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Asunto:[encuentrohumboldt] 414/04 - DIVISIONES Y LÍMITES TERRITORIALES EN MEXICO -apuntes teóricos, conceptuales y metodológicos-
Fecha:Martes, 7 de Septiembre, 2004  01:57:50 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

DIVISIONES Y LÍMITES TERRITORIALES EN MEXICO

-apuntes teóricos, conceptuales y metodológicos-

 

 

Hirineo Martínez Barragán

Universidad de Guadalajara

Guadalajara Jalisco, México, junio 2003

 

 

 

 

La realidad geográfica nos demuestra que existe evidente necesidad de particionar el espacio tanto para su estudio como para su apropiación, pero también en consecuencia se requiere contar con límites territoriales reconocidos y reconocibles como una necesidad en el recuento y estudio de dichos ámbitos, así mismo es un principio de orden en la administración de los territorios; además contar con límites claros y formales, es un asunto de justicia social para quienes ven violentados sus derechos ciudadanos básicos al no tener definida su adscripción jurisdiccional. Dicho de otra manera, contar con límites territoriales reconocidos y reconocibles proporciona certezas estadísticas, así como estabilidad geográfica y estabilidad jurídica de los lugares.

Existen o reconocemos de la realidad empírica del mundo, divisiones que responden a componentes y dinámicas naturales como son cuencas hidrográficas, zonas climáticas, unidades fisiográficas o fitogeográficas, etc., así como también existen divisiones que responden a variables y procesos sociales como son los ámbitos urbano-rurales, agrícolas-industriales, los ámbitos geopolíticos nacionales (supra e infranacionales), las unidades etnográficas, los obispados dentro de las unidades religiosas, etc.

Adicionalmente, para cuestiones fundamentalmente sociales y de dimensión geopolítica, el mundo globalizado de nuestros días contiene o procrea espacios geográficos que funcionan y se articulan en dos dimensiones, la horizontal y la vertical, la primera responde a proceso locales que se espacializan mientras que la segunda responde a lógicas globales que puntualizan y jerarquizan los procesos. (Santos, 2000)

En México pues, como en cualquier parte del mundo, existen espacios geográficos y territorios, en donde los primeros son concomitantes y altamente dinámicos, mientras que los segundos deben ser únicos (excluyentes) y relativamente fijos para que sirvan de referentes a los actores sociales y políticos.

Ahora bien, en México existe un añejo problema que inmediatamente brota al realizar una somera exploración sobre la situación que respecto a los recortes territoriales vive la nación, pues rápidamente se puede constatar que en muchos casos los límites están indefinidos o son confusos, tanto a nivel de entidades federativas[2] como a nivel municipal;[3] por esa razón, en las franjas de frontera existen espacios donde ninguna entidad geopolítica reconoce su pertenencia o, donde dos o más, reclaman dominio sobre un mismo territorio.

Cuando analizamos una frontera con estas características, el resultado invariablemente es de múltiples versiones de límites que se asocian a distintas épocas y autores, según la percepción del territorio o los intereses sobre los lugares; por ello, se ha derivado en conflictos entre las autoridades que no tiene claro sus atribuciones y obligaciones en determinados lugares, así como entre los lugareños y grupos de poder que ven afectados sus intereses materiales y transgredida su identidad territorial.

Ante los agudos problemas sociales, económicos y políticos en tramos de fronteras con límites indefinidos, los gobiernos han emprendido acciones para resolverlos, empleando la vía amistosa mediante la conciliación y el acuerdo, o la vía contenciosa mediante la controversias. A esos problemas e iniciativas de solución, los académicos debemos sumarnos fundamentalmente para la configuración del marco teórico, conceptual y metodológico que orienten y acoten la investigación, pues son temas de altos intereses políticos y económicos, que deben mantener el rigor científico y por esta vía, ser protegidos de la manipulación en función de intereses personales o de grupos.

Como un paso necesario para encontrar la armonía de los pueblos vecinos se considera como fundamental encontrar el camino adecuado para que los límites territoriales alcancen el estatus de reconocibles y reconocidos; reconocibles porque tanto en campo como en cartografía el punto de referencia no dará cabida a ambigüedades o diferenciaciones espaciales y reconocidos, porque las partes colindantes estarán de acuerdo con ese referente.

En este trabajo se expondrán las valoraciones hechas hasta el momento sobre la situación que guardan los límites territoriales en México y se perfilarán para su discusión los referentes teóricos, metodológicos y conceptuales, básicos para reconocer y legitimar límites en esa innegable y necesaria división territorial.

 

Marco teórico

Aquí partimos del entendido que los espacios[4] geográficos son construcciones sociales o productos históricos que al concretizarse y ser sujetos a un ámbito de gobierno o autoridad, se convierten en territorios. Iñiguez Rojas siguiendo a Milton Santos refiere que “el territorio precede al espacio y las unidades territoriales se convierten en espacio, cuando se enfrenta la sucesión histórica de ocupación efectiva por un pueblo...” (Iñiguez Rojas, 2003:4)

Por otra parte, a decir de Ortega Valcárcel, delimitar y separar territorios, ejercer el dominio sobre los mismos, son actividades espaciales que de acuerdo a la época histórica forman parte de la naturaleza social de la especie humana. Así, el territorio y el espacio constituyen esferas de dominio y de competencia que genera la sociedad y que ha generado de forma abundante a lo largo de la historia. “Concebir el espacio como una construcción social surge de la propia condición social de la especie humana”. (Ortega Valcárcel, 2000:152)

En resumen, producir espacios, acotarlos y apropiarlos es una práctica cotidiana de la humanidad, los cuales al hacerlos oficiales o formales e imponerles un acto de autoridad, son convertidos en territorios, mismos que en México, en términos generales adolecen de límites reconocidos y reconocibles, lo cual es importante y urgente resolver.

 

Marco conceptual

El territorio para el geógrafo Sanguín (1981), aparece como una noción material y espacial que establece los vínculos esenciales entre la política, el pueblo y el marco natural. El territorio político se manifiesta por la conjugación de una parte de espacio y de una parte de pueblo, organizados según una idea particular. El territorio es ciertamente la base física esencial del Estado; por su parte el constitucionalista Tena Ramírez (1992) dice que el territorio sirve para los estados solo como base o asentamiento de su jurisdicción, especificando que el límite en el espacio de cada jurisdicción se marca en la superficie sobre la cual se ejerce; mientras tanto Trigal López (1999) dice que el territorio es reconocido como un componente principal de cualquier nacionalismo, lo que ya no está tan claro, es el límite físico, la frontera de la nación o de las unidades territoriales menores.

 

 

En lo que respecta a frontera territorial, es una zona, una región o una franja más o menos angosta donde convergen dos entidades geopolíticas; no ha sido nunca una línea regular, sino mas bien una franja estratégica y elástica. Es el lugar donde se manifiesta convergencia pero también divergencia al encontrarse territorialmente los intereses de dos centros geopolíticos. También es una zona de tránsito, que el simple hecho de transponerla puede cambiar la vida de los individuos.

Oliveros dice que “En el marco de zonalidad, frontera no es un término que posea una acepción principalmente jurídica, sino mas bien social y económica, en el sentido de construir la manifestación, en una porción de territorio situada en los confines de un Estado, de fuerzas que actúan de un lado a otro del límite y cuyos vectores son la población y los acondicionamientos... lo cual estimula un movimiento e intercambio de personas, bienes y servicios, procesos con base a los cuales se construyen solidaridades e intereses comunes que van perfilando, dentro de ciertos ámbitos espaciales, ‘lo fronterizo’.” (Oliveros, 2000:4). El mismo Oliveros dentro de este ámbito diferencia Area de Frontera y Zona de Frontera, la primera la define como “franja de territorio generalmente pequeña... que funcionalmente está asociada a la noción de linealidad. En ella la manifestación tangible del fenómeno fronterizo ocurre a una escala local y se patentiza con el funcionamiento de los pasos de frontera...”; la segunda la define como el “ámbito territorialmente mayor que el anterior, en donde pueden conducirse acciones de desarrollo de manera orgánica en la medida que existen ciudades dotadas de funciones urbanas más o menos diferenciadas o complementarias entre sí, que cuentan con equipamiento básico... cierta dotación de infraestructura de transporte, energética y de comunicaciones, además de la presencia organizada de actores económicos y otros grupos de la sociedad civil...” (Oliveros, 2000:11-12).

En tanto, el límite territorial, se considera como una línea visible (empírica)  o teórica (imaginaria), sin realidad física que une (o separa según se vea), dos entidades geopolíticas. En las fronteras con limites indefinidos, la línea puede variar de un extremo a otro de la franja. Por otra parte, así como un Estado tiene como elemento fundamental un territorio donde se ejerce su dominio, este debe estar plenamente determinado, para saber hasta donde llega su ejercicio soberano, a dicha determinación se le denomina límite territorial.

 

 

 

 Marco metodológico

En México la demarcación territorial se han realizado por los generales: mediante  agrupación de componentes o alternativamente mediante la determinación del lindero, pero en ambos casos han resultado igualmente de imprecisas, por lo cual para clarificar dichos linderos se necesitan acciones que deben ser debidamente orientadas, acotadas y consensadas, tanto en lo científico como en lo político.

Por territorio para el fin que nos ocupa, entenderemos aquel ámbito espacial que ha sido apropiado por una colectividad y sobre el cual se ejercen acciones de gobierno; por frontera consideraremos a la franja mas o menos extensa que se forma entre dos entidades; y por límite a la línea (en el sentido geométrico) que sirve para marcar el término jurisdiccional de una instancia de gobierno. Ahora bien, los referentes teóricos, conceptuales y metodológicos mediante los cuales se validan los territorios formales correspondientes a las entidades federativas y municipios de México, se encuentran aun sin ser suficientemente discutidos, por esa razón tiene relevancia el presente comunicado.

 Bajo esa consideración, la configuración formal de los territorios nacionales que se reconocen en el presente, puede ser analizada y validada desde dos ópticas distintas: adquisición original y principio constitucional.

  1. Bajo el principio de adquisición original, los territorios de las entidades federadas tienen punto de origen entre 1810-1824, cuando se transfiere el dominio de ultramar a los gobiernos locales. Los territorios que formaron parte de la nación mexicana en aquellos momentos, son los que legalmente le corresponden a cada entidad. Este principio de adquisición original debe revisarse desde el Derecho Internacional o Derecho de Gentes. Con base en él se discute principalmente los límites internacionales.
  2. Bajo los principios constitucionales; este se fundamenta en el artículo 45 Constitucional, del cual se deduce que los ámbitos jurisdiccionales con valor o respaldo constitucional, se deberán estudiar para su reconocimiento, hacia el 5 de febrero de 1917, según se estipula en dicho decreto: "los estados y territorios de la Federación conservan la extensión y límites que hasta hoy han tenido, siempre y cuando no haya dificultad en cuanto a éstos". Ese “hoy” es sin duda el 5 de febrero de 1917.

Los principios de adquisición original por un lado y constitucional por otro, servirán para definir o acotar temporalmente el estudio de los territorios formalmente constituidos, y solo en ese marco se deben de resolver los diferendos que existan entre estado y municipios, aunque para este último caso existen las leyes particulares de cada Estado. Siguiendo el principio Constitucional se puede seguir la vía amistosa y de agotarse, alternativamente la vía contenciosa:

1.      Principio de Solución Amistoso.

Este principio se apega al Artículo 46 constitucional que dice: "los estados pueden arreglar entre sí, por convenios amistosos, sus respectivos límites; no se llevarán a efecto esos arreglos sin la aprobación del Congreso de la Unión". En otra palabras, ningún cambio jurisdiccional (acordado o no por las partes) posterior a 1917, tiene valor constitucional si no fue avalado por el Congreso de la Unión. Los límites territoriales válidos para el presente (para hoy) son los mismos que existían el 5 de febrero de 1917, a menos que haya una disposición constitucionalmente válida posterior que los modifique.

            Congruente con lo anterior el Artículo 73 manifiesta que El Congreso tiene facultades:

a)     Para admitir nuevos Estados a la Unión Federada

b)     Para formar nuevos Estados dentro de los límites de los existentes…

c)      Para arreglar definitivamente los límites de los Estados, terminando las diferencias que entre ellos se susciten sobre las demarcaciones de sus respectivos territorios, menos cuando estas diferencias tengan un carácter contencioso.

 

2.      Principio de Solución Contencioso. Este principio entra en función cuando hay conflicto y las partes no logran ponerse de acuerdo, lo cual por supuesto deberá estar documentado y debidamente probado

El Artículo 105 refiere que La Suprema Corte de Justicia de la Nación conocerá, en los términos que señale la Ley Reglamentaría, de los siguientes asuntos:

            De las Controversias Constitucionales que, con excepción de las que se refiera a la materia electoral, se susciten entre:

§         La Federación y un Estado o el Distrito Federal;

§         La Federación y un municipio;

§         Un Estado y otro;[5]

 

Conclusiones

Según se ha visto, existe dos momentos coyunturales que pueden servir para legitimar los territorios actuales, los cuales se refieren a la Independencia o la promulgación de la constitución vigente. Pero en el último de los casos, los territorios formalmente constituidos se definieron en el periodo comprendido entre la  independencia y la constitución de 1917; es decir, no es necesario (e incluso resulta improcedente) explorar las configuraciones territoriales de La Colonia para legitimar territorios del México independiente; como tampoco la ocupación física de un territorio durante largo tiempo posterior a la Independencia, es razón suficiente para legitimar su pertenencia.

La historia constitucional es muy clara en ese sentido, se produjo la adquisición original de los territorios al momento de la independencia y luego en 1824 se creo el marco jurídico que normaría los ámbitos jurisdiccionales, el cual ha sido renovado en 1857 y 1917.[6] Es improcedente tratar de legitimar ámbitos jurisdiccionales con las configuraciones territoriales de La Colonia o con aquellas que se proyectaron durante los periodos centralista (1835-1843; 1853-1856); así mismo, todas las ocupaciones territoriales hechas con posterioridad a 1917 sin el aval del Congreso de la Unión deben considerarse invasiones, pues de lo contrario se alentarán procedimientos expansionistas.

Para dar cuenta de los territorios legalmente constituidos, se deben de estudiar las documentaciones cercanas a 1824 y 1917, considerando una década anterior y otra posterior como máximo, así mismo habrá que dar cuenta del proceso territorial entre esas dos fechas.

Para consignar esas configuraciones territoriales y el proceso que siguieron, se deberá contar con una base cartográfica y geográfica actual, sobre la cual se puedan geo-referenciar los distintos lugares representados en mapas, descripciones y censos. La fecha, serán factores fundamentales para la validación de la fuente, pero también el autor pues será un factor importante para calificar la objetividad de la fuente.

En México existen 31 estados además del Distrito Federal, los cuales a su vez bajo criterios muy variados que dependen de cada estado, se subdividen en 2,229 municipios para los estados y 17 delegaciones para el Distrito Federal, unidades geopolíticas que aunque de rangos distintos, todas en mayor o menor grado tienen indefinición e incluso conflictos territoriales.

Por la situación antes señalada de tan compleja solución y porque la situación geográfica ha cambiado, quizás sea el momento de emprender de una vez por todas la tarea de rehacer el mapa territorial de México, el cual resulte mas congruente con los espacios geográficos configurados en el presente, para que sirva de mejor referente en los estudios y en el diseño de nuevas políticas de desarrollo. Pues como quiera que se vea, a la larga el proceso de reestructuración territorial formal sería menos costoso que enfrentar permanentemente conflictos territoriales por casi todos los rumbos del país. 

 

BIBLIOGRAFÍA

Georgentown University y Organización de Estados Americanos. Base de datos políticos de las américas: división política del territorio. Análisis comparativo de Constituciones de los regímenes presidenciales. Internet 1998.

Iñiguez Rojas, Luisa. Divisiones y vida en América Latina. Reflexiones y urgencias. Ponencia presentada en el 9° EGAL, Mecanoescrito inédito2003.

López Trigal, Lorenzo y Paz Benites del Pozo. Geografía Política. Ed. Cátedra. Madrid, 1999.

Martínez Barragán, Hirineo. Los Procesos de conformación territorial en la costa sur del estado de Jalisco, 1870-1950. En Boletín de Geografía, año 4, No. 13-14, Enero-Julio 1995.

Martínez Barragán, Hirineo. Geografía e historia. Relación y convergencia epistemológica a través de tres conceptos: paisaje, región y territorio. En revista del seminario de historia mexicana. Época 2, Volumen 1, Número 3, Invierno 2000. pp. 77-93.

Martínez Barragán, Hirineo y Adelina Moreno Cervantes. Límites territoriales: la frontera Jalisco-Colima. Gobierno de Jalisco, México 2003.

Martínez Barragán, Hirineo. De la municipalización a la remunicipalización en Jalisco. En: Geocalli No.7. Guadalajara, México, 2003.

O`Gorman, Edmundo. Historia de las divisiones territoriales de México. Ed. Porrúa, 5ª Ed., México, 1979.

Oliveros, Luis Alberto. El concepto de frontera en el contexto y en la perspectiva de la integración andina. Proyecto de Integración y Desarrollo fronterizo de la CAN, 2002.

Ortega Valcárcel, José. Los horizontes de la Geografía: Teorías de la Geografía. Editorial Ariel. Barcelona, 2000.

Salazar Avaroa, Enrique (Dip.). Conflictos territoriales En: http://www. congresocol.gob.mx/Revista/numero1/conflictos-territoriales.htm

Sanguin, Andre-Louis. Geografía Política. Oikos-tau, Barcelona, 1981.

Santos, Milton. Por una nueva Geografía. Espasa–Calpe, España, 1990.

Santos Milton. La naturaleza del espacio. Ariel, Barcelona, 2000.

Skoczek, María. Geografía socioeconómica. Ed. Universidad de Guadalajara, Guadalajara 1982.

Tena Ramírez, Felipe. Derecho Constitucional Mexicano. Ed. Porrúa, México, 1992. Primera edición 1944.



[2] México es uno de los pocos países de América Latina que en su división interna contempla la figura de Estados, los cuales a su vez se dividen en municipios. El esquema de subdivisión territorial en otros países de América Latina es como sigue: el territorio de Bolivia se subdivide en Departamentos, Provincias, Secciones de Provincias y Cantones; Chile se subdivide en Regiones, Provincias y Comunas; Colombia en Departamentos, Distritos, Municipios y Territorios Indígenes, también podrá contar con Regiones y Provincias; Costa Rica en Provincias, Cantones y Distritos; Cuba en Provincias y Municipios; Ecuador en Provincias, Cantones y Parroquias, también Circunscripciones Territoriales Indígenas y Afroecuatorianas; Panamá en Provincias, Distritos y Corregimientos; Paraguay en Departamentos, Municipios y Distritos; Perú en Regiones, Departamentos, provincias y Distritos; Venezuela en Estados, Distrito Capital, Dependencias Federales, Territorios Federales y Municipios. (Base de los datos políticos de las Américas 1998).

[3] Los límites internacionales del estado nacional mexicano están plenamente reconocidos y son plenamente reconocibles, en colindancia con USA, y son reconocidos con Guatemala y Belice, aunque se están haciendo trabajos para que en el futuro sean plenamente reconocibles.

[4] Formado por las interrelaciones de los actores sociales y la naturaleza.

[5]  Sigue la lista: Un Estado y el Distrito Federal; Dos municipios de diversos Estados; Un Estado y uno de sus municipios, sobre la constitucionalidad de sus actos… Un Estado y un municipio de otro Estado, sobre la constitucionalidad de sus actos… En México desde hace cinco años iniciaron dos controversias constitucionales como casos inéditos que no se han resuelto: uno entre los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán por la indefinición del punto “Pu”, y otro entre Jalisco y Colima por 408 Km2 en tres zonas que ambos estados reclaman como propias.

 

[6] Existen innumerable bibliografía que trata la historia constitucional de México, pero se puede consultar un resumen a propósito de las controversias territoriales, escrito por el Dip. Enrique Salazar Avaroa. En: http://www.congresocol.gob.mx/Revista/numero1/conflictos-territoriales.htm 


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.