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Asunto:[encuentrohumboldt] 291/04 - EDUCACION, TERRITORIO Y DESARROLLO ENDOGENO
Fecha:Jueves, 22 de Julio, 2004  15:15:20 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

EDUCACION, TERRITORIO Y DESARROLLO ENDOGENO.

UN ESTUDIO DE CASO.

 

Mg. Silvia Mira de Navas

Prof. Rosa Fittipaldi de Nardi

 

 

Abstract 

            Todo proceso de transformación que enfrenta una región, se relaciona íntimamente con sus aspectos territoriales, en especial los ligados a sus recursos económicos y humanos organizados por, y para, los miembros de las comunidades locales que la integran.

 

            El trabajo que presentamos se encuadra en uno de los ejes temáticos más debatidos en las últimas décadas del siglo XX: el desarrollo regional endógeno, y el papel que en él desempeñan la formación y la capacitación de los habitantes. En este sentido, los niveles educativos alcanzados por la población de una región, se revelan como un factor explicativo de los procesos predominantes en este tipo de desarrollo.

 

            Esta ponencia pretende enlazar dos cuestiones relevantes: la incidencia que la educación tiene en la construcción de la región desde adentro, a la vez que resaltar la operatividad del sistema educativo como agente de transformación social.

 

            Presentamos aquí, un estudio de caso referido al sur bonaerense, donde la implementación de todos los niveles educativos permite acercarnos al diagnóstico de situación de ese espacio, y, sobre todo, a la revalorización del concepto  “región” a la luz de estos nuevos enfoques.

  

            La Educación  es fundamental para el crecimiento económico y la disminución de la pobreza de una comunidad. A través de ella se obtienen conocimientos, capacidades, actitudes y valores. La evolución tecnológica y las reformas económicas hacen que las estructuras industriales y los mercados de trabajo, exijan la formación de trabajadores capacitados que ayuden al crecimiento económico y sostenido, y por ende, a mejorar los niveles de ingreso de la población.

 

            El nuevo escenario mundial surgido en las últimas décadas imprime profundas  modificaciones estructurales en los distintos países. Sin duda, el desplazamiento del rol del Estado-Nación como agente promotor del crecimiento económico hacia los municipios, es el fenómeno más significativo de descentralización. Esta implica un trasvasamiento de funciones y responsabilidades, así como el surgimiento de nuevos desafíos para generar el crecimiento desde la ciudad misma. Los municipios se transforman en  receptores directos de las demandas de sus habitantes, y paralelamente en principales motores del desarrollo local-regional.   

 

                La escuela debe estar estrechamente vinculada con la comunidad inmediata, autogestando la vida interior de la misma, pero a su vez creciendo no sólo en la articulación horizontal, sino también en la vertical, encuadrándose así, dentro de las normativas existentes en el sistema educativo. De este modo, el protagonismo de lo local se proyecta hacia la región, dinamizando las redes educativas para generar proyectos mancomunados, que fortalezcan a la sociedad y sus organizaciones.

 

            Las propuestas educativas surgen como respuesta a determinados momentos históricos y sociales, y en la medida que éstos cambien, también la escuela implementará modificaciones. Es así, que fue necesario imponer la descentralización para darles oportunidad de desarrollo a las instancias locales, ya sean comunas, departamentos, regiones. En consecuencia, la escuela también está involucrada en este proceso de descentralización en cuestiones que hacen al empleo o al funcionamiento de los mercados locales.

 

            Los acontecimientos sociales, económicos y políticos de los últimos años, provocaron profundos cambios y desequilibrios en la estructura productiva del distrito de Bahía Blanca y la región, los cuales afectaron la dinámica del mercado laboral, generando nuevas modalidades de empleo y un requerimiento de recursos humanos adaptado al redimensionamiento y modernización del municipio. En este contexto, el conocimiento es un  factor condicionante y motor de desarrollo. La competitividad está relacionada con la factibilidad de las personas, regiones y naciones para adaptarse al nuevo escenario. La capacidad para generar, difundir y utilizar el conocimiento es considerada en la actualidad, un factor determinante de competitividad. La concreción de este objetivo requiere de recursos humanos que permitan impulsar los proyectos o programas de desarrollo, promoción e investigación para generar la transformación deseada.

 

            Hoy, la formación de los recursos humanos asociada a las necesidades y requerimientos del desarrollo endógeno, es la clave para  lograr el éxito. Conocer el estado de situación de los niveles educativos de la ciudad y la región, se revela como factor explicativo de los procesos predominantes en este tipo de desarrollo.

 

            En este momento nuestra educación está viviendo una etapa de gran movilización y transformación pedagógica. La misma tiende a preparar al estudiante en tres sentidos: para continuar estudios superiores, en el campo laboral, pero sobre todo, en su formación ética ciudadana. Se lo debe dotar de competencias que lo habiliten para el cambio, poseer autonomía, tomar decisiones, y por último, tener espíritu crítico; todas ellas, condiciones básicas para entrar en el mercado de trabajo. Precisamente, en la actualidad,  nuestro país está atravesando una gran problemática: desocupación o desempleo, y ésta también es parte de la preocupación del sistema educativo.

 

            En relación al campo de las actividades productivas,  hemos tenido en cuenta algunas apreciaciones de especialistas en el tema:...”La formación y desarrollo de un sistema productivo local obedece a una combinación dinámica de factores endógenos y exógenos, en un proceso innovador fuertemente articulado al territorio. Cada región,  cada comunidad territorial dispone de un conjunto de recursos económicos, humanos, institucionales y culturales que constituyen su potencial desarrollo endógeno. Tal potencial puede ser movilizado por factores de oferta –estado de necesidades de la comunidad- o por demandas del mercado”...”Entre fuerzas internas y externas debe existir un equilibrio y mutuo fortalecimiento”...( Vázquez Barquero, A.: 1993, p.p 58).

 

Al decir de otro investigador:...”Una correcta política económica territorial, es lo que identifica núcleos de fortaleza sectorial y los amplía y refuerza, para fomentar agrupamientos concentrados geográficamente, sin olvidar un entorno en el que cualquier sector pueda prosperar si sus empresas se muestran innovadoras y consiguen mejorar su productividad...” ( Madoery, O. , en Benko y Liepietz: 1998 ,p.p.172).

 

La educación para el trabajo es un nexo entre dos mundos encontrados que parecen diferentes, pero que en realidad se complementan. El desafío está instalado. En el mundo de la educación prima lo subjetivo, se particulariza la esencia del ser, de su familia o comunidad. En cambio, en el mundo del trabajo tiene mayor prevalencia lo objetivo, ya que está condicionado por variables económicas externas, como el mercado, producción, etc. Sin embargo, tienen de coincidencia que ambos forman parte del mundo del hombre. Partir de lo educativo hacia lo productivo, significa concretar espacios disciplinarios e interdisciplinarios al nivel de institución educativa y comunidad. Por el contrario, si el punto de partida es  el mundo productivo, la educación apunta a la producción concreta de bienes y servicios.                                                                            

 Aquí se nos presentan ciertos interrogantes: ¿Qué tipos de tareas y nuevas ocupaciones van a surgir? ¿Qué posibilidades ocupacionales existirán en el futuro?. Evidentemente, también hay que prever la contingencia de la falta de empleo, ya que nuestro país no escapa a este fenómeno, tristemente mundial.

 

En 1990 un documento de las Naciones Unidas expresaba al respecto: ...”La orientación y los resultados de los esfuerzos internos por superar la crisis dependerán de manera no despreciable del entorno externo, que influirá siempre y en forma decisiva en el desempeño de las economías de la región “...”y la posibilidad que haya de acceder a tecnologías y conocimientos en condiciones que faciliten una transformación productiva asentada en la competitividad.”...”Las transformaciones productivas deben ser compatibles con la conservación del medio físico, y en consecuencia la dimensión ambiental y geográfico-espacial debe incorporarse plenamente al proceso de desarrollo”...”El crecimiento sostenido apoyado en la competitividad es incompatible con la prolongación de rezagos en la relación con la equidad.”...(CEPAL : 1990, p.p.13-14 ).

 

En definitiva, estas propuestas  apuntan a satisfacer necesidades  socio-económicas con equidad, donde las variables determinantes para consolidar la región pueden ser tanto exógenas – crisis en los mercados- como controlables desde el interior del área, es decir que conforman un desarrollo endógeno.

 

La educación debe ser integral e integradora frente a una realidad que simultáneamente comprende: la globalización de la economía a escala internacional, la integración a escala regional, y por su parte, la importancia de los espacios locales como ámbitos del desarrollo del individuo en su comunidad. Esto confirma la necesidad de que exista interrelación entre todas y cada una de estas escalas, donde la noción de territorialidad debe prevalecer, en cuanto a rescatar la identidad y amor por la herencia cultural, y de esta manera, estar preparados para responder a las demandas de marcos regionales más amplios.

 

Por este motivo, creímos conveniente realizar un estudio sobre la realidad educativa del país, región y comunidad que habitamos, partiendo de un diagnóstico del estado de situación de este sistema. A través del análisis de las características de la población educativa en los niveles tradicionales ( preescolar, primaria, secundaria, terciaria y universitaria ) que regían a la fecha del último censo, objeto de nuestra investigación, hemos ponderado datos relativos a la asistencia escolar, continuidad o cese de estudios, permanencia en el sistema más allá de las edades naturales, instrucción pública o privada, y población que nunca accedió a establecimientos educacionales.

 

Este trabajo es continuación del  avance presentado en el Segundo Encuentro Humboldt, viéndonos ahora abocadas a ampliar la escala abordada, así como la información acerca de la población escolar de la Región XIV estudiada para 1991,  contando con los datos proporcionados por el  Censo Nacional y los elaborados en el trabajo Red Educativa Regional ( 1994 ).

           

            Con el propósito de realizar una minuciosa tarea en el tratamiento de dichos datos censales, se obtuvieron cuadros estadísticos, graficaciones, mapas, y como síntesis de todos ellos, importantes conclusiones. Estas nos ayudaron a detectar la relevancia de la Educación como parámetro fundamental en las cuestiones regionales.

 

            En todos los casos, se establecieron correlaciones con las escalas nacional, provincial y una regional más amplia que la considerada, la del sur de la provincia de Buenos Aires.

 

 

Tratamiento de la problemática.

 

            Cabe aclarar que el área de estudio no surgió arbitrariamente , sino que está comprendida por las  jurisdicciones administrativas de la Región XIV, definida por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, y que está integrada por once distritos escolares coincidentes  con los distritos del sur bonaerense. Estos son : Bahía  Blanca, Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Coronel Rosales, Coronel Suárez, Monte Hermoso, Patagones, Puán, Saavedra, Tornquist y Villarino.

 

            La Argentina ha tenido históricamente un sistema de educación avanzado en la calidad y cantidad de su matrícula. Pero ésta se ha visto afectada con un aspecto negativo, dadas las condiciones socioeconómicas generales que en las últimas décadas están en franco retroceso.

 

            Uno de los aspectos considerados como influyentes en el futuro de la población, es el de la accesibilidad a la educación, y por supuesto, la permanencia en el sistema hasta terminar los estudios emprendidos.

 

 

Asistencia escolar.

 

            Si observamos que en 1991 y a escala nacional, el 95 % de la población en edad escolar ha estado matriculada, podríamos establecer que no existía un problema de falta de acceso a la educación; dato que es todavía más halagüeño para las otras escalas provinciales o regionales, en las que se registró un 97 %. No obstante, al cruzar estos guarismos con los correspondientes a la población estudiantil que “no asiste pero asistió”, comprobamos que el panorama cambió negativamente, reflejando para todas las escalas estudiadas porcentajes mayores del 60 % de la población escolar que abandonó sus estudios.

 

            Los problemas que afectan al sector de la educación, como a otros, se deben a cuestiones económicas que trascienden el control sectorial y que están directamente asociadas con la calidad escolar. El traspaso de la responsabilidad de la educación a las provincias, es decir la descentralización, todavía no ha encontrado un buen cauce y su desempeño es deficiente.

 

            Al bajar a la escala regional, de los once distritos considerados, se destacan primacialmente Bahía Blanca y Coronel Rosales con datos que corroboran una buena asistencia  escolar y reducida matrícula que nunca se incorporó al sistema.                                                                                                                                                         

            Explica la diferencia que tienen respecto de los demás distritos, el que los mencionados  sean poseedores de las mayores concentraciones poblacionales de la región, que actúan como polos de atracción por el desarrollo económico e industrial que se generó en ellos, a expensas del paulatino despoblamiento de las áreas rurales. Estas últimas, están conformadas por el resto de los distritos, que acusan cifras inferiores al promedio de toda la región en cuanto a permanencia o entrada en el sistema.

 

            Evidentemente, los niños no matriculados están representados en las zonas rurales más alejadas de los centros educacionales o que viven en la pobreza absoluta,  y que deben cooperar con su familia en trabajos que no le permiten acceder a la educación. O, si lo hacen, es en forma incompleta y con mucha  menor posibilidad de alcanzar estudios secundarios o de mayor nivel.

 

            Por otra parte, el distrito de Monte Hermoso surge asimilado a las características de los que manifiestan un panorama más favorable, así como también presenta alta densidad de población urbana. Pero hay que estar advertidos que al tratarse de una división administrativa con reducida superficie, ésta influye en los resultados.

 

            La población mayor de tres años que asistió a establecimientos educacionales oscila entre el 25 % y 32 % de la población total en edad de asistir. Dichos guarismos a nivel regional representan el 29.5 %, siendo bastante similares a los obtenidos en las otras escalas consideradas.

 

Población de más de tres años que nunca asistió a establecimientos educacionales.

 

            Bajando la óptica de análisis al grupo de población “mayor de tres años que nunca asistió a la enseñanza escolar” para 1991,observamos tres zonificaciones teniendo en cuenta los porcentajes.

                         

            De este modo, queda demostrado que los partidos del sur de la provincia de Buenos Aires,  Patagones y Villarino, evidencian los mayores problemas de acceso a la educación, asociados a la falta de incentivos en las familias pobres para enviar sus hijos a la escuela. En una franja intermedia, se encuentran la mayoría de los distritos, que son coincidentes en las actividades agropecuarias que desarrollan.

 

            La población rural de nuestro país responde demográficamente a las pautas señaladas por las estructuras agrarias regionales, determinando sistemas de producción y mercados que en general no ofrecen perspectivas de trabajo, sino que las demandas laborales son cada vez más reducidas. Y en este caso de estudio, la población rural, concentrada o dispersa, no escapa a las generales del país.

 

            Correlacionadamente al aspecto económico se comprueba que en el contexto rural, los problemas de abandono o inasistencia escolares se ven agravados. Esto deja entrever, por una parte, que la oferta educativa es inadecuada para las condiciones rurales, y por otra, que la demanda de esa población se reduce a una educación elemental a la que le atribuye limitada utilidad.

 

            Esta orla rural rodea al distrito de Bahía Blanca, el que si bien presenta guarismos menores en cuanto a población que nunca se escolarizó, no posee los más bajos. Esto se explica por la creciente población con escasos recursos que constituye el fenómeno “éxodo rural”, y da lugar a este proceso migratorio del campo a la ciudad de Bahía Blanca. La motivación del mismo tiene como objetivo conseguir empleo y mejorar su calidad de vida. Pero rara vez lo logran y pasan a engrosar los grupos marginales, localizados en asentamientos precarios, ilegales en muchos casos, y muy lejos de alcanzar para ellos y su familia, el bienestar ansiado. Sus hijos difícilmente pueden concurrir a la escuela, y mucho menos desarrollar una escolaridad completa. Esta afirmación se ve avalada por el trabajo publicado acerca de los asentamientos espontáneos carenciados de Bahía Blanca. ( Ockier, C. y  Formiga, N. : 1987).

 

            Por último, en cuanto al análisis de este indicador que toma en cuenta a la población que nunca asistió a la escuela, se observa que los distritos de Monte Hermoso, Saavedra y Coronel Rosales son los que se muestran en  mejor posicionamiento respecto a los demás. Influye en tal aspecto, que los tres distritos concentran  población urbana considerable, en divisiones administrativas de superficie reducidas. Además, se puede acotar que la presencia de la Base  de Marina de Puerto Belgrano en el distrito de Coronel Rosales, con una población estable calificada incide en los resultados.      

 

            El panorama presente en 1991 era bastante satisfactorio en relación a la escolaridad de la población  y a la permanencia en ella en la mayoría de los distritos. El mismo será objeto de ajuste con la realidad cuando se pueda cotejar con los guarismos del próximo censo. Es decir, hasta ese año, se deberían reforzar sólo algunos distritos con los elementos necesarios para captar a la población que quedó fuera del sistema por distintos motivos.

 

           Respecto a estos guarismos estudiados para las otras escalas, se comprobó que los porcentajes promedio de la Región XIV, así como de la provincia de Buenos Aires en su conjunto, eran similares ( del 3.0 al 3.5 % ), en cambio el país arrojó el 5.0 %  del total de población que nunca asistió a la escuela para 1991. Una vez más, notamos que los valores obtenidos a nivel nacional, pueden ser otros diferentes en las escalas regionales o locales, cuando se estudia el fenómeno en más detalle.

 

Permanencia más allá de las edades naturales.

 

            Es sabido que la educación,  especialmente la básica – primaria y secundaria del primer ciclo – contribuye a reducir la pobreza, al aumentar la productividad de la franja de población inmersa en ella, mejorando su calidad de vida y proporcionándole las aptitudes que necesitan para ser partícipes en la sociedad y en los lugares de trabajo.

 

            Cada vez más es necesario emprender una ardua tarea para modificar las desigualdades educacionales y suprimir las discriminaciones en el acceso a las oportunidades de aprendizaje de los grupos desamparados: los pobres, los niños de la calle, los que trabajan y los que habitan regiones rurales.

 

            Las estadísticas nos demuestran que existen marcadas diferencias entre la población  de los distritos de prevalencia rural y aquellos que habitan los más urbanizados, en lo que se refiere al acceso de la educación posprimaria. Para poder cursar la escuela secundaria, los jóvenes rurales generalmente tienen que asistir a centros urbanos de tamaño intermedio. Esto significa aumentar costos, ya sea porque deben alojarse en forma temporaria en dicha ciudad, o trasladarse diariamente hasta ella, a veces recorriendo grandes distancias.

 

            Lo comprobamos al remitirnos a los datos estudiados para la población “que no asiste a la escuela,  y está en edad de hacerlo”, con los siguientes porcentajes: Villarino (52.4 %), Coronel Pringles (45.2 %), Patagones (41.9 %) y Coronel Suárez (40.3 %). Todos ellos se alejan de las cuantías porcentuales para la región y el total del país, que oscilan entre un 33.5 % y 35.2 % respectivamente, donde las diferencias son absorbidas y equiparadas ante el mayor número de casos.

 

            Además, muchos de los estudiantes rurales que logran asistir a la escuela secundaria, no regresan al campo o a su pueblo de origen. Se produce de esta manera, un éxodo incentivado por la falta de adecuación al medio rural de las materias aprendidas, tanto como por la ausencia de perspectivas ocupacionales en ese sector. Este se controlaría en cuanto se modificaran dichas situaciones.

 

            Los mayores logros educativos en cuanto a captación de estudiantes, es sin dudas, el que registra la educación primaria en todos los distritos, con un porcentaje promedio de sólo un 11.2 % que no asistió, al que se acercan todos los distritos por igual. En este caso, se iguala al porcentaje de la escala regional del sur bonaerense, pero es inferior al del total del país, donde sólo el 5.1 % de potenciales escolares no asistieron y estaban en edad de hacerlo. Al respecto, se recuerda la obligatoriedad existente de concurrencia a la escuela para la educación básica primaria, que influye obviamente en los resultados.

 

            En relación a la no concurrencia a establecimientos de enseñanza preescolar, los porcentajes son relativamente significativos en todas las jurisdicciones de la Región

XIV, con un promedio del 33.3 %, pero mostrando un mejor estado de situación que la región de todo el sur bonaerense, con el 40.5 %, e inclusive del país, con el 51.6 %.

 

            El número de niños de tres a cinco años asistente al preescolar fue incrementándose  a partir de la década del ’70 en nuestro país. Pero, como es notorio, la matrícula de ese nivel, lejos de estar equiparada a la cobertura de la educación primaria, tiende a concentrarse en las zonas urbanas y en los sectores de ingresos medios y altos. En los estratos de menores ingresos, está asociada a la necesidad de las familias de enviar sus hijos al preescolar,  porque las madres deben salir a trabajar, en muchos casos siendo el único sostén de la familia.

 

            Es indiscutible que el clima educacional de los hogares, influye en gran medida en los logros escolares de los estudiantes. Y, por ende, ayuda a su futura integración productiva. Algunos, sin embargo, deben comenzar tempranamente a trabajar mientras estudian. Por otra parte, y frente al desempleo y subempleo que enfrentan los mercados de trabajo deprimidos, los jóvenes optan por prolongar su período de formación, ya sea como necesidad de prepararse para acceder a exigencias ocupacionales de mayor movilidad social y de ingresos, o simplemente como un refugio temporal.

           

Población que completó sus estudios.

 

            Para obtener conclusiones, establecimos correlaciones entre los grupos de escolaridad según nivel tradicional – preescolar, primario, secundario, terciario y universitario - cotejando sus respectivas matrículas que completaron estudios, con aquellas que no lo hicieron.

 

            A escala nacional, existió una tendencia similar a las proporcionadas por las escalas regionales, en relación a los estudios primarios y secundarios, representando variaciones entre el 60 % al 70 % respectivamente, de población que no completó sus estudios.

 

 

            No se registraron datos del nivel preescolar a escala nacional, siendo muy baja la incidencia en las otras escalas.

 

            En cuanto a la distribución por distritos, coincidió coherentemente con lo expuesto para la caracterización de zonas que evolucionaron según las necesidades del sector productivo a que pertenecían. Es así, que la orla de distritos vinculados a la explotación agropecuaria, en general, tienen el mayor déficit en población que no terminó la escolaridad.  Se destacan favorablemente sólo tres distritos de esas características: Coronel Dorrego (61.3 %), Saavedra (65.0 %) y Monte Hermoso (66.6 %) por las razones ya comentadas. El distrito de Bahía Blanca registra valores menores a éstos, porque capta escolares de la zona que inician estudios en los centros urbanos del distrito, pero en muchas oportunidades no los completan.

 

            Por último, y en relación a la instrucción terciaria y universitaria, los guarismos regionales difirieron en forma opuesta a los nacionales, ya que estas últimas evidenciaron menores cuantías porcentuales para alumnos que completaron el terciario (5.9 %) respecto de la escala regional (6.3 %); mientras que el porcentaje de población universitaria que completó estudios fue del 6.4%, viéndose reducidas entre el 4.4 % al 5.3 % en las regiones estudiadas. Esto se explica por la presencia  de Institutos Terciarios en varias ciudades cabecera o densamente importantes de la región.

 

            Los costos por estudiante en las enseñanzas primaria y secundaria son financiados por los gobiernos provinciales, a partir de la descentralización. Por su parte, la eficiencia económica de las universidades depende  del gobierno nacional. Los grupos de ingresos altos  y medios, fueron los que más se beneficiaron con la expansión de la educación media, terciaria y universitaria. Esto contribuyó a que varias familias de mejor situación económica recibieran beneficios proporcionalmente inversos a su representación demográfica, ya que en esta última década se evidenció cada vez más el retroceso de la clase media con poder adquisitivo en nuestro país. ( Banco Mundial: 1988 ).        

 

            La menor efectividad de la educación como motivación de la movilidad ocupacional, con situaciones de difícil inserción en el mercado de trabajo, ha generado una creciente frustación, sobre todo en los jóvenes. Esa falta de expectativas ha influenciado también en la continuidad de las carreras superiores, y eso se vislumbra al considerar los porcentajes de estudiantes que iniciaron estudios de grado o posgrado, en relación a aquellos que no los completaron. Avalamos esta información con las conclusiones expuestas en el trabajo que nuestro grupo de investigación desarrolló sobre el grado de influencia y captación de estudiantes, a partir de un ente de servicio, la Universidad Nacional del Sur. ( Quitarrá, O. y otros: 1996 ).

 

            Tanto en uno como en otro indicador, sobresalieron los porcentajes de los distritos de Bahía Blanca y Coronel Rosales:  7.4 % y 3.8 % de los que completaron y 8.2 % y 4.5 % de los que no lo hicieron, respectivamente. Es decir, existió un porcentaje mayor de desertores , que de alumnos que completaron carrera.

 

            Con valores mucho más bajos se registraron los demás distritos; reuniendo los dos porcentajes menores en cada ítem, el distrito de Villarino.

 

 

            Es evidente que la presencia de la Universidad Nacional del Sur, tanto como la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional y la de los Institutos de Profesorado, han marcado la prevalencia de Bahía Blanca como centro nucleador de los estudiantes del distrito y de las región considerada. Sobre todo en las últimas dos décadas, la educación media pasó de ser un nivel educativo orientado a preparar el tránsito de los alumnos hacia la enseñanza superior, a ser un punto terminal desde donde la gran mayoría ingresaba al mundo laboral, dadas las nuevas necesidades económicas.

 

            Por consiguiente, en los diez años posteriores al último censo de población, la obsolescencia curricular de la enseñanza, se fue gradualmente renovando a instancias de una sociedad que lo exigía. El sector más perjudicado por ese deterioro, ha sido el de la educación técnico-profesional, sobre  todo en el nivel secundario. Se le criticó su falta de vinculación con las empresas, la rigidez para responder a sus requerimientos, la resistencia al cambio, y demás elementos claves que deberían facilitar la futura inserción de los egresados en el mercado ocupacional.

 

             También, y corroborado por las estadísticas censales, el acceso a los centros de estudios superiores quedaba tanto o más marginado, que el expuesto por los estudiantes secundarios de los distritos aledaños a Bahía Blanca, que como se verificó, no encontraban oferta de centros educativos en su lugar de origen.

 

            Por otra parte, merece atención especial, la falta de oportunidades de empleo para los nuevos egresados de la educación superior, lo cual plantea una incógnita en su futuro, incidiendo además, en las tasas de deserción en ese nivel.

 

Asistencia escolar según establecimiento público o privado.

 

            El gasto público en educación primaria beneficia principalmente a los estratos de población más pobre, auque los de la franja media también utilizan una proporción de este gasto, en forma más o menos equilibrada a su participación

 

             En cambio, en cuanto a educación secundaria, terciaria y universitaria, la distribución es marcadamente regresiva, dado que muy pocos jóvenes de familias pobres logran aprobar los grados mencionados. Más allá de la gratuidad de la enseñanza, a ésto hay que sumarle la fragilidad de sus niveles de ingresos para poder afrontarla. ( Banco Mundial: 1988 ).  

 

            En cuanto a los guarismos estudiados, existía cierto equilibrio en los porcentajes del país: 78.1 %, Sur Bonaerense: 82.2 % y Región XIV: 82.0 %, en relación  a una prevalencia de la educación pública sobre la privada, para 1991.

 

            La diferenciación del sistema educacional, tendió a manifestarse en una segmentación social de la oferta escolar, dando origen así, a establecimientos  del sector público y privado, que dan por resultado circuitos escolares que atienden a los diferentes grupos sociales según sea su capital educacional y financiero.

 

            En relación a los distritos de la Región XIV, observamos una fuerte incidencia  de la educación pública y gratuita, con los mayores porcentajes para los distritos de Monte Hermoso y Coronel Rosales, ambos superando el 90 %; Bahía Blanca, Patagones, Tornquist y Coronel Pringles formaron una orla intermedia de alrededor del 80 %, y por último, completaron con las menores cuantías porcentuales: Puán, Saavedra y Coronel Dorrego, con menos del 65 % de la  población escolar en establecimientos públicos.

 

 

 

Reflexiones finales.

 

            Comprendiendo que la educación es una condición indispensable para el desarrollo personal y el mejoramiento social, y recordando que es un derecho para todos, comprobamos a través de lo expuesto, que la educación básica primaria se ha convertido en un objetivo alcanzable. Pero, comparando estadísticas vemos que aunque lleva la delantera en materia de porcentajes a favor - en cuanto a asistencia y finalización de estudios- , también la lleva en los aspectos negativos - inasistencia y abandono escolar.

 

            Por lo tanto, se percibe en términos generales, que la educación básica debe ser más eficiente y mejorar cualitativamente, para rescatar de la deserción a aquella franja de población que aún queda postergada.

           

              El ciclo secundario ofrece mayores cuantías  en el grupo “no completó estudios que el de “completó”. De igual manera, los estadíos terciario y universitario quedan muy rezagados en relación a los anteriores, con porcentajes muy bajos en el último grupo.

 

            Por lo tanto, se deberá reforzar y aumentar la captación de estos tres últimos niveles,  con el objetivo de  lograr un individuo capacitado para emprender futuros estudios, o introducirse en el mercado de trabajo.

 

            Las instituciones deberán tratar de acercarse a los diferentes distritos de la región ofreciendo “in situ” la posibilidad de brindar estudios superiores. De alguna manera, esto ya está implementado a través del Programa de Estudios Universitarios en la Zona de Influencia de la Universidad Nacional del Sur (PEUZO), en las ciudades de Tres Arroyos, Pigüé, Carmen de Patagones, General Lamadrid y Punta Alta, las que concentran una importante  población urbana en el sur de la región bonaerense.

 

            Para 1991 existía un predominio de más del 80%  de la asistencia de la población a establecimientos públicos y gratuitos, lo que determinaba una fuerte prevalencia de la enseñanza sin costo en todos los niveles. Es de esperar que se mantenga este panorama, para evitar que se configuren circuitos escolares segmentados, y convertir en realidad el enorme potencial educativo existente. El progreso, los enfoques participativos y activos, deben llevarse a cabo para modificar las desigualdades educacionales y dotar a toda la población, de idéntico acceso al aprendizaje.

 

            Será necesaria la concertación de acciones nuevas y revitalizadoras en todos los niveles educativos, para que los individuos desarrollen sus capacidades intelectuales, mejoren la calidad de sus vidas, tomen decisiones responsables, comprometidas, y continúen aprendiendo. Así, estarán en condiciones de respetar su herencia común - cultural, ética, idiomática- que refuerza la identidad y valora el amor por su territorio, aún bajo el marco de patrones regionales, nacionales , e incluso internacionales.

 

            La complejidad y envergadura de la tarea propuesta, implican períodos arduos y comprometidos para lograr su concreción. Esto no obsta, para que se la emprenda con la fortaleza necesaria, sin retrocesos en materia de equidad y con la suficiente capacidad del sistema educativo para asumir y asimilar los cambios que surjan del desarrollo endógeno.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Ponencia presentada en el Tercer Encuentro Internacional Humboldt. Salta, Argentina. Octubre de 2001.