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Asunto:[encuentrohumboldt] 501/04 - Paisajes culturales, valoración patrimonial y turismo: el caso de Los Talas (Luján, Pcia de B uenos Aires)
Fecha:Sabado, 23 de Octubre, 2004  01:02:59 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

“Paisajes culturales, valoración patrimonial y turismo:
el caso de Los Talas (Luján, Pcia de Buenos Aires)”

 

Lic. Mónica Fernández

Universidad Nacional de Luján

 

 

Introducción

 

            La presente investigación constituye un aspecto del trabajo generado en torno al proyecto de mi Tesis de Doctorado a presentarse ante la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

            De las investigaciones efectuadas en relación con  la producción histórica del espacio geográfico, he devenido en el estudio del patrimonio espacial y paisajístico, que en el presente está siendo valorizado como producto turístico por diferentes actores sociales y económicos.

            Desde ese punto de vista, considero que existe una irrenunciable responsabilidad de las Ciencias Sociales, respecto de la realización de estudios de investigación y reflexión sistemáticos, para diagnosticar y proyectar posibilidades de explotaciones turístico- culturales en espacios socialmente producidos y  de valor patrimonial.

            Estos espacios adquieren un carácter de recursos no renovables, en el sentido de representar organizaciones espaciales originales y originadas en singulares relaciones entre la naturaleza y las sucesivas comunidades que los organizaran. Portando, entonces, valores de testimonios patrimoniales para las futuras generaciones. Su explotación turística en el presente, hace urgente la necesidad de un reconocimiento por parte de equipos interdisciplinarios, donde las ciencias sociales no pueden estar ausentes.

 

 

1-) PAISAJES CULTURALES Y VALORIZACIÓN PATRIMONIAL:

“LOS TALAS” HOY.

 

 Enmarcada en el cuartel 2do. del partido de Luján, a unos 80 km al oeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se encuentra la estancia “Los Talas”. Frente a ella se despliega la ruta provincial No 47, que en este tramo une, remedando el recorrido del camino colonial, a Luján con Navarro. A unos 19 km del cruce entre esta ruta y la nacional No 5, se encuentra la tranquera de acceso a la estancia. Un pequeño cartel circular de metal ubicado a su derecha, reza “Los Talas”. 1824”. Sin mayor identificación se extiende el  paisaje estanciero ante quien desee observarlo.

En esta primera parte nos proponemos realizar un ejercicio de observación que avance por el establecimiento identificando los elementos o rasgos de su producción espacial, datándolos respecto de qué etapa del desarrollo productivo proceden, analizando que metodología de estudios patrimoniales e históricos nos permitirán hallar las relaciones de correspondencia o no,  que los explican. El objetivo es decodificar el sistema paisajístico actual a la luz de las procedencias históricas de sus elementos. Rescatando sus funciones originales y presentes, para explicar los cambios o rupturas y las pervivencias.

 

La Hipótesis del presente trabajo es que la producción espacial de la estancia “Los Talas” constituye una manifestación del patrimonio cultural de la región pampeana. Por lo cual, convenimos en las siguientes categorías de análisis para emplear en nuestra investigación,

 

Espacio histórico o espacio social: ”El espacio debe considerarse como un conjunto de relaciones realizadas a través de las funciones y de las formas que se presentan como testimonio de una historia escrita por los procesos del pasado y del presente. Es decir, el espacio se define como un conjunto de formas representativas de las relaciones sociales del pasado y del  presente, y  por una estructura representada por las relaciones sociales que ocurren ante nuestros ojos y que se manifiestan por medio de los procesos y las funciones. El espacio, entonces,  es un verdadero campo de fuerzas cuya aceleración es desigual... [1]

Patrimonio cultural: “Los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia.

                                      Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les da un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia.

                                      Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico[2]    “ .

            Paisajes culturales: “Hay una gran variedad de paisajes que son representativos de las diferentes regiones del mundo. Combinan trabajos de la naturaleza y de la humanidad, ellos expresan la larga e íntima relación entre la sociedad y su ambiente natural... Los paisajes culturales ... testifican el genio creativo del hombre, su desarrollo social y la imaginativa y espiritual vitalidad de la humanidad. Ellos son parte de nuestra identidad colectiva[3]”.

 

            En este sentido, la estancia “Los Talas” posee en el presente 890 hectáreas que comprenden el casco y la parte central de una “suerte de estancia colonial”, de 1850 has.

Otorgada por merced real en los albores de la conquista (1635), su localización y disposición testimonian la herencia colonial. Avanzando por el camino de ingreso, de tierra apisonada, “mejorada” como le llaman en la actualidad, unos tres kilómetros de recorrido llevan al casco. Su transcurso nos permite la inmersión en un campo antiguo y moderno, a la vez,  donde la decodificación de los rasgos paisajísticos producidos en cada etapa de su desarrollo, constituyen el contenido de  los Capítulos 2 a 6 de esta investigación.

            “Los Talas” hoy se presenta compleja y “multidimensional”  a la vez. Partes de su pasado se actualizan en un paisaje atravesado, como reflexiona M.Gutman, por diferentes coordenadas e intereses[4]. Por su origen colonial coincidente con la primera hora del descubrimiento, conquista y colonización del Río de la Plata por los españoles, y por su continuidad en la explotación agropecuaria hasta el presente, es que la consideramos una manifestación testimonial del patrimonio cultural de la pampa húmeda.

            El camino de ingreso posee tres tramos reconocibles. Un kilómetro, aproximadamente desde la tranquera de entrada hasta el brazo del Arroyo de la Choza que atraviesa el campo. Este se sortea por un pequeño puente de ladrillos, madera y tierra que, con sucesivas mejoras, data de la época en que la familia Bius-Furt adquiere por compra la estancia (1824), dentro de la etapa saladeril. Hoy siguen poseyéndola en sexta generación de propietarios a través de la señora Etelvina Furt de Rodríguez. Un segundo tramo une el dicho puente con el “guardaganados” (sucesión de barras de metal y fosas que impide el paso del ganado bovino al camino)  que, incrustado en el suelo, marca el inicio de la avenida de eucaliptus que, implantada hacia 1920 lleva hasta “las casas”. A uno y otro lado de este recorrido se observan modernos apotreramientos realizados con “boyeros eléctricos” (hilos de alambre, sostenidos por varillas de metal con coloridas abrazaderas plásticas, que están conectados a un generador de electricidad, con el fin de contener a la hacienda en los potreros asignados). Coexisten con líneas más antiguas, de alambrados de cinco hilos que alternan alambres lisos y de púas, con esquineros de madera de quebracho y varillas de ñandubay, algunos instalados en la época del boom del lanar y del modelo agroexportador.

            Unos 200 metros antes de transponer la tranquera de acceso al casco propiamente dicho, que luce la marca de ganados del  establecimiento (registrada en 1882), sobre el lado izquierdo del camino, se hallan varias construcciones relativas al trabajo agropecuario: la casa de los peones, el galpón de esquila y las caballerizas. Procedentes en su construcción de la etapa lanar y de modernización (1860-1890 y 1890.1930, respectivamente), solo el galpón continúa siendo usado en el presente para guardar herramientas, maquinarias y carruajes. La casa de los peones y las caballerizas se encuentran vacías y deshabitadas, en espera de la concreción de un proyecto de “Turismo rural” que posee su propietaria, en el que se convertirían en dependencias para dar albergue y comida a los visitantes.

            Ingresando al casco, encontramos dos edificaciones de viviendas, “la casa antigua”, cuya construcción data de 1824, iniciada por José Mariano Biaus, el comprador original de la estancia y “la casa nueva”, comenzada a construir en 1860 por su hijo Mariano Biaus y Córdoba. Adosada a ella por el lado norte, se encuentra el Archivo y Biblioteca “Jorge Martín Furt”, instalado en 1950. La articulación arquitectónica entre la casa nueva y la biblioteca se resuelve por la existencia de un patio semicircular de ladrillos y canteros, presidido por una palmera añosa de unos 10 metros de altura.

            Los espacios del entorno se componen de un sistema de integración entre las casas y su entorno compuesto por las galerías perimetrales de la casa nueva, que proporcionan ambiente cubiertos pero abiertos por columnatas al exterior, un patio con veredas, canteros y tramos de césped, presidido por un aljibe colonial, y un jardín que permite una integración con el parque de árboles. Hacia 1950 se ha construido en él, a pocos metros a la izquierda del aljibe, un horno de barro, destinado a asar alimentos, practica complementaria del asar en “asador de hierro” o “parrilla” de la región pampeana.

 Hacia el lado sur, un “monte” de diversas especies (acacios, eucaliptus, casuarinas, protege a la plantación de frutales (higueras de diversos orígenes,  naranjos, mandarinos, durazneros, ciruelos), localizada allí desde fines de siglo XIX, pero renovada en sus ejemplares. Su función fue y es en el presente, la de  proveer de frutas a la familia para consumo fresco y producción de dulces artesanales para consumo propio y comercialización. Dentro del monte, existe un sector de configuración diferenciada, compuesto por una hilera de cipreses donde, en un proyecto paisajístico que quedó inconcluso, Jorge M. Furt planeaba construir un espejo de agua rectangular, rodeado de dichos árboles, al estilo de las ”villas italianas” renacentistas, que había conocido en su viaje a Europa.  Este monte está enmarcado por una reja con pórtico de mampostería, donde trepan plantas de frambuesas y otras especies de  enredaderas. Se halla separado de la casa antigua por un camino de tierra y rodeado de “cortinas de caña” de la India, traidas al país en tiempos de la influencia hegemónica del capital británico (etapa agroexportadora).Hacia el noreste el talar y los arbustos espinosos avanzan sobre las pasturas. El límite de esta área está señalado por una antigua zanja, construida hacia 1850 con la idea originaria  de detener el desbande de los ganados, antes de la instalación de los alambrados. Hoy se la mantiene "limpia” de malezas buscando detener e avance del talar.

            El parque luce no planificado, plantas de cierto exotismo como magnolias (foscata, reginata y purpurata), robles, nogales, se mezclan con ceibos y lapachos. Esa funcionalidad que lo caracteriza muestra una interacción entre los espacios de residencia y de trabajo. Este rasgo la distingue de las estancias construidas con posterioridad al 1900, donde los jardines y parque poseían un diseño, generalmente europeo, cuyos responsables eran expertos contratados, como el paisajista Thays. Las únicas líneas estructuradas geométricamente en función de un propósito las forman la citada avenida de eucaliptus del camino de ingreso, que dibuja una especie de eje longitudinal del establecimiento y una doble línea de casuarinas, de disposición perpendicular a la anterior, dispuesta detrás de la casa antigua. Constituye un forma de eje transversal del casco y entre ambas prefiguran una cruz, vista desde lo alto, característica de las estancias pampeanas hacia  principios del siglo XX.

El casco está constituido por unas veinte hectáreas de superficie, se halla en una disposición central, respecto de la estancia, y se encuentra enmarcado por potreros destinados a la producción bovina y equina. En los capítulos que siguen se analizará el uso dado a ellos en cada etapa. Así como, quedando presentados los sectores del establecimiento, se detallan su constitución y uso, a través del relevamiento patrimonial  y el análisis de las fuentes históricas guardadas en el Archivo de estancia.

 

Para analizar la realidad patrimonial de la estancia “Los Talas” en el presente, utilizaremos la Tipología Provisional propuesta por Randall Masson[5] para trabajos de valoración de conjuntos patrimoniales. Su propuesta consiste en asignar dos tipos de valorizaciones: una cualitativa (sociocultural) y otra cuantitativa (económica).

 

VALORIZACIÓN SOCIOCULTURAL: está compuesta por una serie de subgrupos de perspectivas, que de acuerdo  la naturaleza del emplazamiento pueden combinarse.

 

* Valores históricos: están en la raíz del tema del patrimonio y de la herencia. Abarcan desde el relevamiento de los restos arqueológicos o documentales, hasta su interpretación con fines educativos.

En el caso de “Los Talas”, son altamente significativos, ya que existen ambos: los restos materiales, arquitectónicos, paisajísticos, así como los documentales, debidos a la conservación del Archivo de Estancia con continuidad temporal.

 

* Valores Simbólico/Culturales: constituyen la construcción de significados sociales, los elementos de la identificación de una sociedad con a propia percepción que tiene de sí misma.

En el caso que nos ocupa, como se ha analizado en el Estado de la Cuestión, el hecho de constituir una “estancia”, posee una gravitación simbólica en la cultura pampeana y en la cultura argentina. Sus enlaces con los valores simbólico-culturales de cada etapa se exploran en los capítulos de esta investigación. Hacemos una mención especial a la presencia del Archivo y Biblioteca “J.M. Furt”, por constituir un elemento de alta capacidad explicativa e identificatoria al momento de evaluar patrimonialmente a la estancia.

 

* Valores sociales: están referidos al “uso social” del emplazamiento patrimonial. A los diferentes grupos que tienen acceso a una relación de conocimiento, disfrute, disposición de ese lugar.

En el caso de “Los Talas” encontramos grupos sociales diferenciados, cuyo punto en común es la interacción con los dueños de la estancia, ya que se trata de una propiedad privada. Podemos determinar: el grupo de los trabajadores rurales y aquellos que acceden a la estancia en relación con la actividad agropecuaria     ( compradores y vendedores de hacienda, veterinarios, ingenieros agrónomos, asociaciones de productores, como ARPAE, de alcance local). Un segundo grupo signado por su búsqueda del contacto con el Archivo, Biblioteca y descendientes de J.M.Furt, dentro  del cual, a su vez caben diferenciaciones académicas que van desde la el alojamiento de investigadores  de postgrados,  de académicos extranjeros hasta la difusión en escuelas y entidades intermedias locales. Un último grupo lo constituyen quienes acceden en busca del turismo rural, valorizando principalmente la radicación campestre. Es pertinente pensar que la combinación de intereses está presente en numerosas ocaciones de esta gama de posibles relaciones.

 

·        Valores Religioso/Espirituales: hacen referencia a las significaciones que las

religiones organizadas asignan a ciertos emplazamientos, como los templos, oratorios o lugares sagrados de los diferentes pueblos.

     En el caso de “Los Talas”, esta perspectiva de valoración no se halla presente.

 

·        Valores estéticos: en un sentido amplio, se refiere a las condiciones visuales del patrimonio, y en sentido estricto, a su correspondencia con cánones representantivos de una escuela o movimiento artístico.

En el caso de “Los Talas” esta perspectiva de valoración es posible de aplicar a diferentes manifestaciones: la arquitectura (estilo de las casas y otras construcciones), mobiliario y de enseres domésticos (vajilla, platería), la escultura y pintura (tallas y cuadros), la literatura (el fondo bibliográfico de unos 40.000 volúmenes, algunos de ellos provenientes del siglo XIII, incunables y primeras ediciones, especialmente de obras españolas e hispanoamericanas, que se guarda en la Biblioteca).

 

VALORIZACIÓN ECONÓMICA:  se divide en dos grupos de valores de mayor capacidad mensurable que los socioculturales.

 

·        Valores de uso o de mercado: son los valores del mercado, a los que con mayor facilidad puede imputárseles un precio. Constituyen bienes y servicios que son susceptibles de obtener una tarifa de precios asignados.

En el caso de “Los Talas” es posible “recortar” productos con un precio de mercado en el caso de: la producción agrícola- ganadera (vacunos, caballares, ovinos y sus subproductos, lana, cueros, fardos de pasto, dulces y conservas)y  tarifas por visitar la estancia y el Archivo y Biblioteca (con servicio de comidas y alojamiento o no) .

 

·        Valores no mercadeables: son aquellos valores económicos que resultan  de dificultosa expresión en precios del mercado. Por ejemplo todos los Valores Socioculturales expresados pueden considerarse no mercadeables.

En el caso de “Los Talas” esta perspectiva de valoración se puede apreciar muy claramente, en el sentido de que cada una de las partes de la arquitectura alcanza un valor representativo inserta en el conjunto de la construcción, así como los libros de la biblioteca, los rasgos del paisaje. Trascienden el precio del valor de cada objeto, priorizándose su inserción en un sistema que hace difícilmente ponderable su valoración particular.

 

            La Tipología Provisional propuesta por Randall Masson[6], es bastante ajustada para realizar una determinación de perspectivas de valoración para el caso que nos ocupa . En   menor medida la técnica de REAP (Rapid Ethnographic Assessment Procedure), que Setha M.Low plantea para la Valorización Cultural en Conservación Patrimonial[7].

            La REAP consiste en una técnica de dignóstico de situación especialmente adaptada para espacios rurales. Es conveniente llevarla adelante con equipos multidisciplinarios que, trasladándose al emplazamiento puedan obtener un panorama de la situación en forma inmediata. Esta técnica se compone de la realización del mayor número posible de los siguientes pasos:

 

·        Cartografía física del lugar.

·        Cartografía de las actividades humanas.

·        Grabación de los comentarios que la “gente del lugar” hace al investigador en sus recorridos.

·        Entrevistas individuales a informantes expertos.

·        Entrevistas grupales generales a personas involucradas con el lugar.

·        Entrevistas a grupos de personas específicas, relacionadas con el lugar.

·        Investigación en Archivo Histórico de documentación.

·        Análisis de los materiales relevados[8].

 

En el caso de “Los Talas”, hemos evaluado como relativamente  pertinente el uso de esta técnica. En el sentido que le reconocemos un aporte a los estudios patrimoniales, especialmente dado por el relevamiento de las percepciones que los individuos y los grupos tienen del emplazamiento patrimonial. Al respecto reconocemos el mérito del método etnográfico para la producción de la Historia Oral, que complementa a la historia documental tradicional,  relevando y generando fuentes alternativas de información[9]. Otro valor que le damos es la posibilidad de producir un informe de diagnóstico veloz, para encarar luego la investigación o,  para utilizar cuando el emplazamiento patrimonial se encuentra a cierta distancia del lugar de residencia y trabajo habitual del investigador (en mi caso, unos 30 kilómetros).

Por otro lado, considero que asigna poca importancia (en tiempo, capacidad analítica, ponderación de resultados) a la investigación en Archivos documentales históricos. Es comprensible que así sea para trabajos de naturaleza antropológica y/o etnográficos[10], por ello planteamos su relativa utilidad para nuestro caso en cuestión, en el que el peso de la investigación histórico documental es importante.

           

2-) LA ESTANCIA EN EL ANÁLISIS REGIONAL PAMPEANO

 

            Atentos a la multiplicidad de perspectivas en que fue y puede ser abordado, consideramos oportuno revisar el uso de que la “ estancia” fue objeto, como categoría histórica y   analítica, recurrente en la explicación de los procesos sociales, económicos, políticos, que llevaron a la configuración del espacio social reconocido como la pampa húmeda argentina, en particular, en el marco del Río de la Plata, como posibilidad regional.

            Al respecto, consideramos al área pampeana desde una perspectiva integral en relación con la producción  histórica de su espacio actual[11]. Hallamos que el análisis de las distintas etapas de su ocupación colonial e independiente, inscriptas sobre un espacio poco modificado por la población indígena preexistente, muestra la producción de un objeto espacial cuya materialidad se evidencia en la construcción de sus propios “recursos” (suelo, pastos, aguadas, leña), merced a las capacidades tecnológicas de los grupos sociales que la organizaron en cada momento[12]. Que dicho “objeto cultural”

 

llamado  “espacio pampeano”, fue siendo producido históricamente, y por lo tanto,  testimonia en su fisonomía actual, con mayor o menor  grado de evidencia, según los casos, su aplicación o participación de los “modelos” de desarrollo imperantes en las distintas fases de su “construcción”. La persistencia en la utilización de la categoría “estancia” para designar a algunos de esos rasgos, nos la hace aparecer como ineludible en nuestra indagación.

 

2-1-) LOS ESTUDIOS ESTANCIEROS EN EL MARCO LATINOAMERICANO

 

            Una de las principales consecuencias que se desprende de los cambios historiográficos propuestos a escala latinoamericana a partir de los años cincuenta, fue el corrimiento del eje de centralidad en el debate de los temas y procesos inherentes al siglo XVIII en América, desde su posición original en torno a las decisiones metropolitanas sobre estas tierras, en especial, de las Reformas Borbónicas, hacia los actores sociales “locales” americanos, y los procesos y configuraciones sociales, económicos, políticos gestados en torno a la realidad  colonial y postcolonial.

            Por ello,  destacamos que la producción acerca  de Latinoamérica como región, denota un avance temático, metodológico y de estado de los debates, al que la historiografía argentina aún no alcanza . Trabajos pioneros como los de Chevallier y Florescano [13], sobre México, vanguardias de numerosas producciones, analizadas por Van Young[14], para una de las áreas claves de la historia indígena y colonial americanas orientan, aunque en distintos ritmos, los estudios de áreas aún más periféricas, como el Río de la Plata.

            Estas producciones comenzaron a mostrar la posibilidad de escindir de  la historia económica de  las distintas naciones, el estudio privilegiado de las haciendas y estancias como formaciones excluyentes dentro de las distintas tramas sociales abordadas. Así, los aportes de la Sociología y la Antropología Rurales, sumados a una mayor exigencia en el estudio sistemático de las fuentes cuantitativas, mostraron una complejidad en el panorama agrario a priori insospechada, sino dejada de lado deliberadamente.[15]

 

            La Historia Rural Rioplatense se entronca en estos nuevos enfoques de una manera tardía y parcial, a juicio de las últimas revisiones sistemáticas presentadas en nuestro medio al respecto[16]. En especial la Argentina, donde no podemos dejar de vincular la importancia que tempranamente fue otorgada a la estancia como protagonista en el escenario del drama rural, respecto de otras formaciones. Se cargó en ella, entonces  la consolidación de una imagen de gran participación en la construcción de una conciencia nacional, fomentada por un sistema académico y educativo que reflejó la hegemonía pampeana frente a otras tradiciones regionales, y a la dicotomía estanciero- gaucho,  frente a otras tensiones sociales.

            La peligrosidad de tan canónica versión, radica en la esterilidad al momento de explicar períodos y espacios diferenciados, aún dentro de la misma región rioplatense. Proyectar acríticamente la imagen de la pampa gauchesca más atrás en el tiempo de mediados del siglo XIX, o hacerlo de la misma descuidada manera en las distintas microrregiones o ecosistemas agrarios pampeanos, denota inescrupulosidad en el manejo de las coordenadas de tiempo y espacio.

            La renovación historiográfica argentina reconoce en la producción de Tulio Halperín Donghi, un hito importante a partir de los años setenta. Tanto en “Revolución y guerra...” como en su estudio concreto de la estancia betlemita de Fontezuela, marca las matrices y sugestiones necesarias para estimular indagaciones de nuevo cuño sobre el panorama agrario pampeano, y las asignaciones de protagonismos o no[17]. Sin embargo, desde el campo de las especialidades técnicas, la Historia Económica se vió enriquecida, poco antes, con el aporte de visiones de innegable conocimiento práctico rural, como lo fue el trabajo siempre consultado del agrónomo Horacio Giberti. En él las preocupaciones tecnológicas eclipsan a las perspectivas tradicionales sobre el panorama social, disminuyendo sus limitaciones[18]. Otros trabajos que complementan esta perspectiva son los de Coni, acerca del papel del gaucho en la campaña[19], así como los de Montoya y Sbarra sobre los saladeros y la incorporación de los alambrados y del molino[20].

            Los estudios americanistas mostraban una riqueza de perspectivas que ponía en tela de juicio los esfuerzos tradicionales que centraban su atención en la historia institucional, militar y en las gestas individuales de tono biográfico. Los vientos de renovación agitaron el clima de ideas, enrocando aquellas perspectivas en las innovadas social y económicas, en los sujetos colectivos y en las explicaciones procesuales llevadas al centro de las discusiones. Así, del examen exhaustivo de la documentación de los establecimientos estancieros, como del interés presentado ante el descubrimiento de fuentes masivas para el estudio de la campaña, nacieron las redefiniciones de los parámetros dentro de los cuales se iba a debatir.

 

2-2-) LA ESTANCIA:

UN ESPACIO CENTRAL EN EL DEBATE

 

El debate no comenzó, probablemente, por considerarse innecesario el cuestionamiento del arraigado tema de la estancia, sino por cuestiones inherentes a los actores sociales vinculados a ella de distintas formas, el gaucho y la posibilidad de coexistencia de diferentes tipos de mano de obra en el agro, y el problema de la composición de la producción rural[21]

            Para el primer tema, los estudios de Sociología Rural, si bien centraron su atención en los procesos más recientes, mostraron una innegable riqueza en la posibilidad explicativa de matices y combinatorias de las relaciones agrarias, tanto en el ámbito de la producción, como en el de la comercialización y consumo, que resultaron estimulantes como propuestas para ensayar su aplicabilidad a procesos en tiempos pasados.[22]

            El segundo problema puso sobre el tapete urticantes cuestiones inherentes a cómo la vida académica en Argentina se vio modificada durante la década del setenta. El regreso de especialistas que trabajaron en esos años en otros países, planteó una renovación temática y metodológica evidente. Los trabajos de Juan Carlos Garavaglia sobre la composición de la producción pampeana en perspectiva regional y sectorial, animaron acalorados y fructíferos debates en simposios y reuniones en cuyas actas podemos seguirlos[23].  Se planteaba trabajar en fuentes cuantitativas masivas, para mensurar la magnitud de los fenómenos y recomponer la dinámica de la producción regional a partir de las series decimales. De dichos análisis surgió una intuida,  pero aún no demostrada hasta entonces,  presencia de la agricultura “en sentido estricto”  - es decir, de cultivos.[24]

            Este punto bastó para provocar fuertes reconsideraciones temáticas y metodológicas. Contestación a afirmaciones del siglo XIX – como la  que define Sarmiento, acerca de la “civilización del cuero “- , y de pasados más recientes, cuyos sostenedores “tomaron la posta”  para fundamentar la preponderancia de una pampa eminentemente ganadera, recorrida por solitarios gauchos y administrada por mayordomos, ante el ausentismo de los terratenientes[25]. Ello marcaba la vigencia de las categorizaciones histórica y analítica, y nuevamente la centralidad de la “estancia” en la historiografía  del agro rioplatense.

 

            Otros abordajes sumaron perspectivas y multiplicaron la posibilidad de análisis de las relaciones entre capital y mano de obra en el escenario en cuestión. Los trabajos de Carlos Mayo de los años ochenta sobre la mano de obra, su condición en la campaña, respecto de la capacidad de control del estado, la iglesia y los particulares, así como sus producciones recientes sobre la “anatomía” de las estancias coloniales, consideradas como establecimientos productivos, constituyen sólidos aportes al debate en curso.[26]

            Al respecto, cabe señalar, la generación de multiplicidad de estudios efectuados sobre establecimientos estancieros pertenecientes a órdenes religiosas, frente a los cuales Samuel Amaral ofrece su trabajo en una estancia laica localizada en el pago de Magdalena, provincia de Buenos Aires[27]. Discute acerca de la rentabilidad de la empresa agropecuaria y la utilización de la mano de obra esclava.

            Los trabajos de Jorge Gelman, preferentemente sobre la Banda Oriental del Uruguay y sobre el siglo XVII, así como los de Eduardo Saguier, renovaron considerablemente los temas clásicos de la producción rural: la mano de obra y la tierra.[28]Así como los de Moutouquias y Socolow redimencionaron los procesos constitutivos del espacio pampeano en el paso del siglo XVII al XVIII, a partir de focalizar las relaciones establecidas entre el espacio rural y la producción agropecuaria, los circuitos legales o semiclandestinos de intercambio, los grupos comerciantes porteños y el papel capital del puerto de Buenos Aires.[29]

            A pesar de los promisorios inicios de la discusión, tenemos la sensación de que en los últimos  años,  se ha llegado a una especie de “meseta”, no de la producción, sino de la confrontación fructífera de posibilidades conceptuales y metodológicas entre los integrantes de las posturas contrapuestas. Percepción que se basa en la ocurrencia de reuniones y de congresos  en los que predomina nítidamente una u otra postura, y en la consecuente aparición de publicaciones que se ciñen a las mismas[30] .

2-3-) LA ESTANCIA: CATEGORIZACIÓN HISTÓRICA Y ANALÍTICA

 

Consideramos que la centralidad histórica de la estancia, como tema de los trabajos sobre el agro rioplatense , como se dijo antes, impidió percibirla como tópico discutible, dándosela como categoría básica del análisis “a priori”.

            En parte debido al proceso de construcción histórica del conocimiento al respecto, es que el apego inicial a las fuentes cualitativas de análisis , que transmitían imágenes de alto “impresionismo” , motivó la utilización de categorías originalmente nacidas de las fuentes históricas. Esta “tradición “ de respetar dichos esquemas, pasó por alto sutilezas que muestran, según emergen de nuevos estudios,  deslizamientos en las formas de “llamar” o “llamarse” en el mundo colonial. Las  aplicaciones a las que aludimos tienen que ver con indagaciones sobre el mundo social y la formación de determinados actores colectivos, y no con la especificidad “estanciera” , considerada como unidad  de producción..

            Atendiendo a que este es uno de los objetivos al que tendemos, mediante una investigación de base empírica sobre la estancia  “Los Talas”,   es que queremos aquí puntualizar el deslinde entre los planos histórico y teórico[31], desde los que la categoría estancia fue usada en la producción historiográfica rioplatense.

            De allí se desprende que las fuentes históricas evidencian un uso no casual, que delinea el proceso de construcción social de la estancia como establecimiento agropecuario destinado a la producción, y a  su vez referente socioeconómico de los actores individuales y colectivos a ella  vinculados.

            En cambio, y aludiendo a la historicidad en la producción del conocimiento, es que aparecen las categorías analíticas devenidas de los avances – o avatares- , de las Ciencias Sociales. Estas denominaciones reflejan las modalidades de trabajo que, según las épocas, los climas de ideas, la disponibilidad de fuentes, reflejan de manera descriptiva, comparativa y/o sintética, los alcances logrados en las investigaciones.

            Ambos planos reflejan en común el proceso de “construcción” social de que son objeto y producto: en el caso de las categorías históricas, por los actores sociales mismos  en su circunstancia “de época”. En el caso de las categorías analíticas... también, solo que difiere en estas el nivel de identificación entre la denominación utilizada en el análisis y la percepción que de los mismos fenómenos tienen sus protagonistas y/o testigos.

 

            Consideramos que todo análisis histórico, además de reflejar los avances de las Ciencias Sociales al momento en que se efectúa, insertarse en las discusiones académicas según los diferentes “climas de ideas” imperantes, cargar con su “historicidad” misma como debate, debería tender a mantener una fidelidad con el origen histórico mismo de las categorizaciones. Estudios teóricos prueban la capacidad explicativa de los términos “de época” como repositorio arqueológico del lenguaje y sus significaciones.[32]

                                                                                                                                                     

            En este sentido, proponemos como metodología de abordaje para nuestro trabajo sobre la estancia “Los Talas”, aplicar ambos criterios en distintos tiempos de la investigación. Indagar cómo se nombraban o percibían las estancias  en cada época,  atendiendo a una variabilidad por  microrregiones. Relevar y efectuar la interpretación y comprensión de los testimonios documentales, cartográficos, fotográficos, arquitectónicos   radicados en dicha estancia y los vinculados a ella y guardados en otros repositorios.

 

            CONCLUSIÓN

 

            Considero que esta ponencia pone en evidencia ciertos items ineludibles al momento de analizar y reflexionar sobre la relación entre la valoración patrimonial, los fenómenos relacionados con el turismo cultural y su relación con las potencialidades y restricciones del desarrollo regional. Para ello entendemos que en la región pampeana la “estancia” costituye un  fenómeno espacial, histórico y contemporáneo. Ha demostrado ser un elemento de alta potencia explicativa, en un contexto de renovados debates, dadas las implicancias económicas, sociales, políticas y culturales anudadas en su entorno. De allí su capacidad de captar estos intereses relacionados con el llamado “turismo estanciero” y a la vez los peligros que entrañan, por su posibilidad de ser objetos de explotaciones que alteren su condición de bienes de valor patrimonial.

Esperamos, a la finalización de nuestro trabajo de tesis, poder aportar nuevos elementos que ayuden al análisis y a la reflexión sobre la delicada relación entre valorización cultural y turismo, entorno a los espacios estancieros.

 

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[1] Santos, Milton, “Por una geografía nueva”, Espasa Universidad, Madrid, 1990, p. 139.

[2]  UNESCO, “Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural”, París, 1972, en www.unesco.org/whc/world_es.html, p. 2.

[3] UNESCO, “Cultural landscapes”, en www.unesco.org/whc/exhibits/cultland/landscape.htm/, 1998, p. 1.

[4]  Para ahondar en el enfoque del patrimonio multidimensional, Cfr., Gutman, Margarita V., “Del monumento aislado a la multidimensinalidad”, en Carión, Fernando (Editor), “Los centros históicos de América Latina: de medio siglo al tercer milenio”, UNESCO, Ministerio de Cultura de Francia, París, 2000.

[5]  Masson, Randall, “Assessing Value in Conservation Planning: Methodological Issues and choices”, en de la Torre, Marta (Editora), “Assessing the Values of Cultural Heritage”, The Getty Conservation Institute, Los Angeles, 2002, pp. 10-13.

[6]  Ibidem.

[7]  Low, Setha M. , “Anthropological-Ethnographic Methods for the Assessment of Cultural Values in Heritage Conservation”, en de la Torre, Marta., “Assessing  the Values... op.cit. pp. 31-49

[8]  Ibidem.

 

[9] Para ampliar la información sobre la Historia Oral y sus posibilidades metodológicas de utilización, Cfr, Scharzstein (compiladora), “La Historia Oral”, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1991.

[10] Low, Setha M., “Anthropological-Ethnographic.... op.cit, p.38.

[11] Para el concepto de producción social del espacio geográfico, Cfr. Santos, Milton, “Espaco y sociedade” (ensaios) , Petrópolis, Vozes, 1979;  “O papel das cidades na formacao das regioes na America Latina: uma interpretacao da evolucao economica de Medellin (Colombia) e su regiao”,  en “ “Ensaios sobre a urbanizacao Latino-americana”, Sao Paulo, Hucitec, 1982; “Metamorfoses do espaco habitado. Fundamentos teóricos e metodológicos da Geografía”, Hucitec, Sao Paulo, 1988.

 [12] Sobre la producción del espacio pampeano considerado como “artefacto social”, son muy sugerentes las tesis de Denis, Pierre, “La valorización del país. La República Argentina, 1920”, Buenos Aires, Solar, 1987; y Gaignard, Romain, “La pampa argentina: Ocupación, Poblamiento, Exploración. De la conquista a la crisis mundial (1550-1930)”, Buenos Aires, Solar, 1989.

 [13] Chevallier, “La formación de los latifundios en México”, México, Fondo de Cultura Económica, 1974; Florescano (Coord.) , “Haciendas, latifundios y plantaciones en América latina”, México, Siglo XXI, 1975.

[14]  Van Young, E.,  “La historia rural de México desde Chevallier: historiografía de la hacienda colonial”, en E. Cárdenas (Comp.) “Historia económica de México”, México, 1989.

[15]  Kula, W., “Teoría económica del sistema feudal”,  Buenos Aires, 1974; Chayanov, A., “Organización económica de la unidad campesina”, Buenos Aires, 1971.

38 Pucciarelli, A y Marta Bonaudo (Comp), “La problemática agraria. Nuevas aproximaciones”, con Prólogo de Jorge F. Sábato, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1993, 2 vols; Fradkin, R., “La historia agraria del Río de la Plata colonial. Los establecimientos productivos”, Buenos Aires, Centro Editor de América latina, 1993, 2 vols.; Barsky, O., Posada, M. , Barsky, A.,” El pensamiento agrario argentino”, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1993, 3 vols.; Azcuy Ammeghino, E., Birocco, C., Gresoles, G., Higa, M., Martínez Dougnac, G., Pérez, O., “Poder terrateniente, relaciones de producción y orden colonial”, Buenos Aires, F. García Cambeiro, 1996.

 

[17] Halperín Donghi, T., “Revolución y guerra. Formación de una élite dirigente en la Argentina criolla”. Buenos Aires, 1972; “Una estancia en la campaña de Buenos Aires. Fontezuela, 1753-1809”, en Enrique Florescano (Comp.), “Haciendas, latifundios y plantaciones en América Latina”, México, Siglo XXI, 1975.

[18]  Giberti, H., “Evolución y perspectivas del sector agropecuario argentino”, en “La economía agraria argentina. Consideraciones sobre su evolución y situación actual”, en AAEA, XX Congreso Insternacional de Economistas Agrarios, 1988; o en su clásico “Historia económica de la ganadería argentina”, Buenos Aires, Solar, 1969.

[19] Coni, E., “El gaucho”, Buenos Aires, 1969.

[20] Montoya, A., “Historia de los saladeros argentinos”, Buenos Aires, Raigal, 1956; Sbarra, N., “  Historia del alambrado en la Argentina” , Buenos Aires, EUDEBA, 1958 e “Historia de las aguadas y el molino”, Buenos Aires, EUDEBA, 1973.

[21] Fradkin, R. (Comp), “La historia...op.cit., pp. 18-25.                                                                          

[22] Laclau, E.,  “Modos de producción, sistema económico y población excedente. Aproximación histórica a los casos argentino y chileno”, en Revista Latinoamericana de Sociología, No 5, 1969; Flichman, “La renta del suelo y el desarrollo agrario argentino”, México, 1977; Murmis, M., “Estructura  de clases en el campo argentino”, en “Tipo de capitalismo y estructura de clases “, Buenos Aires, 1974.

[23] Garavaglia, J.C., “Crecimiento económico y diferenciaciones regionales: el Río de la Plata a fines del siglo XVIII” y “El Río de la Plata en sus relaciones atlánticas: una balanza comercial ( 1779-1784)”, en Garavaglia, J.C., “Economía, sociedad y regiones”,  Buenos Aires, 1987.

[24]  Garavaglia, J.C., “Las estancias en la campaña de Buenos Aires. Los medios de producción (1750-1850) “, en Fradkin, R.. (Comp.) , “La historia...op. cit., vol. 2, p. 124

[25] Azcuy Ameghino, E. Y otros, “Poder terrateniente...op.cit.

[26] Mayo, C., “ Estancia y peonaje en la región pampeana durante la segunda mitad del siglo XVIII”, en Desarrollo Económico, No 92, 1984; “Los betlemitas en Buenos Aires: convento, economía y sociedad (1748- 1822)”, Sevilla, 1991; con A. Fernández, “Anatomía de la estancia colonial bonaerense (1750-1810)”, en Fradkin, R.,  “La historia...op.cit, pp. 67-81.

[27]  Amaral, S., “Producción y mano de obra en una estancia colonial. Magdalena, 1785-1795”, mimeo, 1984.

[28] Gelman, J., “Gauchos y campesinos? “, Anuario del IEHS, Tandil, 1987; “Una región y una chacra en la campana rioplatense: las condiciones de la producción triguera a fines de la época colonial”, en Desarrollo Económico, No 28, Buenos Aires, 1989; “Nuevas perspectivas sobre un viejo problema y una misma fuente: el gaucho y la historia rural del Río de la Plata colonial”, en Fradkin, R., “La historia... op.cit., vol. 1, pp. 121-142; Saguier, E.., “Mercado inmobiliario y estructura social. El Río de la Plata en el siglo XVIII”, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1993.                                                                                            

[29] Moutouquias, Z., “Contrabando y control colonial en el siglo XVII”, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1988; “El crecimiento en una economía colonial de antiguo régimen: reformismo y sector externo en el Río de la Plata (1760-1796)” ;  Socolow, S., “The bureaucrats of Buenos Aires, 1769-1810: Amor al Real Servicio”, Duke University Press, Durham and London, 1987.

[30] Por el lado de quienes postulan la centralidad de la agricultura en el ámbito rural rioplatense colonial, testimonian nuestra apreciación las compilaciones realizadas por el Centro Editor de América Latina en 1993, Cfr., Fradkin, R., “La historia...op.cit., donde se destacan los trabajos de Jorge Gelman, “Nuevas perspectivas...op.cit..; “Una región... op.cit.,; del mismo R. Fradkin, “Producción y arrendamiento en Buenos Aires del siglo XVIII: la hacienda de la Chacarita (1779- 1784)”; el de R. González Lebrero, “Chacras y estancias en Buenos Aires a principios del siglo XVII”, y finalmente, el de J. C. Garavaglia, “ Las estancias...op. cit; aparece también en esta compilación el artículo ya citado de Carlos Mayo y Angela Fernández, “Anatomía de...op.cit., que senala un deslizamiento en las perspectivas propuestas en anteriores trabajos de Mayo, en los que aparecía más cerca  de afirmar la preeminencia de la ganadería vacuna en el agro pampeano colonial. Otras compilaciones de esta renovada vertiente que postulan la centralidad de la agricultura  en el Río de la Plata colonial son: el citado Bonaudo, M. Y Alfredo Pucciarelli, “ La problemática...op.cit., y , desde otra editorial: Garavaglia, J.C., y Moreno, J.L., (Comp),  “Población, sociedad , familia  y migraciones en el espacio rioplatense. Siglos XVIII y XIX”, Buenos Aires, Cántaro, 1993. En la Introducción del mismo los compiladores dicen explícitamente: “...Los trabajos presentados en este volumen se encuadran en la corriente renovadora que tiende a afianzar aún más las evidencias que afirman la presencia de una economía campesina que no excluye la estancia y la chacra, pero que, en definitiva, su presencia influye sobremanera en la dirección y el carácter  de la sociedad y  la economía rural “,

Por la corriente que refundamenta el papel central de la actividad ganadera aún en épocas anteriores a la  consolidación del boom pecuario del agro pampeano, la compilación que se nos aparece como la más ilustrativa es la ya citada que reune los trabajos de Azcuy Ameghino, E., Birocco, C., Gresoles, G., Higa, M., Martínez Dougnac, G.  Y Pérez, O., “Poder terrateniente...op.cit., en el que el primero de estos autores, hace una descalificación encarnizada de perspectivas temáticas y metodológicas encaradas por la corriente “garavagliana” puntualizando su , según su interpretación, intencionalidad política y oportunista, pp. 15-18.

 [31] Ansaldi, W., “La pampa...op.cit., p. 71.

[32] Kula, W., “Problemas y métodos en la historia económica”, Barcelona, 1975.


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.