPENDIENTE.(1902). “La  Inundación de Ayer”. Marzo de 1911.

                                             (1911). “La  Inundación ”.4 de Mayo de1911.

DIARIO EL REFLECTOR.(1914). “El gran desastre”. 23 de Mayo de 1914

                                             (1915). “Pigüé Inundado”. 27 de Febrero de 1915

                                             (1933). “Las últimas lluvias”.15 de Abril de 1933    

DIARIO EL ARGENTINO. (1945). “La precipitación pluvial de antenoche”. 21 de diciembre de 1945.

                                              (1981). “Se estudia el problema de las inundaciones”.

1 de diciembre de 1981

DIARIO REFLEJOS. (2001). “Fue una odisea retornar de la cabalgata a las Sierras de Curamalal”. 9 de octubre de 2001

                                  (2002). El temporal causó serios daños en la ciudad de

Pigüé. 11 de noviembre de 2002.        

                                   (2003).”Un impresionante alud que bajó de las sierras inundó 150 viviendas del Barrio Ducós”. Pigüé. 14 de octubre 2003.                                                                       

DIRECCION PROVINCIAL DE HIDRAULICA – DISTRITO VI.(2003). “Estudio y Planificación de los desagües pluviales urbanos de Pigüé”. Marco del Convenio rubricado entre Municipios. Expediente Nº 2406-10782/91.

NATENZON, C.(2003). “Una inundación tiene causas más políticas que naturales.” En: Diario Clarín. 11 de Mayo. Buenos Aires.

POPOLIZIO, E., 1975. “Los Sistemas de escurrimiento”. En Centro de Geociencias Aplicadas. Tomo 2. Nº 2. Series Investigación. Chaco. Argentina.

ROSELL, P. (2002). “La ciudad de Pigüé  en la  percepción de sus habitantes” .Actas del Primer encuentro sobre Geografía Histórica, Historia de la ciudad y Territorio. Bahía Blanca, 28 y 29 de noviembre 2002. ISBN 987-544-093-0.

ROSELL, P.- ZINGER, S. (2004) “Arroyo y ciudad de Pigüé: diagnóstico preliminar de  una relación conflictiva” Inédito.

 



*Prof. Asociada. Departamento de Geografía. Universidad Nacional del Sur.

** Asistente con dedicación Semiexclusiva. Departamento de Geografía. Universidad Nacional del Sur


[1] Lo remarcado es de las autoras.

 [2] Pertenecen al PGI: “ Medio Ambiente, calidad de vida y desarrollo local en el suroeste bonaerense. Unidades geoespaciales-problemas como espacios prioritarios de intervención”El presente trabajo fue totalmente financiado por la Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, Argentina. SGCYT.

[3] El Dr Jorge Morello (1996:6) denomina como funciones o servicios ecológicos a los “procesos ecosistémicos básicos, tales como captura y transformación de nutrientes, productividad biológica, ciclaje geoquímico (incluye formación del suelo), regulación de las poblaciones naturales de plantas y animales y ciclaje hidrológico”.

[4] Estudio y Planificación de los desagües pluviales urbanos en el Marco del convenio  Municipio y Dirección Provincial de Hidráulica-2002


Ponencia presentada en el Sexto Encuentro Internacional Humboldt. Villa Carlos Paz, Argentina. Setiembre de 2004.







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