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Asunto:[encuentrohumboldt] 340/04 - Frontera y territorios aledaños
Fecha:Sabado, 14 de Agosto, 2004  22:25:11 (-0300)
Autor:humboldt <humboldt @...............ar>

Frontera y territorios aledaños. Condiciones socioeconómicas en Paraguay y el
Nordeste.


Meichtry, Norma C.

Fantín María Alejandra

 

 

Introducción

                        Las fronteras, sujetas en los últimos años a procesos de
integración y binacionalización crecientes, han comenzado a definirse como áreas
geográficas diferentes, caracterizadas por una dinámica particular. Tienden a ser
consideradas en la actualidad como "regiones geográficas nuevas", cuyo estudio
requiere, fundamentalmente, un cambio de enfoque para apreciar los modos
particulares de la interacción en la vida fronteriza.

            La frontera, definida en forma tentativa para este estudio, por
aquellas jurisdicciones administrativas que entran en contacto con el "otro"
país, en algún sector de los 1.700 Km de extensión del límite fluvial, reúne unos
3.500.000 habitantes, repartidos de manera equilibrada (57% del lado paraguayo y
un 43% en el sector argentino), y se refiere a unos 770.000 hogares en ambos
países.

            La relación fronteriza entre Argentina y Paraguay es muy antigua y
se remonta a la época colonial. La navegación fluvial comunicó ambas poblaciones
y vinculó a Corrientes y Paraguay en lo económico, mientras que las Misiones de
Guaraníes integraron un espacio geográfico común desde inicios del siglo XVII.
Otras áreas como el Pilcomayo, carecieron de vinculación hasta fines del siglo
XIX y fueron el habitat de naciones indígenas antes y después de la conquista
española y la formación de las nacionalidades. En lo particular y en los últimos
tiempos, los distintos tramos de la frontera han vivido también historias
diferentes.

            A lo largo de los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo, existen
sectores altamente urbanizados, que alcanzan hasta una 100% de población urbana
en distritos como Asunción, Ciudad del Este y Nanawa y alrededor del 80% en los
departamentos argentinos que alojan las cabeceras provinciales y en los distritos
Encarnación, Ayolas, Presidente Franco y, por supuesto, en el departamento
Central, integrante del aglomerado urbano del Gran Asunción.

            Contrariamente, los valores de urbanización son muy bajos en todo el
lado argentino y en territorio del Paraguay, en la extensa frontera del Pilcomayo
y en importantes sectores de Itapúa y Alto Paraná. Se destaca el distrito Dr.
Pedro P. Peña en el departamento Boquerón, por su ausencia de núcleos urbanos.

            Diferenciadamente, esta frontera fluvial nuclea el 47% de la
población de Paraguay (un 30% si descontamos el aglomerado urbano del Gran
Asunción), en tanto que para Argentina, representa sólo el 5% de sus habitantes.

            Asimismo difieren algunas condiciones sociodemográficas. Argentina
es un país avanzado en el proceso de la transición demográfica y posee un menor
crecimiento poblacional. Tomando sólo dos indicadores sociales, el analfabetismo
se presenta con valores entre un 8 y un 11% del lado argentino, en tanto se
ubican alrededor del 12% y hasta un 23% en el lado de Paraguay. Asimismo, los
hogares con NBIs que rondan entre un 27 y un 34% en la frontera nacional, se
elevan del 33% al 87% en el país vecino.

            Condiciones de similitud y disparidad como las enunciadas a modo
ilustrativo, son las que rigen el funcionamiento de estas áreas geográficas
"nuevas", dándoles su particular idiosincracia. Son escasos los intentos de
reflexión al respecto. La frontera adolece de ausencia de conocimientos sobre las
situaciones pasadas y actuales sobre las cuales devendrán los cambios producidos
por las acciones de integración, lo cual dificultará su entendimiento. No
conocemos, tal como fuera planteado en las consideraciones del enfoque a
utilizar, estudios que consideren a la frontera argentino-paraguaya como una
región diferenciada, singular.

                        Este trabajo intenta contribuir al conocimiento de las
condiciones socioeconómicas de la población en la frontera, en relación con los
territorios aledaños, y forma parte de un estudio más amplio en el cual se
analizan las condiciones de salud y la disponibilidad de equipamiento e
infraestructura sanitaria en la frontera argentino-paraguaya, motivo por el cual
las unidades de análisis utilizadas para la representación cartográfica
corresponden a divisiones sanitarias. 

 

Fuentes y procesamiento de la información

Para la determinación de las condiciones socioeconómicas de la población se
utilizaron, en las cuatro provincias argentinas, los datos correspondientes al
cuestionario ampliado del censo Nacional de Población y Vivienda del año 1991. La
base de datos del censo presenta la información censal según fracción, radio,
segmento y manzana censal y está construida en dos archivos diferentes. Uno de
ellos correspondiente a los datos de los habitantes y el otro a las viviendas. 

            Al respecto, somos conscientes de que en la década de 1990 se han
producido importantes cambios a nivel económico y social en nuestro país, pero el
censo de 1991 es la última fuente de información con cobertura total que se
encuentra disponible. Consideramos que su utilización está respaldada por el
hecho de interesarnos particularmente la configuración espacial de las
condiciones socioeconómicas de la población y las viviendas, cuyo cambio es
usualmente lento y de escasa cuantía. 

            En el Paraguay, la última información de alcance nacional, es el
censo de población y vivienda del año 1992. Ante la imposibilidad de contar con
la base de datos del mismo, se utilizó la información publicada por la Dirección
General de Estadística, Encuestas y Censos y se normalizaron los datos de las
cuatro provincias argentinas en concordancia con las metodologías de los
indicadores disponibles para el Paraguay[1]. 

            El establecimiento del perfil socioeconómico en Paraguay se sustenta
en el concepto de las Necesidades Básicas Insatisfechas, que define e identifica
la población con carencias críticas. Si bien la Argentina también utiliza esta
metodología, existen diferencias en la definición de las variables utilizadas
entre ambos países, especialmente en lo referido a calidad de la vivienda, a la
disponibilidad de infraestructura sanitaria y en acceso a la educación, por lo
tanto y a fin de establecer comparaciones en la frontera, se aplicaron a estos
tres rubros las definiciones de necesidades básicas insatisfechas de Paraguay, a
la población de las provincias argentinas. 

            Los indicadores de capacidad de subsistencia, presentan tan sólo
ligeras diferencias en sus técnicas de medición entre ambos países. Se decidió no
modificarlos por considerar que son mayoritariamente comparables. 

Como se dijo con anterioridad, para el manejo de esta información en las
provincias de Chaco y Formosa, fue necesario en primer lugar identificar las
fracciones, radios y segmentos que conforman cada una de las áreas programáticas,
ya que son éstas las unidades de análisis que se utilizan para la representación
cartográfica. En Corrientes y Misiones esto no fue necesario debido a que los
datos de salud se encuentran a nivel de departamento. Una vez realizada esta
tarea se procedió a normalizar las variables para la determinación de las
condiciones socioeconómicas de la población[2] y a la representación cartográfica
de las variables. Para ello se digitalizó el mapa de la región según la menor
división espacial posible, áreas programáticas en el caso de Chaco y Formosa,
departamentos en Corrientes y Misiones y distritos en Paraguay, y se lo unió en
ArcView con la base de datos. 

 

Diagnóstico Socioeconómico

El concepto de nivel socioeconómico se emplea a menudo como un identificador de
la sumatoria de diversas características de las personas, como ser estado civil,
grupo étnico, ingreso económico, ocupación, educación, etc., o de algunos rasgos
distintivos del medio social, tales como residencia, organización social, etc.
Aunque cada una de estas características está asociada con el nivel
socioeconómico, ninguna de ellas lo determina por sí sola. La mayoría de los
autores que han estudiado el tema concuerdan en estimar que  la educación, el
ingreso y la ocupación son los determinantes más importantes del nivel
socioeconómico (Nicholls, 1993).

Para la estimación del mismo se tomaron variables que fueran indicadores de
condiciones de vida, como calidad de la vivienda, hacinamiento e infraestructura
sanitaria. Por otra parte se consideraron indicadores relacionados con la
capacidad de los hogares para alcanzar mejores condiciones, como educación del
jefe de hogar. 

            Ante la imposibilidad de contar con la base de datos de censo de
1992 del Paraguay, se utilizó para este análisis, la información de Necesidades
Básicas Insatisfechas (NBI) de este país y se realizaron las estimaciones
correspondiente para equiparar, en todo lo posible los datos de las provincias
argentinas. 

El método NBI utiliza como fuente principal los Censos Nacionales de Población y
Vivienda, lo que permite una alta desagregación espacial, pues posibilita contar
con información a nivel departamental, de localidad e incluso menor (fracción y
radio censal).

Este método permite cuantificar e identificar situaciones de carencias
estructurales La definición de estas necesidades se realiza a través de
indicadores de carencias en el hábitat, en el nivel de escolaridad, en las
condiciones sanitarias y en la capacidad económica del hogar.

 

       “Las Necesidades Básicas se definen como el conjunto de requerimientos de
índole físico, psíquico o cultural, cuya satisfacción es condición necesaria al
funcionamiento y desarrollo de los seres humanos de una sociedad determinada.
Además de la serie de necesidades más elementales, relativas a la alimentación,
el abrigo y la salud, existen otras (acceso a servicios educativos y culturales,
habitat saludable, medios de transportes adecuados, etc.) cuya satisfacción está
condicionada culturalmente por cada sociedad, dentro de lo que ella considera
colectivamente como condiciones dignas de vida en cada etapa de su desarrollo” 
(DGEEyC[3], 1995:15)

 

            Cada país latinoamericano define de acuerdo a sus características
los índices que considera adecuados para determinar las necesidades básicas
insatisfechas. El cuadro 1 presenta los indicadores utilizados por Argentina y
Paraguay, y como se puede observar, existen algunas diferencias entre ambos. 

            En primer lugar, Paraguay, define de manera diferente los NBI de
zonas urbanas y rurales en lo referido a calidad de la vivienda e infraestructura
sanitaria, mientras que la Argentina posee una definición unitaria. 

 

Cuadro 1

Definiciones de Necesidades Básicas Insatisfechas utilizadas por Argentina y
Paraguay

NBI
 Paraguay
 Argentina
 
Tipo de vivienda
 Hogares que habitan viviendas con: 

Urbano: piso de tierra; y pared de adobe, estanqueo, madera, desecho u otros; y
techo de paja, palma, madera, desecho u otro.

Rural: piso de tierra y pared de adobe, estanqueo, desecho u otros, y techo de
paja, palma, desecho u otros. 
 Hogares que habitan una vivienda de tipo inconveniente (pieza de inquilinato,
vivienda precaria y “otro tipo”, lo que excluye casa, departamento o rancho)
 
Hacinamiento
 Hogares con más de 3 personas por dormitorio
 Hogares con más de 3 personas por cuarto
 
Disponibilidad de agua potable
 Hogares que se abastecen con agua que proviene de:

Urbano: pozo sin bomba, manantial, río, arroyo, aguatero u otros.

Rural: manantial, río, arroyo, aguatero u otros.
 No definido
 
Tipo de sistema de eliminación de excretas
 Urbano: que tienen letrina común o no tienen servicio sanitario

Rural: hogares que no tienen servicio sanitario
 Hogares que no poseen ningún tipo de retrete
 
Asistencia escolar
 Hogares con niños de 7 a 12 años que no asistan a establecimientos educativos y
analfabetos de 15 años y más en relación de parentesco con el jefe de hogar. 
 Hogares con algún niño en edad escolar (6 a 12 años) que no asiste a la
escuela.
 
Relación de dependencia y niveles educacionales de los jefes de hogar
 Hogares que carecen de perceptor/a, o cuyo jefe/a cuenta con educación inferior
a 3 años de primaria, y con más de tres personas en promedio por preceptor/a.
Preceptores de ingresos son: los ocupados, incluidos los jubilados o pensionados
y los rentistas. 
 Hogares con 4 o más personas por miembro ocupado y, además cuyo jefe tuviera
baja educación (nunca asistió a algún establecimiento educacional o asistió, como
máximo, hasta el segundo año del nivel primario)
 

Fuente: DGEEyC, 1995

 

            En Paraguay el NBI en calidad de la vivienda tiene en cuenta por un
lado la calidad de materiales utilizados en pisos, paredes y techos que
determinan en mayor o menor medida el nivel de protección y abrigo contra las
inclemencias del tiempo y por otro el hacinamiento que permite establecer el
grado de privacidad de los miembros de la vivienda.

            Este indicador presenta diferencias entre las viviendas urbanas y
rurales. Un hogar urbano es NBI cuando habita una vivienda con piso de tierra,
paredes de adobe, estanqueo, madera, desechos, u otro material y techo de paja,
palma, madera, desecho u otro material. En zonas rurales la utilización de madera
en las paredes o techos no es considerada una carencia ya que su uso expresa
frecuentemente niveles de mayor confort.

            En Argentina se considera NBI a aquellos hogares que habitan en
viviendas de tipo inconveniente (pieza de inquilinato, vivienda precaria, u otro
tipo, lo que excluye casa, departamento o rancho).

Los indicadores utilizados para determinar la calidad de la vivienda --material
predominante de los pisos, paredes y techo y hacinamiento-- apuntan a mostrar el
nivel económico de los hogares. 

 

“Las deficiencias en la vivienda y el saneamiento constituyen un determinante
reiterado del exceso de mortalidad y una característica sistemáticamente
vinculada a los niveles de pobreza, el rezago socioeconómico y la inequidad
territorial en América Latina y el Caribe” (OPS, 1998:232).

Según estudios realizados por la CEPAL entre 1981 y 1993, en América Latina el
63% de las viviendas son adecuadas, el 14% son irrecuperables y el 23% no tienen
todas las condiciones de habitabilidad saludable pero se pueden mejorar. Si bien
existen diferencias importantes entre las naciones, el problema de la vivienda es
extensivo a todos los países de América Latina y el Caribe (OPS, 1998). 

            Con respecto al hacinamiento, estudios realizados por el Instituto
Nacional de Estadística y Censos ponen de manifiesto la estrecha relación entre
los niveles de hacinamiento y promiscuidad y la condición de pobreza en los
hogares[4]. La situación de hacinamiento, que necesariamente incide sobre la
calidad de vida y la salud, implica carencias que pueden ser más o menos graves
según la edad, el sexo y las relaciones de parentesco entre miembros del hogar. 

            Existen diferencias entre ambos contextos nacionales. Paraguay
considera hogares con hacinamiento a los que habitan viviendas con más de tres
personas por dormitorio y la Argentina tres individuos por cuarto[5]. 

            Como los datos disponibles de Paraguay combinan dos elementos,
calidad de la vivienda y hacinamiento y a su vez estos se definen de manera
diferente entre los dos países, se decidió no trabajar con la información NBI del
INDEC y se procedió a normalizar los datos de las provincias argentinas a partir
de la base de datos original del censo 1991, de acuerdo a las características
establecidas por el vecino país[6], tal como fuera adelantado en el tema de
fuentes y procesamiento de datos. 

            La representación cartográfica de estas variables fue realizada en
la menor unidad de análisis espacial posible en cada una de las jurisdicciones
administrativas –áreas programáticas en Chaco y Formosa, departamentos en
Corrientes y Misiones y distritos en Paraguay—para obtener de esta manera una
visión lo más ajustada posible de las condiciones socioeconómicas de la población
en la frontera y en los territorios extra fronterizos. 

En el mapa 1 que representa la distribución espacial de los hogares que cuentan
con NBI en calidad de la vivienda, se puede observar tanto en la provincia de
Chaco como en Formosa un aumento de la precariedad desde el ángulo sudeste del
Chaco hacia el noroeste de la provincia de Formosa, en concordancia con la
variación espacial del desarrollo económico y social, en términos generales, en
ambas provincias. Las áreas del Impenetrable y los territorios lindantes con el
Bermejo y el Pilcomayo se anotan en general con más del 50% de las viviendas con
NBI. En el sector intermedio aparecen como enclaves con mejores condiciones, las
áreas programáticas que se organizan en torno a ciudades importantes como
cabeceras del área, es el caso por ejemplo de  Presidencia Roque Saénz Peña,
Quitilipi y Charata, en el Chaco y  Clorinda, el Colorado y la ciudad capital en
la provincia de Formosa. 

 




En Corrientes la mayor precariedad se localiza en los departamentos del centro,
como ser Concepción, San Miguel y General Paz y disminuye gradualmente hacia el
oeste. Los departamentos correspondientes a toda la mitad oriental de la
provincia, hacia la ribera del río Uruguay, presentan las mejores condiciones,
con menos del 25 % de hogares con NBI en calidad de la vivienda, situación que
también corresponde a la provincia de Misiones. 

Paraguay muestra claramente una situación de mayor desventaja. La representación
cartográfica indica, en líneas generales y dentro de una condición crítica con la
mayor parte de su territorio con más de un 35% de viviendas NBI, que los sectores
con mejores condiciones se ubican preferentemente en los distritos cercanos a
Asunción y siguiendo la frontera del Alto Paraná. No sucede lo mismo en el
departamento Ñeembucú, sobre el río Paraguay, ni en la frontera del Pilcomayo.

Otro de los indicadores utilizados corresponde al NBI en infraestructura
sanitaria, que considera dos variables: la disponibilidad de agua potable y el
sistema de eliminación de excretas. En relación con la primera, se sabe que su
privación afecta negativamente la salud, la higiene y el bienestar de las
personas. “El acceso a agua potable de red es una aspiración ya incorporada a las
posibilidades reales de los hogares urbanos del país. En los hogares rurales, sin
acceso a redes sanitarias, es factible la construcción de pozos profundos que
alcancen napas de agua no contaminadas”.(DGEEyC, 1995:15).

En Paraguay este indicador ha tomado, en consecuencia, formas distintas en áreas
urbanas y rurales. En las primeras se considera NBI a los hogares que poseen agua
proveniente de pozo sin bomba, manantial, río, arroyos u otros, en tanto que en
zonas rurales no se considera como carencia que la provisión de agua sea por
medio de pozo sin bomba. 

            La otra variable que integra este indicador hace referencia a los
mecanismos utilizados para la eliminación de excretas, que al igual que el
anterior asumió en Paraguay características diferentes en áreas urbanas y
rurales. En las primeras, donde es factible la conexión a redes cloacales o a
pozos ciegos, la utilización de letrinas comunes señala insatisfacción de
necesidades; por el contrario, en zonas rurales éstas se encuentran dentro de los
umbrales aceptables. 

 




            El indicador NBI en infraestructura sanitaria surge en Paraguay de
la combinación de las dos variables. Por un lado la disponibilidad del agua
potable, la cual no es considerada en la Argentina y por otro, el tipo de
eliminación de excretas. La Argentina define como NBI a los hogares que no poseen
ningún tipo de retrete.

            Para la representación cartográfica se emplearon los datos de NBI
según los define Paraguay, y se normalizaron los de las provincias argentinas,
como en el caso anterior, de acuerdo a la definición utilizada en el vecino país
(mapa 2 ). 

            Si bien Argentina no considera NBI en disponibilidad de agua
potable, la base de datos original cuenta con esa información, por lo tanto se
pudieron normalizar los datos sin mayores dificultades.  

La distribución espacial de este indicador permite distinguir un patrón similar
al anterior en la provincia del Chaco, un deterioro de las condiciones desde las
áreas próximas al río Paraná-Paraguay hacia el noroeste provincial. En Formosa,
la precariedad se extiende a todas las áreas, con porcentajes superiores al 50%
de hogares NBI en infraestructura sanitaria, a excepción de la capital formoseña
y de Clorinda, es decir, los más urbanizados.

Los departamentos de la provincia de Corrientes presentan características muy
homogéneas, con porcentajes inferiores al 30 %; en Misiones se pueden distinguir
por un lado las jurisdicciones limítrofes con Brasil con condiciones más
deficitarias y por otro, las de la ribera del Paraná que reúnen las mejores
condiciones. 

            En Paraguay se reconocen dos regiones perfectamente diferenciadas,
por un lado el Chaco Paraguayo con condiciones muy deficitarias, similares a las
registrada en la mayoría de las áreas programáticas de Formosa y del noroeste
chaqueño, y por otro los distritos del Paraguay Oriental con características
totalmente diferentes, a excepción de algunas unidades del departamento Ñeembucú,
en el ángulo de la confluencia Paraguay-Paraná.

            Si bien en el caso del NBI vivienda podía distinguirse, aún con
cierta parcialidad, que la frontera fluvial entre Argentina y Paraguay presentaba
las mejores condiciones, no puede decirse lo mismo para el NBI infraestructura
sanitaria: la frontera de los ríos Paraguay y Pilcomayo es altamente deficitaria
y el lado paraguayo del sector Alto Paraná es superado por numerosos distritos
del sector oriental del país.

Otro de los indicadores utilizados es el NBI en acceso a la educación. A
diferencia de los antes analizados, en Paraguay este indicador reviste el mismo
nivel de exigencias para áreas rurales y urbanas. “El acceso a la educación es un
derecho asumido como tal por el conjunto de la población paraguaya, y su
insatisfacción reviste consecuencias igualmente graves para el bienestar de todas
y cada una de las personas” (DGEEyC, 1995:15). Este índice toma en cuenta dos
variables, la asistencia escolar y la presencia de analfabetos en el hogar. Se
considera NBI a los hogares que registran niños de 7 a 12 años, relacionados con
el jefe de hogar, que no asisten a establecimientos educativos, o posean personas
analfabetas[7] emparentadas con el jefe de hogar. 

La diferencia con Argentina radica fundamentalmente que en ésta no se tiene en
cuenta a los analfabetos. Al igual que en los casos anteriores, para la
representación cartográfica de este indicador se decidió utilizar la definición
adoptada por Paraguay (mapa 3). 

En las provincias argentinas las áreas más críticas se localizan en el oeste de
las provincias de Chaco y Formosa y en los departamentos ubicados en la ribera
del Uruguay en Misiones, en el límite con Brasil, con porcentajes muy similares a
los observados en Paraguay. 

En dicho país la mayoría de los distritos presentan más del 20 % de los hogares
con NBI en acceso a la educación, excepto los correspondientes al departamento
Central y Asunción y a los distritos limítrofes como Pilar; Encarnación, Ayolas y
Alberdi, entre otros. 

La diferente situación de ambos países en cuanto al acceso a la educación,
evidente en la cartografía, crea mucha presión en la frontera. Ello queda
demostrado cuando se enumeran los distritos limítrofes que escapan a la situación
generalizada en Paraguay y que son justamente aquellos de gran nivel de
transacciones fronterizas (Ciudad del Este, Encarnación, Alberdi, Pilar, etc.),
presumiblemente con población que se educa del lado argentino de la frontera,
determinando uno de los modos usuales de comportamiento binacional de las
estrategias de hogar.

 




Finalmente, tenemos los indicadores de NBI en capacidad de subsistencia que
“apuntan a identificar hogares que a partir de determinadas características de
sus jefes, presentan una incapacidad potencial para la obtención de ingresos
suficientes para su sostenimiento”(CEPA, 1994:10). Se puede considerar a este
indicador, por lo tanto, como un correlato directo de la calidad de vida de la
población, actuando a través de la capacidad económica y de la educación.

“La modalidad de inserción de los individuos en el mercado laboral está
fuertemente asociada al nivel de educación alcanzado. Los bajos niveles
educativos de los jefes de hogar se acompañan con inserciones ocupacionales en
condiciones más desfavorables en términos de estabilidad y nivel de
ingresos”(CEPA, 1994:10). 

En el Paraguay, este indicador adopta, como el caso anterior, igual definición
para áreas urbanas y rurales. Se consideran NBI a los hogares que carecen de
perceptor/a, o cuyo jefe/a cuenta con una educación inferior a tres años de
primaria, y con más de tres personas en promedio por perceptor/a[8]. Por su parte
la Argentina define como NBI a los hogares con 4 o más personas por perceptor, y
que el jefe tenga un bajo nivel de instrucción formal (nunca asistió a algún
establecimiento educacional o asistió, como máximo, hasta el segundo año del
nivel primario).

            La distribución espacial de los porcentajes de hogares con NBI en
capacidad de subsistencia, permite observar niveles de precariedad muy superiores
en el Paraguay con respecto a las provincias Argentinas, lo cual puede obedecer,
en gran medida, al diferente criterio adoptado para definir este indicador (mapa
4). 

            En el Paraguay, los mayores registros de hogares con NBI en
capacidad de subsistencia, con valores superiores al 20%, se localizan en el
sector chaqueño, en los distritos correspondientes a los departamentos Concepción
y Amambay en el noreste del país y en la mayoría de las jurisdicciones del sur.
Escapan a esta condición gran parte de los distritos limítrofes con Formosa,
Chaco y Misiones; en ellos, si bien se dan porcentajes superiores a los
registrados en las provincias argentinas, en relación con Paraguay, poseen
mejores niveles, al igual que los ubicados en el centro del país. 

 




            En la provincia de Misiones todos los departamentos, a excepción de
Candelaria en el límite con el Paraguay, registran menos del 5% de los hogares
con este tipo de NBI. En Corrientes, si bien no se aprecia en el mapa por el
grado de generalización de la escala utilizada, las áreas más críticas, al igual
que en los otros indicadores analizados, se encuentran en los departamentos del
noroeste, con la excepción del correspondiente a la capital y en el centro de la
provincia. En Chaco y Formosa, como en casos anteriores, sobresalen negativamente
las áreas correspondientes al noroeste provincial, como así también las ubicadas
en el ángulo sureste de la provincia del Chaco, rodeando la ciudad capital.

 

La frontera argentino-paraguaya
                        El área geográfica de mayor interés en este trabajo
comprende la franja de contacto entre Argentina y Paraguay, extendida a lo largo
de la frontera fluvial Paraná, Paraguay, Pilcomayo, caracterizada por cuatro
tramos de interacción, diferentes entre sí, tanto en su devenir histórico como en
su dinámica presente

            La frontera sobre el río Pilcomayo se caracteriza por un acusado
vacío poblacional, sin mayores nexos de intercambio. Esta situación se repite en
el tramo correspondiente a la provincia de Corrientes en Argentina, con algunas
excepciones como las localidades de Ayolas-Ituzaingó, relación dinamizada en los
últimos años por el emprendimiento hidroeléctrico binacional de Yacyretá. El
tramo a lo largo del río Paraguay presenta diversidad de condiciones: por un lado
posee una alta movilidad de tipo rural y sectores de notorios vacíos
demográficos. Por otra parte, incluye una clara dinámica de intercambio entre
ciudades como Formosa-Alberdi, y la particular situación, dentro de la frontera
argentino-paraguaya, de poseer Asunción --capital del país, aglomerado de un
millón de habitantes-- limitando con Clorinda en la provincia de Formosa. Esta
situación es especial no sólo por las diferencias en tamaño, sino por la
disparidad de funciones desempeñadas y servicios prestad
 os.

            Finalmente, la frontera misionera se define por una variada
dinámica, donde se registra un alto grado de movilidad de tipo rural-rural,
intercambio entre ciudades pequeñas, y los casos particulares de
Posadas-Encarnación y de la frontera tripartita entre Ciudad del Este, Puerto
Iguazú y Foz de Iguazú.

            La frontera del Pilcomayo, definida internacionalmente en 1878, es
un área de escaso poblamiento y desarrollo, con ganadería extensiva y hasta hoy,
con importantes asentamientos indígenas en ambas márgenes del río. La zona
también se vio afectada en su margen izquierda por las consecuencias de la guerra
del Chaco (1933-1935). A su vez, el límite fluvial requirió acuerdos binacionales
posteriores que definieran su curso hasta el tratado complementario de 1945, que
estableció el régimen de administración de las aguas. El paulatino retroceso del
río por acumulación de sedimentos en los tramos Esmeralda (62°30'W) y Horqueta
(61°W) han provocado problemas locales, requerido nuevos contactos diplomáticos y
técnicos y la definición de obras que permitan el equitativo aprovechamiento de
las aguas en ambas márgenes.

            El tramo a lo largo del río Paraguay tuvo una historia más intensa.
La margen paraguaya experimentó una ocupación muy anterior a la argentina, con
centros urbanos que sirvieron de escala a la navegación fluvial. En la ribera
occidental, el poblamiento fue posterior a la creación del Territorio Nacional
del Chaco en 1872 y sus núcleos más importantes fueron la colonia Formosa (1879),
el complejo agroindustrial Las Palmas (1882) y Clorinda como centro de
intercambio fronterizo. Desde esos núcleos se fue proyectando la paulatina
ocupación del espacio y la diversificación de actividades forestales y agrícolas
que atrajeron mano de obra vecina. La traza de caminos modernos y la habilitación
de puentes sobre el Pilcomayo y el Paraguay aceleraron dichos intercambios, que
se tornaron mucho más fluidos en las últimas décadas.

            En cambio, la frontera fluvial del Paraná, entre Corrientes y
Posadas, no dió lugar a una relación tan importante. Los vados del río en Paso
Patria e Itatí sirvieron desde antiguo para el cruce de arreos de ganado, al
tiempo que el límite internacional entre Ituzaingó y Posadas se mantuvo impreciso
en la margen argentina, sobre la cual el Paraguay sostuvo guarniciones y
tranqueras fronterizas hasta 1865. Las obras hidroeléctricas de la presa de
Yacyretá han modificado la anterior situación de aislamiento que vivía dicha
área.

            A su vez el tramo del Alto Paraná, desde Posadas hasta Puerto
Iguazú, si bien estuvo parcialmente integrado en la época de las misiones
jesuíticas, vivió luego un prolongado aislamiento que concluyó recién a fines del
siglo XIX con la creación del Territorio Nacional de Misiones en 1881. La
producción de yerba mate y maderas, el tráfico fluvial y posteriormente la
creación de pueblos y colonias en una y otra margen, vitalizaron la relación. Más
recientemente, la pavimentación de los caminos, el puente Posadas-Encarnación, el
incremento turístico hacia las cataratas del Iguazú y la ruinas de las misiones,
abrieron una nueva etapa de relación fronteriza, particularmente conflictiva
entre Puerto Iguazú, Foz de Iguazú y Ciudad del Este, y facilitada también allí
por los puentes internacionales.

            La gran diversidad de situaciones existentes en el interior de las
provincias y de Paraguay se repite, aunque en menor escala, en el sector de
frontera. 

            El análisis espacial del primero de los indicadores considerados en
el análisis socioeconómico, la calidad de la vivienda permite indicar en líneas
generales que existe una mayor precariedad del lado paraguayo, con porcentajes
superiores a 30% de los hogares con NBI en todos los departamentos, a excepción
de Asunción.

Por otro lado, los sectores correspondientes a la frontera sobre el río Paraná,
especialmente en el Alto Paraná presentan las mejores condiciones tanto del lado
paraguayo como argentino, situación muy diferente a la observada en la frontera
del Pilcomayo que exhibe los niveles más críticos a ambos lados del límite
internacional.  

El sector correspondiente a la frontera sobre el río Paraguay cuenta del lado
argentino con la presencia de Resistencia, Formosa y Clorinda y del lado
paraguayo se localizan Asunción y el departamento Central que confieren a este
sector condiciones privilegiadas a excepción del departamento Ñeembucú en la
confluencia del Paraguay y Paraná aquejado por serios problemas ambientales y de
desarrollo y del distrito 7 de Formosa.  

            Las características del servicio sanitario, origen del agua y
evacuación de excretas, presentan un modelo espacial de carencias relativamente
diferente al anterior. Si bien, nuevamente en línea generales la frontera del
lado paraguayo presenta mayores deficiencias, esta situación no es tan evidente
como en el caso anterior, por lo menos en algunos sectores como ser a lo largo
del río Paraguay y en el Alto Paraná. 

Con respecto a este indicador de nuevo hay que destacar negativamente la
frontera del Pilcomayo con más del 50% de los hogares con NBI en servicio
sanitario. A este sector se le suma el correspondiente a la frontera argentina
sobre el río Paraguay, a excepción de las áreas correspondientes a las capitales
provinciales. A lo largo del río Paraná y Paraguay hay una marcada homogeneidad
con porcentajes que oscilan entre 37% en el departamento Central y 48% en
Ñeembucú de hogares deficitarios. 

Las mejores condiciones sanitarias se registran en Asunción y en los
departamentos de Corrientes sobre el Alto Paraná. No ocurre lo mismo en Misiones
en donde la frontera, que presentaba una situación privilegiada en relación a la
calidad de la vivienda, presenta ahora una situación de mayor deterioro, similar
a la que se observa en los departamentos paraguayos al otro lado del río. 

El acceso a la educación presenta un patrón espacial muy similar a los
observados en los indicadores analizados anteriormente, especialmente en lo que
respecta a la criticidad de la frontera del lado paraguayo. La mayoría de los
distritos fronterizos, poseen porcentajes superiores al 30% de hogares NBI en
acceso a la educación. Escapan a esta generalización Asunción, y los distritos
pertenecientes al departamento Central, como así también los que presenta un
importante nivel de intercambio con la Argentina, entre los que se pueden
destacar, Ciudad del Este, Pilar, Encarnación, Alberdi, 

Es importante recalcar la situación de estos distritos por el alto nivel de
integración que presentan favorecido por la presencia de centros urbanos
enfrentados, lo que de alguna manera permite inferir que un cierto número de
habitantes concurre a los establecimientos educativos del otro lado de la
frontera. 

Por su parte la mayoría de los sectores fronterizos de la Argentina, presentan
valores inferiores al 20% de hogares NBI, inclusive en las áreas lindantes al
Pilcomayo que en los casos anteriores exhibían los mayores niveles de criticidad,
muy similares a los del vecino país. 

Los indicadores referidos a la capacidad de subsistencia de los hogares señalan
un claro contraste a ambos lados de la frontera; esta diferencia es evidente aún
cuando estamos analizando indicadores no totalmente compatibles. Esta situación
sin lugar a dudas es la que impone parte de los niveles de intercambio en la
frontera.

La distribución espacial de los indicadores utilizados para determinar la
calidad de vida o características socioeconómicas de la población de frontera
--condiciones de la vivienda, características del servicio sanitario, acceso a la
educación y capacidad de subsistencia de los hogares-- permiten definir la
existencia de por lo menos dos situaciones totalmente diferentes, y es necesario
poner en evidencia que los mismos responden más a la presencia de ciudades
importantes que a la condición de ser frontera.  

Por un lado se encuentran las áreas correspondientes a las ciudades capitales o
a centros urbanos mayores, que presentan las mejores características
habitacionales, cuentan con los servicios esenciales y los más altos niveles
educativos de los jefes de hogar; y por otro el resto de las áreas, sin la
presencia de un núcleo urbano importante, con características totalmente
opuestas. 

Hay que señalar, por otro lado, que en el contexto provincial y nacional en el
caso de Paraguay, el sector frontera cuenta, en general, con las mejores
condiciones socioeconómicas, en comparación con sus territorios aledaños. 

 

Conclusiones 

En el marco del proceso de integración regional que se está llevando a cabo a
través del MERCOSUR las fronteras adquieren una importancia relevante; porque
pasan de ser una zona de separación, de diferenciación, para convertirse en un
punto de encuentro, de coexistencia y cooperación. “El proceso de gradual
integración resulta significativo para los espacios fronterizos no sólo por lo
que representan en la implementación de los flujos internacionales intermediados
por la frontera, sino también porque modifica el abordaje y la percepción de la
frontera. De esta manera las concepciones de fronteras como barrera, zona de
defensa y separación comienzan a evolucionar hacia espacios de encuentro,
interacción y cooperación” (Blanco y otros, 1997:6).

La particularidad de las fronteras está determinada por un proceder histórico
común, por la presencia de factores sociales, culturales y económicos similares y
en una gran mayoría de casos presentan además continuidad paisajística. Se las
reconoce ahora como áreas geográficas singulares, que poseen una identidad
diferenciada de las regiones aledañas y donde las poblaciones se comportan de
manera diferente. Por lo tanto las políticas gubernamentales deben ser diseñadas
en forma particular, respetando las especificidades de cada caso.

“La crisis del Estado-Nación en el contexto de la globalización ha determinado
un replanteo en muchas cuestiones territoriales y uno de ellas es repensar y
redefinir el papel de las fronteras internacionales como escenarios de
asentamiento, ámbitos de movilidad, y áreas de intercambio entre los Estados
colindantes” (Sassone y otros, 1999:1).

Cuando más se avanza en el tema, más resalta la importancia de conocer la
dinámica con que se mueve y se organiza la frontera, tanto desde el punto de
vista político, como en lo económico y lo social. 

            El patrón espacial que presentan los indicadores utilizados para
determinar las características socioeconómicas de la población de la región
permite concluir en la existencia de una paulatina degradación de la calidad de
vida de este-sudeste a oeste-noroeste en toda la planicie chaqueña. En términos
generales sobresalen positivamente las áreas que poseen ciudades cabeceras
importantes; poseen las mejores características habitacionales, cuentan con los
servicios esenciales y los más altos niveles educativos de los jefes de hogar.
Con características totalmente opuestas aparecen las áreas del Impenetrable, las
ubicadas en las riberas del Pilcomayo y Bermejo y las comarcas más alejadas del
Chaco Paraguayo.

            Corrientes, por su parte, presenta un mayor deterioro de las
viviendas y los más bajos niveles educativos en el triángulo noroeste, de esteros
y lomadas, donde sobresale como enclave, con mejores condiciones, el departamento
Capital. 

            En Misiones hay una clara diferencia entre el valle del Paraná, con
situación más favorable y los departamentos de la margen del Uruguay que muestran
valores que superan notablemente a los registrados en los territorios limítrofes
con Paraguay. 

Finalmente Paraguay muestra claramente una situación de mayor desventaja, la
mayor parte de su territorio presenta niveles de criticidad superiores a los
registrados en las provincias argentinas. Los sectores con mejores condiciones se
ubican preferentemente en los distritos cercanos a Asunción y en los territorios
fronterizos de mayor intercambio como ser Ciudad del Este, Pilar, Encarnación y
Alberdi. 

            La condición de excentricidad que caracteriza la distribución de
población y recursos en cada uno de los territorios analizados, producto de las
condiciones naturales del espacio y los procesos históricos de ocupación,
favoreció a las comarcas lindantes con el eje fluvial Paraná-Paraguay. Esto
confiere a “la frontera” características particulares que la diferencian del
resto y, curiosamente, esas áreas “excéntricas” en sus propios estados
nacionales, pasan a comportarse como sectores “centrales” en la unión de ambos
países.

            El estudio muestra, en definitiva y como conclusión central, aún
cuando operando con un alto grado de generalización, que la frontera argentino –
paraguaya presenta características socioeconómicas preferenciales en relación con
sus respectivos territorios aledaños. Por otra parte, lo anterior no obedece
total y necesariamente a su condición de frontera sino que ha sido posiblemente
el principal factor contextual determinante, el proceso histórico de poblamiento
de todo la comarca. 

 

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reestructuración territorial” AEPA, V Jornadas Argentinas de Estudios de
Población. Universidad Nacional de Luján. Luján, 1999.



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[1] Fundamentalmente esto significa, como se pondrá en evidencia en el análisis
de los indicadores NBI, que al utilizar Paraguay parámetros diferentes según se
trate de áreas urbanas o rurales y al permitir la base del censo ´91 de Argentina
la elaboración en forma acorde con el vecino país, haya sido posible homologar el
modo de tratamiento y tornar comparable la información.

[2] Dichas tareas fueron realizadas a través del programa VisualFox.

[3] DGEEyC, Dirección General de Estadística Encuesta y Censo.

[4] “En ese sentido, la distorsión entre los niveles de ingresos y los costos de
una vivienda con pautas mínimas de habitabilidad impone a los sectores de menores
recursos la generación de estrategias para abaratar sus costos. Un ejemplo de
ellas es la reducción de la capacidad de la vivienda en relación al número de
miembros de la familia, resultando necesariamente en la disminución de la calidad
ambiental” (INDEC, 1990).

[5] “Se entiende por cuarto al ambiente separado por tabiques o paredes desde el
piso hasta el techo, que pueda contener la cama de un adulto; el baño y la cocina
no se computan como cuartos, tampoco los garajes, lavaderos y pasillos, a menos
que en ellos duerma habitualmente una persona. En el caso de viviendas con más de
un hogar, no se contabilizan los cuartos de uso común” (INDEC, 1992:22).

[6] Cabe aclarar que el hacinamiento en las provincias se estableció de acuerdo
con la definición argentina, porque no se puede determinar en el censo la
cantidad de dormitorios.

[7] Se considera analfabetas a las personas de quince años o más que en el
momento del censo no tenían el segundo grado aprobado. 

[8] Perceptores de ingreso son los ocupados, incluidos los jubilados o
pensionados y rentistas. 



Ponencia presentada en el Cuarto Encuentro Internacional Humboldt. Puerto
Iguazu, Argentina. Setiembre de 2002.



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