Inicio > Mis eListas > encuentrohumboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 749 al 768 
AsuntoAutor
351/04 - Perspecti Centro H
Fw: Participación Centro H
352/04 - Urbanizac Centro H
353/04 - RIESGO, A Centro H
354/04 - LOS ESPER Centro H
355/04 - BRECHAS S Centro H
356/04 - FOTO VILL Centro H
357/04 - METAMORFO Centro H
358/04 - La Config Centro H
359/04 - Cambios e Centro H
360/04 - VILLA CAR Centro H
361/04 - DETERIORO Centro H
362/04 - PLANO DE Centro H
363/04 - ARANCELES humboldt
364/04 - PROBLEMÁT humboldt
365/04 - EN REFERE Centro H
366/04 - FICHA DE Centro H
367/04 - NOTAS PAR Centro H
368/04 - SALIDAS D Centro H
369/04 - Áreas de Centro H
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
ENCUENTRO HUMBOLDT
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 796     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[encuentrohumboldt] 367/04 - NOTAS PARA EL ESTUDIO DEL PATRIMONIO CULTURAL Y EL AMBIENTE
Fecha:Domingo, 29 de Agosto, 2004  11:44:13 (-0300)
Autor:Centro Humboldt <humboldt @...............ar>

“NOTAS PARA EL ESTUDIO DEL PATRIMONIO CULTURAL Y EL AMBIENTE.

EL CASO DE LA ESTANCIA “LOS TALAS” (Luján, Pcia de Buenos Aires)” *

 

Lic. Mónica Fernández**

 

I ) Los estudios patrimoniales y la perspectiva ambiental: un estado de la cuestión

 

 

         Los estudios patrimoniales han experimentado una significativa transformación a lo largo del siglo XX. En relación con los contextos históricos de una centuria a la que Eric Hobsbawm llamaría ¨el siglo de las catástrofes¨[1], paradógicamente aumentaron las situaciones de riesgo de mutilación y desaparición de los bienes del patrimonio histórico cultural, como  los criterios de inclusión y las técnicas de preservación y resguardo.

 

          Un pasado en el que el coleccionismo de objetos artísticos, muchas veces por su carácter exótico, excepcional, original, así como de piezas sueltas de la imaginería de los grupos sociales con capacidad de atesorarlos[2], le sucedieron criterios inclusivos más amplios que evidenciaron un concepto de patrimonio histórico cultural más cercano a los fenómenos sociales de masas, característicos de la segunda mitad del siglo XX.

 

         Los conflictos bélicos mundiales, con su secuela de daños generalizados, parecen haber contribuido a la percepción de que las pérdidas patrimoniales eran también muy amplias, en su lesión a las memorias e identidades de las comunidades[3].

 

         La gestión subsecuente de las organizaciones internacionales con el antecedente de la Liga de Naciones, luego de la Paz de Versalles (1919), pero con mayor claridad después de la constitución de la Organización de las Naciones Unidas, en la segunda postguerra, generaron foros de discusión para un amplio espectro de problemas que excedían el marco de los estados nacionales.

·        La presente ponencia es parte de estudios llevados a cabo como proceso de investigación de la Tesis de Doctorado a presentarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Realizada con Beca de Doctorado UNLu-Fomec 1996-2000.

 *     División Geografía, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Luján, Argentina.

 

 

         Así, la Unesco (Conferencia General de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)[4], como una de sus agencias dependientes, encaró cierta reflexión y se volcó a la acción de medidas cautelares de aquello que comenzaba a llamarse ¨bienes patrimoniales en peligro¨, ante la posibilidad de nuevos conflictos bélicos. La ¨Convención sobre la protección de los bienes culturales, en caso de conflicto armado¨(La Haya, 1954), testimonia a las claras dicho estado de la cuestión. La definición de “bienes culturales” alcanzaba, sobre todo a los bienes muebles, de carácter artístico o  emblemático, identificados con las culturas de las comunidades invadidas[5]. Toda la reglamentación pautaba la restitución de dichos bienes a las comunidades de origen (franceses, judíos, polacos, etc.), su imposibilidad de ser considerados botín de guerra, ni de retenerlos después de finalizado un conflicto en concepto de reparaciones. Toda esa preocupación denota que,  a pesar de su carácter de ¨monumento aislado¨ o ¨recortable¨ del entorno de su sistema social de origen, se fue gestando una aceptación tácita de su valor en el proceso de identificación cultural y sentido de pertenencia de las comunidades[6]. Dicha Convención fue revisada y actualizada en 1999, dolorosamente, en virtud de la persistencia de los confictos bélicos.[7]

 

         Del carácter excepcional, reduccionista y aún cargado de valores subjetivos sobre la valorización de los bienes, es una clara muestra la ¨Recomendación relativa a la protección de la belleza y del carácter de los lugares y paisajes¨, emanada de la Unesco (París,1962). En ella se  entiende por  ¨...protección de la belleza y del carácter de los lugares y paisajes, la preservación y, cuando sea posible, la restitución al aspecto de los lugares y paisajes naturales, rurales y urbanos debidos a la naturaleza o a la mano del hombre, que ofrecen un interés cultural o estético o que constituyen medios naturales característicos¨[8].

Tal definición deja implícito que quedará a juicio de quienes consideren ¨bello¨o ¨de carácter¨a determinados paisajes, el recorte de qué será lo que se va a preservar. Hay también un propósito reparatorio en el caso de daños devenidos de diferentes prácticas, como la construcción de edificios públicos y/o privados, de carreteras, expendios de carburantes, carteles publicitarios y anuncios luminosos, líneas eléctricas, aeródromos, tala de árboles, contaminación de agua y aire, explotación de minas, trabajos hidráulicos, camping, depósito de desechos y detritos[9].

        

         Si bien la mirada se evidencia  ampliada, aún poseedora de  connotaciones ambientales bastante fuertes, queda abierto el camino a la selección espacial y temporal de los grupos sociales que tuvieran a cargo la selección de los bienes a proteger. En perspectiva espacial por  medio de la escala determinada para los conjuntos y paisajes a resguardar. En perspectiva temporal se permite una selección , ya que se podría escoger el legado de una civilización, época, estilo en perjuicio de otros. Tal fue el caso de la recreación ¨neocolonial¨ que a comienzos del siglo XX en Latinoamérica privilegió la herencia colonial ibérica en detrimento de los legados indígenas , por no identificarse con ellos,  así como del siglo XIX, por percibirlos como muy modernos[10].

 

         Esta visión internacional de la temática del patrimonio histórico cultural de los pueblos, tuvo en los años ´70 nuevos bríos , al calor de las miradas y las producciones que pretendían encuadrar y controlar los acuerdos sobre los relictos patrimoniales a distintas escalas. A nivel internacional, el marco de referencia más abarcativo lo constituye la ¨Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural¨, firmada por los paises miembros de la ONU en París, entre octubre y noviembre de 1972 [11].

 

         Esta convención es valiosa por el carácter de su declaratoria y por la articulación de medidas que, si bien tienen el alcance que le marcan las organizaciones de origen, constituyen un avance en la concepción de los principios patrimoniales. En este caso se eleva a la categoría de ¨...patrimonio mundial de la humanidad entera...¨a ¨...ciertos bienes del patrimonio cultural y natural que presentan un interés excepcional...¨. Los califica de ¨únicos e irremplazables, cualquiera que sea el país a que pertenescan¨[12]. Por ello, efectúa en su articulado una reglamentación de los compromisos nacionales e internacionales, para encontrar caminos que, sin

 lesionar los principios soberanos de los estados afectados, garanticen el cuidado que la comunidad internacional se compromete a prestar. Para ello crea un Comité Intergubernamental, así como un Fondo para implementar la protección y la asistencia requeridas. Asimismo, propone la ampliación de programas educativos para concientizar acerca del problema patrimonial y general acciones preventivas[13].

 

         Algunos de los aspectos más interesantes de esta Convención, verdadero marco de referencia de la cuestión del patrimonio cultural y natural hasta nuestros días, fueron retomados por reuniones que acotaron la mirada al enfoque de alguna de las aristas de la cuestión. Ejemplo de ello es la ¨Recomendación relativa a la salvaguardia de los conjuntos históricos y su función en la vida contemporánea¨ (Nairobi, 1976)[14]. En ella se produce un salto hacia el realismo propuesto por la vida contemporánea, especialmente en los centros  urbanos, pero en general, considerando una transformación del sentido de ¨conservación¨o ¨congelamiento¨, hacia una postura de ¨preservación¨, caracterizada por el uso consciente de las condiciones de identidad social y memoria colectiva que los ¨conjuntos históricos¨ aludidos poseen. ¨Los conjuntos históricos ofrecen a través de las edades los testimonios más tangibles de la riqueza y de la diversidad de las creaciones culturales, religiosas y sociales de la humanidad, y que su salvaguardia y su integración en la vida de la sociedad contemporánea es un factor básico del urbanismo y la ordenación territorial[15]. Obsérvese como, de la unívoca presencia del monumento, se pasa a la evocación directa de los ¨conjuntos¨ y, en la aguda observación de Margarita Gutman, comienza a haber convergencias entre las actividades urbnística y proyectual por un lado y los marcos gubernamentales y académicos por el otro[16].         Esta etapa, en el estado de la cuestión del tratamiento de patrimonial, gana en compromiso, ya que ámbitos y actores sociales que trabajaban desde la perspectiva académica conviven y comparten espacios con sus pares del mundo empresarial de la construcción pública y privada.

 

         En Latino América y el Caribe, las ¨Normas de Quito¨(1977), sintetizan el estado de discusión patrimonial y sus alcances hasta el momento. Acortan la brecha entre los sistemas de diagnósticos, relevamiento y reconocimiento de bienes patrimoniales europeos y la dolorosa realidad muchas veces presente en la región. Se reconoce la existencia y exigibilidad de los DESC (derechos económicos, sociales y culturales), con el consecuente avance para la cuestión patrimonial de incorporarse entre los derechos humanos junto a otros aspectos consagrados[17]. Los ¨centros históricos¨ son considerados ¨...aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo¨[18]. Existe un reconocimiento de las vivencias sociales pasadas en relación con la complejidad de la vida presente. Una irreductible actualización que vuelve al problema patrimonial un tema social candente y contemporáneo.

 

         La reflexión que acompañó a estas recomendaciones, convenciones y declaratorias generales, se enmarcó en perspectivas más o menos integrales. El caso de la concentración de miradas sobre los núcleos urbanos, y en especial sobre los ¨centros históricos¨[19] de estos, parece justificarse por la evidencia material y ¨vívida, por el espesor del espacio socialmente construido e ¨imaginado¨ en las urbes[20]. Aún en casos de áres no metropolitanas como el de Luján (Pcia. de Buenos Aires), el interés de centros de investigaciones nacionales e internacionales promovieron estudios patrimoniales del centro histórico[21].

 

         El reconocimiento de las trazas urbanas como relictos de la memoria colectiva, localizaciones de l identidad socialmente vivenciada, pueden apreciarse en iniciativas alentadas por actores sociales internacionales como la John Simon Guggenhein Memorial Foundatio. El caso de la ¨Cartografía Urbana Colonial de América latina y del caribe¨de Jorge E. Hardoy[22], es una iniciativa de relevamiento crítico de piezas cartográficas asociadas a la producción espacial, y por lo tanto significativas al momento de disponerlas para los estudios de la multidimensión patrimonial.

 

         En una línea de trabajos  sobre el relevamiento del patrimonio histórico cultural en sus manifestaciones arquitectónicas, podemos ubicar a las producciones de Carlos Moreno. En su Colección ¨Españoles y criollos, largas historias de amores y desamores¨, realizó un valioso inventario de relictos rurales y urbanos, detallando su arquitectura, modos de construcción, materiales y técnicas empleados, especialistas y estilos de construcción. Dedica una novedosa atención a la producción patrimonial en el área pampeana, en especial a las estancias. Su trabajo sobre San Martín de Cañuelas es un fiel exponente de la línea  planteada desde ICOMOS, comité argentino, que propicia una perspectiva conservacionista con especial cuidado de los bienes arquitectónicos del patrimonio histórico cultural[23].

 

         En el sentido del desarrollo de este tipo de estudios en la pampa argentina, resulta poco sorprendente el protagonismo obtenido por las estancias. Cargadas de un valor testimonial variado y legitimante, según los contextos históricos que su presencia atraviese, pero central en cualquier cso, han merecido un tratamiento eminentemente visual desde la perspectiva patrimonial. Desde el ámbito de los estudios históricos, ha consitado polémicos debates a partir de los años ´60, de los que daremos cuenta en el cuerpo de esta Tesis. La Economía y la Sociología Rurales han contribuido a mostrar complejos matices de la vida en el agro latino-americano, donde el rol de la estancia es analizado desde diversas perspectivas[24]. En el sentido de estas producciones, tienen un lugar en especial para la región pampeana las obras de María Sáenz Quesada y Yuyu Guzmán, que muestran y describen  a las estancias como enclaves   sociales en el agro pampeano[25].

 

         Es posible señalar, respecto de las convenciones que enmarcan a las reflexiones patrimoniales, que evidencian una ampliación en los criterios de inclusión de los fenómenos sociales considerados de interés. El reconocimiento del bagaje de producciones orales, inmaterial e intangible, como parte de las tradiciones de los pueblos ha significado un gran avance en este sentido. Así lo recomienda la ¨Declaración en Salvaguardia de las Tradiciones Culturales y Folklore¨, (París, 1989)[26].

 

         Puesta en una esfera de complejidad creciente, asistimos a fines de los años ´80 a la discusión en torno de la pertinencia del enfoque de los problemas patrimoniales dentro de la cuestión ambiental. La inclusión de temas de sustentabilidad económica en las agendas de las agencias públicas, ONGs, y agentes particulares del mercado, marcaron el comienzo de perfiles y enfoques interesantes y renovadores. Estudios como los de Leff y Martínez Allier, pusieron la cuestión de la fragilidad de los sistemas naturales, culturales y por ende patrimoniales, sobre el tapete[27].

Los desafíos actuales son afrontados en esta perspectiva por el Getty Conservation Institute, el cual ha generado una espacio de reflexión y trabajos de intervención en la conservación patrimonial, que contempln el enfoque económico y l perspectiva del desarrollo[28].

 

         En Argentina, desde el ámbito oficial se han promovido iniciativas de legilación y de reflexión que acompañan esta ampliación de la mirada sobre lo patrimonial originadas en otras latitudes. Se nota una disparidad conceptual entre las producciones relacionadas con la administración y centros de estudios de la Ciudad de Buenos Aires y los de la provincia homónima. Mientras que sobre la gran urbe del Plata se revisa la cuestión del patrimonio histórico cultural en torno a nuevas formas de expresión, la historia  oral, la valorización de la nomenclatura, la trama urbana, etc[29], enel ámbito provincial se tiende a mantener un perfil conservacionista, religado a los restos materiales, como muestran los documentos emanados de la Dirección Procincial de Museos, Monumentos y Sitios históricos[30]. Otra apertura presentan, sin embargo, espacios de discusión operativamente realizados a través de la provincia, pero emanados de la administración nacional. Las perspectivas de análisis tienden a ser menos reduccionistas y a permitir un diálogo más fluido con las comunidades afectadas. Ejemplo de ello fue el ciclo de Seminarios sobre gestión patrimonial pública y privada llevados a cabo por el INAP (Instituto Nacional de la Administración Pública) en 1997. En el caso de Luján, se implementó a través del Complejo Museográfico ¨Enrique Udaondo¨[31].

 

Una mirada más abarcadora,  superadora de las cuestiones locales, propusieron los estudios emanados del Instituto Internacional de Medioambiente Desarrollo – IIED- de Latinoamérica, que bajo la inspiración de Jorge E. Hardoy marcaron un rumbo reconocible, desde la perspectiva de dejar atrás a las concepciones patrimoniales reduccionistas y estáticas y avanzar hacia propuestas explicativas multidimensionales[32].

 

 

         El estado de la cuestión de los estudios patrimoniales amerita la consecución de trabajos integrales, desde el campo de las ciencias del ambiente. Entendemos al patrimonio histórico cultural como un producto social legable de una generación a otra. Consideramos a la producción espacial una manifestación patrimonial que evidencia la relación sistémica entre la sociedad y la naturaleza. El caso de la estancia de ¨Los Talas¨analizado desde esta perspectiva, muestra el proceso de configuración espacial pampeano en todas sus etapas de desarrollo. El relevamiento e interpretación de sus relictos arquitectónicos, del paisaje rural construido, de su archivo documental como establecimiento productivo (llevado con detalle desde 1824), de su biblioteca (fondo de unos 40.000 volúmenes),  de sus mobiliarios, enseres domésticos, vestimentas, herramientas, mejoras rurales, sumados a las entrevistas en calidad de testigos claves de actores sociales vinculados a la vida estanciera, mostrarán la reconstrucción e interpretación de la vida cotidiana de una estancia pampeana, puesta en perspectiva del análisis del patrimonio histórico cultural.

 

 II) Propuesta de caso de estudio : la estancia “Los Talas”

 

ABSTRACT


[1] Hobsbawn, Eric, ¨Historia del Siglo XX¨, Crítica, Barcelona, 1997.

[2] Hardoy, Jorge E. y Margarita Gutman, ¨Impacto de la urbanización en los centros históricos de iberoamérica. Tendencias y perspectivas¨, Mapfre, Madrid, 1992, p. 28.

[3] Sobre las consecuencias sociales, civiles, patrimoniales del fenómeno de ¨guerra total¨, Cfr. Crouzet, Maurice, ¨La época contemporánea¨, Barcelona, 1982, vol I, pp. 26 a 41.

[4] La Organización de las Naciones Unidas¨, en Fuentes, Ramón y otros, ¨Documentos históricos¨, Didascalia, Madrid, 1991, pp. 142 a 145.

[5] Unesco, ¨Convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado¨, La Haya, 1954, en http:// 193.242.192.2www/culture /laws /hague /html_sp/ page 8.htm.

[6] Ibidem.

[7] Unesco, ¨Convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado¨, La Haya, 1999, en http:// 193.242.192.2www/ culture/ legal protection/war/ html_sp/ protocolo 12.htm.

[8] Unesco, ¨Recomendación relativa a la protección de la belleza y del carácter de los lugares y paisajes¨, París 1962, en http: // 193.242.192.2www/ culture/ laws/landscapes/html_sp/page 1.htm.

[9] Ibidem.

10. Hardoy, Jorge E. y Margarita Gutman, ¨Impacto de...op.cit., pp 27 a 28.

[11] Sobre los paises signatarios, alcance, discusiones, Cfr., Unesco, http:// 193.242.192.2 www.unesco.org/whc/world_es.htm.

[12] Ibidem.

[13] Unesco, ¨Convención sobre...op..cit. en http:// 193.242.192.2 www. Unesco org...op.cit..pp. 3 a 14.

[14] Unesco, ¨Recomendación relativa a la salvaguardia de los conjuntos históricos y su función en la vida contemporánea¨, Nairobi, 1976, en http:// 193.242.192.2 www culture/laws/historic/html_sp.page 1.htm.

[15] Ibidem.

[16] Gutman, Margarita,  ¨Del monumento aislado a la multidimensionalidad¨, mimeo, 2000.

[17] Unesco, ¨Declaración dë Quito¨, en http://193.242.192.2.www.encuentro-desc.org/declaración.htm.pp. 1 a 20.

[18] Ibidem.

[19] Hardoy, Jorge E. y Margarita Gutman, ¨Impacto de... op.cit., p. 27.

[20] García Canclini, Néstor, ¨La globalización imginada¨, Paidós, Buenos Aires, 1999; Santos, Milton, ¨Espaco e Sociedade¨ (Ensaios), Voces, Petrópolis, 1979; Santos, Milton, ¨Metamorfoses do espaco habitado. Fundamentos teoricos da Geografía¨, Sao Paulo, Hucitec, 1988.

[21] Gutman, Margarita, Marquiegui, Dedier y Mónica Fernández, ¨Le trasformazioni dello spazio urbano¨, en Piccinato, Giorgio (a cura di), ¨Alla ricerca del centro storico. Il caso di Luján¨, Francoangeli, Istituto universitario di architettura di Venezia, Dipartamento di urbanistica, Milano, 1996, pp. 98 a 131.

[22] Hardoy, Jorge E., ¨Cartografía Urbana Colonial de América Latina y el Caribe¨, Grupo Editor de América Latina, Buenos Aires, 1991.

[23] ICOMOS, buscar la cita y significado de la sigla.

[24] Fernández, Mónica, ¨Relevamiento crítico del uso de la estancia como categoría de análisis¨ , Luján, 1999, Seminario de Doctorado dictado por el Dr. Enrique Tándeter, (mimeo).

[25] Sáenz Quesada, María, ¨Estancias argentinas¨, Lariviere, Buenos Aires, 1992; Sáenz Quesada, María, ¨Estancias¨, Abbe Ville Press, Nueva York, 1972; Guzmán, Yuyú, ¨Estancias de Tandil¨ y  ¨Estancias de Azul¨...necesito la cita completa!!

[26] Unesco, ¨Masterpieces of the Oral and Intangible Heritage of Humanity¨, París, 1989, en http:// 193.242.192.2.www unesco.org/ culture/heritage/ intangible/masterp/ html_ eng/guide 1.shml.

[27] Leff, E (Coord), ¨Los problemas del conocimiento y la perspectiva ambiental del desarrollo¨, Siglo XXI, México, 1989.

[28] ¨Economics and Heritage Conservation¨, reunión organizada por el Getty Conservation Institute, diciembre de 1998, Los Angeles, The J.Paul Getty Trust, Los Angeles, 1999; http: // www.getty.edu/conservation/resourses/newsletter/14_1/feature1.htm.

[29] Algunos ejemplos de nuevos estudios se pueden localizar en la Colección dirigida por la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico-Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, ¨Temas de Patrimonio Cultural¨, Editorial Universitaria de La Plata, La Plata, 1997. Los más renovadores consideramos son , Jurado, María ¨Nuevas formas del patrimonio cultural¨; Barela, Liliana, ¨Diez años de Historia Oral en el Instituto histórico¨; Maronese, Leticia, ¨La nomenclatura urbana como uno de los components del patrimonio histórico cultural de un pueblo¨; Peña, José M., ¨Cultura, Arquitectura y Patrimonio¨, Varela, Eduardo, ¨La trama de Buenos Aires¨.

[30] Dirección de Museos, Monumentos y Sitios Históricos, ¨Listado de Museos, Monumentos, Arboles y Sitios Históricos de la Provincia de Buenos Aires¨, Publicaciones Oficiales,La Plata, 1986; ¨Catálogo de Museos, Monumentos y Sitios Históricos¨, La Plata, 1996 (mimeo)

 

[31] Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP), Primer seminario de Gestión Pública y Patrimonio Cultural¨, materiales de apoyo, Buenos Aires, 1997.

[32] IIED-LA, ¨Medioambiente y urbanización¨, publicación periódica que puso a los estudios patrimoniales en fecunda relación con la perspectiva ambiental a escala latinoamericana.


Ponencia presentada en el Cuarto Encuentro Internacional Humboldt. Puerto Iguazú, Argentina. Setiembre de 2002.