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Asunto:[encuentrohumboldt] 237/04 - Desertización en la Patagonia: análisis par a la acción
Fecha:Jueves, 1 de Julio, 2004  02:04:00 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Desertización en la Patagonia: análisis para la acción

 

 

Gerardo Mario de Jong

 

Institución: Profesor Titular e investigador del Departamento de Geografía
de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue
 
RESUMEN:

No puede tratarse este problema sino a través de una adecuada aproximación a la organización que esta particular sociedad regional ha impuesto al uso y manejo de los recursos naturales y, en especial, a la forma en que se dan las relaciones sociales de producción en el contexto de las formas actuales de globalización que el sistema mundial polarizado impone a la apropiación de excedentes a esa escala, hecho que se verifica en la exclusión de importantes contingentes de productores. El uso de técnicas degradantes de manejo de la tierra y el ganado, aquí en la región patagónica, o en otras partes de América Latina y del mundo, sujetas a procesos muy activos de desertización (como Somalia o Etiopía por ejemplo), están fuertemente relacionadas al fenómeno de la pobreza, la miseria y la ignorancia. Pero, desde el comienzo, el fenómeno es básicamente una cuestión de equidad.

 

En la Patagonia también la pobreza es enemiga de la incorporación de las técnicas que pueden hacer posible el control de la degradación del recurso tierras. Productores pobres o con economías de subsistencia llevan adelante un manejo que es básicamente degradante. En las explotaciones más grandes podemos hablar de una economía que genera una cierta capacidad de acumulación, aunque las expectativas de los empresarios en relación al capital supuestamente invertido quedan insatisfechas, hecho que redunda también en un manejo fuertemente degradante.

 

Un escenario a considerar en materia de posibilidades de revertir el fenómeno tiene que tener en cuenta seriamente las características actuales de la modalidad de globalización del sistema polarizado mundial. La factibilidad de este propósito no parece lograble hasta la implementación, a esa escala, de métodos correctivos al estilo de los ya aplicados en los países desarrollados. Los esfuerzos puntuales tendrán como límite de sus posibilidades el marco rígido de las condiciones socioeconómicas de los productores involucrados. Un replanteo del problema a escala global requiere que se ubiquen en la mesa de negociación no solo los afectados sino también quienes tienen la posibilidad de actuar sobre los mecanismos de regulación del sistema, especialmente en cuanto a la equidad en las relaciones de comercialización de la producción primaria.

 

 

 

Desertización en la Patagonia: análisis para la acción

 

 

 

1 - Introducción

A pesar de los largos años en que diversas instituciones nacionales e internacionales han trabajado en torno a la solución de los problemas inherentes al fenómeno de la desertización, se siguen reproduciendo las áreas afectadas por esta forma de disminución de la capacidad de producir alimentos. En la Patagonia exclusivamente desde la meseta rionegrina hasta el confín de Tierra del Fuego, el área con problemas de tierras degradadas hacia 1980, es decir que han diminuido notoriamente su capacidad productiva, alcanza al 70%[1].

No puede tratarse este problema sino a través de una adecuada aproximación a la organización que una sociedad regional ha impuesto al uso y manejo de los recursos naturales y, en especial, a la forma en que se dan las relaciones socioeconómicas en el contexto de las formas actuales de globalización de la economía. El uso de técnicas de manejo de la tierra y el ganado degradantes del recurso por parte de los productores, aquí en la región patagónica o en otras parte del mundo sujetas a procesos muy activos de desertización (como Somalia o Etiopía por ejemplo), están fuertemente relacionadas al fenómeno de la pobreza, la miseria y la ignorancia. Pero desde el comienzo el fenómeno es básicamente una cuestión de equidad.

En la Patagonia también la pobreza es enemiga de la incorporación de las técnicas que pueden hacer posible el control de la degradación del recurso tierras. Productores pobres o con economías de subsistencia llevan adelante un manejo que es básicamente degradante. En las explotaciones más grandes podemos hablar de una economía que genera una cierta capacidad de acumulación, aunque las expectativas de los empresarios con relación al capital supuestamente invertido quedan insatisfechas, hecho que redunda normalmente en un manejo fuertemente degradante. En las explotaciones menores nos encontramos con economías de subsistencia que plantean serios problemas sociales (población aislada y marginada), económicos (la subsistencia es estructural) y ecológicos (sobrepastoreo que actúa como degradante de los suelos y la vegetación). Alambrados, aguadas, pastoreo rotativo, etc., requieren de una mínima sanidad económica de la explotación.

Los paisajes lábiles son más propensos a la degradación, pero no existen prácticamente paisajes que están exentos de tal posibilidad. Todo depende del esfuerzo que haga la sociedad por lograrlo. En la región patagónica, por ejemplo, existe un área fuertemente degradada (meseta de Lonco Luan), con el aspecto de un desierto, en un ambiente con una precipitación media anual del orden de los 1000 mm anuales, pero cuyos suelos están desarrollados sobre un sustrato de lapilli pumíceo extremadamente lábil. Una vez destruido el suelo el proceso de edafogénesis se detiene casi totalmente y los materiales del sustrato pueden ser fácilmente removidos por el viento. El origen es el sobrepastoreo que reconoce una causalidad social.

Un escenario a considerar en materia de posibilidades de revertir el fenómeno tiene que tener en cuenta seriamente las características actuales de la globalización. La factibilidad de este propósito no parece lograble hasta la implementación a nivel mundial de métodos correctivos al estilo de los ya aplicados en los países desarrollados. Los esfuerzos puntuales tendrán como límite de sus posibilidades el marco rígido de las condiciones socioeconómicas de los productores involucrados. Un replanteo del problema a nivel global requiere que se ubiquen en la mesa de negociación no solo los afectados sino también quienes tienen la posibilidad de actuar sobre los mecanismos de regulación del sistema a nivel global. Otros problemas están dando lugar a negociaciones al respecto (ej.: el clima, también potenciador del fenómeno en cuestión). Quizás la limitación ideológica más importante a superar es el hecho de pensar que los conflictos de las áreas sujetas a degradación no son parte de los conflictos de la sociedad a escala global. La globalización vincula a “los malos” y a “los buenos” como caras de una misma moneda. 

2 - El medio natural

Existen diversas formas con las que el medio natural reacciona ante la presión de uso ejercida por la sociedad, las que consisten en situaciones de sobrepastoreo en el caso de las áreas ganaderas (caso de la Patagonia) y sobrelabranza en el caso de las áreas agrícolas (pampa ondulada argentina).

“En general, el sobrepastoreo afecta la partes más sensibles de las comunidades vegetales. Una vez que desaparece la cobertura vegetal, el suelo expuesto induce una demanda evaporativa elevada en consecuencia de sus condiciones micrometeorológicas (temperatura elevada, turbulencia, un elevado déficit de saturación del aire) y, como resultado de una deflación generalizada, resulta una reducción del perfil del suelo”(Del Valle, 1984). Alrededor de una aguada, por ejemplo, se inicia un fenómeno de erosión, destrucción de la cubierta vegetal y destrucción del suelo. La continuación del fenómeno es biofísico: en lugares de fuertes vientos las partículas del suelo (limos, arenas, gravas, gravillas) vuelan y se depositan sobre las partes no degradadas, produciendo un nuevo proceso de destrucción de la cubierta vegetal, mientras que detrás queda la roca madre sin suelo ni capacidad productiva. El proceso tuvo un origen social y se convirtió en un proceso biofísico.El párrafo anterior persigue el objetivo, no necesariamente logrado, de evidenciar el tipo de procesos que caracterizan la contradicción de relaciones socioeconómicas asimétricas, las que a partir del empobrecimiento de vastos sectores de productores generan una contradicción insalvable en la relación entre ellos y el recurso natural. No es un problema reciente, si bien la introducción del modelo neoliberal de capitalismo salvaje ha acentuado, hasta extremos nunca imaginados esta modalidad de relación entre soporte natural y sociedad. En 1984, un grupo de expertos patagónicos y extranjeros reunidos en un seminario “ad hoc”, volcaron en un documento fundacional esta apreciación del problema[2].Se verá ahora de qué fenómenos biofísicos se está hablando y, a los efectos de una mayor claridad, se consigna una tipología de los principales de ellos que concurren a la degradación del recurso tierras[3]:

A - Formas eólicas[4]:

1) Lenguas de erosión: son formas triangulares o alargadas, que se extienden en dirección de los vientos dominantes (preferentemente Oeste – Este), las que normalmente tienen una cabeza activa o médano de avance, detrás del mismo un manto de arena y, luego, pavimentos de diversas proporciones. En cuanto a la manifestación del proceso pueden ser de acumulación dominante, de deflación dominante y excavadas (la erosión laminar actúa combinada con la deflación, contribuyendo a la profundización de terrenos arcillo-limosos con baja proporción de rodados). Existen además formas mixtas.2) Pavimentos: Aquellos que no pertenecen a lenguas se encuentran ubicados en bordes de mesetas, terrazas pedregosas y, además, pueden estar relacionados a incendios o potreros sobrepastoreados.

3) Médanos: Son poco frecuentes fuera de las lenguas y se presentan en forma areal, pudiendo ser de dos tipos: aquellos que generalmente están cubiertos por vegetación, con bordes difusos, y aquellos que constituyen macroacumulaciones a sotavento de las mesetas y terrazas.

4) “Médanos” de arcilla: Se originan en depresiones salitrosas, con drenaje endorreico, muy típicas de la Patagonia. Debido a la floculación de la arcilla se producen engrosamientos del terreno por deflación a barlovento de las lagunas ubicadas en el centro de las depresiones, como resultado de la acción eólica de los vientos dominantes. Los engrosamientos pueden tener alturas inferiores al metro, hasta dos o tres metros. Tienen escasa vegetación y son frecuentes plantas muertas por las sales.B - Formas hídricas[5]:

1) Cárcavas y barrancos: Son formas más o menos ramificadas y de bordes muy cortantes en pendientes altas a medias. En pendientes suaves, en materiales limo arcillosos tienden a suavizar sus bordes.

2) Erosión laminar: Se manifiesta en suelos desnudos, formando parte de pendientes medias a suaves.

3) Surcos: Asociada a las otras formas de erosión comentadas.

C – Mallines o vegasEste es un capítulo aparte debido a la importancia productiva de los mallines (nombre local de las vegas). Su degradación o destrucción reduce notablemente la receptividad de las tierras y, como las formas de erosión comentadas, reconocen su origen en una dinámica impresa por los conflictos del sistema social que supera la capacidad reproductiva de este particular ecosistema. Allí, “la degradación se manifiesta por una salinización generalizada, la aparición de manchones de erosión, excavaciones con minideslizamientos rotacionales y, a medida que se produce el desecamiento, un aumento de los procesos de deflación combinados con arrastre laminar del material de superficie”. (Movia, C., 1987) 

3 - Degradación y conflicto social

Es imposible tratar el conflicto económico y sus implicancias sociales en forma abstracta, con el sólo planteo de marcos conceptuales más o menos generales acerca del funcionamiento de la economía, sin precisar una situación concreta. Por tal motivo, en este caso la referencia estará dada por la actividad ganadera patagónica a que se refiere este trabajo, es decir la particularidad de un proceso que en sus rasgos esenciales abarca al planeta.

El 90 % de las tierras explotadas son campos naturales de pastoreo, hecho que evidencia la aptitud natural de las tierras para la cría del ganado lanar. Esta monoproducción está sujeta, naturalmente, a las oscilaciones del mercado y del clima. El peso y la calidad del vellón dependen, entre otros factores, de la buena alimentación del ganado, por lo que el clima repercute en ambas variables, a las que deben sumarse las oscilaciones de la demanda mundial que se caracteriza por su fuerte tendencia al comportamiento oligopólico.

También es oligopsónico, en correspondencia, el mercado local. El sistema de ventas no está institucionalizado y el productor vende directamente en su explotación o al acopiador local con un margen amplio de desconocimiento de la evolución de los precios. Es decir que el precio esta fijado en gran medida por el comprador a través de relaciones consuetudinarias que muchos productores no se atreven a violar ante el riesgo de no poder vender su producción. Los plazos de pago varían mucho: Cuando ocasionalmente la demanda tiene un pico se llegan a producir pagos contraentrega, pero lo normal es que los pagos de la zafra se hagan entre los 30 y los 180 días, plazos que indirectamente funcionan como ajustadores del precio percibido por el productor. El productor recibe alrededor de un 20 a un 25 % del precio internacional. La diferencia es la intermediación por parte de las empresas de comercialización que no arriesgan capitales importantes en la medida que pagan luego de su propia venta, pero que tampoco corren con los riesgos y la proporción de costos fijos de la producción.

En materia de precios se da una extrema dependencia de la demanda internacional, ya que el 90 % de la producción del país se exporta. Como se vio, la comercialización de la lana encuentra un mercado de oferentes atomizado frente a una demanda concentrada en un conjunto de empresas industriales y de exportación controladas por capitales orientados a operar varios mercados internacionales, hecho que se traduce en una desigual capacidad de negociación en la fijación del precio del producto.

 

Precios orientativos con 55 % de rendimiento

Fibra

(en micrones)

1995/96

1998/99

1999/00

2000/01

19

2,64

3,27

2,98

3,00

22

1,92

1,43

1,20

1,42

27

1,53

1,24

0,95

1,12

Fuente: SIP (INTA y SAPyA).

.

 

El cuadro de precios muestra las variaciones que sufren entre distintas cosechas, no registra la realidad de los pequeños productores que entregan su producción a pequeños acopiadores locales, como sucede en el norte de Chubut y sur de Río Negro, dónde mediante trabajo de campo se ha podido verificar, para la zafra 1998/2000, precios del orden de los 0,60 por kg. Asimismo, mientras los precios de las lanas más finas son aceptables, la realidad indica que ese tipo de lanas (mostradas en el cuadro por las de 19 micrones) están reservadas a estancias muy grandes, con buena dotación de pasturas, raza mejorada por perfeccionamiento de los planteles y una dotación de animales acorde con la capacidad del campo (capacidad de reproducción del sistema ecológico).

Esta situación de conflictos, con vaivenes, se ha estado produciendo desde 1920. La excepción fue el último período de posguerra, en el cual creció la demanda mundial hasta mediados de la década de los ’60, hecho que mejoró cualitativamente la condición de los productores. En años recientes, la caída de la demanda mundial de lanas implicó que Australia implementara una política de subsidios para preservar la condición socioeconómica de sus productores. En Argentina, país dónde el subsidio es una mala palabra de la ideología liberal pero, además, donde el estado no tiene capacidad de otorgar subsidios salvo en forma puntual, este tipo de solución es impracticable. Por otra parte, una política de subsidios sería rápidamente aprovechada por las empresas que controlan el mercado, caracterizado por marcadas asimetrías en el poder de negociación, con pocos efectos reales en el mejoramiento de las condiciones que generan la degradación de las tierras. En este caso se verifica una vez más que las medidas aisladas, no planificadas, con un limitado conocimiento de las relaciones directas de acumulación que caracterizan al subsistema ovino, son poco efectivas. Se impone, entonces, no sólo la regulación de las relaciones sociales de producción, sino también una modalidad de regulación basada en el conocimiento de las relaciones entre agentes, con alta capacidad de reacción ante los retornos que sugieren las medidas adoptadas. 

4 – Degradación y marco globalNo obstante, el marco global debe estar presente, sobre todo ahora que el fenómeno de la actual modalidad de globalización del sistema mundial polarizado despierta tantos adeptos, los que acaban de descubrir la “novedad” del carácter global del sistema capitalista. Es importante tener en cuenta que la particularidad del análisis de una situación concreta, por ejemplo la patagónica, no puede estar desvinculada de los fenómenos que caracterizan el funcionamiento global del sistema. Esto se conecta a su vez con la hipótesis más fuerte de esta investigación, cual es que existen fenómenos (la desertización, uno de ellos) que no pueden corregirse en forma definitiva sin atar las propuestas de soluciones a determinados cambios en las manifestaciones del sistema a escala global. Haciendo un paralelo, sería como pretender preservar el clima del planeta, que también tiene que ver con la desertización, sin pensar en una acción mancomunada a nivel global. Estos conceptos se retomarán hacia el final de este documento.La “novedad” de la globalización no es tal, ya que hace mucho tiempo que el sistema controla los excedentes a escala global. En todo caso, lo que ha cambiado es la modalidad de ese control. SamirAmin[6], en una revitalización de la teoría del centro y la periferia, encuentra al sistema mundial polarizado y por lo tanto globalizado en dos etapas, la pimera adopta la forma mercantilista y va desde 1500 hasta 1800, la segunda la denomina modelo clásico y transcurre desde la revolución industrial hasta nuestros días. En esta última etapa se pueden reconocer diversos momentos, pero lo más importante a los efectos de este documento es que la misma estuvo caracterizada por las ideologías de la liberación nacional y de la modernización a ultranza. Ambas ideas dominantes fueron progresivamente cuestionadas a partir de la segunda guerra mundial, hecho que dio como resultado el deterioro del estado-nación y una menor diferenciación entre el centro industrializado y las regiones periféricas. Paralelamente, se conformó una nueva forma de polarización, la que reemplazó a la anterior, y es la que ahora se entiende acríticamente como “globalización”. Esta nueva forma de polarización globalizada se caracteriza, según el citado autor, por cinco monopolios que son la manifestación de la relación entre el centro y la periferia.Cabría agregar que esta forma de relación tiene un subproducto totalmente nuevo en esta etapa de la globalización: la existencia de grandes grupos totalmente marginales al sistema social. Los mismos se ubican en la periferia de las grandes ciudades, en áreas agrícolas y ganaderas fuertemente desertificadas o en proceso de serlo, en ciudades de frontera (en el sentido amplio de frontera de poblamiento: por ejemplo, ciudades mineras abandonadas), etc. Estas poblaciones, que son contingentes muy importantes en el conjunto de la humanidad, son marginales de marginalidad absoluta, ya que prácticamente viven de los desechos de los contingentes poblacionales integrados al sistema, en un marco psicosocial de ideología lumpen.

De los cinco monopolios[7] que direccionan los mecanismos de polarización de la globalización en su estadio actual, cuatro de ellos están directamente relacionados con el fenómeno de la desertización:

- monopolio tecnológico

- control de los mercados financieros mundiales

- monopolios de acceso a los recursos naturales del planeta

- monopolios de los medios de comunicación

La sola cita de los mismos supone la necesidad de mecanismos de negociación a nivel mundial. Pero lo cierto es que estos monopolios, más el quinto que consiste en el control mundial de las armas de destrucción masiva, han producido como resultado los mencionados contingentes inmensos de marginales (a veces abarcan países completos) que sobreviven en base a los desechos del mundo desarrollado. Contradictoriamente, habitan las zonas más degradadas del planeta, aquellas que han perdido la capacidad de sustentar su población, o zonas urbanas que tampoco pueden sustentarlos.

Se trate de poblaciones absolutamente marginales o de productores con cierta capacidad económica, la pregunta a la generación de excedentes y su acumulación no puede dejar de hacerse. Paradójicamente, en los países desarrollados el recurso tierra se protege cada día más, preserva o incrementa su capacidad productiva y exporta parte de su producción a países de medianos ingresos. Ello es posible debido a que el sistema social admite la posibilidad de altos costos que supone una producción eficiente de alimentos, a través del subsidio como forma de protección de una producción agropecuaria de alta productividad que permite sostener la calidad del producto, altos rendimientos y preservación del recurso. Tanto en un caso como en otro, tanto en la pobreza como en la capacidad de subsidiar producción primaria de manera tal que no implique una degradación del recurso, la identificación, descripción y explicación del papel de los agentes en el proceso productivo no puede estar ausente, se trate de procesos regionales o de mecanismos de acumulación a escala continental o mundial.

Las relaciones que son la consecuencia de los monopolios antes mencionados, requieren de un análisis más preciso que deslinde la realidad de la ficción ideológica. Constituiría un despropósito pensar que es posible actuar sobre los conflictos sociales que se exponen en el apartado 5, si no se cuenta con un diagnóstico que explique esta parte tan importante para una sociedad regional, cual es la base que hace posible su existencia.

Cuando los profesionales de la planificación intentan poner alguna racionalidad en las decisiones económicas, territoriales y sociales, tropiezan con dificultades que en el fondo son dificultades propias de imágenes-objetivo contrapuestas, las que refieren a conflictos que se plantean en el marco de la ideología dominante. Estos conflictos, que aparecen con frecuencia en el momento de adoptar decisiones racionales, se encuentran ocultos por un velo de precondicionamientos ideológicos que han fructificado mediante las contradicciones usuales entre las expresiones de los ámbitos de decisión política, incluidos sus comunicadores sociales cuando publicitan los hechos políticos y las acciones concretas de gobierno, que marcan el duro contraste entre la explicitación de las decisiones y el sentido concreto de las mismas.

Un ejemplo patético de ello es la continua prédica respecto a las bondades del modelo neoliberal, el cual es presentado a través de sus éxitos de estabilidad monetaria y otros no tan demostrables como la presunta recuperación de la capacidad de inversión, mientras que en su práctica remontan ciertas relaciones sociales de explotación de la fuerza de trabajo -con sus secuelas de desocupación, marginalidad social y pobreza- propias de la acumulación capitalista en los orígenes del sistema. Paralelamente, las bondades del modelo contrastan con la fuerte tendencia a que los mecanismos de la reproducción ampliada del capital den lugar a un duro proceso de destrucción de partes importantes del capital fragmentado -pequeñas empresas-, que resulta en una alta tasa de concentración del capital en ciertas actividades, algunas de ellas primarias y otras industriales y de servicios, que afectan profundamente a las economías regionales. ¿Cómo es posible abordar el conflicto social sin conocer la razón de la liquidación de pequeñas empresas? También se expresa en forma habitual que la economía funciona en el marco del libre juego de la oferta y la demanda que enuncia la ideología liberal, pero en la práctica se ejerce un poderoso dispositivo regulador que favorece un determinado proceso de acumulación en el contexto de la fuerte regulación de la economía mundial.

Sucede que el sistema capitalista, como ya se vió, se ha globalizado y prácticamente no quedan regiones del mundo que se puedan considerar fuera del sistema, donde la globalización no es un fenómeno reciente (aún cuando haya sido “redescubierto” recientemente), sino que en realidad debería hablarse de la modalidad actual del sistema mundial, de aquello que es novedoso con respecto a la situación anterior[8]. Si en algún espacio existe una sociedad con relaciones de producción precapitalistas, a poco que avancemos en la circulación de la producción encontraremos que los productos principales se insertan en el sistema en el marco de situaciones sucesivas, los que marcan fuertemente la riqueza o pobreza de una región. Si esto es cierto a nivel de la circulación, mucho más lo es en los aspectos culturales, en especial el efecto de demostración consumista de la sociedad capitalista.Es sorprendente que este fenómeno del tema vedado se dé cuando han pasado miles de años de existencia de sociedades urbanas, sedentarias. Estas no pueden existir sin algún sistema de acumulación de excedentes y de división del trabajo[9]. La relación entre la acumulación de un excedente y las formas en que se canalizan las relaciones de poder en la sociedad han estado marcando una base estructural, sólida e indivisible, en todas las manifestaciones políticas a través de la historia. ¿Por qué obviar el análisis y estudio de la generación y acumulación de excedentes en la sociedad actual, en el sistema actual? La respuesta tal vez no es tan compleja, pero puede dar lugar, cualquiera sea la misma, a fuertes rechazos según la ubicación ideológica del observador.

Es muy sugestivo que la falta de preocupación por este tema se dé en un momento en que existe una crisis mundial del sistema capitalista, la cual tiene como manifestación más evidente las nuevas formas de aceptación del capitalismo neoliberal, que remite al tipo de relaciones desiguales que han sido propias de los orígenes del sistema. Mucho se podría escribir sobre el problema de la ideología dominante que interpone bambalinas entre la realidad y el observador. Es difícil percibir la misma en forma directa. Han surgido teorías recientes que facilitan esta forma de obviar lo esencial. Balandier[10], por ejemplo, encuentra la forma cómoda de explicar el crac bursátil de octubre de 1987 en Wall Street como fruto de una "enfermedad oculta", "reacción delirante", "psicosis colectiva", etc., más que el resultado de mecanismos concretos propios del sistema.

Las actividades económicas, que permiten generar y acumular excedentes para hacer posible la existencia de una sociedad sedentaria y organizada en el mundo, reconocen en la empresa su unidad de decisión, planificación y organización. "En el mundo de las empresas reina la desigualdad, el super coloso multinacional y el taller del artesano, el conglomerado gigante y el pequeño negocio detallista, el ferrocarril y el pequeño productor parcelario que abandona su minifundio para buscar un "conchabo" temporario en la zafra o en la vendimia"[11]. Si observamos que en el conjunto de empresas vinculadas a una actividad se da una gran desigualdad, es lógico inferir relaciones desiguales.

El ámbito rural tiene actividades principales, dominantes, que en diferentes ámbitos del sistema social vertebran un conjunto de relaciones entre empresas a través del eje conductor de un producto principal. Por ejemplo: fruticultura, viticultura, extracción de petróleo, petroquímica, extracción de hierro, siderurgia, etc. Las relaciones que se establecen entre las empresas de una actividad vertebradora son directas y definen los mecanismos de acumulación en la actividad.

Es usual que estas relaciones directas de acumulación en el conjunto de empresas vinculadas alrededor de un producto principal definan un sólo ámbito de acumulación. Como ya se expresó, en el sistema capitalista la unidad técnica y a la vez unidad de acumulación y planificación es la empresa, pero a través de las relaciones entre las empresas el conjunto del subsistema se transforma en una unidad de acumulación, aunque no necesariamente de planificación. Mediante formas de regulación automática, la condición de existencia de altas tasas de ganancia en las empresas grandes del mismo está constituida por las bajas tasas de ganancia de la porción fragmentada del capital desembolsado. Entre las empresas grandes y pequeñas se establecen relaciones directas de acumulación (relaciones de carácter monopólico), que se manifiestan en la esfera de la circulación, y que hacen posible las tasas de ganancias diferenciales que caracterizan los mecanismos de la reproducción ampliada del capital. En este sentido, las empresas de capital concentrado tienen una participación destacada en las operaciones de comercialización de los productos y, consecuentemente, inciden en la obtención de tasas de ganancia extraordinarias a expensas de la cesión de ganancias por parte de las pequeñas empresas (aquí el papel de los precios y los mecanismos para su fijación son una cuestión de poder, dónde gana el más grande). Es así que normalmente un campesino recibe por su producto el precio que fijan las empresas de transformación e intermediación en las etapas avanzadas hasta la elaboración del producto final. La condición de permanencia en la actividad de las empresas más grandes vinculadas a la actividad en cuestión, consiste en lograr una tasa de ganancia superior a la media, que responda a las expectativas que el capital según su dimensión se ha generado). Pero la unidad de planificación sigue siendo la empresa, y en un supuesto de falta de mecanismos de regulación por parte del Estado, es dable suponer la obtención o mantenimiento de esa tasa como estrategia empresaria. Cuando la "fácil" obtención de una determinada tasa de ganancia mediante el manejo de los precios genera un mecanismo de deterioro (costos, productividad, calidad de producto, etc.), la innovación tecnológica queda supeditada a la "facilidad" y "economicidad" del manejo de los precios en las posiciones que permitan operar tanto sobre la oferta como sobre la demanda. La consecuencia es que los pequeños productores bajan sus costos aún a expensas de procesos de descapitalización que tienen sus efectos en el deterioro del manejo de los recursos, de las prácticas de manejo del recurso y de la innovación tecnológica, así como en el deterioro de la calidad del producto. Se inicia así un círculo vicioso que redunda progresivamente en el deterioro del conjunto social.

Cuando las empresas del sector concentrado del capital no logran la tasa de ganancia deseada, emigran a otras actividades mediante la realización del capital desembolsado. Las pequeñas empresas no tienen la posibilidad de migrar y desaparecen paulatinamente. En el caso de la actividad ovina este problema es de tal magnitud que ante la baja de los precios ha desaparecido en ciertas partes de las provincias de Chubut y Río Negro un agente de extrema importancia: el “mercachifle”[12]. Porque los recorridos de éste dejaron de ser rentables el agente desapareció, con lo cual los productores ya no pueden llegar con su producción a un determinado punto para proceder a su venta. Comienza así no solo la degradación de las tierras, sino también una profunda degradación social.En uno u otro caso se trata del complejo fenómeno de las explotaciones subfamiliares -minifundios de subsistencia- en el caso de subsistemas agropecuarios. Las relaciones directas entre empresas que se ubican en una posición favorable en el mecanismo de regulación automática del subsistema, con otras que no ejercen ningún poder, es la base de que exista una acumulación desigual.

A los productores patagónicos, que se resisten a un destino miserable, les interesa probablemente saber a qué se deben las tendencias actuales en su actividad productiva, más que una descripción pormenorizada de las partes del fenómeno como alternativa a un diagnóstico comprensivo que les informe acerca de las expectativas que pueden tener con respecto a su problemática, así como las estrategias que pueden adoptar frente a la misma. Encontrar el instrumento metodológico adecuado es el desafío académico. El que sigue es un intento presentado en forma muy sucinta.

 

5 – Un posible manejo de los conflictos de degradación del medio natural y socialEstos problemas admiten, como mínimo, dos preocupaciones básicas: una es aquella que refiere a la metodología adecuada para abordar el estudio de este tipo de fenómeno; La otra, que refiere a la universalidad del problema, tiene que ver con la gestión que la solución del conflicto requiere. Esta última, la gestión, remite a la planificación de las soluciones y a su marco político.

a) La metodología

La ciencia se ha planteado objetos de conocimiento propios de distintos marcos disciplinarios, los que desde hace dos siglos han permitido entre otras cosas el tremendo avance de la tecnología aplicada al desarrollo. “El positivismo y sus adherentes históricos -utilitarismo, pragmatismo, sensualismo, materialismo, economismo, naturalismo, biologismo, determinismo- es la expresión filosófica propia de este proceso. Como teoría del saber, niega otra realidad que no sean los hechos y no investiga otra cosa que las relaciones entre hechos, negando todo conocimiento “a priori”. Perdió vigencia justamente, cuando se descubrió que muchas respuestas a distintos problemas no estaban en las partes del conjunto sino en las interrelaciones de y con la totalidad,...”[13].Paralelamente se han agudizado los problemas que hacen a una mejor calidad de vida y a una mayor equidad en la distribución de los recursos. Entre esos problemas no resueltos se pueden mencionar en términos generalizadores la destrucción sistemática de los recursos naturales, las alteraciones ambientales y los tremendos bolsones de pobreza que caracterizan a diversas sociedades nacionales y a la sociedad mundial. Más o menos insensiblemente, la ciencia, basada en el paradigma anterior, o más específicamente en las rémoras del mismo -dicho esto en forma extremadamente simplificada-, se ha estado proponiendo problemas que podía solucionar desde el campo disciplinario. Mientras tanto, los principales conflictos de la sociedad actual han quedado marginados, ya que pertenecen a las amplias zonas grises entre disciplinas y sólo pueden ser abordados mediante el trabajo interdisciplinario. Contra dicho tipo de trabajo atenta el paradigma anterior, que ha hecho de los campos disciplinarios cotos de caza exclusivos dónde no se admiten opiniones desde afuera de los mismos, y la ideología individualista propia de la sociedad moderna, que además encuentra en el mencionado paradigma una expresión coherente.

El diagnóstico comprensivo que aborda los conflictos en forma interdisciplinaria es una designación posible, ya en uso, apta para el tipo de conocimiento que apunta al abordaje de problemas que se encuentran en aquellas zonas grises ubicadas entre disciplinas. Los diagnósticos tradicionales, o lo que por un diagnóstico se entiende, basados en la forma de conocer propia del paradigma criticado, no fueron tales, ya que no se propusieron la producción de conocimiento transdisciplinario. El problema está por lo tanto en el tipo de producción deseada y si la misma responde a las preguntas que el concepto diagnóstico sugiere como respuestas. El diagnóstico, concepto con raíces en la medicina, implica la explicación comprensiva de un objeto de conocimiento complejo. Si se traslada al ámbito de la planificación, la consistencia del producto es la síntesis comprensiva del fenómeno, con el correspondiente rechazo a toda linealidad metodológica. ¿Con qué objetivo? Aquel irrenunciable por el cual el conocimiento sirve a la toma de decisiones acertadas. El diagnóstico, para que aspire a transformar los fenómenos propios de las mencionadas zonas grises que aborda, debe reflejar la realidad de tal manera que la misma no deje dudas acerca de la transformación deseable.

Por lo contrario, los productos analíticos disponibles marginan en general su objeto de estudio y evitan inconscientemente apropiarse del mismo mediante la mera consideración de sus manifestaciones externas emergentes, a veces en riquísimos ejercicios lógicos de apropiación e interpretación de esas manifestaciones (generalizaciones empíricas). Sin embargo, la transformación social para el "desarrollo", para la mejor distribución de los recursos, para su mejor aprovechamiento social, para la mejor calidad de vida, igualdad de oportunidades y felicidad de un tramo de sociedad/problema sigue ausente, o duerme el mejor de los sueños, esperando una interpretación o una respuesta por parte de la ciencia. Cabría preguntarse por qué existe una especie de baúl bien cerrado, de temas ocultos, que nunca son abordados y que por lo tanto quedan siempre sin respuesta.

 

b) Gestión y planificación

La relaciones desiguales, asimétricas, en materia de generación y acumulación de excedentes deben ser asumidas en un amplio marco de negociación en el contexto internacional. El uso energético equilibrado de los ecosistemas es posible en los países centrales debido a la disponibilidad de capital que supone su capacidad de acumulación. Pero esa capacidad no es posible sin las extremadamente grandes transferencias de excedentes que provienen de los países pobres. Las relaciones asimétricas de acumulación no sólo caracterizan las relaciones sociales de producción en los países pobres en concordancia con la asimetría de disponibilidad de capital de las empresas, sino que a escala mundial se da un fenómeno similar entre países ricos y países pobres. Quizás es posible ensayar, a través de los problemas de destrucción sistemática de las tierras productoras de alimentos, un camino de control de los efectos de esta estructura de dominación.

Para la resolución del conflicto se imponen, entonces, formas de negociación que impliquen la convergencia de diferentes apreciaciones y formas de ver el mundo y el conflicto en particular, donde quienes rigen las asimetrías sociales tienen la mayor responsabilidad. “El completo dominio del problema puede ser dividido en tres diferentes clases: conflictos en los cuales las partes comparten la misma visión del mundo, conflictos en los cuales las partes comparten la misma visión del mundo sólo parcialmente y, conflictos en los cuales no existen elementos en común. En nuestras sociedades multiculturales, los conflictos de la segunda y tal vez de la tercera clase están creciendo. El problema es que las teorías usuales sobre conflictos han considerado usualmente sólo aquellos de la primera clase. […] La estrategia usual de solución de conflictos consiste en tratar de brindar un punto de encuentro, esto es, reduciendo los conflictos de la segunda y tercera clase a la primera. […] El problema es cómo conseguir este propósito cuando existen visiones del mundo diferentes.”[14]Mas allá de las implicancias que surgen de este tipo de análisis, los posibles enfoques para la solución a escala mundial del problema aquí analizado puede ser el siguiente:

1 – Definición y clarificación de las dimensiones del problema, la que debe involucrar a los actores del proceso de degradación, los representantes de los gobiernos regionales y nacionales, así como a las organizaciones internacionales con capacidad de incidir en la regulación de la distribución y apropiación de la riqueza.2 – Clasificación de las visiones que los actores individuales (productores, empresas, etc.) e institucionales (gobiernos regionales y nacionales e internacionales como FAO, BM, BID, OMC, FMI, organismos técnicos, ONG’s, etc.) tienen sobre el conflicto.3 – Clasificación de las formas de expresión del conflicto, especialmente el inmenso mundo de las metáforas usadas para exponerlo y, el contenido real que de ellas se desprende.4 – Clasificación de las relaciones asimétricas que se encuentran en el origen del conflicto, de aquellas que responden al nivel local y de aquellas que responden a las formas de apropiación de excedentes a nivel global. Incluye la clasificación a nivel global de tipologías de degradación con especial atención a las relaciones entre variables socioeconómicas y biofísicas.5 – Clasificación de las formas en que individuos e instituciones interactúan desde sus propias visiones del problema. Análisis de las vías posibles de evolución y convergencia hacia una apreciación global del problema, basada en los elementos de diagnóstico del punto anterior.Pero la clasificación, que obviamente apunta a desarticular la mentira de un mundo que representa un espectáculo mentiroso, debe ser, a la vez, acción. Consiste en clasificar y negociar a la vez. O se replantea la acción de los involucrados para eliminar los diálogos cruzados o, inevitablemente, el mundo perderá progresivamente su capacidad de producir alimentos.

Un mayúsculo error sería suponer, desde una posición ubicada en la soberbia de la tecnología, que se dispone la capacidad de superar las restricciones de los sistemas ecológicos y aumentar su resiliencia y rango de multiestabilidad. La realidad social y económica, pone un límite a esta posibilidad. En un imaginado futuro, podría pensarse que en todo el mundo se puede llevar la capacidad de producción hasta el límite absoluto sobre la base de manejo y tecnología. Algo parecido a los polders holandeses. Pero sucede que para ese momento, más irreal que utópico, no existirá ni sociedad ni tierra fértil o superficie transformable en tierra fértil. La alternativa es construir relaciones distintas a escala mundial. Fenómenos como la desertización y aquellos propios de la atmósfera pueden ser un punto de partida para comenzar a construir relaciones más igualitarias.

A escala planetaria y continental, la acción de organismos internacionales como FAO, PNUMA y CEPAL está encaminada a alertar sobre el deterioro de las tierras, proponiendo metodologías y recomendando el intercambio riguroso de experiencias y resultados. A escala nacional muchos países han tomado determinaciones orientadas a la acción, tales como la Ley argentina n° 22428 de fomento a la conservación de los suelos. No obstante pareciera que los resultados son hasta ahora poco promisorios.

 

Un escenario para discutir

Los mecanismos de negociación deben aceptar que la realidad es cambiante no sólo porque las decisiones tomadas desde el control de los monopolios mencionados, sino también porque ésta tiene su propia dinámica, su propia dialéctica y, por lo tanto, la negociación es tan permanente como la acción que rectifica los cambios estratégicos. No parece posible que la rectificación de los procesos de desertización pueda ser posible si la acción se encara puntual o regionalmente, sino en el marco del redimensionamiento de la producción agropecuaria de las zonas degradadas a escala del mundo. Para ello es necesario establecer un nuevo sistema de relaciones basadas en compensaciones medidas sobre la base de un balance energético de los ecosistemas utilizados[15], nuevas relaciones económicas que restituyan la capacidad productiva de los ecosistemas en todo el mundo.

 

 

 

 

 

* Profesor Titular del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Patagonia, República Argentina.

 

[1] INTA: Programa 39, Estación experimental de San Carlos de Bariloche, 1980.

 

[2] Se trata del seminario “Metodología regional patagónica del proceso de desertización”, relizado por el Departamento de Geografía de la Universidad Nacional del Comahue, coordinado por el autor de este trabajo.

[3] Movia, Clara P.: Metodologías aplicables a la evaluación de la desertificación en la Patagonia, en de Jong et al. (Coordinador y editor), “Seminario: Metodología regional patagónica del proceso de desertización”, Dep de Geografía de la U. N. del Comahue, Neuquén, 1987.

[4] Chiozza, Elena (directora) y de Jong, G. M.(coordinador de los capítulos de la región patagónica): El país de los Argentinos, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1976. Allí ya se decía: Las áreas más severamente afectadas por la erosión eólica se localizan en el centro y norte de Santa Cruz y en el sur de Chubut. Una imagen vívida de la magnitud de la erosión eólica nos la da el siguiente hecho: en Ricardo Rojas, provincia de Chubut, zona activa, las cantidades de arena recogida en recolectores ubicados a 0,80 m del suelo oscilan entre los 0,350 y 5,400 kilogramos en verano.”div>[5] Ibidem: “Focos de erosión típicamente hídrica se presentan en toda la región, pero especial intensidad asumen el sudoeste de Trelew (Chubut), sudoeste de Puerto Deseado (Santa Cruz) y Valcheta (Río Negro).[6] Amin, Samir: El futuro de la polarización global, en “Realidad Económica” N° 130, Instituto Argentino par el Desarrollo Económico, Buenos Aires, Marzo de 1995.

[7] AMIN, Samir: Op. Cit., 1995.

 

[8] Ibidem.

 

[9]-SANCHEZ, Joan E., La geografía y el espacio social del poder, Los libros de la Frontera, Amelia Romero, Barcelona, 1981.

 

[10]-BALANDIER, G., El desorden: la teoría del caos y las ciencias sociales, Editorial Gedisa, Barcelona, 1990.

 

[11] Levin Pablo: El diagnóstico de subsistemas, CFI, Buenos Aires, 1974, Inédito.

[12] Término que designa en la Argentina a una especie de comerciante que se relaciona con los productores, a quienes visita en su pequeño camión, a través del trueque. Recibe lanas y cueros que trueca por mercaderías (alimentos y ropas) para el consumo de los productores. Luego, él se encarga de vender a los acopiadores locales el fruto de sus correrías y comprar nuevos productos manufacturados para una nueva ronda.

 

[13] de Jong, Gerardo M.: “Acerca del problema metodológico en Geografía”, publicado en Boletín Geográfico, N° 8, Departamento de Geografía, Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Julio de 1981.div>

[14] Nudler, O.y Wedge, B.: In search of a theory for conflict resolution taking a new look of world views analysis, en ICAR Newsletter, publicación del Instituto de análisis de conflictos y su resolución de la Universidad George Mason, Fairfax, EUA, Vol. 5, N°5, 1993.

 

[15] Joan Martinez Alier et alia: La ecología y la economía, Cap. 8 La crítica de Soddy a la teoría del crecimiento económico, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.


Ponencia presentada en el Tercer Encuentro Internacional Humboldt. Salta, Argentina. Octubre de 2001.