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Asunto:[encuentrohumboldt] 127/04 - RELACIONES ENTRE EDUCACION Y TERRITORIO
Fecha:Sabado, 1 de Mayo, 2004  00:33:47 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

RELACIONES ENTRE EDUCACION Y TERRITORIO.

UN ESTUDIO DE CASO

 

Silvia Mira

Olga Quitarrá

Rosa Fittipaldi

Universidad Nacional del Sur

 

 

Los desequilibrios regionales en torno a la educación son una realidad manifiesta en América Latina. Su identificación plantea innumerables cuestiones de orden metodológico que aún no han sido suficientemente estudiadas.

El nexo entre educación y territorio es una condición poliédrica, con muchas entradas para su análisis desde el plano disciplinar. Aquí se aborda el tema desde la vertiente geográfica, por considerar que los aspectos distributivos de la educación son relevantes para la elaboración de diagnósticos socioeconómicos frente a situaciones críticas.

En este trabajo intentamos un doble camino. Por un lado, en la macroescala, conocer el estado del sistema en el área de estudio, a partir de registros oficiales extraídos de las fuentes de información existentes. Por otro, bajando la escala a la realidad local, tomar la escuela como unidad de análisis básico para la ponderación de la misma, mediante el estudio de casos.

Ambos niveles de análisis corroboran que una misma situación respecto a la educación, puede mostrar resultados distintos según las perspectivas que se utilicen en su análisis. Ello nos lleva a algunas reflexiones sobre el uso cuidadoso de estadísticas en este tipo de análisis y a valorar la articulación de escalas espaciales en la interpretación del fenómeno que nos ocupa.

 

Consideramos que el tema de la educación a todos atañe y por ser una problemática abierta a la interdisciplina, su debate debe ser continuo en la ciencia, de compromiso en la sociedad y de profundo cuestionamiento desde lo axiológico. En este sentido marcha nuestra propuesta.

 

 

¿Por qué la dimensión espacial en los diagnósticos sobre el sistema educativo?

La conflictiva relación entre opulencia y pobreza impone su sello y condiciona la distribución de la educación en los territorios. El propósito de este trabajo es aportar elementos teórico-prácticos para contribuir al tratamiento de esta temática desde nuestra especificidad científica.

En él consideramos la educación como uno de los aspectos más demostrativo del desarrollo que puede alcanzar una población. Esta circunstancia se une al hecho de que casi todos los componentes caracterizadores del fenómeno educativo provienen esencialmente del contexto sociocultural donde desarrolla su existencia la población y se reflejan, de manera inmediata, sobre una de sus franjas más sensibles: la población escolar. Por lo tanto, los niveles de educación alcanzados por un grupo social, su inclusión o exclusión del  sistema educativo, así como los años de permanencia en el mismo, son tomados en esta propuesta como indicadores de peso para ponderar la realidad social imperante.

Pero también en este trabajo, apuntamos a penetrar en estos problemas considerando que las condiciones de vida de los alumnos, detectadas a través de la escuela, conducen al conocimiento de la calidad de vida que se manifiesta en sus hogares. Por ello nos decidimos por un doble camino: por un lado, en la macroescala, conocer la realidad educativa del área de estudio, a través de registros extraídos de las fuentes de información existentes y examinando su repartición espacial, lo que nos lleva a estudios abarcativos, cuya principal finalidad reside en las comparaciones y en la detección de las disparidades territoriales que presenta el fenómeno en cuestión en un área acotada; por otro, en la microescala, tomar la escuela como unidad de análisis básica para la ponderación de esta realidad, mediante el estudio de casos. Es aquí cuando se confrontan los índices teóricos con lo vivencial, lo regional con lo local, en un marco donde la singularidad de cada punto del territorio resume la convergencia de distintos problemas sociales.

 

 

Nexos entre educación y desarrollo.

La repartición de la población y su caracterización desde el punto de vista educativo representan, junto a otros factores, una base sólida para planificar y dirigir los procesos que apuntan a mejorar la calidad de vida, de una manera ordenada y estratégica. La aceptación de los cambios y la difusión de las innovaciones están estrechamente vinculados con los niveles culturales que alcanza un grupo social y de hecho, con el bienestar al que aspira. Las transformaciones, para concretarse con éxito, deben propagarse de abajo hacia arriba, a partir de los requerimientos sociales, en el marco de proyectos de desarrollo regionales o locales sustentables, articulados al mundo global. La educación, bajo este planteo, desempeña un papel significativo, no sólo con referencia a la capacitación técnico-profesional que puede impartirse institucionalmente y que va a repercutir sobre las modalidades de vida de la población, sino  también por el nivel cultural que, con efecto multiplicador a través de la escuela, llega a cubrir gran parte de la malla social.

El nexo entre sistema educativo y estratificación social es significativo para el tema que nos ocupa. Medido a escala regional, el fenómeno educativo nos acerca a una visión de conjunto del estado de situación de una población, y a las disparidades que en ese aspecto se evidencian. La alfabetización, la formación de recursos humanos en los distintos niveles de enseñanza, el grado de profesionalidad, se relacionan estrechamente con la calidad de vida imperante, pero sobre todo se ligan al impulso endógeno  que acompañen los planes de desarrollo previstos para mejorar situaciones. A modo de ejemplo, los años de escolarización determinados oficialmente como obligatorios, pueden considerarse como una unidad que cuantifica el valor de la educación en un país.

No se desconoce que cada individuo, hoy habitante del mundo, está llamado a impulsar las transformaciones. Pero su capacitación para hacerlo dependerá no sólo de sus condiciones intelectuales, sino también del marco de sustentación brindado por el sistema educativo de procedencia. Si bien no se desconoce que hoy desde el plano individual las exigencias de una mayor eficiencia impulsan las necesidades de formación y crecimiento inherentes a cada persona, es a través del efecto cascada y la retroalimentación generada por el sistema educativo, que los cambios podrán difundirse en todas las escalas territoriales y llegar a amplios sectores de la sociedad, con un alcance integrador en vistas a una distribución más equitativa del desarrollo.

Por eso consideramos de validez partir de un diagnóstico del estado de situación del sistema educativo regional, con una revisión de las características de la población vinculadas a los niveles de enseñanza en un área determinada, para acercarnos luego a la realidad vivencial de la escuela, marco desde donde pueden impulsarse las acciones para el cambio.

Atendiendo a ello la programación de este estudio se dividió en dos etapas: la primera, encuadrada en el macroanálisis regional, se cumplió sobre la base de la información censal del último relevamiento1; la segunda, actualmente en curso, baja con el microanálisis a la escala local, y toma las escuelas como punto de partida para la investigación. Aquí no sólo se utilizan las estadísticas oficiales procedentes de cada establecimiento, sino también información más detallada, de orden cualitativo, que nos permitirán acercarnos a las situaciones críticas.

 

 

Primera etapa: desde el macroanálisis regional.

 

Se analiza en esta etapa, desde la óptica geográfica, la distribución espacial de algunos indicadores relacionados al sistema educativo en el área considerada.Para estudiar el fenómeno a este nivel, aceptamos la división territorial definida desde el ámbito administrativo por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires: la Región XIV, integrada por once distritos escolares, coincidentes con otras tantas jurisdicciones político-administrativas del sur bonaerense. Son ellos los partidos de Bahía Blanca, Cnel. de Marina L. Rosales, Cnel. Dorrego, Cnel. Pringles, Cnel. Suárez, Puán, Municipio Urbano de Monte Hermoso, Patagones, Saavedra, Tornquist y Villarino. Sobre esta extensión se desarrolla la primera parte de nuestro estudio.

El primer paso en esta etapa se cumplió rastreando la información del Censo de Población 1991, en la certeza que, con el próximo relevamiento censal, se puedan seguir cotejando los mismos parámetros para medir la evolución de la situación analizada. Estos datos nos permitieron ponderar las características seleccionadas sobre el total de población de cada distrito escolar (o partido), lo cual favoreció el diagnóstico demográfico-educativo global de estas jurisdicciones. Los datos censales se refieren a los niveles tradicionales de estudio: preescolar, primario, secundario, terciario y universitario, ya que en el último relevamiento no estaban aún vigentes las reformas, cuestión que se deberá contemplar al analizar los datos del próximo censo.

En un segundo paso se construyeron cuadros estadísticos, donde aparecen los efectivos numéricos escolares absolutos de cada uno de los once partidos que integran la Región XIV, así como los índices que se elaboraron con base porcentual para cada nivel de educación tratado y según sus características predominantes. Esta información permitió la confección de  cartogramas representativos, fundamentales para la interpretación de situaciones.

En esta fase quedó definido el perfil demográfico del sur bonaerense desde el punto de vista educativo, teniendo en cuenta el grado de alfabetización de la población total del área, niveles de enseñanza alcanzados por totales y por sexo, estado de la asistencia escolar, asistencia escolar según establecimientos públicos o privados, niveles educativos completos e incompletos, los excluidos del sistema, índices de perseverancia escolar y razón de dependencia escolar.

Esta parte de nuestra investigación, realizada sobre una base demográfica regional, permitió sintetizar algunas características relevantes de la educación en los distritos escolares analizados:

·           En términos globales las jurisdicciones tratadas no manifiestan grandes disimilitudes en cuanto a las características educativas de la población, exhibiendo esta región administrativa buenos niveles en la repartición espacial de los indicadores utilizados, como grado de alfabetización, concurrencia a los establecimientos escolares, niveles educativos alcanzados.

·           En lo que hace a la distribución de las características estructurales de la población escolar, esto es edad y sexo, se observó en toda el área un estado de equilibrio, lo que indica la proyección de histogramas normales de sustentación, representativos de poblaciones sin gran variabilidad poblacional, sin aluviones o éxodos masivos que compliquen el perfil demográfico alcanzado en el área.

·           Otro aspecto interesante es el de la población que ha completado sus estudios en algunos de los niveles Aquí otra vez las cifras vuelven a mostrar una distribución equitativa para toda la región, bajando los porcentajes en relación al grado de participación en cada uno de los niveles analizados, a medida que se avanza desde el primario al universitario.

·      Puntualmente, registramos proporciones llamativas de población que no completó sus estudios en alguno de los niveles considerados, pero se infiere una tendencia a la mejora de la situación, ya que las edades más afectadas por esta característica negativa es la franja superior a los 40 años, mejorando notablemente la completud en edades más bajas, circunstancia indicativa de mejores niveles de accesibilidad y permanencia en el sistema en las últimas décadas.

·      Otra característica positiva de este estudio de situación es el posicionamiento de la mujer en el sistema, con permanencia alta en los tres niveles educativos analizados y su ascenso en ellos, a diferencia de los varones que en los últimos niveles aparecen con menor participación. Las mujeres tienen presencia menor en el nivel universitario, pero mayor en el secundario y el terciario.

·      Es destacable un elevado número de personas con niveles de formación superior al primario y que ya han salido del sistema. Por lo tanto, pareciera no haber existido un fenómeno de deserción preocupante en épocas inmediatas anteriores en lo que atañe al nivel primario.

·     Es en el nivel secundario donde se verifican las mayores proporciones de estudios incompletos, de lo cual inferimos un alto grado de deserción escolar. Observamos así que en la edad de inserción en el mundo de trabajo, gran cantidad de estudiantes han optado por abandonar sus estudios.

·      En términos generales se manifiesta una buena asistencia escolar para las edades correspondientes al nivel primario, que indica una relación equilibrada educando-escuela. La proporción mayor de los que nunca asistieron a la escuela aparece en las edades más altas. De esto se desprende que el sistema ha incrementado su captación en las últimas décadas.

·      Otro aspecto a tener en cuenta es que la asistencia escolar por partido se presenta con grandes similitudes en el área considerada. En el área más del 98 % de la población total ha asistido a establecimientos escolares. Es interesante destacar que en los registros “no asiste pero asistió”  y “nunca asistió”, los guarismos son bastante similares en todas las jurisdicciones.

·      Es observable una sobrepermanencia importante, en lo que a edad concierne, de los jóvenes dentro del sistema, sobre todo en los niveles secundario, terciario y universitario, posiblemente porque deben repartir su tiempo entre estudio y trabajo. Este rasgo se hace más marcado en el nivel medio, donde se destaca un trasvase cada vez más importante en edades tardías hacia el nivel superior.

·      Según estimaciones de la población escolar basadas en las cohortes de 1991, se espera un leve aumento en todos los niveles, según la evolución natural de las cuantías poblacionales.

·       En toda la región observamos que el mayor peso de la población escolar se encuentra en el nivel primario, descendiendo notablemente los guarismos, a menos de la mitad, en el nivel secundario. En los niveles terciario y universitario, la proporción señala menos del 4 % en todas las jurisdicciones, excepto Bahía Blanca, dadas sus características de centro universitario, con un 8.3. % de su población estudiantil participando en este nivel.

·         En cuanto a la asistencia escolar por sexo y los índices de masculinidad, se verifican distribuciones equilibradas en toda la región tratada, con pequeñas fluctuaciones: mayor cantidad de varones en las escuelas primarias, mayor cantidad de mujeres en el nivel secundario, baja participación de varones en el nivel terciario y de mujeres en el universitario, distribución estadística que no difiere de la verificada para el resto del país y da cuenta de una transferencia educativa equilibrada respecto a ambos sexos.

·           Respecto a la población que en algún momento concurrió a establecimientos educativos, pero que no completó sus estudios, las estadísticas son exiguas, resultando las más altas para los niveles primario y secundario. Se destaca aquí que estas cifras se consideran como características estáticas y remanentes de la población y no en función de la dinámica escolar que se presenta, y medible por otros indicadores como los niveles de escolarización y de deserción escolar. De la observación de las estadísticas podemos inferir que se han dado en la escuela primaria los mayores porcentajes de población que ingresa y finaliza sus estudios, en relación a la que no los completan. Para el secundario los valores cambian, ya que es el nivel que se ve más afectado por ciclos no cumplimentados, en tanto que también se verifica que el nivel terciario muestra la mejor relación entre población ingresada a él y que culmina sus estudios.

·           En relación a la asistencia escolar según establecimiento público o privado, se verifican para la fecha del censo, altos porcentajes de concurrencia a establecimientos estatales para todas las jurisdicciones, análogos a los que aparecen en las escalas provincial y nacional, aunque en algunos distritos existe una leve tendencia hacia la concurrencia a establecimientos privados.

·           En cuanto a los efectivos que no ingresaron al sistema pueden ser dos los motivos de exclusión: porque no tienen edad aún para hacerlo, es decir en los primeros escalones etarios considerándoselos entonces alumnos potenciales, y los que no lo hicieron y ya pasaron las edades escolares naturales. Los alumnos potenciales aparecen con una distribución equilibrada en todas las jurisdicciones; en cambio los excluidos superando edades escolares naturales, muestran diferencias en su repartición, con dos partidos de altas tasas: Villarino y Patagones con un 6 % de su población total sin concurrir nunca a la escuela. En cuanto a la estructura por sexo en la categoría de excluidos se constata una mayor cantidad de mujeres que se hace todavía más numerosa en las jurisdicciones donde se localizan los principales núcleos urbanos del área.

·           Se destacan como elevados los efectivos en edades de ingreso preescolar y que quedan excluidos del sistema, probablemente por carencias del servicio. Este fenómeno se registro para la fecha del censo en todas las jurisdicciones de la región. En cambio, en el nivel primario las estadísticas señalan una buena relación entre la población en edad escolar y su concurrencia a establecimientos educativos. El nivel secundario muestra también fluctuaciones en algunos partidos, circunstancia que habría que analizar de manera más pormenorizada . Casi todos estos datos difieren de los del total del país.

·           Otro indicador para considerar es el grado de perseverancia escolar de la población infantil, obtenido de la relación de niños hasta de 12 años que aún asistían en el momento del relevamiento censal al nivel primario, o ya lo habían finalizado. La misma definición se tomó para la población del nivel secundario, considerándose como edad tope los 18 años. En el nivel primario estos índices muestran en general un buen estado de situación para el Distrito Escolar XIV. Sin embargo, para el secundario la situación es difícil en algunas jurisdicciones como Villarino y Coronel Pringles.

De las estadísticas censales surgió un diagnóstico favorable del estado de situación del sistema educativo para la Región XIV. Pero ¿qué ocurre cuando bajamos el análisis a la escala local?

 

 

Segunda etapa: el análisis desde la microescala.

 

Aparece en esta etapa de nuestro trabajo la escala local como una dimensión de ajuste a las situaciones reales, necesaria en todo estudio que pretenda ser útil para el diseño de estrategias frente a cuestiones territoriales críticas, tal como la distribución de la educación en términos de equidad. Actualmente estamos desarrollando esta fase de nuestra investigación2.

Existe una variada gama de indicadores para medir la situación de bienestar social. Una manera de abordar algunos de esos aspectos sociales se logra con el Indice de Necesidades Básicas Insatisfechas ( NBI) que se construye a partir de la combinación de cinco situaciones que se detallan en la Fig. 1 .

 

 

Fig.     1  . Indicadores para la detección del índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI).

 

·       Cantidad de personas que viven por cuarto en cada hogar . Si se superan las tres personas        por cuarto, se cataloga ese lugar como “hacinado”.

·       Vivienda. Abarca desde las más lujosas hasta las chozas de barro y paja.

·       Asistencia escolar. Se observa si en los hogares hay, por lo menos, un niño que está en edad escolar y no asiste a la escuela.

·       Condiciones sanitarias. Se presta atención a la existencia o no de retretes en los hogares.

·       Capacidad de subsistencia. Se mide el número de personas de los cuales se hace cargo cada trabajador dentro del hogar al que pertenece.

 

 

Este indicador, que elaboró el INDEC sobre la base del Censo Nacional de Población y Vivienda en 1991, está directamente relacionado con la calidad de vida de la población estudiada, considerando que un hogar presenta NBI cuando cumple por lo menos una de las condiciones establecidas. Resultó de gran utilidad en nuestro estudio retomar estos mismos criterios para la elaboración de  encuestas por sondeo a nivel escuela, para detectar situaciones de dificultad o riesgo en la población escolar. Dichos sondeos permitirán un cotejo con las estadísticas registradas en cada establecimiento según los criterios presentes en la Fig.2.

 

 

Fig.   2    CATEGORIAS PARA LA DETECCION DE MATRICULAS DE RIESGO SOCIO ECONÓMICO

 

 

Grupo I: matrícula domiciliada en villa de emergencia.

 

Grupo II: matrícula domiciliada en asentamiento.

 

Grupo III: matrícula domiciliada en Institutos de menores tutelados u otro tipo de hogares múltiples.

 

Grupo IV: matrícula atendida en Centros Educativos Complementarios para alumnos con dificultad de aprendizaje.

 

Grupo V: alumnos en cuyas familias se cumplan al menos cuatro de las siguientes características:

·       Niños que pertenecen a familias numerosas(4 o más hijos).

·       Niños cuyo padre es trabajador temporario o desocupado.

·       Niños cuya madre es trabajadora temporaria o desocupada.

·       Niños en situación de extrema precariedad de la vivienda.

·       Niños con padre o madre analfabetos o con escolaridad incompleta.

·       Niños que tienen hermanos desertores o repitentes reiterados.

·       Niños que registran índices de inasistencia elevados respecto de la media normal para su año       (salvo casos de enfermedad).

·       Niños que trabajan.

·       Niños con permanencia discontinua en el núcleo familiar primario.

·       Niños y núcleo familiar que no poseen cobertura social alguna.

 

Fuente: Dirección de Escuelas Primarias de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

En este sentido, consideramos conveniente seleccionar, en una primera aproximación, el centro urbano primacial dentro del contexto espacial que venimos analizando, esto es la ciudad de Bahía Blanca. De los once distritos que conforman la Región XIV de la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, Bahía Blanca constituye un nodo jerárquico representativo para el análisis, no sólo por su relevancia demográfica, sino también por su múltiple funcionalidad, sobre todo en lo que concierne a su papel como centro de servicios educativos en todos los niveles, y por ser sede administrativa de los mismos. En este estudio ya se analizaron todos los establecimientos escolares de EGB de la ciudad de Bahía Blanca para dos años lectivos, 1997 y 1998, dejando para una próxima fase el estudio del resto de los distritos que integran esta región administrativa.

En esta etapa se incorporaron datos obtenidos de fuentes de información directa, como los aportados por la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires para la Región XIV, así como los procedentes de la Dirección de Psicología y Asistencia Social Escolar de la Provincia de Buenos Aires sobre los setenta y cinco establecimientos escolares urbanos localizados en Bahía Blanca. Mediante el tratamiento estadístico de los datos obtenidos de estas fuentes para cada establecimiento, llevados al análisis espacial con la elaboración de cartogramas, es posible caracterizar la población escolar bajo la óptica que es de nuestro interés, verificándose las desigualdades territoriales existentes en esta ciudad en torno a los parámetros utilizados .La realidad de cada escuela es singular, propia de la población escolar que concurre a ella.

El primer paso de nuestro trabajo a escala local, se cumplió a través del análisis de la información recabada sobre la matrícula de Primero a Octavo Año de la EGB, tomando como fuente los datos obtenidos de la Dirección de Educación Primaria de la Provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta los indicadores socioeconómicos establecidos según la Fig. 2 , obtuvimos una caracterización de los alumnos y sus familias para los años 1997 y 1998 en la ciudad de Bahía Blanca, resumidos en cinco grupos de riesgo.

Las categorías señaladas en dicho cuadro sirvieron de base para un posterior reagrupamiento de las matrículas escolares de riesgo según la situación de dificultad de origen social, resultando la clasificación sintetizada en la Fig. 3.

 

 

Fig.  3      Condiciones de riesgo según reagrupamiento de categorías.

 

 

1.     Matrícula de alto riesgo socio-económico: los que se incluyen en tres o más de los grupos establecidos.

 

2.     Matrícula con riesgo moderado: sólo comprendidos en uno o dos de dichos grupos.

 

3.     Matrícula sin detección de riesgo socio económico: no pertenecían a ninguno de ellos.

 

 

 

En un segundo paso estos datos fueron cartografiados, según la localización de cada establecimiento escolar en el radio urbano. Se observó que aproximadamente el 70 % de la matrícula escolar de la ciudad no se encuentra dentro de los grupos de riesgo, mientras que el 30 % restante, comprendido dentro de matrículas de riesgo, posee más de la mitad de la población escolar en condiciones de riesgo moderado.

Como resultado inmediato de la distribución territorial de los indicadores de riesgo socioeconómico de la población escolar en la ciudad de Bahía Blanca, se comprobó que la población escolar con alto riesgo socioeconómico concurre, mayoritariamente, a establecimientos localizados en el área céntrica de la ciudad y en algunos barrios periféricos. Debemos recordar que focalizamos nuestro estudio en escuelas estatales y, por lo tanto, gratuitas.

En cuanto a la situación que presenta la zona céntrica, señalamos que los habitantes de algunos sectores de la periferia, generalmente de escasos recursos económicos, envían a sus hijos a las escuelas del centro, bien porque este sector es más accesible desde todos los puntos de la ciudad, dadas las condiciones  de convergencia de las líneas del transporte colectivo justificada por el monocentrismo prevaleciente, o porque los padres que trabajan en el centro, traen consigo a sus hijos en sus diarios desplazamientos. De este modo, escolares con distinto grado de riesgo, integran los contingentes de las escuelas céntricas.

Los establecimientos con población escolar bajo riesgo moderado se encuentran distribuidos, de manera asimétrica, en distintos puntos de la ciudad, circunstancia que no permite una zonificación y amerita estudios de casos.

En el otro extremo, existen establecimientos que  sostienen poblaciones escolares con riesgo nulo, localizados en determinadas unidades territoriales, tres barrios en el total de la ciudad, donde tales características coinciden con los niveles socioeconómicos de la población allí afincada.

En cada establecimiento se vienen desarrollando distintos programas de ayuda relacionados con problemas específicos que atañen a los escolares y a sus grupos familiares, a cargo de profesionales del trabajo social, psicólogos y consejeros. El acceso a esa información es de suma importancia para nuestro diagnóstico y en este sentido la escuela emerge, una vez más, como una de análisis incuestionable cuando se trata de captar las condiciones de vida que desarrolla una gran parte de la población. Bajo esta premisa, nos proponemos cotejar los programas desarrollados en cada establecimiento y su distribución en la ciudad de Bahía Blanca, con el fin de profundizar el análisis espacial que venimos realizando.

Otro tema importante, agendado para nuestros próximos pasos en esta investigación, es el relacionado con la participación de las organizaciones intermedias vinculadas a la escuela y las actividades de ayuda que las mismas propician. Cooperadoras escolares, clubes de madres, asociaciones de exalumnos, instituciones de padrinazgo, cumplen con actividades ajustadas a las necesidades de cada establecimiento y sus programas se transforman en indicadores representativos de las situaciones reales.

De esta forma intentaremos establecer una correlación directa entre distintos parámetros para aproximarnos a un diagnóstico socio-económico de la comunidad escolar de Bahía Blanca, tema estrechamente vinculado a las situaciones de pobreza, desigualdad e inequidad hoy presentes.

A esta altura del estudio en curso ya podemos realizar algunas consideraciones a partir del análisis de la microescala:

·       En Bahía Blanca es muy baja la población escolar en situaciones de riesgo.

·       No existe correlato espacial evidente entre situaciones de riesgo escolar y territorio en la escala local como consecuencia de la desaparición del criterio radio de influencia de cada escuela según los domicilios de los escolares para el ingreso, sobre todo en los escalones superiores de EGB.

·       La escuela sin base territorial, acrecienta la diversidad socio-económica de los alumnos concurrentes a cada establecimiento, dando lugar a marcadas desigualdades en la población escolar, situación que debe contemplarse en las futuras estrategias para el mejoramiento del sistema, para no agravar las condiciones de inequidad que, a partir de esta situación, se manifiestan.

·       En la distribución de los grupos de riesgo prevalece un marcado predominio de alumnos en cuyas familias se cumplen, al menos, cuatro características señaladas en el grupo V de dificultad. El 30% de los establecimientos educativos considerados, que tienen su matrícula inserta en algunas de las categorías de I a V, adolecen, total o parcialmente, de los requerimientos necesarios para alcanzar una buena calidad de vida.

Como factor indirecto, la convergencia de comunicaciones hacia el área central, los beneficios obtenidos para el pasaje escolar, la complejidad social de algunos sectores céntricos, así como los desplazamientos por trabajo de los progenitores, puede considerarse factores gravitantes para que las escuelas localizadas en este sector urbano, reúnan las mayores conflictualidades por la diversidad en la composición socioeconómica de la matrícula escolar. Por lo tanto, estos establecimientos pueden ser representativos para potenciar hipótesis de trabajo sobre equidad educativa.

A medida que se toma contacto directo con la realidad bajando la escala de análisis a la escuela, los problemas vinculados con el funcionamiento del sistema educativo se hacen más palmarios. Muchas de las consideraciones que sirvieron en la etapa del macroanálisis, no tienen validez ahora cuando la unidad de análisis es el establecimiento escolar, con su realidad cotidiana, sus necesidades y sus conflictos. Hay una relación evidente entre el desempeño de los alumnos, la deserción escolar y el ausentismo, con las condiciones de estructura familiar, pobreza y desempleo de los progenitores, situación que sólo se aprecia cuando se estudia la singularidad de cada establecimiento. Estas relaciones quedaron enmascaradas en la macroescala, donde la tendencia al tratamiento de índices estadísticos a nivel regional, no refleja fehacientemente las rupturas que existen en el tejido social.

 

 

ALGUNAS PROPUESTAS

 

De lo dicho hasta aquí se desprende que los problemas educativos no tienen una distribución homogénea en el espacio, que son dinámicos y que la veracidad que se logre con su estudio dependerá del manejo correcto de las escalas de análisis. Estas consideraciones nos conminan a dar continuidad  a este tipo de trabajo para observar no sólo las diferencias que surgen a lo largo del tiempo, sino también sus asimetrías en la distribución espacial, ratificando la relación directa entre el funcionamiento del sistema educativo y los procesos territoriales.

Las propuestas que presentamos sobre este tema son:

·       Trabajar los problemas relacionados con estos aspectos, desde la interdisciplina.

·       Recomendar el ajuste de escalas y la visión espacial y de entorno para el trazado de estrategias válidas, retomando la base territorial de cada establecimiento.

Emplear el análisis espacial secuenciado para el estudio de situaciones de desigualdad, donde queden localizadas las zonas, que por contener alta matrícula de riesgo, requieren un mayor compromiso en la planificación del sistema.

·       Respetar los mismos parámetros para la detección de matrículas de riesgo en todos los niveles y  distritos educativos, lo que hará factible no sólo el análisis evolutivo de las situaciones sino también la comparación con otras áreas.

·       Canalizar las necesidades observadas desde el diagnóstico y las detectadas por los trabajadores sociales, hacia la elaboración de proyectos comunitarios y acciones preventivas a partir de grupos de apoyo formado por profesionales idóneos, a los que sería conveniente integrar los actores involucrados en los problemas.

·       Impulsar el seguimiento de casos conflictivos, investigando sus causas y trazando estrategias de apoyo hasta su efectiva resolución.

·       Promover planes de formación docente adecuados a la problemática de inequidad educativa planteada desde la realidad inmediata. Los educadores están experimentando situaciones nuevas, muy alejadas de aquel simple lema “enseñar a leer y escribir”, y en cambio se han convertido, en muchos casos, en agentes de contención de comunidades con serios déficit sociales y económicos, debido al empobrecimiento y la marginación que sobrellevan. Para ello, se necesitan planes de acción que encaren, mediante tácticas adecuadas, el mejoramiento real de las situaciones de conflicto detectadas.

·       Establecer objetivos claros, para las distintas dimensiones o escalas, con controles efectivos para que éstos se cumplan con autonomía, en aquellas comunidades que concentran mayores fracasos escolares, a consecuencia de las situaciones analizadas.

·       Trabajar los contenidos actitudinales desde la realidad y priorizar en el proyecto institucional, sustentado desde cada escuela, el marco axiológico.

 

 

En el camino del cambio.

 

Las sociedades actuales se caracterizan por estar sometidas a transformaciones profundas y rápidas, en estado de permanente dinamismo. El sistema educativo no escapa a esta situación y demanda constantes reformulaciones para cumplir con este desafío. Desde el plano científico al político, los discursos que tocan este tema son coincidentes en reiterar que la educación es la herramienta potenciadora para el cambio, fundamental para conocer el mundo y articularse a él. Pero ¿cuánto se hace en este sentido? .

Para que este cambio deseado por la sociedad en su conjunto se logre en plenitud, no sólo es necesario el conocimiento de lo que acontece en el mundo, sino también de lo que está ocurriendo dentro del propio sistema educativo. Sin una mirada reflexiva sobre los aspectos concernientes a la educación, sin autocrítica y con simples paliativos ante situaciones de hecho, será imposible realizar transformaciones genuinas, estratégicamente planificadas en concordancia con las necesidades y requerimientos de la sociedad.

La escuela no debe transformarse sólo en un lugar de contención de alumnos, sino en un ámbito donde el nivel de exigencia, conocimientos y responsabilidades, establezcan las bases de esa transformación necesaria. Actualmente, las demandas del individuo, exigen otros lenguajes comunicacionales, para poder enfrentar las exigencias del tiempo presente y para que en el futuro tenga la capacidad de decidir en los diferentes ámbitos de su vida. Por eso, formar un alumno en este nuevo tiempo va más alla de brindarle información. Es prepararlo para aprender a resolver conflictos, interesarlo por la necesidad de revertir situaciones vinculadas a la inequidad y a la exclusión, enseñarle a hacer, pero fundamentalmente a ser y a convivir en armonía en y con el planeta, aspectos muy relacionados a  nuestra disciplina geográfica, y presentes en el nexo escuela-territorio.

El compromiso asumido por cada establecimiento escolar frente a los cambios, en especial por su efecto social multiplicador, es incuestionable y determina un ámbito propicio para reforzar actitudes bajo un cuadro axiológico. La escuela se convierte, junto a la familia, en factor culturalizante, inspiradora de proyectos en común en un tiempo dado, lugar donde se refuerza el sentido de pertenencia a las comunidades y donde se ejercitan las conductas de socialización.

De lo expuesto, concluimos que en todo estudio de diagnóstico para la mejora de situaciones relacionadas con la educación, la institución escolar deberá privilegiarse como la unidad de análisis básica, articulada a su entorno, a partir de la cual se materializa el sistema educativo. Sin desconocer la importancia de su vinculación a otras escalas espaciales para una mejor comprensión de las situaciones problemáticas, la utilización de la escala local, determinante de las singularidades geográficas y del acercamiento a lo cotidiano, será la dimensión propicia para concretar este tipo de estudio, primer tramo a recorrer en esta proyección de cambios.

 

 
Bibliografía

 

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Argentina. Censo Nacional de Población y Vivienda. (1991). Resultados definitivos. Total del País. INDEC. Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos. Buenos Aires.

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Uno de los temas centrales en la cuestión territorial está relacionado con los niveles educativos que alcanza la población, aspecto no tratado con la suficiente profundidad desde nuestra disciplina, a pesar de su importancia en la elaboración de diagnósticos operativos que sirvan de base para el diseño de estrategias de política social, frente a situaciones críticas.

La educación emerge como un barómetro incuestionable cuando se trata de captar las condiciones de vida que desarrolla una gran parte de la población actual en nuestros países del Cono Sur. Muchos de sus componentes caracterizadores provienen del contexto sociocultural y se reflejan de manera inmediata sobre una de sus franjas más sensibles: la población escolar.

Para estudiar el fenómeno, aceptamos la división territorial definida desde el ámbito administrativo por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires: la Región XIV, integrada por once distritos escolares, coincidentes con otras tantas jurisdicciones político-administativas del sur bonaerense. Sobre esta extensión se desarrolla nuestro estudio, apoyado en fuentes estadísticas oficiales, tanto a nivel censal como de registros pormenorizados para cada distrito escolar.

En este trabajo intentamos, un doble camino. Por un lado, en la macroescala, conocer la realidad educativa en el área de estudio, a través de registros extraídos de las fuentes de información existentes. Por otro, considerar la escuela como unidad de análisis básico para la ponderación de esta realidad, mediante el estudio de casos.

Desde el macroanálisis, apuntamos a los niveles de educación alcanzados por la población, su inclusión o exclusión al sistema educativo, así como su permanencia en el mismo, tomados en esta propuesta como indicadores de peso para conocer la realidad social imperante en el espacio de estudio. Pero también creímos necesario penetrar más profundamente en estos problemas desde la escala local, a partir de cada establecimiento escolar. Ambos niveles de estudio corroboran que una misma situación, puede mostrar resultados dispares según las escalas utilizadas en su tratamiento.

Se desprende de ello una serie de recomendaciones para el uso cuidadoso de estadísticas en este tipo de análisis y el rescate de  la articulación de escalas espaciales para interpretar las diferencias entre igualdad y equidad en el sistema educativo, tema medular cuando se trata de mejorar situaciones.

 

 

 

 



1 Las estadísticas consideradas se incluyen en un estudio más amplio  sobre veintisiete jurisdicciones bonaerenses realizado para el análisis de situación demográfica de las mismas (Quitarrá et.alt.;1994).

2 Esta presentación es parte del Proyecto General de Investigación “Territorio, educación y calidad de vida”, subsidiado por la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional del Sur, y que contara con evaluación externa.


Ponencia enviada al Segundo Encuentro Internacional Humboldt. Mar del Plata, Argentina. Octubre de 2000.