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Asunto:[encuentrohumboldt] 499/04 - Turismo cultural e Identidades nacionales: La Feria de Colectividades en Córdoba
Fecha:Viernes, 22 de Octubre, 2004  00:57:23 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

Turismo cultural  e Identidades nacionales:

 La Feria de Colectividades en Córdoba

 

Lic Laura Misetich

Museo de Antropología

Universidad Nacional de Córdoba

l 

Resumen

 

      La provincia de Córdoba forma parte de una de las áreas del Estado Argentino de alto desarrollo turístico vinculado tanto a sus atractivos naturales como históricos y culturales. A escala mundial y nacional, se revela  como un polo de atracción del turismo que ofrece  en  sus variados paisajes urbanos y rurales, un conjunto de diversas posibilidades de esparcimiento y ocio recreativo que la posicionan junto a otros puntos clave del país, entre las opciones preferenciales de los consumidores de este tipo de productos insoslayables de nuestras sociedades.

      Agentes públicos, oficiales y privados, promocionan diversos 'bienes' -en un sentido no meramente económico del término-  que forman parte de lo que se clasifica como un turismo recreativo, de aventura o cultural. En este sentido, el llamado turismo cultural  enmarca  un calendario anual  de actividades, lugares y fechas que son identificados como 'fiestas', 'encuentros' o 'ferias' realizados tanto en los períodos vacacionales -invernales y estivales- como durante el año, consagrando una serie de fechas ya tradicionalmente instituídas.

 en este trabajo abordo el análisis de la denominada Ferias de las Colectividades en Córdoba, un mercado, plaza y espacio de socialización de identidades nacionales en el contexto del estado-nación argentino contemporáneo. Las ferias de las colectividades en  Córdoba Capital es realizada en los períodos de las  vacaciones, de invierno (en julio).  La realización de este evento organizado desde los años '70,  moviliza un sinnúmero de recursos materiales y humanos, tanto gubernamentales -provincial y municipio- como no gubernamentales -las  asociaciones de inmigrantes nucleadas en la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba[1], dando cuenta su continuidad, de la relevancia atribuido al mismo tanto por productores como por consumidores

       Nos interesa analizar cómo se ponen en juego y articulan, culturas nacionales, memoria colectiva y políticas turísticas en un territorio material y simbólico que recrean, memorias e identidades colectivas,  a la vez que revelan los alcances y tensiones entre lo  local y lo global en cuanto a posibilidades de reconocimiento y diferenciación desde ciertos rasgos 'culturales'.

     Se aspira a contribuir a repensar los alcances y límites de las políticas gubernamentales respecto a las identidades de minorías nacionales encuadrados como 'turismo cultural'. De este modo, reflexionar sobre los contextos y procesos locales a la luz del análisis de disposiciones vigentes y/o necesarios que propicien el desarrollo de programas económicos y culturales respecto al  patrimonio cultural de grupos y minorías étnicos nacionales  en un contexto contemporáneo signado por luchas  y conflictos de bases identitarias y culturales.

 

 

Introducción

 Se puede referenciar Córdoba desde un vasto espectro de representaciones, algunas de las cuales sobrepasan los límites de su territorio y  del Estado Argentino, y que visibilizan y combinan, rasgos relativos a sus recursos, población,  historia y cultura. Tal es el caso de La Manzana de las Luces y Las Estancias Jesuitas - declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, la Universidad Nacional de Córdoba, los hitos desde los cuales se dan cuenta de transformaciones políticas y sociales de alta densidad, como la Reforma Universitaria o el Cordobazo, los mitos universales y globales que como 'el Che Guevara'.

  Es, desde un punto de vista geográfico e histórico, un espacio de articulación regional  del Atlántico y el Pacífico, del norte y el sur del país, un ambiente 'amigable' -como suele ser clasificada-, un área tradicionalmente agro-exportadora e industrial, polo de desarrollo traducido en su  infraestructura y la atracción de mano de obra de migrantes extranjeros -limítrofes y de ultramar- a sus tierras, lo cual delineó los contornos singulares de su sociedad  moderna. Una provincia mediterránea que observada a grandes escalas físicas y simbólicas, está  inserta en la periferia de un mundo pretendidamente más global, lo cual junto a otros aspectos mencionados y omitidos, conforman  "nuestra identidad mediterránea" contemporánea.

   Como C. Buchrunker advierte, la identidad,  en referencia a la identidad nacional argentina, se puede definir como la idea que alguien tiene de sí mismo caracterizándola como una triple conciencia de pertenencia: pertenencia a una unidad socio-cultural, a un espacio geográfico asociado a dicho conjunto, a un pasado histórico que no sólo explica el surgimiento de las otras dos, sino que también se encuentra cargado de valores, los cuales constituirían un entramado de representaciones y lealtades compartidas que identificarían la Nación (1994: 311-312)[2].

      Las pertenencias y formas de exclusión/inclusión social son siempre construcciones socio-históricas.  Los inmigrantes arribados al país en diferentes contextos, produjeron diversas redes sociales y formas de institucionalización que dan cuenta de estas identidades que crearon un mosaico de culturas con mayores o menores grados de pemeabilidad e integración. El arribo a nuestro país de millones de inmigrantes -casi tres millones y medio que se asentaron definitivamente-  constituye uno de los aspectos sobresalientes de las políticas del estado-nación como lo entendieron los sectores hegemónicos de Argentina en el contexto de la modernidad mundial del siglo XIX.[3] La "aluvionalidad" del fenómeno migratorio - en el sentido dado por J. L Romero[4], impactó de diversas maneras y en diferentes dimensiones y escalas los procesos sociales argentinos. En Córdoba como en el resto de la región central/pampa húmeda, el fenómeno migratorio de más de un siglo, plasmó especificidades locales tanto el ámbito rural como urbano. [5]. Una de las formas de organización que mayor visibilidad lo constituyen las denominadas asociaciones de inmigrantes[6], núcleo de una comunidad vinculada a partir de lazos morales y acciones colectivas definida por su pertenencia a un origen  etnonacional. .

      En el seno de estas asociaciones, una  memoria colectiva[7]   -oficializada y legitimada - es trasmitida y gerenciada a través de diversos canales y modos para procurar la  conservación y transmisión de esa cultura "transnacional" entendida como propia y heredada a través de lazos primordiales. yo soy argentino porque nací acá , pero también italiano, por mi abuelo. Ius sanguinis y ius soldis, viejas claves para disputar ciudadanías, se yuxtaponen si producir quiebres sino flexibilizando las posibilidades de identificación, de identidades adscriptivas y atribuidas.

   Las colectividades se constituyen en los portavoces públicos y guardianas comunitarias de un pasado y una cultura que aspira conservarse y trasmitirse entre los inmigrantes y sus descendientes; la misma se hace pública y visible en la sociedad argentina a través de ciertas prácticas comunes: participación en los eventos públicos - día del inmigrante, fiestas patrias argentina, ferias y fiestas locales, regionales, y nacionales.

      En este sentido, se sigue las afirmaciones de M. Rotman, Paradójicamente, en un contexto globalizado, donde los países se homogeneizan (hacia al exterior) pero se fragmentan (hacia el interior), tienen lugar y se han revitalizado en nuestro país fenómenos culturales que plantean la reivindicación de una "identidad nacional". Nos referimos concretamente a Ferias y fiestas o eventos de carácter periódico organizados desde el Estado. Dichos fenómenos culturales se fundan en la recuperación/ recreación de tal "identidad nacional.[8]

     En estas prácticas, la identidad colectiva e individual centrada en la transmisión de tradiciones vehiculizarían - yuxtaponiendo y contraponiendo- diversas representaciones a partir de lo  típico y lo artesanal (cfr. M. Rotman, 2001), lo exótico/local, lo extranjero/nativo, inmigrante/argentino, cultura foráneas/cultura nacional.  En este sentido, "lo nacional" -inter e intra- se presenta institucionalizado como patrimonio cultural, vertebrador de políticas de Estado en relación a la Cultura. Cada verano, cada invierno,  se ritualizan ciertas tradiciones selectivas (B. Stoeltje, 2000).  

      Unas tradiciones entre otras se presentan en las Ferias de Colectividades, una práctica recurrente observable en diversas  localidades y  provincias del país como fuera de él.[9], formando parte de programas turísticos, económicos, culturales. Las mismas, son programadas con regularidad por lo gobiernos (municipales y/o provinciales) y entidades civiles que confluyen, desde distintas experiencias e intereses, en proyectos comunes -agendados y organizados  anualmente- en torno a las identidades, la cultura, la tradición. De este modo, se territorializa,  tanto material -espacio físico y social- como simbólicamente, las marcas de una memoria colectiva ligada a la inmigración.

      En el caso cordobés, estas "ferias", "encuentros", "fiestas" son presentadas al público en general y promocionadas tanto por los gobiernos como por las asociaciones que representan  a los inmigrantes. Así, se producen, ponen en circulación, difunden  y "venden" bienes ligados a un "origen" vinculado a una minoría cultural. En este sentido, la identidad nacional portada, se constituye en un "objeto de consumo" (M. Rotman,1996:177) que revelan una herencia migratoria, extranjera, exótica por partida doble: por una parte, respecto a otras culturas nacionales/colectividades[10]. Por otra,  en relación a una identidad "autóctona y  nacional".

     Los discursos públicos encuadran estas "fiestas" en el paradigma del "crisol de razas argentino", desde donde se referencia al inmigrante y por ende, a las  colectividades, como "hacedoras" del progreso, el desarrollo económico, de la argentinidad, un "tipo argentino" entendido como producto de la fusión de razas y culturas, y en la memoria colectiva de la nación argentina y su historia oficial. A la vez,  se  disipó, silenció o manipuló, la heterogeneidad de la población, su diversidad étnica, las estrategias y modos de aglutinación de las minorías nacionales ligadas a identidades y culturas transnacionales.

      A partir de la etnografía realizada en la ciudad de Córdoba de  Feria de las colectividades y  del análisis de documentos audiovisuales y gráficos [11] se dará  cuenta en este trabajo  de  eventos que cruzan prácticas y representaciones sociales  de diversos agentes sociales. En estos eventos donde se producen y circulan bienes,  se condensan y trasmiten  ciertas ideas, imágenes, sentidos a través de actividades y objetos que vehiculizan y reproducen sentidos de pertenencia con los cuales poder o no, identificarse. Así, se  entiende que la "ferialización" de bienes culturales no puede ser comprendido fuera de un proceso social más amplio y en articulación con distintos planos.

 

 

Inmigración y turismo cultural

 

      En la provincia de  Córdoba  distintas localidades del interior, así como en la capital, promocionan eventos con fines turísticos y de desarrollo regional, tal  como las Fiestas de la Cerveza, del Chocolate Alpino, de la Masa Vienesa, todas relacionadas a un origen alemán y  realizadas en  Villa General Belgrano[12]. En el caso de otras fiestas, como la de Comida Típica Caroyense" (localidad de Colonia Caroya), la Fiesta de la Vendimia (Colonia Caroya),  del Salame Casero (localidades de Oncativo y Colonia Caroya), etc se vinculan a productos y tradiciones gastronómicas, en este caso,  italianas.[13] Estas prácticas extendidas en la actualidad entre comunidades locales y nacionales, presenta un itinerario que centrarían en la gastronomía una cierta "tipicidad" para distinguir ciertos bienes en relación a su origen y a tradiciones vinculadas una cultura nacional o nacional/regional particular.

     Publicitadas por  gobierno provincial y las municipalidades o comunas locales, los agentes involucrados  procuran atraer el público hacia el consumo de estos productos revestidos de "identidad", una identidad a la vez local y transnacional como así también nacional  y regional. Esto puede observarse también en la feria de colectividades de la ciudad de Córdoba, en la cual se incorporan productores regionales provinciales que ofertan ciertos bienes incorporados a la feria y promocionados por su "autenticidad" y "tradición vinculadas a la  conservación y  transmisión de modos de hacer legados por los inmigrantes.  Tal es el caso del "salame" este tipo de alimento tiene sus fiestas tanto en Oncativo como en Colonia Caroya[14] , las cuales rivalizan por la  "tradición" en la elaboración, el cual es preparado según recetas traídas por primeros migrantes italianos arribados a esas zonas, el sur y el norte respectivamente, desde regiones diferentes de Italia a Córdoba. Hoy los productos se procesan en frigoríficos, mas continúan siendo etiquetados como artesanales.[15] 

     Las denominadas  Ferias de Colectividades -realizadas en Córdoba capital y en la ciudad de Alta Gracias, constituyen mercados y plazas,  donde convergen y se tensionan, exhiben, intercambian y consumen, bienes de  valor material y simbólico que conforman un conglomerado de posibilidades de identificaciones; pertenencias y sentidos se sustentan en tradiciones que se reactualizan con aspirada atemporalidad por parte de diversos grupos -miembros de las colectividades, agentes del Estado provincial y municipales, así como los medios de comunicación (con alcance provincial y nacional) que privilegian su información y difusión. Así se remarcan su relevancia por un lado, como fenómeno turístico y económico,  y por otro, como legado cultural y evento tradicional para la sociedad.

       En este sentido, como señala Dolores Comas d' Árgemis: La cultura sólo puede entenderse en su relación con procesos económicos, políticos y sociales de carácter más amplio.  Esto no niega la especificidad de cada cultura, pero sí niega que las culturas sean entidades delimitables o totalidades independientes. Lo relevante es su conexión, su articulación, suele decirse, con procesos históricos que no son particulares, sino globales, que no son de corto alcance, sino de larga duración (....)

Esta orientación integra la identidad como un elemento constitutivo en la definición de la cultura. Y es que los rasgos que definen una cultura no son separables de la manera en que son seleccionados por los miembros de un grupo como factores de diferenciación respecto a otros grupos, y por tanto, de especificidad. (1998: 36).

     Desde esta perspectiva es que se analizan estos eventos públicos, en tanto productos culturales articulados a procesos históricos de este país, en los cuales el papel de la inmigración es insoslayable. Por eso, forman parte del conjunto de prácticas y representaciones a partir de los cuales unos grupos humanos se identifican entre otros como "naciones".

     Estas entidades construidas temporalmente, dinámicas, sometidas a cambios, ligadas a tradiciones, se comprenden a partir del reconocimiento de los agentes que producen y legitiman una versiones de la nación por sobre otras, produciendo memorias colectivas que encuadran otras memorias posibles tras esta oficial y legítima. Esto productores de memorias  producen y ponen en circulación este tipo de bienes de carácter simbólico, promocionan y "venden" objetos que poseen un valor agregado en tanto posibilita al "consumidor"[16] -a través del plus que porta como "rasgo de cultura"- la articulación, contraposición y/o yuxtaposición, de diversas posibilidades de identificación social en el marco de un determinado Estado- Nación. De este modo,  en estos escenarios sociales se evidenciarían flujos y dinámicas podríamos decir, globales, como lo son las transnacionalizaciones culturales, los fenómenos diaspóricos, las nuevas fronteras culturales e identidades que se visibilizan en el contexto contemporáneo.

     En este sentido, los límites y posibilidades de clasificación de "lo nacional" y las formas de memorias al interior de los actuales Estado-nación -donde se producen y reproducen identificaciones-,  revelan un entramado y  complejidad de lo social apenas vislumbrado tras el slogan homogeneizador de la fusión/crisol de razas.

      En Córdoba, el impacto de la inmigración tradujo la aceleración y continuidad de cambios y transformaciones demográficas, económicas, políticas, vinculadas a la expansión del sector agrícola ganadero como al desarrollo industrial por años ´30. La proliferación de vías férreas, caminos, diques y embalses, traducen la transformación estructural de vastas áreas rurales y urbanas que dieron cabida a los miles de inmigrantes y migrantes internos en el país. Su asentamiento y las organizaciones devenidas, configuraron un escenario en el cual italianos, españoles, armenios, franceses, suizos, croatas, alemanes, eslovenos marcaron con su impronta etnonacional lo que hoy en cierto modo diferencia y referencia ciertas localidades a partir de fiestas/ferias que las encuadran en cierta identidad. Así en Villa general Belgrano, la cerveza, la masa vienesa, el chocolate alpino, dinamizan el desarrollo económico atrayendo con esto eventos, cierto turismo hacia este departamento del valle de Calamuchita.

       Un esfuerzo por permanecer en la tradición , (E. Hobsbawn, 1984: 9) de ciertas comunidades a partir de la ritualización de ciertos aspectos ligados a un  pasado, a orígenes nacionales y culturales diferenciados al Estado argentino.

 

 

Una aproximación etnográfica a la FERIA DE COLECTIVIDADES y de comidas típicas y artesanías[17]

 

       El gobierno provincial así lo presenta en el sitio oficial de Córdoba en la WEB:   "Una vez más, las vacaciones de invierno servirán de marco para este importante evento que reunirá en los más de 10.000 metros cuadrados de exposición, a integrantes de delegaciones, artesanos, comerciantes y artistas. Cerca de 500 personas, 35 ballets y 12 grupos musicales, aportarán los sonidos, el colorido y las danzas tradicionales de distintos países en un escenario de 150 metros. En el Patio de Comidas los visitantes podrán degustar comidas típicas de la colectividad Árabe Musulmana, Armenia, Bolivia, Brasil, Corea, Chile, Croacia, España, Grecia, Italia, Perú, Japón, México, Paraguay, Polonia y Siria Líbano.

Por su parte, en los Pabellones Verde y Naranja, mas de 250 artesanos nacionales y del exterior presentarán sus trabajos en cerámica, madera, cuero, metales, cestería, tela, papel y resinas.

       En esta descripción  presentada como promoción, se ponderan infraestructura, cantidad y tipo de organizaciones, una serie de eventos a realizar, el origen de los grupos colectividades, y como al pasar, entre delegaciones ballets y conjuntos musicales, se mencionan a otro grupos que podría pasar desapercibido entre nacionalidades y dimensiones mencionadas. Los artesanos -nacionales y extranjeros-  y los comerciantes, un grupo apenas diferenciado por el tipo de actividad económica; en el caso de los artesanos, se referencian  los materiales de sus productos. En este caso, el artesano se identifica entre los otros grupos y entre sí: es nacional o extranjero, mas por ser extranjero no pertenece al rango de lo "típico" ni de la "colectividad".

      Su presencia, notable en número y en ocupación de instalaciones obedecería según informaban los organizadores "... a haberlos invitado especialmente ya que ellos participan en la feria de artesanías que se hace en abril. Así es posible financiar la ocupación de este predio ya que se paga por stand. De otro modo sería difícil que la  Unión de Colectividades pudiera afrontar sola los costos"[18].

     En el recorrido por las amplias instalaciones compuestas de varias cúpulas destinadas específicamente para cada actividad propuestas (patio de comidas, exposición, venta de productos), las áreas más delimitadas desde el punto de vista de lo que se denomina de manera incompleta de manera general "feria de las colectividades" entre el público, los organizadores y medios de comunicación (omitiéndose en todos los casos a los comerciantes, los cuales se nombran en este aviso de internet).

      Así, si bien como "público general" he asistido en otras ocasiones a esta feria, en julio del año 2002 comienzo a desarrollar en ella un trabajo exploratorio de tipo etnográfico en un espacio físico conocido en la ciudad por ser utilizado para  la realización de macro-eventos vinculados principalmente a la promoción y venta de productos, la realización de espectáculos artísticos, conferencias, etc en los diversos pabellones de múltiples usos con los que cuenta.

      Este complejo  se utiliza como marco para la realización anual de esta feria, un hito en el  calendario turístico invernal y en las actividades de la UCIC la cual conforma el plantel organizador del evento a través de su presidentes y delgados comisionados en distintas tarea y áreas (comidas, espectáculos, exhibiciones, relaciones públicas y prensa, etc).

       En el interior de esta asociación nucleadora de cerca de 30 asociaciones de inmigrantes, se definen la modalidad de participación de aquellas colectividades que puedan afrontar los costos ya sea del montaje y mantenimiento de stands en la plaza de comida, en la exhibición y en los espectáculos folclóricos. En las diversas “cúpulas” y salones con los que cuenta el predio Ferial Córdoba –ubicado hacia el Noreste del centro de la ciudad, y a unos 15 minutos de éste- se disponen en estas amplias instalaciones con capacidad de hasta 30000 personas, 4 áreas netamente diferenciadas.

     Un área de comidas, otra de venta de artículos “típicos”,  una tercera instalada en una carpa al aire libre y un pabellón de uso mixto para espectáculos y ventas de productos artesanales cierra el predio que finaliza en una de las amplias playas de estacionamiento con las que cuenta Ferial.

     Desde hace más de 15 años la Unión de Colectividades junto a los funcionarios públicos de turno, promueven la realización de estas actividades en el marco de una feria. Unos procuran un desarrollo turístico y económico a nivel local . Otros, promover la difusión de las culturas y asegurar ingresos para las asociaciones. La conjunción de estos intereses y la búsqueda de estrategias para sostener por espacio de 15 días esta feria,  delinea una serie de políticas que mixturizan este evento con la participación de diversos grupos: identitarios, comerciales, artesanales.

      Como evento turístico y económico posee una trayectoria reconocida entere la población local que accede a un programa y recorrido de varias horas de duración y diversas propuestas al interior del mismo. " A la gente le gusta comer algo fuera de lo común, ver bailar a los grupos. Muchos se acercan a conversar a los stands y quieren saber algo más de sus raíces o buscan información sobre la ciudadanía y esas cosas"[19].

         Precisamente, uno de los "ganchos" publicitarios y eje del evento es la gastronomía "étnica". En el predio lo que efectivamente cobra más visibilidad son los patios de comidas ubicados en dos pabellones donde participan cerca de 20 colectividades.

     El espacio más novedoso ofertado por los organizadores lo constituye  la galería montada al aire libre en una especie de carpa que comunica dos pabellones, donde se exhiben "stands culturales" de diversas colectividades. Como explicaran uno de los organizadores "este año -por el 2002- se implementó este sector que ha dado muy buen resultado y que quiere anticipar la creación más adelante de un museo del inmigrante".[20] Su localización en un espacio de tránsito obligado al pabellón donde se se desarrollan los espectáculos y venden su productos los artesanos,  permite la exhibición en los stands por colectividad de trajes folclóricos, banderas, escudos, diversos artefactos "típicos", folletería turística, mapas, croquis, etc presentados por los encargados de los stands[21] (aquellos que los poseen) o simplemente se exhiben los objetos En general, se destacaba en los stands una misma iconografía,  que como explicaran varios encargados,  hacen a la " cultura de un pueblo, su arte, su lengua, su pasado"[22].

     En el pabellón destinado como sector más "comercial", en el sentido que ahí se venden productos  y entremezclan una amplia gama de bienes que venden productos importados desde ciertos países  -como Croacia que con el nombre de Embajada de Croacia vende productos importados-alimenticios, adornos y souvenirs con las insignias de su país- sin que los responsables guarden relación con la colectividad local[23]- , o Grecia -que como nos explicara un organizador vende artículos "parecidos" a la cultura de ese país (trabajos en piedra, reproducciones de esculturas, textos, etc), hasta stands de embutidos ligados a localidades que tradicionalmente se distinguen en su elaboración -el caso de Oncativo y Colonia Caroya; localidades que promocionan artículos regionales -como San Marcos Sierra y su venta de miel y derivados- y la misma Colonia Caroya en otro stands que remite  también en el cartel identificatorio al nombre de los productores (vendiendo vino, miel, quesos y salames).

   En algunos de los casos de estos stands como en los de comidas, era frecuente que funcionara una asociación de productores y comerciantes que financiaban el alquiler del espacio como estrategia para poder estar en la feria. Vinos, cosméticos, textiles, ropa importadas, trabajos en madera, cerámica, etc se intercalaban en este pabellón en principio de un mixtura notable y caótica. Una especie de "mercado persa" donde de entremezclaban productos, olores, sabores, colores, procedencias de artículos y  múltiples y variados sentidos sobre lo local, lo regional, lo nacional, lo artesanal. Un popurrí que revelaba con total crudeza el aspecto más comercial y menos eufemizado de la feria.

   El mercado y plaza adquieren contornos más definidos a la vez que se desdibujan identificaciones nacionales como las ofertadas y difundidas en el nombre dado a la feria.  Los artesanos, son incluidos como explicaron los organizadores, como invitados a participar del hecho comercial, ya que un buen número son participantes de las Ferias de Artesanías que se realiza en el mes de abril en Córdoba todos los años, y así se les ofrece el alquiler de un espacio en esta feria. Como una artesana de productos cerámicos relatara esta es la parte menos grasa de la feria, no tiene nada que ver con la de abril.  Diversas perspectivas sobre la sociedad y la cultura, intereses económicos comunes que los reúne en un espacio reproduciendo de algún modo en este microuniverso, la diversidad.

     En este pabellón compartido, el gran escenario es la tarima de exhibición masiva para el público que luego de recorrer las cúpulas, puede tomar asiento y presenciar un espectáculo del que participan protagónicamente, las delegaciones de las colectividades  que presentan números folclóricos, hacen desfilar a sus abanderados, ponen música y ritmos a danzas de la "tierra de origen". En este espacio participan colectividades o países (como en el caso de Estados Unidos o Cuba) que no tienen otra presencia en la feria. En estos casos particulares, la participación de estos países corren cuenta de los organizadores de Feriar mientras que UCIC garantiza la participación de sus miembros, aún de aquellos que no montaron stands,  los cuales forman parte del espectáculo iconográfico compuesto por trajes típicos e instrumentos, escudos y banderas animando por varias horas cada día estos.

     La programación preparada por los directores del predio y la comisión de la UCIC presenta cada jornada en este espacio también a otros números artísticos. Como parte del espectáculo, se realiza el último día el  sorteos por el auto O KM con los números introducidos en las urnas de los talones de la entradas, y se elige la Reina, "broche de oro donde la belleza de las mujeres corona la tarea de los miles de inmigrantes y de las colectividades", como lo anunciara el conductor desde el escenario

       El gobierno provincial integra estos eventos en un conjunto de actividades programadas  que al mismo tiempo, saltan a escala nacional promocionándose entre una serie de fiestas “típicas “  donde se cruzan diversas jerarquías y formas de clasificación para referenciar lo local, lo regional, lo nacional, lo nativo, lo artesanal, lo típico según las distribuciones y posibilidades de presencia en los tres espacios. En ese sentido, Polonia, Brasil, Italia, Croacia, España se posicionaron como las colectividades más "fuertes" en términos difusión y atracción de público.[24]

      A otras escalas, la ferias exponen y exhiben a naciones que se identifican entre otras, compitiendo mediante la oferta de ciertos bienes, con otras en un plano material y simbólico.  Así, los stands preparados aluden a las imágenes que cada colectividad proyecta de sí misma, proponen  colores, sabores, olores, ritmos, cadencias y acentos para dibujar los contornos y el volumen  perceptibles para trasmitir lengua, historia, arte. En la feria se actualizan y potencian lo etno-nacional y "típico" como  ejes del evento comercial, así como García Canclini reflexiona en torno a estos fenómenos, se produce la unificación mercantil de lo étnico a lo típico (1986: 126)    .

     Como común denominador de las ferias,  la gastronomía y el folclore, canalizan la iconografía y plasman sensorialmente unos rasgos elegidos como representativos de las  culturas nacionales, la cuales son  exotizadas cuando son puestas en relación a la "cultura nacional argentina" delineada desde esos mismos tópicos con lo "gauchezco", tal como se pudiera observar con claridad en el el caso de la feria de Alta Gracia.

      En este sentido, podemos concluir que unos rasgos entre otros se seleccionan y se ponen de relieve para singularizar una identidad -en este caso la identidad nacional esgrimida por asociaciones y grupos denominados "colectividades"-, una forma de diferenciación y cohesión entre otras. En la modernidad, la organización económica, un sistema de comunicaciones y la centralización burocrática cumplen un importante rol en el desarrollo de las estados-naciones, en ellas se comienzan a distinguir las cualidades del carácter de la comunidad nacional que emerge y cobra una estructura y atmósfera de comunidad distinguida en tradiciones.

     Como B. Anderson (1999, 71ss) explica, la identidad nacional cumple el relevante papel de difusión de sentimientos identitarios, basado en  una lengua vernácula común, principio y facilitador de identificación, de códigos comunes, de lectura y conocimiento de los acontecimientos políticos, de promoción de la discusión ideológica y de la formación de una opinión pública entre sus lectores; en suma, un espacio común en el que concurren -y al que exceden- las experiencias personales y profesionales de los agentes. (1999, pág 71ss).

    M Billig la identidades refieren a, o se constituyen en, formas de vida con ubicación social e histórica (1998: 45); R. Oliven (1999:17))  recupera la idea de M. Weber sobre la nación como una comunidad de sentimientos... para dar cuenta de la relación entre tradición y nación para comprender las identidades nacionales en la cuales se demarcan fronteras culturales que son tanto inclusivas  como excluyentes.

    En este sentido, la feria como analizan  M. Rotman (2001) y G. Sorá (2000) como mercado, encuentro, fiesta y ritual,  producen y reproducen prácticas y sentidos en torno a lo "nacional", ideas relativas  a lo “real y verdadero” que son tanto teatralizaciones como proyecciones (Vugman 1995: 70)[25]  de las naciones que compiten en el plano simbólico culturas a través de una serie de cuadros clasificatorios de "lo nacional" donde interjuegan lo  "intra" y lo "inter", lo local y lo foráneo, lo nativo y lo exótico, según se propone y define  por los agentes constituidos en representantes de la/s colectividad/es y el Estado[26].

    En estos eventos la diversidad naturalizada en el mito del crisol de razas, es exotizado  en rituales y en momentos privilegiados del calendario turístico, donde la capital viene al interior, donde la nación se concentra en las provincias. Forman parte de un circuito anual para los agentes de las colectividades institucionalizadas donde se promocionan y recrean tradiciones y memorias emblemáticas en torno a la Nación  para generaciones de inmigrantes y sus descendientes que adscriben a dicha nacionalidad y construyen su identidad, construidas a partir de la transmisión  de ciertas tradiciones que al interior de las "colectividades"  homogeinizan e internalizan  a partir  de las fuerzas en tensión - cohesión y conflicto- de unos grupos sobre otros que se disputan la legitimidad sobre lo "representativo" en tanto identidad nacional.

    De este modo, lo individual y lo colectivo se construye a partir y a través de ciertas marcas o cuadros sociales  tal como analizaron M. Halbawchs (1986),  M. Pollak (1989). Hitos, lugares y personas  fijan y encuadran unas memorias entre y sobre otras, crean cohesión entre la comunidad afectiva. En este punto, Oliven siguiendo a P. Bourdieu define la memoria nacional como la más completa forma de memoria colectiva Las diversas y múltiples conmemoraciones realizadas son públicas -y para el pueblo- y a la vez que selectivas -en eligen unos íconos-, como señala J. Gillis (1996). En este sentido, las ferias -como hito y conmemoración-  son reveladoras de las políticas de la identidad nacional a partir de la confrontación con otras identidades nacionales. 

    En ese sentido, el apoyo a estos eventos de diversos  organismos oficiales de Estado  como así también de los países representados a través de consulados y embajadas, de los medios de comunicación y de la respuesta  masiva del público, despiertan y profundizan interrogantes  en relación a las identidades nacionales, y como el caso que me interesa, de las diásporas como comunidades transnacionales.

 

 

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

 

   Como señalara C. Geertz, la cultura ese documento activo, es pública (1987:24) y se accede a través de sus "guiños". Banderas y manos unidas, trajes típicos y  comidas, son los elementos  que diversas agrupaciones muestran como marcas identitarias nacionales, a partir de las cuales se ofrece para el consumo,  bienes revestidos de tipicidad en  espacios conmemorativos y actualizadores de una cultura muchas veces mitificada por los descendientes de aquellos inmigrantes arribados a este país. La sociedad argentina, desde un discurso oficial e histórico de valorización del  inmigrante -de su aporte, y contribución a la "grandeza nacional"- lo remite a un  pasado en el cual no son incluidos grupos migratorios limítrofes o migraciones internacionales más recientes. El inmigrante se transforma así en una imagen, un hito, un paradigma historizado e interpretado desde un cierto contexto, aquél de la construcción y modernización del estado argentino a fines del siglo XIX y principios del XX.

      En  Córdoba, la huellas de ese proceso iniciado en el siglo XIX, se observan en los modos humanizados de su paisaje, y particularmente, en la ciudad capital, en  las numerosas asociaciones de inmigrantes creadas y hoy la mayoría vinculadas en la UCIC. Distintos eventos públicos dan cuenta de las actividades ininterrumpidas y nuevas formas de expresión de identidades y culturas en su mayoría, reivindicadas y conservadas por segundas y terceras generaciones. Como se analiza, en los espacios feriales se aglutinan, contrastan, promocionan y circulan diversas identidades nacionales vinculadas a un pasado de inmigración que reactualizan y exhiben, diversas y múltiples formas de identificación  individual y social.

     Así, las Feria de Colectividades en la ciudad de Cba, es parte de un turismo cultural vinculado a lo conocido y a lo exótico, a lo local y a lo global, a lo nacional y a lo transnacional. En ellos, el público participa y consume diversas memorias colectivas, la historia de argentina encuadra estas otras memorias integrándolas al territorio material y simbólico de la Nación. De este modo, la exhibición y oferta para el consumo de determinados bienes 'culturales' constituyen uno de los atractivos para el esparcimiento y la recreación de un público que se gusta de una vasta oferta en la que se incluyen tangencialmente, artesanías y otros productos revestidos de un plus ya sea por su procedencia como por las formas de producción de los mismos.

     La mixtura de bienes y los espacios previstos para su presentanción, crean un cuadro general para la memoria colectiva en la cual cada individuo puede encontrar un punto de identificación o diferenciación con una colectividad a la cual se accede mediante valoraciones personales, prescripciones linásicas, deseo o voluntad.  Un mercado de lo exótico enmarca los tiempos contemporáneos facilitando la persuasión y tendencia hacia nuevos gustos, estilos, modos de hacer.

        Gastronomía, folclore, artesanías constituyen un stock entendido como 'cutlural' por los agentes emprendedores de estas formas de memoria y socialización que subyacen tras el apeltivo de 'turismo cultural'. En ese sentido, las ferias contribuirían a la conservación y trasmisión de bienes tangibles e intangibles que formas parte de un patrimonio grupal y nacional expuestos y comercializados por uncionarios y empresarios vinculados tanto al desarrollo económico y turístico como a las organizaciones de inmigrantes.

      Entre otras fiestas, las de las colectividades condensa  la fuerza de su representación pública y visible como una fiestas que reúne diversas agrupaciones identificadas desde un origen migratorio determinado; los bienes vehiculizan y producen ciertos sentidos desde donde se refiere a la nacionalidad representada escenográficamente e idealizada desde las recreaciones geográficas, históricas, folclóricas propuestas. Como otros fenómenos contemporáneos, estarían dando cuenta de  procesos complejos, aparentemente paradójicos, vinculados por una parte, a la internacionalización/globalización y,  por otro, a un reavival de los localismos.

     En este sentido, esta oferta ritualizada por los gobiernos y entidades migratorias, vehiculizan a la vez que reproducen entre los grupos humanos, nuevas fronteras culturales que se revelan como dinámicas, flexibles y permeables a la luz de los procesos contemporáneos observados.

Las denominadas "identidades exóticas y transnacionales", contrapuestas a la "identidad nacional argentina", son productos también de la creación y promoción de políticas consumo  "exótico" y lo "típico" como parte un mercado turístico cultural internacional.

     Así, estos fenómenos culturales permiten el análisis e interpretación de ciertas categorías y los mecanismos de reproducción sobre lo nacional/exótico,  tradición, identidad los cuales recortan la realidad, revelan fronteras, indican  puntos de referencias territoriales desde donde es posible analizar e interpretar formas de ver y clasificar el mundo. A través de estas prácticas se producen y reproducen modos  de entender el hombre, la sociedad, la cultura, la historia y se generan espacios  de formación de identidades individuales y colectivas

   Desde esta perspectiva es posible preguntarse respecto a las políticas culturales de los gobiernos: ¿qué concepciones sobre la cultura e la identidad enmarcan las acciones del Estado?, ¿qué objetivos se formulan al programar esta clase de eventos?, ¿qué valores, conocimientos, imágenes los encuadran?, ¿se los jerarquiza a la luz de su potencial como espacios de aprendizajes y socialización de diferencias?. ¿Qué objetivos y acciones  orientan a las autoridades locales respecto del turismo cultural?, ¿ economías regionales y turismo cultural?. ¿Se abordan de manera participativa, integral y crítica las diversas propuestas que conforman los calendarios turísticos? Las organizaciones de inmigrantes, ¿son concientes del ejercicio del poder simbólico que supone elegir los modos de representarse?,  ¿qué tradiciones, memorias, historias se legitiman y cuáles se olvidan o silencian?. ¿En qué medida estos eventos públicos contribuyen a la concientización acerca de la identidad  y de los procesos históricos involucrados?.

      En líneas generales, el turismo cultural así como las denominadas 'políticas culturales', se integran a otro conjunto de planificaciones y acciones enmarcadas en la explotación económica de la región y/o localidad. Desde esa perspectiva, las discusiones y debates que torno a los principios,  estructuras y recursos que sostienen el llamado 'patrimonio cultural', deberían sobrepasar los límites jurídicos-administrativos para involucrar de manera contundente a los diversos agentes sociales y el conjunto de las llamadas 'fuerzas vivas':  empresarios, colectividades, museos, escuelas y funcionarios del gobierno., comprendidos de manera directa e indirecta, en alguno de  los tópicos de este fenómeno.

      De este modo, al mismo tiempo que se problematiza las formas de transmisión y dominación de estos territorios de poder simbólico (Bourdieu, 1999) se logra una mayor comprensión acerca de los alcances de los procesos históricos y sociales en la que estamos inmersos.

     Así, a partir de la desbanalización o desnaturalización  de las 'ferias',  las tensiones entre modernidad y progreso cobran peso y volumen histórico, tornando visibles los las múltiples y complejas relaciones que entraman lo 'nacional'.

 

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[1] En adelante UCIC

[2] El autor enfatiza -y comparto su reflexión- acerca de  la necesidad de trabajos empíricos para entender las particularidades, los alcances y límites de las diversas problemáticas que comprenden los análisis e interpretaciones propuestas en este sentido.

[3] En este sentido, resultan esclarecedores los análisis propuestos por  Oscar Oszlak en  "La formación del Estado Argentino" (1997),  Natalio Botana "La tradición republicana" (1983) y "El orden conservador"; T. Halperín Donghi "El espejo de la historia" (1987) y Fernando Devoto (1989)

[4] En "Las ideas políticas en Argentina" (1956)

[5] Al respecto, son pocos y atomizados los estudios relativos al fenómeno migratorio en la provincia de Córdoba y la región, si bien constituye un tema vastamente abordado desde distintas disciplinas, la mayoría de la bibliografía o bien considera en profundidad comunidades específicas (italianos, españoles yugoslavos, españoles, árabes,  polacos ,etc), o dan cuenta de una análisis poblacional que trabaja más en un análisis cuantitativo del mismo. Como temática general, constituye uno de los ejes de análisis claves para el estudio de los procesos históricos y sociales de Argentina y Latinoamérica. En este sentido,  es mayor la  trayectoria y producción  de trabajos y  debates en la ciencias sociales en general, sobre todo, desde disciplinas como la historia y la sociología .    

[6] Se trata de  asociaciones conformadas en el país desde fines del siglo XIX que podían ofrecer diversos servicios (asistencia médica, funerarios,  cobertura legal,  bibliotecas ) y organizar  eventos donde se socializaban entre paesanos . Al respecto, Hebe Clementi, Ilda Sábato, Fernando Devoto, Alejandro Grimson,  entre otros,  analizan las características, desarrollo y dinámicas de este tipo de entidades.

[7] Como señala R. Oliven, "la memoria colectiva está ligada a un grupo relativamente restringido y portador de una tradición, aproximándose al mito y manifestándose a través de la ritualiación de esa tradición" (1999:23)

[8] Mónica Rotman, 2001, Chile

[9] En Argentina citamos la ferias de colectividades desarrolladas en  Rosario, Comodoro Rivadavia, Berisso, Capital Federal (Avellaneda y Palermo). En Chile  y Uruguay también se efectúan este tipo de fiestas

[10] Según explicara uno de los organizadores, las "colectividades"  son agrupaciones que representan una migración internacional identificadas como nación  en tanto tienen una lengua, una cultura, una historia común. Al mismo tiempo, pueden existir como en el caso de los italianos en Córdoba, dos entidades que  participan de la UCIC asumiendo la representación "nacional". Entrevista semi-estructurada realizada al secretario de comunicación de la UCIC. Diciembre 2002.

[11] El mismo forma parte de la etnografía realizada  del proyecto de investigación "Política, tradiciones e identidad  entre los Croatas de Argentina" El título aún es tentativo, se lo cita a modo de  síntesis de los ejes de análisis e interpretación de esta comunidad nacional considerada. Como parte de un trabajo iniciado sobre las prácticas de inmigrantes -eslavos del sur- en el siglo XX,  la formación en la maestría en Antropología fue suscitando relecturas y nuevas preguntas que permitió el planteo de nuevo objeto de estudio para la tesis final. Curiosamente, el primer espacio curricular y el último de la maestría, presentaron  las experiencia de campo y los ángulos de análisis sobre " ferias" de los profesores a cargo. Desde el año pasado, inicié el trabajo de campo  seleccionando las ferias en Córdoba como singulares escenarios para aproximarme a los diversos modos de expresión, sentir, trasmitir, imaginar, narrar,  la identidad croata.

[12] En esta villa serrana y otras localidades cercana como La Cumbrecita, en el departamento de Calamuchita, al sur de la capital de Córdoba, se asienta la más importante comunidad de alemanes de la provincia y del interior del país.

[13] No es casual el número de fiestas relacionadas a los italianos y la dispersión geográfica de las mismas en el mapa de Córdoba. En efecto, la provincia de Córdoba recibió un gran número de inmigrantes de la masiva afluencia de inmigrantes de este origen  a nuestro país, los cuales se  asentaron sobre todo, en  la Región de la Pampa Húmeda. 

[14] En este caso, ambos son producidos por italianos que se  diferencian  tanto por pertenencia en cuanto a  corriente migratoria como al origen regional de estos grupos. Es importante recordar que entre los italianos existe una autoreferenciación  regional muy marcada que da cuenta de comunidades y asociaciones de friulanos, piamonteses, sicilianos, napolitanos,  molisanos, etc  en la provincia. 

[15] Entrevista realizada a un productor-vendedor ferial. Julio 2002.

[16] M. Rotman reflexiona acerca de estos fenómenos denominados como " consumo cultural" a partir del análisis de las prácticas y representaciones de consumo artesanal en las Ferias de Capital Federal. Del mismo, retomo sus observaciones sobre las diferentes conceptualizaciones y líneas investigativas acordando en considerar "el consumo como lugar de diferenciación y distinción entre los grupos sociales", citando a P. Bourdieu cuando éste reflexiona sobre lo simbólico en las formas de diferenciación social. La apropiación de unos bienes como instrumento de diferenciación  -como refiere la autora retomando el análisis  que García Canclini hace al respecto - requiere de un acuerdo entre los miembros acerca del sentido de esos bienes. (1996: 175-176). En estas reflexiones sobre el consumo, me interesa  focalizar esto que el autor  visualiza como fracturas y heterogeneidades en las sociedades actuales, de "segmentaciones dentro de cada nación y de comunicaciones  fluidas con los distintos órdenes transnacionales". En el contexto "debilitado" de las comunidades nacionales, ciertos códigos unificadores posibilitan el entendimiento, cada vez menos ligados la clase o la nación,  y más vinculados a reformulaciones a través de redes internacionales . Redes que comprenden  élites  productoras de diferenciación y distinción, al mismo tiempo que posibilitan una comprensión de su mundo al mundo que los rodea. Las colectividades de inmigrantes,  portantes de culturas nacionales, ofrecen al interior de una comunidad nacional,  heterogeneidades culturales sin aparente contradicción, con los bienes culturales vinculados a la identidad nacional argentina.

[17] En la publicidad gráfica y radiotelevisiva se identifica el evento básicamente con este nombre que destaco en mayúscula. Es revelador del carácter de la feria como de la posición que ocupa en ella la producción de artesanos locales y nacionales al mismo tiempo que se particulariza uno de los aspectos centrales del evento como lo es la gastronomía -"comidas típicas" anticipando aquello que espacialmente predominara en la muestra. 

[18] Entrevista a uno de los organizadores de la feria. Julio 2002.

[19] Entrevista realizada a una de las vendedoras  en el stand de Italia

[20] Entrevista al secretario de la UCIC y del equipo organizador de FERIAR

[21] En el caso de Grecia, Corea, Italia, San Marino, había responsables de la exhibición que informaban al público sobre la geografía e historia de sus pueblos, atendían las preguntas y consultas de los visitantes, la mayoría vinculado o tratando de averiguar su relación " ancestrales y genealógica" con esa nación. También nos explicaron, eran frecuentes las consultas para obtener la ciudadanía, etc En el contexto de crisis del país, nos relataban, se habría incrementado este tipo de pedidos.

[22] De esto daba cuenta el responsable del stand de San Marino

[23] Se trata de una firma comercial que importa productos desde este país , así nos explicó un organizador.  Al entrevistar a las personas a cargo, aclararon que sólo portan el nombre de "embajada" y no guardan vínculo con éstas, salvo la compra de productos provenientes de ese país para lo cual se realizaban los trámites pertinentes. Se identificaban como croatas por el lazo de sangre con  sus antepasado, arribados después de la Segunda Guerra Mundial. En la entrevista con uno de los dirigentes de la colectividad croata, éste expresó que ese sector comercial no estaba vinculado directamente con la colectividad la cual era responsables del stand de comida, del espectáculo artístico y de la exhibición iconográfica.

[24] La observación en esta feria fue realizada en tres días diferentes por tratarse de un evento de 15 días: el sábado inicial,  el viernes siguiente y el último día (domingo).

[25] Precisamente, como indica la autora, aquello que caracteriza al sistema mundial de mercado en el que surgen las naciones modernas es el de ser un sistema jerárquico en los cuales los estados compiten no sólo en lo económico.

[26] En la línea que explica la autora y docente de la cátedra, considera también que: "Y sería precisamente (aunque no exclusivamente) esta peculiaridad de la Feria en cuanto a participación y comunicación entre los feriantes y los visitantes la que adquiere carácter explicativo respecto de la asistencia y asiduidad de concurrencia del público local.

Pero además, el funcionamiento y la dinámica de la Feria implican la presencia constante y permanente de ciertas tensiones inherentes a la conformación histórica del país. Las dicotomías Buenos Aires- Interior; Ciudad Puerto- Provincias; Ciudad-Campo; los conflictos identitarios: criollos-inmigración europea- pueblos indígenas, constituyen parte de la cotidianeidad de la Feria, y esto se expresa tanto en los diálogos y parlamentos de los presentadores desde el escenario, como en la música, los tipos de actividades desarrolladas y aún en los puestos de venta y promoción. (M. Rotman, 2001)


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.